lunes, 1 de febrero de 2016

El macrismo, etapa superior del neoliberalismo

Aritz Recalde, febrero 2016

La restauración conservadora
CAMBIEMOS no solamente impulsa un nuevo tipo de gobierno, sino que se propone destruir el Estado empresario y de bienestar, para retrotraerlo al esquema anterior al año 2003. El PRO y la UCR plantean modificar sustancialmente el modelo de desarrollo nacional de la última década. Los ejes centrales de su propuesta consisten en lo siguiente:
1-      Destinar los recursos del conjunto del país a las arcas de la oligarquía terrateniente y de las grandes cerealeras.
La megadevaluación del peso y la reducción de las retenciones a las exportaciones de granos, implicaron una inmensa transferencia de recursos hacia los grandes grupos agrarios. Para la mayoría de los argentinos, ambas decisiones trajeron aparejadas la reducción sustancial de su poder de compra como resultado de la inflación.
2-      Transferir el ahorro nacional  y las empresas públicas al capital trasnacional y a los grupos económicos concentrados.
Sus operadores ya iniciaron el círculo de la especulación financiera, reiterando el ciclo del oneroso endeudamiento inaugurado en el año 1976 y profundizado a la vuelta de la democracia. 
3-      Sustituir a la pequeña y mediana empresa nacional por el trabajo extranjero.
Desde CAMBIEMOS hicieron pública la eliminación de diversas medidas protectoras de la industria, favoreciendo las importaciones de los excedentes de la producción mundial. Con el pretexto de “bajar precios”, el gobierno anunció el ingreso de diversos productos extranjeros, descomprimiendo el desempleo y los superávit comerciales de las potencias. No se proponen interpelar a los formadores oligopólicos de precios, sino simplemente beneficiar a los grupos económicos foráneos que los llevaron al poder y a sus aliados de las grandes corporaciones internas que los financian.

4-      Disminuir la participación de los trabajadores en la distribución de la renta nacional.

La política de desempleo es un medio, no un fin en sí mismo
En la ideología neoliberal de CAMBIEMOS el trabajador es un mero costo en lo económico y un enemigo potencial en el terreno político.
Por el contrario, para el nacionalismo popular, el obrero es el centro del dispositivo político y las acciones gobierno están centradas en su emancipación social, cultural y política. En línea con la doctrina social de la iglesia y con los movimientos socialistas o humanistas, el trabajo es conceptualizado como un derecho fundamental y como un medio de realización humana individual, familiar y colectiva.
Con la finalidad de alcanzar los cuatro objetivos mencionados, CAMBIEMOS diagramó una “política de empleo” que no es un fin en sí mismo, sino un “medio” para beneficiar el programa de país dependiente de las clases dominantes. Tanto a nivel nacional, como en los ámbitos de gestión de gobierno provincial (Jujuy o Mendoza) y municipal (La Plata, Quilmes o Morón) aplican programas de despidos masivos y arbitrarios. En paralelo a la disminución de empleos estatales, están favoreciendo la expulsión de obreros del sector privado.  Bajando el nivel de empleo, las clases dominantes se proponen:
I-       Crear una masa de trabajadores sobrantes que les permitan disminuir salarios (“ejército industrial de reserva”). 
A diferencia del periodo 2003-15, actualmente el gobierno nacional apoya a las patronales en sus políticas de reducción de puestos de trabajo. Van a revertir las políticas laborales iniciadas en 2003, que redujeron considerablemente el desempleo y vía subsidios universales, paritarias y regulaciones (consejo del salario y leyes protectoras) mantuvieron el piso del salario mínimo.
II-     Debilitar al sindicalismo reduciendo el número de sus afiliados. 

III-   Eliminar la pluralidad de opiniones existente dentro del Estado y de las empresas privadas. CAMBIEMOS conduce al desempleo a miles de trabajadores y busca instaurar un discurso único aplicando:
a-     una política del “temor al despido” como factor disuasorio.  
b-     la represión a manifestantes y el encarcelamiento de dirigentes sociales.
c-      el silenciamiento mediático y la complicidad judicial.

La reinstauración de la Argentina dependiente
La situación económica de la región no es muy favorable y nuestro principal aliado comercial Brasil, no parece salir de la recesión en el corto plazo. Las cifras de crecimiento de EUA, China y Europa tampoco son las más auspiciosas. En este contexto, era de esperar el impulso a una política pública de apoyo al mercado interno, manteniendo los ingresos de los trabajadores y el consumo popular. Al aplicar la política de ajuste y de transferencia de recursos a los grupos concentrados, CAMBIEMOS conduce al país a la recesión económica y a la destrucción de la producción y el empleo.
Nuevamente como en los años noventa, el sufrimiento de las familias argentinas va a garantizar el nivel de vida de las potencias extranjeras y de los financistas internacionales.
El país corre el riesgo de perder una generación de trabajadores capacitados técnicamente, profundizando nuestra condición económica y científica dependiente.

Una vez derrotada la clase trabajadora y debilitado el empresariado argentino, los grandes grupos económicos locales y extranjeros van a poder apropiarse plenamente de la riqueza nacional.



sábado, 2 de enero de 2016

CAMBIEMOS al gobierno, las corporaciones al poder

Aritz Recalde, enero 2016

Mauricio Macri organizó un gabinete nacional con diversos representantes de las corporaciones trasnacionales. Tal cual vamos a mencionar a continuación, no fue el primero en la historia nacional y todo indicaría que su programa de gobierno aplicará las mismas políticas que los casos analizados.

Los representantes de las corporaciones al poder
“Con los monopolios sucede que cuando les cierran la puerta entran por la ventana, y cuando un gobierno les abre puertas y ventanas, cunde una política de saqueo y banalidad irresistible. La industria argentina y la empresa de capital estatal quedaron atrapadas por una pinza inflexible formada por el gobierno y los monopolios”. Rogelio García Lupo (1975: 67)

