lunes, 6 de abril de 2015

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y la Universidad

                           
Aritz Recalde, Juan Godoy, Iciar Recalde
Noviembre 2014


Introducción
“El país necesita derribar las Universidades sin Patria, y no permitir que se establezcan sobre sus ruinas otras Universidades sin Patria.” (“La Tercera Posición en la Universidad”, La Víspera. Semanario de Orientación Nacional, Mar del Plata, Año 1, Nº 9, 10 de febrero de 1945)

“Por una Universidad al servicio de las necesidades de su pueblo.” (“Manifiesto a los estudiantes y al pueblo de la Agrupación Universitaria de FORJA”, FDA)

La Universidad forma parte de una de las preocupaciones teórico políticas fundamentales de FORJA, en la medida en que se encuentra emparentada con cuestiones medulares que signaron los aportes de la Agrupación en su período de actuación (1935-1945). Con posterioridad a su disolución, algunos de sus ex integrantes jugaron roles importantes el debate de la universidad hasta bien entrada la década de 1970.
Varios de sus miembros como Manzi, Jauretche, Dellepiane o Del Mazo desarrollaron una activa militancia[1] en los espacios juveniles universitarios. Según Ciria y Sanguinetti, FORJA: “Estuvo integrada, en su mayoría, por universitarios jóvenes.” (Ciria y Sanguinetti. 1983: 84).
Los desarrollos teóricos de los forjitas se organizaron en torno a la cuestión nacional. FORJA interpeló el rol del intelectual en los países semicoloniales, la injerencia del Imperialismo, el fenómeno de la Colonización pedagógica y el rol del Revisionismo histórico.
La temática de la Universidad fue desarrollada exhaustivamente a través de diversos Documentos, Manifiestos, Volantes y Conferencias y por medio del activismo estudiantil de varios forjistas en distintas Universidades Nacionales.
Para facilitar al lector el entendimiento del tema que aquí nos ocupa, organizamos la exposición de la siguiente manera:
-          ofrecemos una descripción sucinta del nacimiento de FORJA y de sus principales intereses teórico-políticos emparentados con la temática de la Universidad. Analizamos dos aportes fundamentales del grupo: el dilucidamiento de la Colonización pedagógica y el rol del Revisionismo histórico.
-          presentamos los aportes teóricos de FORJA en torno al rol de las Casas de Altos Estudios.
-          reconstruimos las acciones políticas concretas de los forjistas a través de la formación de distintas Agrupaciones estudiantiles en universidades.

El nacimiento de FORJA
“Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba.”

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) nace en el año 1935 como un desprendimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) tras la muerte de  Hipólito Yrigoyen. El filósofo Juan José Hernández Arregui (Hernández Arregui 2003: 225)  establece que la iniciativa originaria fue de Arturo Jauretche, quien convocó a varias figuras intelectuales y políticas del período –Manuel Ortiz Pereira, Gabriel del Mazo, Homero Manzione, Gutiérrez Diez, Juan B. Fleitas, David de Ansó, Félix Ramírez García, Luis Dellepiane, entre otros.
El objetivo inicial para crear la Agrupación era el de enfrentar el funcionamiento del sistema político del período, que estaba caracterizado por el fraude electoral, la extranjerización de la economía nacional y las extremas desigualdades sociales promovidas durante la denominada por José Luis Torres como Década Infame. FORJA denunció el accionar del imperialismo británico y la situación semicolonial en la que se encontraba la Argentina.
El nombre de la agrupación, ideado por Arturo Jauretche, tuvo su origen en una frase de Yrigoyen, que abre este apartado, donde el viejo Caudillo establecía que: “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba.”
Algunos de los forjistas, participarán en los levantamientos radicales -el primero tras el Golpe en Córdoba, el fracasado del General Severo Toranzo en el año 1931, el del Coronel Gregorio Pomar en el mismo año en el Litoral, etc.-. (Galasso, 2002). Se destaca el del Paso de Los Libres del año 1933,[2] donde fueron milicianos Jauretche y Scalabrini Ortiz, que quedará plasmado en un relato épico gauchesco del forjista linqueño.[3]
Vale aclarar que Raúl Scalabrini Ortiz, a pesar de ser uno de los principales orientadores de FORJA, no se afiliará por sus diferencias con la UCR hasta el año 1940, momento en que se levante la condición de ser partidario radical para ser miembro de la Agrupación.
Varios forjistas habían conformado el Movimiento de Continuidad Jurídica, agrupamiento anti-alvearista que pretendía mantener en alto las banderas del yrigoyenismo y se oponía a la jefatura de Alvear: “Sostenían que la abstención sólo podía tener sentido con un contenido revolucionario” (Scenna, 1983: 33). Otros habían participado del Grupo de los Radicales Fuertes –nucleados previamente en la Agrupación Pro Voto Directo-, que emite el Manifiesto “Vocación revolucionaria del Radicalismo” antes de que la Convención  levantara la abstención.
Los forjitas desarrollarán una ardua tarea intelectual y de activismo político. Interesará, particularmente, referirnos al desarrollo teórico en torno al concepto de Colonización pedagógica y al rol del Revisionismo histórico por estar emparentados con la temática de la Universidad.
FORJA en su batalla contra la entrega del patrimonio nacional durante los años ´30, denunciará la injerencia extranjera y todo el engranaje cultural destinado a legitimarla. A partir de aquí, procuran la construcción de un relato histórico que contextualice históricamente la dominación colonial y las luchas populares.





[1] Jauretche y Manzi se conocieron en la Facultad de Derecho de la UBA. (Galasso 2009 T II: 318) En esta época de activismo universitario, Jauretche tomó contacto además con Gabriel del Mazo.  (Galasso 2003: 110 y 126) En los tres casos, su militancia universitaria se alistó a favor del reformismo. La intervención de la Facultad en 1930, expulsó a más de setenta alumnos, entre los que se encontraban ambos. (Ciria y Sanguinetti 1983: 79) Hernández Arregui mencionó que en el universo de “afiliados y simpatizantes” a FORJA, estaba Mario Pascale, quién habría llegado al cargo de Presidente de la FUA. (Hernández Arregui 2003: 226) En realidad, Pascale fue Presidente del Centro de Derecho de la UBA y fue Francisco Capelli quien alcanzó la conducción de la  FUA en acuerdo con el comunismo. (Galasso 2008: 256)
[2] Hipólito Yrigoyen muere el 3 de julio de ese año. José María Rosa señala que tras su entierro:”La impresión es que una chispa haría estallar el polvorín. El pueblo es radical y seguirá al primero que levante la bandera. Pueblo y Ejército no son para ellos dos entidades distintas.” (Rosa, 1980: 136)
[3] Se trata de Jauretche, Arturo (1992). El Paso de los libres. Relato gaucho de la última revolución radical. Buenos Aires: Corregidor.

domingo, 5 de abril de 2015

“Rodolfo Ortega Peña y el revisionismo histórico”

Noviembre 2014
Aritz Recalde, Juan Godoy e Iciar Recalde 

I. Ortega Peña. Breves apuntes biográficos
Rodolfo Ortega Peña fue abogado, escritor y periodista. Nació el 12 de septiembre del año 1935 en el seno de una familia católica y anti peronista. Cursó estudios primarios en la Escuela Argentina Modelo junto a figuras que cobrarían pasados los años cierta relevancia en el campo intelectual argentino, tales como Ernesto Laclau con el que trabó fuerte amistad. El Secundario lo realizó en el Colegio Nacional Mariano Moreno graduándose en 1953. Posteriormente, ingresó a la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de abogado en 1956, con sólo 21 años. Estudió además, filosofía, economía y ciencias exactas.
Fue opositor al gobierno de Perón y aprobó su derrocamiento en el año 1955, aunque Marcelo Duhalde asegura que sintió incomodidad ante la tristeza de los humildes frente a la caída del Justicialismo. En el año 1956 conoció a Eduardo Luis Duhalde con quien entabló una estrecha amistad que duró hasta su muerte. Militó en la Juventud Comunista en el año 1957. Se acercó al frondicismo y luego al Peronismo a través de César Marcos. Ortega Peña mencionó en el prólogo al libro Imperialismo y cultura de Juan José Hernández Arregui que:
“Al producirse el 16 de septiembre, yo acababa de cumplir 20 años. El ‘proceso’ peronista lo había vivido en una experiencia indirecta, la de mis padres. Un hogar pequeño burgués, típicamente liberal, que objetivamente se había beneficiado con la política económica de Perón, pero que lo negaba en forma absoluta a nivel ideológico. (…) Así como gran parte de la juventud universitaria, o simplemente de clase media, me embarcaba en conspiraciones contra la “dictadura.” (…) El discurso de Lonardi me encontró (…) en la Plaza de Mayo. (…) Decidí fijarme en quiénes estaban en la plaza. No era difícil determinarlo. Estaban las señoras gordas, los amigos de mis padres, los estudiantes. Era inútil buscar a los cabecitas. Ellos no estaban. A la tarde, al alejarnos del centro, del barrio norte, y acercarnos a los conventillos de la gran ciudad, advertimos miradas hoscas, recelosas, indignadas. El pueblo, el auténtico pueblo, vivía su derrota. (…) Fui acercándome a los grupos de la UCR vinculados a Frondizi. Conmigo muchos otros. La experiencia fue breve pero profunda. (…) Decidimos ingresar al Partido Comunista.” (Hernández Arregui, 1973: 8)
De la mano de Hernández Arregui se incorporará al movimiento nacional peronista.
Su formación ideológica se forjó en su paso por la universidad y a través de los aportes e influencias de intelectuales que aparecen mencionados en sus obras, como Juan José Hernández Arregui, José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos o con Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros. Dirá Duhalde al respecto:
“Recibido de abogado a los 20 años, haciendo al mismo tiempo la carrera de Filosofía, estudiando luego Ciencias Económicas; polemizando con Julián Marías sobre la ontología de Unamuno; con Carlos Cossio sobre la teoría ontológica del derecho; con Tulio Halperín Donghi sobre la significación del Facundo: con Marechal y Sábato sobre la estructura de la novela; con Córdova Iturburu sobre las pinturas rupestres de Cerro Colorado; pocos casos debe haber en nuestro país de un intelectual con tanta capacidad y actividad interdisciplinaria. Al mismo tiempo, con tan poco interés en dedicar su vida prioritariamente a cualquiera de esas disciplinas, pese a haber sido hasta el fin, un ávido y obsesivo lector de todas ellas, en castellano, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego.”
Entre los años 1963 y 1964, participó activamente en los dos planes de lucha de la Confederación General del Trabajo y fundó CONDOR (Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria) junto con Eduardo Luis Duhalde y Ricardo Carpani. Coadyuvó a la formación de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) para resistir a las dictaduras. En los años sesenta denunció la desaparición de Felipe Vallese en el Diario Compañero, frente al silencio de los medios de comunicación oficiales. Tres años después publicó el volumen Felipe Vallese, proceso al sistema. Fue asesor legal de Sindicatos importantes de la Argentina en estos años, entre ellos la UOM.
Fundó junto a otras figuras de la cultura y de la política del período, el Centro de Estudios Históricos Felipe Varela y el Centro de Cultura Carlos Guido Spano. Desde allí comenzó a publicar La Unión Americana. Organizó la editorial Sudestada donde fueron publicados varios autores revisionistas. Participó en la película La Hora de los Hornos de Solanas y Getino y dirigió la Revista Mundo Nacionalista. La Patria es un peligro que florece.
Con la llegada de la dictadura de 1966 Ortega Peña se convirtió en un activo defensor de presos políticos. Colaboró en la organización de las comisiones de familiares de presos y denunció las violaciones a los derechos humanos. Desde el punto de vista profesional, ensayó todos los caminos de una práctica social de la abogacía. Trabajó incesantemente por la defensa de los trabajadores y contribuyó a la fundación de la Asociación Gremial de Abogados en 1971 y a la Agrupación de Abogados Peronistas. Dese allí patrocinó a los presos políticos e intervino en causas resonantes como la de los acusados por el secuestro de Aramburu y del empresario Oberdan Sallustro.
Durante la breve gestión de gobierno de Héctor Cámpora fue nombrado en el Instituto de Historia del Derecho y como Director del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En la etapa es designado profesor de Historia del Derecho Argentino. En estos años dirigió la Revista Militancia peronista para la liberación (luego De Frente) y colaboró en El Mundo. En 1974 accedió al cargo de diputado nacional y en sus cuatro breves meses de gestión visitó provincias, hizo pedidos de informes, presentó múltiples proyectos de ley y denunció el accionar terrorista de la Triple A.
Se integró al Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), brazo cultural del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Fue asesinado por la el grupo terrorista Triple A el 31 de julio de 1974. [1]

