viernes, 15 de junio de 2012

Gunnar Olsson y el pensamiento nacional

Aritz Recalde, junio de 2012 [1] 
“Aquí queremos señalar lo siguiente: que, por un lado, para nosotros ciencia y política son dos manifestaciones de una misma cosa, que en el caso analizado, históricamente determinado, como es el caso del desarrollo de la sociedad y el estado francés e inglés, se implican mutuamente; para esas burguesías ello se manifiesta o se resume en un determinado concepto de política. Política es la aplicación de la Ciencia, de la Teoría. En su manifestación más avanzada esa teoría es la Economía Política. La política define así la función del Estado como liberación de las leyes económicas del feudalismo como de los pueblos “atrasados” que con su política se oponen al desarrollo de la “economía”, donde la economía es el sistema capitalista, que en ese momento, dadas las relaciones de poder y de desarrollo económico, significa el enriquecimiento de Inglaterra (…) en su desarrollo histórico, la burguesía inglesa desarrolla un tipo de sociedad que corresponde a sus intereses. Esa sociedad encuentra su expresión teórica en la ciencia de la Economía Política, que la considera como “la sociedad”, es decir, la sociedad verdadera y universal, la sociedad racional. A su vez, esa ciencia es un instrumento político de su desarrollo, por su propio contenido”. Gunnar Olsson (A 3erM, N 5, P 49)
 “La política es la afirmación de una realidad: el ser nacional, que hacia el pasado se manifiesta en una serie de gestas de autoafirmación, historia que a su vez es la base real de la forja de la conciencia y voluntad de un sujeto que encarna en sí el ser nacional: el pueblo. La política es la autoconcepción y realización de este pueblo, la lucha por la defensa y desarrollo de sí mismo como comunidad política, es decir, soberana. La política no es la liberación de las fuerzas productiva, sino la liberación de la capacidad creadora del pueblo, la defensa por su autodeterminación”. Gunnar Olsson (A 3erM, N 5, P 51)
En el N ° 5 de Antropología del 3er Mundo (A3erM)  Gunnar Olsson publicó “Notas sobre el pensamiento nacional”. Tal cual lo establece el título del texto, el autor se propone introducir algunas categorías explicativas de las practicas de los intelectuales ubicados en el campo del nacionalismo.
Su punto de partida y tal cual se lee en el epígrafe, se origina en los siguientes supuestos:
-       El pensamiento se produce situado geográfica e históricamente. En este cuadro, la lucha por el poder y los ámbitos de producción de la cultura, se relacionan estrechamente y no pueden analizarse por separado;
-       La historia las ciencias humanas y sociales, debe situarse en el marco de las estructuras de poder de su época y su espacio de surgimiento;
-       La Filosofía jurídica política originada en Francia y la Economía política inglesa, otorgaron una “racionalidad científica” a los modos de dominación burguesa Europeos;
-        Las ciencias sociales y humanas justificaron “racionalmente”, la expansión imperialista de Europa sobre las colonias de América, Asia y África.
Olsson menciona que uno de los más aguzados críticos de la relación existente entre la producción científica y la política de dominación burguesa, sería Carlos Marx. Con el objetivo de analizar la sociedad capitalista, el autor alemán desarrolló un importante trabajo teórico y en palabras de Olsson, “En principio, Marx se presenta como el crítico de la Ideología Burguesa; en sus más relevantes aspectos: Filosofía, Política, Economía. A través de esta crítica teórica, reconstruye la Historia en su verdad” (A 3erM, N 5, P 49).
Olsson y continuando la opinión de Marx, recupera la tarea de crítica a las producciones teóricas y científicas Europeas. En este caso, su análisis se sitúa en nuestro tiempo y espacio y a partir de acá, que Olsson entiende que dichas producciones científicas eran instrumentadas como un medio de dominación sobre los trabajadores y los pueblos del tercer mundo. Frente a esa condición, el pensamiento nacional tenía que constituirse profundizando la crítica de la ciencia europea liberal iniciada por Marx.
Para realizar el estudio de las producciones académicas europeas, Olsson recuperó el concepto de la “política” formulado por el marxismo. Tal cual expresa el autor, para “Marx la lucha del proletariado deviene política en la medida que el proletariado toma conciencia de clase; tal como lo plantea Marx al final de la miseria de la Filosofía, en la medida que de “clase para el capital” deviene “clase para sí”. Es decir que el proletariado, como sujeto histórico, es concebido por la ciencia antes de que sea concebido por sí mismo. La concepción teórica precede a la concepción real (…) el político es un científico” (A 3erM, N 5, P 50).
La producción científica en tanto es un medio para la formación de la conciencia de clase, se consolida como una actividad política. Sobre el supuesto de la dimensión política que tiene toda producción científica, Olsson se propone:
-       efectuar un estudio crítico de los alcances políticos de las producciones teóricas de la UBA;
-       revisar los contenidos y las prácticas de los ámbitos de producción científica a partir de la especificidad del tercer mundo y de América Latina;
-       organizar una teoría que contribuya a la afirmación política nacional y popular. En sus palabras “es el desarrollo de la conciencia por la lucha contra esa dependencia, conciencia, voluntad y lucha que en cuanto sociales tienen una existencia objetiva y por lo tanto su propia necesidad; necesidad, por supuesto, que la “ciencia” no puede medir. Es lucha por la liberación, que se hace necesaria a través de su propio desarrollo” (A 3erM, N 5, P 53).
-       articular la especificidad de la teoría nacional con el proyecto político peronista ya que “Es en la lucha política en la que encuentra su verdadero fundamento y su contenido de verdad el pensamiento dialéctico (…) La política, en la forma determinada que asume en el Peronismo y en general en el Tercer Mundo, lleva en sí una concepción propia y original de la naturaleza de lo social, de la relación del ser y la conciencia, de la función de la ciencia dentro de la conciencia social y de una serie de problemas ligados a éstos” (A 3erM, N 5, P 53).