En su libro Política británica en el Rio de La Palta, Raúl Scalabrini Ortiz destacó que en la historia de la Argentina existieron una política “visible” y otra que caracterizó como “invisible”. En el siglo XIX y principios del XX, esta última la ejercían Inglaterra y sus aliados internos, quienes controlaban puertos, servicios públicos, bancos, la tierra productiva y las instituciones culturales como la prensa o la universidad. Como resultado de esta política, el Estado era conducido por una minoría al servicio de intereses empresarios. Estas elites propugnaron como referente al “abogado de empresas extranjeras, es decir, justamente el tipo que los ingleses han querido imponer al país (…) la política invisible de la penetración capitalista había dado resultados óptimos” (Scalabrini 2004: 126-127).
Impedidos de alcanzar plenamente el gobierno por la oposición democrática y popular que les efectuó Hipólito Yrigoyen, los grupos económicos agitaron la dictadura de 1930. Caído el presidente, las corporaciones manejaron lugares centrales de gabinete nacional.  Por citar algunos casos, el titular de la cartera de Interior Matías Sánchez Sorondo era abogado de la petrolera estándar Oil; en Agricultura asumió Horacio Beccar Varela que tenía participación en la empresa La Plata Cereal y en Firestone, entre otras; el canciller Ernesto Bosch fue presidente de la Sociedad Rural Argentina (Galasso 2011, T II: 196).
Durante los años treinta la fusión entre la gestión pública y las corporaciones se profundizó en un contexto de crisis económica, desigualdad social, violencia política y fraude electoral, cuestión que llevó a José Luis Torres a nominar la etapa como “la década infame”.  En su obra Algunas maneras de vender la Patria, Torres denunció que “ha venido afirmándose cada vez más, con el transcurso del tiempo, el control de Bemberg sobre la conducta de los gobiernos argentinos en el manejo de los intereses económicos del pueblo”. El autor destacó que el asesor de empresas británicas  y mandatario electo en septiembre del año 1937, Roberto Marcelino Ortiz, “designó al doctor Pedro Groppo, Ministro de Hacienda de La Nación, ascendiéndolo así de jerarquía política, para llevarlo al sitial que ocupara años antes el doctor Federico Pinedo. Un contratante de Bemberg remplazaba a otro contratante de Bemberg en el manejo de las finanzas argentinas” (Torres 1973: 75).
En el año 1958 en su libro los Vendepatria, Juan Perón sostuvo que “entre los veinte millones de habitantes que tiene el país, el Gobierno de facto tuvo entonces dificultades para obtener algunos ministros que no hubieran sido o fuesen en ese momento, abogados, asesores o agentes de las grandes empresas extranjeras. Basta enumerar los nombres de Bunge, Ygartúa, Martínez, Morixe, Lauracena, Blanco, Cueto Rúa, Krieger Vasena, etc., para poder asociar poderosos consorcios o grupos de intereses foráneos”. El ex presidente denunció que el gabinete estaba “integrado por agentes de Bunge y Born, Benberg Ansec, Chade, Bovril, Estándar Oil, Texas Oil o algún banco extranjero” (Perón 2006: 17). En ese mismo libro, Perón enumeró en una lista de 16 funcionarios de la dictadura detallando los cargos que cumplieron y que ejercían en los grupos económicos concentrados. El ex mandatario aseveró que estos administradores de gobierno defendían los intereses de las empresas y no los públicos y “responden ciegamente a todo cuanto se les ordene desde distintos directorios” (Perón 2006: 80). Con exactitud, Arturo Jauretche denominó a la etapa abierta en el año 1955 como un “retorno al coloniaje”, a partir del cual las corporaciones se apropiarían de los recursos de la Nación a costa de bajar el nivel de vida de los trabajadores y de destruir la industria argentina importando las manufacturas del extranjero . 
La dictadura de Juan Carlos Onganía iniciada en 1966 profundizó la política que mencionaron Scalabrini Ortiz, Torres y Perón. Inicialmente, en el área de economía asumió Jorge Salimei del grupo SASETRU quien según Rogelio García Lupo estaba “ligado directamente con Europa a través del mercado de oleaginosas de Rotterdam” (García Lupo 1975: 24). Dirigentes de la oligarquía terrateniente ocuparon lugares centrales de gobierno, como es el caso de Tomás de Anchorena nombrado Subsecretario de Agricultura  (Galasso 2011, T II: 424).
Con Onganía adquirieron celebridad dos figuras emblemáticas de la “tecnocracia” que fundaron escuela: Álvaro Alsogaray y Krieger Vasena. Álvaro Alsogaray ejerció tareas en la cartera de economía ya desde la dictadura de 1955. Se desempeñó como ministro de Arturo Frondizi en su etapa liberal y fue embajador en los EUA tras el golpe de Estado de 1966. Algunas décadas después siendo titular de la Unión del Centro Democrático (UCeDé), asesoró a Carlos Menem para la destrucción del aparato del Estado y la apertura comercial de los años noventa. Vasena desplazó a Salimei y según García Lupo, ello se debió a la presión de los intereses norteamericanos que se impusieron sobre los europeos. Vasena fue “uno de los hombres más importantes del capital monopolista internacional en argentina (…) su nombre aparece en un número elevado de sociedades anónimas” (García Lupo 1985: 132-138). Con Alsogaray o con Vasena “el gran capital internacional y los monopolios mundiales operan a través de hombres de confianza, identificados ideológicamente con ellos antes que comprados por dinero (…) los agentes bancarios y los directores de las compañías anónimas vuelcan sobre sus cuadros de la burocracia estatal a sus emprendedores, brillantes y eficientes ejecutivos. Son casi perfectos: al servir al gran capital y a los monopolios lo hacen con el corazón alegre y la frente alta. Están satisfechos de servir a la patria universal del dinero” (García Lupo 1975: 39 y 42). En el plano militar “los generales y almirantes que van a parar a los consorcios monopolistas extranjeros, no hacen sino respaldar con su presencia en ellos la transferencia del capital nacional, privado y estatal, a aquellos monopolios” (García Lupo 1975: 164). En su libro Contra la ocupación extranjera, García Lupo denominó esta fusión entre el Estado, el gobierno y las empresas extranjeras como “la dictadura de los banqueros”, el “gobierno de los monopolios”  y la “hora del saqueo”. 
La saga de los empresarios en el poder, se continuó con la dictadura de 1976 que organizó un gabinete con personeros como José Martínez de Hoz ligado al Chase Manhattan o el grupo Rockefeller; y con Walter Klien, representante del Banco de Boston y de Bunge Born.
Domingo F. Cavallo  es un caso paradigmático de cómo transformar las riquezas públicas, en negocios privados. Cavallo fue Subsecretario del Interior en la dictadura de 1976 y durante el mismo gobierno, ocupó el cargo de presidente del Banco Central. Él, conjuntamente a otros funcionarios como Lorenzo Singaut, Roberto Alleman o José María Dagnino Pastore, fueron los artífices de los seguros de cambio y otras acciones de política económica, que permitieron transferir al conjunto de la sociedad argentina la deuda de las grandes empresas . Entre los beneficiarios directos del gobierno militar, estaban el grupo Macri (SOCMA), Loma Negra, Bunge Born, Pérez Compac, Shell o Papel Prensa (Basualdo 2006: 174-191) (Olmos 2004) (Galaso 2003) (Verbitsky H. y Bohoslavsky J.P. 2013). El grupo Macri tuvo el privilegio de aumentar su patrimonio de 7 empresas en 1973, a 47 en 1983 (Galasso 2011: 522). El balance económico de la gestión de estos miembros “ilustres” de las empresas trasnacionales, fue el aumento inusitado de la deuda externa, la desindustrialización, el estancamiento productivo, el desempleo, la concentración económica y la extranjerización de nuestras empresas.
Desde el año 1989 Carlos Menem y Fernando De La Rúa desarrollaron una política en la cual los grupos económicos concentrados y sus representantes, adquirieron una centralidad inusitada para diagramar la política pública. Menem por recomendación del empresario Franco Macri, designó al delegado de Bunge Born, Miguel Roig, en el ministerio de economía. Por temas de salud renunció éste último y asumió otro Bunge Born: Néstor Rapanelli. Franco Macri también estuvo entre quienes propusieron al Presidente a Domingo F. Cavallo, en remplazo de Erman González.  Atendiendo que su grupo empresario se estaba enriqueciendo y ensanchando “achicando” el Estado, no es casualidad que Mauricio Macri se autodefinió con orgullo y en diversas oportunidades, como “supermenemista”.
Durante los años noventa, los representantes del capital trasnacional en el gobierno le transfirieron a sus verdaderos jefes de los grupos económicos, el ahorro nacional y las empresas del Estado.
En el año 1955 la Argentina había alcanzado pleno empleo, la economía era sólida, no tenía deuda externa y el pueblo estaba socialmente emancipado y accedía a servicios públicos gratuitos y de calidad en salud, educación y esparcimiento. En el año 2002 y luego de que el Estado fue manejado por los representantes de las empresas extranjeras y de la oligarquía, la deuda externa aumentó a 142.000 millones de dólares, el desempleo al 24%, la indigencia al 27% y la pobreza al tenebroso 54 %. El pueblo argentino tuvo conciencia del vaciamiento al que fue sometido el país en el año 2001 y salió a la calle a pedir que se “vayan todos y no quede ni uno sólo”.

