martes, 11 de julio de 2017

Alberto Methol Ferré y Juan Perón

Aritz Recalde, junio 2017

En el año 1989 el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires Antonio Cafiero, convocó un ciclo de discusión “Simposio a 40 años de la comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional”. En ese marco, el intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré (1929 – 2009) dio las palabras introductorias al panel de debate “Proyección de la Argentina en el mundo: integración y unidad nacional”.
Methol Ferré se inscribió en la línea histórica del “federalismo de Oribe, que fue el Comandante en Jefe del Ejército de la Confederación Argentina, porque nosotros éramos “argentino – orientales”.  
La ponencia del pensador oriental está centrada en un discurso que dio Juan Perón en el año 1953 en la Escuela Militar. En dicha oportunidad el mandatario argentino se refirió a las vinculaciones de la Argentina con Chile de Ibáñez y con el Brasil de Getulio Vargas.
Ferré mencionó que la creación del Uruguay independiente se originó como parte de las disputas entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. Éste último gobierno ocupó el territorio oriental y la bautizó Provincia Cisplatina.
Aprovechando las internas políticas y las guerras entre los gobiernos iberoamericanos, el imperio inglés “ayudado por la oligarquía unitaria porteña”, impulsó la creación del Uruguay emancipado de ambos países. La estrategia británica de fundación del Uruguay se integró con la ocupación colonialista de Malvinas del año 1833. La dominación neocolonial se mantuvo por décadas al punto de que Methol destacó que en la segunda posguerra mundial “éramos el último baluarte del Imperio Británico”.  
La decadencia inglesa y el avance de los EUA en la región generaron nuevas dificultades al Uruguay, por el hecho de que los norteamericanos eran exportadores de cereales y de carnes. Methol destacó que “no éramos funcionales con el nuevo imperio”.
En este nuevo contexto internacional, Ferré consideró que Perón postuló por primera vez en la región la creación de un orden político por fuera del “marco británico”. En la óptica del líder argentino había que hacer una revolución nacional, poniendo en movimiento la industria pesada, la siderurgia y el petróleo. Ferre desatacó que Perón le dice al ejército que la Argentina era un país pobre y débil “cuando la Argentina en aquella época creía que era el centro del mundo. Buenos Aires era el París Latinoamericano. Lo creían todos menos Perón”. Con este diagnóstico Perón manifiesta que “que solamente con el entendimiento con Brasil, es posible superar la nueva fase histórica y que viene la época de la superación de las naciones”.
Perón avanzaba en la certeza de que la unidad latinoamericana sería el único reaseguro de la revolución nacional industrialista. Methol destacó que Perón “empezó a pensar que Argentina era una patria chica” y a partir de ello es que “le dice al ejército, especialista en fronteras, no en defensa nacional” que “hablamos con Vargas y acordamos que si era necesario suprimir las fronteras, las suprimimos”.

Methol Ferré concluyó su ponencia sosteniendo “que me parece que los peronistas no le han sacado el jugo a Perón, que los pensamientos centrales de Perón han sido muy poco desarrollados. Yo, al revés de mis compatriotas en Uruguay, que pensaban siempre qué lástima que Argentina un país tan grande tenía un conductor tan pequeño como Perón (esa era la opinión uruguaya), a mí me asombraba que un país tan pequeño como la Argentina tuviera un conductor tan grande”.

miércoles, 21 de junio de 2017

Vida y obra de José María Velasco Ibarra

Aritz Recalde, junio de 2017
“Individuos y pueblos, ciudadanos y conductores tienen que conocer a dónde van, qué persiguen en la vida. Estamos ante fenómenos nuevos y sorprendentes: la Humanidad unificada y en camino de creciente e intensa unificación y en actitud de rebeldía contra todas las profundas injusticias de la existencia, y los cosmonautas surcando los cielos, preparándose para conquistar otras moradas y para interrumpir indefinidamente el silencio solitario del espacio. ¿Qué significa todo esto? ¿A dónde va la humanidad?”. Velasco Ibarra, 1965

Pocos presidentes en la historia de Iberoamérica conciliaron la actividad política con la labor intelectual, como fue el caso del ecuatoriano José María Velasco Ibarra. Su extensa obra[1] es una de las expresiones más originales del cruce entre la actividad política, el periodismo, la cátedra y la producción de libros y de artículos de aguda profundidad conceptual y filosófica.

I-             Vida de José María Velasco Ibarra
“Hay que escribir para cumplir con el deber; con el deber de cerrar el paso a la mentira y señalar el sendero de la justicia”. Velasco Ibarra, 1963

