domingo, 17 de julio de 2016

Las juventudes políticas: unidas o dominadas


Aritz Recalde, julio 2016
Revista triunfaremos Año 1°, N° 1

“El problema de la juventud, que encarna el futuro, está precisamente en la interpretación justa de la transformación, que le permita transitar por la historia con la clarividencia que estos momentos exigen a su acción (…) el problema que se plantea vuelve a lo mismo: la lucha de una minoría contumaz que quiere mantener sus privilegios, contra la mayoría popular que anhela los cambios indispensables a sus más apremiantes necesidades”. Juan Perón

Como postuló Juan Perón en el epígrafe, actualmente el gobierno nacional está en manos de representantes de pequeñas minorías ajenas al interés mayoritario de los trabajadores y de sus familias.

Los peronistas militamos por la grandeza nacional y por la felicidad del pueblo.
Para engrandecer a la patria, el Estado tiene que afianzar su poder nacional recuperando capacidad de decisión sobre la administración de nuestros recursos materiales y espirituales. CAMBIEMOS gobierna para enriquecer a las empresas de energía, cuando el peronismo lucha por conformar servicios públicos con interés social y colectivo. El Banco Central y el Ministerio de Economía de La Nación impulsan la mera especulación financiera y por el contrario, los peronistas trabajamos para que el ahorro nacional sea un instrumento de desarrollo industrial y productivo. CAMBIEMOS quiere una Argentina de especulación financiera, cuando nosotros consideramos que el país debe ser industrial y productivo y es por eso que impulsamos la protección arancelaria, defendemos el mercado de consumo popular y promovemos la ciencia y la tecnología nacional. Para el peronismo la propiedad privada tiene una función social y descreemos de la “teoría del derrame” que postula que los capitales extranjeros son el centro del modelo de desarrollo y que deben enriquecerse derrochando en el futuro supuesta prosperidad. Los peronistas estamos convencidos que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino, a diferencia de los liberales que consideran al “capital extranjero” como principio y fin de su política.

Los peronistas militamos por la felicidad del pueblo.
CAMBIEMOS impulsa la acumulación de dinero de los CEOS y de los financistas extranjeros y le requiere al pueblo todos los sacrificios resultantes de un modelo de recesión económica e inflación acelerada. Ningún pueblo es feliz si no puede pagar los servicios con la única finalidad de enriquecer a un grupo pequeño de empresas. Ninguna familia se desarrolla plenamente si no puede comprar pan, carne o leche con la única finalidad de exportarla o de que los intermediarios tengan ganancias en dólares. Ningún sostén de familia puede tener dignidad, si perdió su empleo frente a la quiebra de las PYMES que es el resultado de la apertura de importaciones y de la recesión económica inducida por el gobierno.

Nada nuevo bajo el sol
CAMBIEMOS quiere separarnos de Iberoamérica, para someternos a los planes de EUA, el FMI o la finanza internacional. El Papá Francisco denunció el sistema de injusticia internacional actual, por considerar que se desenvuelve en un estado latente de “tercera guerra mundial”. El brasileño Moniz Bandeira definió la actitud geopolítica norteamericana como parte de una nueva “guerra fría”. Tomando distancia de estos programas de política exterior, el peronismo se afirma como un Movimiento humanista, de paz, antiimperialista y de profunda vocación latinoamericana.
Este modelo político, económico, social y geopolítico no es nuevo. Se implementó desde el año 1955, en 1976 y desde 1989 a 2003. La decisión de Mauricio Macri de delegar la gestión de gobierno al capital trasnacional no es innovadora y ya lo había hecho Juan Carlos Onganía con Krieger Vasena o Carlos Menem que le otorgó la cartera económica a Bunge Born y luego a Domingo Felipe Cavallo y la finanza internacional.
Frente a esta dura realidad, el pueblo no se va a quedar de brazos cruzados ya que y como dijo Perón “los pueblos que no se deciden a luchar por su liberación merecen la esclavitud”. Durante estos seis primeros meses se produjeron multitudinarias movilizaciones sindicales, políticas, contra el tarifazo o estudiantiles, en toda la República Argentina.
En este contexto, adquiere suma trascendencia histórica la necesidad de consolidar la unidad de todas las organizaciones libres del pueblo, sin sectarismos o exclusiones. El Partido Justicialista, herramienta electoral y estructura política fundamental del Movimiento, dio sus primeros pasos hacia la reunificación. La Confederación General del Trabajo marcha hacia una unificación política de los trabajadores, que son el pilar del justicialismo. Otras miles de organizaciones libres del pueblo atraviesan una etapa de debate y reorganización.

¿Qué está haciendo la juventud?.
Juan Perón en su libro “La Hora de los Pueblos” enumeró algunos de los “deberes de la juventud”. El líder justicialista manifestó que los jóvenes tienen la responsabilidad de intervenir activamente en la liberación, potenciando su práctica con el idealismo y el entusiasmo que profesan.
Perón convocó a potenciar la “rebelión positiva”, tomando distancia de las desviaciones o sectarismos que puedan dividir al Movimiento Nacional, al cual la juventud se integra con humildad y con vocación de servicio. Sería un error suponer que los jóvenes deben mandar o imponer sino que y por el contrario, se suman a un Movimiento Nacional amplio y diverso y no se trata de “tirar todos los días un viejo por la ventana para ocupar un puesto, sino de entrar y colaborar humildemente para aprender y para evidenciar, probando, si se tiene la capacidad que se presupone”.
Perón destacó que los jóvenes deben intervenir “activamente en la solución de los problemas que el mundo actual plantea” y para eso tienen que unirse ya que y como mencionó el líder “hemos tropezado con una juventud peronista dividida en pequeños sectores, dominados por caudillitos, con sus valores que no discutimos, pero que resultan negativos para la unidad que necesitamos”.

La tarea política actual de la juventud implica construir la unidad sincera y efectiva, sin banderías inútiles y con la finalidad manifiesta de estar dispuestos a trabajar y a sacrificarse por los intereses del pueblo y de la nación. Debe quedar claro que el año 2019 nos encontrará unidos o dominados.

