jueves, 5 de enero de 2017

El peronismo bonaerense para la reconstrucción

Aritz Recalde - enero 2017


La provincia de Buenos Aires tiene sin resolver diversos problemas políticos, económicos, sociales e institucionales. El territorio bonaerense abarca el 8 % del conjunto nacional y viven en su suelo 15,6 millones de habitantes (38% del país). Existen limitantes presupuestarios y es de público conocimiento que la provincia recibe en concepto de coparticipación federal el 20 % del conjunto, cuestión que la hace insustentable en términos fiscales. Buenos Aires genera más recursos de los que absorbe por la coparticipación y se producen en su territorio el 31 % de las exportaciones totales argentinas y el 54 % de las de origen industrial.
Si bien el aporte de Buenos Aires es fundamental para consolidar un país federal, no se puede desconocer que deberían resolverse antes los problemas estructurales de los bonaerenses. Siendo la provincia más rica y poblada de la Argentina, acarrea profundas deudas sociales expresadas en las considerables cifras de desempleo y de flexibilidad laboral y tiene graves inconvenientes de inseguridad en los centros urbanos. Existen deficiencias del sistema de salud y educación estatal y es necesario continuar con las obras de rutas, puertos, redes de agua potable, tratamiento cloacal y de residuos o de acceso a la vivienda iniciadas en las últimas décadas. Muchos de los inconvenientes están concentrados el conurbano donde habitan alrededor de 13 millones de personas.

Los gobernadores del peronismo bonaerenses
Domingo Mercante y Oscar Bidegain
Domingo Mercante fue el responsable de llevar al suelo bonaerense los planes de la Revolución Justicialista. En el año 1943 acercó a Perón a la Unión Ferroviaria y de su mano el futuro Presidente edificó su histórica relación con la CGT.
Durante el mandato de Mercante se sancionó la Constitución Provincial del año 1949 que incluyó los “Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura”, que habían sido introducidos en la Carta Magna Nacional. El texto introdujo el concepto de que la “propiedad privada tiene una función social” y sostuvo que “Los servicios públicos pertenecen originariamente, según su naturaleza y características, a la Provincia o a las municipalidades, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación”.
Domingo Mercante inició un Plan Trienal de Trabajos Públicos (1947-49) y elevó a nivel ministerial el departamento de hacienda poniendo a cargo al ex miembro de FORJA Miguel López Francés. En línea con el Consejo Nacional de Posguerra, fundó la Dirección de Estadísticas e Investigaciones.
Con participación del forjista Julio Cesar Avanza creó el Ministerio de Educación (antes Dirección), se construyeron jardines de infantes y se edificaron más de 100 escuelas. Se sancionaros las leyes de educación pre-escolar (5096), de educación general (5650) y el estatuto docente (5651). Se modificaron los planes de estudio, se abrieron los institutos superiores de pedagogía y el Tecnológico del Sur y se impulsó por primera vez una Dirección de Psicología.
El gobernador apoyó el Festival de Cine de Mar del Plata y democratizó el acceso popular al Teatro Argentino de La Plata. En el año 1951 Mercante inauguró la Republica de los Niños. Los humildes conocieron la ciudad balnearia de Mar del Plata gracias a la legislación obrera y al turismo social apoyado por el Estado y los sindicatos. La gobernación hizo campaña con la consigna “usted paga el viaje, la provincia el hospedaje”.
En el año 1947 creó el Ministerio de Salud y Asistencia Social, abrió los Centros de Higiene Materno Infantil y durante su gestión aumentaron las camas y el acceso a la salud pública y bajaron la mortalidad infantil y los casos de tuberculosis, entre otras enfermedades.
En sintonía con la Revolución Justicialista, Mercante redujo impuestos a las pequeñas empresas y fomentó el cooperativismo agrario. Durante esta etapa de gobierno Arturo Jauretche dirigió el Banco Provincia.
Mercante impulsó los barrios obreros y durante su gestión se construyeron más casas para los trabajadores que en toda la historia de la provincia (9244 viviendas en 151 barrios obreros).
El Jefe de Policía Teniente Coronel Adolfo Marsillach impulsó una reforma de la institución que incluyó la incorporación de la mujer, la creación de nuevas unidades y la reforma de los planes de enseñanza.      
Oscar Bidegain asumió por algunos meses la gobernación en el tercer gobierno del general Perón (1973-74). Militó en el Partido Laborista y había resistido a las diversas dictaduras iniciadas desde 1955 conociendo la cárcel al ser acusado de “traidor a la patria”, por votar el Segundo Plan Quinquenal. Durante su breve mandato impulsó reformas de la educación con el ministro Alberto Baldrich y de la salud con Floreal Ferrara. Con la finalidad de otorgar apoyo social a los damnificados por las inundaciones, impulsó el operativo cívico militar “Manuel Dorrego” que tuvo  intervención conjunta de miembros del ejército y de la juventud peronista.

Antonio Cafiero
Muchos de los legados de Domingo Mercante fueron retomados por la gestión provincial de Antonio Cafiero (1987-91) quien fundó el Frente Renovador Peronista. Cafiero cuestionó la reforma impositiva de Alejandro Armendariz y de la UCR nacional por considerar que Buenos Aires perdió 8 % puntos de la coparticipación. El gobernador fue el ideólogo del Fondo de Reparación Histórica que le otorgó el gobierno nacional a Buenos Aires durante la gestión de Eduardo Duhalde.
En el año 1988 Cafiero impulsó fallidamente una Reforma Constitucional que reforzaba la identidad de la provincia, reconocía los derechos sociales, estimulaba la democracia popular y garantizaba la autonomía municipal. Este último punto es sumamente original y Cafiero dentro del peronismo[i] fue quien articuló con mayor ímpetu la identidad peronista con el autonomismo municipal. Su programa incluyó la descentralización de recursos tributarios y de competencias a las municipalidades.  
Cafiero impulsó la construcción del Estadio Único de La Plata continuado por Duhalde y desenvolvió más de 150 obras hidráulicas para resolver el drama de las inundaciones. Su gobierno desarrolló la infraestructura social construyendo y financiando viviendas, comedores escolares o unidades sanitarias en diversos lugares de la provincia.
El Ministro Floreal Ferrara implementó los programas de “Pacto Social de la Salud”, “Salud con el Pueblo” y la creación de miles de puestos de vacunación en el contexto de recuperación estatal de las políticas públicas del área.
El gobernador impulsó los Consejos de Seguridad Municipales, las Comisarias de la Mujer y una reforma carcelaria que incluyó la creación de nuevos penales. 
Cafiero inauguró la secretaría de Medio Ambiente, erradicó cientos de basurales y reactivó los viveros municipales para la reforestación de la provincia.

