domingo, 8 de diciembre de 2013

Una década ganada en la ciencia y la tecnología argentina


Aritz Recalde, diciembre 2013

El proyecto político iniciado en el año 2003, impulsó transformaciones fundamentales del modelo de desarrollo nacional, que influyen directamente sobre la realidad universitaria. En el terreno económico, promovió la reindustrialización del país a partir de la sustitución de importaciones, la protección arancelaria, la diversificación de mercados, el financiamiento público y el apoyo a la producción con mayores niveles de valor agregado. En el plano social, estimuló la generación de empleo y la redistribución de la riqueza por intermedio de la participación directa y protagónica del Estado. En los aspectos políticos, le transfirió poder a la sociedad argentina, anteriormente enajenado en las empresas concentradas y los organismos financieros. Desde el año 2003, la política exterior varió considerablemente y nuestro país salió de la egida de los EUA, para ofrecer en su lugar, un sistema multilateral anclado en la regionalización continental.
A continuación, vamos a comentar brevemente algunas modificaciones suscitadas en las universidades nacionales.

Federalización de la oferta universitaria
Como parte del proyecto nacional mencionado, el gobierno iniciado en el 2003 tomó la estratégica decisión de expandir el sistema universitario, a lo largo y a lo ancho de la Argentina.
Durante los años noventa, se promovieron once universidades nacionales y a partir de la gestión de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, se suscitaron otras nueve.
Resultante de este proceso, la década del noventa, conjuntamente al ciclo kirchnerista y al plan de Alberto Taquini[1], quedarán en la historia del país como los más prolíferos en la apertura de universidades nacionales.
La apertura de nuevas instituciones, consolida un sistema de educación superior federal, caracterizado por el surgimiento de universidades pequeñas o intermedias. Esta política de Estado, desplaza la tradicional hegemonía de aquellas instituciones de grandes dimensiones, como son los casos de la UBA, La Plata,  Córdoba o Rosario.

¿Conocimiento universal o regionalización del conocimiento?
“En consonancia con los esfuerzos de la intervención por ubicar a la Universidad en la senda nacional y popular, se consideró necesario ir transformando los contenidos y métodos de la enseñanza en base a las siguientes ideas centrales: 1) la enseñanza se centrará más en problemas nacionales concretos que en disciplinas o materias; 2) los estudiantes se incorporarán a grupos de trabajo e investigación de esos problemas y recibirán cursos de apoyo de las disciplinas usuales; 3) el aprendizaje comenzará siendo concreto, vinculando a la realidad nacional, y avanzando en abstracción y rigor en años sucesivos”. Ernesto Villanueva, 1974

Uno de los rasgos característicos de las universidades promovidas desde el año 2003, es su impronta renovadora en la concepción acerca de las funciones culturales, sociales y productivas que tiene que cumplir la institución. En general, las nuevas instituciones promueven carreras no tradicionales, se gobiernan con participación de miembros externos e impulsan líneas de investigación surgidas a partir de su inserción en el contexto social y político local.
Las universidades de reciente creación, modificaron la forma tradicional de organizar las acciones académicas. Es oportuno destacar, que actualmente se está promoviendo una regionalización de las funciones universitarias. La Constitución del año 1949 introdujo dicha forma de proyectar la apertura de carreras, la planificación de las investigaciones o de las tareas de trasferencia. La Carta Magna estableció que “Una ley dividirá el territorio nacional en regiones universitarias, dentro de cada una de las cuales ejercerá sus funciones la respectiva universidad. Cada una de las universidades, además de organizar los conocimientos universales cuya enseñanza le incumbe, tenderá a profundizar el estudio de la literatura, historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales”.
La regionalización del conocimiento iniciada con la Universidad Obrera en 1948 y que adquirió estatuto constitucional en 1949, está teniendo plena vigencia. Actualmente y en línea con la iniciativa de Ernesto Villanueva del epígrafe, la oferta de carreas surge como resultante de identificar la demanda regional en donde se radican las instituciones. En este contexto, las funciones educativas, de investigación, de cooperación o trasferencia, se orientan a la resolución de problemas, más que a la reproducción de disciplinas y de recorridos académicos tradicionales.
Las nuevas universidades están demostrando con hechos concretos, que se puede producir ciencia de calidad con contenido social y productivo relevante para las localidades donde se radican y para la nación en su conjunto.  Asimismo, son un prototipo de que dicha práctica puede estructurarse de manera mancomunada con el Estado local, provincial, nacional y con las organizaciones libres del pueblo.
Ampliar la radicación de universidades en el Conurbano Bonaerense
“La universidad debe ser, efectivamente, para el pueblo en varios sentidos. Uno de ellos: que tengan acceso a todas las carreras estudiantes de las clases más humildes del país”. Rodolfo Puiggros

Dentro de las instituciones creadas en las últimas décadas, adquieren suma relevancia aquellas organizadas en la Red de Universidades Nacionales del Conurbano Bonaerense (RUNCOB)[2]. En general, estas instituciones están inscriptas en zonas cuya fragilidad social y productiva es considerable. Su radicación favorece la democratización social del acceso a la educación superior, cuestión que se expresa en el ingreso masivo de jóvenes de origen popular con escasa historia familiar de estudios universitarios. La RUNCOB está materializando la concepción social universitaria impulsada desde el año 1949, con la sanción de la gratuidad de los estudios universitarios.
Asimismo y si se analizan las altas tasas de crecimiento interanual, las universidades del conurbano están canalizando una demanda educativa no satisfecha por el sistema educativo tradicional[3].
Los gobiernos liberales entendieron que la educación era un instrumento de división de clase, de raza y de etnia. Los programas reformistas, impulsaron el acceso de las clases medias. Según mencionó Puiggrós del epígrafe y cuestión a la cual la RUNCOB contribuye, el nacionalismo popular entendió a la educación superior como un instrumento de igualación y de ascenso social de los sectores de menores ingresos.