Los jóvenes, como parte del Movimiento, tienen la responsabilidad de implementar una oposición activa al liberalismo en el gobierno. El paso siguiente será la recuperación del Estado para ponerlo al servicio del pueblo y de la reconstrucción nacional.


jueves, 7 de julio de 2016

Corrupción, política y poder


Aritz Recalde, junio 2016

Extraído de la Revista Orillera, Año 1, N 1. Invierno 2016

La reciente escena que protagonizó el ex secretario de obras públicas de La Nación José López, desató un debate sobre la corrupción. Más allá de lo que se puede suponer, consideramos que el concepto de corrupción no es una categoría simple de definir, por el hecho de que forma parte de una disputa política de sentido.
Tradicionalmente las elites y sus aparatos de comunicación, destacaron que la corrupción es una actitud propia de la dirigencia partidaria. Dicha suposición, tiende a subestimar la gravedad de actos ilícitos que son efectuados por grupos empresarios contra el patrimonio público y que disponen de complicidad de sectores del Poder Judicial. El presente texto destaca que:
a-     La noción de corrupción es una construcción política y sus alcances forman parte de una lucha por el poder económico y social.
b-    La corrupción es un recurso fundamental para la acumulación económica del capitalismo neoliberal.
c-     La corrupción económica existe en base a la complicidad y/o participación judicial y mediática.

La corrupción partidaria es trasversal a las fuerzas políticas
La participación de funcionarios en actos de corrupción contra el Estado, es tan vieja como la actividad política. Lo mismo se puede decir sobre la utilización de la categoría corrupción, que históricamente se esgrimió para justificar la asunción de diversos y contradictorios tipos de gobierno, incluyendo aquellos derivados de golpes de Estado.
Uno de los primeros corruptos de la vida nacional independiente fue Bernardino Rivadavia, quien se desempeñó como representante de empresas que negociaban con el gobierno que él mismo presidía. Tal cual documentó José María Rosa, Rivadavia - adelantándose en más de un siglo al macrista Juan José Aranguren- recibía una “comisión” por parte de empresas mineras inglesas, a las cuales intentó otorgarles licencias de explotación de los recursos naturales de la provincia de la Rioja. Manuel Dorrego llamó a este sistema donde el poder económico controla las decisiones políticas, como la “aristocracia del dinero”. Para debilitar la capacidad de lobby de los ingleses, Juan Manuel de Rosas directamente cerró el Banco Nacional refundado por Rivadavia. Varias décadas después, Hipólito Yrigoyen hacía campaña electoral por el voto secreto al cual consideraba como un mecanismo tendiente a evitar el corruptor ejercicio de la “compra” de voluntades. Paradójicamente, los titulares del golpe de Estado que lo derrocaron justificaron su salida del gobierno acusando la UCR de protagonizar negociados, coimas o la entrega fraudulenta de cargos públicos. Al proyecto iniciado en el año 1930 José Luis torre lo caracterizó directamente de “infame”, por considerar que funcionaba como un mecanismo político tendiente a “vender a la patria”. Otro caso que adquirió notoriedad fue el denunciado por Lisandro de La Torre. En el año 1935 siendo senador, el titular del Partido Demócrata Progresista se opuso férreamente al accionar del gobierno de Agustín Justo, al cual acusó de beneficiar ilícitamente a los frigoríficos ingleses. En parte, la justificación de la revolución del año 1943 tuvo que ver con un intento de superar un sistema de fraudes políticos, económicos y de injusticias sociales. Juan Perón al momento de lanzar el Estatuto del Peón Rural, aseveró que la oligarquía controlaba el Estado y se repartía las “ganancias con los caciques” y actuaba con “merodeadores de grandes empresas” y con los “escribas sin escrúpulos al servicio de los poderosos”. A la caída de Perón los militares ordenaron realizar un informe sobre la gestión del gobierno depuesto. La investigación fue publicada en el año 1958 bajo el titulo “El libro Negro de la Segunda Tiranía” y acusó al peronismo de ser “corruptor y demagógico”, cuestión por lo cual la asonada castrense estaba justificada en la necesaria “reconstrucción moral”. Arturo Illia anuló los contratos petroleros del también radical Arturo Frondizi, al considerarlos carentes de legitimidad y “dañosos” a los intereses de la Nación. Juan Carlos Onganía al asumir el mandato de facto en el año 1966, mencionó que iba a cumplir un imperativo patriótico y desinteresado tendiente a terminar con la “falsedad y el engaño”. El periodista Rogelio García Lupo documentó con detalle la trama de negociados efectuados por la conjunción de representantes civiles, jefes de armas y las corporaciones trasnacionales desde 1966. Lupo resaltó que durante los años sesenta las corporaciones y la corruptela política y militar organizaban un “gobierno invisible” que beneficiaba a las dominaciones extranjeras. En el año 1976 Jorge Rafael Videla aseguró que asumía el mando del país para terminar con el “desgobierno, la corrupción y la complacencia” del gobierno democrático de Isabel Perón. Durante la gestión militar ingresaron al Banco Central y a la cartera económica, representantes directos de la oligarquía, de la finanza internacional y de los grupos concentrados. Resultado de su accionar, se consolidó una inmensa transferencia de recursos del conjunto de la sociedad a un grupo reducido de factores de poder, entre los cuales estuvo el grupo Macri que según el historiador Norberto Galasso, aumentó su patrimonio de 7 a 47 empresas. A la vuelta de la democracia Carlos Melconian siendo Jefe del Departamento de Deuda Externa, contribuyó a la licuación de la deuda de miles de millones de dólares de los grupos económicos, entre los cuales estaba los del presidente Macri. Durante el menemismo sectores del Partido Justicialista estuvieron involucrados en ventas ilegales de armas a Ecuador, en el trágico contexto de la guerra contra Perú. El gobierno de Fernando de La Rua involucró a la UCR en un caso de coimas, cuya finalidad era aprobar la flexibilización laboral contra los derechos trabajadores. Como resultado del escándalo de la “Banelco” renunció el vicepresidente Carlos Álvarez. La participación de Federico Sturzenegger en el Megacanje de deuda del año 2001, hoy es investigada judicialmente. Resultado de esa onerosa negociación, el gobierno nacional pagó comisiones cercanas a los 150 millones de dólares y negoció préstamos con la altísima tasa de interés de hasta 15 %. Ricardo Jaime o José López, son dos figuras que comprometen en casos de corrupción a miembros del partido Frente Para la Victoria. Fernando Niembro debió renunciar en plena campaña electoral, por no poder justificar la causa por la cual recibió más de 20 millones de pesos de parte del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Existieron casos de corrupción en las filas de los liberales, los conservadores, radicales, menemistas, kirchneristas o macristas, sean civiles o militares, sin excepciones. El acto ilícito o de corrupción suele derivarse en lo siguiente:
a-     Acumulación personal de la riqueza a favor de los dirigentes.
b-    Acumulación de riqueza al espacio político. José Luis Manzano, aunque luego lo negó, habría bautizado este mecanismo como un “robo para la corona”. 
c-     Compra de votos legislativos o de dirigentes con la finalidad de orientar sus decisiones.
d-    Compra de voluntades políticas por parte del poder económico o de otras elites.