El último caudillo bonaerense
En el año 1991 Eduardo Duhalde asumió la gobernación negociando previamente con Carlos Menem el otorgamiento de 650 millones de pesos (dólares) del Fondo de Reparación Histórica[ii]. El Fondo saldó en parte el déficit financiero y le permitió al mandatario provincial desenvolver un importante programa de obras hidráulicas, viales y educativas. Para administrarlo Duhalde impulsó la ley 11.247/92 creando el Fondo del Conurbano Bonaerense, que tenía dependencia directa del gobernador.
Maximiliano Montenegro mencionó en una nota periodística en el Diario Página 12 del 29/07/98, que Duhalde no aplicó en la provincia muchos de los ajustes reclamados por el Fondo Monetario Internacional. En el año 1998 el gobernador aumentó los recursos para salarios de los empleados estatales y de los destinatarios de programas sociales (plan vida, comedores escolares, cajas alimentarias o de empleo). En un contexto recesivo en lo económico y de campaña electoral presidencial en lo político, el gobernador aumentó el déficit público para realizar obras y ampliar salarios. En el mismo período Menem aplicó un ajuste de 1000 millones y según el informe de Montenegro en el año 1998 Duhalde iba a gastar “1290 millones de pesos en obra pública, casi 300 millones más que la inversión del gobierno nacional que se mantuvo planchada en los últimos años. En términos de su presupuesto eso significa un 12,5 por ciento del total, seis veces más que la Nación”.
Duhalde consolidó un importante poder y capacidad de conducción política territorial y ello le permitió implementar reformas institucionales sustanciales como el proyecto “Génesis 2000” impulsado por Raúl Fernández y que fundó nuevas municipalidades. En el año 1994 el mandatario sancionó la tercera reforma constitucional bonaerense del siglo XX[iii].
En paralelo al debilitamiento sindical del peronismo, Duhalde tejió un entramado político propio conducido por las “manzaneras” que cumplían tareas de apoyo social y de movilización electoral. 
Si bien durante los años noventa el gobernador inauguró importantes programas de infraestructura y no aplicó muchos de los ajustes exigidos por el FMI, su apoyo inicial al candidato neoliberal contribuyó a la destrucción económica de Buenos Aires que vio desaparecer su parque industrial. La manifestación social del neoliberalismo aplicado en el país fue catastrófica y según datos del INDEC en mayo del año 1999 el 33% de las personas que habitaban los Partidos del Conurbano eran pobres. En octubre del año 2002 la pobreza alcanzó el dramático 64%.
A fines de los años noventa Duhalde rompió políticamente con Carlos Menem y empezó a delinear con el Movimiento Productivo Argentino la salida a la convertibilidad y la implantación del nuevo patrón de desarrollo económico y social que aplicó Néstor Kirchner desde 2003.

Gobernando la crisis
Felipe Sola asumió la gobernación luego de la renuncia del porteño Carlos Ruckauf. Éste último había sido ministro de Isabel Perón y de Carlos Menem y su gestión en sintonía con la ALIANZA a nivel nacional, se caracterizó por las severas dificultades administrativas en un país sumergido en una profunda crisis política, económica y social. Para poder afrontar los gastos corrientes la provincia emitió bonos (Patacones) y la gestión transcurrió en el contexto de movilizaciones y de conflictos sociales, políticos y sindicales en un país al borde de la disolución institucional.  
Felipe Sola fue el encargado de cabalgar la crisis bonaerense en un contexto de altas cifras de desempleo, de pobreza y de indigencia. En su gestión impulsó una importante reforma policial con León Carlos Arslanián.
Siendo leal al gobierno nacional, intervino en la disputa con Duhalde y fue normalizando poco a poco las cuentas estatales y la gestión de los asuntos del Estado. Con diferencias con el rol que le otorgó la conducción política nacional, inició un camino partidario que lo encontró en la UNION – PRO, en el Peronismo Federal y actualmente en el Frente Renovador.

La provincia durante el kirchnerismo
La última década se caracterizó por la existencia de un gobierno provincial débil política y financieramente, cuestión que favoreció la importante injerencia en las decisiones por parte del Estado Nacional. Una de las manifestaciones del poder de la Casa Rosada, fue que muchos de los recursos invertidos en las 135 municipalidades no eran gestionados por el Gobernador. Néstor Kirchner y Julio De Vido fueron los administradores de muchas de las obras públicas y ello les permitió ser los ordenadores políticos territoriales.
El Estado Nacional invirtió recursos nacionales en suelo bonaerense con el Fondo Federal Solidario de la soja[iv] (2009), con dineros del ANSES[v] destinados a la AUH o las jubilaciones o con los planes de mejoramiento salarial y de infraestructura educativa provincial y de las universidades públicas en suelo bonaerense. El MINPLAN impulsó el programa de inversión en infraestructura más importante de las últimas décadas[vi] y que incluyó políticas focalizadas para las municipalidades como fue el caso del programa “Mas municipio, mejor país, más patria” (2012). Solamente entre 2003 y 2009 las transferencias nacionales directas a las municipalidades bonaerenses aumentaron un 240 %.
Al carisma y al poder económico de Kirchner, se le sumó el hecho de que Daniel Scioli era procedente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no disponiendo de armado político territorial propio. 
En el año 2005 Kirchner inició la estrategia política que bautizó como la “madre de todas las batallas”, tendiente a derrotar a Eduardo Duhalde y a sus aliados en las intendencias bonaerenses. En esa cruzada convocó a Felipe Sola y a Alberto Balestrini y el FPV venció con contundencia a su ex aliado del justicialismo. A partir del año 2005 Duhalde y el peronismo bonaerense perdieron paulatinamente poder frente al gobierno nacional y al kirchnerismo. La designación de Scioli Mariotto en 2011 y la imposición compulsiva de candidatos a concejales y diputados desde la Casa Rosada en 2013 y 2015 son muestras del debilitamiento del poder político bonaerense.
Con un Partido Justicialista provincial frágil, con una CGT con escasa intervención política y ya sin Balestrini, Sola y Néstor en la conducción estratégica, la política de Buenos Aires entró en una nebulosa. Cristina no ordenó el armado partidario bonaerense y sus delegados se abocaron principalmente a instalar candidatos propios caracterizados, en la mayoría de los casos, por ser jóvenes de clase media en proceso de formación y con bajo capital electoral.
La ajustada derrota de la formula del intendente de la Matanza (Domínguez – Espinoza) en las PASO del año 2015 frente a una de “sesgo K” (Fernández – Sabatella), es expresiva del cambio político iniciado desde el 2005 con la “madre de todas las batallas”. El anteriormente imbatible Partido Justicialista de los “barones del conurbano” tenía grietas y perdió la interna y cuestión más importante aún, también entregó electoralmente la provincia a CAMBIEMOS. Pese a la difícil situación económica del país y la región y a los aspectos sociales no resueltos, no era esperable una derrota en la provincia que solamente tenía un antecedente a la vuelta de la democracia en el año 1983. Incluso, en coyunturas adversas para el justicialismo como fue el año 1999, el peronismo bonaerense había conservado la gobernación con Rouckauf cuando a nivel nacional triunfó la ALIANZA.
El éxito de CAMBIEMOS en Buenos Aires evidenció que el kirchnerismo no construyó una alternativa al justicialismo bonaerense, al cual cercenó deliberadamente desde el año 2005. La elección de 2015 dejó dos enseñanzas: el peronismo bonaerense divido pierde elecciones y la mera intención de Cristina Kirchner no es garantía de triunfo electoral en la provincia.

La aristocracia del dinero
Resultado de las medidas impulsadas por los representantes de los grupos económicos que Mauricio Macri bautizó como el “mejor gabinete de los últimos 50 años”, la economía argentina achicó su PBI en el año 2016 (-2 %) por primera vez desde 2001 y tiene la inflación más alta en décadas (45%). Los gestores del área de hacienda de CAMBIEMOS fusionaron dos variables económicas que pocas veces se juntan: recesión e hiperinflación.
En este difícil contexto, CAMBIEMOS congeló buena parte de los programas de inversión del Estado Nacional en las intendencias. El resultado de la decisión dejó como consecuencia un desfinanciamiento de las obras públicas locales, una gestión de servicios deficiente y la provincia entró en recesión económica.
María Eugenia Vidal exige un mayor manejo y financiamiento de las obras públicas ejecutadas en las municipalidades bonaerenses. Como lo había hecho Scioli, la gobernadora negocia con Macri y con los legisladores nacionales la modificación del tope de 650 millones de pesos del Fondo de Reparación Histórica.
De la misma manera que el gobierno nacional de Mauricio Macri, la gobernadora está financiando los gastos corrientes de la provincia tomando préstamos. Según datos de la Dirección Provincial de Deuda y Crédito Público en marzo de 2016 Buenos Aires tenía una deuda de 10.431 millones de dólares. En el año 2016 acumuló nuevos pasivos por 3000 millones de dólares y el presupuesto 2017 contempló 3.000 millones de nuevo endeudamiento.
Lejos de resolver los problemas de los bonaerenses, todo indicaría que CAMBIEMOS está conduciendo a la provincia y a la Argentina a una crisis financiera e institucional similar a la ALIANZA en 2001.

