viernes, 22 de junio de 2018

La Segunda Reforma Universitaria



Aritz Recalde - Leonardo Moyano
Junio de 2018
El legado de los reformistas del año 1918
Hace un siglo se produjo la Reforma Universitaria del año 1918, conformando uno de los sucesos políticos y culturales sudamericanos más importantes del siglo XX. Con justeza, el peruano Raúl Haya de La Torre lo caracterizó como el “más trascendente movimiento de renovación intelectual acaecido en Indoamerica desde la Independencia”.
Europa se encontraba sumergida en una cruenta guerra y en una decadencia política, económica y cultural. Frente a ese panorama, la juventud iberoamericana elevó la esperanza de un nuevo mundo. Los universitarios promovieron activamente la edificación de una cultura humanista, que iba a funcionar como marco para construir una sociedad justa, libre y solidaria.
La Reforma retomó el legado de los pensadores, artistas, dirigentes políticos y trabajadores de nuestra región. Las jornadas reflejan los aires libertarios de la revolución mexicana y el legado intelectual de José Vasconcelos. La iniciativa afirmó los ideales americanistas de la Magna Patria del uruguayo Enrique Rodó y también la causa democrática y social del presidente José Batlle y Ordóñez. El proceso luego se irradió por las diversas universidades sudamericanas, templando la política regional con nuevas consignas y con renovadas banderas emancipadoras.    
La Reforma Universitaria fue pluripartidista y diversa en el plano ideológico. El movimiento expresó los anhelos de cambio social y de democratización electoral, en línea con la presidencia de Hipólito Yrigoyen. Los reformistas bregaron por una universidad comprometida con su tiempo, que garantizara la participación activa de los jóvenes y que estuviera consustanciada con el cambio social y político de los pueblos. La institución tenía que ser forjadora de la conciencia nacional independiente y antiimperialista, contribuyendo a la unidad sudamericana y a un nuevo orden regional y mundial de paz y de fraternidad.
La Universidad de la Segunda Reforma Universitaria
En el contexto de surgimiento y de desenvolvimiento de la Reforma, los trabajadores carecían de derechos sociales y laborales, y en muchos casos las organizaciones sindicales no eran reconocidas institucionalmente. Las represiones de los Talleres Vassena y de la Patagonia son expresiones trágicas de esa realidad. Las mujeres no votaban y tenían cercenadas las posibilidades de estudiar en la universidad. Los modelos productivos del país y de la región eran dependientes y atrasados y se caracterizaban por la escasa industrialización y por la mera exportación de recursos naturales.
Con posterioridad al año 1918, surgieron en todo el Continente diversos movimientos nacionales que intentaron superar el subdesarrollo y emancipar socialmente al pueblo. En ese marco, se conformó una nueva agenda universitaria, científica, cultural y social y eso supuso cambios y actualizaciones a la Reforma.
Los obreros exigieron el derecho a estudiar y a participar activamente de la vida académica. Cumpliendo este anhelo, Juan Perón sancionó la gratuidad de los estudios en el año 1949 y sostuvo que “yo no quiero una universidad para el privilegiado: yo quiero la universidad para el Pueblo (…) hemos de llevar a las universidades profesionales a nuestros muchachos pobres, porque entre ellos, estoy persuadido, hay más inteligencia y más corazón que en los otros”.  La Revolución Justicialista creó comedores estudiantiles subsidiados, horarios nocturnos y promovió becas para jóvenes de bajos recursos y derechos laborales para docentes y nodocentes. El gobierno inauguró la Universidad Obrera Nacional (UON), con carreras de ingeniería orientadas a alcanzar la independencia económica.
En las décadas del cuarenta al setenta, los sindicatos de trabajadores ocuparon un lugar fundamental en la vida nacional y en su origen la Universidad Obrera designó un rector proveniente de la Confederación General del Trabajo. Con justeza, Ernesto “semilla” Ramírez afirmó que “en la universidad no puede lograr hacerse otra cosa que lo que sucede en el país; en este momento el pueblo y su columna vertebral, los trabajadores, asumen el gobierno y también lo tenemos que asumir en la Universidad”. Los universitarios argentinos lucharon por alcanzar los derechos laborales de estabilidad, salario digno, capacitación y carrera académica y administrativa. Con estos antecedentes y por primera vez en la historia, en los años 2006 y 2015 se sancionaron los Convenios Colectivos de trabajo nodocente y docente, respectivamente.
Abandonando posiciones elitistas, las Casas de Altos estudios fueron reconociendo la importancia de incluir en los órganos de gobierno a los docentes (1918), los estudiantes (1918), a los graduados (1956), a los nodocentes (1974) y a miembros de la producción y del trabajo que intervienen en consejos sociales y comunitarios en diversas universidades argentinas.