Los casos ubicados en los puntos A y B son el centro de la denuncia mediática y ocupan un espacio fundamental en la opinión pública. Los golpes militares de 1930, de 1955 o de 1976 denunciaron, principalmente, este tipo de accionar. La finalidad del universo C, indudablemente, parece ser un mecanismo frecuente para la construcción de consensos legislativos y partidarios en un ámbito donde se compran y se venden votos y voluntades. El punto D y pese a ser el más oneroso de los cuatro ya que implica la pérdida del patrimonio económico y de la soberanía de un país, suele ser poco investigado por la justicia, escasamente conocido por la opinión pública y ocultado por la prensa. Yrigoyen, Lisandro de La Torre, Perón, Illia o García Lupo, consideraron a esta corrupción como el mecanismo y la garantía para la acumulación del poder económico de las elites antinacionales y antipopulares. 
Las diversas acusaciones que recibieron Mauricio Macri y su grupo empresario se ubican en los universos A y D. El presidente reconoció disponer de 18 millones de pesos no declarados en las Islas Bahamas y no pudo negar que tiene cuentas en diversos paraísos fiscales como Panamá.
La Oficina Anticorrupción no parece muy preocupada por estas difusas y contradictorias declaraciones gananciales de Macri o de otros funcionarios nacionales como es el caso de Juan José Aranguren que es accionista de Shell y contratista de la misma empresa desde el Estado (corrupción tipo D). El gobierno de los CEOS que hoy controla la Argentina, institucionalizaría un sistema de corrupción tipo D. Es de esperar que el Estado reiteraría el mecanismo de transferencia masiva de fondos desde la mayoría social, hacia la minoría empresaria, repitiendo lo ocurrido en todas las oportunidades en las cuales las Corporaciones extranjeras controlaron el gobierno con Onganía (Krieger Vassena), con Videla (Alfredo Martínez de Hoz), con Menem (Roig de Bunge Born o Domingo Cavallo) o con De La Rúa (López Murphy y Cavallo).


La doble vara para evaluar los actos de corrupción
La noción de lo corrupto se construye a partir de una articulación entre los poderes económicos, mediáticos, políticos y judiciales. Lamentablemente, el Poder Judicial no parece ser un parámetro imparcial y objetivo para definir los alcances y los responsables de la corrupción. Por un lado, por el hecho que algunos jueces no están siendo ecuánimes y suelen actuar en defensa de los partidos en el poder, de las corporaciones económicas o bajo la influencia de los diversos poderes facticos. Asimismo y tema más profundo, la legislación argentina es una representación del poder existente y tiende a institucionalizar y a legalizar diversos mecanismos de desigualdad y de transferencia de la riqueza colectiva hacia la privada.
Dado el marcado partidismo de un sector judicial, parecería que algunos de sus miembros están más preocupados por “imputar mediáticamente” a una persona, que por hacerlo “judicialmente”. Dada la mediatización de los casos, se invierte la lógica procesal y todos los funcionarios son considerados culpables y son penados por la opinión pública mucho antes del juicio previo que fija la ley. Como resultado de estas operaciones, pueden declararte inocente judicialmente, lo que difícilmente va a ocurrir es que te absuelvan éticamente frente a la sociedad. Si vas a la cárcel o no importa poco y en realidad interesa que estés de por vida “preso políticamente”.
Cuando la corrupción involucra al poder económico y a sus representantes, el tratamiento es más distante y menos frecuente. Por ejemplo, la investigación de la evasión de las más de 4000 cuentas bancarias en el HSBC de Suiza o la existencia de miembros del gabinete nacional involucrados a estafas contra el Estado como fue el Megacanje de 2001, no se presentan a la opinión pública como un caso flagrante de corrupción. Los actos de evasión y de fuga de capitales son ocultados o matizados al atribuirlos a omisiones desinteresadas de algún empresario, que en realidad haría ese delito por “estar agobiado” como resultado de la presión fiscal del desmedido Estado recaudador. Si un empresario roba al Estado en un paraíso fiscal, lo presentan como parte de un problema de “confianza” que es causado por el gobierno. Se invierte la prueba y el victimario se transforma en víctima. Por el contrario, cuando un dirigente partidario estafa al Estado reteniendo dinero que no le corresponde, lo acusan de ladrón y de hasta de traidor a la patria.
A diferencia de lo que se explica a la opinión pública, la evasión fiscal de las corporaciones y el accionar mafioso que conlleva la fuga de riqueza nacional empresaria, tiene una capacidad de daño social muchas veces superior a aquella generada por los dirigentes que juntan billetes en sus casas y/o autos. En ambos casos, sean funcionarios públicos, empresarios o representantes de multinacionales en el gobierno, se está estafando al Estado y al conjunto de la sociedad.

Debe quedar claro, que estamos muy lejos de absolver de la responsabilidad que les cabe a funcionarios públicos o a dirigentes partidarios, que en caso de demostrarse la apropiación ilícita de recursos, deben recibir el peso de la pena judicial y de la reprobación de la opinión pública. Esta circunstancia que es repudiable, no debe evitar la posibilidad de conocer, de develar y de castigar la corrupción estructural protagonizada por los grandes factores del poder económico.

La corrupción neoliberal
El sistema de acumulación de capital en el neoliberalismo mundial, se desenvuelve organizando un sistema institucionalmente injusto, antisocial y depredatorio del ecosistema y de los recursos naturales. Además y cuestión cada día más evidente, el capital trasnacional actúa violando la ley y estafando a los Estados y a los pueblos.
En Sudamérica los sistemas impositivos son regresivos y benefician principalmente al capital trasnacional y a las oligarquías. Pese a ello, existe un sistema organizado de evasión fiscal, de fuga de capitales y de estafa permanente contra el Estado.  
Entre las causas de la crisis económica mundial del año 2008, está que las calificadoras de riesgo de inversión omitieron y/o mintieron sobre la realidad financiera y bursátil. Estos entes que son manejados por un pequeño círculo de factores de interés norteamericano y europeo, falsearon la situación económica del sistema, permitiendo la ganancia fabulosa de reducidos grupos de especuladores. Además de un extraordinario negocio, la corrupción de las calificadoras favoreció la destrucción económica y financiera internacional. Paradójicamente, actualmente esas mismas instituciones extorsionan a los países en desarrollo bajando o subiendo el costo del crédito y la “credibilidad de los gobiernos”. Su objetivo real es enriquecer a unos pocos grupos y Estados y ser los garantes del ordenamiento geopolítico internacional.
La divulgación de cuentas no declaradas en el HSBC o de los Panamá Papers,  hicieron pública la existencia  de paraísos fiscales a partir de los cuales los grandes financistas internacionales, los grupos económicos de varios países y las corporaciones trasnacionales, evaden el pago de impuestos y esconden riquezas no declaradas o de origen incierto. Este sistema mundial de corrupción económica y financiera estructural, tiene distintas terminales en Suiza, Hong Kong, Estados Unidos, Singapur, las Islán Caimán o el Reino Unido.  
El daño económico, social y político de los actos de corrupción estructural efectuados por las calificadoras de riesgo o por la evasión de los paraísos fiscales es inmenso y contribuye a que el sistema productivo mundial profundice la crisis.

