miércoles, 25 de mayo de 2016

Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores en la encrucijada


Aritz Recalde, mayo 2016

La soledad política de Dilma Rousseff
La Cámara de Senadores de Brasil aprobó el juicio de responsabilidad contra Dilma Rousseff.
Mientras se desenvuelve el trámite de impeachment, asumió la primera magistratura el vicepresidente Michel Temer, proveniente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). El PMDB y el Partido Socialdemócrata (PSDB) que controlará la Cancillería del país, son los actores políticos centrales del nuevo gobierno. Eduardo Cunha del PMDB inició el trámite de juicio en la cámara de Diputados. José Serra del PSDB y gobernador del poderoso Estado de San Pablo, había competido con el Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales de 2002 y 2010, tornándose como un representante fundamental del principal Partido de oposición del país. 
Al accionar de ambos actores, se suma buena parte del espectro político brasileño dejando en extrema soledad al PT. Entre otras fuerzas que están formando parte del gabinete nacional de Temer, se encuentra e Parido de la Republica (transporte), el Partido Popular Socialista (defensa), los Demócratas (educación), el Partido Progresista (agricultura) o el Partido Socialista del Brasil (energía).
La acción de juicio de responsabilidad contra la Presidenta y pese a la confusión que generan los medios de comunicación, no surge de acusaciones de corrupción o de enriquecimiento ilícito. El origen del juicio es el no cumplimiento de metas fiscales y el hecho de que el Gobierno Nacional entregó créditos públicos sin autorización legislativa. En línea con el planteo del investigador Hervecio Damis, no está claro de antemano que las acciones mencionadas tipifiquen delito y en caso de hacerlo, podrían atribuirse a los subordinados de Dilma y no necesariamente a la titular del Poder Ejecutivo nacional. 

Poder económico y estrategia mediática y judicial
Dilma Rousseff tiene en contra al influyente conglomerado de medios Red Globo y a la revista de mayor tirada en el país, “Veja”. Ésta última fue la encargada de difundir las acusaciones de corrupción de diputados brasileños ligados al partido de gobierno, denominada “mensalao”. Entre otras implicancias, el caso derivó en la renuncia del Jefe de Gabinete de Lula, Joao Dirceau, que fue remplazado por Dilma Rousseff en el año 2005. La Red Globo fue importante en la campaña de divulgación de una red de sobornos (“lava jato”), que involucró a funcionarios de diversos Partidos, entre los cuales había miembros del gobierno nacional. La acción delictiva que se está investigando, incluye la participación de funcionarios de Petrobras.
En un acto institucional de fuerte contenido político, la Justicia Federal de Brasil suspendió la asunción de Lula como Jefe de Gabinete de Dilma Rousseff. La estrategia no puede dejar de interpretarse como un intento de debilitar a la Presidenta y de bloquearle a Lula la postulación en las próximas elecciones.
Sectores del empresariado trasnacional y local como es el caso de la Federación de Industriales de San Pablo, completan el frente político, judicial y mediático desestabilizador. No es casualidad que Serra provenga de la gobernación de San Pablo, centro del poder económico brasileño. 

El contexto económico y los cambios del PT
La estrategia política del PMDB y el PSDB se impone en un contexto macroeconómico poco favorable para el país, por el hecho de que el petróleo, el hierro o la soja están a la baja. Al inconveniente de los precios de los productos brasileños, se le suma un marco económico regional y mundial caracterizado por disminuciones de las tasas de crecimiento, que dificultan la colocación de las exportaciones del país.

Un tema no menor a tener en cuenta, es que previo a las elecciones del año 2002 el PT impulsó una nueva política de alianzas con sectores empresariales y del espectro del centro partidario. Esta decisión, derivó en  rupturas como fue el caso de los dirigentes que fundaron el Partido Socialismo y Libertad. Con el  transcurso del tiempo la relación con sus aliados de centro se fue deteriorando, al extremo de que varios de ellos apoyaron la destitución de Dilma. Al momento de asumir la presidencia, Lula Da Silva conformó un frente político y electoral con José Alencar del Partido Liberal e impulsó como titular del Banco Central, al ortodoxo Henrique Meirelles. Dilma reiteró la coalición del PT con las fuerzas conservadoras, al punto de impulsar a Temer de vicepresidente y proponer en el Ministerio de Hacienda al liberal Joaquim Levy. El vicepresidente de Lula falleció, el PMDB organizó la destitución de Dilma y Meirelles es el nuevo Ministro de Hacienda del actual mandatario nacional.

Previo a su ascenso presidencial, Rousseff se desempeñó como Ministra de Energía y como Jefa de Gabinete desde el año 2005. En su condición de Ministra aplicó el Plan Luz Para Todos, conectando el norte pobre brasileño y adquiriendo notoriedad pública.  
Dilma fue elevada a candidata presidencial por decisión de Lula, fortaleciendo una tendencia a que las decisiones las tomaría más el líder, que los órganos colectivos del PT. La presidenta asumió el cargo con el capital político del oficialismo, derivado del aumentó del 50% del salario mínimo, de la creación de 14 millones de empleos o del hecho de sacar a 40 millones de brasileños de la pobreza. En un país con una histórica desigualdad y pese a no resolver de fondo muchos problemas, los programas Bolsa Familia, Hambre Cero o de becas universitarias (PROUNI) le otorgaron un importante apoyo social al PT.
En un contexto económico que empezó a ser poco favorable a Brasil, Dilma impulsó paquetes de austeridad económica y de metas de inflación, que incluyeron recortes al gasto público y la reducción del número de Ministerios. El resultado fue la recesión económica y un deterioro del nivel de vida de muchos brasileños.
Derivado del plan económico, de la coyuntura internacional y de la creciente oposición política, la presidenta perdió apoyo popular y recibió diversas manifestaciones en su contra. Las movilizaciones del año 2013 fueron protagonizadas por los sectores medios y también por los humildes del Brasil que eran la base electoral del PT.     
El desencanto popular por los ajustes o la recesión económica reciente y la debilidad de un PT desmovilizado, fueron capitalizados por la oposición que impulsó la destitución de Rousseff.  Los levantamientos en defensa del gobierno no parecen tener la contundencia necesaria y pese a las declaraciones de apoyo a Dilma de la Central Única de Trabajadores o del Movimiento de los trabajadores Rurales Sin Tierra.