CAMBIEMOS representantes del pueblo por corporaciones
Mauricio Macri y CAMBIEMOS le entregaron el gobierno a las corporaciones. Solamente por mencionar algunos casos, el ministro de energía Juan José Aranguren es un representante de Shell. El ministro de agricultura Ricardo Buryaile es delegado de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). El ministro de economía Alfonso Prat Gay, es un hombre ligado al Banco JP Morgan y del conglomerado Loma Negra. Carlos Melconian que dirige el Banco Nación, durante la gestión de Menem acompañó el lavado de deuda de los grupos económicos. Federico Sturzenegger está procesado por el Megacanje, considerado una estafa contra el país que dejó millones en dividendos para los intermediarios y aumentó la deuda en miles de millones de dólares. En la Unidad de Información Financiera (UFI) Macri propone a Mariano Federici, quien trabaja en el Fondo Monetario Internacional y que está defendiendo a empresas en litigios contra la misma UFI . En transporte designó al empresario Guillermo Dietrich y en Aerolíneas Argentinas a Isela Costantini, empleada de General Motors. En producción nombró a Francisco Cabrera, ex HSBC, Máxima AFJP y Diario La Nación. Susana Malcorra está a cargo de Cancillería, habiendo sido funcionaria de TELECOM luego de la privatización de ENTEL. Andrés Ibarra fue nombrado en el ministerio de modernización y formó parte de las empresas del grupo Macri (Sideco S.A, Autopistas del Sol o Correo Argentino).
Los dirigentes de CAMBIEMOS no son nuevos en política, sino que varios de ellos ocuparon cargos en la gestión neoliberal de la UCR o el Partido Justicialista. Trabajaron con De La Rua Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Federico Sturzenegger u Oscar Aguad, entre otros. Rogelio Frigerio (ministro del interior de CAMBIEMOS) fue Secretario de Programación Económica durante la gestión menemista del ministro Roque Fernández. En general, estos dirigentes están o estuvieron ligados a casos de corrupción, a las privatizaciones y a los ajustes contra los trabajadores. Por ejemplo, Sturzenegger sigue procesado judicialmente en la estafa del Megacanje  y Patricia Bullrich implementó el ajuste del 13 % a los empleados públicos con Fernando De La Rua. Fernando Niembro debió bajar su candidatura en Buenos Aires por recibir prebendas del gobierno de la Ciudad y el “amigo de Mauricio” Nicolás Caputo, quedó involucrado en grandes negocios con la obra pública siendo asesor del Jefe de Gobierno.
Si se analizan la ideología y trayectoria laboral y partidaria de los funcionarios y sus vinculaciones empresarias, es de suponer que desanden el núcleo fundamental del Estado social y empresario iniciado en 2003. El gabinete reúne a privatizadores, a lobistas de la oligarquía terrateniente, a representantes de las petroleras internacionales y las AFJP y a miembros de grupos financieros que acrecentaron la deuda externa y el endeudamiento del país. El grupo Macri se enriqueció con el desguace del Estado y ahora está en condiciones de profundizar su fortuna a costa del ahorro nacional de todos los argentinos.

La justificación: es bueno que gato cuide las sardinas
La articulación entre el poder económico y la gestión pública que describimos, encontró en sus beneficiarios una justificación permanente. Buena parte de esta ideología, se organizó en fundaciones, en ONG o en las universidades. Para poder actuar con total impunidad, las corporaciones crearon ámbitos de educación de sus dirigentes de gobierno y conformaron un discurso para justificarse frente a la opinión pública. En el siglo pasado, erigieron el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA, año 1979), la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL , año 1964) o la Fundación Mediterránea iniciada (año 1977) (Basualdo 2002: 32-33) (Verbitsky H. y Bohoslavsky J.P. 2013: 57). Continuando la tradición neoliberal, actualmente los funcionarios del macrismo intervienen en la Fundación Pensar, la Fundación Libertad o la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES), en las cuales reúnen a referentes de la derecha mundial.
El discurso del neoliberalismo de CAMBIEMOS se sostiene en base algunos supuestos fundamentales:
-           Primero. Una buena gestión de gobierno es aquella que escinde la lucha por el poder (la política), de la toma de decisiones que son imparciales (acciones técnicas). En dicho supuesto, no existiría un contenido de clase en las políticas del Estado. Por el contrario, acusan a sus adversarios electorales de querer “dividir” la sociedad y de “inventar” adversarios que no existirían. La teórica desaparición de los intereses de clase o de facción que representan, les permite construir un relato de una sociedad del diálogo y el consenso.   
-           Segundo. Si el funcionario es hábil para acumular riqueza individual y acrecentar poder en la actividad privada, debería serlo también en la gestión pública. Si el dirigente político es rico y exitoso en su empresa o con su pareja, debería conducir al Estado con eficiencia.
-           Tercero. El desarrollo del país es sinónimo del crecimiento de las grandes empresas multinacionales. Las corporaciones requerirían mayores niveles de rentabilidad para invertir y es por ello, que los trabajadores no pueden hablar de distribución del ingreso, siendo una categoría “populista” o “demagógica”.
-           Cuarto. El Estado es mal administrador y hay que privatizarlo en el mediano plazo. En el corto, hay que entregarle su control a las empresas trasnacionales.