Teatralización de la corrupción
Actualmente, pareciera que las denuncias de corrupción importan más como actos de propaganda, que como acciones de justicia. Varios jueces o fiscales actúan de manera tendenciosa y más allá de la veracidad de la prueba y de la resolución final de la acusación, lo importante es instalar el manto de duda acerca de la integridad del funcionario. La sospecha de corrupción, sea real o infundada, es un instrumento de persuasión política tendiente a disciplinar los comportamientos de los dirigentes y a moldear la opinión pública. El modus operandi de varias de las operaciones judicial - mediáticas parece ser el siguiente:
a-     El guión de la teatralización lo redactan los servicios de inteligencia del Estado por requerimiento de grupos económicos o de otros factores de poder.
b-    Un fiscal y/o juez son los actores fundamentales de la película, que se construye previamente con los medios de comunicación.

Los medios oligopólicos en sintonía con los servicios de inteligencia y el Poder Judicial, preparan el momento de la presentación pública del caso garantizando cobertura mediática e impacto comunicacional. A contramano del típico secretismo y oscurantismo judicial, algunos casos de investigación de hechos supuestamente de corrupción de funcionarios públicos, se presentan en tiempo real con las cámaras de televisión. Los periodistas de los grupos concentrados parecen empleados del Poder Judicial y conocen los horarios, el día y el lugar de “algunos” allanamientos de los domicilios de los imputados.
El manejo de la imagen y del contexto del supuesto crimen, es fundamental y tiene que interpelar emocionalmente a la opinión pública. Perros que huelen plata, vecinos que comentan insustancialidades o testigos dudosos que historian la trayectoria supuestamente indecente de los acusados, forman parte de la operación. Sobre la noticia judicial, se monta una maquina de difusión desde los programas de espectáculo y de entretenimiento, que garantizan que el público no especializado en temas técnicos se convenza de la culpabilidad y maldad de los acusados. La veracidad o no de la denuncia importa poco y lo fundamental es la capacidad de daño mediático que cae sobre los acusados.

La utilización política del caso José López
Tal cual adelantamos, la denuncia mediática y/o la judicialización de la corrupción son construidas con finalidades políticas determinadas históricamente. En el caso de José López la causa judicial está siendo utilizada para:
a-     Debilitar a Cristina Fernández de Kirchner y su círculo político.
b-    Dividir al Frente Para la Victoria.
c-     Presionar a la dirigencia partidaria para la aprobación de leyes o de proyectos de CAMBIEMOS.
d-    Debilitar a la dirigencia política nacional, para empoderar a los grupos económicos y a sus representantes.
e-     Construir una agenda pública que oculte la trasferencia de la riqueza a los grupos económicos que realiza CAMBIEMOS y que no permita debatir la grave situación económica (recesión e inflación) y social (mayor desempleo, pobreza e indigencia).

En definitiva, la sociedad argentina, sudamericana e internacional debe combatir las diversas expresiones de la corrupción. Por un lado, la partidaria por corroer la posibilidad del cambio de la actividad política. Debe trabajar contra la acción fraudulenta de la justicia, de los servicios de inteligencia y de los medios de comunicación que pueden ser parte del problema y no su solución. Además y tema fundamental, hay que erradicar el neoliberalismo financiero y especulador y su sistema depredador, injusto y corruptor que está poniendo en duda la viabilidad del planeta en su conjunto. 



lunes, 20 de junio de 2016

Dios capital extranjero


Aritz Recalde, junio 2016

El Gobierno Nacional impulsa un modelo de desarrollo centrado en el capital extranjero y es por ello que le dieron la administración de las principales decisiones del Estado a los CEO. Con la finalidad de entregar el país al capital foráneo, CAMBIEMOS está destruyendo la estructura institucional que fue organizada en los últimos años y que consistió en:
-       el mantenimiento de un mercado interno de consumo;
-       la protección de áreas de la economía regulando importaciones y subsidiando sectores estratégicos para el conjunto social;
-       la redistribución social del ingreso.  

Tal cual mencionó Javier González Fraga, CAMBIEMOS propone bajar el consumo popular, liberando las divisas que serán destinadas a elevar la ganancia del capital extranjero. La inserción económica internacional del país, conlleva la apertura de las importaciones destruyendo la industria nacional. La decisión de otorgar inmensas ganancias a las empresas de servicios y de mantener altas las tasas de interés financiero, hace poco viable la producción de bienes manufacturados en la Argentina.
El Gobierno Nacional garantiza una redistribución del ingreso que favorece la especulación financiera y el aumento de la rentabilidad de los oligopolios cerealeros y de las empresas de servicios. Como resultado de esta política de Estado, se sacrifica el empleo, baja el consumo y se pierden los derechos sociales de las familias trabajadoras. En la Argentina de CAMBIEMOS los obreros y los empresarios nacionales deben empobrecerse para “seducir” al inversor extranjero. En la lógica del oficialismo, los más de 150.000 nuevos desempleados resultantes del plan económico, deberían están “ilusionados” ya que serían recontratados en el futuro por un capitalista foráneo. Según la predica oficialista, el empleo obtenido en la última década sería “artificial” o “carente de dignidad” (desempleo encubierto).
Las PYMES bajaron exponencialmente las ventas como resultado de la retracción del consumo popular y disminuyeron sus ganancias para entregársela a las empresas de servicios. Según CAMBIEMOS, el objetivo de este Plan que está quebrando el capitalismo nacional, es que desaparezcan áreas “no competitivas” y que los inversores foráneos adquieran las empresas argentinas y les otorguen idoneidad.
La conducción política de la Argentina está desalentando cualquier tipo de actividad industrial, con la finalidad de transferir el ahorro nacional a los capitalistas extranjeros y a los grupos económicos oligopólicos locales. Lejos de ser una ley natural de la economía o una “pesada herencia”, de lo que se trata es de institucionalizar la restauración conservadora. Todos los habitantes estamos aportando nuestro ahorro y trabajo diario, generando las extraordinarias rentabilidades de tres actores económicos:

