lunes, 18 de mayo de 2015

Partido liberal y Movimiento Nacional

Partido liberal y Movimiento Nacional
Aritz Recalde, mayo 2015

La política y los Partidos Políticos
La política es una actividad humana tendiente a regular la vida social, cultural o económica de una comunidad. La política se organiza y se desenvuelve como parte de una disputa permanente por el poder social.
Los Partidos Políticos son voluntades colectivas de organización del poder. Su finalidad dependerá de su composición y de sus objetivos originarios, históricos o coyunturales. Para definir la tarea de un Partido Político se debe identificar su composición de clase, racial, étnica, de género y su articulación con otros factores de poder externo o interno como son la iglesia o los militares.

Comprendiendo dicha articulación se puede procurar un análisis de su tarea histórica. 

EJEMPLO 1
La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA articuló un entramado político pluri-clasista que hizo eje en la emancipación de la clase obrera, el mediano productor rural, los sectores medios y la burguesía industrial. Con la revolución la mujer logró derechos políticos (a elegir y ser elegida). La clase trabajadora fue objeto de políticas de Estado de salud, educación o empleo y sus tradiciones culturales fueron incluidas como parte de la gesta emancipadora. Además y de manera inestable, el proceso político tradujo los intereses de otros factores de poder como eran la iglesia o los militares. La REVOLUCIÓN BOLIVIANA que conduce Evo Morales es la expresión política de las organizaciones campesinas, sindicales, de mujeres y de pequeños y medianos productores de Bolivia. La revolución nacionalista y antiimperialista recuperó los principales resortes económicos en manos del extranjero, como es el caso de los hidrocarburos y el agua y los puso al servicio de los programas sociales y de infraestructura del conjunto del país.     

Partidos Políticos Liberales
En el siglo XIX las clases dominantes argentinas y extranjeras impulsaron los Partidos Políticos Liberales. Su finalidad fue mantener el orden racial, económico, social, cultural y de género establecido. Con dicho propósito, sus dirigentes asesinaron a indios y negros, desmovilizaron al resto del pueblo e impidieron el acceso a la política a los trabajadores pobres. Por mucho tiempo también bloquearon la participación de la mujer, que recién pudo votar a partir de la reforma del código electoral del año 1947.
En la óptica liberal, los Partidos son meros instrumentos electorales. La acumulación de activistas se obtiene distribuyendo cargos públicos y el Estado pasa a ser un botín electoral que se reparte entre los ganadores de la formula. El Estado carece de finalidades trascendentes más allá de mantener el orden existente y de financiar la estructura partidaria.  
El capital económico de los factores de poder extranjeros e internos, estipulan en buena medida su funcionamiento. Al carecer de estructuras de base y de activistas, actúan por intermedio de otros factores de poder como son el judicial, el mediático o el militar.
Su agenda de discusión se organiza a partir de la ideología de las potencias occidentales y de los factores de poder establecido y se transmite en la población con la acción de los medios de comunicación de masas. En su versión actual, los partidos liberales no hacen pública su ideología, sino que su relato se construye a partir de encuestas de opinión. Con un mismo objetivo que es el de favorecer a una oligarquía económica y a una reducida estructura partidaria, van modificando su posición frente a los debates públicos de cada etapa y tiempo histórico. 

El Movimiento Nacional
Para contrarrestar la acción de las clases dominantes, en el siglo XX se crearon nuevas herramientas políticas. Un caso fue el Movimiento Nacional que articuló un frente económico, social y político que propuso cambiar el modelo de acumulación y de distribución de la riqueza propio de la oligarquía y los liberales. Dichas expresiones políticas, impulsaron una demanda de:
- recuperación del patrimonio material y cultural nacional en manos extranjeras;
- resolución de agenda de problemas sociales, de géneros y étnicos postergados.

Desde su origen, el objetivo transformador del Movimiento excede ampliamente las tareas meramente electorales del Partido Liberal. Estas expresiones desarrollan un entramado diverso de actores que ingresan al espacio desde los sindicatos, las agrupaciones sociales, las centrales económicas, los ámbitos educativos (secundarios o universitarios) o de los frentes de la cultura (intelectuales o frentes de profesionales y artistas). Vamos a denominar a los ámbitos de actuación mencionados como “organizaciones libres del pueblo” (OLP).
La movilización política contra el sistema no fue ocasionada en el Partido Liberal tradicional, sino que los trabajadores, campesinos o miembros de los militares desde sus propias organizaciones, protagonizaron las reivindicaciones. Los Partidos Políticos tradicionales no expresaron la profundidad de las demandas no satisfechas de la sociedad de masas.
En Iberoamérica la agenda de emancipación social reclamada por el pueblo, fue impedida por el manejo discrecional de las empresas extranjeras. Es por eso, que es habitual que los Movimientos Nacionales impulsen expropiaciones de la tierra o de los recursos naturales en manos extranjeras y que el resultado de estas acciones derive en la distribución social de la riqueza.

A la OLP el Movimiento suma un Partido Electoral, que traduce la fuerza social en  institucionalidad del Estado. Su ámbito de actuación es la comunidad nacional y es habitual que los procesos políticos sean profundamente movilizadores y masivos.


EJEMPLO 2
La REVOLUCIÓN BOLIVIANA de Evo Morales está centrada en el accionar de las OLP campesinas o mineras, que son el resultado de décadas e incluso siglos, de lucha y de articulación. Las OLP se presentan a elecciones con el Movimiento al Socialismo (MAS) que permite que los grupos sociales ocupen legislaturas, Departamentos o Ministerios. Los cargos públicos no son el fin de la revolución, sino que actúan como un medio para la emancipación social, cultural o de género del pueblo boliviano e iberoamericano. La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA en la década del cuarenta, se organizó con un Movimiento Nacional que diagramó un frente electoral (laborismo y UCR JR que derivó en Partido Único de la Revolución y luego en el Partido Justicialista o Peronista) y un conjunto de OLP que le dieron materialidad en todo el territorio nacional. El Movimiento se organizó con trabajadores industriales (CGT o JTP en los sesenta), profesionales y hombres de la cultura (CGP o Comandos tecnológicos en los setenta), universitarios (CGU o JUP en los setenta), empresarios (CGE) o grupos juveniles (UES). Lo integraron sectores  militares y la iglesia. Dentro del dispositivo político de Perón, el Partido Justicialista no fue el eje fundamental, sino que son los trabajadores industriales (CGT) los pilares  del proceso político. Los trabajadores impulsaron a Perón (17 de octubre), ocuparon lugares de gobierno en los cuarenta e intervinieron activamente en la resistencia a la dictadura de 1955.

La diversidad de los reclamos y la incapacidad de las instituciones liberales de canalizar demandas, explican en parte, la tendencia a la formación de Movimientos en lugar de Partidos.
La división internacional del trabajo y la resistencia al cambio ejercida por los poderes internacionales, supo oficiar como un factor aglutinador de clases dentro de un mismo país.