¿Por qué el juicio a Dilma?
Miembros de gabinete de Temer están buscando fueros políticos, como es el caso del titular de Planeamiento, Romero Jucá, recientemente apartado por denuncias de corrupción. Sin desconocer la dinámica de la dirigencia política, consideramos que el verdadero origen del  impeachment está dado en revertir las políticas nacionales y sociales del Brasil de la última década.
Pese a que el PT no modificó de raíz la estructura económica, impulsó reformas que Temer vendría a revertir como son los programas de Compre Nacional y la explotación del pre-sal por parte de PETROBRAS. Con el nuevo Presidente, se abandonaría la posibilidad de aplicar el impuesto sobre las transacciones financieras que fue propuesto por Dilma.
Según declaraciones del nuevo Canciller, la política exterior de Brasil se realinearía con los Estados Unidos, abandonando la multilateralidad que impulsó el PT desde el MERCOSUR, la UNASUR o los BRICS. Lula había promovido un dialogo estrecho y renovadas negociaciones con el África, con Irán y con otros Estados definidos como “enemigos” de los norteamericanos, que Temer cerraría definitivamente. En su viaje a la Argentina, José Serra adelantó que van a flexibilizar el MERCOSUR, con el objetivo de que los países puedan firmar tratados comerciales de libre comercio. Brasil acompañaría la propuesta de la Argentina de ingresar a la Alianza Pacifico, que es impulsada por los EUA.
En el plano social, es de esperar un deterioro de los programas del gobierno anterior, como resultado del achicamiento de varios ministerios y del plan de ajuste que ya fue anunciado por Temer.   

En sintonía con lo que está ocurriendo en la Argentina, el poder económico está retomando nuevamente la conducción política. El poder real está sustituyendo al poder formal y la estrategia trae implícita el debilitamiento del conjunto de la clase política brasileña y sudamericana. En adelante quedan 180 días que definirán la situación de Rousseff. Mientras tanto, el PT está en la encrucijada y del resultado de este proceso político, dependerán en buena medida, todos los gobiernos populares de Sudamérica. 

domingo, 8 de mayo de 2016

El 2019 nos encontrará unidos o dominados


Aritz Recalde, mayo 2016

La Republica Argentina está iniciando la primera etapa de una crisis económica, política y social con destino sumamente incierto. En tal sólo cinco meses de una nueva gestión presidencial, el país se encuentra inmerso en recesión económica y protagoniza una inflación superior al 20%. Productos esenciales como la carne, el pan y la leche aumentaron en valores cercanos al 50%, originando en la mayoría popular un deterioro de su capacidad de consumo. De no modificarse la política económica, Argentina atravesará el año 2016 en una situación de estanflación.
El detraimiento del mercado interno resultante del desempleo, de la inflación y de las inmensas ganancias de las empresas de servicios de luz o de gas, hacen poco viable la actividad productiva de la Argentina. En paralelo, el gobierno nacional favorece la apertura comercial, la libertad financiera de los especuladores y emite bonos a altas tasas, generando incentivos a los negocios financieros y la fuga de capitales, por sobre la producción.
La crisis de Brasil, la baja del crecimiento de China y el deterioro del precio de nuestros productos de exportación, van a impedir cualquier tipo de “despegue” económico en el corto plazo.
El Estado está siendo cartelizado por las Corporaciones Trasnacionales, que definieron las siguientes prioridades de la política macroeconómica:
-          Pagarle a los fondos buitres para beneficiar al sector financiero norteamericano y europeo.
-          Devaluar el peso y bajar las retenciones de las grandes cerealeras y mineras exportadoras.
-          Habilitar el aumento del combustible, la luz, el gas y el agua, para generar exorbitantes ganancias de las empresas de servicios. Para mantener la rentabilidad de las multinacionales, el combustible aumentó un 30% en tan sólo unos meses en un contexto de baja del precio del petróleo mundial. Para completar la discrecionalidad del Ministro de Energía, importamos gas licuado de Chile vía la empresa Shell de la que él es representante.
-          Emitir bonos a altas tasas favoreciendo los negocios de los bancos y especuladores locales e internacionales.
-          Permitir el aumento de precios de las grandes cadenas formadoras de precios.

No hay economía pública que soporte esta política y es por eso que se obliga al trabajador, los jóvenes, a los jubilados y a las PYMES a financiar la malversación de la riqueza nacional. Se le exige al obrero aceptar ser despedido o negociar una paritaria por debajo de la inflación. La política social de CAMBIEMOS parece orientada a pagar meramente el aumento de la boleta de la luz. Solamente y por citar dos casos, al jubilado le otorgaron un (1) bono de $ 500 y el proyecto de ley para la devolución del IVA de la canasta básica a los titulares de planes sociales, tiene un tope de escasos $ 300 mensuales. El empresario argentino está siendo perjudicado y pese a que CAMBIEMOS dice frenar la “ley anti despidos” en nombre del productor. Éste último supuesto carece de realismo cuando le suben todos los servicios y los impuestos, en cifras varias veces superiores a la indemnización al trabajador. Con dicha política macroeconómica, las PYMES o comercios se ven obligados a aumentar sus precios - profundizando la recesión del país - y muchos de ellos directamente van a quebrar.  
La estrategia de los poderes internacionales que hoy manejan la Argentina consiste:
-          Actuar políticamente con los delegados de los poderes económicos (CEOs en la gestión), mediáticos (local y extranjero) y judiciales. A estos tres poderes, los acompañan sectores partidarios del GEN, del PJ, del sindicalismo o del Frente Renovador, entre otros.  
-          Debilitar al Estado y al gobierno argentino, frente al poder de las empresas y las potencias extranjeras.
-          Debilitar a las organizaciones sindicales públicas y privadas, para poder transferir ganancias al capital foráneo y concentrado. Derrotado el sindicato, el empresariado local queda a la merced del importador extranjero y la financia internacional.
-          Desplazar a la empresa argentina y a la actividad productiva local, para importar manufactura extranjera.  Proponen detener la sustitución de importaciones de los últimos años, para hacer de la Argentina una plaza de la especulación financiera y un exportador de alimentos y recursos naturales.  
-          Mantener la crisis de gobierno, para empujarlo a la privatización de los activos públicos y a la apertura radical de la economía.
A cambio, los organismos financieros ofrecerán dólares que serán fugados  en el mediano plazo por las multinacionales, que permitirán a la clase media atesorar y a los representantes e intermediarios de estos negocios, enriquecerse.