Modelos exitosos de peronismo provincial
Durante las últimas décadas varios dirigentes del peronismo de la Republica Argentina impulsaron modelos exitosos de gestión económica y social de las provincias. Resultado de sus construcciones políticas e institucionales mejoró la infraestructura vial, hidráulica o social y las regiones optimizaron las prestaciones de salud, educación o deporte. Fue sustancial el progreso de las provincias de Santa Cruz con los Kirchner, de San Juan con José Luis Gioja o de San Luis con los Rodríguez Saá.
Una experiencia de peronismo provincial sumamente exitosa, es la impulsada por el justicialismo de la provincia de Formosa. En el año 2003 se firmó entre Gildo Insfran y Néstor Kirchner el Acta de Reparación Histórica. Como resultado del acuerdo, el Gobierno Nacional destinó partidas presupuestarias adicionales que permitieron refundar la infraestructura y la inversión social de Formosa.
En el año 2003 la provincia reformó la Constitución y en el Preámbulo se destacó el objetivo de construir “el modelo formoseño para un proyecto provincial, reafirmando la auténtica identidad multiétnica y pluricultural”. Para cimentar el Modelo la Carta Magna se propuso otorgar “una mayor participación de los habitantes de la Provincia por sí y a través de las organizaciones libres del pueblo”.
El “modelo formoseño” que adquirió carácter constitucional había sido impulsado por Insfran en el año 1995. El Modelo articuló una identidad compuesta en base a la recuperación de la geografía, la historia y la cultura regional. A las particularidades provinciales e históricas, el Modelo le fusionó los valores propios de las tradiciones de los pueblos originarios (Wichi, Toba y Pilagá), el Humanismo Justicialista y el catolicismo social.
La Constitución incluyó una concepción multiétnica y el Estado impulsó la Educación Intercultural Bilingüe y creó los Centros Educativos de Nivel Medio para Comunidades Autóctonas. Actualmente están egresando los primeros Maestros Especiales de los pueblos originarios.
En el plano económico la Constitución formoseña sostuvo que el Estado “fomentará la explotación racional de sus recursos naturales, el crédito, las industrias, el consumo, el intercambio al servicio de la colectividad y el bienestar social asegurando el imperio del método democrático en la regulación planificada de la producción, circulación y distribución de la riqueza”. La comunidad provincial y su gobierno están facultados constitucionalmente para la “Defensa de su producción básica contra la acción de los monopolios y trusts, pudiendo el Estado intervenir en cualquier etapa del circuito económico, para restablecer y posibilitar el juego armónico de las fuerzas del mercado”. En sintonía con los principios doctrinarios de la Revolución Justicialista, la Constitución sostuvo que “Los servicios públicos corresponden, originariamente, a la Provincia o a los municipios, y la explotación puede ser efectuada por el Estado, por cooperativas, sociedades con participación estatal o por particulares”. Insfran impulsó el Programa de Acción Integral para Pequeños Productores Agropecuarios y otras iniciativas de apoyo a la innovación productiva como el Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias.
La provincia modernizó su red vial con las obras de renovación de la Ruta 81, desarrolló nuevas líneas y transformadores eléctricos y construyó miles de soluciones habitacionales.
En el terreno de la salud se reprogramaron las áreas programáticas y los distritos sanitarios. El Estado impulsó un Seguro de Salud provincial, desenvolvió el programa “Por Nuestra Gente Todo” y produce medicamentos genéricos desde el laboratorio público LAFORMED.

Una agenda de reconstrucción para Buenos Aires
En el año 2019 el peronismo debe recuperar la provincia de Buenos Aires. El desafío de gobernar no será fácil atendiendo la recesión económica y el preocupante endeudamiento que está generando la aristocracia del dinero.
El justicialismo necesita construir un “Modelo bonaerense” que aporte propuestas y soluciones de corto, mediano y largo plazo para Buenos Aires.  El peronismo requiere de una unidad doctrinaria y de una identidad que sea capaz de conformar una épica que movilice a las organizaciones libres del pueblo a la recuperación del gobierno y a la refundación del Estado. La Revolución Peronista y Domingo Mercante en nuestra provincia, establecieron los principios generales del programa de desarrollo y de la doctrina nacional y popular de gobierno. El peronismo en el poder impulsó diversas experiencias sumamente exitosas que deben recuperarse. Tenemos que avanzar en su actualización de la doctrina recuperando nuestra historia, afirmando lo conseguido en las últimas décadas y postulando, sin medias tintas, la agenda de soluciones futuras.   



[i] En el plano intelectual el historiador José María Rosa es el gran ideólogo del autonomismo municipal del peronismo.
[ii] La Ley Nº 24.073/92 y el ordenamiento de decreto 879/92 establecieron que del Impuesto a las Ganancias un DIEZ POR CIENTO estaría destinado “al Fondo de Financiamiento de Programas Sociales en el Conurbano Bonaerense, a ser ejecutado y administrado por la Provincia de Buenos Aires. Los importes correspondientes deberán ser girados en forma directa y automática”.
[iii] Duhalde modificó la Carta Magna sancionada en el año 1934 durante un mandato conservador. Los años treinta se caracterizaron por el fraude electoral y por el hecho de que la UCR se había abstenido de su aprobación. De la misma manera que Menem a nivel nacional, Duhalde no retomó el texto constitucional provincial del año 1949 que fue derogado de manera ilegal en 1955.
[iv] El 30 % de las retenciones de la soja se coparticipan a las provincias que giran el 30 % a las municipalidades. Entre 2009 y 2015 la provincia de Buenos Aires recibió por éste tributo alrededor de $ 4000 millones.
[v] Por decreto 406/16 se creó el Acuerdo para el nuevo federalismo que plantea la devolución del 15 % de los recursos de la seguridad social retenidos desde el año 1992. El reintegro a las provincias sería gradual con fecha límite en el año 2021.
[vi] Desde el año 2003 se avanzó en obras sumamente importantes como fue el caso de la terminación de Yacyretá, la Autopista Rosario-Córdoba, la transformación en autovía de la Ruta Nacional N° 14 o la pavimentación de buena parte de la Ruta Nacional Nº 40. Durante la etapa se amplió el Complejo Hidroeléctrico argentino (los Caracoles o Punta Negra), se creó la Central de generación eléctrica Nuclear Atucha II, se extendió la vida de la Central Embalse y en el año 2011 se inauguró gasoducto Juana Azurdy, entre otras importantes obras. Se implementó el programa de creación y de infraestructura universitaria más importante desde los años cincuenta y se construyeron más de 1800 escuelas. Cristina inauguró el Centro Cultural Bicentenario. Se recapitalizó Aerolíneas Argentinas y se recuperó una política ferroviaria adquiriendo material rodante y reconstruyendo estaciones y vías. Se desarrollaron los primeros satélites nacionales de comunicaciones (ARSAT e INVAP), se impulsó la política nuclear desarrollando el reactor CAREM, se instaló la infraestructura de la Televisión Digital Abierta y la fibra óptica a nivel federal. En provincia Buenos Aires Nación financió rutas y autovías como es el caso de la N 226, se desarrollaron obras en la Cuenca del Río Salado, se construyeron plantas potabilizadoras (Juan Manuel de Rosas en Tigre) e importantes obras de tratamiento cloacal. Entre éstas últimas, se destaca la Depuradora de Líquidos Cloacales Del Bicentenario de Berazategui. Se construyeron hospitales en diversas localidades de la provincia y entre ellos el de alta complejidad Interzonal “El Cruce” en Florencio Varela.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Libro de Aritz Recalde "Estudios sobre el Brasil"













Introducción
- Juan Bautista Alberdi y el Brasil       
- Brasil y Estados Unidos según Luiz Alberto Moniz Bandeira                       

- Brasil en el pensamiento nacional: Hernández Arregui, José María Rosa
y Arturo Jauretche                                                                                           

- Juan Enrique Guglialmelli y las relaciones argentino brasileñas                            

- El Partido de los Trabajadores y el Brasil.                                                         
Bibliografía          

lunes, 12 de diciembre de 2016

La aristocracia del dinero


Aritz Recalde, diciembre 2016


La aristocracia del dinero gobierna los destinos del país y luego de un año de gestión quedó claro que para CAMBIEMOS la patria es el dólar y que su religión es la finanza. 