a-     Sector financiero.  
CAMBIEMOS emitió 16.500 millones de dólares para sufragar a los Fondos Buitres. Las LEBAC están pagando una tasa del 34% en pesos, dejando como saldo en los primeros meses del año una ganancia de 3.074 millones de dólares. En el mes de enero el Banco Central tomó un préstamo puente de 5.000 millones de dólares, a una tasa cercana al 7% en dólares. Las provincias consiguieron el aval de Nación para acrecentar una deuda que ya superó los 8.200 millones de dólares.  
El gobierno de Macri en tan solo el primer semestre, incrementó una deuda para el Estado argentino superior a 32.000 millones de dólares. La Dictadura de 1976 – 83 acumuló 38.000 millones de dólares de deuda, pasando de 8.000 a 46.000. De manera similar a la Dictadura, los préstamos actuales derivan en pagos a los bonistas y bancos extranjeros, en fuga de capitales, en intermediación financiera o en gastos corrientes del gobierno. En ningún caso, este oneroso proceso de endeudamiento parece derivar en inversiones productivas o en infraestructuras que permitan asumir estos costos en el mediano y largo plazo. El país transcurre a paso acelerado a la quiebra, reiterando lo que ocurrió en los años noventa. Es de esperar como en la etapa de Menem, que para enfrentar esta debacle macroeconómica CAMBIEMOS acelere las privatizaciones del Estado. No es casualidad que la reforma del ANSES que están impulsando, propone liquidar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad hoy en manos del Estado.
  
b-    Sector agroexportador.
Una de las primeras medidas aplicadas por la cartera económica nacional, fue la reducción y la eliminación de retenciones a la soja y a la minería. La baja del impuesto a las exportaciones de cereales, dejaría una ganancia adicional cercana a los 3.700 millones de dólares anuales (más de 50.000 millones de pesos). Las exportadoras mineras aumentaron potencialmente su ganancia en 220 millones de dólares en un año (más de 3.000 millones de pesos).  Alfredo Zaiat calculó que los productores y exportadores retuvieron sin vender alrededor de 11.000 millones de dólares, a la espera del cambio de gobierno (soja, maíz y trigo). La diferencia de exportar los granos a un dólar a $ 9, 5 a uno cercano a $ 14,  dejó como resultante una ganancia adicional potencial cercana a los $ 50.000 millones de pesos.
Para completar el esquema de ganancias de estos grupos, hay que sumarle la altísima inflación en el mercado interno de los productos como carne, el pan, la leche y otros alimentos.  

c-     Empresas de servicios.
En nombre de “racionalizar” las tarifas, lo que se está haciendo desde el gobierno es garantizar una inmensa transferencia de ingresos del conjunto de la sociedad, a un grupo oligopólico de empresas.

Llegó el segundo semestre y fue una verdadera fiesta para bancos, especulares, oligopolios cerealeros y empresas de servicios, que en su mayoría, son de capital extranjero. En la medida que variables como la energía o el alimento sean administrados como meras mercancías, se pone en juego la sustentabilidad económica y social del pueblo argentino.
Una de las manifestaciones de la lucha de clases es la relación existente entre la inflación, las paritarias y la recuperación y reinversión colectiva de la riqueza por parte del Estado. En esa disputa están ganando ampliamente los grandes empresarios extranjeros y la familia argentina se empobreció enormemente en tan sólo seis meses. Se quiere presentar el aumento de la leche, la carne o el pan como un problema del gobierno anterior, cuando en realidad es una decisión deliberada de CAMBIEMOS para enriquecer a los exportadores de alimentos a costa del hambre argentina. El Estado está siendo desfinanciado y reorienta su gasto para garantizar, principalmente, la especulación de los financistas y de los oligopolios extranjeros.

Para el nacionalismo popular por el contario al liberalismo gobernante, la energía es un recurso estratégico  y debe ser la apoyatura de la independencia económica y de la justicia social. Lo mismo ocurre con la producción de carnes o de cereales que tienen que estar orientados, fundamentalmente, a garantizar la salud pública.
La entrega del país al capital internacional está poniendo en riesgo la estructura industrial y la sustentabilidad social del conjunto de los argentinos. Frente a ello, hay que recordar que el nacionalismo trabaja por la grandeza nacional y por la felicidad del pueblo. Tal cual sostuvo Juan Perón: “frente a la experiencia vivida, sería ingenuo pensar que los Estados Unidos vayan a  poner en peligro su economía y su moneda para ayudar al “mundo libre” (…) los Estados Unidos no sólo no nos ayudaron sino que nos sabotearon”. A la acción del poder internacional y de las oligarquías internas se le opondrá el pueblo organizado y como dijo Perón “los pueblos que no se deciden a luchar por su liberación merecen la esclavitud (…) cuando la justicia ha perdido su fuerza es preciso que la fuerza sea justa y la única fuerza justa es la que emerge del pueblo”.


jueves, 16 de junio de 2016

Cambios en la política exterior de Sudamérica


Aritz Recalde, junio 2016

El deterioro de los precios de exportación
Uno de los datos fundamentales para comprender la situación política actual de la región, es el deterioro de los precios de varios productos de exportación. La caída reciente de los valores de las materias primas como la soja (Argentina, Brasil o Paraguay), el petróleo y gas (Venezuela, Ecuador o Bolivia) o el hierro (Brasil), perjudicaron la estructura económica de algunos países. En mayor o menor medida, esta realidad trajo aparejado:
- Reducción del crecimiento y/o recesión económica.
- Falta de divisas, saldos negativos de la balanza comercial y déficit fiscal.
- Deterioro social.
- Aumento de la conflictividad social y política.

No son pocas las dificultades que atravesaron varios de los países sudamericanos, como resultado de la modificación de los patrones de intercambio internacional. Los gobiernos asumieron el desafío de diversas maneras. Dilma Roussef aplicó metas de inflación, redujo el presupuesto público y Brasil atravesó dos años de difícil recesión. Cristina Kirchner gobernó con déficit fiscal reforzando el mercado interno con inversión pública y el país creció a tasas bajas a la espera de mejores condiciones económicas mundiales.  Actualmente, Venezuela atraviesa una etapa de recesión de la actividad económica y de pronunciados conflictos sociales y políticos.