Ciencia para la emancipación
Los académicos no pueden ser ajenos al acontecer nacional. Los universitarios no nos podremos realizar plenamente en una comunidad que no se realiza. La autonomía no puede convertirse en la justificación de una universidad isla, distante de la realidad nacional y social. Ernesto “semilla” Ramírez lo manifestó con lucidez: “nosotros decimos que vamos a crear una universidad para la liberación (…) lo que no vamos a tolerar es que en nombre de la libertad de cátedra o en nombre de la autonomía universitaria venga a trabajarse en contra del país”. Con esta misma finalidad, entendemos que las instituciones deben orientar sus funciones de docencia, transferencia, cooperación e investigación, para acompañar el desarrollo nacional y la soberanía cultural y tecnológica de los países.
A cien años de las históricas jornadas de Córdoba, seguiremos bregando por edificar:
-       Una cultura y una ciencia nacional y antiimperialista, reconociendo la diversidad histórica, étnica y regional, promoviendo el dialogo interdisciplinario y orientando la actividad académica hacia la solución de los problemas argentinos, sudamericanos y universales;
-       Una universidad abierta al pueblo y en la cual la educación sea un derecho social universal y no un privilegio de elite o de clase;
-       Una comunidad colegiada y democrática de trabajo, en la cual intervengan los cuatro claustros con voz y voto, en dialogo directo y permanente con consejos sociales compuestos con organizaciones de la producción y del trabajo de cada región;
-       Una institución cogobernada, con participación protagónica de los sindicatos y en la cual se reconozcan, garanticen y profundicen los derechos laborales de sus trabajadores docentes y nodocentes;
-       Una conciencia sudamericana que contribuya a la efectiva integración cultural, social, productiva y tecnológica de nuestros pueblos, gobiernos y Estados;
-       Una agenda de investigación, de docencia y de transferencia que contribuya a la formación de cadenas de valor, a la innovación y a la soberanía industrial y tecnológica sudamericana;
-       Una cultura humanista y democrática, que reconozca y que promueva el pleno ejercicio de los derechos humanos, repudiando las dictaduras y la violación del orden constitucional.

Como bien dijo Arturo Jauretche, “el remedio no es menos Reforma, si no más Reforma, es decir más politización (…) entendiendo por politización aproximar más la Universidad al país”.

jueves, 24 de mayo de 2018

El Fondo Monetario Internacional y el desorden mundial


Aritz Recalde, mayo 2018
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En el mes de julio del año 1944, las Naciones Unidas organizaron una conferencia en la instalación hotelera de Bretton Woods, Estados Unidos. Durante el encuentro, en el que participaron 44 Estados, los gobiernos triunfadores de la Segunda Guerra Mundial se propusieron organizar las finanzas y el sistema monetario mundial. En esa conferencia surgió la iniciativa de crear el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento[1] (BIRF).
La creación del Fondo se justificó en la necesidad de otorgar estabilidad al sistema financiero internacional, fomentando la “cooperación monetaria”, el “crecimiento equilibrado del comercio”, la “estabilidad cambiaria” y el establecimiento de un “sistema multilateral” de desembolsos. El FMI destinó recursos para enfrentar los “desequilibrios” de la balanza de pagos de los países.
Tal cual documentó Oscar Ugarteche en el libro “Historia crítica del FMI”, y más allá de los planteos originarios, el organismo expresó claramente los intereses comerciales del Imperio Norteamericano e impulsó el dólar como moneda de reserva internacional. En Bretton Woods se exteriorizó un enfrentamiento entre el representante de los Estados Unidos, Harry Dexter White y el miembro del Reino Unido, John Maynard Keynes. El delegado norteamericano fue quien impulsó el área del dólar y la apertura comercial de las zonas de preferencia comercial inglesas.
El nuevo el orden internacional: los que ganan la guerra organizan la política
Ni bien culminó la Segunda Guerra, los países triunfadores se propusieron el control económico, cultural y político del mundo. Con dicha finalidad promovieron las siguientes instituciones:

Institución política de control mundial
Ámbito Militar
Instituciones
económicas
Patrón Monetario



EUA
ONU

OEA
(área de influencia en Iberoamérica)
OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte)

Consejo de Seguridad de la ONU (con poder de veto)

FMI


BIRF




Dólar


 
Rusia
Unión Soviética
(área de influencia Europa y Asia)

ONU
Pacto de Varsovia

Consejo de Seguridad de la ONU (con poder de veto)

COMECON
(Consejo de Ayuda Mutua Económica)