Como respuesta directa de dicho programa antinacional y antipopular, se generó una importante movilización. Solamente en los últimos tres meses, se produjeron masivos hechos colectivos:
-          Reclamo contra los despidos de empleados estatales (CTA y organizaciones sociales y políticas).
-          Movilización frente a tribunales de Comodoro Py (Kirchnerismo).
-          Movilización de trabajadores privados y estatales el día del trabajador (CGT – CTA).

No hay antecedentes en los últimos años de tan masivas y diversas movilizaciones en tan corto plazo. En paralelo a estos tres grandes actos, hay cientos de manifestaciones de empleados petroleros, de empresas privadas, públicas o de la construcción. En el ámbito universitario se produjo un hecho histórico y los tres claustros (docente, no docente y estudiantil) convocaron a un paro y se movilizaron conjuntamente el 29 de abril. Los jóvenes de diversas orientaciones políticas, de izquierda o peronistas, marcharon por el boleto estudiantil el 6 de mayo. 
La política macroeconómica favoreció una unidad de acción de los sindicatos nucleados en CTA y todo indicaría la conformación una CGT única. Cristina Fernández de Kirchner convocó a un “frente ciudadano”, que parece reiterar la experiencia trasversal de Unidos y Organizados de los últimos años de su gestión. El 3 de mayo asumió la lista de unidad del Partido Justicialista y se convocó a su reorganización, incluyendo a delegados del sindicalismo y a dirigentes partidarios no kirchneristas. Hay otro sector de agrupaciones sociales, culturales y de izquierda que desarrolla una acción intransigente contra el gobierno nacional y que no se siente representado en los dos sectores, pero que confluye en su enfrentamiento a Macri.
CAMBIEMOS asumió el mando del gobierno de la Argentina con el apoyo del poder económico, mediático y judicial. Además, canalizó el descontento popular contra una crisis económica mundial que impactó en nuestro país, que tuvo bajas tasas de crecimiento. Mauricio Macri se apropió del sentido de la palabra “cambio” o “mejora” de las demandas sociales o de seguridad no resueltas. Además y cuestión fundamental, CAMBIEMOS acertó en la estrategia política a diferencia del Frente Para la Victoria (FPV) que careció de una campaña consistente y de una propuesta para movilizar a la sociedad. Macri alcanzó la Presidencia gracias al histórico triunfo de María Eugenia Vidal en Buenos Aires y éste último se consolidó como resultado de las divisiones y errores de estrategia del FPV. Cristina impulsó para la gobernación a sus jefes de Gabinete y del AFCA y ello derivó en una derrota histórica que no tuvo antecedentes en el justicialismo bonaerense.
La potencial división del Kirchnerismo trasversal y el peronismo, es la garantía de continuidad del neoliberalismo de CAMBIEMOS.  La Argentina y su pueblo demandan la unidad nacional y para garantizarla, es importante el reconocimiento mutuo de la importancia de ambos sectores. Sobre esta alianza  SINDICAL, JUSTICIALISTA Y KIRCHNERISTA, deberá diagramarse la estrategia de articulación con el resto de los sectores políticos y sociales.      
En el año 1946 Juan Perón convocó a la unidad de todas las organizaciones y constituyó el Partido Único de la Revolución Nacional, antecedente del actual Partido Justicialista. A 70 años de la histórica unidad política nacional, tenemos la responsabilidad de emularla reconociendo que el año 2019 nos encontrará unidos o dominados.  


lunes, 2 de mayo de 2016

Juan Enrique Guglialmelli y las relaciones argentino brasileñas

Aritz Recalde, abril de 2016
Proyecto de Investigación “Modelos de desarrollo Argentino Brasileño”,
UNAJ – Secretaría de Política Universitaria.


En el mes de enero del año 1970 Juan Enrique Guglialmelli[1] publicó en la revista Estrategia el texto “relaciones argentino – brasileñas”. Allí manifestó que las vinculaciones con Brasil “constituyen uno de los elementos claves de la política exterior de la Argentina. Lo fueron en el pasado y lo serán sin duda en el futuro” (Guglialmelli 1970: 59).
Guglialmelli analizó las vinculaciones entre ambos Estados desde una perspectiva del desarrollo nacional argentino. En su punto de vista, la nación es “la matriz dentro de la cual resulta posible desenvolver las potencialidades espirituales, culturales y materiales de un pueblo. La necesidad de extender a todos los sectores del aparato productivo (integración sectorial) y a todas las regiones del país (integración geoeconómica) la acción dinámica del desarrollo, supone, justamente, la toma de conciencia de la solidaridad nacional y el desenvolvimiento consecuente de lealtades hacia todos los miembros de la sociedad” (Guglialmelli 1970: 64).
El autor describió las políticas de Brasil y estudió su vinculación con la economía, el territorio y las relaciones exteriores de nuestro país. Consideró que era estratégico para el desarrollo de Argentina, conocer y predecir los objetivos nacionales y políticos del país vecino. Guglialmelli destacó que nuestra clase dirigente subestimó las cuestiones geopolíticas y menospreció el problema del espacio y olvidó aspectos fundamentales como el de las regiones “fronterizas marítimas”. El autor resaltó que los gobiernos argentinos desconocieron el significado geopolítico de factores como la energía, la minería o la industria (Guglialmelli 1976 b: 239-240).
Estas variables tenían que ser analizadas conjuntamente con los factores geopolíticos mundiales que operaban en el contexto y que influían sobre el desenvolvimiento de la Cuenca del Plata.