Dios finanza
Lo primero que hizo CAMBIEMOS cuando asumió el gobierno fue pagarle a los fondos buitres, cuestión que colisionó con las políticas de negociación de deuda de los años 2005 y 2010. La decisión del PRO y de la UCR contradice el punto de vista de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que aprobó una propuesta de renegociación de deuda impulsada por nuestro país. La Asamblea General del organismo sancionó una iniciativa con “nueve principios de restructuración de deudas soberanas”. El resultado de la elección en la ONU fue de 136 votos a favor, 6 en contra y 41 abstenciones. Solamente se opusieron al planteo argentino las Potencias Occidentales que manejan el negocio de la deuda externa y sus aliados: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Israel, Canadá y Japón.
La decisión de CAMBIEMOS de apoyarse en los fondos buitres, en los bancos que protagonizaron la crisis mundial del año 2008 y en el Estado que ocupa ilegalmente las Malvinas, va en contramano de la tendencia política internacional.  En el año 2016 el pueblo británico votó un referéndum para salir de la Comunidad Europea y los norteamericanos se opusieron a la continuidad de los Demócratas (Clinton). En ambos casos y a diferencia de Macri, los pueblos cuestionaron el programa de especulación financiera que privilegió salvar a los bancos en lugar de apoyar la economía real y el desarrollo social de los países.
En su encíclica Laudato Si, el Papa Francisco cuestionó la especulación financiera internacional ya que sostuvo, sin titubear, que la “Deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de Control”. El apoyo público del Gobierno Nacional a los fondos especulativos se opone con la doctrina de Francisco y de la iglesia en la materia. El Papa sostuvo que “la salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de la finanza que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis”.  El punto de vista de Francisco va en línea con Viejo Testamento que cuestionó la especulación y Jehová le fue claro a Moisés al convocarlo a no “ser logrero” y a no “imponer usura”. Jesús en el Nuevo Testamento llamó a desligarse de los bienes materiales y a entregarles las riquezas a los pobres ya que “más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios”.
CAMBIEMOS puso en los Ministerios a los representantes de las empresas extranjeras y a los bancos, favoreciendo la acumulación desmedida de ganancias a costa de la pobreza de la mayoría social y del deterioro de las arcas públicas. El “gato extranjero” que gobierna el país cuida las “sardinas de las finanzas públicas” y luego de un año de gestión de los CEOS, la Argentina acumuló 45.000 millones de dólares de nueva deuda.  

El puerto de Buenos Aires contra el país
En el año 1880 Julio Argentino Roca y la Liga de Gobernadores vencieron militarmente a Carlos Tejedor.  Desde esa fecha hasta el año 2015, en democracia la aristocracia porteña no pudo ejercer el predominio pleno del poder estatal. Actualmente y de manera similar a la presidencia de Bartolomé Mitre previa al año 1880, la aristocracia del puerto de Buenos Aires está sometiendo al conjunto de las provincias y a los pueblos federales.
La política de apertura de las importaciones de CAMBIEMOS beneficia a la Capital Federal y al productor extranjero y pone en riesgo las economías regionales. Ya en el siglo XIX el correntino Pedro Ferre denunció esta estrategia comercial que benefició al extranjero y al puerto de Buenos Aires a costa del sacrificio del productor y del trabajador argentino.

La mesa de los argentinos se volvió una divisa
La aristocracia del dinero hizo del alimento de los argentinos un mero instrumento para obtener dólares, poniendo en riesgo la supervivencia de las familias que no pueden comprar el pan, la leche, la fruta o la carne. En lugar de abastecer el mercado interno, CAMBIEMOS promueve las exportaciones de alimentos con la finalidad de obtener dólares que son utilizados para garantizar la fuga de capitales de los CEOS y la usura internacional.
La devaluación y la eliminación de retenciones a la soja y la paulatina flexibilización de las regulaciones estatales, favorecieron el aumento desmedido del precio de los alimentos y la formación de una ganancia excepcional de 90.000 millones de pesos para un grupo de exportadores de granos.
En caso de no exportar su producción, los empresarios agropecuarios ajustan los precios internos de la harina o de la carne al costo internacional, impidiendo el consumo popular. Hay estadísticas que demuestran que bajó la compra de carne y de leche que fueron remplazados por fideos, polenta y mate cocido.  Aumentó la pobreza y se acentuaron los problemas de desnutrición infantil. En paralelo, las clases altas compran camionetas importadas y acumulan dólares debajo del colchón.

El Gobierno Nacional les garantiza a los grandes productores una ganancia extraordinaria y promete al resto del país empobrecido que se generará una riqueza que será “reinvertida”. La “teoría del derrame” de los años noventa que hoy guía las decisiones de la política económica, aumenta la desigualdad social, consolida los oligopolios e impide a los argentinos el consumo de proteínas, vitaminas o de hidratos de carbono. Más allá del discurso oficial, los únicos “brotes verdes” de la economía son las cruces de madera que germinan en el hambreado conurbano bonaerense y en el interior del país, cuyas familias salen a juntar cartones conformando la geografía del hambre PRO. 

¿Función social o financiera de la propiedad privada?
La Constitución Nacional del año 1949 sostuvo que la propiedad privada tenía una función social y que ningún sector productivo podía hacer un uso de un bien particular al punto de poner en riesgo la supervivencia del colectivo nacional.
Paradójicamente y pese a que los ingleses ocupan ilegalmente Malvinas y que desde el mes de octubre hacen pruebas militares en nuestras islas, Macri le concedió a la empresa anglo holandesa Shell el control de los recursos naturales del país. Hasta el año 2015 se subsidió la energía con la finalidad de permitir a la población viajar barato o calefaccionarse y al productor nacional ser competitivo. La ganancia desmedida de Shell y de las empresas norteamericanas que manejan la política energética de CAMBIEMOS, ponen en riego la economía familiar y la sustentabilidad del industrial argentino que va directo a la quiebra.
La finalidad fundamental del Ministro de Energía, es la de garantizar a las empresas petroleras extranjeras la repatriación de dólares. No es casualidad por eso, que al ser consultado por la causa del aumento de combustible argentino cuando cayó el precio del petróleo mundial, el Ministro Aranguren argumentó que era el resultado de la devaluación del peso que bajó la ganancia en dólares de las (sus) empresas. En la Argentina de Shell si baja o si sube el petróleo, aumenta el precio de combustible y no existe un uso estratégico y social de la energía.
Como corolario de una política que beneficia a las compañías y no al Estado y al pueblo, el Gobierno Nacional le condonó 19.000 millones de pesos de deuda a las empresas eléctricas, cuando en paralelo les aumentó las tarifas a los usuarios más de 300% (si no fuera por la Justicia la suba sería aún superior).