Rublo

El gobierno que impone la divisa, controla el mundo: Dólar contra Libra Esterlina
Durante los siglos XVIII y XIX los imperios británico, portugués, francés y español, se retiraron de América, en paralelo a que ocuparon África y Asia. En la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las potencias europeas en ascenso se enfrentaron violentamente con la finalidad de repartirse las nuevas posiciones coloniales. Como resultado de la contienda, se desplomaron los imperios alemán, austro húngaro, otomano y zarista.
A partir del desenlace bélico y político de la conflagración internacional, el Imperio Británico impuso a Europa sus reglas institucionales, militares y culturales. En el terreno monetario, promovió la Libra Esterlina como matriz de intercambio internacional. En 1931 se terminó el patrón oro en Europa y un año después se inició la hegemonía del billete inglés, que duró hasta 1945. 
En 1930 se originó una crisis en la bolsa de valores de Wall Street y, para enfrentarla, el país aplicó un programa proteccionista (Ley de aranceles Smoot – Hawley). Con la finalidad de morigerar la depresión económica, Inglaterra organizó en 1932 la Conferencia de Ottawa y el Imperio obligó a sus dominios y colonias de la Commonwealth a aplicar tarifas aduaneras y a sostener la zona de la Libra Esterlina. Británicos y norteamericanos disputaron sus intereses comerciales y monetarios y la Segunda Guerra le otorgó la supremacía definitiva a los Estados Unidos, que se convirtió en prestamista y en el reconstructor de Europa (Plan Marshall).  
En el año 1936 Inglaterra, Francia y los EUA acordaron el valor de referencia del oro en relación a la libra, el franco y el dólar, en la antesala de lo que luego serían los compromisos de Bretton Woods.
El “engendro putativo del imperialismo” llega a la República Argentina
“Era preciso crear el instrumento para consolidar el área dólar. El Fondo Monetario Internacional fue la solución (…) el Gobierno Justicialista de la República Argentina no se adhirió al Fondo Monetario Internacional. Para nosotros, el valor de la moneda lo fijábamos en el país, como también nosotros establecíamos los cambios de acuerdo con nuestras necesidades y conveniencias. Para el intercambio internacional recurrimos al trueque y así nuestra moneda real fueron nuestras mercaderías. Ante el falseo permanente de la realidad monetaria internacional y las maniobras de todo tipo a que se prestaba el insidioso sistema creado, no había más recurso que hacerlo o dejarse robar impunemente”. Juan D. Perón

En plena Revolución Justicialista, representantes del FMI llegaron en una misión especial a nuestro país. La opinión acerca del organismo efectuada por el Presidente argentino fue sumamente negativa. En el libro “La Hora de los Pueblos”, Juan Perón declaró:
“Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del Presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, de inmediato, destaqué dos jóvenes técnicos de confianza del equipo de gobierno, para investigar a este “monstruo tan peligroso”, nacido según tengo memoria en los sospechosos acuerdos de Bretton Woods. El resultado de ese informe fue claro y preciso: en síntesis se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo. Yo, que tengo la ventaja de no ser economista, puedo explicarlo de manera que se entienda”.
Perón veía críticamente a los acuerdos de Bretton Woods y al FMI, ya que en su óptica expresaban los intereses de los norteamericanos y del área del dólar. En sus palabras:
“Este Fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del Mundo Libre, no ha hecho sino envilecerlas en mayor medida. Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás”.