EJEMPLO 3
Un empresario podía acompañar a un gobierno que lo proteja y lo apoye frente a la importación extranjera y la falta de crédito. Un trabajador puede apoyar al mismo gobierno por la defensa de su empleo y por la capacidad de ampliar sus ingresos (bajar la rentabilidad del capital vía derechos sociales o paritarias). Ambos actores pueden encontrarse en un programa nacional de desarrollo, que postula la recuperación del patrimonio en manos del extranjero. También y como demostró la historia, van a enfrentarse. El Movimiento Nacional no propició la desaparición de clases y de conflictos (dictadura capitalista o del proletariado), sino que propuso una institucionalización del mismo evitando la guerra social. La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA creó tribunales del trabajo y favoreció las organizaciones sindicales (CGT) y empresarias nacionales (CGE).      


Movimiento, Partido y Estado
Por intermedio de los Partidos las OLP van a traducir su poder social, de género o cultural en representación estatal. Como resultado de la disputa electoral, van a ocupar lugares en el sistema de instituciones públicas y van a ejercer la regulación y/o modificación de las cuestiones privadas.

Como parte de la disputa y del conflicto, el Estado cumple tareas particulares en el terreno educativo, militar, de salud o de esparcimiento.
En Iberoamérica el avance del Movimiento Nacional impulsó:
-  la construcción del Estado de Bienestar;
-  la transferencia de los recursos económicos de la esfera privada extranjera, a la nacional pública;
-  el pasaje de recursos del capital al trabajo.   

                                       EJEMPLO 4
La REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA permitió el ingreso a las legislaturas a los trabajadores y a las mujeres. Al mando del Estado, los trabajadores recuperaron el capital en manos de la oligarquía y el extranjero nacionalizando bancos, depósitos bancarios, comercio exterior, servicios públicos y recursos naturales. La revolución organizó un nuevo pacto histórico con la Constitución de 1949 que institucionalizó los derechos sociales, la propiedad social y la defensa de los recursos naturales. La REVOLUCIÓN BOLIVIANA modificó la Constitución nacional y el nuevo pacto social permitió la representación política, judicial, cultural y social de las organizaciones indígenas campesinas. La Constitución estableció que “Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley”.

El gobierno y la disputa por la conducción del Estado
Las OLP organizadas como Movimiento Nacional pueden crear un Partido electoral e iniciar la toma del poder del gobierno. La tarea de modificación del Estado para ponerlo al servicio de la mayoría social, implica una reeducación ideológica y técnica de los funcionarios de carrera que hacen funcionar el aparato gubernativo.
Las clases dominantes postulan que la conducción del Estado puede otorgarse a los técnicos sin ideología. Dicha aseveración no es correcta y conduce a que el Estado reproduzca la relación de poder existente, ya que el supuesto de la inexistencia de ideología cristaliza la situación social establecida.

Para garantizar la transformación, las OLP tienen que contar con cuadros políticos que dispongan de doctrina, de vocación de servicio al pueblo y de una moral nacional. A las tres cuestiones se le debe agregar el manejo de una ciencia y de una técnica con fines nacionales y sociales.

El hecho de que El Movimiento Nacional alcance el gobierno, no es garantía de la modificación del Estado y de la redefinición radical de las relaciones sociales. Para poder cambiar el sistema, la actividad política tiene que incluir a las OLP que son las encargadas de acompañar la tarea de refundación moral, política, económica y cultural del conjunto del tejido social.

La modificación de las relaciones sociales institucionalizadas es un paso impostergable. Asimismo, si las OLP no forman los cuadros políticos para la toma, conducción y proyección estratégica del gobierno y del Estado, los cambios pueden fracasar. Si la oligarquía y el imperialismo controlan la ciencia y la tecnología de los países, a la corta o a  la larga, van a manejar el desarrollo económico y político del continente.  




jueves, 7 de mayo de 2015

El nacionalismo popular y la expansión del sistema universitario argentino

 Aritz Recalde, mayo 2015

Desde el año 2003 a la fecha el gobierno nacional abrió quince universidades públicas, a lo largo y a lo ancho de la República Argentina. La última década, conjuntamente al Plan Taquini de fines de los años sesenta, es la etapa de expansión universitaria más importante de la historia del país. Varias de las nuevas instituciones están ubicadas en el conurbano bonaerense, como es el caso de las instituciones radicadas en Moreno, Avellaneda, Florencio Varela (Jauretche), José C. Paz, Merlo (Oeste) o Hurlingham. Otras fueron inauguradas en diversas provincias como es el caso de Tierra del Fuego, San Luis (Comechingones), Rio Negro, Chaco o Santa Fe (Rafaela). Para afrontar la ampliación del sistema universitario, la inversión del Estado aumentó de $ 1.900 millones en el año 2003 a $ 39.000 millones en 2015.
La expansión del sistema universitario argentino se organiza sobre los principios del modelo universitario del nacionalismo popular, que fue inaugurado por la revolución justicialista y que ofició como una complementación y superación del programa reformista de 1918.

Una universidad nacional llamada “Arturo Jauretche”
Entre intelectual y argentino, voto por lo segundo. Y con todo”. Arturo Jauretche

La Universidad Nacional Arturo Jauretche es una de las quince instituciones creadas en la última década. El nombre de la institución es un hecho de política cultural de fuerte contenido ideológico e histórico, que afirma la vitalidad del nacionalismo popular universitario. Arturo Jauretche alcanzó el título de abogado y en el transcurso de su militancia, participó de la vida política universitaria. Don Arturo fundó la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) que abrió agrupaciones universitarias en La Plata, Buenos Aires, Mendoza y Tucumán (Organización Universitaria Forjista) y en Córdoba (Unión Federalista Revolucionaria Argentina). En el año 1939 el forjismo llegó a conducir la Federación Universitaria Argentina (FUA). Tras recibirse de abogado Jauretche no desempeñó tareas en la universidad, exceptuando su labor en EUDEBA en el año 1973. 
Pese a que no trabajó como docente o funcionario universitario, en sus libros y artículos se refirió en diversas oportunidades a la institución. En su óptica, la universidad tenía que cumplir tres funciones fundamentales. La primera, era la de conformar una ciencia nacional capaz de resolver los problemas de los argentinos, ya que en su punto de vista “La incapacidad para ver el mundo desde nosotros mismos ha sido sistemáticamente cultivada en nuestro país.” El segundo elemento fundamental de la universidad, era el de permitir el ascenso social, ya que en sus palabras La Enseñanza Superior cumple entre nosotros la función de resolver el problema económico de los hijos de la minorías y parte de las clases medias y extraer, accidentalmente, algunos elementos calificados del seno del pueblo para incorporarlos. Carece de finalidades sociales más amplias y lógicamente, carece de finalidad nacional”. Finalmente, Jauretche postuló que la institución tenía que educar en valores, consolidando los principios éticos de la justicia social y de la soberanía nacional y afirmó enfáticamente que “es necesario una moral nacional que es lo que se llama patriotismo”.