Contextos nacionales cambiantes
Un dato importante a tener en cuenta, es la asunción de varios gobiernos de ideología de derecha neoliberal. Dentro del bloque de países del MERCOSUR se está generando una avanzada conservadora. En Paraguay fue destituido Fernando Lugo en el año 2012 y asumió su lugar Horacio Cartes que es un empresario recientemente afiliado al Partido Colorado. La Argentina la gobierna el frente neoconservador CAMBIEMOS, conjuntamente con un bloque de ministros y asesores de los poderes concentrados trasnacionales. En Brasil, Dilma Roussef fue destituida, principalmente, por la acción política de una alianza entre el PMDB y PSDB y una conjunción de poderes mediáticos, judiciales y económicos.
En Venezuela hay en curso un proceso revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. No es la primera oportunidad en la cual se aplica este mecanismo constitucional, habiendo tenido un antecedente en el año 2004 cuando Hugo Chávez triunfó con el 58% del electorado. A diferencia de lo ocurrido hace una década, los números no parecerían beneficiar al mandatario Maduro. Venezuela atraviesa un contexto de severa crisis económica inducida por el bajo precio del petróleo y el país no consiguió un desarrollo económico sustentable por fuera de la renta hidrocarburifera.
En el bloque del ALBA se están generando modificaciones políticas, aunque no tan radicales como en el contexto del MERCOSUR. En Bolivia el presidente Evo Morales perdió un referendo de una reforma constitucional que tenía como eje la continuidad presidencial. Rafael Correa en Ecuador recibió diversas manifestaciones en el año 2015. Cuba se encuentra en un proceso de descongelamiento de las relaciones con los EUA.

La estrategia política neoliberal
En varios países de la región, los poderes económicos, judiciales y mediáticos están recuperando el protagonismo al punto de poner a sus representantes directos en el gobierno. El mecanismo político que aplicaron puede resumirse en los siguientes aspectos: 
-          Unidad de las oposiciones partidarias y sociales.  
-          Disputa mediática. El poder económico tiene una influencia fundamental en la organización de los oligopolios de medios, como es el caso de Clarín (Argentina), Globo (Brasil), Cisneros (Venezuela) o El Mercurio (Chile). La estrategia mediática de cada país, se articula con la construcción de la noticia a nivel internacional que realizan los EUA desde sus cadenas CNN o FOX. Las agencias de noticias y la prensa Europea conservadora, protagonizan una acción hostil permanente contra los nacionalismos sudamericanos. 
-          Acción judicial. En la Argentina un sector del Poder Judicial está jugando, públicamente, de manera partidaria enfrentando a Cristina Kirchner y el FPV. En sintonía con lo acontecido en nuestro país, en Brasil la justicia impidió la asunción de Lula Da Silva como Jefe de Gabinete de Dilma.
-          Desestabilización económica. Los gobiernos populares coexisten con operaciones de fuga de capitales, de devaluación o de desabastecimiento inducido, tendientes a generar inestabilidad política y social.

El contexto de deterioro económico y social acentúa las operaciones mediáticas y políticas, creando un clima de malestar que facilita la estrategia neoliberal.

¿ALIANZA PACIFICO en lugar del MERCOSUR?
Los actuales Cancilleres de la Argentina (Susana Malcorra) y de Brasil (José Serra), manifestaron la decisión de integrar la Alianza Pacifico conjuntamente a los miembros plenos Chile, Perú, Colombia y México.
La Alianza nació en 2011 y en coincidencia con las orientaciones de los países miembros, va en sintonía con las propuestas comerciales y políticas norteamericanas para la región. No es casualidad que Estados Unidos firmó tratados de libre comercio con los cuatro miembros de la Alianza e incluso México integra el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).
La Alianza Pacifico podría oficiar como la aplicación concreta del ALCA, que fue frustrado en el año 2005 por las resistencias de Brasil (Lula), Argentina (Kirchner) y de Venezuela (Chávez).

¿La vuelta del poder norteamericano?
Durante los últimos años se produjo un cambio en los flujos comerciales de Sudamérica, caracterizado por un mayor crecimiento de China y un deterioro del intercambio con los EUA.
Más allá de la mayor incidencia económica que alcanzó Asía en el continente, los norteamericanos siguen teniendo un importante poder de decisión. En particular, mantienen su poder financiero al direccionan las agencias calificadoras de riesgo, al emitir el patrón de intercambio fundamental (dólar), al controlar el FMI y al disponer de la principal Plaza Financiera Mundial (Wall Street). Su Reserva Federal influye en la fijación de las tasas de interés y en el comportamiento económico mundial.
El país ejerce un poder judicial mundial controlando, en buena medida, las decisiones del CIADI y poniendo a sus tribunales como espacios arbitrales. La negociación de la deuda externa argentina en los tribunales de New York es un claro ejemplo.
Los EUA disponen un sistema de organización mundial de la información y de la cultura.
La influencia económica o política de los norteamericanos, se completa con su poder militar.
Frente al mayor grado de injerencia norteamericana, surgen varios interrogantes. ¿Se debilitaría la UNASUR en relación a la OEA?, ¿se afianzará la estrategia de extensión de sus bases militares descartando la posibilidad de conformar el Consejo de Seguridad de la UNASUR?, ¿el MERCOSUR se verá debilitado política y económicamente apostando a nuevas alianzas con Europa y los EUA?.

Los BRICS, Europa y Sudamérica
Los BRICS nacieron en 2006 y dos años después hacían su primera reunión oficial. En el terreno de la Economía, siguen los lineamientos del G20 e impulsan una agenda propia tendiente a la democratización de decisiones del FMI y en 2014 lanzaron el Banco de Desarrollo con un capital originario de 100.000 millones de dólares. En el plano de la política, continúan los lineamientos del Consejo de Seguridad de la ONU y proponen ampliar el Consejo de Seguridad.
En lo relativo a Sudamérica, mencionamos que China reforzó su comercio con el continente y mantienen una supremacía tecnológica y económica en Iberoamérica con varios los países, pero no así financiera. En este marco, la reducción de sus tasas de crecimiento afectó los volúmenes de exportación de Iberoamérica y mantuvo a la baja los precios de las materias primas.
Rusia venía reforzando acuerdos con Sudamérica. En algunos casos, se avanzó en pactos militares como es el caso de Venezuela y Bolivia. En otros como Argentina, había articulaciones tendientes al intercambio científico y al desarrollo de obras públicas. La caída mundial de los precios del petróleo debilitó el poder económico ruso. La disputa por la supremacía geopolítica en Europa (Ucrania) y en Asia (Siria) ocupa buena parte de la agenda de política exterior rusa.

Europa atraviesa una etapa de nueva Guerra Fría dominada por Alemania, Francia e Inglaterra. En este marco, se reavivan las tensiones entre países pobres y ricos dentro del bloque y se exacerban las disputas neocoloniales en Asia, África y América.
El gran dato de los últimos años, es la modificación del accionar del Vaticano que enarbola un discurso crítico del funcionamiento del sistema mundial imperialista.  

En un contexto económicamente adverso para la región en el corto plazo, el bloque neoliberal va a transferir los costos de los ajustes al pueblo. A partir de acá, todo indicaría el inicio de una etapa de alta conflictividad social y política, con intervenciones (de baja intensidad) de los EUA a nivel regional.