El gigante brasileño
Guglialmelli destacó la importancia geopolítica para la Cuenca del Plata, el hecho de que Brasil sea el país más extenso y poblado de Sudamérica. En el año 1970 Brasil tenía un crecimiento vegetativo del 3,3 % de su población, perfilándose en el mediano plazo entre los cinco países más poblados del mundo. En 1976 resaltó como un acierto el movimiento migratorio de la población brasileña, que se desplazó de Río de Janeiro hacia el sur, oeste y sudoeste del país. El caso argentino era diferente y las migraciones se trasladaron hacia las grandes ciudades de Rosario y de Buenos Aires. El autor manifestó que la población “brasileña avanza desde el litoral hacia el interior de su territorio, la nuestra abandona el interior, concentrándose sobre el área puerto” (Guglialmelli 1976 b: 227).
Brasil expandió su territorio en las etapas históricas de la colonia, del Imperio y de la Republica. Como resultado de un importante crecimiento espacial, el país compartía con la Argentina 1000 Km de longitud de fronteras.
Con la finalidad de describir la política espacial brasileña, en un artículo del año 1973 Guglialmelli retomó nociones del coronel brasileño Mario Travassos, a quien le atribuyó divulgar una política tendiente a fortalecer el control territorial de Bolivia y Paraguay, neutralizando la acción argentina. Aplicando la lógica argumental del coronel, Brasil organizó un sistema de ampliación y de modernización de caminos y de puertos que conectaban al país con el comercio de la Cuenca del Plata.
Es en este sentido, que el país vecino impulsaba el Operativo Misiones con el propósito de “incorporar la zona argentina al norte y noreste de Santo Tomé (Corrientes) al área de influencia de Porto Alegre – Río Grande” (Guglialmelli 1973: 123). En el mismo artículo, el autor destacó que la “llave” del nuevo sistema portuario para integrar físicamente la Cuenca del Plata, sería Río Grande que se habilitaría como “superpuerto” antes del año 1980. En un texto del año 1974 insistió en que “Brasil pretende que Río Grande compita con Buenos Aires y Montevideo, para lo cual no sólo amplía su capacidad portuaria, sino que extiende su área de influencia mediante su red vial y ferroviaria, hacia Misiones, Corrientes, Entre Ríos y la República Oriental del Uruguay” (Guglialmelli 1974 b: 182).
Según Guglialmelli, Brasil había conformado políticas de Estado tendientes a fijar prioridades para el desenvolvimiento de sus industrias y servicios básicos. El autor destacó en 1979 que:
 “Brasil no acepta la “apertura de su economía”, esto es desproteger la industria propia en beneficio de la ajena, o subordinar su estrategia en la materia a las conveniencias de afuera, no concordantes con su interés nacional (…) Desde una perspectiva histórica, la protección industrial fue el método al cual recurrieron las grandes potencias del mundo moderno para emerger como tales. Así procedieron Alemania, Japón, Francia o la Unión Soviética. Y es el caso de los Estados Unidos de Norteamérica, donde el proteccionismo fue predicado y practicado por Alexander Hamilton desde el día siguiente de la independencia y que triunfó definitivamente en la Guerra de Secesión (Guglialmelli 1979: 464).

En el siglo XX Brasil impulsó la siderurgia, el rubro textil, el sector automotriz, papelero o químico y para eso dispuso de inversiones de los Estados Unidos. La Inversión Bruta Fija Argentina del año 1978 no duplicó el monto de 1960, cuando en Brasil del mismo periodo se multiplicó por siete (Guglialmelli 1980: 561). El resultado de esta política, fue el mantenimiento de importantes tasas de crecimiento económico superiores a las de Argentina. Guglialmelli mencionó que a comienzos de la década del sesenta el PBI brasileño expresado en dólares era un 50% superior al argentino y que en el año 1978 la diferencia superó el 200%. 
El país avanzó en el control de sus reservas minerales y energéticas con la finalidad de apuntalar su industria pesada y desarrollar el “interior” del extenso territorio. Poco a poco, fue variando el perfil exportador de ambos Estados y nuestro país se perfiló como proveedor de productos primarios y Brasil como abastecedor industrial. Guglialmelli mencionó que las:

exportaciones de Brasil hacia Argentina mostraban una mayor participación de productos industriales (…) el cambio operado en la estructura comercial bilateral entre la Argentina y Brasil se generó en el contexto de una agresiva política comercial brasileña, con fuertes rembolsos y amplia financiación al exportador, y en el marco de un sostenido y creciente aumento en la actividad económica. Este panorama alentador para las colocaciones externas brasileñas se enfrentó, desde la Argentina, con una política de apertura externa con reducciones arancelarias y sobrevaluación del tipo de cambio, tendiente a aumentar la corriente importadora y desalentar el avance de las exportaciones industriales” (Guglialmelli 1980: 563).

Según el analista argentino no todas eran buenas noticias en Brasil, ya que en el país coexistían el crecimiento económico y la acumulación concentrada de riquezas, con severas dificultades sociales. El acelerado desenvolvimiento económico de Brasil no le permitía terminar con la pobreza, el analfabetismo o con la existencia de áreas económicas pre capitalistas. Además, Brasil arrastraba importantes desigualdades económicas y sociales regionales entre el norte y el sur.





[1] Enrique Guglialmelli (1917-1983) fue un militar e intelectual argentino especializado en cuestiones de geopolítica. Según se manifiesta en una entrevista que le realizó el Diario Panorama el 7/12/1970, integró la oposición a Juan Perón en el levantamiento castrense del año 1951. Durante el gobierno de Arturo Frondizi fue Secretario de Enlace y Coordinación. Acompañó al gobierno militar del año 1966 y por solo cuatro meses fue el Secretario del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE), de donde renunció por tener públicas diferencias con las políticas liberales del plan económico (Guglialmelli 1971: 97- 106) (Jaramillo 2007:13-22). Se desempeñó como Director de la Escuela Superior de Guerra y del Instituto de Estudios Estratégicos y de las Relaciones Internacionales donde publicó y dirigió la revista Estrategia.  

domingo, 17 de abril de 2016

La patria del dinero PRO


Aritz Recalde, abril 2016

El gobierno de CAMBIEMOS está aplicando el mismo patrón de desarrollo neoliberal, con el cual se gobernó al país en las presidencias de Carlos Menem y de Fernando De La Rúa. No es casualidad por eso, que varios miembros del actual gabinete nacional integraron los viejos equipos liberales de los años noventa. La Argentina está gobernada por un programa reaccionario, que quiere retrotraer el país al siglo XX y que atenta contra la sustentabilidad de las políticas de Estado. CAMBIEMOS no viene a construir sobre lo realizado, sino a destruir con la finalidad de refundar una Argentina dependiente de los Estados Unidos.