La universidad como medio de ascenso e igualación social
La universidad americana desde su origen, fue un instrumento para perpetuar las desigualdades de raza (indios o negros no ingresaban), de género (las mujeres no estudiaban), nacionales (inicialmente era para españoles), de clase y étnicas. Luego de producida la Independencia los liberales profundizaron buena parte de estas concepciones y las instituciones siguieron siendo elitistas y no ingresaban los grupos de bajos recursos. Esta realidad fue modificada parcialmente por la UCR, que impulsó que estudien los sectores medios.
Recién con la Revolución Justicialista, la universidad fue postulada como un medio de igualación social. En el año 1949 el gobierno nacional suprimió los aranceles y los cursos de ingreso universitarios y se crearon becas. Dos años antes, la revolución había sancionado la ley de voto femenino que favoreció el ingreso de las mujeres a la vida política y cultural. La gratuidad indujo la participación de estudiantes latinoamericanos de países limítrofes y de la región. Desde los años cincuenta la universidad argentina se caracteriza por el ingreso popular y de los ciudadanos  latinoamericanos e impulsa la igualdad de género. Actualmente, la apertura de nuevas universidades en todo el país y en particular en el conurbano bonaerense, favorecen dicha tendencia. Como postuló Jauretche, la universidad argentina y a diferencia de lo que ocurre en buena parte del mundo, continúa siendo gratuita tendiendo a que la educación sea un medio de ascenso e igualación social.

Los derechos de los trabajadores docentes y técnico administrativos
La reforma de 1918 intervino la universidad y expulsó a buena parte de los docentes y funcionarios conservadores, quienes se desempeñan laboralmente a la manera de un “planta permanente”. En su lugar, el reformismo postuló los concursos y los miembros de la universidad priorizaron su condición de “científicos”, antes que “trabajadores”. Los docentes perdieron la estabilidad en sus cargos y quedaron sujetos a la competencia permanente de los concursos.
Luego de décadas de luchas obreras, con el peronismo los trabajadores alcanzaron los derechos sociales a la estabilidad laboral, la salud, el esparcimiento, la educación, la vivienda o las jubilaciones. En el terreno universitario, todas las instituciones recibieron un aumento considerable de presupuesto que se reflejó en obras de infraestructura, en la mejora salarial y de las condiciones de trabajo. En el año 1946 el presupuesto universitario era de 48 millones de pesos moneda nacional y al año 1954 había aumentado a 400 millones. Los docentes universitarios consiguieron que las leyes nacionales, les reconozcan los históricos derechos a la dedicación exclusiva en el cargo y a la Carrera Docente. La Carrera Docente permitió articular la dimensión académica docente (formación permanente e ingreso por concurso), con la estabilidad del derecho al trabajo (permanencia en funciones y esquema de ascenso en el cargo).
Resultado de las acciones del proyecto político iniciado en 2003, los trabajadores docentes y técnico administrativo gozan de los derechos conseguidos en los años cincuenta. En el año 2005 los trabajadores técnicos y administrativos firmaron el histórico Convenio Colectivo y desde 2009 los docentes universitarios tenemos la movilidad jubilatoria del 82%. 

La regionalización de las carreras e investigaciones
Tal cual mencionó Jauretche, para el nacionalismo popular la universidad tiene como función fundamental la conformación de una ciencia aplicada a la resolución de nuestros problemas. Ello conlleva la apuesta a la conformación de una matriz científica y tecnológica nacional. Dicha determinación contradice la tendencia liberal y reformista a reproducir las teorías y las agendas de investigación propias de EUA o de Europa. La revolución justicialista regionalizó la universidad y promovió la apertura de carreras y la formulación de agendas de investigación tendientes a resolver los problemas nacionales y populares. La ciencia argentina consolidó proyectos de innovación tecnológica aplicados a la producción de autos, aviones, medicamentos o energía atómica. 
Las nuevas universidades están aplicando las concepciones del nacionalismo universitario y las careras que se abren no son mera copia o reproducción de tendencias occidentales (carreras tradicionales), sino que surgen a partir de identificar temas – problemas locales. La regionalización y nacionalización de la ciencia argentina, permite que el Estado impulsé programas de becas a las carreras estratégicas y que financie líneas de investigación de áreas de vacancia. Desde el año 2003 el debate sobre la autonomía universitaria pasó a un segundo plano y actualmente las instituciones son pilares fundamentales de los programas nacionales de desarrollo, como es el caso de YPF o la Televisión Digital.
Como resultado de la planificación nacional de la ciencia y de la tecnología, hoy nuestro país produce satélites, genera energía atómica, desarrolla contenidos educativos de calidad en la TV pública y nuestros investigadores acompañan los programas de desarrollo estratégico.


Si el nacionalismo popular universitario se impone definitivamente en nuestro país, la Argentina va a estar en condiciones de alcanzar la soberanía cultural y tecnológica, base de la independencia económica y de la industrialización. Sin soberanía científica y sin industrialización, la Argentina será dependiente políticamente, postergando toda posibilidad de bienestar social de los pueblos.  

lunes, 6 de abril de 2015

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y la Universidad

                           
Aritz Recalde, Juan Godoy, Iciar Recalde
Noviembre 2014


Introducción
“El país necesita derribar las Universidades sin Patria, y no permitir que se establezcan sobre sus ruinas otras Universidades sin Patria.” (“La Tercera Posición en la Universidad”, La Víspera. Semanario de Orientación Nacional, Mar del Plata, Año 1, Nº 9, 10 de febrero de 1945)

“Por una Universidad al servicio de las necesidades de su pueblo.” (“Manifiesto a los estudiantes y al pueblo de la Agrupación Universitaria de FORJA”, FDA)

La Universidad forma parte de una de las preocupaciones teórico políticas fundamentales de FORJA, en la medida en que se encuentra emparentada con cuestiones medulares que signaron los aportes de la Agrupación en su período de actuación (1935-1945). Con posterioridad a su disolución, algunos de sus ex integrantes jugaron roles importantes el debate de la universidad hasta bien entrada la década de 1970.
Varios de sus miembros como Manzi, Jauretche, Dellepiane o Del Mazo desarrollaron una activa militancia[1] en los espacios juveniles universitarios. Según Ciria y Sanguinetti, FORJA: “Estuvo integrada, en su mayoría, por universitarios jóvenes.” (Ciria y Sanguinetti. 1983: 84).
Los desarrollos teóricos de los forjitas se organizaron en torno a la cuestión nacional. FORJA interpeló el rol del intelectual en los países semicoloniales, la injerencia del Imperialismo, el fenómeno de la Colonización pedagógica y el rol del Revisionismo histórico.
La temática de la Universidad fue desarrollada exhaustivamente a través de diversos Documentos, Manifiestos, Volantes y Conferencias y por medio del activismo estudiantil de varios forjistas en distintas Universidades Nacionales.
Para facilitar al lector el entendimiento del tema que aquí nos ocupa, organizamos la exposición de la siguiente manera:
-          ofrecemos una descripción sucinta del nacimiento de FORJA y de sus principales intereses teórico-políticos emparentados con la temática de la Universidad. Analizamos dos aportes fundamentales del grupo: el dilucidamiento de la Colonización pedagógica y el rol del Revisionismo histórico.
-          presentamos los aportes teóricos de FORJA en torno al rol de las Casas de Altos Estudios.
-          reconstruimos las acciones políticas concretas de los forjistas a través de la formación de distintas Agrupaciones estudiantiles en universidades.