La política de la historia
Durante toda su vida desarrolló una prolífica labor historiográfica desde una perspectiva revisionista, rescatando figuras poco trabajadas por la historiografía liberal como las de Felipe Varela o Facundo Quiroga. Entre sus contribuciones más importantes deben mencionarse El asesinato de Dorrego, Felipe Varela contra el imperialismo británico, Facundo y la montonera, Baring Brothers y la historia política argentina, publicadas en coautoría con Eduardo Luis Duhalde.
Para el autor la historia oficial era una justificación del accionar de las clases dominantes del país. A partir de acá, la disputa política con el poder estatuido incluyó la crítica histórica. En la perspectiva de Rodolfo Ortega Peña la historia es el reaseguro del entendimiento del presente. Propuso hurgar en el pasado para no cometer los mismos errores, encontrar lazos de continuidad en la lucha contra el imperialismo y en los actos de resistencia de las masas populares. El autor postula entender el pasado para orientar una política nacional en el presente. En sus palabras “No fue un intento de manipular la historia para refrendar ninguna posición presente, sino todo lo contrario: buscar en el ayer los criterios para la comprensión del propio tiempo que nos tocaba vivir.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 6)
Cuenta Eduardo Luis Duhalde al respecto que “Si bien con Ortega Peña veníamos laborando hacía tiempo en la investigación histórica, esta tarea había sido simultánea con la actividad política y profesional. Este vuelco prácticamente total a la disciplina histórica no era casual. Tenía que ver con el tiempo político de la Argentina y con el nuestro.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 5)
Ortega Peña desarrolló una posición disonante de la historiografía liberal-oficial ya que en su punto de vista:
“Con respecto a la actitud de la historiografía oficial, debe señalarse que ésta se caracteriza por ese “científico” proceder, consistente en pronunciarse sobre lo que le conviene, deformando u ocultando la verdadera realidad. En este sentido, tal historiografía, es un elemento más, sumamente importante, del sistema educativo de la clase oligárquica.” (Ortega Peña y Duhalde, 1965b: 22)
El autor entiende que superestructura cultural actúa otorgando o quitando prestigios a quienes se sometan o no a la visión canonizada de nuestro pasado. Dirán Ortega Peña y Duhalde:
“La miopía histórica no equivale a ignorancia. Ni tampoco debe ser considerada casual. Excelentes productos de una universidad colonial, los profesores de “nuestra” historia, comprometidos con una falsa cientificidad, inventaron historias autónomas para no tener que describir la dependencia económico-social de nuestro país. Advino de ese modo la etapa de la monografía científica. Estos profesores, incansables redactores de inacabables documentos, saben, por otra parte, que la cuestión reside en mejorar su estilo. Con ello lograrán un día el salto a las academias, y ser comentados dominicalmente por los fotograbados de la “prensa seria.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 41)
En paralelo la crítica a la historiografía oficial, los autores buscan un lugar particular dentro del revisionismo histórico. Ortega Peña y Duhalde quieren desarrollar un revisionismo que profundice la tarea de los “precursores” y así sostienen que “Si bien las corrientes del revisionismo histórico tienen el mérito de haber cuestionado aquella versión sacralizada y tendenciosa, elaborada por los sectores dominantes de nuestra sociedad, sus propias limitaciones les han impedido -en la mayoría de los casos- ir más allá de la polémica con el liberalismo como contradiscurso ideológico.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 6)
En su punto de vista, uno de los aspectos menos desarrollados por la historiografía revisionista tenía que ver con describir objetivamente la tarea cumplida por los sectores populares. En sus palabras “La corriente historiográfica liberal, el revisionismo ortodoxo, y el desarrollismo, coinciden entonces en negar la presencia protagónica de las masas en la historia argentina.” (Ortega Peña y Duhalde, 1999: 180).
Escritas en un lenguaje de fácil lectura, sus obras se sostienen con rigor documental. En este sentido, respecto al método de investigación y en ocasión de la edición del libro sobre Dorrego, los autores afirman que “Han creído conveniente, dado el carácter de ensayo de la obra, no recargarlas con citas de libros, aunque por otra parte creen haber utilizado la bibliografía más seria. Han recurrido a la cita de textos, cuando su importancia así lo exigía.” (Ortega Peña y Duhalde, 1965b: 14)





[1] La biografía del autor fue realizada con los aportes de los trabajos de Galasso, 2009, T II: 330-333; Memoria abierta, 2010: 25; Celesia y Waisberg, 2013; Duhalde, 2014 y Leoni Sanz, 2012.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Sudamérica y los Estados Unidos

Aritz Recalde, marzo 2015

“Los Estados Unidos parecen destinados a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Simón Bolívar

El presidente de los EUA Barack Obama, declaró que la Republica Bolivariana de Venezuela es una amenaza para la seguridad de su país. Anteriormente a estas manifestaciones, los funcionarios norteamericanos venían endureciendo su discurso contra Venezuela, incluyendo la sanción a siete funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. En paralelo empujaron la baja del petróleo mundial, deteriorando la principal fuente de ingresos económicos de los venezolanos.
Carece de veracidad que Venezuela sea una amenaza para el pueblo y el gobierno de los EUA. No existen antecedentes históricos que demuestren la decisión y menos aun la existencia de acciones de hostilidad militar de Venezuela contra Norteamérica. La República Bolivariana es una nación pacifica, a diferencia de EUA cuya política exterior es guerrerista e imperialista.

Causales del conflicto con la República Bolivariana de Venezuela
La amenaza de Obama es parte de una estrategia de política interna. Además y tema fundamental, conociendo la historia de su país hay que considerar sus declaraciones como el augurio de una potencial agresión armada.
¿Por qué EUA atenta política y económicamente contra la Republica Bolivariana de Venezuela?, ¿cuál sería la causa de una escalada militar?. Además de la política interna que comentamos, hay al menos tres cuestiones que tensan las relaciones entre ambos Estados. La primera es el petróleo venezolano y los países del mundo que disponen de ese recurso energético, son un objetivo político y militar de las potencias occidentales. Las guerras que impulsan los EUA en Irak, en Libia o en Afganistán están originadas en buena parte, en la obtención del petróleo. La segunda causa es que el proyecto que inició Hugo Chávez es un “mal ejemplo” político, equiparable al peronismo de los años cincuenta y a la Revolución Cubana de los sesenta. La revolución bolivariana encarnó una política nacionalista, antiimperialista, iberoamericana y popular que acompaño y que aceleró los procesos de cambio social de la última década. Derrotada la izquierda venezolana, el conjunto de los gobiernos populares de la región y el mundo se verían debilitados. El tercer y último elemento a tener en cuenta, es que la Republica Bolivariana es una aliada de China y Rusia y se propone la unidad de Iberoamérica. En Venezuela se está operando la lucha geopolítica mundial y se profundizan los conflictos de una nueva “guerra fría”, en la antesala de una potencial tercera conflagración mundial.   