La Revolución Justicialista implementó un programa económico interno nacionalista y una política exterior multilateral (Tercera Posición). Para evitar la dependencia de los créditos foráneos y la fuga de divisas, Perón nacionalizó los depósitos bancarios, el Banco Central y el Comercio Exterior. El mandatario argentino impulsó acuerdos comerciales con gobiernos miembros de la Unión Soviética y de Iberoamérica. Con varios de ellos, se intercambiaron maquinarias por materias primas o manufacturas locales.
El fin del orden de Bretton Woods y los cambios en el FMI
En el año 1971, Francia le requirió a los EUA cambiar su tenencia de dólares por el oro de la Reserva Federal. Como respuesta, Richard Nixon decretó el fin del patrón oro – dólar.
La moneda norteamericana se devaluó y el país inició el vertiginoso proceso de emisión sin respaldo, que sigue vigente hasta la actualidad. Desde ese año, los Estados Unidos exportan dólares y acrecientan su deuda y la de los países en desarrollo.
En ese contexto y habiéndose debilitado las normas originadas en Bretton Woods, el Fondo asumió un papel de asesor y de controlador económico internacional. Su tarea fundamental es la de:
-       Imponer y resguardar el dólar como divisa de intercambio internacional;
-       prestar dólares a los países en desarrollo, con el objetivo de garantizar la fuga de recursos de los especuladores y de las corporaciones hacia los EUA y Europa;
-       privatizar empresas y transferir el capital y el ahorro nacional de los países en desarrollo, hacia las corporaciones multinacionales y los gobiernos de las Potencias Occidentales;
-       obligar a los países en desarrollo a implementar programas de apertura comercial y de ajuste, favoreciendo las importaciones de manufacturas desde EUA y Europa;
La Argentina ingresa al FMI
Tal cual mencionó Norberto Galasso en el libro “De la Banca Baring al FMI”, en el mes de junio del año 1956, la dictadura que derrocó a Perón decidió el ingreso de la Argentina al FMI y al Banco Mundial. Dos años después, Frondizi tomó préstamos del organismo iniciando un camino que emularían los militares a partir del golpe de 1976.
A la vuelta de la democracia en 1983, el FMI adquirió una centralidad inusitada en el país, dado el crecimiento exponencial de la deuda externa desde 1976. En una primera instancia, Raúl Alfonsín intentó renegociar –infructuosamente- los acuerdos con la banca multinacional, conjuntamente a su par peruano Alan García. El presidente de la UCR denunció que el FMI lo presionaba para “llevarnos a una política recesiva que redujera drásticamente el consumo mediante recursos tales como el mantenimiento de salarios bajos, un incremento de la tasa de interés y una fuerte disminución de las importaciones”.
A la salida del mandatario radical, su sucesor Carlos Saúl Menem (1989-1999) aplicó gran parte del mandato del FMI y el país privatizó sus principales empresas y recursos, e inició el Plan de Convertibilidad con el apoyo del organismo.
El presidente Fernando de la Rúa (1999-2001) aplicó al pie de la letra el programa del Fondo y redujo los gastos federales y bajó salarios a estatales (-13%). El mandatario impulsó la Reforma Laboral exigida por el FMI, que culminó con escandalosas denuncias de coimas en el Congreso. De La Rúa y su Ministro Machinea acordaron con el Fondo y otros organismos, un “blindaje financiero” de 32.700 millones de dólares (se sumaban otros 7.000 millones en bonos). Poco tiempo después, De La Rúa impulsó el “megacanje” de 28.144 millones de dólares en bonos, reprogramando el pago de vencimientos y generó un aumento de la deuda en 2.257 millones. Domingo Cavallo y David Mulford, habrían obtenido 150 millones de dólares de comisión por el oneroso canje. El gobierno de la UCR, siendo el mejor alumno del FMI, protagonizó en el año 2001 la más profunda crisis económica y social de la historia argentina del siglo XX.
El FMI les negó apoyo a los presidentes Duhalde (2002) y Kirchner (2003). Éste último, acompañando la decisión del brasilero Lula Da Silva del año 2005, canceló los préstamos con el organismo en 2006 declarando que el FMI, “ha actuado, respecto de nuestro país, como promotor y vehículo de políticas que provocaron pobreza y dolor en el pueblo argentino (…) Formamos parte de la triste realidad de integrar el grupo de países en los que esa institución ha aplicado y monitoreado mucho de sus 150 planes de ajuste. El resultado ha sido exclusión, pobreza, indigencia, la destrucción de aparato productivo (…) Estamos con este pago sepultando buena parte de un ominoso pasado, el del endeudamiento infinito y el ajuste eterno”.
Recientemente, y en el marco de una fuga de capitales y una corrida financiera contra el peso, el presidente Mauricio Macri solicitó un nuevo préstamo al FMI. En diciembre del año 2017, el Directorio Ejecutivo del Organismo emitió un informe haciendo referencia al funcionamiento de la economía argentina. Según datos del Organismo, “Felicitaron a las autoridades por haber adoptado medidas que facilitaron la reactivación económica, y por lo avances logrados en la transformación sistémica de la economía argentina, incluidos los esfuerzos desplegados para reconstruir las instituciones y restablecer la integridad, transparencia y eficiencia del gobierno”. Cinco meses después de publicado este informe, estalló la peor crisis financiera de los dos años y medio de gestión de CAMBIEMOS. Como es de costumbre, en el mismo documento el FMI le exigió a Macri “reducir el gasto público, sobre todo en los ámbitos en que dicho gasto ha aumentado rápidamente en los últimos años, en particular salarios, pensiones y transferencias sociales”.
El FMI y la doble vara de la economía internacional
Si bien desde el origen el organismo estuvo digitado por los EUA y por un grupo reducido de países europeos, desde los años setenta su función se orientó decididamente a garantizar el desenvolvimiento de los intereses de la primera economía mundial. Los norteamericanos no aplican los acuerdos y las reglas financieras y no son auditados por el FMI como el resto de los países. El FMI no evitó -y ni siquiera previó-, las crisis financieras de los Estados Unidos del año 2008 y las de Europa (España, Grecia, Portugal, etc.-).
El FMI impulsó los programas de ajuste estructural y los lineamientos del Consenso de Washington (apertura comercial, desregulación financiera, apoyo a las exportaciones y no al mercado interno, etc.-). Abogó por el achicamiento del Estado con las privatizaciones y con la eliminación de subsidios. Los desastrosos resultados de sus programas de racionalización y de ajuste están a la vista. Según datos presentados por Oscar Ugarteche, solamente entre los años 1977 y 2001 se produjeron 112 crisis bancarias en 93 países. Durante las últimas décadas, los gobiernos que aplicaron sus iniciativas destruyeron sus estructuras productivas y deterioraron seriamente las condiciones de vida de sus comunidades. Las crisis mexicana (1994), asiática (1997), rusa (1998), brasilera (1998) y argentina (2001), hablan por sí solas.
El organismo apoyó los golpes de Estado y las dictaduras de Argentina (1956 y 1976), Brasil (1964), Chile (1973) o Uruguay (1972). En el año 2002 y en plena asonada castrense, el FMI se mostró dispuesto a financiar al golpista venezolano Pedro Carmona.
América Latina implementó los programas del FMI y la década del ochenta fue de crecimiento negativo de la economía. En los años noventa, los Estados vendieron su patrimonio al extranjero y reconvirtieron la economía orientando las prioridades al sector exportador, en desmedro del mercado interno. Los gobiernos flexibilizaron las condiciones laborales y se perdieron muchos de los derechos sociales alcanzados.
El FMI y el sistema de poder norteamericano
De la tarea del FMI dependen los valores de Wall Street y el desenvolvimiento de las empresas norteamericanas en el mundo. El FMI actúa en línea con el Tesoro (ente público) y con la Reserva Federal (ente público - privado) de los EUA.
Sus operaciones se articulan con las Calificadoras de Riesgo financiero que son mayoritariamente norteamericanas, como es el caso de Moody’s, Standard & Poor's, Fitch Ratings o JP Morgan.
Además, las decisiones del FMI son abaladas por los tribunales de resolución de litigios económicos de los EUA (jueces como Tomas Griesa) e internacionales (CIADI-BM).