El nacimiento de FORJA
“Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba.”

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) nace en el año 1935 como un desprendimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) tras la muerte de  Hipólito Yrigoyen. El filósofo Juan José Hernández Arregui (Hernández Arregui 2003: 225)  establece que la iniciativa originaria fue de Arturo Jauretche, quien convocó a varias figuras intelectuales y políticas del período –Manuel Ortiz Pereira, Gabriel del Mazo, Homero Manzione, Gutiérrez Diez, Juan B. Fleitas, David de Ansó, Félix Ramírez García, Luis Dellepiane, entre otros.
El objetivo inicial para crear la Agrupación era el de enfrentar el funcionamiento del sistema político del período, que estaba caracterizado por el fraude electoral, la extranjerización de la economía nacional y las extremas desigualdades sociales promovidas durante la denominada por José Luis Torres como Década Infame. FORJA denunció el accionar del imperialismo británico y la situación semicolonial en la que se encontraba la Argentina.
El nombre de la agrupación, ideado por Arturo Jauretche, tuvo su origen en una frase de Yrigoyen, que abre este apartado, donde el viejo Caudillo establecía que: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba.”
Algunos de los forjistas, participarán en los levantamientos radicales -el primero tras el Golpe en Córdoba, el fracasado del General Severo Toranzo en el año 1931, el del Coronel Gregorio Pomar en el mismo año en el Litoral, etc.-. (Galasso, 2002). Se destaca el del Paso de Los Libres del año 1933,[2] donde fueron milicianos Jauretche y Scalabrini Ortiz, que quedará plasmado en un relato épico gauchesco del forjista linqueño.[3]
Vale aclarar que Raúl Scalabrini Ortiz, a pesar de ser uno de los principales orientadores de FORJA, no se afiliará por sus diferencias con la UCR hasta el año 1940, momento en que se levante la condición de ser partidario radical para ser miembro de la Agrupación.
Varios forjistas habían conformado el Movimiento de Continuidad Jurídica, agrupamiento anti-alvearista que pretendía mantener en alto las banderas del yrigoyenismo y se oponía a la jefatura de Alvear: “Sostenían que la abstención sólo podía tener sentido con un contenido revolucionario” (Scenna, 1983: 33). Otros habían participado del Grupo de los Radicales Fuertes –nucleados previamente en la Agrupación Pro Voto Directo-, que emite el Manifiesto “Vocación revolucionaria del Radicalismo” antes de que la Convención  levantara la abstención.
Los forjitas desarrollarán una ardua tarea intelectual y de activismo político. Interesará, particularmente, referirnos al desarrollo teórico en torno al concepto de Colonización pedagógica y al rol del Revisionismo histórico por estar emparentados con la temática de la Universidad.
FORJA en su batalla contra la entrega del patrimonio nacional durante los años ´30, denunciará la injerencia extranjera y todo el engranaje cultural destinado a legitimarla. A partir de aquí, procuran la construcción de un relato histórico que contextualice históricamente la dominación colonial y las luchas populares.





[1] Jauretche y Manzi se conocieron en la Facultad de Derecho de la UBA. (Galasso 2009 T II: 318) En esta época de activismo universitario, Jauretche tomó contacto además con Gabriel del Mazo.  (Galasso 2003: 110 y 126) En los tres casos, su militancia universitaria se alistó a favor del reformismo. La intervención de la Facultad en 1930, expulsó a más de setenta alumnos, entre los que se encontraban ambos. (Ciria y Sanguinetti 1983: 79) Hernández Arregui mencionó que en el universo de “afiliados y simpatizantes” a FORJA, estaba Mario Pascale, quién habría llegado al cargo de Presidente de la FUA. (Hernández Arregui 2003: 226) En realidad, Pascale fue Presidente del Centro de Derecho de la UBA y fue Francisco Capelli quien alcanzó la conducción de la  FUA en acuerdo con el comunismo. (Galasso 2008: 256)
[2] Hipólito Yrigoyen muere el 3 de julio de ese año. José María Rosa señala que tras su entierro:”La impresión es que una chispa haría estallar el polvorín. El pueblo es radical y seguirá al primero que levante la bandera. Pueblo y Ejército no son para ellos dos entidades distintas.” (Rosa, 1980: 136)
[3] Se trata de Jauretche, Arturo (1992). El Paso de los libres. Relato gaucho de la última revolución radical. Buenos Aires: Corregidor.

domingo, 5 de abril de 2015

“Rodolfo Ortega Peña y el revisionismo histórico”