Velasco Ibarra nació en Quito, Ecuador, en el año 1893 y falleció en la misma ciudad en 1979. Realizó estudios secundarios en el Seminario Menor y en Colegio San Gabriel de los Jesuitas. Se graduó el derecho en la Facultad de jurisprudencia de la Universidad Central de Ecuador y su tesis para el egreso fue publicada en el año 1922 bajo el título El Sindicalismo y versa sobre las funciones, la historia y las perspectivas de las organizaciones gremiales.
En el año 1923 fundó la Federación de Estudiantes del Ecuador y se desempeñó como docente en la Universidad Central de dicho país (Loudet 1938).
Trabajó como periodista en El Comercio y en El Día de Quito, entre otros órganos de prensa. Publicó varias notas con el seudónimo de Labriolle y por sus considerables dotes de escritor fue designado en la Academia Ecuatoriana de Lengua. Luego ingresaría a la Academia Nacional de Historia por sus trabajos sobre el pensamiento de Simón Bolívar y de Vicente Rocafuerte (Salvador Lara 2009: 486). En este periodo publicó Estudios Varios (1928), Meditaciones y Luchas (1930) y Democracia y Constitucionalismo (1929) (Ayala Mora 2000: 10) (Loudet 1938).
En su juventud viajó a Europa realizando cursos sobre derecho internacional y sus ideas del tema formaron parte de textos y reflexiones como Aspectos de Derecho Constitucional (1939), Lecciones de Derecho Político (1943), Experiencias Jurídicas Hispanoamericanas (1943) o Derecho Internacional del futuro (1943).
En el año 1932 fue electo diputado y se desempeñó como férreo opositor al gobierno liberal de Juan de Dios Martínez Mera (1932-33), al cual obligaron a renunciar. Con apoyo conservador y reivindicando medidas de corte liberal, en el año 1933 fue candidato a Presidente asumiendo el primero (1933-34) de cinco mandatos. En su carácter de Presidente viajó a Bolivia, Chile, Argentina y al Perú donde se reunió con Víctor Raúl Haya de la Torre. En el año 1938 Velasco los recordó y destacó que con su gira hispanoamericana quiso “que el Ecuador abandonara el aislamiento tradicional (…) era preciso contribuir aunque sea modestamente para despertar el alma latinoamericana. Lo que Bolívar y San Martín quisieron fue un pueblo –el hispanoamericano- fuerte económicamente, fuerte espiritualmente por la colaboración generosa de los Estados en que ese pueblo estaba dividido” (Velasco Ibarra 1938: 60).
Ecuador ingresó a la Sociedad de las Naciones a la que Velasco concibió como “el más pretensioso ensayo de organización de la comunidad internacional” (Velasco 1963: 164). En su primera presidencia se estableció el servicio militar obligatorio y se impulsó activamente la obra vial. Se modernizaron las Fuerzas Armadas, se apoyó el regadío y se aumentó la inversión en educación (Salvador Lara 2009: 487- 488). Fue derrocado por una oposición liberal y luego de su caída emprendió un autoexilio que incluyó la Argentina, lugar donde conoció a su segunda y última esposa Corina Parral Durán. En el año 1937 publicó uno de sus trabajos más difundidos, Conciencia y Barbarie.
En el año 1940 fue candidato a Presidente enfrentando al liberal Carlos Alberto Arroyo del Río quien lo derrotó bajo sospechas de fraude y gobernó hasta 1944. Éste último año el Mandatario fue expulsado del cargo tras una insurrección popular que inició la “Revolución de Mayo”. Entre las falencias que le atribuyeron al Presidente saliente, se incluyó la impericia en la Guerra con Perú (1941-42) y la firma del Protocolo de Río de Janeiro por el cual Ecuador perdió territorio (Salvador Lara 2009: 474-476 y 488).
En el año 1944 Velasco regresó al país bajo una aclamación popular y fue el candidato presidencial de la Acción Democrática Ecuatoriana (ADE). Integró un frente electoral que incluyó a conservadores, liberales y comunistas. Retomando las iniciativas de su primera gestión, impulsó obras viales y financió la provisión y modernización de los militares. Estableció la libertad educativa derogando el monopolio estatal y a partir de esta medida es que surgió la Universidad Católica de Ecuador. Sancionó la ley de Escalafón y Sueldos del Magisterio reclamada históricamente por los maestros. Nacionalizó la Empresa Ferroviaria del Sur y Ecuador se integró a la ONU. Presionado por la izquierda, convocó a una nueva Asamblea Constituyente y dictó otra Carta Magna en el año 1946.
Durante esta etapa nació la Federación de Trabajadores del Ecuador (Ayala Mora 2000: 14). Fue derrocado en el año 1947 por su Ministro de Defensa Carlos Mancheno Cajas, justo en el momento que el Canciller José Trujillo salía hacia la ciudad de Río de Janeiro a discutir el Protocolo de la guerra con Perú (Salvador Lara 2009: 490).