Gobernar es endeudar
En el siglo XIX Alberdi sostuvo que “Gobernar es poblar; muy bien: pero poblar es una ciencia, y esta ciencia no es otra cosa que la economía política, que considera a la población como instrumento de riqueza y elemento de prosperidad”. El autor tucumano promovió la inmigración anglosajona para remplazar a las etnias y las razas locales. Para CAMBIEMOS gobernar es endeudar y el Gobierno Nacional impulsa por todos los medios la llegada de especuladores que reciben todos los beneficios del Estado y que a cambio no invierten prácticamente nada. El postulado de Alberdi supuso asesinar a indios, negros y criollos para importar europeos. CAMBIEMOS propone destruir al empresariado argentino que es desfavorecido por las medidas de política económica, para luego sustituirlo por el extranjero (preferentemente norteamericano).
Para que lleguen capitales se deterioró el salario vía devaluación del peso y por las paritarias por debajo de la inflación. Este año se abrieron las importaciones y se flexibilizó la salida de capitales que ya ronda los 20.000 millones de dólares.
En lo que va del año 2016 cerraron miles de empresas y se perdieron más de 150.000 puestos de trabajo. El resultado de ésta política será la de debilitar el poder de negociación de los sindicatos y del Estado que ve menguar su capacidad de recaudación y de regulación de la economía. Al obrero que se quedó sin trabajo, le prometen que será contratado nuevamente en el futuro por un empresario extranjero. ¿No sería mejor que CAMBIEMOS cuide la economía como hacen todos los países?. Para las familias argentinas es mejor el “trabajo en mano”, que la “promesa futura volando”.

La propaganda contra la democracia
El Partido Político de CAMBIEMOS son los medios de comunicación. Es por ello que con prematura le dieron poder a Clarín con el Decreto 267/2015 y que impulsan el desembarco de la prensa norteamericana en el país. Los medios oficialistas construyen la agenda noticiosa con los operadores políticos del sistema de Justicia y con la ex SIDE.
La relación de CAMBIEMOS con el resto de las fuerzas políticas se organiza a partir del supuesto de que “conducir es contratar”. En paralelo a que dejaron en la calle empleados estatales de la gestión anterior, CAMBIEMOS contrató nuevo personal allegado ideológicamente aumentando la dotación de personal, según lo documentó el Ministerio de Trabajo.
De imponerse la tendencia neoliberal que hace de la política una mera tarea publicitaria de medios, se pone en juego la democracia argentina y está en riesgo la civilización mundial. Los norteamericanos controlan las redes sociales (Silicon Valley) y pactan con las oligarquías nacionales para consolidar un sistema homogéneo de control de la información. Las corporaciones mediáticas direccionan los datos de los buscadores, te arman paquetes culturales para los celulares a partir de estudiar tus perfiles y no necesitan de tu deseo de informarte para influirte ya que manejan los circuitos culturales y de entretenimiento.   
Si la sociedad actual abandona la tarea de las organizaciones libres del pueblo y se vacían los partidos, los sindicatos, clubes o centros culturales, la política será controlada por las corporaciones mundiales y la democracia se convertirá en una anécdota del pasado.

Geopolítica de la desintegración regional
La política exterior de CAMBIEMOS sigue los lineamientos formulados por un sector de la finanza norteamericana y europea.  El objetivo fundamental de CAMBIEMOS es desandar la UNASUR y el ALBA y hacer del MERCOSUR una plataforma de negocios de un grupo reducido de empresas multinacionales.
Con la finalidad de mostrarse condescendiente con la finanza internacional y con sus titulares, durante el año 2016 CAMBIEMOS protagonizó varios traspiés diplomáticos.  Apoyaron públicamente a los Demócratas en los EUA y a su iniciativa de la Alianza Pacífico: contrariando sus deseos ganaron los Republicanos. Macri se reunió dos veces en un año con el italiano Matteo Renzi, quien renunció recientemente a su cargo por perder un referéndum popular. Tras el encuentro del Presidente argentino con la Primera Ministra Theresa May, los ingleses iniciaron ejercicios militares en Malvinas. La candidatura de Malcorra a la ONU fue infructífera y la Canciller argentina no consiguió que en el Bicentenario de la Independencia concurran delegaciones presidenciales del mundo, más allá de un ex monarca español cazador de elefantes. 
En el único aspecto que están consiguiendo logros, es un su decisión de destruir el MERCOSUR y de aislar a la Venezuela de Nicolás Maduro. Tal decisión es sumamente desacertada en los planos comerciales, sociales, políticos e históricos y da cuenta de una sumisión irresponsable al mandato de los EUA en temas de política exterior.  

En la Argentina de Perón los únicos beneficiarios eran los niños. En la patria de CAMBIEMOS los únicos favorecidos son los bancos, las cerealeras y las empresas de servicios. El modelo de desarrollo de CAMBIEMOS derivó en la recesión económica (caída de 2 % del PBI), en el aumento del desempleo, en la salida de dólares al extranjero y en una inflación del 45%. Como resultado del programa, el presupuesto nacional del año 2017 contempló un ajuste de las finanzas públicas y un aumento del endeudamiento. El proyecto del centralismo porteño y de la aristocracia del dinero extranjero, solamente podrá ser derrotado con la unidad de las provincias federales y de las organizaciones libres del pueblo. De no modificarse la política económica actual, el país corre el riesgo de conformar un marco social y económico propicio para otra crisis como la del año 2001.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Fidel Castro y su legado