La necesidad de formular una teoría nacional, lleva a Olsson a revisar los alcances del pensamiento marxista en lo referente al cambio social y político de América Latina. A partir de acá, es que cuestiona el supuesto de la “universalidad” implícito en el marxismo que postula al proletariado como el sujeto de la historia que marchaba, indefectiblemente, al socialismo. Sobre éste principio teórico, el internacionalismo aparecía como el marco de acción y como la estrategia revolucionaria universal. Con dicho punto de partida, los nacionalismos eran criticados por ser ideologías burguesas o retardatarias y “dentro de ese contexto de ideas, la afirmación del ser nacional aparece como irracionalidad, como afirmación de los particular que niega lo universal, sinónimo de lo racional” (A 3erM, N 5, P 54).
Tomando distancia, Olsson menciona las revoluciones de China y de Cuba y las define como expresiones de “un marxismo que deviene instrumento del desarrollo de políticas nacionales”. En estos procesos de cambio, la articulación de clases o pueblos históricamente situados, pasaban a ser el centro de los cambios de la historia, desplazando el presupuesto universal del “proletariado internacional como había querido Marx” (A 3erM, N 5, P 53).
A partir de estos principios, Olsson estableció algunos lineamientos políticos y metodológicos para la organización del pensamiento nacional. Tal cual adelantamos, la producción científica nacional no tenía que reproducir acríticamente los postulados y conceptos de la arquitectura teórica liberal o de izquierda marxista europeos.
Frente a la “megalomanía de la Razón Universal”, Olsson sostuvo que el pensamiento nacional tenía que identificar la estructura social y las luchas de poder propias de nuestro continente. En este cuadro, el postulado central era “la afirmación de la realidad, de la existencia, actual, del sujeto histórico: el pueblo argentino en nuestro caso, y de todos los pueblos que luchan por su liberación” (A 3erM, N 5, P 56). El sujeto social fundamental era el “pueblo argentino” y no la “clase obrera universal” o el “individuo de la democracia liberal”. La noción de pueblo, suponía el reconocimiento de la existencia de conflictos políticos en torno de la articulación de clases sociales propia de los Estados subdesarrollados. Dicha práctica social, se desarrollaba en torno de patrones culturales e identidades propias y diferenciadas del modelo de la lucha de clases europeo propiciado como “marco universal de acción”.   
La producción científica nacional partía del supuesto de que “la política, como forma teórico práctica de vida de ese sujeto, es decir como forma de existencia y desarrollo, tiene como objeto consciente la organización que permita su libre desarrollo, organización que se ha constituido históricamente, donde se distinguen un líder, los encuadramientos y las bases, donde el líder es tal porque es el que ha sabido interpretar las necesidades del pueblo” (…) dialogo que es posible porque se posee un lenguaje común, que se resume en una doctrina” (A 3erM, N 5, P 56). Tal cual se lee, Olsson daba una relevancia fundamental a la consolidación concreta e histórica, del sujeto pueblo como fuerza política y social emancipadora. Por el contario, buena parte de la sociología de su época habían caracterizado a dicho intento (peronismo) como desviación burguesa, como expresión política autoritaria o como una identidad retardataria de la conciencia de clase. Olsson suponía que el estudio objetivo de los conflictos sociales, implicaba reconocer la práctica del pueblo y su construcción política concreta.
Tal cual mencionó el autor, la articulación política de las clases sociales encuadradas dentro del sujeto pueblo, compartían un conjunto de valores en común denominado por Olsson como “doctrina”. A partir de acá, una de las tareas fundamentales de las ciencias sociales tenía que ver con apoyar la formación y consolidación de la doctrina y “Dentro de este contexto, la ciencia y la teoría en general se realizan como un momento del desarrollo de la conciencia nacional, o sea la conciencia de ese sujeto histórico absoluto que es el pueblo argentino (…) Es un medio para el autodesarrollo del sujeto (…) La ciencia devendrá real, objetiva en la medida que tenga la capacidad de integrarse a la vida del sujeto histórico, a la política del pueblo”.
Finalmente, Olsson introdujo el supuesto de que los conflictos políticos de los años sesenta generaban las condiciones para avanzar hacia nuevas formas de organización de las estructuras de poder capitalista. Dicha superación del sistema capitalista, iba a producirse en la medida de que el nuevo orden social sea un elemento de afirmación política y de emancipación concreta del pueblo. No se trataba de importar modelos o de imponer formulas intelectuales a los trabajadores, sino que y por el contrario, el “socialismo nacional” iba a producirse como parte de la maduración y evolución de la conciencia popular acumulada en la práctica real histórica.  En dicha línea, argumento que “Es dentro de este marco donde el concepto de socialismo toma sentido concreto, es decir, político. El socialismo devendrá real en la medida en que sea aceptado e incorporado a las reivindicaciones del pueblo, en la medida en que sea considerado un medio apropiado de autorrealización. Lo concreto de este socialismo es que nunca puede entrar en contradicción con el principio de soberanía política. En ello reside la esencia del concepto de socialismo nacional (…) Esa necesidad de ubicarse en el plano de lo concreto de la política, proviene además de que la historia del siglo actual nos ha enseñado que es posible el desarrollo de un imperialismo que tiene como bandera le socialismo” (A 3erM, N 5, P 57).


[1] El trabajo forma parte de mi proyecto de doctorado titulado “Ciencias sociales, universidad y política en las décadas de 1960-1970: la revista Antropología 3er. Mundo”. Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

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