Viajó a la Argentina y en su estadía dictó cátedra en la Universidad Nacional de La Plata. Según Raúl Eugenio Zaffaroni el cargo lo obtuvo luego de una entrevista con Juan Perón “que lo recibió y lo recomendó a las autoridades de la universidad. Le encargaron las clases de historia del derecho político o constitucional argentino”. Velasco “Admiraba al peronismo, a la reivindicación de los trabajadores, al pueblo peronista, a Eva Perón, Evita, pero no a Perón. Creo que eran dos modelos de caudillo muy diferentes, no solo de pueblos, sino quizás incluso de época (…) Velasco tenía una profunda admiración por el pueblo peronista, casi diría que envidiaba a Perón, que era lo que alguna vez me sugirió Salvador Ferla tomando un café en una esquina después de un almuerzo en casa de Velasco: «¡Cómo puede haber envidia incluso entre los grandes!», se asombraba Ferla, con su sonrisa un poco tristona pero bonachona” (Zaffaroni 2017).
En esta etapa publicó el libro Tragedia Humana y Cristianismo (1951).
Luego de cinco años en la ciudad de Buenos Aires regresó a Ecuador y en 1952 fue elegido presidente por tercera vez (1952-56), siendo la única de las cinco gestiones que pudo concluir. Obtuvo la cifra más alta de electores a la primera magistratura en toda la historia del Ecuador. Conformó un frente electoral plural compuesto por un nuevo partido (CEP), el movimiento de jóvenes Acción Revolucionaria Nacional Ecuatoriana (ARNE) y sus seguidores velasquistas.
Asediado por la oposición, clausuró momentáneamente los periódicos El Comercio de Quito, La Nación y La Hora de Guayaquil. Impulsó el I Plan Vial, se construyeron 20 puentes, se terminaron 311 escuelas y se crearon nueve campamentos militares. Velasco impulsó el Hogar Indígena de Conocoto, la Cárcel de Mujeres de Quito, los teléfonos automáticos de Guayaquil y creó la Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica (Salvador Lara 2009: 501-502).
En el año 1960 y luego de transcurrido el gobierno de Camilo Ponce Enríquez[2], fue elegido presidente con un rotundo triunfo donde reunió más votos que sus tres adversarios juntos. Durante la campaña desenvolvió un discurso anti oligárquico y reclamó la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro. El gobierno capturó barcos pesqueros norteamericanos en infracción, tensando la relación con los EUA. Manifestando públicas diferencias con Velasco, su vicepresidente Carlos Julio Aroserema viajó a la Unión Soviética. Se profundizaron las disputas entre ambos y tras un levantamiento militar el Presidente pidió la detención de su vice y de algunos legisladores.
Su cuarto mandato duró muy poco en un contexto de crisis económica y de contiendas de  la Guerra Fría, siendo destituido en el año 1961. En su corto gobierno inició el II Plan Vial, creó el Banco Ecuatoriano de la Vivienda e impulsó el Sistema Mutualista de Ahorro y Crédito para la vivienda (Salvador Lara 2009: 512-513).
Luego de su destitución viajó nuevamente a la Argentina y en ésta etapa publicó los libros Caos político en el mundo contemporáneo (1963) y Servidumbre y Liberación (1965).
En el año 1968 obtuvo su quinta y última presidencia en un pacto con sus históricos adversarios del Partido Liberal Radical. El triunfo electoral convertía nuevamente en realidad su legendaria frase “dadme un balcón en cada pueblo y triunfaré”. En el año 1969 Ecuador integró el Pacto Andino, luego refundado como Comunidad Andina (Ayala Mora 2008: 110). Acorralado por la oposición en el año 1970 desconoció la Constitución de 1968, suprimió el Congreso y gobernó con poderes especiales en el marco de un acuerdo con un grupo de militares que luego lo derrocaron. Defendió con severidad la soberanía ecuatoriana de las 200 millas de mar territorial y ello lo enfrentó a los norteamericanos que pescaban ilegalmente. Impulsó importantes obras de infraestructura hidroeléctricas, oleoductos, puentes y canales de riego. En el año 1972 y a pocos meses de finalizar su mandato, fue derrocado por el General nacionalista Guillermo Rodríguez Lara[3]. Entre otras cuestiones, el golpe militar impidió la posibilidad de triunfo electoral de Assad Bucaram (Salvador Lara 2009: 514-515 y 536).
Se exilió nuevamente en Buenos Aires. Su esposa murió en un accidente de colectivo el 7 de febrero del año 1979. Poco tiempo después Ibarra regresó a Ecuador, donde falleció en total austeridad. Al llegar a su suelo natal había dicho “solo he venido a meditar y morir” y cumplió al pie de la letra con su palabra.
Gobernó el país durante 13 años con aciertos y con errores, pero siempre con una fe inquebrantable en la capacidad del hombre de superarse y de salir de la profunda crisis social y moral en la cual estaba inmerso. En su libro Caos político en el mundo contemporáneo (1963) estableció que “la historia triunfará. La verdad, el derecho, la fraternidad se acercaran al lejano horizonte rompiendo obstáculos, separando mediocres y farsantes”. Velasco consideró que en esa marcha hacia la verdad y la justicia “el pensamiento austero que guía a la voluntad heroica es siempre omnipotente. Y hay que respetar también la obra del tiempo. El tiempo no acepta que hombre alguno pretenda eliminarlo. Las cosas tienen también su latencia intrínseca de madurez. Pasamiento, voluntad y tiempo son los grandes creadores de las estructuras humanas” (Velasco Ibarra 1963: 186).