Planificación de las políticas del Estado
“Para establecer una política para la ciencia, es necesario que el poder político tenga conciencia clara de sus necesidades y de los objetivos nacionales, y sepa formularlas en términos susceptibles de estudio científico, creando de esta manera una demanda concreta sobre las instituciones de investigación”. Amílcar Herrera


Actualmente, las universidades argentinas y el conjunto de las políticas  de Estado de educación superior, se organizar en torno de de tres grandes modelos o tradiciones universitarias.
La tradición universitaria liberal, entendió que la educación superior tenía que responder, principalmente, a las demandas de los sectores económicos predominantes del mercado. En general, estos grupos de poder estaban ligados estrechamente al extranjero. La universidad proyectada para ese país, fue una institución elitista en su composición estudiantil, que fomentó modelos económicos dependientes y que reprodujo esquemas científicos de contenido europeísta.
Los grupos reformistas transfirieron la soberanía de las decisiones a los miembros internos de la misma institución, al dotarlos del cogobierno y de una amplia autonomía. En un sistema universitario que dispone de importantes niveles de autonomía, existe una tendencia recurrente de las instituciones a desacoplar sus acciones en relación a las demandas sociales, económicas y culturales requeridas por la democracia de masas.
Finalmente, el nacionalismo popular propugnó que las acciones de la universidad deberían orientarse, prioritariamente, atendiendo las demandas de la democracia de masas y del proyecto productivo y tecnológico de país. Para ésta última propuesta, la educación superior tiene que contribuir a dotar a la Argentina de mayores grados de poder político y económico nacional, en paralelo que favorece el ingreso de los sectores populares.
Dos de los hechos institucionales a destacar de las últimas décadas, son la creación de la Secretaria de Políticas Universitarias (SPU) y del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT). Estos organismos, tienden a articular la tradición universitaria reformista, con el proyecto educativo del nacionalismo popular.
En línea con los objetivos del nacionalismo popular, la SPU tiene la función estratégica de racionalizar la distribución de recursos universitarios y de brindar incentivos que contribuyan al cumplimiento de los planes de mediano y de largo plazo, del conjunto de carteras del Estado y de la democracia de masas. Si se analizan los programas de la Secretaria, se puede observar que, en general, son direccionados hacia las áreas de vacancia definidas por el Estado Nacional. 
La apertura del MINCyT, es una decisión importante que le otorga a la función científica y tecnológica, un rol central en las políticas del Estado. Por un lado, favorece la articulación entre conocimiento e innovación, contribuyendo a la capacitación de recursos humanos en un proyecto nacional industrialista que sustituye importaciones. Además, el Ministerio está oficiando como una apuesta a reforzar la actividad científica, por sobre la tradicional función docente y profesionalizante del sistema universitario.   
Tal cual se observa en el cuadro “inversión del Estado nacional 2003-2013”, el gobierno otorgó importantes recursos a las universidades autónomas. Además, concedió financiamiento a la SPU y al MINCyT, generando condiciones para la planificación estratégica de la educación superior.

Inscribir las universidades en un proyecto de país industrialista, nacionalista y popular
Yo siento que hacía mucho tiempo que no se reconocía a los científicos, como lo hemos reconocido en esta etapa. Pero no esa ciencia que era una ciencia no aplicada, una ciencia como desconectada, desvinculada de la actividad económica, del progreso del país, como si ser científico y tener contacto con lo económico fuera algo - en cierta manera- pecaminoso o contaminara el contacto del científico puro con la empresa. Y es exactamente lo contrario, es potenciar a la ciencia y a la tecnología para ponerla al servicio del crecimiento y el desarrollo de un país, que es lo que han hecho las grandes naciones del mundo”. Cristina Fernández de Kichner

El ciclo económico neoliberal iniciado en 1976, retomado en los ochenta y profundizado en los años noventa, culminó con recesión económica, desindustrialización y extranjerización de los recursos materiales del país.
Llevado al terreno universitario, un problema central de las décadas del ochenta y del noventa, fue la aplicación de un modelo de desarrollo que consolidó altas tasas de desempleo. El programa neoliberal derivó en una crisis profunda en el año 2001 y ello implicó la expulsión y la subutilización de los recursos humanos universitarios e incluso, favoreció la emigración de científicos y de académicos que buscaron destinos en otros países.   
El proyecto nacional iniciado en 2003 completó la federalización de las universidades argentinas y de los tres momentos de apertura de instituciones mencionados, fue el único programa que le dio sustentabilidad al patrón de crecimiento y que otorgó una función central a la ciencia y a la tecnología en el mediano y en largo plazo. 
El impulso al programa industrialista y de sustitución de importaciones, confirió sustentabilidad económica al proyecto nacional. Sobre esta condición, se apoyan la justicia social y el poder político de los Estados. La generación de empleo en la última década, les permite a los estudiantes[4] y a los graduados universitarios insertar su actividad individual en un proyecto nacional. Incluso y revirtiendo lo ocurrido en la década anterior, hoy regresan los científicos del extranjero que se radican nuevamente en la Argentina, poniendo su conocimiento al servicio del desarrollo colectivo. 

En definitiva y es importante destacarlo, en la última década las universidades forman parte de un país sustentable económica y socialmente, que puso a la ciencia y a la tecnología en el centro del modelo de desarrollo nacional.

Algunas cuentas pendientes
“El papel del profesional en la sociedad cambia por completo cuando la lealtad a su carrera individual y a su empresa es remplazada por lealtad al país y solidaridad social”. Oscar Varsavsky

Consolidar una agenda universitaria sobre los principios del compromiso productivo, tecnológico y social nacional
Las cuatro funciones de las instituciones podrían incluirse una “agenda universitaria”, atendiendo la importancia de revertir un presente caracterizado por:
-       La proliferación de carreras sin planificación y sin articulación regional y nacional[5].
-       La promoción de investigaciones escasamente relevantes, muchas veces generadas solamente sobre demandas endógenas del mismo sistema.
-       La baja articulación entre los requerimientos de la empresa nacional y social y la universidad.
-       La escasa planificación de la acción solidaria de las universidades y el poco frecuente reconocimiento académico de la extensión como parte del proceso de enseñanza[6].

Compromiso social educativo
Sería oportuno que las universidades, conjuntamente a la SPU y al resto de las carteras educativas y sociales del Estado, formulen programas y compromisos efectivos y evaluables, para promover el ingreso de sectores populares y para bajar la alta tasa de deserción de los alumnos de grado y de posgrado.
El Estado destina recursos para ello y existen diferentes experiencias que podrían derivar en un acuerdo nacional, que además de ampliar las erogaciones presupuestarias y los programas de intervención, fije pautas de cumplimiento y metas mensurables en el corto, mediano y largo plazo.

Promover ciencia aplicada a la producción de tecnología e innovación
“La tecnología es uno de de los más fuertes factores de dependencia en la actualidad. Resulta importante enfatizar que este hecho se agudiza en el caso del sector industrial. (…) Ciertos sectores de nuestra economía han dependido y aún dependen de la importación de tecnología extranjera (…) Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible”.  Juan Perón

El sistema universitario tiene el importante desafío de impulsar carreras, investigaciones y acciones de transferencia, capaces de dotar de mayores niveles de competitividad e innovación, al programa de reindustrialización de la Argentina.
Para cumplir este objetivo, la SPU y el MINCYT iniciaron líneas especiales de becas y de subsidios a proyectos, que pueden ser el punto de partida para profundizar un cambio del perfil del sistema de educación argentino, para orientarlo hacia las ciencias aplicadas y la innovación tecnológica.  
Este desafío tiene entre sus cuentas pendientes, reforzar las acciones y los planes de trabajo mancomunados entre las instituciones universitarias, el MINCyT y el conjunto de establecimientos vinculados a las áreas científicas y tecnológicas (INVAP, CONEA, FAdeA, YPF, etc.).