Los “muertos sudamericanos”, son una manera sutil de hacer campaña política
Con sus declaraciones el presidente de EUA está haciendo propaganda política interna. En ese país para influir una elección y para controlar emocionalmente a su población, hay que inventar un enemigo externo. En las campañas electorales profetizar y promover las guerras contra Estados, gobiernos y pueblos considerados “peligrosos”, es un recurso habitual y extendido.
Las guerras financian al complejo industrial militar norteamericano y son una fuente de empleo para los ciudadanos de EUA. Los políticos estadounidenses en acuerdo con su industria militar y con los órganos de producción de la cultura (Hollywood, canales de TV, agencias de noticias, etc.-), inducen y luego justifican en el tiempo los conflictos bélicos. La sociedad le otorga legalidad a la guerra apoyando a su clase dirigente y financia inicialmente la invasión con sus impuestos. El resto del mundo que es objeto de las bombas y del latrocinio, pone los muertos y paga la guerra con su esfuerzo y con sus recursos saqueados.      

Las cinco dimensiones del imperialismo norteamericano
“El Pentágono se encarga de lo militar, el Departamento de Estado de lo diplomático y la USAID de las poblaciones civiles”. Stella Calloni

La historia del hombre está estrechamente ligada a las luchas de los pueblos contra los imperialismos. Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, Turquía (otomano), Alemania (nazi) o Rusia (soviético) protagonizaron acciones imperialistas sobre Europa, Asia, África, Oceanía y América. China fue el eje imperial asiático por siglos. En el continente americano existieron importantes imperios como el azteca o los incas, que ejercieron un predominio político y territorial sobre buena parte del continente.
En término históricos y si se analiza de manera relativa, los EUA son una nación imperialista de corta duración. Los norteamericanos articulan su voluntad de dominio universal con la revolución tecnológica del siglo XX, que es utilizada para ponerla al servicio de su expansión militar y política.

Imperialismo Político
¿Hay cifras exactas del genocidio? Aunque resulte doloroso sumar en estas circunstancias, podemos llegar a la conclusión de que más de 400 mil latinoamericanos fueron víctimas de una política de Estado terrorista, cuya base estuvo diseñada en Washington. Y esto no ideologismo fatuo. Sólo basta reconstruir la historia de los dictadores, como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Jorge Ubico, Alfredo Stroessner, y otros, y unirla con las dictaduras del llamado Cono Sur, y comprobar dónde y por qué surgieron y qué poder los sostenía”. Stella Calloni

A partir de fines del siglo XIX y en especial desde mediados del XX, los EUA se perfilaron como una potencia política y militar con vocación expansionista. Desde el año 1823 cuando James Monroe postuló “América para los americanos”, la clase dirigente norteamericana se creyó capaz de destronar a las potencias occidentales, para ocupar su lugar imperialista. Una de sus primeras víctimas fue México a quién le amputaron Texas, Nuevo México y California equivalentes al 50 % de su territorio (una superficie cercana a los 2 millones de km2). Anteriormente habían comprado Louisiana a Francia (1803) y La Florida a España (1819).
Iberoamérica recibió un sinfín de agresiones militares, bloqueos económicos, operaciones culturales y acciones de desestabilización por parte de los norteamericanos. Puerto Rico, Panamá y Cuba fueron ocupados militarmente y doblegados políticamente. El primero sigue siendo a la fecha un apéndice de EUA bajo la figura de “Estado Libre asociado”. En 1903 los EUA ocuparon la zona del Canal de Panamá y luego de tensas negociaciones entre Carter y Torrijos en 1977, los devolvieron el área recién en el año 1999.
A poco más de un siglo de las palabras de Monroe, EUA institucionalizó su dominio político y militar en el continente con el Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca (TIAR de 1947) y con la Organización de Estados Americanos (OEA de 1948). El TIAR suponía  que frente a una agresión extranjera sobre el continente, los EUA y el conjunto de países miembros, intervendrían a favor del Estado violentado. La historia demostró que el TIAR era incapaz de servir a los intereses de Sudamérica y por tomar sólo un caso concreto, los EUA apoyaron a Inglaterra en la guerra de Malvinas de 1982 contra la Argentina . Entre las contribuciones de Ronald Reagan a los ingleses estuvo la provisión de armas, de satélites y de bases militares. Los norteamericanos realizaron una política de apoyo a Margaret Thatcher, operando en los organismos internacionales y sobre sus dirigentes aliados de Iberoamérica, como fue el caso del dictador chileno Augusto Pinochet.
La OEA nació en Colombia en el contexto del asesinato del activista Jorge Gaitán. Entre sus objetivos estuvieron lo que ellos consideraron era la lucha contra el “comunismo”, cuestión que les permitió expulsar a Cuba de la OEA en el año 1962. El organismo mantuvo al continente fuera de la influencia europea y ofició como una polea de los intereses norteamericanos. Como respuesta al accionar de la OEA, durante los últimos años los gobiernos populares de la región crearon nuevos mecanismos de integración, como son la UNASUR o la CELAC que no tienen participación de los EUA.
En la década del cincuenta los EUA intervinieron en la destitución del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz (1954), del argentino Juan Domingo Perón (1955), del brasilero Joao Goulart (1964) y desembarcaron sus tropas en la República Dominicana (1965).
En los años sesenta impartieron la Doctrina de la Seguridad Nacional a partir de la cual se organizaron dictaduras como la de Castelo Branco en Brasil (1964) o la de Juan Carlos Ongania en la Argentina (1966). En esta década enfrentaron públicamente a Cuba financiado desembarcos militares (1961), actos terroristas y organizaron un bloqueo económico y político mundial contra el primer país socialista de América.
En los setenta participaron del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende (1973), de la caída de Isabel Perón (1976) e impulsaron públicamente el ciclo de sangrientas dictaduras en la región. Según Stella Calloni la participación de Washington en el Plan Cóndor que diseñó, capacitó y financió las dictaduras latinoamericanas en los años setenta, dejó como saldo 400.000 víctimas.
Intervinieron en la lucha contra el Frente Sandinista de liberación Nacional de Nicaragua a fines de los años setenta, militarizando Centroamérica y el Caribe. En el año 1983 invadieron Granada y durante la etapa participaron activamente en los conflictos del Salvador, brindando recursos para derrotar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Durante los años noventa y ya sin adversarios políticos a la vista,  influyeron en los planes de desarrollo de Latinoamérica y fueron los protagonistas principales de la aplicación del neoliberalismo.
Frente al surgimiento de gobiernos críticos de su accionar, los grupos conservadores de los EUA operaron con hostilidad y reconocieron el golpe de Estado de Venezuela de 2002, apoyaron la caída de Jean Bentrand Aristide de Haití en 2004 y hay indicios de su cooperación en el derrocamiento de Zelaya en Honduras (2009) y de Fernando Lugo en Paraguay (2012). En Honduras existe una base militar de los EUA denominada “José Enrique Soto Cano”, que fue utilizada para detener el avance de la izquierda nicaragüense. Luego de un accidente aéreo en 2008, Zelaya había promovido que la base Soto sea utilizada para vuelos comerciales, cuestión que aceleró su derrocamiento el 28 de junio del 2009.

Imperialismo económico
Una de las herramientas de dominio más importante de los norteamericanos, fue su predominio económico. El país dispone una Plaza Financiera de alcance mundial (Wall Street) y emite y administra el dólar que es la principal divisa con la cual opera la economía iberoamericana. EUA emite dólares y exporta su deuda externa y los precios del dinero (tasas de interés) son regulados por la Reserva Federal, que opera como un factor de control fundamental del sistema económico mundial.
Los EUA tienen un manejo de las principales decisiones del Fondo Monetario Internación y del Banco Mundial. No es casualidad que ambas instituciones durante las décadas del ochenta y del noventa, ejecutaron un programa financiero tendiente a fortalecer los intereses de EUA y que como resultante de ello, los países iberoamericanos quebraron y entraron en crisis económicas y sociales profundas. Ambos organismos son administrados, casi sin excepciones, por representantes directos de las corporaciones y del Estado norteamericano y durante el neoliberalismo han sido los promotores de la destrucción del Estado de bienestar y de la industria sudamericana.
Según el investigador uruguayo Vivian Trias el “primer trust importante ha sido la Estándar Oil CO”. De su apertura a la fecha, la obtención del petróleo por parte de los EUA originó buena parte de los golpes de Estado en la región y en el resto del planeta, como es el caso del Golfo Pérsico.
Para oponerse a la acción negativa de los EUA, en la última década los programas populares y nacionalistas de Sudamérica, rechazaron el ALCA y los Tratados Bilaterales de comercio.  
En las últimas décadas los norteamericanos están sufriendo un retroceso económico en la región en relación a China y a Brasil, aunque en el plano científico y tecnológico los EUA siguen teniendo importancia en áreas como la industria automotriz, química, energética, informática y de servicios.

Imperialismo Cultural
Luego de la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos ocuparon un lugar central en la formación y distribución de la cultura de Iberoamérica. Su modelo de vida, de consumo y su ideología individualista y liberal alcanzó hegemonía a partir de su importante industria cultural. Iberoamérica consumió las revistas, los libros, la prensa y el cine norteamericano desplazando la influencia Europea y obstruyendo la  formación de una cultura nacional. 
Actualmente manejan buena parte de la producción de las noticias internacionales con sus agencias de noticias (Associated Press, CNN o United Press International) y con sus órganos periodísticos que tienen considerable alcance en nuestro continente (The Wall Street Journal, The New York Times, New York Post o The Washington Post).
Disciplinas universitarias como la sociología, la ciencia política y la economía poseen una fuerte impronta norteamericana. En el plano económico los principios del Consenso de Washington y del neoliberalismo, fueron aplicados por diversos gobiernos en todo el mundo.
La Agencia Central de Inteligencia de los EUA (CIA) o la institución antidrogas Drug Enforcement  Agency (DEA) tienen una influencia central en nuestro continente. Ambas operan sobre las agencias de inteligencia, el periodismo, los partidos políticos y las fuerzas de seguridad latinoamericanas. Luiz Alberto Moniz Bandeira demostró que la CIA intervino activamente para derrocar a Salvador Allende en Chile y financió a entidades empresariales del sector transporte para hacer una huelga, apoyó al periodismo opositor y solventó a fundaciones de derecha golpista.  
El Departamento de Estado actúa políticamente en la región de manera directa o a partir de organismos como la Agencia Internacional Para el Desarrollo (USAID), que fue creada en el año 1962 por John Kennedy. Esta última formalmente se propone prestar acompañamiento económico y social a los pueblos, pero en realidad Stella Calloni la consideró la “cara social de la CIA”. Estas instituciones actúan con Fundaciones en los diversos países y tienen influencia en la justicia, los medios de comunicación y en la sociedad civil.
En el terreno de capacitación militar los EUA ejercieron un predominio fundamental. Entre sus ámbitos educativos estuvo la Escuela de las Américas creada en 1946 y ubicada hasta el año 1999 en Panamá. Telma Luzzani calcula que la Escuela capacitó 60.000 militares latinoamericanos. Como resultado de su intervención, los ejércitos se transformaron en policías internas y la hipótesis de conflicto dejó de ser el ataque de potencias extranjeras, para derivar en los activistas de cada país. Luiz Alberto Moniz Bandeira describió con detalle como la CIA y la Embajada de los EUA, orquestaron el golpe de Estado militar en Brasil del año 1964 que derrocó a Goulart.
Como parte de la descolonización militar del continente, en el año 2009 la Ministra de Defensa argentina Nilda Garre cerró la oficina que tenía el Pentágono en el Edificio Libertad perteneciente a la cartera de Defensa.