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[1] Vamos a trabajar con la antología de los textos de José María Velasco Ibarra realizada por Enrique Ayala Mora (2000) y con otras obras completas del autor.
[2] Ponce Enríquez había sido designado a los 32 años como Ministro de Relaciones Exteriores de Velasco Ibarra. Durante el tercer velasquimo fue Ministro de Gobierno y tuvo a cargo la clausura de los periódicos.  Fundó el Partido Demócrata Nacional y el Partido Social Cristiano. Se desempeñó como profesor de la Universidad Católica (Salvador Lara 2009).
[3] El militar Guillermo Rodríguez Lara (1972- 1976) impulsó programas de desarrollo nacionalista en línea con los gobiernos de sus contemporáneos Velasco Alvarado y Juan Perón. Durante su mandato Ecuador nacionalizó el petróleo, el país ingresó a la OPEP y se creó la Flota Petrolera Ecuatoriana.

domingo, 7 de mayo de 2017

Defender a la patria es extranjerizarla

Aritz Recalde, mayo 2017

CAMBIEMOS está impulsando una actualización del proyecto de gobierno del liberalismo Argentino del siglo XIX.
Alberdi postuló que “civilizar es poblar” y con esa finalidad se importaron hombres (inmigración), leyes y costumbres (anglosajonas) y manufacturas (importaciones). Con las campañas militares impulsadas por Rivadavia, Mitre o Sarmiento se eliminó al indio y se redujo la población criolla. Con la educación oficial se borraron las menciones a las tradiciones étnicas originarias y a la hispánica criolla. El libre comercio y la libre navegación de los ríos destruyeron la industria nacional, para suplirla por la manufactura extranjera.
CAMBIEMOS actualizó el mandato de los fundadores del Estado liberal y hoy se trataría de “extranjerizar para civilizar”. El gran objetivo del modelo de desarrollo es entregarle el país al capitalista foráneo, ya que sería el único medio de progreso y de crecimiento nacional.

La “confianza inversora”
La política económica está dirigida a generar “confianza”, para que los financistas extranjeros inviertan y se apropien del país. La idea de “confianza” es el fetiche de los neoliberales y sus planes económicos son verdaderos “tratados de promesas y señales de cordialidad”.
Cuanto menos nacional sea la economía de la Argentina, estaríamos demostrando que el mundo “cree en nosotros”. Para garantizar el programa, CAMBIEMOS nombró gerentes de multinacionales foráneas que toman todas las decisiones del gobierno (CEOS).
Negociamos de manera deshonrosa la deuda externa desconociendo los acuerdos de 2005 y 2010 para generar “confianza en los mercados”. Entregamos a bajo precio los recursos naturales para generar “señales a los mercados”. Eliminamos impuestos a los grupos económicos (retenciones y blanqueos), aumentamos tarifas a costa del quiebre de las PYMES y permitimos que la canasta de alimentos se trasforme en mera divisa. No hay regulación, ni metas nacionales y sociales para el mercado de los alimentos y la devaluación y la eliminación de retenciones están acrecentando sideralmente el precio del pan, la carne o la leche. El hambre nacional es una meta de gobierno por el hecho de que produce un “excedente”, que se exporta para obtener dólares. 
Para atraer capitales colocaron a las “metas de inflación” como el eje del programa de desarrollo. Con esta justificación, elevaron tasas de intereses que “sacarían pesos de la economía”. El lucro financiero es extraordinario y no hay actividad productiva que deje semejante ganancia. Además y tema central, el corazón de su lucha por los precios está orientada a reducir la capacidad de compra familiar “enfriando la economía”. La caída del consumo y la suba de la pobreza son una política de Estado, que busca ganancias extraordinarias del capital como “mecanismo de atracción inversora”.
Los grupos económicos concentrados pueden fugar dinero sin límites y las empresas oligopólicas reciben todo tipo de prebendas para hacer del país “una meca inversora”. La fuga de capitales y la salida de dólares en circuitos especulativos, es justificada con el hecho de que salimos del “corralito” y el “mundo confía”.

Hay que atraer inversores empobreciendo la familia argentina 
CAMBIEMOS propone refundar las relaciones laborales, construyendo el modelo de “trabajadores seductores”.
Para acercar inversores hay que reducir salarios forzando paritarias inferiores a la inflación. El gobierno aplicó una devaluación con el objetivo de bajar los sueldos en dólares y que los “inversores” vengan a nuestro país. Los obreros locales deben ganar menos que en Bangladesh y los empresarios tienen que duplicar la rentabilidad internacional.
El enfriamiento de la economía justificado en las metas de inflación, puso en el congelador a los pobres e indigentes que esperan la primavera ya anunciada hace un año por el oficialismo. CAMBIEMOS adelantó que “las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: hay que pasar semestre”.
Como resultado de plan de gobierno se redujo el consumo y la actividad del mercado interno está estancada. La recesión coexiste con tasas de inflación que en el año 2016 se acercaron al 40%. La fuga de capitales, la especulación financiera cortoplacista y el aumento de la desigualdad son tres rasgos fundamentales del proyecto de gobierno.
El descalabro de las cuentas públicas es financiado con deuda externa. Este mecanismo deja grandes ganancias para los CEOS y bufet de abogados que intermedian en nombre de “la confianza mundial en la Argentina”.