El proyecto económico y social de CAMBIEMOS consiste en lo siguiente:
-          Argentina abandona su reciente e incompleto programa industrial, para ser un paraíso financiero y una fuente de alimentos proveedora de las potencias extranjeras. Poco a poco, se están abriendo las importaciones, está debilitándose el mercado interno consumidor y los empresarios locales pierden competitividad. Mientras tanto, el Banco Central con el supuesto objetivo de mantener el tipo de cambio, aumenta las tasas de interés, realiza negocios con bancos extranjeros a modo de blindaje de reservas y multiplica los bonos. En algunos años, las grandes cerealeras prácticamente no pagaran retenciones. Como resultado de estas políticas, actualmente en la Argentina no es negocio producir manufacturas, sino que es más rentable especular con bonos y con bancos.
-          El Estado transferirá sus empresas y sus funciones reguladoras a los grupos privados oligopólicos y trasnacionales. Poco a poco, las empresas públicas pasarán al capital privado y el país aplicará el “libre mercado” y la Argentina será controlada por el capital foráneo y las potencias occidentales. La actual recesión económica y la inflación y la profunda crisis que se desatará por los costos de la deuda externa, exigirán “mayores esfuerzos” al país para “obtener apoyo internacional”. Es de esperar como en la etapa menemista, que se emprendan las “privatizaciones” como el “único camino al desarrollo y la salida de la crisis”.
-          El productor nacional perderá lugar frente al capital extranjero. Actualmente, no pocas áreas de la economía del país están en manos foráneas, cuestión que se profundizará en las actividades energéticas, los recursos naturales, los servicios públicos y financieros y en la distribución y comercialización de productos. Las fuentes de riqueza y de divisas argentinas, quedarán en manos extranjeras permitiendo que fuguen masivamente nuestro capital.  
-          El trabajador va a ganar mucho menos, aumentando la tasa de ganancia del capital. De manera similar a lo ocurrido luego de 1955 y 1976, el obrero va a bajar su nivel de empleo y de consumo, para transferir su sacrificio laboral a las arcas del capital concentrado y de los especuladores del extranjero.

El gobierno nacional obliga al trabajador a asumir todos los esfuerzos y sacrificios del país, mientras que los grupos concentrados son eximidos de cualquier responsabilidad. El primero y más cruel de las exigencias contra el obrero, es empujarlo al desempleo y ya expulsaron más de 120.000 trabajadores de los sectores público y privado. Resultado de esta inmoral política, dejan fuera del consumo a casi 500.000 argentinos. El obrero y sus familias tienen que soportar la inflación de los productos de la canasta de consumo y los  aumentos exorbitantes de los servicios y del transporte. La meta no declarada de CAMBIEMOS, es llevar el desempleo a más de 15 o 20 %, de manera tal de evitar las paritarias y los reclamos sindicales.
El trabajador y sus hijos padecen las carencias que son resultantes de la pobreza y el subdesarrollo al cual someten al país. En paralelo, se bajan las retenciones a los grupos concentrados del campo y a la minería, se favorece la especulación financiera y se premian con más de 12.000 millones de dólares a los fondos buitres extranjeros. Estos últimos fondos de inversión, lejos están de ser un motor de crecimiento económico y por el contrario, son los protagonistas del desastre del sistema financiero en los EUA o en Europa. La Argentina de Cristina Kirchner consiguió apoyo en la ONU para negociar con los fondos buitres y su sistema de opresión y de dependencia económica. Sin retomar ni un punto de las propuestas de negociación anterior, Mauricio Macri recuperó las iniciativas de Domingo Felipe Cavallo y le entregó nuevamente la riqueza de la Argentina al sistema financiero internacional. A lo largo de la historia del hombre, la usura que CAMBIEMOS pone en el centro del modelo de desarrollo, incluso a costa de la pobreza general del pueblo, fue cuestionada por diversas tradiciones políticas o ideológicas. No es casualidad que la usura fuera atacada por las diversas religiones por considerarla una actividad contraria a la moral y a los valores humanos. Se puede leer en el Viejo Testamento que estableció que “si dieres á mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura”. También en el Corán hay menciones explicitas al tema y se lee que “Dios ha permitido la venta y prohibido la usura (…) los que vuelvan a la usura serán entregados al fuego”.
Las empresas de servicios de luz, gas o peaje están recibiendo una ganancia excepcional y lo mismo ocurre con los operadores bursátiles al cual el Banco Central premia con altísimas tasas de interés y con negocios de bonos. El trabajador hace todos los sacrificios y los especuladores y grupos económicos  extranjeros aumentan su rentabilidad y cuestión no menor, crece su poder condicionando políticamente aún más a los gobiernos. El sistema de desarrollo es inmoral y mientras la familiar argentina sufre, la clase dirigente aparece denunciada internacionalmente por sus exultantes negocios de los paraísos fiscales de Panamá. Si es que CAMBIEMOS heredó una crisis, ¿no sería justo repartir los esfuerzos entre los débiles y los fuertes de la Argentina?. Nada de eso ocurre y solamente el trabajador o las PYMES asumen los sacrificios.
CAMBIEMOS asegura que al final del camino y luego de padecer muchos males, llegará la solución para el país con el “capital” y con la “inversión extranjera”. Como se demostró en Iberoamérica durante las décadas del ochenta y del noventa, ese postulado no se cumple. ¿Se le pide al obrero ser desempleado por un par de años, para ser nuevamente contratado por un extranjero en el futuro?. ¿No sería mejor cuidar el empleo actual?. Además, actualmente es dudoso que alguien invierta en la Argentina en una actividad productiva, debido a la recesión económica: la actual fuga de capitales que se está generando lo evidencia. Ahora bien y suponiendo que lleguen inversiones como en los años noventa, lo harán en las áreas energéticas y de los recursos naturales, saqueando nuestro patrimonio económico y destruyendo la sustentabilidad ecológica como es el caso de la minería. La otra posibilidad de los “inversores”, será la adquisición a bajo costos de las empresas estatales y de servicios recuperadas y capitalizadas en la última década con el ahorro de todos los argentinos.   