Es necesario un nuevo Bretton Woods
En el siglo XXI el FMI perdió credibilidad y disminuyó sus clientes por ser considerado el responsable de diversas crisis financieras, productivas y sociales. Según datos de Oscar Ugarteche, entre 2000 y 2006 el ente redujo su presupuesto casi un 69%. En 2002 había 37 países aplicando sus políticas de ajuste y en 2007 el número bajó a 27 Estados.
El FMI surgió en el año 1944 y no expresa la realidad productiva y política contemporánea. Las actuales primeras 12 economías del planeta difieren de las que originaron Bretton Woods[2]. Atendiendo estas situaciones, los países en desarrollo promueven:
I- Reformas en el FMI y en los entes reguladores de la finanza mundial creados en Bretton Woods. Desde su origen, los presidentes del FMI y del Banco Mundial son designados por EUA y Europa. Los norteamericanos además, tienen alta participación en las decisiones conformando poder de veto[3]. El organismo debería remodelar la distribución de poder (cuotas y Directores), actuar con transparencia y promover la estabilidad financiera y no meramente la agenda de las Potencias Occidentales. 
II- La apertura de nuevos instrumentos financieros como es el caso de los bancos de los BRICS o de la UNASUR. El crédito debe ser un instrumento de desarrollo social y del bien común y no una mera herramienta para el ajuste.   
III- Un sistema financiero que priorice la agenda de las periferias, la promoción de la economía productiva, la generación de empleo y el desarrollo social íntegro y sustentable. El sistema de Bretton Woods no impide la especulación desmedida, los paraísos financieros offshore y la fuga de riquezas del sur hacia el norte.  

Los países en desarrollo financian al FMI y no tiene participación en la toma de las principales decisiones del organismo, sino que solamente padecen las consecuencias de los ajustes. Es momento de crear un nuevo orden mundial y en ese escenario a los sudamericanos nos encontrará unidos o dominados.

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[1] Actualmente Banco Mundial (BM).
[2] Las 12 principales economías mundiales son EUA, China, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, India, Italia, Brasil, Canadá, Corea del Sur y Rusia. Jorge Argüello destacó que en 1980 los EUA aportaban el 25% del volumen económico mundial y en 2011 esa cifra se redujo al 19%. La Unión Europea cayó del 31% al 21%. Los países en desarrollo de Asia aumentaron su participación del 8% al 25%.
[3] El FMI se compone de 24 Directores con participación proporcional en las decisiones: EUA (16.52%), Japón (6.15 %), Alemania (5,32%), Francia (4,3%), Inglaterra (4,03%), Brasil y 10 países más (3,07%), Rusia (2,59%), Argentina y 5 países más (1.59%), entre otros. Datos de http://www.imf.org/external/np/sec/memdir/eds.aspx

domingo, 20 de mayo de 2018

BIOGRAFÍAS DEL PENSAMIENTO NACIONAL



SALVADOR FERLA, RAÚL SCALABRINI ORTIZ, JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI, ARTURO JAURETCHE Y JOSÉ MARÍA ROSA [1]
Aritz Recalde e Iciar Recalde
Mayo 2018