A lo largo de la historia, el primer razonamiento se mostró falaz y en nombre de la técnica neutral, el gobierno benefició a los factores de poder concentrado que detentaron el mando de la política. Se achicó el Estado, para enriqueces empresas y gobiernos foráneos. El segundo enunciado es de dudosa comprobación histórica. Primero, por el hecho de que en muchos casos la acumulación privada de los funcionarios se realizó estafando al Estado (riqueza pública). Además, ello supone un planteo darwinista que sostiene que el interés privado es un motor de desarrollo y de estabilidad social. Por el contrario, los poderosos al mando del Estado se apropiaron vorazmente del trabajo nacional y fueron los artífices del vaciamiento y el subdesarrollo del país. La crisis de año 2001 es el reflejo más claro de lo que puede ocurrir exacerbando la acumulación desenfrenada de la riqueza y la desigualdad,  ya que y tal cual destacó Perón, estos dirigentes “responden ciegamente a todo cuanto se les ordene desde distintos directorios”. Asimismo y lejos del método del “diálogo”, los representantes de los grupos económicos reprimieron de manera violenta a sus adversarios sindicales, culturales o políticos tanto en dictadura, como en democracia. El tercer punto nos retrotrae a la “teoría del derrame” de los años noventa, que en nombre del crecimiento económico permitió la fuga de capitales y la sobreexplotación del obrero, que perdió todos los derechos laborales. Este supuesto permite a los grupos concentrados aumentar la desigualdad existente y bloquear reclamos sindicales. El discurso del punto cuatro, le garantizó a los grupos económicos que hoy manejan el país con CAMBIEMOS, quedarse con el ahorro nacional y con las empresas públicas. Como resultado de esa ideología, actualmente los trabajadores y empresarios nacionales podrían perder el ANSES, los ahorros del Banco Nación, la infraestructura tecnológica, YPF  y el conjunto de leyes protectoras de la industria y la producción nacional.   
Algunas de las empresas que hoy gobiernan la Argentina por decisión de CAMBIEMOS, integran los gabinetes de los grupos económicos responsables de la crisis económica mundial. Destruyeron la Argentina y también acompañaron el desastre social y económico internacional del cual estamos siendo parte. Son momentos para fortalecer la memoria y recordar quiénes efectivamente son las personas que nos gobiernan y qué alcance pueden tener sus acciones. En su defecto, se va a repetir una constante en la historia nacional: un gobierno industrializa y distribuye el ingreso, para que otro venga luego y lo destruya y acentúe la desigualdad social. No hay que olvidar las palabras de Ringo Bonavena quien manifestó que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedas pelado”.

Textos citados
Basualdo Eduardo  (2002) Sistema político y modelo de acumulación, UNQ, Buenos Aires.
                                   (2006) Estudios de historia económica argentina, siglo XXI, Buenos Aires.
Galasso Norberto   (2003) De la banca Baring al FMI, Colihue, Buenos Aires.
(2011) Historia de la argentina, TII, Colihue, Buenos Aires.
García Lupo Rogelio (1975) Contra la ocupación extranjera, FC, Buenos Aires.
(1985) Mercenarios y Monopolios en la Argentina, Legasa, Buenos Aires.
Olmos Alejandro   (2004) La deuda externa, Peña Lillo, Buenos Aires.
Perón Juan D.      (2006) Los Vende Patria, INJDP, Buenos Aires.
                         (2006-b) Del Poder al exilio. Cómo y quienes me derrocaron, INJDP, Buenos Aires.
Scalabrini Ortiz     (2004) Política británica en el Rio de La Plata, Plus Ultra, Buenos Aires.
                          (2009) Cuatro verdades sobre nuestra crisis, Lacelot, Buenos Aires.
Torres José L.       (1973) Algunas maneras de vender a la patria, Freeland, Buenos Aires.

Verbitsky H. Y Bohoslavky J. P (2013) Cuentas pendientes. Los cómplices económicos de la dictadura, Siglo XXI, Buenos Aires.

domingo, 13 de diciembre de 2015

60 AÑOS DEL “EL PLAN PREBISCH, RETORNO AL COLONIAJE” DE ARTURO JAURETCHE

CUADERNO DE TRABAJO N° 18 DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI

 ARITZ RECALDE
DICIEMBRE DE 2015
 “La enorme masa de obreros y empleados tendrá que ajustar el cinturón a fin de salvar el país de una catástrofe que sólo existe en la inventiva de Prebisch”. Arturo Jauretche

“El doctor Raúl Prebisch (…) empuñaba el cetro del comando en la gerencia del Banco Central durante el desarrollo de esa tragedia nacional ocurrida en el decenio 1930 – 1940, en el que la inteligencia política británica nos hundió sin contemplaciones en la ciénaga sin horizontes de una factoría, con una red de leyes consecutivas complementarias y coincidentes en su objetivo de cercenar las posibilidades argentinas de autonomía y orientar las subsistencias en el mejor servicio de las conveniencias británicas (…) no retaceamos los méritos técnicos, ni la amplitud de conocimientos ni la ductilidad de inteligencia del autor (…) la técnica es un arma de la política  y el problema es saber lo antes posible quien va a empuñar el arma y a quién se va a apuntar”. Juan D. Perón (1958: 129-130)


En el mes de diciembre del año 1955 se publicó la primera edición del Plan Prebisch, retorno al coloniaje. El libro es un estudio crítico y sistemático del Informe Económico elaborado por el economista de la CEPAL Raúl Prebisch, por recomendación expresa de la dictadura iniciada en el año 1955.
En la óptica de Arturo Jauretche, la dictadura cívico militar encabezada por Eduardo Lonardi tenía por finalidad fundamental “encubrir una contrarrevolución económica y social”. La violencia militar había permitido que las fuerzas políticas derrotadas en las urnas desde el año 1946, vuelvan al gobierno y con ellos “los viejos equipos del país colonial que habían quedado marginados en 1945 (…) quisieron restaurar un país ya perimido y borrar todo lo que diferenciaba su presente del pasado” (Jauretche 1974: 13).
El programa económico de Prebisch y de los grupos que organizaron el golpe de Estado consistía en lo siguiente:
-       Transferir al sector agropecuario una mayor parte del ingreso nacional, por intermedio aumentar sus precios (devaluación monetaria y liberar controles de precios), abrir importaciones, desregular las exportaciones (desandar el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio o IAPI) y congelar salarios. Eliminados los controles del Estado la riqueza iba pasar de “las clases populares al sector de los terratenientes y de los exportadores” (Jauretche 1974: 110).  Este asunto fue retomado por el autor en un artículo en la revista Que del año 1957. Jauretche insistió que al destruir el IAPI los consorcios Bunge y Born y Dreyfus tomaban directamente el monopolio del comercio de granos haciendo un “nuevo intervencionismo donde el Estado no interviene (…) el intervencionismo se dirige desde fuera” (Jauretche 1957: 363).
-       Otorgar mayor poder al capital extranjero y adquirir onerosos empréstitos (endeudamiento). El autor entiende que nos iremos “hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior” (Jauretche 1974: 134). 
-       Reducir la inflación bajando el nivel de la ocupación obrera y del consumo popular.

Jauretche destacó que el Informe de Prebisch tenía deficiencias en la interpretación de datos y manejaba fuentes erróneas. La finalidad del trabajo era presentar una Argentina quebrada e inviable económicamente, como resultado de una década de gobierno peronista y “según Prebisch, nuestro país atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico” (Jauretche 1974: 22).

La severidad del diagnostico del economista, fue utilizada por la dictadura para modificar las estructuras de gobierno nacional y retrotraer la distribución de la riqueza al país pre peronista.