Decálogo político de CAMBIEMOS
1-    Gobernar es contratar. La gestión de gobierno es una rama de la economía política y “extranjerizar la Argentina es un medio de engrandecer a la patria”.
2-    Cayeron las fronteras y las naciones no existen. Las nociones de soberanía, de proteccionismo económico o de justicia social, son categorías de un “pasado populista que no termina de morir, frente a lo nuevo que está naciendo”. 
3-    Todo el poder a los CEOS. Las funciones del Estado Nacional Argentino serán transferidas al capital extranjero y a sus países de origen.
4-    Argentina es un país de servicios. El empresario argentino es ineficiente y poco competitivo y es por eso que el capital local será trasferido a la banca extranjera e importaremos manufacturas. Los europeos y norteamericanos traerán trabajo digno caracterizado por “los salarios bajos, la precariedad y la ausencia de leyes sociales”.
5-    El trabajo esclavo atrae inversores. El obrero debe perder ingresos y la “pobreza sudamericana cautivará capitales y reducirá la inflación”.
6-    El desempleo es la mejor escuela de formación política frente al populismo gremial.  La destrucción de puestos de trabajo permitirá reducir el poder sindical y derogar las arcaicas leyes sociales.
7-    Volvemos al Primer Mundo. Con apoyo y asesoramiento norteamericano, debilitaremos el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC ya que no nos permiten integrarnos a los EUA o la Comunidad Europea. 
8-    El reclamo de soberanía en Malvinas deteriora la confianza inversora. Argentina le dará la política energética del océano Atlántico al extranjero, abandonará sus exigencias territoriales, pedirá disculpas a los británicos por la guerra de 1982 y creará “unidades de apoyo psicológico a Kepler y soldados ingleses”.
9-    Argentina es un país anglosajón. Los medios de comunicación serán trasferidos a los EUA y la actividad cultural asimilada desde las usinas ideológicas extranjeras.
10- Confianzudos del mundo unios. La alegría es el mandato de la hora y los pueblos deben sentarse a esperar la lluvia de inversiones ya que CAMBIEMOS “le avisó a Donald Trump que somos buena gente”.

jueves, 27 de abril de 2017

PROGRAMA DE 12 PUNTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LA ARGENTINA


 CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI (CEHA)

La Unidad Nacional para la reconstrucción: Unidos o dominados. El programa neoliberal que impulsa CAMBIEMOS forma parte de una estrategia geopolítica internacional cuyo objetivo es retrotraer los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de Iberoamérica. Como resultado de su accionar, la riqueza del Continente será apropiada por las Corporaciones (CEOS) y por los gobiernos de las Potencias Extranjeras. Frente a ese plan, es necesaria la Unidad Nacional de los sectores del trabajo, la producción, la cultura y del conjunto de las Organizaciones Libres del Pueblo.

1. Impulsar un proyecto productivo, industrialista, sustentable y justo. Argentina debe modificar el programa de miseria planificada caracterizado por la apertura comercial, el cortoplacismo y la especulación financiera que destruye empresas y genera desempleo y pobreza. De continuarse el actual modelo de desarrollo, la injusticia será la norma y se pondrá en riesgo la paz social. El CEHA considera fundamental el aumento de las cadenas de valor de la industria y el agro, haciendo de la producción una fuente de empleo y de desarrollo nacional y social en el largo plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar medidas de protección y regímenes arancelarios para empresas argentinas, terminando con la importación indiscriminada que impide el desarrollo de la producción estratégica nacional. La obra pública, la banca estatal y el mercado interno pujante deben ser pilares fundamentales del nuevo programa de desarrollo. El Gobierno de Reconstrucción tiene que fomentar las cooperativas, el compre nacional y el cumplimiento pleno de la legislación social y medioambiental.

2. La propiedad tiene una función social y debe contribuir al orden colectivo. El CEHA considera vigentes los principios fundamentales de la Constitución Nacional del año 1949. La producción debe ser planificada con un sentido nacional y colectivo ya que el “libre mercado” es un mecanismo de apoyo a los oligopolios y la extranjerización económica. Las empresas energéticas y de servicios y los sectores económicos estratégicos deben estar en manos de la Nación. El pan, la carne, la leche y el resto de productos que componen la mesa de los argentinos, no pueden volverse divisa de exportación o especulación. El Gobierno de Reconstrucción deberá regular precios y reducir la inflación manteniendo la actividad productiva y el valor de los salarios, los subsidios y las jubilaciones. El Estado debe sancionar una nueva ley de Entidades Financieras que permita el control del ahorro nacional y que limite la fuga de riquezas. El Gobierno de Reconstrucción debe fortalecer las empresas públicas en áreas estratégicas y controlar el Comercio Exterior.

3. En Argentina los únicos privilegiados son los niños, los ancianos y el pueblo. El Gobierno debe dedicarse a saldar la deuda social y no exclusivamente a pagarle a los grupos especuladores extranjeros. Los servicios financieros no pueden estar por sobre el desarrollo nacional y los derechos de los trabajadores. Es inmoral la actual sub-ejecución de los presupuestos en salud, empleo y educación, cuando en paralelo se atienden puramente los pagos a bonistas extranjeros. La construcción de viviendas públicas fue desarticulada, dejando familias sin hogar y a los obreros de la construcción sin empleo. El país demanda el establecimiento de una emergencia social y la conformación de un plan integral de empleo juvenil y de desenvolvimiento de la atención pública de salud, educación, vivienda popular, deporte y esparcimiento. Argentina requiere un Plan Estratégico Alimentario que termine con el flagelo del hambre en el corto plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá elaborar un Plan Nacional de Seguridad interior enfrentado las causas sociales de la violencia y actuando contra al crimen organizado que azota las barriadas humildes.