Trabajar una agenda compartida de articulación entre instituciones académicas iberoamericanas
Durante la última década, se produjo un importante proceso de articulación regional en los planos comerciales y políticos. Anteriormente, existieron acercamientos e iniciativas conjuntas entre gobiernos y pueblos, que muchas veces fueron abandonadas por diversas coyunturas y circunstancias políticas e históricas. Contrariando ésta tendencia, nacieron el MERCOSUR, la UNASUR o la CELAC que favorecieron la determinación de una nueva relación estratégica sudamericana. La tendencia a la convergencia entre países, se evidencia en el aumento del volumen de las relaciones económicas, que dejó como saldo por ejemplo, que Brasil es el primer aliado comercial de la Argentina. Visto desde la otra perspectiva, Argentina es el tercer socio comercial del Brasil, detrás de China y de los Estados Unidos.
A la convergencia económica, se le suma la creciente articulación política entre las dirigencias de las naciones iberoamericanas, que quedó evidenciada en la promoción de acciones conjuntas en el seno del MERCOSUR[7], la UNASUR[8] y la CELAC.
Finalmente, a las convergencias económicas y políticas, deben sumarse las articulaciones culturales. En el terreno académico y universitario, se están produciendo investigaciones que intentan hacer hincapié en los análisis comparados sobre las realidades de los países iberoamericanos. En este contexto, consideramos que hay mucho trabajo por hacer en el universo de la promoción y la profundización de iniciativas conjuntas de integración académica y científica. La región demanda una nueva agenda en común, donde se  incluyan metas de intercambio de alumnos, de docentes, de investigadores, de trabajadores técnico administrativos y de iniciativas de producción de conocimiento socialmente relevante.
Para cumplir estos objetivos, es requisito indispensable que se consoliden parámetros y estándares comunes[9] desde las carteras educativas regionales. El Sector Educativo del Mercosur inició un camino importante en esta tarea, que podría profundizarse.
El Estado nacional desde el Ministerio de Educación, particularmente con la SPU y la CONEAU, tienen mucho por hacer para mejorar la tarea mancomunada con las instituciones de Iberoamérica. Además, las organizaciones libres del pueblo, estudiantiles, de trabajadores administrativos o docentes, disponen un universo significativo a desarrollar en la articulación de acciones y programas conjuntos.
La evolución “deseable” del proceso de integración, debería tender a que las carreras de los distintos países de la región, acrediten parámetros académicos en común y masifiquen los intercambios de sus miembros y de sus producciones científicas. Resultante de estas acciones, los sistemas legales y las decisiones de gestión deberían permitir y fomentar:
-       que las universidades reconozcan asignaturas y recorridos académicos a los alumnos de grado y de posgrado, en las diversas instituciones de la región.
-       la organización de una agenda de investigación compartida.
-       que los egresados de la región puedan ejercer la profesión de manera legal en los Estados parte, conformando un sistema de reconocimiento de títulos y de diplomas. 

Asimismo, sigue vigente el debate sobre la necesidad de direccionar los contenidos de los planes académicos y de los programas de las asignaturas, para orientarlos al estudio de la realidad regional.
La universidad argentina podría mirar menos a Europa y a los Estados Unidos, para impulsar investigaciones, acciones conjuntas y recorridos académicos que involucren, prioritariamente, a los países miembros del MERCOSUR, de la UNASUR y de la CELAC.






[1] Solamente entre los años 1968 y 1973, se abrieron 14 universidades nacionales. 
[2] Conforman la RUNCOB la Universidad Nacional de Lanús, la Universidad Nacional de Avellaneda, la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad Nacional Arturo Jauretche, la Universidad Nacional de La Matanza, la Universidad Nacional de Tres de Febrero, la Universidad Nacional de General Sarmiento, la Universidad Nacional de José C. Paz, la Universidad Nacional de General San Martín, la Universidad Nacional de Moreno, la Universidad Nacional del Oeste, la Universidad Nacional de Lujan y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Exceptuando casos como las dos últimas, buena parte de las instituciones organizadas en la RUNCOB fueron creadas en el período 1989 - 2009.
[3] Por ejemplo, en el período 2000 - 2010 la tasa de crecimiento de estudiantes fue en UBA de 0,4 %;  en UNLP de 1,9%; en la UNC – 0,6%; en la UNLa 11,6 %; en la UNSaM 11 %; en la UNGS 13%.  Datos del Anuario 2010 de la SPU.
[4] Entre el 2002 y el 2013 la matrícula universitaria aumentó alrededor de un 30%, pasando de una cifra cercana a un 1.300.000 a 1.800.000 alumnos.
[5] Los CPRES incluyeron restricciones al entrecruzamiento y la reiteración de carreras en una misma zona geográfica (Dto. 1047/09). En el caso del universo del posgrado, la regulación de la CONEAU no contempló esta función, cuestión que no revirtió la tendencia a la proliferación de carreras con escasa utilidad social y baja proyección estratégica.
[6] El Ministerio de Educación de la Nación sancionó la resolución 692/12 cuya finalidad es “sugerir” a las instituciones de educación superior, que en las “instancias de evaluación docente para el desarrollo de la carrera docente universitaria, otorguen una valoración especifica y positiva a los postulantes que, además del dictado de clases, desarrollen tareas de investigación, extensión, vinculación y transferencia de conocimiento; guía o acompañamiento en las acciones de voluntariado que realicen los estudiantes”.
[7] Dentro del MERCOSU existe un “Sector Educativo”.
[8] En el ámbito de la UNASUR se formó un Consejo Sudamericano de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación (COSECCTI).
[9] La acreditación Regional de Carreras de grado tiene un antecedente en el programa MEXA, que incluyó a los miembros del MERCOSUR, Chile y Bolivia. Entre 2007 y 2008 se impulsó un Sistema de Acreditación de Carreras Universitarias para el reconocimiento regional de la Calidad Académica de sus respectivas titulaciones en el MERCOSUR y Estados Asociados (ARCU – SUR).

sábado, 9 de noviembre de 2013

CUADERNOS DE TRABAJO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI


HISTORIA Y PROYECTO NACIONAL
Aritz Recalde, Lihuen Arscone, Dionela Guidi y Juan Godoy
Octubre de 2013