Situación de la economía del gobierno peronista
“En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle. Si hay misterio, reside él en el oculto propósito que pueden perseguir el economista y que no es otro que la disimulación del interés concreto a que se sirve”. Arturo Jauretche

Jauretche analizó la situación de la economía argentina de la década peronista e indicó que en el año 1952 el crecimiento se detuvo como resultado de la sequía y de un contexto mundial caracterizado por el deterioro de los términos de intercambio de nuestros recursos exportables.
Jauretche presentó cifras estadísticas que reflejaban que desde “1953 se observa una recuperación que lleva a la renta cerca de los niveles del año 1951, tendencia que adquiere proporciones destacables en el año 1954 que supera ampliamente todos los registros anteriores” (Jauretche 1974: 25). En particular, el autor destaca que aumentaron la ocupación, los volúmenes de producción industrial, el comercio minorista y la construcción, cuestión que se reflejó directamente en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Pese a esta realidad contrastable para las mayoría de los argentinos, Prebisch sostenía que el país estaba quebrado y es “aquí donde el hombre de la calle comienza a sospechar (…) tenía recuerdo vago de las crisis anteriores, con sus cuadros de desocupación de miseria popular y se creía ahora en el mejor de los mundos”  (Jauretche 1974: 22).
Jauretche destacó que pese al negativo diagnostico del autor del Informe, desde el año 1948 al 1955 ingresaron al país 700.000 inmigrantes que se insertaron a la industria y “es así como la Argentina vuelve a crecer aceleradamente, después de un período de estancamiento demográfico” (Jauretche 1974: 75). A diferencia del Informe, Jauretche concluye que “el pueblo vive mejor y consume más, no a costa de la descapitalización y del endeudamiento nacional, sino merced a la limitación del derroche y del lujo de las clases parasitarias” (Jauretche 1974: 98).


Para justificar su diagnostico pesimista, Prebisch introdujo las variables de análisis “divisas”, “transporte”, “energía”, situación del “agro y la industria”, “deuda pública” e “inflación”. 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Derrota y reconstrucción del peronismo


Aritz Recalde, noviembre de 2015

El factor determinante que originó la derrota a nivel nacional del Frente Para la Victoria (FPV), fue ante todo, la incapacidad para consolidar y movilizar un sistema amplio de alianzas partidarias y sociales. La inusitada perdida de la provincia de Buenos Aires, es una de las manifestaciones de la crisis política de conducción del FPV. La derrota en Buenos Aires es un fenómeno que no tenía antecedentes, desde la gobernación radical de Alejandro Armendariz de 1983 y se suma al desplazamiento del peronismo en municipios como Lanús o Berisso. Habiendo sido debilitado en el bastión histórico del peronismo, el FPV desfiló hacia la derrota presidencial de Daniel Scioli.

La dinámica social y económica
El contexto económico actual se caracteriza por la baja de algunos de nuestros productos de exportación como la soja, cuestión que se refleja en la carencia de divisas del Banco Central. Este problema fue profundizado por decisión del complejo agropecuario de no vender la cosecha para debilitar al gobierno. La recesión económica de nuestro principal socio comercial Brasil y la baja del crecimiento de China, no permitieron un despegue económico en el corto plazo. Pese a la compleja situación, Argentina no perdió fuentes de trabajo  y tampoco cerró masivamente industrias. Es bueno destacar, que en contextos económicos más desfavorables, Carlos Ruckauf  mantuvo la gobernación de Buenos Aires a manos del peronismo en 1999.
La situación social pudo haber pesado en los electores, ya que siguen existiendo trabajo precario,  problemas de acceso a la vivienda y aspectos de seguridad no resueltos. Pese a las falencias, es innegable que se avanzó mucho en el terreno social en la última década, universalizando el apoyo del Estado a la infancia (Asignación Universal por Hijo), los adolescentes (Progresar) y a la tercera edad (cobertura jubilatoria del 90%). Se crearon nuevos puestos de trabajo y se aprobaron leyes muy importantes como es el caso de la regulación de las tareas en casas particulares. Sin desconocer el legitimo reclamo de muchos bonaerenses que votaron a Cambiemos, hay que recordar que Felipe Solá alcanzó el cargo de gobernador en 2003 en un contexto social claramente más desfavorable que el actual.
Cambiemos tuvo el apoyo de los grupos económicos concentrados, de los oligopolios mediáticos y de miembros del poder judicial. En el año 2011 el FPV triunfó pese a la acción de estos mismos grupos.

La dinámica política
Néstor Kirchner en el 2003 se avocó a conformar un frente político plural en lo social, en lo económico y en lo partidario. Consiguió el apoyo de referentes de organizaciones sociales, de la CGT y de la CTA, de diversos gobernadores, de intendentes y de figuras de la cultura y la producción. Néstor ofició como el aglutinador  de una alianza que se desenvolvió en tensiones propias de una compleja y diversa articulación. En los últimos años Cristina Fernández se propuso refundar el sistema de alianzas del FPV, otorgando mayor centralidad a lo que consideró eran “los dirigentes propios”. Ello conllevó a ampliar protagonismo a Unidos y Organizados (UyO) y en especial a la agrupación Campora.
La presidenta se enfrentó a la conducción de la CGT y a parte de la CTA y pese a que la política laboral fue claramente progresista (paritarias, convenios colectivos, leyes protectoras, etc.). Ambas partes en disputa dieron sus argumentos y tenga quien tenga la razón, el balance fue la ruptura del gobierno con una parte importante de la dirigencia sindical. La vinculación con los representantes de los trabajadores fue difícil, por no decir tensa e incluso traumática con algunas de sus principales figuras. El FPV fue conformando una identidad de clase media, en lugar del perfil sindical, obrero o de barriadas humildes que supo tener el peronismo histórico.
No fue posible unificar al Partido Justicialista y al peronismo y Scioli fue derrotado ampliamente por Cambiemos en San Luis y Córdoba y Massa derivó un número muy importante de votos hacia la oposición al FPV.
El último armado de listas se organizó sobre los que Cristina consideró “propios”, que fueron quienes ocuparon los principales lugares de las legislaturas, los consejos deliberantes y la vicepresidencia de la nación. Esta decisión tensó la relación con el conjunto del peronismo y en particular, apareció como un condicionamiento para el candidato a presidente Daniel Scioli. El nuevo actor  político que impulsó Cristina no se consolidó como una alternativa electoral y tampoco fue reconocido como hegemónico dentro del peronismo. En este contexto, no existió claridad en la estrategia electoral y hubo más de un cierre de campaña y dos bunker el mismo día de la votación general. La falta de acompañamiento de la conducción nacional a Scioli, llevó a que buena parte de la militancia se expresara en la calle por su cuenta. Las bases salieron a militar a Scioli por sobre la quietud de sectores de la dirigencia. El desgaste de la figura de Aníbal Fernández resultado de la gestión y la baja representatividad electoral de Sabatella y de Zanini, no facilitaron la tarea de conservación del poder.