Más allá de los cambios de política destacados, hay una continuidad de varios gobiernos populares en Sudamérica. Es de suponer por ello, que la etapa que viene estará signada por la alternancia neoliberal y por la reconstrucción del poder Nacional y Popular.




domingo, 5 de junio de 2016

El Populismo Iberoamericano

Aritz Recalde junio 2016

La palabra populismo es una categoría ideológica y política difundida desde las Potencias occidentales. Su alcance interpretativo suele ser difuso y una misma definición incluye a conductas de representantes políticos, a ideologías diversas y a múltiples tipos de acciones colectivas.
La categoría es difundida en ámbitos académicos, políticos y durante las últimas décadas, tiene gran notoriedad periodística.
Durante el siglo XX la caracterización de populista fue aplicada a las experiencias de gobierno de Lázaro Cárdenas en México, de Velasco Ibarra en Ecuador, de Getulio Vargas en Brasil o de Juan Perón en la Argentina. En los últimos años, son definidos con esta categoría Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Lula Da Silva en Brasil, Rafael Correa en Ecuador o Cristina Kirchner en nuestro país.
La noción populismo tiene una función fundamental, que consiste en delimitar los marcos de posibilidad en los cuales deberían desarrollarse las acciones políticas en Iberoamérica. La categoría describe y evalúa los comportamientos sociales y divide a los dirigentes y a sus gobiernos, entre aquellos que impulsarían:
a- una acción política responsable y deseable caracterizada como la representación del progreso y de la modernidad universal.  Estos actores son poseedores de una conducta “racional”.
b- una acción política peligrosa y repudiable, por el hecho de ser demagógica y desenvolverse a contramano de las tendencias históricas de la época. Estos grupos son “irracionales”.

De un lado, quedaría caracterizada la acción política “normal” propia de la república liberal y que sería depositaria de la racionalidad objetiva. La contracara de de la modernidad, es el populismo que es definido como una forma política autoritaria y pese a que sus principales figuras alcanzaron el poder por intermedio de las urnas y lo ratificaron de manera plebiscitaria. Según los críticos liberales y también no pocos de izquierda, los líderes populistas ejercerían su dominio a partir del control emocional e irracional de las masas.
Más allá de los diversos usos que adquirió la palabra ya desde su origen en Rusia a fines del siglo XIX, nos interesa resumir dos aspectos fundamentales de su aplicación actual. El primero, es que implica una reactualización norteamericana de la tesis de la “civilización y la barbarie” europea. El segundo aspecto, es que delimita los marcos de posibilidad de la política sudamericana actual, con la finalidad de garantizar los intereses de las Potencias occidentales.

Actualización de la tesis europea de la civilización y de la barbarie.
La noción de civilización fue el nombre que llevó el programa de desarrollo y de expansión mundial de Inglaterra y de Francia en los siglos XVIII y XIX. La noción de civilización favoreció los intereses europeos y justificó los procesos de:
-       imperialismo político y militar (colonialismo y neocolonialismo).
-       exterminio racial y étnico de los pueblos ocupados en los cinco continentes.
-       imposición comercial sobre los mercados (liberalismo económico).

La noción de civilización, justificó la organización del poder mundial sobre la base de una tendenciosa distribución de roles entre países, clases y tradiciones étnico raciales. Bajo ésta bandera, Europa impulsó una acción bélica y política agresiva conformando una organización económica (división del trabajo) y una división militar de alcance planetario. Los promotores de la civilización suponían que la cultura europea era universal y es por ello, que impulsaron su religión por la fuerza y destruyeron la diversidad étnica de los cinco continentes. Una de las manifestaciones de la división internacional del trabajo, se expresó en que a Iberoamérica le fue bloqueado su desarrollo científico y tecnológico.






Variable
Civilización
Barbarie


Raza 

Genero
Representantes masculinos de la Europa blanca. Inglaterra y Francia conquistan el mundo remplazando las razas por intermedio del genocidio y luego la inmigración.
La mujer es dominada por el hombre que desarrolla la actividad política.
Son los representantes de la población india, negra o hispanoamericana. Las comunidades definidas como barbarás, fueron sometidas a campos de explotación laboral y a sistemas de esclavitud. El mundo fue organizado colonialmente y Europa convirtió a la humanidad en un laboratorio de experimentación racial.






Economía
Europa desarrolla manufacturas y un excedente de producción. Le impone al mundo un modelo económico universal justificado con la razón occidental (ciencia). Se exporta un sistema “único” de economía y todo aquel que se opone, es bárbaro y debe ser destruido en nombre del progreso universal. Las Potencias protegen su economía y obligan a los otros países a liberalizar el comercio para poder europeizarse: el libre comercio es una política comercial y también racial, al promover la inmigración.
El proteccionismo económico americano es acusado de feudal y atrasado. El proyecto de ley de aduanas de Juan Manuel de Rosas de 1835 o las acciones económicas de Francisco Solano López en Paraguay, fueron cuestionados por no permitir la apertura a la manufactura inglesa o francesa. Los barbaros no estarían capacitados para la industria y es por ello que se los remplazó, guerra mediante, por inmigrantes blancos poseedores del saber europeo. Los trabajadores y productores sudamericanos, a lo sumo, podían ser mano de obra barata de Europa y nunca el centro del modelo de desarrollo. Las economías barbarás fueron destruidas militar y comercialmente.





Política
Inglaterra y Francia tienen derecho al colonialismo por ser superiores racial, étnica, militar y económicamente. Su acción bélica genocida es conceptuada como instrumento de progreso y fuente de desarrollo económico y demográfico. 
El hombre blanco europeo o el hispanoamericano adinerado, son los únicos que pueden participar en política, no así los representantes indios, pobres o las mujeres.
Las prácticas políticas del pueblo son acusadas de atrasadas, como es el caso de las Montoneras Federales argentinas. La organización popular y comunitaria va a ser reprimida militarmente. Superada la etapa de la guerra, los civilizados le bloquean institucionalmente los derechos de ciudadanía política a indios, negros, hispanoamericanos pobres o mujeres. Los extranjeros europeos adquieren derechos al comercio y a la política, como un medio de impedir la asunción del mando de la “barbarie local”.  