Imperialismo judicial
Los EUA ejercen un poder judicial de alcance mundial. Su manejo del Banco Mundial les otorga poder de decisión en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). El CIADI se propone como un mediador imparcial en diferendos de inversiones, pero en los hechos favorece que las corporaciones de ese país extorsionen a otros Estados.
La justicia norteamericana alcanzó competencias para dirimir conflictos en transacciones de deuda externa. La Argentina renegoció su deuda y los titulares de los fondos financieros especulativos (también varios de ellos de EUA…), litigaron en tribunales de Nueva York por intermedio del juez Thomas Griesa. El accionar del juez favorece la especulación financiera internacional, destruye las renegociaciones de deuda soberana y obstruye el cobro por parte de  los bonistas de todo el mundo.
La justicia norteamericana hoy es un actor que pone en riesgo a la economía mundial e intenta recuperar el dominio perdido de los especuladores financieros.  

Imperialismo Militar
“Frente a la experiencia vivida, sería ingenuo pensar que los Estados Unidos vayan a poner en peligro su economía y su moneda para ayudar al “Mundo Libre” y dispersar un millón y medio de hombres de sus tropas para asegurar la “democracia y la libertad”. Si eso es así, debemos pensar que lo disimulan muy bien. En efecto, bastaría un ligero análisis de sus acciones para persuadirnos que su plan de expansión, penetración y ocupación, tiene un objetivo puramente imperialista”. Juan Perón

De los cinco aspectos que explican el imperialismo norteamericano, el militar es el único que parece ejercer en Sudamérica sin rivales a la vista. La expansión de la influencia de los EUA en el mundo, se organizó en torno de su complejo militar. Telma Luzzani sostiene que tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra, EUA llegó a poseer 30 mil bases militares en más de cien países. Entre los años 1945 y 1992 Norteamérica ejerció una influencia internacional fundamental y lejos de ser un factor estabilizador de conflictos, el mundo protagonizó 149 guerras que dejaron 23 millones de muertos.
Los EUA tienen bases militares en varios países de Sudamérica, entre los que se pueden mencionar Paraguay, 8 en Colombia, en Chile, en Honduras o en Cuba (Guantánamo). Colombia es el centro de operaciones militar más importante de Sudamérica y allí implementó el Plan Colombia.
Los EUA están militarizando el Atlántico y el Pacifico sur desde el año 2008, cuando activaron la IV Flota del Comando Sur. Comparten la base militar de la OTAN en Malvinas con los británicos.
Para ejercer su supremacía militar mundial controlan la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)  y tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conjuntamente a Francia, Inglaterra, Rusia y China. Con la OTAN atacaron Bosnia y Herzegovina (1995), Kosovo (1999) y la ex Yugoslavia. Más recientemente la OTAN intervino en la ocupación y destrucción de Libia (2011).
Para contrarrestar su injerencia bélica, Rafael Correa expulsó la base militar norteamericana de Manta y Evo Morales declaró inconstitucional la radicación de bases en Bolivia. Como respuesta a la hegemonía norteamericana, en el continente Brasil está modernizando sus Fuerzas Armadas con la Nueva Estrategia Nacional de Defensa (END) y la UNASUR impulsa un Consejo de Seguridad.

Frente a la agresión de los EUA, el camino es la unidad de Iberoamérica
“La integración del continente austral es, hoy por hoy, una necesidad histórica”. Vivian Trias

En el plano político la unidad de Iberoamérica y los BRISC, debilitaron el poder relativo de los EUA. En el terreno económico China y Brasil están creciendo en importancia en Sudamérica. China es un mercado importador de nuestros recursos naturales y exporta tecnología y manufacturas desplazando paulatinamente la antigua dependencia con Inglaterra y con los EUA. Las empresas del Brasil como PRETROBRAS o EMBRAER están ocupando lugares estratégicos en las economías del continente. En el plano cultural, Sudamérica interpeló la influencia norteamericana y hoy buena parte del continente ejerce un embrionario antiimperialismo, que favoreció la creación de expresiones culturales como TELESUR.
Varios países sudamericanos rechazan la jurisdicción judicial controlada por norteamericanos. Por decisión expresa de Lula Brasil no ingresó al Banco Mundial y al CIADI. Bolivia y Venezuela se retiraron del CIADI. En el camino de recuperación de soberanía, en el año 2006 Evo Morales expulsó a la DEA y a la USAID de Bolivia y denunció públicamente la injerencia de EUA en su país.
En los aspectos políticos, ideológicos y militares los EUA siguen siendo un peligro para Sudamérica y las agresiones directas o las guerras de baja intensidad, forman parte del accionar norteamericano. Frente a esa realidad, la unidad defensiva iberoamericana es una demanda impostergable y como sostuvo Juan Perón “la desunión provocada por el propio imperialismo, resulta el peor enemigo”.

Libros citados
Calloni Stella (1999) Los años del lobo. Operación Cóndor, Peña Lillo, Buenos Aires.
(2009) Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Punto de Encuentro, Buenos Aires.
Calloni S. y Ducrot V. (2004) Recolonización o independencia, Norma, Buenos Aires.
Luzzani Telma (2012) Territorios vigilados, Debate, Buenos Aires.
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2012) Brasil – Estados Unidos, la rivalidad emergente 1950-1988, Corregidor, Buenos Aires.
                               (2011) Fórmula para el caos. La caída de Salvador Allende 1970-1973, Corregidor, Buenos Aires.
Perón Juan Domingo (1968) La hora de los pueblos, Norte, Buenos Aires.
Trias Vivian (1973) Imperialismo y geopolítica en América Latina, Cimarrón, Buenos Aires.





[1] En el año 1832 los EUA habían agredido al gobierno argentino de Malvinas, por intermedio de la corveta de Guerra Lexington al mando de Silas Duncan.

viernes, 27 de febrero de 2015

Nisman y la política exterior de la Argentina


Aritz Recalde - febrero 2015

Desde la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra el gobierno nacional y en particular a partir de su muerte, se está profundizando una estrategia política tendiente a desestabilizar la administración de Cristina Fernández. Entre los objetivos de la maniobra, se encuentra el intento de alinear geopolíticamente a la Argentina a los planes de los EUA.
El desafortunado y tendencioso manejo que realizó de la causa AMIA el fiscal fallecido y la campaña internacional contra el país desatada el último mes, exceden el mero ámbito de la política interna y forman parte de una estrategia más amplia. Su objetivo fundamental intenta:
- Alejar a la Argentina de Irán y de todos aquellos países que no apoyaron en las últimas décadas la estrategia política norteamericana y de Israel en Medio Oriente. 
- Ligar a la Argentina a la geopolítica de los EUA en América Latina. Parte de la estrategia norteamericana fue rechazada públicamente en el año 2005 con el “no al ALCA”.
- Deteriorar el poder de los gobiernos nacionales y populares de América Latina. En paralelo a la Argentina, buena parte de los proyectos populares están recibiendo un enfrentamiento mordaz por parte del poder económico y mediático internacional. 
- Debilitar políticamente al gobierno nacional de Cristina Fernández, de cara al recambio electoral del año 2015. Una salida estrepitosa del Frente Para la Victoria permitiría el regreso de los EUA y de los capitales financieros internacionales al control del Estado argentino. Derrotado el programa de Cristina Fernández se debilitarían los gobiernos populares de Uruguay, Venezuela, Brasil o Bolivia. 

En el terreno judicial y como resultado del accionar político de Nisman y de sus antecesores fiscales y jueces, los 85 muertos del atentado de la AMIA siguen sin encontrar justicia a más de 20 años del terrible atentado. Entre los causantes de la dificultad de la justicia argentina para llegar a los verdaderos ejecutores, debemos destacar que la causa es utilizada como un “botín” de la lucha política internacional.