Por el contrario, Cambiemos consolidó una nueva alianza política que le permitió triunfar en distritos importantes como Jujuy, Mendoza o Buenos Aires. La expresión opositora al FPV se impuso en distritos populares, pese a que manejó una agenda conservadora orientada a los sectores medios altos. Cambiemos hizo campaña prometiendo bajar retenciones a las exportaciones, bajar el impuesto a los altos salarios o facilitar el acceso al dólar. Posiblemente, de sus temas de agenda con relevancia popular, el más importante fue el de la seguridad y la lucha con el narcotráfico que azotan las barriadas humildes.
Cumpliendo con sus promesas de campaña, Cambiemos nombró un  gabinete con representantes directos de los grupos económicos locales y trasnacionales como son los casos Alfonso Prat Gay (JP Morgan - Fortabat), Susana Malcorra (IBM – Telecom),  Guillermo Dietrich (concesionaria de autos),  Juan José Aranguren (Shell) o Ricardo Buryaile (Confederaciones Rurales Argentinas). Es pública la trayectoria a favor de los grupos económicos de Carlos Melconian. Patricia Bulrich protagonizó el recorte del 13% a los empleados públicos con Fernando De La Rua. El gabinete es coherente con el “capitalismo de familia” que profesa el grupo Macri, quién se enriqueció con el Estado durante la dictadura: en el año 1973 tenía 7 empresas y al fin del gobierno militar acumuló 47. Mauricio acrecentó su fortuna declarada de 39 millones en 2009 a 67 en 2012.
El anuncio de que van a eliminar el impuesto a los grandes productores agropecuarios para que estos “reinviertan”, nos retrotrae a la “teoría del derrame” de los años noventa, en la cual los ricos dejaron de aportar parte de su ingreso a la sociedad, para luego fugarlo al extranjero o derivarlo en consumo suntuoso.  El gobierno de los grupos económicos destruyó buena parte de Europa, quebró el sistema financiero de los EUA y profundizó el subdesarrollo latinoamericano en las décadas del ochenta y del noventa. ¿Será distinto desde ahora?.

El Frente Para la Victoria  maneja varias provincias y municipios y recibió el apoyo del 48% de los argentinos, luego de doce años que transformaron el país. En los próximos años se deberá trabajar arduamente en reconstruir la unidad de los sectores populares, sin sectarismos y con un profundo debate que permita comprender por qué no votó al FPV la mitad del país y qué espera el 48% que si lo hizo.


lunes, 9 de noviembre de 2015

YPF y la Nueva Argentina

Aritz Recalde, noviembre 2015
“Hay que tener siempre presente que aquella nación que pierde el control de la economía, pierde su soberanía”. Juan Perón

En el año 2012 los legisladores del PRO votaron en contra de la nacionalización del 51% de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). La decisión es coherente con la ideología de CAMBIEMOS, fuerza en la que hay lobistas de la YPF privada como es el caso de Federico Sturzenegger, que fue Economista Jefe de la empresa entre los años 1995 a 1998. Mauricio Macri anunció que en caso de ganar la elección presidencial el 22 de noviembre, crearía un Ministerio de Energía y pondría en su conducción a Juan José Aranguren. Aranguren es un neoliberal declarado y actualmente está a cargo de la empresa anglo holandesa Shell Argentina. El funcionario de la compañía extranjera, adquirió notoriedad pública por su enfrentamiento a la política de control de precios del Estado Nacional durante el gobierno de Néstor Kirchner. Como respuesta al atropello a la soberanía por parte de la petrolera, el ex presidente convocó a “no comprar más a Shell ni una lata de aceite y que se den cuenta de que los argentinos ya no soportamos más este tipo de acciones". Aranguren también está involucrado en los intentos de golpe de mercado y de devaluación del año 2014[1].
Macri, Sturzenegger o Aranguren proponen retrotraer la política energética a la época de la gestión privada extranjera anterior al año 2012. La decisión de nombrar a un representante de Shell, agravará aún más el problema energético actual que es el resultante de aplicar políticas neoliberales depredatorias y atentatorias de los intereses nacionales.
En nuestra opinión y a diferencia del punto de vista los intelectuales y políticos representantes de empresas trasnacionales de CAMBIEMOS, consideramos que la nacionalización de YPF del año 2012 es un primer paso sumamente positivo para la soberanía nacional.

La YPF nacionalizada es parte de la Nueva Argentina
“Es menester acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos, terminando así el ciclo que se inició en Buenos Aires el 1 de agosto de 1929 (nuevo San Lorenzo) en que YPF rompe los trust, tomando la dirección y el contralor del mercado del combustible liquido en Argentina”. Enrique Mosconi

La ley 26.741/12 declaró de “Interés Público Nacional el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos” y estableció de “Utilidad Pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF S.A. y Repsol YPF Gas S.A”. Según datos del Ministerio de Economía, la expropiación de YPF se realizó con una emisión de bonos con un valor nominal de 5.000 millones de dólares (Bonar X US$ 500 millones; Discount 33 US$ 1.250; Bonar 2024 US$ 3.250) (Ministerio de Economía 2014: 4).
La recuperación estatal de la mayoría accionaria de la empresa energética, implica la refundación política y económica del país. A partir de ahora, la dirigencia argentina ocupa un nuevo rol en el  mundo y se integra a otras naciones que aplican un control estatal estratégico de los hidrocarburos, como son los casos de Brasil (Petrobras), Rusia (Rosneft y Gazpron), Bolivia (YPFB), China (CNPC y SINOPEC) o Venezuela (PDVSA).
El control estatal de los hidrocarburos hace a la independencia económica de los países y forma parte de la seguridad nacional. Enrique Mosconi fue claro y conciso a la hora de fundar YPF en el año 1922 y postuló que el país que no administra su petróleo se encuentra en “una situación de peligro (…) dependiendo del extranjero para su aprovisionamiento en época de paz como de guerra, declaraba un estado de manifiesta inferioridad”. Las palabras del fundador de YPF adquieren suma actualidad y solamente es cuestión de analizar el origen de las guerras que protagoniza EUA en Libia, Afganistán, Irak y en el conjunto de Medio Oriente.
Con la ley 26.741/12 el país expropió a una empresa imperialista y recuperó parte de la soberanía entregada al extranjero y a los grupos económicos locales. Es bueno resaltar, que YPF nació con financiamiento estatal en el año 1922 y que recién luego de décadas fue privatizada. La construcción originaria retomó la estructura de la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia, que fue creada en 1910. Este mismo año, se sancionó la primera ley de reservas. Entre los miembros de la flamante Dirección, estaban los ingenieros Luis Huergo y Enrique Hermitte.

YPF estatal y la soberanía nacional
 “Una nación que acepta la teoría librecambista de otra no es una nación, pues está favoreciendo, al desguarnecer su propio mercado, a la industria extranjera, y en consecuencia, frenando su propio desarrollo industrial, base de toda independencia nacional.” Juan José Hernández Arregui

YPF produce y comercializa el 55% de las naftas del país, dejando muy por detrás a Shell, Esso, Petrobras u Oil. La empresa participa del 28% del mercado de gas (Di Dicco 2014). 
Como resultado de la explotación neoliberal, YPF estaba perdiendo reservas y aumentaba la importación de hidrocarburos para abastecer el mercado interno y la industria. Entre los años 2003 a 2011 durante la gestión privada de REPSOL, la producción anual de hidrocarburos de la empresa disminuyó un 44%. Por el contrario, desde el año 2012 la producción aumentó un 6%. En tiempos de gestión privada, la producción de gas disminuyó un 37% en menos de una década (2003/11). Ya recuperada por el Estado, se detuvo la caída y se inició un crecimiento paulatino (Ministerio de Economía 2014).
La recuperación de YPF por parte del Estado favorece la soberanía nacional, al menos, en los siguientes aspectos:
a-     Mejora la competitividad de la producción.
“La forma más característica de la agresión exterior en América Latina ha sido la agresión económica.” Enrique Gugliarmelli