4. Es la hora de los trabajadores. La democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo y no una gerencia de oligopolios extranjeros o de CEOS. El Estado, las organizaciones sindicales y de la economía popular tienen que conformar un Consejo de Reconstrucción Nacional que conjuntamente a las entidades de la producción, el agro o la cultura, contribuya a buscar las soluciones a los problemas argentinos.  Los históricos Programas de La Falda, Huerta Grande, del 1 de mayo de la CGTA, los 26 puntos de 1986 o el documento Los trabajadores somos la esperanza de la Corriente Federal de Trabajadores, son la expresión consciente del pueblo trabajador. Tal como mencionó la CGT en el mes de agosto del año 2016: “No hay que haberse graduado en Harvard para darse cuenta que vamos de mal en peor.”  El CEHA considera que los trabajadores son la columna del Movimiento Nacional y que la Política Pública debe tender al pleno empleo y a la defensa y cumplimiento de los derechos laborales.

5. No hay desarrollo y paz social sin democratizar los esfuerzos. Es imprescindible avanzar en una Reforma Fiscal y Tributaria integral, que tienda a la equidad social y que privilegie las actividades productivas. La mayor carga impositiva debe recaer en los sectores financieros, oligopólicos y concentrados y no sobre el trabajo y las PYMES como ocurre en la actualidad. La reforma tributaria de CAMBIEMOS se caracterizó por eximir de impuestos a los ricos y por cargar en las espaldas de los que menos tienen un severo ajuste. El resultado de este inmoral programa es la pobreza del pueblo y el impedimento del desarrollo de las PYMES y las cooperativas.

6. Construyamos un país federal e integrado. El país requiere una nueva Ley de Coparticipación y la construcción de consensos transversales para consolidar un federalismo real y no solamente enunciativo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar un programa nacional de desarrollo que tienda a la integración del territorio y a la resolución de las inequidades geográficas, productivas y sociales entre todas las Provincias. El CEHA considera necesario implementar un reordenamiento territorial y poblacional argentino a través de políticas estatales, terminando con la marginalidad social y tendiendo a achicar la desigualdad entre regiones.

7. La educación, la ciencia y el deporte son la base de desarrollo nacional. La justicia social es inviable sin antes alcanzar la independencia económica y ésta sólo es posible si el país es soberano cultural y científicamente. El CEHA ratifica la centralidad que tiene el Estado en la planificación y en el desenvolvimiento de la educación, la ciencia y el conjunto de la actividad cultural. El Estado Nacional tiene que tener mayores responsabilidades en el financiamiento y en la organización de contenidos de la educación básica y media. CAMBIEMOS está poniendo en riesgo el sistema educativo al no aplicar la Ley de financiamiento, al eliminar fondos para infraestructura y al proponer el corrimiento del Estado Nacional en materia cultural y científica. El Gobierno de Reconstrucción deberá trabajar por la soberanía científica y con dicha finalidad tendrá que priorizar la inversión en el área, planificando estratégicamente la actividad en torno del desarrollo de la industria y de la solución de los grandes problemas argentinos y sudamericanos.  El cierre de teatros o la desaparición de clubes de barrio por los aumentos actuales de tarifas, impiden el derecho popular al acceso y participación de la cultura. Es imperativo el fortalecimiento de una identidad federal y nacional que oficie como una barrera defensiva ante el avance de todo tipo de imperialismo cultural.

8. Los medios de comunicación son instrumentos de cultura y no negocios corporativos. CAMBIEMOS promueve la formación de oligopolios comunicacionales y la extranjerización de los emisores de radio y televisión. La eliminación del Canal TELESUR de la Televisión Digital Abierta es un mecanismo de censura y de silenciamiento de los pueblos iberoamericanos. Las empresas norteamericanas actualmente manejan internet, los buscadores de datos, las redes y el software. Frente al inmenso poder tecnológico extranjero y sus ramificaciones en la prensa comercial, los pueblos requieren de medios públicos para nacionalizar y comunicar su cultura e información y deben mantenerse y potenciarse las experiencias de las Radios públicas, Canal Encuentro o de los canales universitarios. El Gobierno de Reconstrucción deberá recuperar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y entregar el tercio de licencias que le corresponden a las Organizaciones Libres del Pueblo. La privatización de la televisación del futbol es un retroceso que le quita al pueblo el derecho  a disfrutar del deporte nacional. El CEHA considera que la pluralidad de voces y el acceso popular a la cultura, son banderas irrenunciables que hoy están en riesgo.

9. Por un Continente de paz, unido y solidario. Retomamos el mandato histórico bolivariano y sanmartiniano tendiente a la reunificación de la Patria Sudamericana. Ratificamos la importancia de fortalecer el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC como ámbitos de articulación y de coordinación con el resto mundo. La unidad y la paz regionales son reaseguros sin los que Argentina carece de posibilidades de desarrollo productivo y social. El Gobierno de Reconstrucción tiene que elaborar un programa para las Fuerzas Armadas retomando el legado nacional, popular y antiimperialista de nuestros militares e integrándose y profundizando la experiencia del Consejo de Seguridad de la UNASUR. Rechazamos la política de CAMBIEMOS de sometimiento geopolítico a los EUA e Inglaterra y de debilitamiento del MERCOSUR. El CEHA repudia los intentos de derogar la Ley migratoria del año 2004 y de criminalizar a los ciudadanos sudamericanos. Iberoamérica debe consolidar una ciudadanía regional que permita la libre circulación de personas y la libertad de trabajo y de acceso a los derechos sociales garantizados por los Estados parte.