Aritz Recalde, noviembre 2016

El mundo despide a una de las figuras políticas más importantes del siglo XX. Junto a Juan Domingo Perón, Fidel Castro (1926-2016) fue el dirigente quien más profundamente influyó en los debates políticos de Iberoamérica del último siglo. En muchos aspectos su figura es única y es la resultante de fusionar diversas tradiciones ideológicas y políticas que fueron variando en la vertiginosa, extensa y convulsionada historia personal y regional que le tocó vivir.  
Siendo hijo de un terrateniente, Fidel estudió en el colegio La Salle y luego con los jesuitas en un país de raigambre cultural religiosa. En su paso por la Universidad de La Habana, obtuvo el título de abogado y profundizó su conocimiento de la historia y de la literatura marxista.
En su juventud militó en la universidad y en el Partido Ortodoxo, donde hizo campaña contra la injusticia social y para terminar con la corrupción política. Su agitada biografía lo encontró actuando en la academia, asaltando el cuartel Moncada (1953) o realizando su propia defensa letrada frente a un tribunal donde anunció que “la historia me absolverá”. Beneficiado por una amnistía viajó a México y se abocó a retomar la lucha contra la dictadura y organizó el Movimiento 26 de Julio, consolidó una milicia y desembarcó en su país con un grupo de activistas en el yate Granma (1956). Ésta última acción recibió una estrepitosa derrota y ello no impidió que la decena de sobrevivientes organice una guerrilla en la Sierra Maestra y que en el año 1959 derriben a Fulgencio Batista. En la última ofensiva militar rebelde, 300 milicianos derrotaron a un ejército profesional de 10.000 soldados. Tenía tan sólo 33 años y en su corta vida había redactado volantes estudiantiles, organizado un movimiento político de masas, impulsado Radio Rebelde para comunicarse con el pueblo y combatido en la guerrilla.
Siendo una de las grandes celebridades políticas mundiales, entabló relaciones con los principales líderes sociales y religiosos del planeta. Polémico y frontal, desenvolvió diversas relaciones y acalorados debates con figuras encumbradas de la cultura y del deporte como Jean Paul Sartre, Julio Cortázar o Diego armando Maradona. Posiblemente, sea la polémica acerca de la detención del escritor Heberto Padilla, el momento más álgido de una relación entre Fidel y los intelectuales de su país y del mundo. La Revolución Cubana, críticas y debates de por medio, fue un laboratorio cultural y afloraron emblemáticos espacios de producción y de divulgación literaria y artística, como la Casa de las Américas o los ámbitos periodísticos como Prensa Latina en el cual participaron los argentinos Rodolfo Walsh, Ricardo Masetti y Rogelio García Lupo.
Fidel Castro y el conjunto del pueblo cubano atravesaron todo tipo de dificultades en un siglo de guerras mundiales y de revoluciones anticoloniales. A la independencia de España del año 1898 le siguió una administración con tutela norteamericana, que incluyó la sanción de una Constitución que le daba intervención a EUA en los asuntos internos cubanos. En las primeras décadas del siglo XX la política del país fue inestable y transcurrió entre conflictos sociales, huelgas como la del año 1933 que contribuyeron a la caída de Gerardo Machado, levantamientos militares o conspiraciones civiles. Los enfrentamientos políticos derivaron en la represión y en el asesinato de dirigentes como fue el caso de Antonio Guiteras (1935) o del estudiante Rubén Batista (1953).
Ya producida la Revolución y bajo una fuerte presión norteamericana, Cuba entabló una alianza geopolítica con la Unión Soviética que le permitió colocar sus productos de exportación (azúcar) y recibir petróleo y maquinaria industrial y agrícola. El pequeño país cuya dimensión es la de una provincia argentina y que los EUA consideraban su patio trasero y su plataforma para el turismo sexual, tomó una decisión soberana. John William Cooke mencionó que “lo que estaba en discusión para los pueblos latinoamericanos no era el comunismo, o si el gobierno de Castro era comunista, filocumunista, pseudocomunista, sino el principio de autodeterminación de los países del continente para hacer lo que se les dé la gana y buscar la solución que mejor les parezca”. A partir de dicha decisión, tanto los Republicanos (Eisenhower) como los Demócratas (Kennedy) y sin excepciones, ni contemplaciones, impulsaron embargos comerciales y agresiones armadas como la producida en Playa Girón (1961). No es casualidad por ello, que en pleno siglo XXI George Bush acusó a Cuba de formar parte del “eje del mal” junto a Irak, Libia o Siria y financió la “Comisión de Asistencia a una Cuba Libre” que apoyó grupos opositores y reforzó el bloqueo. Una década después y con tropas norteamericanas mediante, Irak, Libia, Siria fueron destruidos por una salvaje guerra.
La desarticulación de la Unión Soviética a fines de los años ochenta, obligó a Cuba a ingresar a los mercados mundiales en el marco de un bloqueo económico y político norteamericano. El país se vio inmiscuido en una etapa dramática en temimos sociales recordada como el “periodo especial”. A partir de acá, el país impulsó el turismo que le originó divisas y también nuevos desafíos culturales y políticos que a la fecha siguen sin resolverse. 
El ascenso presidencial de Hugo Chávez (1998) y de los nacionalismos regionales le dio oxígeno al proceso cubano, que encontró nuevos aliados políticos, económicos y sociales.  Durante la última década el Partido Comunista Cubano impulsó reformas en el marco de los “Lineamientos de la Política Económica y Social”, que favorecen la creación de un mercado y de una actividad económica privada y mixta.

El legado de Fidel
Fidel fue un nacionalista que siempre exigió el efectivo cumplimiento del derecho a la autodeterminación política y cultural de Cuba. Durante sus gestiones la isla construyó una identidad propia y diferenciable, como parte de una simbiosis de las tradiciones hispánicas, afroamericanas, norteamericanas y soviéticas. Cuba ejerció el derecho a la identidad e impulsó activamente su música, su literatura y su deporte como parte de los rasgos centrales de su ser nacional. Tanto la influencia liberal de los EUA, como la impronta soviética cristalizada en leyes, regulaciones o en tecnología, nunca borraron la originalidad cultural del país. Su registro historiográfico oficial articuló las tradiciones nacionales de José Martí y de la idiosincrasia de origen hispánica, con los aportes del marxismo.  
En el plano político Castro gobernó ejerciendo un carisma y una personalidad excepcionales. En este terreno, como en el cultural y pese a aplicar un sistema de Partido Único similar al soviético, no fueron eliminados los rasgos nacionales. En Cuba hay elecciones periódicas en todos los niveles de gobierno y sin desconocer que existe un control estatal central de muchas actividades, la sociedad civil conserva vitalidad y las organizaciones libres del pueblo participan de la vida política. Actualmente Cuba es gobernada por una nueva generación que remplazó a los titulares de la revolución del año 1959 y que aplica los principios de la Constitución de 1976 y de la Ley electoral de 1992. El proceso político fue institucionalizando un sistema para la organización popular del gobierno y la administración de los asuntos públicos. La Revolución Cubana sancionó la división de poderes legislativos (Asambleas), ejecutivos (Consejo de Estado) y judiciales (Tribunal Supremo Popular).
Sin estas particularidades de Fidel y de la Revolución, posiblemente, el proceso político iniciado hace décadas habría fracasado como ocurrió en buena parte de los regímenes comunistas europeos. Es el pueblo cubano quien derribó la dictadura de Batista y quién tomó la decisión de practicar dicho sistema político y difícilmente pueda ser evaluado fácilmente en torno de las críticas de los titulares de países europeos que aún tienen monarquías vitalicias (España), reelecciones indefinidas (Alemania) o de Estados que actúan en un “bipartidismo de formas” que responde más al poder económico que a la voluntad popular (EUA). Este sistema político que tiene aciertos y limitaciones, promotores y opositores, le otorgó estabilidad al régimen de gobierno en un contexto iberoamericano caracterizado por los frecuentes golpes de Estado, las ejecuciones masivas de dirigentes sociales, las crisis de gobernabilidad y los innumerables levantamientos populares seguidos de violentas represiones.   

Fidel Castro fue un dirigente antiimperialista y si bien entabló una alianza estratégica con la Unión Soviética, ello no impidió que el país desarrolle una línea de política internacional propia en diversos aspectos. Su ideología lo condujo a combatir la injerencia norteamericana y europea en su país y también en Iberoamérica, en África o en Asia.
Siendo un joven miembro de la Federación de Estudiantes Universitarios, viajó a la Argentina para contactarse con miembros de la Revolución Justicialista y conseguir apoyo para la creación de la antiimperialista Confederación Latinoamericana de Estudiantes. Con sostén financiero del peronismo, Castro estuvo en Colombia en el año 1948 en el contexto de la creación de la Organización de Estados Americanos. En la patria de Bolívar denunció la ocupación ilegal británica de las Islas Malvinas. Los vínculos entre el peronismo y Cuba se mantuvieron y en junio del año 1960 Juan Perón sostuvo proféticamente que ambas revoluciones antimperialistas luchaban “por idénticas causas” y “a nosotros nos llamaron fascistas en 1943, nazis en 1946 y comunistas en 1955, sin que fuéramos otra cosa que buenos argentinos deseosos de liberar a nuestro país (…) no escapa al menos advertido que el noventa por ciento de los pueblos latinoamericanos están con Cuba y con Fidel, no sólo porque tiene razón, sino también porque enfrenta valientemente a los eternos enemigos de sus pueblos.” En esta misma tesitura, en el año 1974 el gobierno de Héctor Cámpora suspendió el bloqueo comercial a la Isla.
Luego del triunfo de la Revolución en el año 1959, Cuba se tornó en un ámbito de reunión, de capacitación y de apoyo a las acciones de resistencia al imperialismo mundial. Fidel promovió activamente las acciones del Movimiento de Países No alineados y del Grupo de los 77. Desde mediados de los años sesenta el país recibió contingentes políticos de todos los continentes, ya que según palabras de John William Cooke emitidas desde la Habana, “esta es la Meca revolucionaria y todos vienen a beber en el manantial”.
Como parte de su lucha anticolonial, Fidel envió apoyo al África y soldados cubanos combatieron o capacitaron milicianos en Angola y en el Congo.  
Durante los años noventa Castro impulsó en soledad una prédica contraria al neoliberalismo, mientras que en paralelo Cuba exigió la democratización de la Organización de las Naciones Unidas.