¿Para qué sirve estudiar la historia?
La historia es un instrumento para relatar y para interpretar, los sucesos ocurridos en el PASADO. El PRESENTE de nuestro país, con sus aspectos positivos y con los negativos, se consolidó como producto de dichos acontecimientos ocurridos en el pasado. A partir de acá, que no podemos entender el presente de nuestro barrio o del país, sin comprender lo ocurrido a lo largo de la historia.
La historia acumula información y datos acerca de nuestro pasado y además y tema importante, los “interpreta”. En este segundo aspecto, aparece la ideología de cada historiador y como resultado de ello, surgen diferentes perspectivas para comprender lo ocurrido. La diversidad de ideologías deja como resultante la escritura de relatos históricos distintos, que traducen intereses de grupos de poder nacionales y extranjeros. Por lo dicho, entendemos como Arturo Jauretche que la historia es la política del pasado y que la actualidad, condensa los sucesos ocurridos anteriormente. Sostiene Jauretche al respecto que “No hay política nacional sin historia revisada, porque el cipayo y el vende patria son consecuencias lógicas y hasta prestigiosas en una historia que ha condenado la política nacional y glorificado la sumisión al extranjero”. En definitiva y como afirma don Arturo, la acción política del presente, se encuentra íntimamente vinculada a la interpretación de nuestro pasado.

El análisis histórico nos brinda elementos para:
-          No repetir los errores cometidos en el pasado.
-          Conocer los aciertos de los hombres de nuestro país, para continuarlos y profundizarlos en el presente.

 
 

jueves, 31 de octubre de 2013

Pensamiento Nacional y Cultura

Aritz Recalde - octubre 2013 "Pensamiento Nacional y Cultura", Editorial Nuevos Tiempos, 2012
 
La cultura

La cultura se define como el conjunto de bienes materiales y simbólicos de un pueblo. La cultura se representa en la música, en el lenguaje o en la religión de una comunidad nacional (bienes simbólicos de la cultura). Además, el nivel de cultura de un pueblo o de un Estado se mide por su capacidad científica y de producción tecnológica (bienes materiales de la cultura). La cultura se organiza como "valores" con los cuales interpretamos el mundo que nos rodea. De esta definición, se desprenden dos temas: Primero: en tanto se organiza en valores y estos se expresan como la conciencia de las personas para actuar sobre su medio social, la cultura es un terreno de disputa política. Los factores de poder pugnan permanentemente por la formación del sentido que le damos a las relaciones sociales. La lucha política actual es, principalmente, disputa cultural. Por ejemplo, si un país quiere adquirir un recurso natural de otro Estado, puede ocuparlo militarmente (colonialismo) o persuadirlo culturalmente (neocolonialismo). EUA para controlar los recursos energéticos del mundo, aplica la guerra, pero además, maneja cadenas de noticias (CNN), controla la industria del cine e influye en la formación de las teorías impartidas en las universidades y en los ámbitos intelectuales, militares o políticos. Otro ejemplo, puede darse con la propuesta neoliberal para la organización de los medios audiovisuales en el país. La privatización de los medios de comunicación en la Argentina fue contemplada taxativamente en el Anexo I de ley de Reforma del Estado 23.696/89. No es casualidad, que grupos españoles compraron medios de comunicación y adquirieron luego las empresas petroleras, las telefónicas o Aerolíneas Argentinas. Para revertir esta tendencia, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522/09 introdujo límites al capital extranjero (artículos 25 y 29). Asimismo, es importante tener en cuenta que la disputa entre Estados y naciones, incluye la negación cultural de sus adversarios geopolíticos. Europa para ocupar América, negó culturalmente a los pueblos originarios del continente. Los intelectuales que adhirieron neocolonialmente a estas ideas, fueron promotores de programas de gobierno racistas bajo los lemas "civilizar es poblar". La civilización que teníamos que “copiar” era la opuesta al mestizaje americano: blanca, anglosajona y protestante. La inmigración europea fue el hecho concreto y material, del proyecto de negación de las razas americanas por parte de las potencias occidentales y de sus aliados internos. Algo similar, ocurre actualmente con la imagen del mundo árabe que construye la industria cultural norteamericana, que tiende a mostrarlo violento e “irracional”. Detrás de la producción del sentido común parcializado y tendencioso, se encuentran los intereses económicos y geopolíticos de los norteamericanos. Segundo: un país no es soberano en los planos sociales y políticos, sino alcanza la independencia económica. Ésta última, solamente es accesible a las naciones que son soberanas en el terreno científico y tecnológico. La industrialización y la ciencia y tecnología, son los pilares sobre los cuales reposan la soberanía política de los Estados. A partir de acá, que la búsqueda de mayores grados de poder nacional contempla la producción científica y tecnología. Por ejemplo, con estos objetivos el gobierno nacional impulsó la apertura del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
 
El pensamiento nacional
Las potencias occidentales proyectan su superioridad económica, política y militar, en el plano cultural. Tal cual mencionamos, la asimilación de esas ideas por parte de otros Estados y pueblos, se denomina neocolonialismo. En la Argentina y como resultante del neocolonialismo, los intelectuales importaron acriticamente carreras universitarias o se reprodujeron supuestas soluciones políticas y económicas para el país (neoliberalismo o liberalismo agroexportador). Para justificar la imposición de sus intereses materiales y políticos, occidente impulsó la definición de "cultura universal". El supuesto de universalidad de la cultura es ideológico y reposa sobre la capacidad militar y política de occidente. En realidad, fue el poder nacional de un conjunto de Estados el instrumento para imponer sus patrones culturales al conjunto del planeta y presentarlos como si fueran “racionales” y “universales”. El pensamiento nacional es la contracara de ello, en tanto es una actividad intelectual tendiente a superar nuestra condición subdesarrollada. El pensamiento nacional es por eso, antiimperialista y contribuye a la consolidación de una teoría capaz de resolver los problemas estructurales de nuestras naciones y pueblos.
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Kirchnerismo y Peronismo