Noviembre 2014
Aritz Recalde, Juan Godoy e Iciar Recalde 

I. Ortega Peña. Breves apuntes biográficos
Rodolfo Ortega Peña fue abogado, escritor y periodista. Nació el 12 de septiembre del año 1935 en el seno de una familia católica y anti peronista. Cursó estudios primarios en la Escuela Argentina Modelo junto a figuras que cobrarían pasados los años cierta relevancia en el campo intelectual argentino, tales como Ernesto Laclau con el que trabó fuerte amistad. El Secundario lo realizó en el Colegio Nacional Mariano Moreno graduándose en 1953. Posteriormente, ingresó a la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado en 1956, con sólo 21 años. Estudió además, filosofía, economía y ciencias exactas.
Fue opositor al gobierno de Perón y aprobó su derrocamiento en el año 1955, aunque Marcelo Duhalde asegura que sintió incomodidad ante la tristeza de los humildes frente a la caída del Justicialismo. En el año 1956 conoció a Eduardo Luis Duhalde con quien entabló una estrecha amistad que duró hasta su muerte. Militó en la Juventud Comunista en el año 1957. Se acercó al frondicismo y luego al Peronismo a través de César Marcos. Ortega Peña mencionó en el prólogo al libro Imperialismo y cultura de Juan José Hernández Arregui que:
“Al producirse el 16 de septiembre, yo acababa de cumplir 20 años. El ‘proceso’ peronista lo había vivido en una experiencia indirecta, la de mis padres. Un hogar pequeño burgués, típicamente liberal, que objetivamente se había beneficiado con la política económica de Perón, pero que lo negaba en forma absoluta a nivel ideológico. (…) Así como gran parte de la juventud universitaria, o simplemente de clase media, me embarcaba en conspiraciones contra la “dictadura.” (…) El discurso de Lonardi me encontró (…) en la Plaza de Mayo. (…) Decidí fijarme en quiénes estaban en la plaza. No era difícil determinarlo. Estaban las señoras gordas, los amigos de mis padres, los estudiantes. Era inútil buscar a los cabecitas. Ellos no estaban. A la tarde, al alejarnos del centro, del barrio norte, y acercarnos a los conventillos de la gran ciudad, advertimos miradas hoscas, recelosas, indignadas. El pueblo, el auténtico pueblo, vivía su derrota. (…) Fui acercándome a los grupos de la UCR vinculados a Frondizi. Conmigo muchos otros. La experiencia fue breve pero profunda. (…) Decidimos ingresar al Partido Comunista.” (Hernández Arregui, 1973: 8)
De la mano de Hernández Arregui se incorporará al movimiento nacional peronista.
Su formación ideológica se forjó en su paso por la universidad y a través de los aportes e influencias de intelectuales que aparecen mencionados en sus obras, como Juan José Hernández Arregui, José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos o con Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros. Dirá Duhalde al respecto:
“Recibido de abogado a los 20 años, haciendo al mismo tiempo la carrera de Filosofía, estudiando luego Ciencias Económicas; polemizando con Julián Marías sobre la ontología de Unamuno; con Carlos Cossio sobre la teoría ontológica del derecho; con Tulio Halperín Donghi sobre la significación del Facundo: con Marechal y Sábato sobre la estructura de la novela; con Córdova Iturburu sobre las pinturas rupestres de Cerro Colorado; pocos casos debe haber en nuestro país de un intelectual con tanta capacidad y actividad interdisciplinaria. Al mismo tiempo, con tan poco interés en dedicar su vida prioritariamente a cualquiera de esas disciplinas, pese a haber sido hasta el fin, un ávido y obsesivo lector de todas ellas, en castellano, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego.”
Entre los años 1963 y 1964, participó activamente en los dos planes de lucha de la Confederación General del Trabajo y fundó CONDOR (Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria) junto con Eduardo Luis Duhalde y Ricardo Carpani. Coadyuvó a la formación de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) para resistir a las dictaduras. En los años sesenta denunció la desaparición de Felipe Vallese en el Diario Compañero, frente al silencio de los medios de comunicación oficiales. Tres años después publicó el volumen Felipe Vallese, proceso al sistema. Fue asesor legal de Sindicatos importantes de la Argentina en estos años, entre ellos la UOM.
Fundó junto a otras figuras de la cultura y de la política del período, el Centro de Estudios Históricos Felipe Varela y el Centro de Cultura Carlos Guido Spano. Desde allí comenzó a publicar La Unión Americana. Organizó la editorial Sudestada donde fueron publicados varios autores revisionistas. Participó en la película La Hora de los Hornos de Solanas y Getino y dirigió la Revista Mundo Nacionalista. La Patria es un peligro que florece.
Con la llegada de la dictadura de 1966 Ortega Peña se convirtió en un activo defensor de presos políticos. Colaboró en la organización de las comisiones de familiares de presos y denunció las violaciones a los derechos humanos. Desde el punto de vista profesional, ensayó todos los caminos de una práctica social de la abogacía. Trabajó incesantemente por la defensa de los trabajadores y contribuyó a la fundación de la Asociación Gremial de Abogados en 1971 y a la Agrupación de Abogados Peronistas. Dese allí patrocinó a los presos políticos e intervino en causas resonantes como la de los acusados por el secuestro de Aramburu y del empresario Oberdan Sallustro.
Durante la breve gestión de gobierno de Héctor Cámpora fue nombrado en el Instituto de Historia del Derecho y como Director del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En la etapa es designado profesor de Historia del Derecho Argentino. En estos años dirigió la Revista Militancia peronista para la liberación (luego De Frente) y colaboró en El Mundo. En 1974 accedió al cargo de diputado nacional y en sus cuatro breves meses de gestión visitó provincias, hizo pedidos de informes, presentó múltiples proyectos de ley y denunció el accionar terrorista de la Triple A.
Se integró al Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), brazo cultural del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Fue asesinado por la el grupo terrorista Triple A el 31 de julio de 1974. [1]

La política de la historia
Durante toda su vida desarrolló una prolífica labor historiográfica desde una perspectiva revisionista, rescatando figuras poco trabajadas por la historiografía liberal como las de Felipe Varela o Facundo Quiroga. Entre sus contribuciones más importantes deben mencionarse El asesinato de Dorrego, Felipe Varela contra el imperialismo británico, Facundo y la montonera, Baring Brothers y la historia política argentina, publicadas en coautoría con Eduardo Luis Duhalde.
Para el autor la historia oficial era una justificación del accionar de las clases dominantes del país. A partir de acá, la disputa política con el poder estatuido incluyó la crítica histórica. En la perspectiva de Rodolfo Ortega Peña la historia es el reaseguro del entendimiento del presente. Propuso hurgar en el pasado para no cometer los mismos errores, encontrar lazos de continuidad en la lucha contra el imperialismo y en los actos de resistencia de las masas populares. El autor postula entender el pasado para orientar una política nacional en el presente. En sus palabras “No fue un intento de manipular la historia para refrendar ninguna posición presente, sino todo lo contrario: buscar en el ayer los criterios para la comprensión del propio tiempo que nos tocaba vivir.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 6)
Cuenta Eduardo Luis Duhalde al respecto que “Si bien con Ortega Peña veníamos laborando hacía tiempo en la investigación histórica, esta tarea había sido simultánea con la actividad política y profesional. Este vuelco prácticamente total a la disciplina histórica no era casual. Tenía que ver con el tiempo político de la Argentina y con el nuestro.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 5)
Ortega Peña desarrolló una posición disonante de la historiografía liberal-oficial ya que en su punto de vista:
“Con respecto a la actitud de la historiografía oficial, debe señalarse que ésta se caracteriza por ese “científico” proceder, consistente en pronunciarse sobre lo que le conviene, deformando u ocultando la verdadera realidad. En este sentido, tal historiografía, es un elemento más, sumamente importante, del sistema educativo de la clase oligárquica.” (Ortega Peña y Duhalde, 1965b: 22)
El autor entiende que superestructura cultural actúa otorgando o quitando prestigios a quienes se sometan o no a la visión canonizada de nuestro pasado. Dirán Ortega Peña y Duhalde:
“La miopía histórica no equivale a ignorancia. Ni tampoco debe ser considerada casual. Excelentes productos de una universidad colonial, los profesores de “nuestra” historia, comprometidos con una falsa cientificidad, inventaron historias autónomas para no tener que describir la dependencia económico-social de nuestro país. Advino de ese modo la etapa de la monografía científica. Estos profesores, incansables redactores de inacabables documentos, saben, por otra parte, que la cuestión reside en mejorar su estilo. Con ello lograrán un día el salto a las academias, y ser comentados dominicalmente por los fotograbados de la “prensa seria.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 41)
En paralelo la crítica a la historiografía oficial, los autores buscan un lugar particular dentro del revisionismo histórico. Ortega Peña y Duhalde quieren desarrollar un revisionismo que profundice la tarea de los “precursores” y así sostienen que “Si bien las corrientes del revisionismo histórico tienen el mérito de haber cuestionado aquella versión sacralizada y tendenciosa, elaborada por los sectores dominantes de nuestra sociedad, sus propias limitaciones les han impedido -en la mayoría de los casos- ir más allá de la polémica con el liberalismo como contradiscurso ideológico.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 6)
En su punto de vista, uno de los aspectos menos desarrollados por la historiografía revisionista tenía que ver con describir objetivamente la tarea cumplida por los sectores populares. En sus palabras “La corriente historiográfica liberal, el revisionismo ortodoxo, y el desarrollismo, coinciden entonces en negar la presencia protagónica de las masas en la historia argentina.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 180).
Escritas en un lenguaje de fácil lectura, sus obras se sostienen con rigor documental. En este sentido, respecto al método de investigación y en ocasión de la edición del libro sobre Dorrego, los autores afirman que “Han creído conveniente, dado el carácter de ensayo de la obra, no recargarlas con citas de libros, aunque por otra parte creen haber utilizado la bibliografía más seria. Han recurrido a la cita de textos, cuando su importancia así lo exigía.” (Ortega Peña y Duhalde, 1965b: 14)