Menem aplicó el programa neoliberal con el Partido Justicialista y con un sector de la CGT. El radicalismo transitó la última etapa del desastre nacional del 2001, con un frente electoral (ALIANZA). Macri se propone aplicar  el desigual sistema social, con el apoyo de los medios de comunicación, de sectores de la justicia y con un subordinado y postergado radicalismo. En los tres casos históricos, existieron aliados circunstanciales y tal cual hoy lo ejercen Massa, Stolbizer, Urtubey o sectores minoritarios del sindicalismo. El intento de reemplazar la militancia partidaria por los medios de comunicación, está siendo erosionado por la cruda realidad social. Se puede hablar de cambio, de alegría y del pesado “legado del gobierno anterior”, pero la tenebrosa estadística del desempleo, la violencia e indigencia en aumento, le ponen límites claros a la ficción de Jaime Durán Barba.
La acción claramente partidaria que hoy realizan figuras como el juez Claudio Bonadio, tiene sus límites y además y cuestión a resaltar, es sumamente peligrosa para el sistema democrático argentino. Primero fue detenida Milagro Salas y actualmente, se persigue a Cristina Fernández y a miembros del gabinete nacional anterior. Si la disputa política se desplaza de los partidos hacia una corporación externa al sistema de elección popular, la sociedad dejará de creer en la Justicia y también en los gobernantes y buscará “otros canales” de representación. Esa operación judicial es riesgosa y puede derivar en conflictos callejeros y estallidos sociales potencialmente violentos y con final incierto.  



viernes, 15 de abril de 2016

Nuevo libro de Aritz Recalde "Intelectuales, peronismo y universidad"




Resumen libro de Aritz Recalde “Intelectuales, Peronismo y Universidad”, Editorial Punto de Encuentro, año 2016.

Mencionó Salvador Ferla que “Dice Hegel en su Filosofía de la historia, que en América hasta los pájaros son inferiores. Opinión fácilmente refutable pero explicable en un europeo. Nuestros Sarmientos y Alberdis iban más allá. Pensaban que no sólo eran inferiores las aves sino los hombres”. Quienes escribieron la historia intelectual de la Argentina del Siglo XX y en particular aquellos que hablaron del Peronismo, continuaron la interpretación de Hegel y de los Sarmientos.
Surgieron libros, cátedras universitarias o artículos periodísticos que repitieron al unísono, que el Peronismo fue un movimiento político anti intelectual. Incluso, trascendió que el líder de ese Movimiento postuló la supremacía del calzado “alpargata criolla”, sobre la cultura europea y refinada del “libro”. No fueron pocos los investigadores, docentes o periodistas que al momento de tratar las políticas universitarias del peronismo, hablaron de proyecto “represivo” o incluso “policial”.
El libro “Intelectuales, Peronismo y Universidad” interpela y discute con argumentos y fuentes documentales a estos autores y sus interpretaciones, a las que denominó como “historia oficial de los intelectuales”.
Recalde destaca que el peronismo tuvo un PROYECTO UNIVERSITARIO que articuló los objetivos del pueblo y el nacionalismo, con los postulados propios de la reforma de 1918. En el año 1949 el gobierno sancionó la gratuidad universitaria y durante esa misma etapa, los docentes adquirieron el derecho a la dedicación exclusiva en sus cargos. En el tercer gobierno peronista los trabajadores no docentes ingresaron al gobierno universitario, que fue regulado por mandato expreso de la ley del año 1974. Durante la etapa se impulsó la expansión de la universidad en las provincias y la apertura de carreras regionalizadas como fueron los casos de las ingenierías de la Universidad Obrera Nacional.
El libro “Intelectuales, Peronismo y Universidad” reconstruyó los desarrollos de las CIENCIAS SOCIALES durante el Peronismo y en los años sesenta. El trabajo demuestra a partir de una recuperación de autores, libros e investigaciones, la existencia de una copiosa producción de docentes y de intelectuales.
Entre los aportes fundamentales del libro, se encuentra la recuperación de un grupo de INTELECTUALES escasamente difundidos y que fueron los artífices de una generación cultural en nuestro país y la región. Recalde reconstruye el ámbito de producción intelectual de los años cuarenta y cincuenta y demuestra que a diferencia de lo manifestado en investigaciones tradicionales, existió de una importante producción. El libro desarrolla el legado para la sociología de los docentes Juan José Hernández Arregui (UBA-UNLP), Alfredo Poviña (UBA-UNC) o José E. Miguens (UBA). Recalde menciona que en Derecho dio clases el introductor de Kelsen en el país, Calos Cossio (UBA) o el redactor de la Constitución Nacional de 1949, Arturo E. Sampay (UBA-UNLP). La filosofía tuvo un crecimiento importante con las plumas de Carlos Astrada (UBA-UNLP), Rodolfo Mondolfo (UNC), Rodolfo Agoglia (UNLP), Coriolano Alberini (UBA) o Nimio de Anquín (UNC). El autor destaca el crecimiento de las Ciencias de la Educación de la Argentina con los aportes de figuras de la talla de Emilio Cassani (UBA – UNLP).
El libro de Recalde se extiende en el tratamiento de los aportes teóricos de intelectuales de los años sesenta poco difundidos actualmente, como son los casos de Conrado Enggers Lan, Roberto Wilner, Justino O´Farrell, Roberto Carri, Enrique Pecoraro, Pablo Franco, Fernando Alvarez, Guillermo Gutiérrez, Justino O´Farrell, Gunar Olsson o Amelia Podetti.
El autor analiza las obras de estos intelectuales y su inscripción en el contexto político. Del trabajo surgen interrogantes como ¿cuál es el rol de la ciencia social? o ¿la ciencia, la ideología y la política están relacionadas?. La investigación analiza los aportes teóricos de los intelectuales y sus derivaciones políticas, que contribuyeron a la creación de nuevas articulaciones entre los sectores medios y los sindicatos.  La investigación profundiza debates centrales de los años sesenta y setenta sobre la historia, la violencia o el peronismo.  

El libro de Recalde continúa la propuesta de Norberto Galasso quien manifestó que “Tan grave, pues, resulta cerrarse totalmente a las ideas y experiencias producidas en otras partes del mundo, como rendirse ante ellas colonialmente.