 
Aritz Recalde, septiembre 2013
En los ámbitos políticos, académicos y periodísticos, se encuentra abierta la polémica acerca de cuál es la identidad del proceso de gobierno iniciado en el 2003.
Sus enemigos de la derecha liberal, lo definen como un programa “autoritario” que conduce al país hacia el “modelo de Cuba y de Venezuela”. Esta opinión conlleva dos falacias. Primero, da a suponer que repetir las experiencias de Cuba o de Venezuela, implica un hecho negativo. Segundo, la última década de gobierno demostró que los tres países tienen puntos de encuentro y además, considerables diferencias[1]. Es cierto que los tres Estados comparten algunas metas en los terrenos de la salud, la vivienda o la educación. Pero también quedó claro, que cada uno de ellos tiene su propia dinámica política y su original sistema de acumulación económico y de organización cultural. Sus adversarios de izquierda, acusan al kirchnerismo de ser la “expresión política burguesa” que salvó a los sectores dominantes de la hecatombe en 2001. La expropiación de YPF, la Asignación Universal por Hijo, el PROCREAR o la política de integración latinoamericana, serían “concesiones” que el gobierno entrega con la finalidad de ocultar los grandes negocios de las clases dominantes. El justicialismo no kichnerista, suele acusar al gobierno de abandonar las “verdades peronistas”, para conducir el movimiento desde un “sector de los Montoneros expulsados de la plaza en 1974”. Considero que ninguna de estas concepciones explica demasiado y que no es necesario decir mucho al respecto.
El debate también involucra a los actores que componen el mismo frente político kirchnerista. Néstor y Cristina adhieren al peronismo desde su juventud y de la mano de esa ideología y por intermedio de corrientes políticas de dicho partido, ocuparon sus cargos de gobierno. Pese a esa realidad, dentro del complejo mapa de actores que componen el Frente Para la Victorial y sus aliados, algunos sectores consideran que el proyecto iniciado en el año 2003, es “único” y diferenciable del peronismo. Incluso, hay actores que destacan que “modificó y superó” en muchos aspectos, el programa de gobierno nacido con la revolución de 1943 y con el 17 de octubre de 1945.  Frente a esta opinión, quiero presentar dos hipótesis:
Primero: el kichnerismo es una manifestación del peronismo histórico. La particularidad de la realidad en la cual se gestó, lo condujo a oficiar como una versión “moderada” del peronismo histórico. Cabe destacar, que la “moderación” en política, no es un debate intelectual o la manifestación de un “deber ser” que todos los proyectos tienen que repetir, sino que es una condición histórica de posibilidad resultante de la realidad en la que se desenvuelve la política. Con su estilo propio, el kichnerismo es el único gobierno que desde la muerte del primer mandatario en julio del año 1974 a la fecha, intentó reiterar el programa histórico de la revolución peronista[2].
Segundo: negar que el kirchnerismo es una expresión del peronismo, suele ser el resultante de un “preconcepto” negativo de éste último.   
La economía
Perón plateó la coexistencia de la economía privada argentina, la empresa estatal, el cooperativismo y el capital extranjero. Desde el 2003, el Estado retomó el manejo de empresas de servicios, impulsó programas de cooperativas como Argentina Trabaja, apoyó al capital argentino y fomentó la inversión extranjera.
Ambos gobiernos son industrialistas, a diferencia del menemismo o de varios dirigentes justicialistas que están ligados a los grupos financieros y a los sectores concentrados del agro. El peronismo histórico en el plano de la economía es antiliberal y rompe con el modelo de la dependencia agroexportadora. La apuesta a la reindustrialización iniciada en 2003, generó las condiciones para que el empleo, la producción y el consumo, sean el eje del proceso político, de manera similar a lo ocurrido entre 1943 y 1955.
El objetivo de la independencia económica peronista, trajo aparejada la necesidad de controlar recursos y actividades estratégicas desde el Estado, que se tornó empresario. El peronismo nacionalizó el Banco Central, los depósitos bancarios, el Comercio Exterior y gran parte de los servicios públicos y de la estructura productiva argentina. La recuperación de YPF o de Aerolíneas impulsada por Cristina, van en ésta misma línea de política. La regulación del Banco Central o el intento de intervenir activamente en el funcionamiento del comercio exterior que impulsó el kirchnerismo, fueron iniciativas estimuladas anteriormente en los tres gobiernos peronistas.
La diferencia entre ambos proyectos no es de objetivos, sino de gradualidad.
La política interna y externa
El habitual que se diga que el kirchnerismo inventó la “transversalidad”. Dicha definición no es acertada por el hecho de que el frente político generado entre 1943 a 1955, era sumamente plural y diverso en lo ideológico y en lo político. A partir del año 1946 Perón gobernó con un vicepresidente de la UCR (Quijano), con ministros socialistas (Borlenghi o Bramuglia), con empresarios (Miranda o Jorge Antonio), con dirigentes católicos (Sampay o Hernán Benítez), con apoyos de organismos judíos (OIA o el asesor Amram Blum), con funcionarios pro árabes (Arce) o con dirigentes o intelectuales de origen comunista (Gelbard o Astesano). Esta diversidad implicó que Perón gobernó con dirigentes de derecha e izquierda, en un esquema de enfrentamientos internos permanentes. De la misma manera, el kirchnerismo es un programa sumamente diverso que incluye gobernadores, intendentes, sindicalistas o empresarios con ideologías e incluso, con intereses diferentes. En el proyecto político actual, coexisten católicos, dirigentes pro iraníes, miembros de la comunidad judía, referentes de extracción comunista, socialista o derechista.  
Cristina impulsó la participación de los jóvenes en política, de forma similar a lo realizado por Perón con la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) o la Confederación General Universitaria (CGU). El kirchnerismo se apoyó en la juventud de clase media y con esa decisión, reiteró el proceso de nacionalización de los años sesenta y setenta.