10. Malvinas es una causa nacional e Iberoamericana.  Afirmamos la soberanía argentina sobre las Islas y recuperamos como estandarte los acompañamientos y el apoyo por parte del MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, la OEA y de otros Estados del mundo. Los casi dos siglos de luchas y la acción patriótica de nuestros Héroes de Guerra, está siendo humillada con la política de CAMBIEMOS centrada en renunciar a los reclamos de soberanía para priorizar los negocios de las empresas extranjeras. Argentina tiene que desplegar su proyección bicontinental y bioceánica tendiendo al control de los recursos alimentarios, científicos y energéticos. La Recuperación de las Malvinas y el ejercicio pleno de nuestros derechos sobre la Antártida son una causa nacional y sudamericana irrenunciable.

11. Un país sin presos ni perseguidos políticos.  El Gobierno de CAMBIEMOS detiene activistas sociales como Milagro Sala, reprime movilizaciones y politiza la justicia que abandona sus funciones. La actividad parcial de algunos jueces y fiscales se orienta más a la propaganda política que a la aplicación del derecho. El CEHA repudia cualquier tipo de persecución política y mediática como la padecida por la ex Presidenta Cristina Fernández y aboga por la efectiva división de poderes.

12. Primero la Patria, después el Movimiento y finalmente los hombres. El Movimiento Nacional debe ser amplio, plural y no sectario. La unidad es el llamado actual y frente a un gobierno de minorías oligárquicas, el CEHA convoca a conformar una inmensa mayoría plural y democrática. 

Por la grandeza nacional y por la felicidad del pueblo seguiremos trabajando incansablemente para edificar la Argentina Grande con que San Martín soñó.



República Argentina, Abril de 2017.

domingo, 23 de abril de 2017

LA CONDUCCIÓN POLÍTICA SEGÚN JUAN DOMINGO PERÓN

Aritz Recalde, abril de 2017

“Los partidos políticos mueren así, porque ya he dicho muchas veces que los pescados y las instituciones se descomponen primero por la cabeza. El día en que nos descompusiéramos nosotros, no tardaría mucho en descomponerse todo el Movimiento, disolverse y dispersarse”. Juan Perón

Hay diversas maneras de abordar el concepto de Conducción Política de Juan Domingo Perón. Una implicaría analizar la biografía del líder y el origen y la dinámica del Movimiento Nacional Justicialista. Dicha cuestión supone investigar el comportamiento y los roles de los diversos grupos de poder y de los actores políticos que integraron un espacio caracterizado por ser policlasista, plural en procedencias partidarias y en tensiones.
Otra manera de abordar el tema, y la que nos interesa rescatar en el Cuaderno, es la de analizar a Perón desde los artículos, entrevistas y libros que dejó centrados en temas de organización y de conducción de hombres y de grupos.

1-    La conducción política en la obra Juan Perón
El mandatario le dedicó varios documentos al tema y dictó clases en la Escuela Superior Peronista con la finalidad de elaborar y de transmitir un marco conceptual para la acción política.
La teoría de la conducción incluyó aspectos concernientes al Partido, al Movimiento, la masa popular, la Nación y el Estado.