[1] La biografía del autor fue realizada con los aportes de los trabajos de Galasso, 2009, T II: 330-333; Memoria abierta, 2010: 25; Celesia y Waisberg, 2013; Duhalde, 2014 y Leoni Sanz, 2012.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Sudamérica y los Estados Unidos

Aritz Recalde, marzo 2015

“Los Estados Unidos parecen destinados a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Simón Bolívar

El presidente de los EUA Barack Obama, declaró que la Republica Bolivariana de Venezuela es una amenaza para la seguridad de su país. Anteriormente a estas manifestaciones, los funcionarios norteamericanos venían endureciendo su discurso contra Venezuela, incluyendo la sanción a siete funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. En paralelo empujaron la baja del petróleo mundial, deteriorando la principal fuente de ingresos económicos de los venezolanos.
Carece de veracidad que Venezuela sea una amenaza para el pueblo y el gobierno de los EUA. No existen antecedentes históricos que demuestren la decisión y menos aun la existencia de acciones de hostilidad militar de Venezuela contra Norteamérica. La República Bolivariana es una nación pacifica, a diferencia de EUA cuya política exterior es guerrerista e imperialista.

Causales del conflicto con la República Bolivariana de Venezuela
La amenaza de Obama es parte de una estrategia de política interna. Además y tema fundamental, conociendo la historia de su país hay que considerar sus declaraciones como el augurio de una potencial agresión armada.
¿Por qué EUA atenta política y económicamente contra la Republica Bolivariana de Venezuela?, ¿cuál sería la causa de una escalada militar?. Además de la política interna que comentamos, hay al menos tres cuestiones que tensan las relaciones entre ambos Estados. La primera es el petróleo venezolano y los países del mundo que disponen de ese recurso energético, son un objetivo político y militar de las potencias occidentales. Las guerras que impulsan los EUA en Irak, en Libia o en Afganistán están originadas en buena parte, en la obtención del petróleo. La segunda causa es que el proyecto que inició Hugo Chávez es un “mal ejemplo” político, equiparable al peronismo de los años cincuenta y a la Revolución Cubana de los sesenta. La revolución bolivariana encarnó una política nacionalista, antiimperialista, iberoamericana y popular que acompaño y que aceleró los procesos de cambio social de la última década. Derrotada la izquierda venezolana, el conjunto de los gobiernos populares de la región y el mundo se verían debilitados. El tercer y último elemento a tener en cuenta, es que la Republica Bolivariana es una aliada de China y Rusia y se propone la unidad de Iberoamérica. En Venezuela se está operando la lucha geopolítica mundial y se profundizan los conflictos de una nueva “guerra fría”, en la antesala de una potencial tercera conflagración mundial.   

Los “muertos sudamericanos”, son una manera sutil de hacer campaña política
Con sus declaraciones el presidente de EUA está haciendo propaganda política interna. En ese país para influir una elección y para controlar emocionalmente a su población, hay que inventar un enemigo externo. En las campañas electorales profetizar y promover las guerras contra Estados, gobiernos y pueblos considerados “peligrosos”, es un recurso habitual y extendido.
Las guerras financian al complejo industrial militar norteamericano y son una fuente de empleo para los ciudadanos de EUA. Los políticos estadounidenses en acuerdo con su industria militar y con los órganos de producción de la cultura (Hollywood, canales de TV, agencias de noticias, etc.-), inducen y luego justifican en el tiempo los conflictos bélicos. La sociedad le otorga legalidad a la guerra apoyando a su clase dirigente y financia inicialmente la invasión con sus impuestos. El resto del mundo que es objeto de las bombas y del latrocinio, pone los muertos y paga la guerra con su esfuerzo y con sus recursos saqueados.      

Las cinco dimensiones del imperialismo norteamericano
“El Pentágono se encarga de lo militar, el Departamento de Estado de lo diplomático y la USAID de las poblaciones civiles”. Stella Calloni

La historia del hombre está estrechamente ligada a las luchas de los pueblos contra los imperialismos. Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Turquía (otomano), Alemania (nazi) o Rusia (soviético) protagonizaron acciones imperialistas sobre Europa, Asia, África, Oceanía y América. China fue el eje imperial asiático por siglos. En el continente americano existieron importantes imperios como el azteca o los incas, que ejercieron un predominio político y territorial sobre buena parte del continente.
En término históricos y si se analiza de manera relativa, los EUA son una nación imperialista de corta duración. Los norteamericanos articulan su voluntad de dominio universal con la revolución tecnológica del siglo XX, que es utilizada para ponerla al servicio de su expansión militar y política.

Imperialismo Político
¿Hay cifras exactas del genocidio? Aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista, cuya base estuvo diseñada en Washington. Y esto no ideologismo fatuo. Sólo basta reconstruir la historia de los dictadores, como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Jorge Ubico, Alfredo Stroessner, y otros, y unirla con las dictaduras del llamado Cono Sur, y comprobar dónde y por qué surgieron y qué poder los sostenía”. Stella Calloni