Nisman y los EUA
Hay varios indicios de que el fiscal Nisman no actuó imparcialmente en su condición de miembro de la justicia argentina. Por el contrario, hay pruebas de que en diversas oportunidades siguió indicaciones de los Estados Unidos y de Israel. En los papeles del Departamento de Estado de los EUA que difundió Wikileaks, el titular de la Unidad de Investigaciones de la causa AMIA aparece dialogando en reiteradas ocasiones con la Embajada norteamericana. Según los cables difundidos, los diplomáticos extranjeros le “sugirieron” investigue la “pista iraní” y no la “pista siria” o la “conexión local” (O´Donell 2011:31-39).
Los norteamericanos tuvieron un rol central en las investigaciones del atentado de la AMIA. Desde el origen de la causa Carlos Menem había decretado la “extraterritorialidad” de la zona del siniestro, favoreciendo el ingreso de militares y personal de inteligencia de los EUA (CIA) y de Israel (Mossad). La estrategia originaria de los EUA en la causa AMIA, fue la de sostener que el atentado lo ejecutó Irán. Extrañamente por la prematura, el gobierno de los EUA impulsó la culpabilidad de Irán y del Hezbollah libanés desde el mismo día del terrorífico atentado (18 de julio de 1994). Desde dicha fatídica jornada a la fecha, tanto el Juez Juan José Galeano, como Rodolfo Canicoba Corral y los fiscales Nisman y Martín Burgos, reiteraron casi exclusivamente esa misma línea de investigación. Los resultados fueron casi nulos y no hay culpables juzgados y detenidos en una causa que ya acumuló la desorbitante cantidad de un millón de fojas en casi 5000 cuerpos (Labaké 2012).
Durante toda una década el fiscal Nisman insistió sin resultados concretos y con dudosas pruebas, dicha hipótesis norteamericana. La obsesión del fiscal (¿imposición norteamericana?) por acusar a los iraníes, lo llevó a cometer improcedencias judiciales importantes. En el año 2003 y formando parte de una actitud que el periodista Jorge Lanatta caracterizó como una “fiebre de detención”, el fiscal requirió a Interpol la detención de 22 iraníes. En el universo de acusados estaba Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Republica Argentina al momento del atentado de 1994. Soleimanpour fue detenido en una prisión de alta seguridad y fue juzgado por tribunales ingleses, que lo declararon libre por la debilidad de las pruebas presentadas por la Argentina. El Estado de nuestro país pagó las costas del juicio a los británicos, que superaron la abultada cifra de 200.000 libras.
Tanto el embajador iraní como el agregado cultural de ese país Moshen Rabbani, habían sido inculpados con información de la hoy disuelta SIDE. Los informes acercados al fiscal fueron elaborados por la gestión del cuestionado Miguel Ángel Toma. El ex diputado Mario Cafiero mencionó que Toma se vinculó estrechamente a los EUA y apoyó las pistas de la CIA. La improcedencia judicial y la falencia de los documentos probatorios de la justicia y de la SIDE, fue reclamada en más de una ocasión por el gobierno de Irán. Varios de sus argumentos pueden leerle en el libro de Juan Labake y fueron explicitados en 2006 por el encargado iraní de negocios, Mohsen Baharvand, al periodista de diario Página 12 Raúl Kollmann (Labaké 2012: 125-200) (Kollmann 2006).
En otro acto improcedente en términos judiciales y cuestionable de cara al buen manejo de las relaciones internacionales del país, Alberto Nisman manifestó públicamente haber encontrado testigos que demostraban la presencia de la persona que detonó el coche bomba (es bueno destacar que la existencia de la Traffic blanca también es dudosa existencia según obra en la causa). El supuesto inculpado terrorista era el libanes Ibrahim Berro y quedó demostrado que murió en el Líbano y no en el atentado en la Argentina. Las pruebas de los falsos testigos habían sido otorgadas por la jefatura de contrainteligencia de la SIDE, a cargo del hoy denunciado Antonio Stiusso y por la CIA. Semejante proceder en un tema tan delicado que hace al honor de los 85 muertos y a las correctas relaciones con el mundo, le permitió decir a Jorge Lanatta que a Nisman “bien podría costarle un juicio político, pero parece que la Argentina da para todo” (Lanatta 2006).
Acusado de mal desempeño, de impulsar encubrimientos y sobornos con apoyo de la SIDE, el Juez Galeano fue destituido. Entre otras cuestiones, se comprobó que intervino en el pago de 400.000 dólares a Carlos Telleidín con la finalidad de que declare falsamente e involucre a un grupo de policías bonaerense. La salida del juez hizo público los infructíferos y preocupantes manejos de la justicia y de la SIDE, desprestigiando aun más el funcionamiento de la investigación del atentado. La disolución actual de la agencia de inteligencia nacional tiene en la causa AMIA un antecedente importante.
La denuncia por encubrimiento contra Cristina Fernández, Héctor Timerman, Luis D`Elia, el miembro de una mezquita Alejandro Khalil, Andrés Larroque o el dirigente Fernando Esteche, carece de solidez y forma parte de la estrategia política que Nisman aplicó a lo largo de su desempeño como fiscal de la causa AMIA. La posibilidad de que Timerman sea el “instrumentador del plan de impunidad” “ideado por la Presidenta”, suena a verdadero disparate. Lo mismo debe decirse acerca de que el ministro Julio De Vido podría involucrase en un accionar de este tipo, para dotar a la Argentina de petróleo. Todo el bloque de legisladores que aprobó el Memorándum con Irán, ¿también serían instrumentadores del encubrimiento?: en este caso, ¿la Argentina sería un país terrorista?. Absurdo, falto de pruebas y realmente delirante, dada la trayectoria de cada uno de los inculpados por Nisman. La improcedencia judicial y la inexistencia de evidencias, llevó al juez Daniel Rafecas a desestimar rápidamente la denuncia contra Cristina Fernández (en éste caso requerida por el fiscal Gerardo Pollicita).
Es importante no perder de vista que en una década él y sus 45 empleados de la Unidad Fiscal de Investigaciones de la causa AMIA que fue creada en 2004, no aportaron prácticamente nada más allá de profundizar la hipótesis de los EUA y del destituido Galeano. A Nisman y tal cual lo sugirió Jorge Lanata, también pudo -o debió como insinúa el periodista-, haberle caído un requerimiento de destitución.

Las relaciones exteriores y la muerte del fiscal
Desde el año 2003 la República Argentina viene desenvolviendo una política exterior con vocación independiente. Con avances y retrocesos, con limitaciones y con importantes logros, el país encaró la determinación de ser una nación soberana, dejando atrás la humillante y perniciosa etapa del neocolonialismo con los EUA. Históricamente la estrategia de los norteamericanos y del bloque de poder Europeo (principalmente Inglaterra), es que Argentina no alcance lazos políticos estratégicos con otros Estados.
En cuestiones de integración iberoamericana los logros no son pocos y el Frente Para la Victoria acompañó la creación de la UNASUR y Néstor Kirchner fue su primer secretario general.
Los principales aliados comerciales de nuestro país son China y Brasil, dos miembros del bloque de los BRICS.
Hay que destacar que en pleno embate del imperialismo financiero y judicial de los EUA (fondos buitres y juez Thomas Griesa), visitó el país el presidente Ruso Vladimir Putin, quien impulsó acuerdos para desarrollar de manera conjunta la energía nuclear y petrolífera. Como corolario, el presidente ruso apoyó la reivindicación del país en la causa Malvinas.
En el año 2014 Argentina recibió la histórica visita de una delegación de China, que otorgó al país apoyo financiero (“swap” por el equivalente a 11 mil millones de dólares, inversiones en represas hidroeléctricas y en transporte de cargas) y soporte tecnológico (ferrocarriles o energía atómica). En línea con el planteo de Putin, el presidente Xi Jinping  se solidarizó con la causa Malvinas y acompañó las negociaciones frente a los fondos especulativos. Resultante de los acuerdos, paulatinamente, la Argentina avanzaría en la estrategia de remplazo del monopolio de las reservas en dólar, incluyendo el yuan chino entre otro paquete de monedas.
También en el “Grupo de los 77” (son 133 países), el gobierno consolidó un apoyo fundamental en las negociaciones contra los grupos financieros y en la causa de recuperación de la Malvinas.

El triunfo de la Argentina en ambas causas implicaría una derrota fundamental del imperio norteamericano y de sus socios europeos, que construyen su poder sobre dos pilares:
Poder financiero: EUA controla las principales plazas financieras y tiene un manejo importante del FMI y del Banco Mundial.
Poder militar: las Islas Malvinas son una base militar de la OTAN en el Atlántico Sur. Desde su plataforma en las islas tienen acceso al petróleo y manejan una puerta de entrada y base de operaciones sobre el Como Sur y la Antártida.  

En la carrera por el control del mundo, los miembros de los BRICS están disputando el poder militar y financiero de los EUA. La lucha económica mundial parece estar siendo ganada por China, quien en breve será la primera potencia mundial desplazando a los EUA. La década actual es una bisagra en la geopolítica de la post Segunda Guerra y el avance de China y Rusia en Iberoamérica está replanteando el ordenamiento mundial.
El accionar de Nisman en la causa AMIA y la campaña de prensa actual, se inscribe en esta disputa internacional que intenta detener el avance de China y de Rusia en la integración regional abierta en la última década.

Los poderes de segundo orden
En su disputa geopolítica el establishment ordena y moviliza a los otros poderes internos. Entre ellos, tiene importante injerencia en el comportamiento de sectores de la clase política, el periodismo, la justicia o los servicios de inteligencia. La acción de enfrentamiento al gobierno por parte de estos poderes, se aceleró por el hecho de que en agosto de 2015 hay elecciones nacionales.
Los grupos mediáticos concentrados locales y sus redes regionales y mundiales, efectúan un hostigamiento permanente contra el país. La masiva cobertura de la marcha de los fiscales aduciendo la muerte Nisman, es su última y más clara expresión[1].
Tal cual mencionamos anteriormente, en sectores de la justicia y la SIDE existe una relación estrecha con poderes extraterritoriales. El enfrentamiento que le realiza parte del poder oligopólico insertado en la justicia, el gobierno lo disputó con una ley de democratización (frenada por la misma justicia), movilizando y organizando sectores progresistas del mismo poder (Justicia Legitima), con una disputa de los colegios de abogados y otros ámbitos institucionales y con una reforma de códigos y de normas. La intervención de la SIDE se propone cortar una red de negocios y de complicidades entre la inteligencia nacional, la justicia y los poderes trasnacionales. La respuesta no se hizo esperar y el poder judicial bloqueó leyes fundamentales como la de servicios de comunicación y otras causas por delitos económicos de grupos oligopólicos. Actualmente está en una campaña de “procesamiento” masiva de los funcionarios públicos. La movilización del día 18 de julio forma parte de la disputa y los fiscales enfrentados a Gils Carbó y el gobierno nacional, apuestan a la salida debilitada de Cristina Fernández y a ocupar los lugares en el Ministerio Público.