Fidel fue un impulsor permanente de la unidad iberoamericana. Tal cual adelantamos, ya desde joven estuvo abocado a la consolidación de federaciones universitarias regionales. Durante los años sesenta Cuba apoyó a diversas organizaciones políticas del continente, muchas de ellas de carácter guerrillero. En los años setenta acompañó la asunción del gobierno de Salvador Allende y el ascenso del sandinismo en Nicaragua. Su intervención fue fundamental en la Revolución Bolivariana que comandó Hugo Chávez y Fidel contribuyó al ascenso de los nacionalismos boliviano y ecuatoriano y a la apertura de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). La ALBA impulsó intercambios de profesionales y de recursos humanos y materiales que derivaron en programas de alfabetización, de atención de la salud o de intercambio científico.

Fidel Castro fue un humanista y trabajó por la emancipación social de los trabajadores y de sus familias. La tarea no fue fácil en un país pobre y dependiente que debió suplir su atraso económico y la inexistencia de grandes recursos naturales, con el desarrollo del capital humano y la ciencia. Ya desde su formación cristiana juvenil, el líder cubano desarrolló un profundo sentido social de la política que reforzó a partir de su conocimiento de la sufriente realidad del país. Los importantes avances cubanos en la lucha contra la mortalidad infantil, en la democratización de la educación, en el acceso masivo al deporte o a la salud, son reconocidos por sus admiradores y también por sus detractores. 

Es innegable que Fidel, como todos los líderes políticos, tuvo aciertos y cometió errores. En una etapa violenta del continente caracterizada por golpes de Estado y dictaduras, los cubanos impulsaron los métodos de la lucha armada y en la mayoría de los casos el saldo político para la región fue negativo. Si bien en una etapa Castro abogó por la formación de guerrillas, ello no impidió que en los últimos años La Habana sea el marco para la firma de los Tratados de Paz de Colombia.

Los norteamericanos intentaron matarlo en decenas de atentados dentro y fuera de Cuba y no pudieron amedrentar su voluntad. Le impusieron al país bloqueos económicos, prohibiciones políticas y agresiones comerciales de todo tipo, sin por ello conseguir que el pueblo abandone a su líder. Muchas veces barajaron los precios del azúcar o del níquel y los flujos del turismo fluctuaron y pese a eso, Fidel y su sueño siguieron firmes. La política cubana fue difamada mediáticamente por las grandes cadenas de noticias mundiales y pese a las oposiciones internas y externas que existen, el régimen siguió contando con el apoyo mayoritario su pueblo. Éste último y desde ahora en adelante, será el protagonista de decidir qué hacer del presente y del futuro de la Revolución. Fidel ya dejó su legado.  


martes, 22 de noviembre de 2016

El sujeto social del peronismo


Aritz Recalde, noviembre 2017


“Cuando Perón no esté, ¿qué significará ser peronista? Cada uno dará su respuesta propia, y esas respuestas no nos unirán sino que nos separarán.”  John William Cooke

Desde su origen el peronismo fue un espacio político plural y frentista y reflejó en buena medida, las contradicciones de la sociedad argentina. Dicha complejidad se estructuró en torno de un vértice representado por Juan Perón, quién trabajó por conformar un Movimiento político más que un Partido electoral. El Movimiento funcionó como una federación de organizaciones libres del pueblo (OLP), que construían un programa de recuperación nacional y de emancipación social compartido.  Las OLP funcionaban de manera autónoma y cada una de ellas tenía funciones y dinámicas propias.
Con la finalidad de traducir fuerza social en representación institucional, la Revolución creó una herramienta electoral de base sindical: el Partido Laborista. A dicha organización se sumaron fuerzas partidarias aliadas y dirigentes de diversas extracciones ideológicas. Con éstos últimos en el año 1947 Perón fundó el Partido Unido de la Revolución Nacional, herramienta electoral que siempre mantuvo la centralidad de los trabajadores propia del laborismo.
El mandatario distribuyó los roles y los espacios de poder dentro del Movimiento a partir de diferenciaciones de clase, de género, etaria y funcional.

Peronismo y clases sociales
El peronismo fue un Movimiento pluriclasista y le otorgó lugares de representación institucional y política al empresariado nacional y a los sindicatos de trabajadores. Estos últimos eran considerados la “columna vertebral” siendo el objeto y el sujeto de las políticas de la Revolución. Perón les asignó a los representantes del sindicalismo la Cancillería (Atilio Bramuglia), el Ministerio de Interior (Ángel Borlenghi), el Ministerio de Trabajo y Previsión (José Freire), lugares en todas las embajadas y un tercio de los cargos legislativos, entre otros ámbitos. El empresariado nacional manejó la cartera de Hacienda (Miguel Miranda) y obtuvo importantes beneficios financieros (Banco Industrial), comerciales (IAPI) y de impulso de la actividad productiva.  
Perón al momento de distribuir el poder interno del Movimiento, consideró que el centro de las decisiones tenían que estar en manos de la clase obrera. El mandatario tuvo como un interlocutor permanente a la CGT y abogó por la participación directa del obrero en la actividad política. Con la finalidad de garantizar su pleno poder, impulsó activamente la unidad del sindicalismo y si bien tuvo internas coyunturales con algún dirigente (Luis Gay o Augusto Vandor) se cuidó de no debilitar la Central gremial y en sus tres gobiernos la CGT estuvo unificada.
Durante los años ochenta y noventa, el sindicalismo perdió poder de decisión dentro del peronismo y fue erosionada su influencia en la política de la Argentina. La desindustrialización del país mermó el número de afiliados sindicales y debilitó su capacidad de negociación. Por otro lado, el espacio político de la Renovación Peronista cuestionó y eliminó la asignación del “tercio” sindical en el reparto de cargos de listas internas. En este contexto, la rama política del Movimiento adquirió mayor protagonismo en relación a la rama sindical. En la provincia de Buenos Aires el gremialismo fue desplazado por una nueva red de trabajo social barrial dependiente de intendentes o del gobernador: las “manzaneras”. Los cambios económicos del país y aquellos derivados del propio peronismo, le modificaron el perfil social y organizativo a un espacio político de origen industrial y sindical.
El menemismo cambió radicalmente la composición social del peronismo, al transferirle las decisiones fundamentales del país al capital extranjero y a la oligarquía interna. Durante su mandato existió un sindicalismo oficialista que justificó las privatizaciones de empresas, a cambio de acciones y participación en las nuevas administraciones. Además, un sector importante de los trabajadores resistió al neoliberalismo en expresiones de la economía formal (CGT- MTA o CTA) y de la informal (organizaciones sociales).
Desde el año 2003 en adelante el importante proceso de crecimiento del PBI (se duplicó en una década), el fortalecimiento del mercado interno de consumo, la intervención económica estatal y el paulatino proceso de sustitución de importaciones, favorecieron la creación de nuevos empleos. Resultado del patrón de desarrollo, aumentó exponencialmente el número de trabajadores y de afiliados de varios sindicatos.  Si bien el proyecto de país fue positivo para un sector importante de la clase obrera, el gobierno nacional no consideró al sindicalismo como un interlocutor directo o privilegiado y menos aún como parte central del reparto de espacios de poder. En particular durante los últimos años, Cristina Fernández apostó a conformar una herramienta política sustentada en la dimensión etaria (juventud) y no necesariamente de clase.
Las organizaciones sociales (trabajo informal) fueron un actor central de la resistencia al neoliberalismo de los años noventa. Buena parte de ellas, acompañaron la convocatoria del Frente Para la Victoria en el año 2003 y Néstor Kirchner fue el articulador de la diversidad de actores y de dirigentes sociales. Buena parte de estas organizaciones consiguieron mejorar sus condiciones de ingreso con medidas como la AUH o las cooperativas. En este caso, como con la CGT, los dirigentes sociales no se conformaron como un articulador político central del gobierno, que siguió apoyado en la rama política o en la rama juvenil del Movimiento.
La relación entre la conducción política nacional, la CGT y las organizaciones sociales no estuvo exenta de dificultades durante el último mandato presidencial. En general, Cristina Fernández no reconoce como interlocutores a las construcciones políticas existentes y no se apoya en las OLP para la construcción de poder, sino que apuesta a consolidar lo que considera es una “fuerza propia”. Dicha cuestión hoy está reflejada en que el sector mayoritario de la CGT y de las organizaciones sociales como la CTEP, no están encuadradas bajo la conducción de la ex Presidenta. 