A partir de fines del siglo XIX y en especial desde mediados del XX, los EUA se perfilaron como una potencia política y militar con vocación expansionista. Desde el año 1823 cuando James Monroe postuló “América para los americanos”, la clase dirigente norteamericana se creyó capaz de destronar a las potencias occidentales, para ocupar su lugar imperialista. Una de sus primeras víctimas fue México a quién le amputaron Texas, Nuevo México y California equivalentes al 50 % de su territorio (una superficie cercana a los 2 millones de km2). Anteriormente habían comprado Louisiana a Francia (1803) y La Florida a España (1819).
Iberoamérica recibió un sinfín de agresiones militares, bloqueos económicos, operaciones culturales y acciones de desestabilización por parte de los norteamericanos. Puerto Rico, Panamá y Cuba fueron ocupados militarmente y doblegados políticamente. El primero sigue siendo a la fecha un apéndice de EUA bajo la figura de “Estado Libre asociado”. En 1903 los EUA ocuparon la zona del Canal de Panamá y luego de tensas negociaciones entre Carter y Torrijos en 1977, los devolvieron el área recién en el año 1999.
A poco más de un siglo de las palabras de Monroe, EUA institucionalizó su dominio político y militar en el continente con el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR de 1947) y con la Organización de Estados Americanos (OEA de 1948). El TIAR suponía  que frente a una agresión extranjera sobre el continente, los EUA y el conjunto de países miembros, intervendrían a favor del Estado violentado. La historia demostró que el TIAR era incapaz de servir a los intereses de Sudamérica y por tomar sólo un caso concreto, los EUA apoyaron a Inglaterra en la guerra de Malvinas de 1982 contra la Argentina . Entre las contribuciones de Ronald Reagan a los ingleses estuvo la provisión de armas, de satélites y de bases militares. Los norteamericanos realizaron una política de apoyo a Margaret Thatcher, operando en los organismos internacionales y sobre sus dirigentes aliados de Iberoamérica, como fue el caso del dictador chileno Augusto Pinochet.
La OEA nació en Colombia en el contexto del asesinato del activista Jorge Gaitán. Entre sus objetivos estuvieron lo que ellos consideraron era la lucha contra el “comunismo”, cuestión que les permitió expulsar a Cuba de la OEA en el año 1962. El organismo mantuvo al continente fuera de la influencia europea y ofició como una polea de los intereses norteamericanos. Como respuesta al accionar de la OEA, durante los últimos años los gobiernos populares de la región crearon nuevos mecanismos de integración, como son la UNASUR o la CELAC que no tienen participación de los EUA.
En la década del cincuenta los EUA intervinieron en la destitución del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz (1954), del argentino Juan Domingo Perón (1955), del brasilero Joao Goulart (1964) y desembarcaron sus tropas en la República Dominicana (1965).
En los años sesenta impartieron la Doctrina de la Seguridad Nacional a partir de la cual se organizaron dictaduras como la de Castelo Branco en Brasil (1964) o la de Juan Carlos Ongania en la Argentina (1966). En esta década enfrentaron públicamente a Cuba financiado desembarcos militares (1961), actos terroristas y organizaron un bloqueo económico y político mundial contra el primer país socialista de América.
En los setenta participaron del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende (1973), de la caída de Isabel Perón (1976) e impulsaron públicamente el ciclo de sangrientas dictaduras en la región. Según Stella Calloni la participación de Washington en el Plan Cóndor que diseñó, capacitó y financió las dictaduras latinoamericanas en los años setenta, dejó como saldo 400.000 víctimas.
Intervinieron en la lucha contra el Frente Sandinista de liberación Nacional de Nicaragua a fines de los años setenta, militarizando Centroamérica y el Caribe. En el año 1983 invadieron Granada y durante la etapa participaron activamente en los conflictos del Salvador, brindando recursos para derrotar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Durante los años noventa y ya sin adversarios políticos a la vista,  influyeron en los planes de desarrollo de Latinoamérica y fueron los protagonistas principales de la aplicación del neoliberalismo.
Frente al surgimiento de gobiernos críticos de su accionar, los grupos conservadores de los EUA operaron con hostilidad y reconocieron el golpe de Estado de Venezuela de 2002, apoyaron la caída de Jean Bentrand Aristide de Haití en 2004 y hay indicios de su cooperación en el derrocamiento de Zelaya en Honduras (2009) y de Fernando Lugo en Paraguay (2012). En Honduras existe una base militar de los EUA denominada “José Enrique Soto Cano”, que fue utilizada para detener el avance de la izquierda nicaragüense. Luego de un accidente aéreo en 2008, Zelaya había promovido que la base Soto sea utilizada para vuelos comerciales, cuestión que aceleró su derrocamiento el 28 de junio del 2009.

Imperialismo económico
Una de las herramientas de dominio más importante de los norteamericanos, fue su predominio económico. El país dispone una Plaza Financiera de alcance mundial (Wall Street) y emite y administra el dólar que es la principal divisa con la cual opera la economía iberoamericana. EUA emite dólares y exporta su deuda externa y los precios del dinero (tasas de interés) son regulados por la Reserva Federal, que opera como un factor de control fundamental del sistema económico mundial.
Los EUA tienen un manejo de las principales decisiones del Fondo Monetario Internación y del Banco Mundial. No es casualidad que ambas instituciones durante las décadas del ochenta y del noventa, ejecutaron un programa financiero tendiente a fortalecer los intereses de EUA y que como resultante de ello, los países iberoamericanos quebraron y entraron en crisis económicas y sociales profundas. Ambos organismos son administrados, casi sin excepciones, por representantes directos de las corporaciones y del Estado norteamericano y durante el neoliberalismo han sido los promotores de la destrucción del Estado de bienestar y de la industria sudamericana.
Según el investigador uruguayo Vivian Trias el “primer trust importante ha sido la Estándar Oil CO”. De su apertura a la fecha, la obtención del petróleo por parte de los EUA originó buena parte de los golpes de Estado en la región y en el resto del planeta, como es el caso del Golfo Pérsico.
Para oponerse a la acción negativa de los EUA, en la última década los programas populares y nacionalistas de Sudamérica, rechazaron el ALCA y los Tratados Bilaterales de comercio.  
En las últimas décadas los norteamericanos están sufriendo un retroceso económico en la región en relación a China y a Brasil, aunque en el plano científico y tecnológico los EUA siguen teniendo importancia en áreas como la industria automotriz, química, energética, informática y de servicios.

Imperialismo Cultural
Luego de la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos ocuparon un lugar central en la formación y distribución de la cultura de Iberoamérica. Su modelo de vida, de consumo y su ideología individualista y liberal alcanzó hegemonía a partir de su importante industria cultural. Iberoamérica consumió las revistas, los libros, la prensa y el cine norteamericano desplazando la influencia Europea y obstruyendo la  formación de una cultura nacional. 
Actualmente manejan buena parte de la producción de las noticias internacionales con sus agencias de noticias (Associated Press, CNN o United Press International) y con sus órganos periodísticos que tienen considerable alcance en nuestro continente (The Wall Street Journal, The New York Times, New York Post o The Washington Post).
Disciplinas universitarias como la sociología, la ciencia política y la economía poseen una fuerte impronta norteamericana. En el plano económico los principios del Consenso de Washington y del neoliberalismo, fueron aplicados por diversos gobiernos en todo el mundo.
La Agencia Central de Inteligencia de los EUA (CIA) o la institución antidrogas Drug Enforcement  Agency (DEA) tienen una influencia central en nuestro continente. Ambas operan sobre las agencias de inteligencia, el periodismo, los partidos políticos y las fuerzas de seguridad latinoamericanas. Luiz Alberto Moniz Bandeira demostró que la CIA intervino activamente para derrocar a Salvador Allende en Chile y financió a entidades empresariales del sector transporte para hacer una huelga, apoyó al periodismo opositor y solventó a fundaciones de derecha golpista.  
El Departamento de Estado actúa políticamente en la región de manera directa o a partir de organismos como la Agencia Internacional Para el Desarrollo (USAID), que fue creada en el año 1962 por John Kennedy. Esta última formalmente se propone prestar acompañamiento económico y social a los pueblos, pero en realidad Stella Calloni la consideró la “cara social de la CIA”. Estas instituciones actúan con Fundaciones en los diversos países y tienen influencia en la justicia, los medios de comunicación y en la sociedad civil.
En el terreno de capacitación militar los EUA ejercieron un predominio fundamental. Entre sus ámbitos educativos estuvo la Escuela de las Américas creada en 1946 y ubicada hasta el año 1999 en Panamá. Telma Luzzani calcula que la Escuela capacitó 60.000 militares latinoamericanos. Como resultado de su intervención, los ejércitos se transformaron en policías internas y la hipótesis de conflicto dejó de ser el ataque de potencias extranjeras, para derivar en los activistas de cada país. Luiz Alberto Moniz Bandeira describió con detalle como la CIA y la Embajada de los EUA, orquestaron el golpe de Estado militar en Brasil del año 1964 que derrocó a Goulart.
Como parte de la descolonización militar del continente, en el año 2009 la Ministra de Defensa argentina Nilda Garre cerró la oficina que tenía el Pentágono en el Edificio Libertad perteneciente a la cartera de Defensa.