INTRODUCCIÓN                                                                                                           

CAPÍTULO I: SURGE ANTROPOLOGÍA DEL 3ER. MUNDO  
Los intelectuales y la política (1968-1973)
El nombre de la Revista: Antropología, Tercer Mundo y Ciencias Sociales
Se debe construir una nueva cultura
La Universidad: contexto de inscripción de A 3er M                                                                     
1.  A 3er M, las Cátedras Nacionales y su contexto
1955-1966: continuidades y rupturas
A. La economía desarrollista y la UBA
                                                       
B. La Iglesia y el Golpe de Estado
C. La actividad política durante la Revolución Argentina  
                       
D. Los docentes de las Cátedras Nacionales                                                                      
2. Algunos debates sobre las Cátedras Nacionales
                                                    
3. La Universidad en la óptica de A 3er M. El punto de vista de Gonzalo Cárdenas  
Encuentros y disonancias con la opinión de Silvia Sigal
4. La Carrera de Sociología de la UBA                
                                                        
A. La Sociología oficial de Izquierda
B. Juan José Hernández Arregui y la Sociología Revisionista de Izquierda                                  
CAPÍTULO II: POLÍTICA, IMPERIALISMO Y TERCER MUNDO                                                       
1. Roberto Carri: la Teoría de la Dependencia y el Imperialismo
                                  
Imperialismo y cultura
Imperialismo y política interna. Burocracia y tecnocracia
Imperialismo y política internacional. La puja inter imperialista
Imperialismo y resistencia
Imperialismo y Peronismo
2. Perón y la Geopolítica. La situación argentina                                                                                
CAPÍTULO III: CRÍTICAS AL DESARROLLISMO Y AL MARXISMO                                    
1. A 3er M y el desarrollismo
1.1. El desarrollismo en la visión de Roberto Carri
La Sociología desarrollista
Ciencia burocrática y formalismo
Causales del desarrollismo intelectual
Sobre el desarrollismo económico y político
1.2. Crítica de Fernando Álvarez al eficientismo
Arturo Jauretche y el Brasil                                                                                            
2. A 3er M y el marxismo    
                                                                                                     
2.1. Marxismo, Izquierda y Peronismo
2.2. Conrado Enggers Lan. Ciencia e ideología en la Izquierda mundial
                                
2.3. El marxismo y la política exterior en el postulado de Roberto Wilner   
   
2.4. Alcira Argumedo y el marxismo                                                                      

CAPÍTULO IV: MODELOS PARA PENSAR LA POLÍTICA Y LA CULTURA NACIONAL
1. La cultura popular según Justino O´Farrell
                                                                 
2. Roberto Carri y la Sociología nacional     
                                                     
3. Enrique Pecoraro y la Sociología nacional
                                                                  
4. Pablo Franco y la Sociología        
                                                                                       
5. Guillermo Gutiérrez, la Universidad  y el Pensamiento Nacional
                                       
6. Justino O´Farrell: producción de teoría, sujeto social y política  
                              
7. Gunnar Olsson y el Pensamiento Nacional          
                                                       
8. Guillermo Gutiérrez: cultura popular y cultura ilustrada   
    
9. Amelia Podetti: ciencia, política y dependencia en el Tercer Mundo

CAPÍTULO V: APORTES A LOS ESTUDIOS HISTÓRICOS ARGENTINOS
                                            
A 3er M y la historia
El Revisionismo histórico
Jauretche y las políticas de la historia
1. Interpretaciones del Peronismo
                                                                 
1.1. Fernando Álvarez: el Peronismo como “bloque histórico”
A 3er M y Antonio Gramsci
Peronismo, nacionalismo burgués y bonapartismo
1.2. Juan Pablo Franco: la gestión del Peronismo en el gobierno
                                         
El debate con Blas Manuel Alberti y la Izquierda nacional 
                        
1.3. Jozami y la Constitución Nacional de 1949                                              
2. Historia de las luchas populares
                                                              
2.1. José Gervasio Artigas    
                                                                                                   
2.2. Matrorilli: Sarmiento, la civilización y la barbarie
                                    
2.3. Juan Manuel de Rosas               
                                                                 
Roberto Carri y Juan Manuel de Rosas
El marxismo de Ortega Peña y Duhalde y Juan Manuel de Rosas
2.4. FORJA y la Universidad                                                                                                                   
CAPÍTULO VI: LOS INTELECTUALES FRENTE A LOS AÑOS SETENTA                      
1. Guillermo Gutiérrez: el Peronismo desde la base
La desarticulación del frente de clases
La burguesía nacional y la Izquierda peronista
Un Peronismo sin burocracia
Nuevas metodologías de acción política
Sectores revolucionarios dentro del Movimiento peronista
El Peronismo sale de los sindicatos y va a los barrios
La alternativa independiente y sus derivaciones políticas

2. Roberto Carri y la violencia política     
                                                                 
El debate sobre la violencia política
¿Perón vuelve por las armas o por los votos?
guerra o política en los años setenta
A 3er M, Cuba y Cooke en la guerrilla de la Argentina
¿Hay una guerra en la Argentina?
3. La autocrítica de los intelectuales                      
                                             
         
CAPÍTULO VII: LOS MIEMBROS DE ANTROPOLOGÍA 3ER. MUNDO Y LA UNIVERSIDAD DE AÑO 1973
CONCLUSIONES
ANEXO: NÓMINA DE MIEMBROS DE ANTROPOLOGÍA 3ER. MUNDO
BIBLIOGRAFÍA   