YPF regula los precios de combustibles y sus derivados en la Republica Argentina. Sin energía a bajo costo, la economía nacional perderá competitividad. Se debe tener en cuenta que la industria consume el 26, 8% de la energía de fuentes secundarias (electricidad, gas, motonaftas, diesel, etc.-), el transporte lo hace en un  30,7% y el universo residencial un 27,2%.  La distribución del gas por redes fue en un 44,1% residencial, un 35,8% industrial y por debajo le siguió con un 12,2 % el transporte y con el 7,9% el comercial / publico. Los combustibles diesel / gas oil son utilizados casi en su totalidad, en la producción agropecuaria (32,1%) y en el transporte (66,3%)  (De Dicco 2015: 8 - 10).
En un mercado oligopólico es fundamental la tarea de la YPF estatal, que tiene que fijar un precio de referencia. Es importante tener en cuenta, que la extracción del 75,2 % del petróleo se concentra solamente en cinco empresas que son YPF (37,8%), Pan American, SINOPEC, Plaspetrol y Petrobras. En el mercado de gas ocurre algo similar y cuatro empresas manejan el 74% de la extracción (Total Austral, YPF -25,3%-, PAE y Petrobras).
YPF tiene tres refinerías (La Plata, Luján de Cuyo y Plaza Huincul) que implican el 51,2% de la capacidad instalada. Hay otras cuatro importantes que son Campo Duran en Salta creada por YPF en 1962, hoy administrada por PETROBRAS; San Lorenzo en Santa Fe fue construida por YPF en 1938 y hoy la opera la empresa de Cristóbal López (Oil combustibles); la refinería de Bahía Blanca tiene origen en el año 1926 con capital privado y actualmente la opera PETROBRAS; Campana surgió con capital extranjero norteamericano en 1911 y hoy es la firma AXION Energy controlada por Bridas y por Capital Chino; la destilería de Dock Sud la construyó en 1931 y hoy la administra la empresa Shell. La YPF estatal edificó la principal infraestructura de procesamiento de petróleo existente y desde su privatización en 1992 a la fecha, no se construyeron nuevas plantas (De Dicco 2014: 19, 31- 33).   
YPF va a intervenir en la fijación de precios de los combustibles, del gas del consumo diario de las familias, del costo del trasporte o de la electricidad. La generación de ésta última fuente de energía es en 60,9% térmica, seguida de la hidroeléctrica (35,3%), nuclear (3,2%) Eólica y Solar (0,5%) (De Dicco 2014: 67).
YPF participa de la industria petroquímica[2] y abastece a la producción, mediando en la formación de los valores de plásticos, pinturas, asfaltos, etc.
De la tarea de YPF dependen los salarios de los trabajadores y su capacidad de compra y la competitividad global de la producción argentina.

b-    Contribuye a la solvencia financiera.
“La presión económica aunque incruenta, ciñe más que la bélica”. Manuel Savio

El aumento de los niveles de producción, le permite al país reducir la salida de divisas resultantes de la importación de gas y de combustibles. Las administraciones privadas se centraron en el negocio de la exportación de gas y no en la sustentabilidad energética a largo plazo. En los años noventa mandaban nuestro recurso al extranjero, poniendo en riesgo el abastecimiento de la Argentina. Resultado de estas desacertadas políticas, solamente entre 2010 y 2013 le originaron al país una salida de 14.365.709.073 millones de dólares en concepto de las importaciones que hace ENARSA de Bolivia (5.882 millones de gas y 8.483 de Gas Natural Licuado) (De Dicco 2014: 24).
No fue la primera oportunidad en la historia en la cual desaprovechamos nuestros hidrocarburos y ya en el año 1936 Enrique Mosconi sostuvo que “nuestro país, que poseía ricos yacimientos en la Patagonia, importaba el combustible líquido necesario para su vida, su defensa y su seguridad”.
En el contexto actual de escases de divisas, el autoabastecimiento energético que impulsa YPF es una causa nacional.

c- Sustentabilidad energética.
“En materia de combustibles el objetivo fundamental de la Nación será lograr el autoabastecimiento del país”. Segundo Plan Quinquenal, año 1952

Una de las cuestiones que aceleró la expropiación de YPF fue la falta de inversiones y la distribución onerosa de las regalías que hacía la compañía. El manejo antinacional de REPSOL y de otras empresas del ramo, dejó como saldo al año 2011 un horizonte de reservas de petróleo de 10,3 años y de 6,6 años para el gas[3]. Previo a la expropiación de 2012, Argentina iba camino a agotar sus reservas de hidrocarburos y a aumentar su importación.
Las empresas privadas chantajeaban a los argentinos y cuando querían subir los precios u obtener algún beneficio sectorial, desabastecían las estaciones de servicio. Desde la expropiación y tema no casual, ya no hay inconvenientes de provisión en las 1500 surtidoras que tiene YPF. 
La recuperación de la empresa por el Estado está permitiendo reinvertir las regalías en exploración, perforación y ampliación de equipos y de la infraestructura de YPF. Hoy la empresa tiene un Plan Estratégico asentado en tres ejes:
I-      Cuencas Productivas: en el corto plazo se propone aumentar el rendimiento de las cuencas Neuquina y del Golfo San Jorge;
II-     Explotación de hidrocarburos no Convencionales: YPF está avanzando en los proyectos de Vaca Muerta (Cuenca Neuquina) y en la formación D-129 (Golfo San Jorge). Según información oficial de la empresa, “se analizan potenciales recursos en las Cuencas Noroeste, Cuyana, Austral, y en la Chaco-Paraná”.
Argentina es la segunda productora de Shale oil, después de China. Este tipo de recurso presenta la particularidad de que “no tiene la suficiente permeabilidad para que el petróleo y el gas puedan ser extraídos con los métodos convencionales, lo cual hace necesario la aplicación de nuevas tecnologías” (Datos oficiales de YPF).
III-    Búsqueda de Nuevas Cuencas.

Por primera vez luego de su privatización, YPF tiene una planificación nacional estratégica y está ampliando las reservas de hidrocarburos generando condiciones para la sustentabilidad energética en el mediano plazo. Tomando distancia de la lógica meramente rentista y cortoplacista, la nueva YPF hace hincapié en la explotación hidrocarburifica sustentable en términos medioambientales.