Poderes locales e internacionales están moviendo sus jugadores en la Argentina y en Iberoamérica.  No es el primero, ni tampoco será el último intento de desestabilización. En algunos países están aplicando la estrategia política y mediática que Moniz Bandeira describió en Formula Para el Caos y que posibilitó la caída de Salvado Allende en Chile. La injerencia nociva de los EUA en las políticas de nuestros países es denunciada actualmente por Evo Morales, por Nicolás Maduro o por Lula Da Silva. Anteriormente en nuestro sufrido y combativo continente, la perniciosa acción norteamericana había sido revelada por los mandatarios Juan Perón, Fidel Castro, Getulio Vargas o Joao Goulart.

Textos citados
Kollmann Raúl (2006)  Irán versus la fiscalía, Diario Página 12, 19/11/2006.
Labaké Juan Gabriel (2012) AMIA, Embajada ¿verdad o fraude?, Ed. Reconquista, Buenos Aires.
Lanata Jorge (2006) Tócala de nuevo Nisman, Diario Perfil, 19/11/06. http://www.perfil.com/columnistas/Tocala-de-nuevo-Nisman-20061119-0005.html
Moniz Bandeira Luiz Alberto (2001) Formula para el caos. La caída de Salvador Allende (1970-1973), Ed. Corregidor, Buenos Aires.
O´Donell (2011) ArgenLeaks. Los cables de Wikileaks sobre la Argentina, Ed. Sudamericana, Buenos Aires.




[1] La muerte del fiscal y la marcha del 18 N fue reproducida por la prensa concentrada mundial. La noticia tuvo una cobertura importante en los diarios norteamericanos The Washington Times o The Washington Post; los españoles El País y El Mundo; el británico  The Guardian o el francés Liberátion. La CNN norteamericana está operando permanentemente para dar entidad a las acusaciones de Nisman contra el gobierno nacional.



lunes, 2 de febrero de 2015

La revolución boliviana

Aritz Recalde, febrero 2015

“Estamos acá para decir basta: de la resistencia de 500 años a la toma del poder por otros 500 años (…) nuestros antepasados lucharon. Túpac Katari para restaurar el Tahuantinsuyo, Simón Bolívar que luchó por esa patria grande, el Che Guevara que luchó por un nuevo mundo en igualdad”. Evo Morales, 22 de enero de 2006
“En Bolivia no mandan los gringos, sino los indios”. Evo Morales, 22 de enero de 2015

En Bolivia desde el año 2006 se está desenvolviendo una revolución nacional, popular y antiimperialista que refundó el país. La revolución boliviana encarna en su seno dos tradiciones políticas que son la nacionalista de izquierda y la indigenista. La fórmula presidencial es emblemática de la fusión de las dos corrientes ideológicas: nacido en Oruro y de origen humilde, el presidente Evo Morales Ayma es étnicamente aymara y buena parte de su trayectoria política se ligó a la lucha sindical campesina junto a los pueblos indígenas. El vicepresidente de Bolivia es Álvaro García Linera, quien tiene una formación universitaria en sociología y en matemática y una ideología de izquierda nacionalista y marxista.

El nacionalismo antiimperialista boliviano
Nosotros desde el principio hemos sido antiimperialistas, anticapitalistas”. Evo Morales Ayma (2014: 112)

“El dinero internacional asumió parte conductora en los mecanismos del Estado (…) Bolivia ya no vive propiamente por sí. Representa, sumisa al dictado ajeno, el rol que un desconocido y lejano poder le asigna. Su dependencia del extranjero, sólo ideológica hasta ese día, toma formas definidamente serviles de la dependencia económica”. Carlos Montenegro (2003: 224)

Carlos Montenegro (1903 – 1953) quien fuera uno de los ideólogos originarios del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), mencionó que en Bolivia coexistieron dos tradiciones políticas opuestas: la colonialista y la nacionalista. Al momento de la independencia de Bolivia, la tendencia nacionalista enfrentó a las “corrientes foráneas de dominio”, representadas en una aristocracia de nobles y de hacendados ligados a los negocios con las potencias mundiales. La “casta directora” como la denominó el autor, adhirió a la teoría económica de Inglaterra y “con leyes traídas del Viejo Mundo querían eliminar el origen y la historia del país (…) su sensibilidad europeísta que despreciaba al indio y al cholo integrantes de las clases populares, puede explicar el menosprecio con que miró, o no miró, la suerte de las masas” (Montenegro 2003: 109 y 209).
Montenegro mencionó que la independencia boliviana se produjo por la acción heroica de la “clase popular” y de los “caudillos” del estilo de Manuel Asencio Padilla, Juana Azurduy, Pedro Domingo Murillo o de José Miguel Lanza. El autor destacó que a partir del año 1825, el nacionalismo que tuvo como finalidad la “libertad para la nación misma” y la “efectiva soberanía”, fue enarbolado por las figuras de Simón Bolívar, de Antonio Sucre, del Mariscal Andrés Santa Cruz y de José Ballivián.
Montenegro destacó que la mayoría de los caudillos y dirigentes populares de orientación nacionalista, murieron o fueron desplazados del gobierno, favoreciendo la asunción de mando de la oligarquía “colonial”. El autor mencionó que como resultante del proyecto de país y de las incapacidades de la “casta directora”, se produjo el “desastre nacional de 1879, en el cual Bolivia y Perú perdieron la guerra contra Chile que se apropió de la salida al mar del primero. Montenegro entiende que el desastre bélico “derruía” los valores de la clase dirigente y generó las condiciones para el surgimiento de un nuevo nacionalismo boliviano. 
En la misma línea histórica, Montenegro sostuvo que la clase oligárquica fue incompetente en la conducción de la Guerra del Chaco contra Paraguay (1932 – 1935). Luego del colapso y de la derrota, retornó el “sentimiento nacionalista” y “cada soldado vuelto del frente, trajo en sí una partícula ansia afirmativa de Bolivia (…) lo prodigioso de la guerra del Chaco, se cifra en esta revelación de la autenticidad boliviana ante la conciencia colectiva” (Montenegro 2003: 240). Montenegro se estaba refiriendo al proceso político iniciado en el año 1936 con el golpe militar de Germán Busch (1904-1939), que impulsó a David Toro (1898-1977) a la presidencia en el año 1936. En su discurso de asunción, Toro mencionó su objetivo que era el de “implantar el socialismo de estado con el concurso de los partidos de izquierda”. Durante su mandato se creó el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, se nacionalizó el petróleo que era controlado por la Estándar Oil (EUA) y se reconocieron derechos civiles a las mujeres (aun no el voto, logrado definitivamente en el año 1952).
Toro renunció para que asuma Busch en el año 1937. El presidente entrante impulsó un Código de Trabajo, nacionalizó el Banco Central y la exportación minera y sancionó la Constitución de 1938 que incluyó un régimen social, uno “económico financiero”, una sección para el “campesinado”, un “régimen cultural” y un apartado de “la familia”.
Buena parte de las iniciativas nacionalistas y populares se profundizaron e institucionalizaron a partir de la revolución del año 1952, que realizó una reforma agraria eliminando el latifundio, promovió el control estatal de la economía, estableció el voto universal, nacionalizó la minería, masificó la educación básica y reformó las Fuerzas Armadas y creó milicias. La revolución desplazó a la oligarquía de los cargos de gobierno y favoreció que la Central Obrera Boliviana ocupe lugares importantes de decisión en el gobierno, con dirigentes como Juan Lechin.
Previo a la llegada de Evo Morales en el año 2006, el nacionalismo boliviano tuvo una última experiencia durante los gobiernos de los militares Alfredo Obando y de Juan José Torres. En la tercera presidencia de Ovando (1969 – 1970), se desempeñó como ministro de Energía e Hidrocarburos el intelectual nacionalista y socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien aseveró terminantemente que “desde el punto de vista económico, Bolivia es para el imperialismo un mercado irrenunciable de abastecimiento de recursos naturales no renovables de carácter estratégico” (Quiroga 1979: 128). Bajo la iniciativa de Quiroga y con la finalidad de revertir la acción imperialista, el 17 de octubre del año 1969 se nacionalizó la compañía norteamericana Gulf Oil, otorgando a la empresa estatal YPFB el control y la administración de los hidrocarburos.
Con Juan José Torres en la primera magistratura, se rescindió el contrato de la mina Matilde y el Estado adquirió el control del zinc, en el contexto de un gobierno con importante participación obrera.
En el año 1971 Hugo Banzer derrocó al presidente Torres y en palabras de Quiroga Santa Cruz “la burguesía pro imperialista asalta el poder” (Quiroga 1979: 15). A partir de esa fecha, se produce en palabras de Quiroga la “desnacionalización de Bolivia”, que favoreció el accionar de las empresas multinacionales, del FMI y el Banco Mundial que poco a poco, aumentaron su control sobre las políticas de petróleo, la minería y el conjunto de recursos naturales y de espacios de gobierno de Bolivia.      
Evo Morales y García Linera forman parte de la tradición política nacionalista que describió Montenegro y que postuló Quiroga Santa Cruz. El actual presidente de Bolivia desenvolvió una histórica lucha contra el imperialismo norteamericano, que promovió la destrucción de las plantaciones de coca. La defensa del cultivo frente a la intromisión norteamericana, adquirió dimensiones económicas, ideológicas, políticas y culturales. El cultivo genera empleo, es utilizado para trabajar en las acuciantes condiciones de la altura y en la minería y forma parte de las tradiciones identitarias del país.
Morales destacó que con el pretexto de combatir el tráfico de drogas, el gobierno de los EUA por intermedio de su embajada y de la Drug Enforcement Agency (DEA), asumió el mando de la policía y de las Fuerzas Armadas que reprimieron violentamente al pueblo boliviano. No es casualidad por ello, que Evo Morales expulsó en el año 2008 al embajador de los EUA Philip Goldberg y echó a la DEA de Bolivia. Según el presidente, la decisión se tomó para detener la influencia del país del norte en la política interna y en sus palabras “hemos tenido que tomar medidas drásticas, como decidir la salida del embajador de Estados Unidos y sus agencias del país, porque tenemos que destruir las bases de esa intervención permanente. No imaginan cómo trabajan las ONG´s, la USAID. Van y hablan con dirigentes para que hagan oposición a Evo Morales” (Calloni 2009: 341).