En la misma línea del histórico 17 de octubre, el kirchnerismo recuperó la calle y la movilización popular, como el teatro donde se desarrolla la política
Néstor promovió la reforma de la Corte Suprema de Justicia como lo había hecho Perón en 1946.
Se dice que el kirchnerismo se diferencia del peronismo por la política de Derechos Humanos.  Perón asumió luego de una “década infame” que no causó los asesinatos y las desapariciones como la de 1976, cuestión que marca una diferencia sustancial de agenda. Atendiendo esta particularidad y sin descartar las diferencias, el gobierno impulsó otros aspectos resaltados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Ginebra. La Constitución Nacional de 1949 sostuvo cuestiones cruciales como que En caso de duda, deberá estarse siempre a lo más favorable al procesado. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles serán sanas y limpias, y adecuadas para la reeducación social de los detenidos en ellas; y toda medida que, a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que la seguridad exija, hará responsable al juez o funcionario que la autorice”. Es bueno destacar, que la política de derechos humanos actual juzga a los asesinos de los militantes peronistas –entre otros-, cuestión que le da coherencia y continuidad, a las luchas  de la generación justicialista de los setenta y la nuestra.
Perón devolvió trofeos y pidió disculpas en nombre del Estado Argentino, por el genocidio cometido en la Guerra del Paraguay.
El kirchnerimo afirmó nuestro poder de decisión en la geopolítica mundial, retomando con ello el programa del peronismo histórico. En la primera década peronista, Bramuglia nos representó en el Consejo de Seguridad de la ONU, de manera similar a la actual cancillería.
La inestimable vocación latinoamericanista de Néstor y de Cristina, abrevan del ABC y el ATLAS de los años cincuenta o de nuestro apoyo a Cuba en 1973.
El intento de ampliar mercados en África o Asia que impulsa Guillermo Moreno, estaba presente en la política de Perón cuando inició relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia soviética o cuando nos incluyó entre los Países No alineados en la histórica reunión de Argel.
Los enemigos políticos el kirchnerismo lo definen claramente como peronista. Igual que en los años cincuenta, nos enfrentamos a la SRA, a los grupos financieros extranjeros, a empresas multinacionales petroleras y recibimos la oposición constante del neocolonialismo cultural. Dicha continuidad quedó evidenciada cuando Perón se negó a ingresar al FMI y Néstor nos permitió cortar amarras con estos mismos grupos financieros.
La cultura
Cristina impulsó una ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de la misma manera que lo hizo Perón en 1953.
El Ministerio de Planificación Federal desarrolla la TV digital, continuando la decisión del Estado de 1951 de crear la televisión pública o promover las radios de frontera.
Actualmente, nos enfrentamos a Clarín, de manera similar al peronismo con el diario La Prensa.
Perón sancionó la gratuidad de la universidad en 1949 para el ingreso del pueblo a la educación y actualmente, se abren universidades en el conurbano bonaerense y se amplían las becas para sectores humildes. La primera década peronista construyó obras educativas como las cientos de escuelas o la Ciudad Universitaria de Córdoba, de la misma manera que se lo hace actualmente.
Cristina promovió un Ministerio de Ciencia, retomando la decisión de Perón de darle a la educación rango ministerial.
El cine argentino actual está recibiendo los subsidios que inició el gobierno de Perón y tiene un apoyo estatal similar al que en su momento, permitió organizar al festival de Mar del Plata.
Cristina es revisionista, de la misma manera que Perón lo manifestó en los Vendepatria de 1957. El actual feriado del día 20 de noviembre, nació del apoyo peronista dado a la propuesta de José María Rosa para declararlo día de la soberanía nacional.
En el terreno de las reivindicaciones de género, hoy se reconocen derechos con la ley de matrimonio igualitario. En términos históricos, esa medida es equivalente a la ley de voto femenino de 1947 que otorgó poder político y reconocimiento cultural, a las mujeres argentinas.
Justicia social
Según Evita, los “únicos privilegiados son los niños” y ese mismo contenido tiene la Asignación Universal por Hijo. Hasta la llegada de Perón, casi no existían las jubilaciones y pensiones. Desde que recuperamos las AFJP con Néstor y con Cristina, nuevamente la justicia social alcanzó a los adultos mayores.
El Plan Federal de Viviendas, el PROCREAR y las miles de obras públicas, son experiencias que retoman el rol dado al Banco Hipotecario, a la Fundación Eva Perón y al Estado en los años cincuenta.
Hoy el Estado acompaña leyes de defensa de los trabajadores, reiterando el mandato de programa político iniciado en 1943.
Posiblemente, en este universo de realizaciones la diferencia entre ambos sea también de gradualidad. En los años cincuenta se alcanzó el pleno empleo y el nivel de vida de la mayoría de los trabajadores, no estaba fragmentado socialmente como ahora. Estas diferencias se explican, entre otros temas, por el piso social y económico que encontró Perón en 1943, distinto al del 2003.
El kirchnerismo es una manifestación del peronismo por su historia, por las acciones implementadas y por compartir sus mismos enemigos. El peronismo no es una invención cultural o un partido electoral, sino que es la resolución política organizada y concreta, de los problemas de la dependencia argentina 
No se trata de debatir si se “es” o “no se es” peronista. El tema adquiere relevancia política a la hora de  reconocer la vigencia o no, de la lucha por alcanzar la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. A partir de acá, el peronismo se ofrece como una experiencia histórica que introdujo una agenda de problemas y de soluciones políticas, que acertadas o no, marcaron el punto más alto de la independencia nacional y del bienestar del pueblo argentino.
Un pueblo sin conciencia histórica, está condenado a reproducir los errores de las generaciones anteriores.