Peronismo y género
Durante la Revolución Justicialista las mujeres alcanzaron representatividad institucional con la ley de voto femenino del año 1947. Además, la mujer ocupó lugares de protagonismo político al punto de que Eva Duarte ofició como la representante del gobierno frente a la CGT. Fue tal su importancia, que la central sindical la impulsó como vicepresidenta de los argentinos. Dicho protagonismo político concreto de la mujer en la Revolución, allanó el camino para las asunciones presidenciales posteriores de Isabel Martínez y de Cristina Kirchner. Ambas fueron las primeras mandatarias de la historia argentina y no es casualidad que las dos salieron del peronismo.
La Revolución Justicialista impulsó que un tercio de los cargos legislativos del Movimiento fueran para la mujer, adelantándose a la legislación actual que impulsa pisos mínimos de participación femenina y que avanza hacia la igualdad de representación.  
Durante la última década, el peronismo kirchnerista avanzó en el reconocimiento de derechos de una minoría sexual con la sanción de la igualdad de género y con el matrimonio igualitario. Como parte de la mutación cultural del peronismo, actualmente hay sectores kirchneristas que se identifican más con las políticas de género o de derechos humanos, que con los históricos aspectos de reforma social y de participación sindical de los trabajadores.

Peronismo y juventud
En los años cincuenta la Revolución impulsó la organización masiva de la juventud. Con esta finalidad, creó la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Confederación General Universitaria (CGU), antecedentes de otras decenas de agrupaciones que proliferarían en los sesenta y setenta como la JUP, ANDE o las juventudes sindicales. Si bien en los años cincuenta la UES y la CGU aplicaban programas sociales del Estado y participaban de la política nacional, será en el tercer gobierno justicialista cuando ingresan orgánicamente al Movimiento. Su nueva participación dentro del peronismo incluyó la asignación de cargos públicos y desde el año 1973 al clásico reparto de lugares en el Estado entre clases sociales (rama sindical), genero (rama femenina) y por función (rama partidaria), se le agregaría la rama juvenil.
Con activa participación en la resistencia peronista desde fines de los años setenta, la juventud ocupó un lugar importante en el debate público. Sectores de su conducción se propusieron disputar espacios de poder con el conjunto del Justicialismo, incluyendo debates con los sindicatos, con Perón y con su vicepresidenta. Las tensiones entre los sectores internos del Movimiento, derivaron en rupturas como la producida en el acto del 1 de mayo del año 1974 o con el pase a la clandestinidad de un sector de la juventud durante el mandato presidencial de Isabel Martínez.         
Desde el año 2003 la juventud adquirió mayor protagonismo y dentro de los municipios o en los diversos espacios partidarios empezaron a crearse áreas para su inclusión formal. A partir del año 2011 Cristina Fernandez consideró que el peronismo tenía que organizarse, primordialmente, en torno de la cuestión etaria y la juventud ocupó lugares centrales del dispositivo político. La conducción inició una estrategia de construcción de poder centrada en la inclusión masiva de la juventud de clase media en el gobierno. La reciente inserción al peronismo de la militancia juvenil se realizó desde un encuadramiento mayoritariamente estatal, a diferencia de los años setenta cuando su participación era fundamentalmente social y de base. 

El peronismo y su rama política
La Revolución consideró como interlocutores y otorgó representatividad institucional a diversos actores con poder social. Principalmente, les concedió responsabilidades y funciones políticas y de gestión a la iglesia y a los militares. Además y cuestión central, el Justicialismo le otorgó un tercio de los lugares de gobierno a la rama política compuesta por dirigentes de procedencia en la UCR, conservadores, socialistas, comunistas o socialcristianos. Sin negar la diversidad social de orígenes, la herramienta electoral del peronismo nació, fundamentalmente, desde los sindicatos y no es casualidad por eso que en el año 1973 el líder del Movimiento les concedió varias vice gobernaciones a la CGT, además de lugares en las legislaturas y ministerios.  
Desde el origen del peronismo existieron tensiones entre la rama política y la sindical y muchas de ellas afloraron públicamente en los años setenta. John William Cooke lo teorizó con lucidez y postuló una crítica al accionar de la rama política luego del golpe del año 1955.
Como adelantamos, la rama política adquirió mayor preponderancia desde los años ochenta y noventa y actualmente reúne a un importante número de legisladores, intendentes y gobernadores.

¿Qué es el peronismo, a quién representa y quién lo conduce?
El peronismo clásico era un Movimiento pluriclasista, pero buena parte de sus decisiones estaban en manos de la rama sindical (CGT). La Revolución trabajó incansablemente por la unidad de los trabajadores y por la formación doctrinaria de sus cuadros. Durante los años ochenta y los noventa el peronismo se apoyó, fundamentalmente, en la rama política.
El kirchnerismo es un espacio originado, fundamentalmente, en la rama política del peronismo y evolucionó hacia la juventud. Al momento del último armado electoral, Cristina Fernandez subordinó a un segundo plano al sindicalismo y a la mayoría de la rama política del Movimiento. El balance electoral de la estrategia fue magro para el peronismo, que perdió intendencias, provincias y el gobierno nacional a manos de CAMBIEMOS. La dinámica de construcción política actual de Cristina Fernández parece acentuar la tendencia de los últimos cuatros años y se apoya en la rama juvenil, en resabios de la experiencia de “Unidos y Organizados” y en sectores de gremios principalmente estatales (CTA). La realización de actos políticos en las universidades es expresivo de la mutación social e ideológica del kirchnerismo, que elige como interlocutor privilegiado a la clase media. En los años cincuenta el teatro de la política eran los sindicatos y las organizaciones libres del pueblo propias de la clase trabajadora y en menor medida, los actos de Perón o Eva eran efectuados en instituciones típicamente de clase media.
Actualmente el peronismo enfrenta una crisis de conducción política, originada en buena medida, en una dificultad para definir cuál el sujeto social que lo compone. Si éste último aspecto fuera aclarado, posiblemente sería más simple determinar cuáles son los objetivos del Movimiento para los próximos años. ¿El peronismo debería reconstruir su estrategia sindical o tiene que evolucionar en un partido socialdemócrata?, ¿el Justicialismo tiene que hacer eje en su composición de clase o debe privilegiar la condición etaria de sus miembros?, ¿el Movimiento retomará el concepto de federación de organizaciones libres del pueblo (comunidad organizada) o derivará en un partido tradicional?.


Juan Perón ofreció un modelo de Movimiento Nacional. Actualmente y dentro de la diversidad política de la región, la revolución boliviana que conduce Evo Morales impulsa una herramienta política similar al peronismo histórico. El MAS representa a las organizaciones libres del pueblo sobre las cuales recaen las principales decisiones políticas del país. Las OLP tienen autonomía funcional y le otorgan a la masa social soluciones diarias y al gobierno nacional le marcan una agenda política.