En sintonía con Busch y con Toro y por intermedio del Decreto 28.701/06 “Héroes del Chaco”, Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos y refundó YPFB, que actualmente asume la gestión y el control de la cadena de producción y de distribución de hidrocarburos. 

Las luchas indígenas de liberación
“Los valores y principios no se descubren sino que vienen de nuestros antepasados como Túpac Katari, Bartolina Sisa, Zarate Villca, los hermanos Catari, ellos nos dejaron un línea, hay que refrescar la memoria, revisar la historia”. Evo Morales (2014: 123)

“Las naciones indígenas oprimidas por siglos, los movimientos sociales explotados por décadas no solo han retomado el protagonismo histórico sino que, como en Bolivia, se han vuelto poder de Estado y hoy conducen el país”. Álvaro García Linera, 22 de enero 2015

Además de la tradición nacionalista y antiimperialista, la revolución del año 2006 se inscribe como parte de las históricas resistencias indígenas al accionar del colonialismo. Tal cual afirmó Evo en el epígrafe, las luchas actuales se ligan a las reivindicaciones de referentes como Tupac Katari, Bartolina Sisa y otros dirigentes de los pueblos originarios.
El Preámbulo de la nueva Constitución Nacional sancionada en el año 2009, se refiere explícitamente a la existencia de las comunidades precolombinas y la resistencia al colonialismo que fue protagonizada por la comunidad indígena. En la letra de la Carta Magna se menciona que “El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado”.
Las organizaciones libres del pueblo son el corazón del proceso político y ofician como el sector más dinámico de la revolución. Según García Linera la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia y la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa, conjuntamente a otras organizaciones sociales, son “la base de este Gobierno Revolucionario” (García Linera 2013: 127).
Según vamos a mencionar a continuación, a partir de la revolución las organizaciones indígenas ocupan los cargos de responsabilidad de gobierno y son el sujeto fundamental hacia donde se orientan las políticas del Estado.

La revolución política
Evo Morales fundó su construcción de poder sobre el accionar de las organizaciones libres del pueblo. Estas organizaciones sindicales y campesinas resistieron al imperialismo por siglos y derrotaron al neoliberalismo en las marchas y sublevaciones del año 2000 al 2005.
El ascenso al poder de los campesinos organizados en el Movimiento al Socialismo (MAS), reflejó la crisis del sistema de partidos de Bolivia. Los partidos liberales y los espacios de tradición antiimperialista o socialista como el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) o del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), habían perdido legitimidad por su apoyo otorgado a programas antinacionales y neoliberales. En el año 1972 Quiroga Santa Cruz ya había profetizado que el acompañamiento del MNR al dictador Hugo Banzer, era “una deserción que le llevó a pactar con la burguesía hegemónica y a claudicar con el imperialismo” (Quiroga 1979: 130).
En el año 1999 en pleno contexto de crisis de representación de los partidos demoliberales, se organizó el primer congreso de Movimiento al Socialismo[1]. El partido elevó tres banderas fundamentales que fueron suspender la erradicación de las plantaciones de coca, la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente de refundación nacional.
El ciclo político neoliberal se cerró con la presidencia inconclusa de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien alcanzó la presidencia desde el MNR y contó con el apoyo de otros partidos como el MIR.[2] El mandatario renunció como resultado de la lucha popular y fue Evo Morales el que encabezó la resistencia contra Lozada. El MAS acusó a Lozada de intentar explotar el gas por consorcios extranjeros sacándolo por puertos chilenos y de privatizar el agua, como parte de las políticas económicas recomendadas por el Banco Mundial y por el FMI. Morales resaltó que el presidente Lozada continuó las políticas de los EUA, concernientes a eliminar las plantaciones de coca y a militarizar con bases la región.
La salida del mandatario fue con una brutal represión y solamente entre los meses de septiembre y de octubre del año 2003, murieron 67 personas en los enfrentamientos del pueblo contras las fuerzas públicas. El 17 de octubre Lozada renunció y partió, sugestivamente, a los Estados Unidos. En el año 2013 se sancionó una ley que declaró al 17 de octubre como “Día de la Soberanía Nacional” en Bolivia.

Los indígenas al poder
La nueva Constitución política del Estado reconoce a 36 idiomas y naciones indígenas con derechos incluso previos a la propia formación de la República boliviana (…) Acá son las naciones indígenas, resistentes a la Colonia y a la República etnocida, las que devienen Estado; en otras palabras, las que convierten la diversidad societal en complejidad estatal y horizonte plural”. Álvaro García Linera (2014: 44)

A lo largo de décadas los sindicatos campesinos y mineros desarrollaron una importante tarea social, cuestión que les otorgó legitimidad política, masividad y base territorialidad y es por eso que Evo mencionó que “en el altiplano y en el trópico, el sindicato es también Estado, porque se preocupa no sólo de defender los intereses y derechos de sus afiliados, sino por proporcionar servicios básicos” como las escuelas, campos deportivos o caminos. 
Como resultado de la revolución del año 2006, cambió el componente de clase, racial y étnico de la dirigencia política boliviana. Según aseveró García Linera, la independencia de Bolivia del año 1825 sancionó un sistema de poder que institucionalizó la exclusión clasista y étnico racial del mundo indígena, a los que  se consideró como “irreductibles a la ciudadanía, igual que un martillo o una vaca, no obstante necesarios para acumular riquezas; nunca se los considerará iguales, ni en el origen ni en derechos y menos cuanto a destino compartido” (García Linera 2014: 31).
Para Linera la revolución boliviana del año 1952 amplió el acceso a derechos a los trabajadores reunidos en sindicatos, principalmente mineros. El proceso político que nacionalizó las minas, realizó la reforma agraria y amplió los derechos electorales, no quedó en manos de los trabajadores, sino que fue la “pequeña burguesía letrada e intermediaria” quien asumió el liderazgo (se refiere a Paz Estenssoro y el MNR).
Linera destacó que a partir del año 2006 con la instauración del Estado Plurinacional, se reconoce la “existencia de las naciones indígenas en la construcción material del nuevo Estado” (García Linera 2014: 37 - 43). A partir de la actual revolución boliviana, los pueblos originarios son el eje de construcción política. Según datos de García Linera “en los nueve departamentos, las Asambleas Departamentales cuentan con asambleístas seleccionados orgánicamente por las federaciones de trabajadores, campesinos, de organizaciones indígenas y vecinales del departamento (…) Del Total de los 130 asambleístas de la Cámara de Diputados, 73 diputados son de Organizaciones Sociales indígenas, obreras, campesinas, vecinales y laborales” (García Linera 2013: 120-121).
Los indígenas ocupan lugares en las legislaturas y demás cargos del sistema político como diputaciones, órganos de justicia, puestos públicos y en la oficialidad militar. Linera destaca que “la historia dominante y colonial había preparado un destino en el que el indio era agricultor, albañil u obrero (…) un campesino se vuelve presidente, un indígena se convierte en Ministro, Director o Senador, un obrero se vuelve viceministro, concejal o Alcalde, en fin, que el orden hasta acá acatado de las cosas se vuelca, se pode de cabeza” (García Linera 2013: 124-125). Sus idiomas son reconocidos por el Estado, tienen su propio sistema de justicia indígena, se regularizan sus tierras[3] y los movimientos sociales administran recursos desde sus organizaciones (ayllus, sindicatos, federaciones o confederaciones indígenas) (García Linera 2014: 46).

La mujer en la revolución
Además del ingreso de la clase popular y del indígena, la revolución favoreció la asunción de la mujer en la política boliviana. Dijo Evo Morales sobre el particular que “Cuando llegué a la Federación en 1988 no había organización sindical de mujeres, sólo una vez en el congreso participó una sola. En 1990 ya participaban mujeres y ahí dijimos hay que organizar a las mujeres” (Morales 2014: 119). Actualmente, la mujer tiene un rol central en la revolución, ocupando puestos ejecutivos y legislativos fundamentales.
La igualdad de género para las mujeres adquirió rango constitucional y en los artículos 11, 15, 26, 45, 48, 66, 78, 147, 210, 395 o 402 se menciona que el Estado garantizará sus derechos a no sufrir violencia, a la igualdad política, a la maternidad segura, al trabajo en paridad de condiciones y remuneración y al acceso a la tierra. El artículo 147 de la Constitución estableció queEn la elección de asambleístas se garantizará la igual participación de hombres y mujeres”. 
Para dar contenido a la Constitución, el gobierno sancionó la Ley Integral N 348 para Garantizar a las mujeres una Vida Libre de Violencia. El artículo 13 de la ley mencionó que “Para el acceso a un cargo público de cualquier Órgano del Estado o nivel de administración, sea mediante elección, designación, nombramiento o contratación, además de las previstas por Ley, se considerará como un requisito inexcusable el no contar con antecedentes de violencia ejercida contra una mujer o cualquier miembro de su familia”.

