martes, 30 de junio de 2020

“Antonio Cafiero, el estadista bonaerense”: un recorrido por su gestión en la provincia de Buenos Aires


El libro lo escribió el sociólogo Aritz Recalde y se presentará esta tarde


Por Silvia Mercado para INFOBAE
30 de junio de 2020

El apellido Cafiero se puso de moda en los últimos meses. La llegada de Santiago a la Jefatura de Gabinete de Ministros trae a la memoria los tiempos que tuvieron de protagonista a Antonio, el fundador de una saga política familiar que no está exenta de críticas, quizás porque se conocen más las anécdotas falsas que hizo correr el propio Juan Domingo Perón, que nunca quiso demasiado a “Cafierito”, como él mismo lo llamaba, seguramente para bajarle el precio.
Sin embargo, Cafiero no solo fue el ministro más joven del segundo gobierno de Perón, sino también el dirigente que se animó a reclamar el respaldo de la clase media para ganar las elecciones de 1987, casi una herejía en el peronismo tradicional, y el que modernizó la gestión de gobierno con cuadros político-técnicos que, en muchos casos, siguen vigentes.
Ginés González García fue su segundo ministro de Salud, Felipe Solá fue su primer ministro de Asuntos Agrarios, Alberto Cormillot fue su primer ministro de Acción Social, Jorge Remes Lenicov fue su segundo ministro de Economía, Eduardo Amadeo fue su presidente del Banco Provincia, Mario Cafiero fue su secretario general de la gobernación, por nombrar algunos de los profesionales que fueron parte de su equipo, alguno de los cuales partieron al gobierno de Carlos Menem.
Pero más allá de los nombres, lo que impacta del libro Antonio Cafiero. El estadista bonaerense, del sociólogo Aritz Recalde, es la cantidad de políticas públicas progresistas, descentralizadoras y a favor de la transparencia que pudo desplegar a pesar del contexto. “Goberné la provincia durante cuatro años durísimos, en los que pasaron nada menos que tres estallidos hiperinflacionarios, tres asonadas militares, un rebrote subversivo, siete ministros de Economía Nacionales, doce planes de ajuste, una traumática sucesión presidencial y los dramáticos saqueos del hambre”, explicó Cafiero en la autobiografía que publicó en el 2011.

A pesar de eso, diseñó un programa de gestión participativa de la política pública y creó el Consejo para la Participación y el Desarrollo, el Consejo Provincial de la Mujer, los Consejos de Escuela, los Consejos de Seguridad Municipal, los Consejos de Emergencia Bonaerense y de Emergencia Municipal y los Consejos de Salud, muchos de los cuales continúan activos. Otros, fueron la base de políticas con demandas que recién se generalizaron ya en el siglo XXI.
Cafiero no le tenía miedo a los programas más disruptivos, en tiempos en que sus pares huían de los medios.
En diálogo con Infobae, Recalde cuenta que solo estuvo con Cafiero una vez en una cena, en el 2007, cuando él estaba haciendo trabajando en su tesis sobre la historia de las municipalidades de la Provincia de Buenos Aires. “Me llamaba la atención el hecho de que Antonio Cafiero fuera el único gobernador que planteó el modelo de la autonomía municipal, e incluso buscó darle entidad constitucional con una reforma de la Carta Magna provincial -fallida- en el año 1989″, explica.
También relata que empezó a estudiar la obra la Cafiero en el marco de un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Lanús, que analiza la gestión de los gobernadores bonaerenses. “En la investigación fui a buscar al gobernador Cafiero y me encontré con un intelectual, con un lúcido economista y con un gran doctrinario. Posiblemente, junto a John William Cooke, es de los teóricos justicialistas que más claramente reflexionaron sobre la organización política del peronismo. Cooke se orientó hacia la izquierda del peronismo y Cafiero, que era cristiano, se mantuvo siempre más cercano a la idea de la comunidad organizada y de la conciliación de clases”, agrega.