SALVADOR FERLA  (Sicilia, Italia, 1925 - Buenos Aires, 1986)
RAÚL ÁNGEL TORIBIO SCALABRINI ORTIZ (Corrientes, 1898- Buenos Aires, 1959)

JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI (Pergamino -Provincia de Buenos Aires-, 1912- Mar del Plata -Provincia de Buenos Aires-, 1974)
ARTURO MARTÍN JAURETCHE (Lincoln -Provincia de Buenos Aires-, 1901- Buenos Aires, 1974)
JOSÉ MARÍA ROSA (Buenos Aires, 1906 - Buenos Aires, 1991)



[1] Las presentes biografías integran el Proyecto de Investigación de la UNLa, Convocatoria Amílcar Herrera 2015, “Aportes teóricos del Pensamiento Nacional a los debates acerca de la universidad, los medios de comunicación y la integración regional.”

domingo, 13 de mayo de 2018

Ramón Doll y la crítica de medios en la Argentina


Cuaderno de Trabajo N° 20 del Centro de Estudios Juan José Hernández Arregui (CEHA)
Artz Recalde [1]

El abogado, crítico literario y periodista Ramón Doll (1896-1970), es el primer pensador argentino que publicó una interpretación del funcionamiento de las grandes empresas de noticias desde una óptica nacional. Su principal aporte es la revisión crítica de la relación entre el periodismo y los poderes políticos y económicos, en nuestro país en los siglos XIX y XX.

Las 5 claves del pensamiento de Doll

1- En el siglo XX la estructura de pequeños diarios de baja tirada, fue remplazada por grandes grupos comerciales ligados a las Potencias Extranjeras.
2- El periodismo funcionaba con una lógica eminentemente comercial. La categoría “libertad de prensa” no explica el funcionamiento de los diarios, sino la de “libertad de empresa”.
3- Los principales grupos periodísticos del país de los siglos XIX y principios del XX, tenían una línea editorial favorable al Imperio Británico y a la oligarquía terrateniente.
4- Los grandes diarios poseían una importante cuota de poder político, que era utilizado para desprestigiar dirigentes o para movilizar estados de ánimo de la población con fines nunca confesados.  
5- El Estado debe regular la actividad, con la finalidad de garantizar los derechos individuales, impedir la extranjerización de los medios, sancionar derechos laborales de los trabajadores de prensa y con el objetivo de que su utilización no produzca desordenes sociales.


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[1]El texto integra el Proyecto de Investigación de la UNLa, Convocatoria Amílcar Herrera 2015, “Aportes teóricos del Pensamiento Nacional a los debates acerca de la universidad, los medios de comunicación y la integración regional”.