La nueva Bolivia
“Tres fueron los principales mitos a cuya advocación encomendó su suerte la oligarquía: el mito de la libertad, el del sufragio, y el de la ley (…) la oligarquía tomó entonces para sí los atributos y funciones de la nación entera –los del gobierno y los del pueblo- eliminando por completo las demás clases integrantes de la comunidad”. Carlos Montenegro (2003: 215 y 220)

Cambios culturales
“Clases plebeyas y naciones indígenas son hoy en día el bloque social dirigente del Estado Plurinacional (...) tenemos una firme indianización de la narrativa estatal oficial, la historia legítima, el idioma oficial, la enseñanza pública, los símbolos cívicos, los hábitos culturales gubernamentales (…) ni la blanquitud de la piel ni la blanquitud cultural concentran privilegios”. Álvaro García Linera (2014: 50-52)

En Bolivia se están produciendo cambios radicales en el terreno cultural. Los pueblos originarios que históricamente sufrieron racismo y discriminación, hoy son postulados como el sujeto del cambio de la historia.
Desde el año 2009, el Estado se definió como Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. La Constitución Nacional introdujo un Capítulo con los Derechos de la naciones y pueblos indígena originarios campesinos, que incluyó un largo decálogo de derechos culturales que van de la identidad, al idioma, la religión o la educación.  Los idiomas de los pueblos indígenas adquieren reconocimiento oficial y el sistema educativo es bilingüe por ley.
Como símbolos patrios además de la bandera tricolor, se incluyó la wiphala que representa a las naciones indígenas.
Tal cual mencionó Linera en el epígrafe, el país está formando parte de un revisionismo histórico. Un caso importante para analizar, son los cambios introducidos en el Museo Casa de la Libertad  de Sucre. En la histórica Sala de la Independencia, la revolución elevó en el panteón de los héroes nacionales junto al libertador Bolívar, Antonio José de Sucre y José Ballivián, a las imágenes de Túpac Katari y de Bartolina Sisa. Con éste y otros gestos de política pública, los indígenas pasan a ser reconocidos como artífices fundamentales de la liberación boliviana respecto del colonialismo español.
La asunción presidencia de Evo Morales en Tiwuanacu[4] con a las organizaciones libres del pueblo, forma parte de la recuperación histórica de las tradiciones indígenas. Los pueblos originarios son reubicados en la historia y ya no son meros sujetos colonizados, sino que se postulan como los fundadores de una civilización propia y pujante.
En uno de los Museos de Tiwanaku hay una imagen que reproduce una línea de tiempo y que expresa la interpretación de la actual revolución, acerca del rol jugado por los pueblos originarios en la conformación de Bolivia. La iconografía cronológica transcurre del Imperio Tiwuanaku, pasando por los Señoríos Regionales, los Incas y en la titulada “Época Actual”, hay una mención al Estado Plurinacional, a Evo Morales y al satélite Túpac Katari. El satélite simboliza la búsqueda de soberanía científica de la actual revolución, que se inscribe a sí misma en los históricos logros tecnológicos, productivos y civilizatorios del Imperio Tiwanaku, de los señoríos indígenas y de los Incas. Es bueno destacar, que en la línea de tiempo no aparece el colonialismo europeo.
En el año 2008 Bolivia fue declara libre de analfabetismo, como el resultado de un programa educativo que contó con el apoyo protagónico de los maestros de Cuba. La inversión en educación pasó de 6519 millones de bolivianos en 2005, a 15.023 millones en 2013 (Informe de Gestión 2013).

El desarrollo económico
Las nacionalizaciones, la reinversión del Estado y los altos precios internacionales de los hidrocarburos y los minerales, generaron las condiciones para el histórico crecimiento del Producto Interno Bruto de Bolivia, que se elevó de 9.521 millones de dólares en 2005, a 34.000 millones en el año 2014.
Las nacionalizaciones le otorgaron al gobierno una masa de recursos que fue reinvertida en el país. Según palabras de Evo Morales en el marco de la reciente asunción presidencial, la renta petrolera que quedaba en Bolivia en el año 2005 era de 300 millones de dólares y en 2014 se multiplicó hasta alcanzar la cifra de 5.330 millones de dólares.
El presidente sostuvo que la inversión estatal en el país subió un 795% entre 2006 y 2014, frente al escaso crecimiento del 15% registrado entre 1997 y 2005. A partir de acá, el gobierno aumentó las transferencias a gobernaciones, municipios y universidades que pasaron de 6.669 millones de bolivianos en 2006, a 29.221 millones en 2014. En el terreno de la salud el presupuesto público del 2005 era de 2.773 mil millones de bolivianos y en 2013 la cifra alcanzó los 10.054 millones (Informe de Gestión 2013).
Lejos de su histórico destino económico subdesarrollado que le fue impuesto por la división internacional del trabajo, Bolivia está planificando la refundación productiva del país. Entre 2006 y el 2013 se crearon 103.217 empresas privadas (Informe de Gestión 2013). El gobierno adquirió un satélite, renovó su equipamiento militar y se propone aumentar la inversión en ciencia y tecnología. Bolivia está impulsando planes de desarrollo para la industrialización de los hidrocarburos, la modernización de la producción de alimentos (EMAPA), la minería, los transportes aéreos (BOA) las telecomunicaciones (ENTEL) o la manufactura (García Linera 2013: 97-103)

Los cambios sociales
“América Latina no sufría problemas de riqueza, sino su injusta distribución y la falta de equilibrio económico para fomentar la producción”. Evo Morales (2014: 276).

La revolución les otorgó una renta universal a todos los alumnos de la escuela primaria, que se denominó Bono Juancito Pinto. Los adultos mayores de sesenta años de edad reciben la Renta Dignidad y el gobierno efectuó un aporte económico para atender médicamente a las mujeres embarazadas y a los niños menos de dos años (Bono Juana Azurduy)[5].
Según expresó Morales, a contrapelo del neoliberalismo los salarios de los trabajadores subieron por encima del 200 % en los 9 años y el salario mínimo pasó de 440 bolivianos en el año 2005, a 1.440 bolivianos en el 2014. Una de las manifestaciones de la mejora del ingreso, es que hoy la comunidad boliviana consume y los mercados, paseos y lugares turísticos están siendo disfrutados masivamente por los hijos del país.
La cifra de desempleo es la más baja de la historia de Bolivia y llegó al 3,2 %, aunque sigue existiendo una alta tasa de trabajo informal y de menores[6].
Del 37 % de extrema pobreza que tenía el país en 2005, el gobierno la bajó al 18,8 % en 2014 y se propone que sea menor a un digito en 2020.
Bolivia no conoció en su historia un plan de infraestructura como el actual, que aumentó la  cobertura de energía eléctrica al 83%, amplió el agua potable al 85,2% de la población (programa MiAgua) y el gas llegó al 74 % de los habitantes. El Estado está desarrollando un Programa de Energía Nuclear con fines pacíficos, construyendo aeropuertos y modernizando la red caminera nacional.
Como parte del “vivir bien” el gobierno construye polideportivos en todo el país, que les permiten el acceso al deporte y a la recreación a todos los bolivianos sin distinción social alguna.

El país hoy tiene una política exterior independiente que le permite integrase a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) o requerir el ingreso como miembro pleno del MERCOSUR.
Bolivia, ese país que Rogelio García Lupo caracterizó como el “laboratorio de ideas que más tarde germinan en todo el continente”, está avanzando en la consolidación de un programa nacional de desarrollo independiente. Desde el año 2006 se cumple el postulado de Marcelo Quiroga Santa Cruz que afirmó que “las ideas cuando son de deliberación de todo cuanto deprime y lastra al ser nacional, se enraízan en el espíritu de la juventud, prenden en el corazón del pueblo, se hacen pasión colectiva y surge, no un golpe afianzador del injusto orden establecido, sino, una Revolución, así con mayúscula, que primero es del espíritu y después de la acción”.


Bibliografía citada
Aguiar Montaño José Luis (2010) Marcelo Quiroga Santa Cruz. Esplendor y Tragedia, Ed. OKIPUS, Cochabamba, Bolivia.
Calloni Estela (2009) Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia, Ed. Punto de Encuentro, Buenos AIres.
García Linera (2013) El oenegismo, enfermedad infantil del derechismo, Vicepresidencia del Estado, Bolivia.
(2014) Identidad Boliviana. Nación, mestizaje y plurinacionalidad, Vicepresidencia del Estado, Bolivia.
Informe de Gestión 2013, Presidencia de Bolivia, http://www.presidencia.gob.bo/documentos/mensaje_22-01-2014.pdf
Mesa F., Gisbert Carbonell y Mesa Gisbert (2012) Historia de Bolivia, Ed. Gisbert, Bolivia. 
Montenegro Carlos (2003) Nacionalismo y coloniaje, Ed. De La Juventud, La Paz, Bolivia.
Morales Evo (2014) Mi vida, de Orinoco al Palacio Quemado, Ed. Colihue, Buenos Aires.
            (2015) Discurso de asunción presidencial, 22/01/15, http://comunicacion.presidencia.gob.bo/index.php
Piñeiro Iñiguez (2006) “Carlos Montenegro: pasión por la nacionalidad americana”, en Pensadores latinoamericanos del siglo XX, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires.
Quiroga Santa Cruz Marcelo (1979) El saqueo de Bolivia, Ed. Puerta del Sol, La Paz, Bolivia.



[1] Recuerda Evo Morales que “David Añez Pedraza nos regaló la sigla, él era el jefe de ese partido” (Morales 2014: 228).
[2] Al MNR se sumaron el Movimiento Bolivia Libre, el ya mencionado MIR, Acción Democrática Nacionalista y la Unidad Cívica y Solidaridad. Luego se agregó la Nueva Fuerza Republicana (Morales 2014: 258).
[3] Evo Morales mencionó que fueron 580.000 los títulos de tierra entregados desde el 2006 a la fecha.
[4] La organización económica, política y cultural del Imperio Tiwanaku, ocupó un lugar central en un amplio territorio sudamericano. Ubicada a 70 km de la ciudad de La Paz, en su etapa expansiva alcanzó importante influencia en Bolivia, Perú y en el norte de Chile y de Argentina. Los historiadores dividen su desenvolvimiento en tres etapas: período formativo, período urbano y período expansivo. El primer período se inició en el año 1500 antes de Cristo y el Imperio llegó a su ocaso en los siglos XII y XIII. Desarrollaron una importante arquitectura que actualmente se puede visitar en el Museo Tiwanaku y que incluyó la construcción de ciudades, templos, sistemas de riego, el manejo de cobre, el oro y la plata y la producción de una refinada cerámica y piedra esculpida.
[5] García Linera sostiene que “sólo el año 2010, con el Bono Juancito Pinto, se entregaron USD 59,1 millones a más de 1,8 millones de niños y niñas. Con la Renta dignidad, USD 240 millones a 600.000 ancianos y ancianas; y con el Bono Juana Azurduy, USD 13,4 millones a 208.000 madres y 342.000 niños menos de un año” (García Linera 2013: 18).
[6] El gobierno reguló el trabajo infantil en la Ley 548 Código Niño, Niña y Adolescente.