 



[1] Hace años que Cuba está promoviendo algunas reformas económicas y políticas para “parecerse” a la Argentina de Perón y a la  Venezuela de Hugo Chávez.
[2] Voy a definir al peronismo a partir del programa de la revolución que quedó expresado en: 1) Primer y Segundo Plan Quinquenal; 2) Constitución Nacional de 1949; 3) Plan Trienal.

viernes, 23 de agosto de 2013

¿Qué pasó en las PASO?

Aritz Recalde, agosto de 2013
Como resultante de las elecciones primarias, se desató un debate acerca de la continuidad o del agotamiento del ciclo político iniciado en 2003 con la asunción de Néstor Kirchner. Por un lado, están los que destacan que los 26,31 puntos obtenidos en la elección de diputados y los 27,45 en senadores nacionales, ratifican que el gobierno nacional sigue siendo la primera fuerza política en la Argentina. El deterioro porcentual de los votos es explicado en parte, por la tendencia propia de las elecciones legislativas en las que se diluyen las decisiones de los electores. El magro resultado del PRO en Capital o la inmensa diferencia de Carrio entre las elecciones de 2011 y las actuales, son casos del fenómeno de volatilidad electoral. Asimismo, sus impulsores destacan la vitalidad del espacio con la buena performance electoral del Frente Para la Victoria (FPV) en provincias como Entre Ríos, Río Negro, Chaco o Tucumán. Si se suman otros distritos aliados como Santiago del Estero, el caudal electoral se acerca a los 30 puntos dejando muy atrás al resto de las fuerzas políticas. Los dirigentes y periodistas que auguran el fin de la etapa, lo hacen mencionando que disminuyó el caudal electoral del FPV en relación a los años 2011 o 2009. Asimismo, se refieren a que el kichnerismo perdió en distritos importantes como son Capital Federal, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe o Córdoba. Es bueno destacar, que estas victorias electorales representan a cinco fuerzas diferentes y que no se vislumbra la posibilidad de reunirlos en un mismo frente opositor en 2015.
Más allá de una u otra postura, como resultado electoral y de no mediar divisiones del bloque, el FPV mantiene la misma cantidad de miembros en la legislatura. En este marco, es de esperar que el kichnerismo sigua impulsando una agenda de reformas políticas y sociales del país en los próximos años. No se puede esperar menos de un gobierno que lo viene haciendo en coyunturas electorales y económicas adversas, como fueron el 2003 y el 2009. La Asignación Universal por Hijo o la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se aprobaron luego de la derrota de 2009. El gobierno tiene poder legislativo, experiencia de gestión, capacidad de movilización y es la primera mayoría electoral nacional y eso lo va a ejercer. 
Lo que sí es innegable, que los resultados de la elección obligan a Cristina a negociar la alternancia política del 2015, en una situación de relativa debilidad en relación al 2011. A favor y si sigue esta coyuntura, el oficialismo tendrá el crecimiento de la economía que viene mostrando una recuperación luego de la crisis de 2009.
Como resultado de la elección, al FPV le que quedan abiertas varias preguntas. Por un lado, es importante reflexionar sobre cuál fue el funcionamiento de la herramienta política de cara a las dimensiones del adversario que se enfrentó. El gobierno desafió al poder económico (reguló bancos, estatizó AFJP, debatió con el “campo”, etc.-), interpeló al poder cultural (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o Clarín) y discutió al poder político e institucional (promovió la democratización de la justicia, enfrentó a algunos dirigentes partidarios del justicialismo y a sectores sindicales).
En este contexto, el FPV deberá sacar conclusiones de su relación con el conjunto del aparato político y de los logros y las limitaciones de la estrategia propia en Unidos y Organizados. Por otro lado y a sólo dos años de las elecciones de presidente, de gobernadores e intendentes,  no se perfiló un candidato propio. El desconocimiento de la figura de Martín Insaurralde pone sobre el tapete si sigue siendo posible aplicar la estrategia de imponer desde arriba y a último momento, las candidaturas del FPV.
Para el conjunto de los argentinos, pareciere que la oposición ofrece una vuelta al pasado y una reconfiguración de un estilo de “ordenar los lugares de poder” de cada actor en la política argentina. Desde 2003, los representantes del poder político fueron ganando espacio sobre  el poder económico y sobre el poder cultural. Incluso, en el año 2009 se acentuó el enfrentamiento dentro del mismo gobierno y las poleas de transmisión de la oligarquía terrateniente y de Clarín, fueron desplazados del seno del FPV.
Contrariando esta tendencia que además de Argentina, es Latinoamericana, Sergio Massa armó una lista con representantes del empresariado concentrado, de los medios de comunicación oligopólicos y de representantes cercanos al sector agropecuario. El kichnerismo dialogó, acompañó o enfrentó a esos actores, pero siempre desde el lugar de conducción política soberana, emanada del mandato popular. Parece que la ecuación se invierte y que las corporaciones van a ocupar, como en los años noventa, lugares centrales en la conducción de los destinos de la Argentina.   