domingo, 10 de abril de 2016

La crisis de la educación pública


Aritz Recalde, abril de 2016

Hace ya algunas décadas que la educación pública argentina está en una profunda crisis. Hay varias cuestiones que evidencian la dificultad por la cual está atravesando la enseñanza estatal. El sistema educativo arrastra problemas de infraestructura y dificultades salariales de sus docentes y administrativos que derivan en huelgas e interrupciones frecuentes de las clases. La educación estatal tiene deficiencias serias de planificación y de gestión y carece de un objetivo nacional y social en sus contenidos y finalidades.
La crisis se origina en el hecho de que los grupos dirigentes, abandonaron la educación pública como parte constitutiva de los valores fundantes de la sociedad. A diferencia de las concepciones ideológicas liberales del siglo XIX, son pocos los políticos, empresarios o dirigentes que creen realmente en la importancia de la educación estatal inclusiva e igualitaria.
Un sector de la sociedad argentina no abandonó la defensa del sistema y es habitual por ello, escuchar a dirigentes partidarios que se muestran “preocupados” por la educación estatal. Una de las manifestaciones del deterioro de legitimidad social del sistema educativo público, es que buena parte de la clase dirigente en todas sus expresiones y banderías, no mandan a sus hijos a la escuela del Estado, sino que van a la privada. Para los políticos la educación pública es un valor a reivindicar  frente a las cámaras de televisión, pero pocas veces se manifiesta como una realidad en su grupo familiar.
La educación primaria y secundaria argentina está fuertemente estratificada socialmente y reproduce la desigualdad económica y la diferenciación de estatus de origen de los alumnos. En las últimas décadas la educación estatal primaria y secundaria se está tornando como:
- un ámbito para jóvenes pobres. La escuela pública lejos de ser un espacio de encuentro y/o de ascenso social, alimenta la desigualdad existente en el país y profundiza la brecha cultural: “dime la escuela que puedes pagar y te diré quién eres”. 
- un espacio de relaciones conflictivas e inestables entre autoridades, docentes, alumnos y sus familias, caracterizado por los problemas de convivencia (incluso violentos), las deficiencias de gestión, la falta de autoridad en el aula y la carencia de fines trascendentes. 
- un ámbito de acumulación de poder partidario, que puede funcionar sin una finalidad más importante que usufructuar los cargos.

La clase media está abandonando la escuela pública, en sintonía con los grupos de altos ingresos. A diferencia de otras épocas, para pertenecer a la clase media ya no se trata particularmente de manejar un bagaje cultural tradicional[1], sino que hay que adquirir un nuevo conjunto de bienes y de servicios diferenciadores. Al tradicional barrio coqueto, la casa chalet o el auto cero quilómetro, hoy para alcanzar el estatus de clase media tenes que enviar a tus hijos a la escuela privada, vivir preferentemente en un complejo cerrado, pagar la televisión y contratar seguridad privada.

La educación estatal en la historia reciente
En la ideología del liberalismo del siglo XIX que profesaron figuras como Domingo Faustino Sarmiento o Nicolás Avellaneda, la educación estatal era un factor de orden y de progreso social. A diferencia del neoliberalismo actual que es escéptico, nihilista y cínico, los liberales estuvieron convencidos de que la educación pública organizaba la convivencia social y que conllevaba la asimilación de las ideas del orden establecido. El Estado tenía la obligación de impartir masivamente los valores dominantes y de enseñar las capacidades científicas y técnicas necesarias para la producción. La educación se organizó sobre una concepción clasista y étnica y los sectores populares iban a recibir una educación básica (primaria) y las clases dominantes tenían acceso a la educación media y universitaria. Ideológicamente, se organizó una institución que impartió una matriz cultural extranjerizante y oligárquica. Sin ocultar su ideología, la generación liberal argentina del siglo XIX apostó a la educación pública e invirtió recursos humanos y económicos para garantizarlo. Buena parte de la infraestructura educativa existente y su cuerpo normativo originario (ley 1420 y ley universitaria de 1885) se lo debemos a estos grupos dirigentes.
El nacionalismo popular argentino (1946-1955) postuló tres  finalidades para la educación del país. La primera, fue la función social de igualación de clases y es por eso que permitió el ingreso de los trabajadores a todos los niveles educativos incluyendo la universidad. La segunda tarea, fue otorgarle centralidad en la búsqueda de la independencia económica y la soberanía tecnológica argentina. La tercera cuestión primordial de la educación, fue la promoción de contenidos nacionalistas y antiimperialistas. La revolución justicialista construyó una inmensa obra de infraestructura y fundó instituciones y leyes que van desde la creación del Ministerio de Educación de la Nación a la promoción de la escuela técnica y la Universidad Obrera.  
El pensamiento “progresista” difundido en los años ochenta y noventa del siglo XX, destacó que la educación cumplió una tarea “ideológica burguesa”. Resaltaron que los grupos dominantes justificaron culturalmente su sistema económico y político y es a partir de acá, que consideraron que la tarea de la educación emancipadora era la de transmitir la “ideología revolucionaria”. Se trató en muchos casos y como se postula normalmente, de “bajar línea”. Algunas corrientes pensamiento suponían que un sector minoritario de la población debía manejar la ciencia del movimiento histórico (marxismo), a la espera de las condiciones objetivas de la lucha de clases. Por fuera de la escuela pública, los dirigentes progresistas y sus hijos que son alumnos del sistema privado que no conoce los paros docentes, ni problemas de infraestructura, ni el hambre de los jóvenes humildes, publicaron encendidas críticas contra el Estado burgués.  

El liberalismo organizó la estructura material y legal educativa argentina. El nacionalismo popular refundó la infraestructura escolar, contribuyó a soberanía tecnológica y le otorgó a la educación una finalidad nacionalista y antiimperialista. El progresismo educativo hizo libros de crítica y cobró los trabajos de asesoramiento para el Estado en los años noventa.

Durante la última década se estuvo muy lejos de resolver la profunda crisis del sistema y pese a que el gobierno nacional aumentó la inversión en salarios, en infraestructura, en tecnología (distribuyó computadoras) o impulsó una incompleta renovación de algunos contenidos y leyes, que muchas veces se detuvo frente a la realidad provincial que administra la educación primaria y media.
La posible resolución de la severa crisis moral, económica e institucional de la educación pública primaria y secundaria, va a requerir una concertación nacional amplia, debatida y de acción radical y de largo plazo. Los intentos de organizar la educación  con recetas del Banco Mundial o de universidades extranjeras, está condenado de antemano al rotundo fracaso. El principio de solución va a salir de los argentinos y dicho debate deberá incluir, al menos, a los sindicatos educativos, a las organizaciones libres del pueblo culturales, religiosas, deportivas y productivas y a todo el amplio arco de los dirigentes partidarios. Sin una sólida y fecunda educación pública, la nación y su pueblo están en peligro.




[1] A mediados del siglo XX, para pertenecer a la clase media tenías que conocer de literatura, de geografía o de historia “universal” (en realidad, europea) y la escuela pública formaba parte fundamental en la organización de estos saberes. “Pertenecer” implicaba consumos culturales como el cine, el teatro, la moda u otras instituciones prestigiosas de la cultura oficial. Para los grupos de clase media alta, el viaje a Europa (Paris o Londres) era una coronación del acceso a la cultura ilustrada universal y una manifestación de estatus.