Cultura

Ciencia
Las clases altas de Inglaterra y de Francia imponen sus valores como supuesta “cultura universal”. Exportan su religión, sus costumbres o sus leyes sobre el supuesto de disponer de superioridad objetiva y racional.
La tecnología europea y su relación valorativa con la economía y con el medio ambiente, es considerada la única fuente  de progreso.
Las religiones no católicas son bárbaras y tienen que eliminarse, incluso al costo de la metodología de las guerras religiosas o la inquisición. Luego, la operación será continuada con un enfrentamiento del protestantismo, contra catolicísimo hispanoamericano. El pueblo produce malos hábitos y costumbres perniciosas y no genera “civilización” y sus prácticas van a ser erradicadas con el sistema oficial - estatal de cultura. La tecnología y las formas de producción de la “barbarie” van a ser destruidas.

Los civilizados ingleses y franceses se consideraron los únicos depositarios del movimiento universal de la historia. Hicieron la guerra a países y a pueblos en nombre del progreso y asesinaron dirigentes políticos bajo la bandera de la libertad. Su cultura fue considerada superior y justificaron su brutal racismo sobre principios supuestamente científicos y objetivos.

El populismo en la perspectiva de los EUA
Los norteamericanos retomaron el principio binario de la civilización y de la barbarie y lo reorganizaron en función de sus objetivos nacionales. Desde mediados del siglo XX, EUA se presentó como el guardián universal de la modernidad y del progreso, frente a los enemigos comunistas y/o populistas. Caído el Muro de Berlín y derrotado el comunismo de la Unión Soviética, el populismo pasó a ser el representante bárbaro por excelencia que no se sometió a la panacea neoliberal del Consenso de Washington.
Luego de terminada la Segunda Guerra y con más fuerza desde los años 1970, los norteamericanos exportan “su modelo” de sociedad y tomaron distancia de Europa. EUA fundó su sistema de dominio a partir de las categorías ideológicas de “libertad política” y de “neoliberalismo económico y social”. En éste último sistema de organización, el sujeto del desarrollo es el capital extranjero. A diferencia de la Europa civilizada, no van a impulsar la inmigración de personas y el remplazo racial de pueblos, sino el desembarco de capitales y la imposición de nuevas relaciones de producción (empresas multinacionales y capital financiero).
Todos los países del mundo tienen que refundar sus sistemas políticos, económicos y sociales para garantizar la llegada triunfal del “capital extranjero y de las inversiones norteamericanas”. Se les requiere a los gobiernos sudamericanos achicar el Estado por intermedio de privatizaciones. Iberoamérica tiene que eliminar las regulaciones protectoras de la economía, con la finalidad de flexibilizar la libre movilidad del capital y de que EUA adquiera todas las empresas de envergadura y los bancos locales. Se propone la necesaria desaparición de los sindicatos y de las organizaciones obreras, con el objetivo de bajar salarios y de eliminar leyes laborales. El trabajador es contemplado como una mercancía que atrae o que espanta al capital extranjero y cuanto más se lo explote, será más “atractivo” al inversor. En este esquema de dominio político, aquellos países que no privatizaron sus empresas, que no entregaron sus recursos naturales, financieros y comerciales, que no aplicaron los tratados de libre comercio, que no concedieron sus desarrollos tecnológicos a las multinacionales o que no derogaron leyes laborales, son populistas y están evitando que llegue el inversor extranjero y el progreso.

Variable
Modernidad, libertad y progreso
Lógica del Populismo




Economía

Propiedad Privada.

Privatizar atrae inversiones.


Apertura comercial de Sudamérica.


Extranjerizar la economía iberoamericana es progresivo.

Sudamérica provee alimentos y materias primas.
   Propiedad colectiva o privada, pero con   
   función social. Estado empresario que administra áreas estratégicas.
    Protección económica y social de la nación.
    
       Proteger la industria nacional genera empleo
       y poder nacional.
    
      Hay que industrializar los países.



Sociedad

El trabajador es una mercancía y debe ser explotado para atraer capital extranjero.




El mercado debe asignar los servicios de salud, la educación o la vivienda.  
        Los trabajadores y sus familias tienen derechos sociales y humanos. El fin de la economía es el bienestar social y no la mera ganancia del capital

El Estado tiene la obligación de garantizar los derechos sociales y la salud o la educación no son meras mercancías.




Política

El ciudadano es el actor de la política.


La única función del ciudadano es votar y controlar por la WEB


La agenda política es moderada y conservadora y se presenta como “armónica” y sin conflicto.
El pueblo y/o la clase es el sujeto político.

  La Organización Libre del Pueblo es  
  permanente y se impulsa la movilización.

      Se forma una agenda radical de cambio que instala demandas sociales y hace públicos intereses opuestos (nación-imperio; oligarquía – pueblo).

Dilemas sudamericanos
Actualmente, Sudamérica está en una etapa de transición histórica y política. No son pocas las dificultades económicas y sociales de los países, en un contexto de deterioro de los precios de las exportaciones de varios productos y de la reducción de los saldos exportadores resultante de la baja de crecimiento de los BRICS o de Europa.
En este contexto, las Potencias mundiales están intentando imponer sus intereses y recuperar el espacio ganado por los gobiernos nacionalistas y populares de la última década. Nuevamente como en los años 1980 y 1990, las usinas ideológicas multinacionales están instalando en la agenda pública la necesidad de las privatizaciones de empresas estatales y de los recursos naturales. El argumento esgrimido es conocido y consiste en sostener que si una empresa privada pasa al Estado es un acto populista sumamente pernicioso y si el camino es el inverso y se privatiza y la administra un grupo extranjero, es una representación del progreso y de la modernidad universal. Los inversores norteamericanos desarrollarían los países y por el contrario, los pueblos y Estados sudamericanos malgastarían la riqueza en irracionales sistemas populistas. Se tienen que aumentar las ganancias de las multinacionales y la salida de capitales para hacer atractivos los países y cualquier intento de utilizar la riqueza sudamericana para mejorar condiciones de vida o proteger la producción nacional, es populismo y solamente será una “mentira transitoria”.  
Se insiste en que el mantenimiento de los derechos sociales alcanzados  en la última década, son resabios populistas y que la familia sudamericana tiene que bajar su nivel de consumo y perder sus derechos para aumentar la tasa de ganancia del inversor externo. Los Estados tienen que considerar al trabajador una mercancía y explotarlo más que los otros países del mundo, así el inversor vendría a Iberoamérica. Los gobiernos deben entregar sus recursos naturales y destruir el medio ambiente con la única finalidad de conseguir capital extranjero, abandonando cualquier debate sobre la soberanía y la sustentabilidad.


El mundo está en una encrucijada civilizatoria y parece imponerse el proyecto norteamericano y de las potencias europeas caracterizado por la opulencia financiera, la violencia y desigualdad social y la destrucción medio ambiental. Frente a este dilema, es la actividad política de las Organizaciones Libres del Pueblo, la única alternativa para resguardar y profundizar los logros de los nacionalismos iberoamericanos.