jueves, 3 de mayo de 2018

La Reforma Universitaria del año 1918 en 10 claves


 Aritz Recalde, mayo 2018

1- La Reforma Universitaria fue la expresión de una lucha nacional más amplia, tendiente a la democratización política y electoral del país. El reclamo de las Casas de Altos Estudios formó parte de la tendencia política que promovió la Ley Sáez Peña (1912) y el voto femenino de la Provincia de San Juan (1927).
2- La iniciativa retomó la agenda social del Gobierno Nacional, cuyas expresiones más avanzadas se formularon en las gobernaciones de Mendoza (Lencinas) y de San Juan (Cantoni). En el año 1918 muchos sindicatos no eran reconocidos legalmente. El límite que encontró el reclamo de cambio de sistema se evidenció en los conflictos de los Talleres Vassena (1919) y en la Patagonia (1921). El Gobierno Nacional y los paramilitares reprimieron a los trabajadores y bloquearon sus demandas y los obreros no obtuvieron un gesto de solidaridad por parte de las universidades.
3- En el plano internacional, la Reforma estuvo influenciada por la Guerra Mundial y por la Revolución Rusa. La crisis política y civilizacional europea propició la construcción de una nueva cultura iberoamericana de vocación universal. La Revolución bolchevique favoreció la conformación de una agenda de reforma social y de crítica al liberalismo.  A su vez, en el plano regional, la Reforma se relacionó a la Revolución Mexicana y con el movimiento de renovación político, social y cultural uruguayo, encarnado en Batlle y Ordóñez.
4- Originariamente, la Reforma universitaria se construyó con los aportes intelectuales y políticos de dirigentes y de pensadores sudamericanos. La experiencia se irradió por todo el continente y su impronta se extendió centralmente en Uruguay, Perú y México.
5- Hubo varias iniciativas de Reforma universitaria en un mismo proceso. La iniciativa fue disímil en las tres universidades nacionales de la época (La Plata, Buenos Aires y Córdoba). Sus principales miembros eran de distintos partidos (UCR, socialistas, conservadores e independientes) por lo que fue heterogénea la ideología de origen de los reformistas. En Iberoamérica, la Reforma tuvo distintas derivaciones y ofició como un ideario importante del socialismo cubano (Mella) o del nacionalismo popular peruano (APRA).
6- La Reforma articuló, al menos, a tres generaciones. La primera, fue la antecesora y la forjadora de los marcos culturales de la época (Martí, Darío o Rodó). La segunda generación integró a distintos pensadores que oficiaron como los “maestros de la juventud” y que orientaron doctrinariamente al Movimiento (Ingenieros, Korn, Ugarte, Palacios, Vasconcelos o Taborda). La tercera, la generación joven, fue centralmente estudiantil, protagonizó la jornada y la continuó en el tiempo (Roca, Ripa Alberdi, Del Mazo o González).
7- La Reforma constituyó un ideario centrado en cinco pilares que son la autonomía, el compromiso social, el antiimperialismo, la centralidad política de la juventud y la vocación sudamericana de las universidades.
8- El año 1918 fue un importante catalizador de nuevas agrupaciones y federaciones de estudiantes como es el caso de la FUA. Los jóvenes exigieron un lugar central en el debate político argentino, regional y  mundial.  
9- La Reforma impulsó un programa de cambio político y cultural y no un meramente un sistema de gestión universitaria. En sus orígenes, buscó la autonomía y no el gobierno tripartito, que fue alcanzado recién en el año 1956 (docentes, alumnos y graduados) y resignificado en 1974 (docentes, alumnos y no docentes). La historia de la universidad muestra que los claustros docentes y graduados ingresaron al cogobierno con el apoyo de las elites económicas y políticas. Los alumnos y los nodocentes consiguieron su derecho a intervenir en el cogobierno, en base a la organización propia y a la disputa política.
10- El proceso reformista se modificó a lo largo del tiempo. El peronismo impulsó la Segunda Reforma y mantuvo los cinco elementos de su ideario, pero actualizándolos a la dinámica de la democracia social de masas. Con este fin, creó en el año 1948 la Universidad Obrera Nacional (UON), declaró la gratuidad universitaria en 1949 y sancionó los derechos laborales de sus miembros. La UON integró a representantes del trabajo (CGT) y de la producción, y tendió a regionalizar las funciones docentes y de investigación. En 1974 los nodocentes articularon la representación de su claustro con la organización sindical, aplicando un concepto de la democracia social propio del justicialismo de los años cincuenta.

sábado, 14 de abril de 2018

Por la Unidad del Partido Justicialista y contra la judicialización de la política


En el año 1946 el General Juan Domingo Perón fundó el Partido Único de la Revolución Nacional, antecedente que un tiempo después derivó en la creación del Partido Peronista. Nuestro Movimiento político nació articulando diversas identidades y trayectorias y se conformó con dirigentes radicales, independientes, socialistas, conservadores populares y de cientos de miles de argentinos y de argentinas. El Partido se conformó con las ramas política, sindical, femenina y juvenil y consolidó un entramado de Unidades Básicas a lo largo y a lo ancho de la patria. En el año 1949 surgió, además, el Partido Peronista Femenino. Nuestra consigna fundacional fue la unidad en la diversidad, elevando bien alto la vocación de enaltecer la política, de darle derechos a los postergados y de construir una Argentina grande, orgullosa de sí misma y ejemplo civilizatorio mundial.
Juan Perón propugnó la hermandad y la unidad de todos los argentinos. Lamentablemente, la intolerancia y los intereses de elites y de facciones de adentro y de afuera de la Argentina, se opusieron a esta obra de libertad y de desarrollo. El golpe militar de 1955 prohibió al Partido Peronista y le impidió al pueblo la elección libre de sus representantes. Pese a los fusilamientos, secuestros y atentados, el peronismo resistió a las diversas dictaduras militares y a los cómplices civiles que intentaron silenciar al pueblo y callar a la democracia.
Debido a la proscripción, el Partido Peronista se denominó Partido Justicialista, designación vigente hasta la fecha. Luego de 18 años de resistencia al régimen fraudulento, regresó la democracia sin proscripciones a la Argentina en 1973 y de su mano el peronismo triunfó de manera contundente. La dictadura de 1976 profundizó la intolerancia iniciada en 1955 e inició una etapa funesta de la historia en la cual se prohibió, nuevamente, a nuestro Partido y a nuestro Movimiento.   
A la vuelta de la democracia en 1983 y ya sin Juan Domingo Perón, el Justicialismo inició una difícil reconstrucción. Rediscutimos la doctrina, la forma de organización y de liderazgo de cara a asumir los nuevos desafíos propios de la época. El Justicialismo tuvo aciertos y también errores, protagonizó encuentros, desencuentros, divisiones y debates. Sin eximir a nadie de responsabilidades, creemos que es natural que existan visiones disimiles sobre aspectos de la realidad, en el Movimiento político más importante y masivo del país y de Sudamérica.
Actualmente, poderes externos al Justicialismo están incentivando internas y fracturas políticas para debilitar a la mayor fuerza de oposición al gobierno neoliberal de CAMBIEMOS. Tienen la pretensión de obstaculizar el actual proceso de unidad, que le va a permitir a la sociedad argentina edificar un Proyecto Nacional de soberanía política, independencia económica y justicia social. La intervención del PJ iniciada por la Jueza Federal María Servini, es violatoria del mandato de los afiliados y de los organismos de decisión del Partido. Como en otras épocas, una inmensa parte de nuestro pueblo se queda sin su legítima representación. Es por eso que:
- repudiamos la Intervención Judicial del PJ y afirmamos que no debe judicializarse la política.
- reconocemos la legitimidad y la legalidad de las autoridades del Partido Justicialista elegidas en el año 2016 y la de su Presidente, José Luis Gioja.
- convocamos a los diversos sectores del Justicialismo a discutir la reorganización del Partido, sin prejuicios y abiertamente, pero siempre respetando los organismos interno del PJ y la soberanía que emana de sus afiliados.  