Imperialismo judicial
Los EUA ejercen un poder judicial de alcance mundial. Su manejo del Banco Mundial les otorga poder de decisión en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). El CIADI se propone como un mediador imparcial en diferendos de inversiones, pero en los hechos favorece que las corporaciones de ese país extorsionen a otros Estados.
La justicia norteamericana alcanzó competencias para dirimir conflictos en transacciones de deuda externa. La Argentina renegoció su deuda y los titulares de los fondos financieros especulativos (también varios de ellos de EUA…), litigaron en tribunales de Nueva York por intermedio del juez Thomas Griesa. El accionar del juez favorece la especulación financiera internacional, destruye las renegociaciones de deuda soberana y obstruye el cobro por parte de  los bonistas de todo el mundo.
La justicia norteamericana hoy es un actor que pone en riesgo a la economía mundial e intenta recuperar el dominio perdido de los especuladores financieros.  

Imperialismo Militar
“Frente a la experiencia vivida, sería ingenuo pensar que los Estados Unidos vayan a poner en peligro su economía y su moneda para ayudar al “Mundo Libre” y dispersar un millón y medio de hombres de sus tropas para asegurar la “democracia y la libertad”. Si eso es así, debemos pensar que lo disimulan muy bien. En efecto, bastaría un ligero análisis de sus acciones para persuadirnos que su plan de expansión, penetración y ocupación, tiene un objetivo puramente imperialista”. Juan Perón

De los cinco aspectos que explican el imperialismo norteamericano, el militar es el único que parece ejercer en Sudamérica sin rivales a la vista. La expansión de la influencia de los EUA en el mundo, se organizó en torno de su complejo militar. Telma Luzzani sostiene que tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, EUA llegó a poseer 30 mil bases militares en más de cien países. Entre los años 1945 y 1992 Norteamérica ejerció una influencia internacional fundamental y lejos de ser un factor estabilizador de conflictos, el mundo protagonizó 149 guerras que dejaron 23 millones de muertos.
Los EUA tienen bases militares en varios países de Sudamérica, entre los que se pueden mencionar Paraguay, 8 en Colombia, en Chile, en Honduras o en Cuba (Guantánamo). Colombia es el centro de operaciones militar más importante de Sudamérica y allí implementó el Plan Colombia.
Los EUA están militarizando el Atlántico y el Pacifico sur desde el año 2008, cuando activaron la IV Flota del Comando Sur. Comparten la base militar de la OTAN en Malvinas con los británicos.
Para ejercer su supremacía militar mundial controlan la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)  y tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conjuntamente a Francia, Inglaterra, Rusia y China. Con la OTAN atacaron Bosnia y Herzegovina (1995), Kosovo (1999) y la ex Yugoslavia. Más recientemente la OTAN intervino en la ocupación y destrucción de Libia (2011).
Para contrarrestar su injerencia bélica, Rafael Correa expulsó la base militar norteamericana de Manta y Evo Morales declaró inconstitucional la radicación de bases en Bolivia. Como respuesta a la hegemonía norteamericana, en el continente Brasil está modernizando sus Fuerzas Armadas con la Nueva Estrategia Nacional de Defensa (END) y la UNASUR impulsa un Consejo de Seguridad.

Frente a la agresión de los EUA, el camino es la unidad de Iberoamérica
“La integración del continente austral es, hoy por hoy, una necesidad histórica”. Vivian Trias

En el plano político la unidad de Iberoamérica y los BRISC, debilitaron el poder relativo de los EUA. En el terreno económico China y Brasil están creciendo en importancia en Sudamérica. China es un mercado importador de nuestros recursos naturales y exporta tecnología y manufacturas desplazando paulatinamente la antigua dependencia con Inglaterra y con los EUA. Las empresas del Brasil como PRETROBRAS o EMBRAER están ocupando lugares estratégicos en las economías del continente. En el plano cultural, Sudamérica interpeló la influencia norteamericana y hoy buena parte del continente ejerce un embrionario antiimperialismo, que favoreció la creación de expresiones culturales como TELESUR.
Varios países sudamericanos rechazan la jurisdicción judicial controlada por norteamericanos. Por decisión expresa de Lula Brasil no ingresó al Banco Mundial y al CIADI. Bolivia y Venezuela se retiraron del CIADI. En el camino de recuperación de soberanía, en el año 2006 Evo Morales expulsó a la DEA y a la USAID de Bolivia y denunció públicamente la injerencia de EUA en su país.
En los aspectos políticos, ideológicos y militares los EUA siguen siendo un peligro para Sudamérica y las agresiones directas o las guerras de baja intensidad, forman parte del accionar norteamericano. Frente a esa realidad, la unidad defensiva iberoamericana es una demanda impostergable y como sostuvo Juan Perón “la desunión provocada por el propio imperialismo, resulta el peor enemigo”.

Libros citados
Calloni Stella (1999) Los años del lobo. Operación Cóndor, Peña Lillo, Buenos Aires.
(2009) Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Punto de Encuentro, Buenos Aires.
Calloni S. y Ducrot V. (2004) Recolonización o independencia, Norma, Buenos Aires.
Luzzani Telma (2012) Territorios vigilados, Debate, Buenos Aires.
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2012) Brasil – Estados Unidos, la rivalidad emergente 1950-1988, Corregidor, Buenos Aires.
                               (2011) Fórmula para el caos. La caída de Salvador Allende 1970-1973, Corregidor, Buenos Aires.
Perón Juan Domingo (1968) La hora de los pueblos, Norte, Buenos Aires.
Trias Vivian (1973) Imperialismo y geopolítica en América Latina, Cimarrón, Buenos Aires.





[1] En el año 1832 los EUA habían agredido al gobierno argentino de Malvinas, por intermedio de la corveta de Guerra Lexington al mando de Silas Duncan.