viernes, 2 de agosto de 2013

Fue ayer nomás, ¿no te acordás?


Aritz Recalde, agosto de 2013

Ayer nomás, por fines de los años noventa, participábamos de los cortes de ruta contra la desnutrición de los pibes. Pedíamos bolsas de comida para los compañeros de los comedores que estaban insertos en los barrios castigados del conurbano. Íbamos desde la universidad y no me voy a olvidar nunca, la imagen de las villas miseria cubiertas de carros de cirujas. Kilómetros y kilómetros de carros de cartoneros y de basura revuelta. En esos paisajes de miseria y desgracia que tuvimos que apreciar, ahora vemos las casitas de material, las cooperativas y la dignidad de los laburantes. ¿Te olvidaste de esa realidad?.
Hace pocos años, mis colegas que trabajan en escuelas públicas nos reconstruían la escena de la tragedia social argentina y contaban -con un nudo en la garganta- que  sus alumnos llegaban a estudiar desnutridos, famélicos de hambre o con zapatillas desechas. Iban a comer a la escuela y no podían ni siquiera prestar la menor atención… tenían los ojos fuera de órbita… Frente a esa situación y muchas veces sacando la plata de su propio bolsillo, los maestros les daban un mate cocido y un pedazo de pan. ¿Viste que ahora con la Asignación Universal por Hijo eso no pasa más?. Dale!, pensá un poco y decime: ¿no tenés memoria de esos pibes flacos en el país de banqueros gordos?.
Fue hace muy poco cuando cruzabas a los vecinos y te contaban que los rajaban de las empresas privatizadas o de las fábricas quebradas. Luego ponían un kiosco o una tienda de pilcha que duraba escasos meses y que luego cerraba. ¿Viste que ahora hay muchos negocios en todos lados  y que en los restaurantes se hace cola?. Cuanta tristeza y cuantas frustraciones patria mía!. Recordá che!, ¿hace tanto fue lo del vecino que se fundió con el maxikiosco o la verdulería?.
Hace poco, muchos amigos de familias que alguna vez fueron de clase media o trabajadora, iban a la “feria del trueque” a ver si pichuleaban lo justo y necesario, para pasar el trago amargo de la miseria espantosa. Nadie tenía ni una moneda y se intercambiaban productos y servicios. Una lechuga por un velador viejo, un kilo de pan por una lata de pintura usada, un albañil por harina. Antes te ganaba el desanimo y coleccionabas piojos y variedades de hambre. ¿Ahora estás conflictuado por qué pagas impuesto a las ganancias?.
Ayer nomás, hace sólo una década, les pagaban a los empleados del Estado con “bonos”. Entre otras cosas, esos papelitos servían para que los grupos trasnacionales fuguen los dólares de la Argentina. Corralito, corralón y patacón y dejamos de ser una nación!. Aunque te hagas el distraído, sabes que cada provincia tenía su propia moneda. Cruzabas la provincia y no te aceptaban los “patacones”. Ya sé, claro, ahora tenes inconvenientes para comprar los dólares que utilizas en las vacaciones o para subir la altura de tu colchón. Si, si, ya sé! no podes dormir por lo que ocurre en el INDEC  (qué no sabes qué es, pero algo escuchaste en la TV). ¿Se olvidaron ya de esa Argentina pataconia?.
Años atrás las crisis mundiales que veías por televisión producían recesión y ajuste en la Argentina. Luego de las crisis del Tequila, del Sudeste Asiático o dios sabe qué cosa, se producían el cierre de empresas y los frecuentes ajustes salariales. La ficción que veías por la TV se hacía realidad!. ¿Dónde estaba el viento de cola?. ¿Recordás cuando se cumplían las catástrofes anunciadas en la TV?. “Hay que pasar el invierno”, la “economía de guerra”, “el riego país”, hay que dar “señales a los mercados”!..uffff. ¿Viste que ahora nunca se cumplen los desastres que auguran todos los días y a toda hora los periodistas y la oposición?. Más allá de las mentiras de los pronosticadores del fin de la Argentina, el país crece y junto a él, sus hijos. ¿Te diste cuenta de eso?.
Hace muy poco, ibas a los mercaditos y hasta la comida o la ropa que usábamos era importada. Hacé memoria y recordá también cuando las etiquetas de la pilcha que tenías puesta eran de afuera y lo mismo ocurría con los repuestos, con los electrodomésticos o con los juguetes. El trabajador que hacía esas cosas también era del extranjero, ya que en la Argentina no se producía nada. En ese país no estaba Guillermo Moreno defendiendo a la industria y de eso seguro que te acordás, ¿no?. ¿Te olvidaste qué era no conseguir laburo en años?. Dale, hacé memoria que fue hace poco!.   
Fue hace escasos años, cuando los universitarios iniciaban un exilio social junto a miles de argentinos, que iban a hacer el trabajo que no imaginarían en su país. Viajaban con plata prestada a Europa o a los Estados Unidos y en muchos casos, en los aeropuertos los recibían como delincuentes y los atoraban con humillantes entrevistas. ¿Te acordás las colas en las embajadas?, ¿de las consultas a los parientes sobre si era posible obtener la doble nacionalidad?, ¿de los amigos clandestinos que escapaban de la policía europea para no ser deportados? y ¿de tus familiares viviendo afuera?.  Aprovechá que se vuelven de Europa corridos por el desempleo y que regresan a trabajar y a vivir a la Argentina que vos tanto criticas. Dale, pediles que te cuenten de qué país se fueron y qué nación encontraron ahora que gobernaron Néstor y Cristina.
Que época che! Teníamos relaciones carnales con los Estados Unidos, éramos el “ejemplo del Fondo Monetario Internacional”. Menen con Bush, el “uno a uno de la convertibilidad”, que país dios mío!. Hoy el ejemplo del FMI son España, Grecia o Italia. Ahora tu país es un “mal ejemplo” para los poderosos y se planta y Cristina da cátedra en la ONU o en el G 20 y se une con Latinoamérica como quiso el San Martín que te enseñaban en la escuela. Ahora que sos digno en el mundo y que tus presidentes se plantan y no dejan que te humillen los mismo que te robaron, ¿le decís soberbia a tu presidenta?.
Ahora que son tuyos la aerolínea de bandera, el correo, el agua, las jubilaciones, la moneda, y que recuperaste el petróleo que te robaban, decís que el país “está divido”. El país estaba fundido y saqueado y ¿eso era la armonía política y los buenos modales que vos defendes?. Pero claro, vos que siempre miraste al extranjero te olvidaste de ayer nomás: mirá lo que pasa en Europa y te vas a acordar!.
Hace pocos años le creíamos a los periodistas y no como ahora que tenemos la Ley de Medios!!. Era el tiempo en que Neustadt, Grondona y Clarín brindaban por las privatizaciones y anunciaban lo bueno que ello depararía al país y al mundo. Luego te diste cuenta que nos mintieron y nos robaron todo y se llevaron hasta el deseo de ser, en esa Argentina campeona del desanimo. Creíamos en el periodismo independiente y así nos fue, ¿no te parece?.
El país fue vaciado por los bancos, las AFJP y los grupos económicos que tienen guante blanco y funcionarios amigos con carretilla saqueadora. Te enteraste en el año 2001 y saliste a la calle y el Presidente de La Nación asesinó decenas de argentinos por eso. Vos que le decís autoritaria a Cristina, ¿te olvidaste que mataban gente en el país por “reclamar lo que les corresponde” como dice la canción?. Ahora que tus impuestos construyen hospitales, rutas, universidades, que ponen ladrillos con PROCREAR o que le dan una mano a las PYMES con el Banco Nación. Ahora que tus impuestos ya no generan solamente “ricos en el extranjero”, ¿decís que te persigue la AFIP?, ¿qué te agobia el Estado?.
Hace menos de diez años los viejos no se jubilaban, las amas de casa no tenían contrato ni obra social y los trabajadores conocían los despidos y no las paritarias. Claro, ahora pagas ganancias!... antes ahorrabas solamente tristeza, desempleo y mesiadura. ¿Te olvidaste ya de eso?.
Recuerdo todos los padecimientos que pasábamos los argentinos. Y siempre la misma respuesta… ¡claro!, la culpa era nuestra y frente a tanta desgracia escuchábamos el clásico “somos argentinos viste” o “este país no tiene arreglo” o eso de que “en el extranjero no pasa”. ¿Advertiste qué el país se va arreglando y que los “ejemplos del extranjero” están fundidos como motor sin aceite?. Dale, tomate cinco minutos y prendé la TV, la computadora y fíjate que pasa en el mundo.
Ya sé! Ya sé!. Cuando te iba mal la culpa de todo era del gobierno corrupto y ahora que te va bien es porque “tenés capacidad y trabajas”, te “rompes viste...”. Ahora tenés un gobierno que te permitió salir del destino linyera al que estabas predestinado y andas bacán en tu autito y tus pibes van a la escuela o la universidad y sueñan con ascender socialmente (como les contaba su abuelo de ese otro país que le habían robado!!). Ahora lo tenés frente a vos y no lo ves y por el contrario, sos de los que dicen que “está todo mal” y que la inflación te corroe la vida en la cola del supermercado mientras descargás el changuito lleno. Sos de los que en la caja del negocio y mientras compras la pilcha de primera marca, decís que “en este país no se puede vivir” y que “el INDEC” miente.  Te mintieron a vos por décadas! ¿no te parece?.
No sé vos, pero yo no me olvidé de nada de lo que ocurrió ayer nomás. ¿Decís que somos resentidos los peronistas kichneristas?!!. Y sí mi amigo!, por tanta desgracia que pasamos, por tanta ulcera que llevamos puesta entre las tripas después de masticar amarguras, lo somos un poco. ¿Pero sabes qué?, además y profundamente, amamos a esta querida patria y a su hermosa presidenta, que por primera vez en décadas, nos permite vivir mejor a todos y a todas.
La mayoría mejoramos de a poco, como hacían nuestros abuelos. Construimos de una piecita a vez y vamos agrandando la casa y la nación toda. Otros como vos, no se conforman con la piecita y quieren construir un edificio en dos meses. Y claro, como no pueden, están dispuestos a demolerlo todo.  No!!. No queremos eso para la patria y sus hijos. Sé que falta mucho y no desconozco que hay miles de colegas que siguen teniendo necesidades insatisfechas. Pero luego de malvivir lo que ocurrió y de sufrir la tragedia que conllevó el fracaso, también aprendí a conocer lo que “no quiero que se repita”.
Por eso te cuento, que por procedencia popular somos kichneristas. Sabemos, con conciencia histórica de ello, que nuestra presidenta trabaja en aras de un ideal, que es ver emancipados a los trabajadores de todos sus sufrimientos. Solamente te pido a vos que te tomes un segundo y que tengas memoria de lo que ocurría ayer nomás. Mientras tanto, nosotros vamos a seguir trabajando y soñando, ya que tenemos la certeza que nos otorga la razón y la convicción que nos da el sentimiento, de que es necesario y de que es posible, construir la felicidad de la patria y la grandeza de la nación Argentina.
 Y por si no sabías, “yo voto a los candidatos de Cristina”!!!!