Tal como estableció el General Perón: “No queremos que la historia pueda algún día enrostrarnos que no fuimos lo suficientemente generosos. No queremos que en la historia, que leerán nuestros hijos o nuestros nietos, pueda quedar en blanco el espacio que un argentino patriota puede ofrecer siempre, en la historia de los Pueblos, a otro argentino patriota”.

Centro de Estudios Hernández Arregui (CEHA)
11 de abril de 2018

sábado, 7 de abril de 2018

El Centenario de la Reforma Universitaria del año 1918 y la integración sudamericana


Aritz Recalde, marzo 2018 [1]


Introducción
La Reforma Universitaria del año 1918 es uno de los procesos políticos y culturales argentinos con mayor ascendencia en los ámbitos partidarios e intelectuales de Sudamérica.
Las jornadas influyeron en cuatro grandes temas. Primero: la Reforma fortaleció las nociones de autonomía y de cogobierno universitario. Segundo: se impulsó un cambio de los planteles docentes, de la metodología y de la orientación de la enseñanza. Tercero: la iniciativa politizó la a juventud y fue un catalizador para la constitución de agrupamientos y de federaciones estudiantiles en varios países de Sudamérica. Cuarto: la Reforma derivó en una corriente cultural y política de sentido americanista, antiimperialista y de orientación social. 
Muchos de estos objetivos iniciales fueron cambiando en el tiempo y difícilmente se pueda concluir una definición única y acabada de los alcances concretos de las jornadas. La pluralidad de actores, de partidos o de ideologías que confluyeron en 1918 y las diferencias de realidades entre las universidades nacionales (Córdoba, La Plata y Buenos Aires) hacen dificultoso el intento de sistematización de los fines y de la orientación histórica que adquirió la Reforma. El proceso político tuvo distintas derivaciones y apropiaciones en cada lugar y en cada contexto político y es por ello que sería más adecuado hablar de varias Reformas Universitarias.
En el presente artículo se elaboran algunas claves analíticas para su comprensión, centrando el estudio en los impactos iniciales que tuvo la Reforma en los ámbitos académicos, políticos y culturales de Sudamérica.
Se analiza centralmente la perspectiva americanista del proceso y se describen de manera sucinta los ámbitos de articulación universitaria actuales de los bloques MERCORUR, UNASUR y CELAC.    


Índice
Introducción
1- Contexto de surgimiento de la Reforma Universitaria de 1918.
Contexto argentino de aparición: la Reforma y la Ley Sáenz Peña
Contexto mundial y regional de la Reforma
2- La Reforma y su ideario.
La agenda de la autonomía y el cogobierno
La Reforma Universitaria y la cuestión social
Deodoro Roca: la Reforma Universitaria y la crítica al imperialismo
La Reforma Universitaria y la politización y organización de la juventud
La Reforma y la causa de la unidad de Sudamérica
3- La Reforma y su impacto político y cultural en Sudamérica.
a-      Un movimiento que recupera el legado cultural y político continental
b-      La Reforma y su apropiación en Sudamérica
José Vasconcelos: la Reforma Universitaria y unidad hispanoamericana
José Carlos Mariátegui: la Reforma y el cambio social
Raúl Haya de la Torre: la Reforma, la cuestión social y la doctrina de la unidad indoamericana
4- Una revisión crítica de la Reforma.
¿La Reforma fue abandonada?
¿Debemos actualizar la Reforma?

Anexo 1 - Resumen de las principales figuras de la Reforma de 1918
Anexo 2 - Ámbitos de articulación de la Educación Superior
Bibliografía





[1] El texto forma parte del Proyecto de Investigación de la UNAJ “De la Hora americana a la CELAC: aportes de la educación universitaria a la integración regional”. Programa Interinstitucional de Investigación entre la UNAJ, la UNDAV y la UNPAZ “A cien años de la Reforma del 18. Las Universidades del Bicentenario piensan el Centenario”.