La función social de YPF
“El aumento de producción de combustibles, tendiente a lograr la expansión de los servicios públicos y la promoción económica general, estará destinado, primordialmente, al mejoramiento del nivel de vida y bienestar de la población”. Segundo Plan Quinquenal, año 1952

Hasta el momento de la privatización, YPF era una empresa importante en términos de fomento social del desarrollo de diversas localidades argentinas. La empresa era una fuente de empleo, en paralelo a que construía infraestructura, barrios y conjuntamente al Sindicato Unidos de Petroleros, brindaba asistencia social a las familias.
Con la privatización y destrucción de la compañía petrolera, diversas localidades perdieron su fuente de ingreso conduciendo a la pobreza y el abandono a miles de familias. Lo que fueran prósperos polos de desarrollo, en los años noventa, protagonizaron las puebladas contra el desempleo y el hambre de Cutral Co y Plaza Huincul (Neuquén) y Tartagal y Mosconi (Salta).  
Un artículo de Leticia Muñiz Terra sostiene que luego de la privatización de YPF “se produjo la desvinculación de 31.356 trabajadores, es decir un 84,6% de su dotación de personal (…) en la Refinería La Plata la plantilla de trabajadores se vio reducida en un 89%, pues pasó de estar conformada en 1991 por 5.400 empleados a 600 en el año 1994 (Muñiz Terra 2014).
A partir del año 2012 YPF está ampliando su producción, cuestión que permite crear nuevos empleos directos y de proveedores locales que sustituyen importaciones.
Entre sus actividades, la empresa emitió bonos por más de 2.000 millones de dólares, ofreciendo ámbitos de inversión para mediados ahorristas que con ello, financian el progreso del país.

Integración Nacional
“La distribución de combustibles tenderá a activar el desarrollo de las economías regionales promoviendo en ellas la radicación de industrias”. Segundo Plan Quinquenal, año 1952

El neoliberalismo se propuso debilitar el Estado Nacional. Entre los mecanismos utilizados se encuentran las privatizaciones de empresas estratégicas y la descentralización de funciones a las provincias. El aparato del Estado nacional fue destruido o malvendido y transferido a grupos económicos oligopólicos y trasnacionales. La nación delegó funciones educativas, de salud, de infraestructura y de manejo de los recursos naturales.
La Constitución de 1994 estableció que “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”. Esta cláusula favoreció el debilitamiento del Estado, que perdió capacidad de regulación en relación a las empresas multinacionales. La sanción de la ley 26.741/12 y la expropiación del 51% de YPF, son un paso importante para recuperar poder nacional diluido en las provincias y enajenado en manos extranjeras.
Es interesante destacar, que el 83% de la extracción de petróleo del año 2013 proviene solamente de cuatro provincias que son Chubut (27,8%), Santa Cruz (21,9%), Neuquén (19,6%) y Mendoza (14,1%). En la extracción gasífera se produce un fenómeno similar y el 94,8% del extraído en la Argentina provino de Neuquén (43,3%), del Estado Nacional (11,9%), de Santa Cruz (9,4%), de Tierra del Fuego (8,4%), de Chubut (8,1%), de Salta (7,8%) y de Mendoza (5,9%) (De Dicco 2014: 18). La YPF nacionalizada está subsidiando la energía y el desarrollo sustentable de todas las regiones.
La ley 26.741/12 creó un Consejo Federal de Hidrocarburos con participación de todas las provincias. No hay posibilidad de federalismo sin un Estado Nacional fuerte y viceversa. La participación de las provincias mancomunadas, le otorgan poder y solvencia a YPF frente a las corporaciones extranjeras, en paralelo a que se distribuyen los resultados de la empresa entre todos los argentinos.
YPF está integrando energéticamente a la región con obras como el Gasoducto Juana Azurduy que une Argentina y Bolivia. A partir de ésta obra, se está construyendo el Gasoducto Noreste que llevará energía a las provincias de Formosa, Chaco, Santa Fe, Salta, Corrientes y Misiones[4]. Estas iniciativas se inscriben en el Plan Energético Nacional 2004 – 2019 del MINPLAN, que ya inició 23 obras de gasoductos con 1000 Km de cañería y que alcanzará a dos millones de hogares. Actualmente y como resultado de este Plan, en el periodo 2004 a 2013 un 33% más de argentinos tienen redes de gas (De Dicco 2014: 45-47).

Función científica
La fundación de YPF en el año 1922, conllevó la apertura de nuevos ámbitos de formación científica. Enrique Mosconi destacó que debido a la creación de YPF, en 1926 el Poder Ejecutivo aprobó la Escuela Industrial de La Nación y en el año 1928 se abrió Instituto del Petróleo en la UBA. El Rector de la universidad era Ricardo Rojas que sostuvo que “La cuestión de petróleo es también una cuestión de educación técnica superior y especializada, aspecto del problema que no debe descuidarse si queremos asegurarnos el éxito” (Mosconi 1983: 102-104)
La ampliación de YPF iniciada en 2012, demanda recursos humanos altamente calificados y es por ello que el CONICET y la empresa de energía están solventando proyectos de capacitación específicos para el área. La Fundación YPF financia becas de grado y de posgrado, Centros Culturales y otras instituciones abocadas a la ciencia, la cultura y la tecnología. Resultado del renacer de la actividad, la Universidad Nacional Arturo Jauretche con apoyo de YPF, abrió la carrera de Ingeniería del Petróleo.

Con la YPF nuevamente estatal recuperamos soberanía y dimos un paso firme hacia la conformación de la Nueva Argentina. Juan Perón explicó con claridad la centralidad que adquiere el control nacional nuestros recursos económicos y sostuvo que “ningún país es verdaderamente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos (…) el progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo; de allí que el capital extranjero deba tomarse como un complemento y no como un factor determinante e irremplazable del desarrollo”:
  
Bibliografía citada
-  Bernal Federico (2015) Energía para el desarrollo y la inclusión social, Planeta, Buenos Aires.
-  De Dicco Ricardo (2014) Indicadores Energéticos de Argentina, OETEC. En línea http://www.oetec.org/nota.php?id=197&area=1 (última consulta noviembre 2015).
-  Ministerio de Economía de La Nación (2014) Nota técnica Nº 79, En línea. http://www.economia.gob.ar/peconomica/informe/notas_tecnicas/nota_tecnica79.pdf (última consulta noviembre 2015).
-  Muñiz Terra Leticia (2014) La privatización de YPF y la encrucijada laboral de sus ex-trabajadores. En línea http://www.oetec.org/nota.php?id=172&area=1(última consulta noviembre 2015).

Portales
www.economia.gob.ar




[1] Shell, Aranguren y el golpe de Mercado. http://tiempo.infonews.com/nota/3108/piden-investigar-a-shell-y-a-siete-bancos-por-una-corrida-cambiaria
[2]YPF es el principal productor de petroquímicos de la Argentina. Cuenta con tres plantas: Ensenada, Plaza Huincul y Bahía Blanca (50% Profertil), que elaboran benceno, tolueno, xilenos mezcla, ortoxileno, ciclohexano, solventes, MTBE, buteno 1, oxoalcoholes, TAME, LAB, LAS, poliisobutileno, anhídrido maleico, metanol y urea. YPF Química comercializa sus productos en el mercado local, donde es líder, y en el mercado exterior, con destinos como Estados Unidos, Europa, Mercosur y resto de Latinoamérica”. En línea. https://www.ypf.com/LaCompania/Paginas/downstream.html?C=ypf-y-la-industria
[3] Las reservas comprobadas se encuentran en las Cuencas Productivas del Noroeste, Cuyana, Neuquina, Golfo San Jorge y Austral.
[4] Gasoducto del Noreste. http://www.minplan.gob.ar/noticia/19192/comenzo-la-construccion-del-gasoducto-del-noreste.html