Recalde presentará hoy martes a las 18.30 el libro que editó UnLa a través del canal de youtube del Grupo Fabro.

sábado, 13 de junio de 2020

1949 – 2019: 70 aniversario de la sanción de la Gratuidad Universitaria


Aritz Recalde
Capitulo del libro "La conquista del Derecho

1.      Introducción
El 22 de noviembre del año 1949 por Decreto Presidencial 29.337, se suspendió el cobro de los aranceles universitarios. Con la medida se apuntó a democratizar el ingreso a la educación superior favoreciendo importantes reformas políticas, económicas y culturales en la sociedad argentina.
Hasta el advenimiento del Peronismo, la institución fue elitista y funcionó como un medio de separación de clases sociales otorgando el monopolio del conocimiento y del poder que ello conlleva, a una minoría selecta. La oligarquía terrateniente, el capital extranjero y un reducido grupo de empresarios y de comerciantes radicados en las capitales de provincia, detentaron el poder económico y también el cultural. Ello les otorgó capacidad de decisión política y el control institucional del Poder Judicial, de la administración económica, la salud pública y la educación, entre otras esferas de gobierno.
Según lo detalló Arturo Jauretche en su libro el Medio Pelo en la Sociedad Argentina, el desarrollo económico y social argentino de fines del siglo XIX y de principios del XX, generó las condiciones para el surgimiento de los sectores medios y de pequeños empresarios, muchos de ellos de origen inmigrante. Estos grupos forjaron un status aspiracional conformado por valores, prácticas y consumos culturales. La identidad de los sectores medios se construyó a partir del deporte (tenis o del rugby), de habitar barrios acomodados, ir al hipódromo, tener auto y pileta o viajar de vacaciones. La posibilidad de estudiar en colegios de elite y de acceder a la universidad fueron dos piezas fundamentales de su status.
Jauretche puntualizó que las clases altas y los representantes de los poderes extranjeros delinearon los contenidos y las finalidades de la educación superior, en un proceso que denominó de “colonización pedagógica”. El resultado fue que las clases medias y los empresarios argentinos educados en las universidades aspiraron a ser “clase alta terrateniente” y a verse más como europeos que como americanos y eso los condujo a distanciarse del pueblo. Los intelectuales de clase media se convirtieron en una “intelligentzia” y reprodujeron inconscientemente los conceptos formulados por las usinas ideológicas del extranjero. Como resultado de esa educación, las burguesías locales carecieron de ideología propia, de conciencia y de normas de grupo y para ellos “inglés es el lenguaje de los negocios” y “francés el lenguaje del espíritu”.
Jauretche mencionó que los descendientes de los criollos, de los pueblos originarios y de los gauchos fueron desplazados violentamente a los márgenes de las grandes urbes y culminaron en las villas miseria. Fueron por mucho tiempo desempleados, trabajadores rurales temporarios y con el advenimiento de la industrialización integraron las cuadrillas de obreros de la incipiente economía nacional. Los sectores populares tenían vedado el ingreso a los colegios nacionales y a la universidad y accedían meramente a la escuela primaria en la cual asimilaban los valores de la clase dominante, que edificó desde allí una “política de la historia” y una “colonización pedagógica”.

Ese esquema clasista, racista y estratificado de la universidad fue cuestionado por los nuevos grupos políticos y culturales que paulatinamente se integraron al socialismo y a la Unión Cívica Radical y que confluyeron en las jornadas de la Reforma del año 1918.
La sanción de la gratuidad universitaria de 1949 supuso un reconocimiento a los reclamos y a las luchas de las generaciones anteriores. Tal medida fue facilitada por el hecho de que el Justicialismo logró apoyó en un sector del reformismo y por la capacidad de instalar agenda que tuvo el Movimiento Obrero organizado.
La eliminación de los aranceles adquirió implicancias sociales, ideológicas, políticas y económicas de largo alcance y fue y sigue siendo un rasgo fundamental de la cultura nacional de la Argentina. La democratización de la educación favoreció un cambió de status de las clases medias y de los trabajadores. Los primeros modificaron su visión del mundo acercándose a las posiciones populares y como parte de dicho proceso es que pueden interpretarse la nacionalización de los grupos medios de los años sesenta, el Cordobazo o el rol de los jóvenes en el tercer gobierno Justicialista. Para los trabajadores la gratuidad de la universidad supuso un cambio político y aspiracional. Los obreros ascendieron socialmente, ocuparon lugares fundamentales del poder estatal y privado y tuvieron una renovada conciencia de su centralidad en la construcción de La Nación Argentina.

En el presente artículo vamos a documentar brevemente el marco histórico de aparición de la gratuidad universitaria. Haremos referencias a un conjunto de iniciativas previas al año 1949 y detallaremos de manera sucinta algunos debates sobre el restablecimiento de los aranceles luego de 1955.

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