El sistema internacional imperialista y la conducción política nacional
Perón realizó varios estudios sobre aspectos geopolíticos y de política internacional. Entre sus obras se destacan La Defensa Nacional, Significado de la Defensa Nacional desde el punto de vista militar” (1944), “América latina, ahora o nunca” (1965) y la “La Hora de Los Pueblos” (1968) que reitera muchas de las cuestiones del trabajo anterior.
El texto del año 1944 es una conferencia de apertura a una cátedra en la Universidad Nacional de La Plata. Perón describió la dinámica de la política internacional como parte de luchas permanentes entre naciones imperialistas. Mencionó que el desenlace de la Segunda Guerra Mundial no traería la paz, sino que iba a iniciar una nueva etapa de las disputas geopolíticas originadas en la búsqueda de recursos. Las guerras eran fenómenos sociales, planteaba, y ni bien termine la conflagración, los miembros de los Aliados o del Eje iban a lanzar sobre Iberoamérica una campaña de dominio y de sujeción imperial.
En la “La Hora de Los Pueblos” Perón describió la historia del hombre como parte de una constante voluntad de dominio de los imperialismos y de las oligarquías. Grecia, Roma, España, Francia, Inglaterra, EUA o la Unión Soviética eran unidades de poder político, económico y bélico y organizaban y movilizaban a individuos, grupos, naciones y continentes detrás de sus objetivos.
Perón mencionó que la Revolución Francesa de 1789 inauguró un enfrentamiento político y militar de dimensiones nacionales. La revolución industrial, científica y tecnológica del siglo XIX, generó las condiciones materiales para la expansión universal del imperialismo.
En el año 1968 describió la reconfiguración del sistema mundial imperialista, que se caracterizó por conformarse en torno de bloques “continentales” en lucha. El sistema internacional tendía a organizarse en torno de:
a-      dos grandes modelos civilizatorios que eran el capitalismo y el comunismo. El primero impulsado por el imperialismo norteamericano y el segundo por el imperialismo soviético.   
b-      unidades continentales de poder: Comunidad Económica Europea, EUA y Unión Soviética.
La conducción política tenía como tarea impostergable consolidar la unidad y la movilización nacional. En su defecto, el país iba a ser satelizado por los imperialismos y las oligarquías extranjeras. 
Una vez organizado el proyecto nacional, el Justicialismo tenía que integrase al Continente Iberoamericano y luego al Bloque de Países No Alineados. En el libro “América latina, ahora o nunca” se publicó un discurso de Perón del año 1953, donde fijó claramente la necesidad de crear un mercado económico sudamericano tendiendo a organizar una “vida” y una “defensa” en común.
En la IV Conferencia Cumbre de Países No Alineados del mes de septiembre del año 1973 en Argelia, el mandatario argentino sostuvo que la “Tercera Posición” ya había sido proclamada hace treinta años y afirmó que “hoy tiene vigencia en esta misma asamblea”.
 Los vacíos de conducción política nacional son ocupados por los representantes de las potencias extranjeras
Perón escribió varios trabajos sobre la coyuntura económica, social y política que derivó en su caída como fueron los libros “La fuerza es el derecho de las bestias” (1956), “Del poder al exilio” (1956) o los “Vendepatria” (1957). En estos libros describe con detalle lo que consideró era una imposición de un programa de gobierno oligárquico e imperialista.
La contrarrevolución del año 1955 se propuso destruir la organización política peronista, interviniendo y proscribiendo al partido de gobierno o ilegalizando la actividad sindical. Más adelante, los siguientes gobiernos destruyeron paulatinamente el Estado interventor fundado por el Justicialismo.
El objetivo fundamental de la contrarrevolución fue quitarle capacidad de decisión nacional al país. Las organizaciones libres del pueblo iban a perder poder político y la democracia Argentina sería conducida por delegados puestos desde del extranjero. El golpe de Estado del año 1955 transfirió la soberanía de las decisiones:
-  del Estado argentino a las potencias foráneas, a los organismos internacionales y a las empresas extranjeras;
- del productor industrial nacional al agropecuario y al intermediario comercial y financiero;
- del pequeño productor argentino al extranjero oligopólico;
- del trabajador a la empresa.

Una vez caído el gobierno democrático, cambió radicalmente el componente político y de clase de la conducción del Estado. Las principales decisiones las tomarían desde ahora:
- el poder financiero y los grandes grupos agropecuarios e industriales foráneos (oligarquía);
- los delegados de las potencias y organismos extranjeros (imperialismo);
- un frente político de clases medias y altas, militares y sectores de la iglesia.
 Entre los años 1955 y 1983 las clases dominantes y sus aliados civiles y militares impusieron casi 25 años de proscripciones, violencias, asesinatos y distintos tipos de terrorismo (comandos civiles, fusilamientos, torturas, prisiones y detenciones ilegales y desde 1976 desapariciones forzosas). Para justificar la inusitada violencia política en la opinión pública local y extranjera, utilizaron los medios de comunicación internos e internacionales. El manejo político de la prensa y su influencia en la conducción de la masa popular y de las naciones fue explicado por Perón en sus notas en el periódico Democracia. Estos documentos están reunidos en el libro “Política y estrategia” (1953).

La conducción política y la organización del Estado
El Modelo Justicialista se organizó con el objetivo de lograr la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. La conducción política iba a cristalizar estos principios en la organización del Estado.
El mandatario escribió varios documentos que abordan temas institucionales y de organización de gobierno. Su obra culmine “Modelo Argentino para el proyecto nacional” (1974) sistematizó su concepción sobre la cuestión.
Se puede entender cabalmente el ideario de Perón analizando “las formas de ejecución de su doctrina, expresadas en los Planes Quinquenales (1947 y 1952), la Constitución Nacional de 1949 y en el Plan Trienal (1974). En “Conducción Política” Perón incluyó entre las formas de ejecución exitosas:
“nacionalización del Banco Central; la creación de todo un sistema financiero; la nacionalización de todos los servicios; la anulación de todos los consorcios financieros internacionales; la creación de una marina mercante (…) reglamentos del Banco Central; los reglamentos del Consejo Económico; los reglamentos orgánicos de los bancos y todo tema financiero del I.A.P.I”.

2-    La conducción política del Movimiento Nacional Justicialista
“La improvisación no puede ser un método completo para la realización de las acciones de la conducción”. Juan Perón
 Perón tiene varios trabajos que analizan aspectos doctrinarios y de organización política y partidaria como son las20 verdades peronistas” (1950), “La Comunidad Organizada” (1949) o “Conducción Política” (1951). En el año 1954 formuló algunas clases en la Escuela Superior Peronista que fueron editadas bajo el formato de libro “Filosofía Peronista”.

jueves, 6 de abril de 2017

Choripaneros


Aritz Recalde, 4 de abril 2017


Luego de la marcha oficialista producida el día 1 de abril, el Presidente de la Nación realizó una ofensiva y preocupante declaración en Youtube SUBESTIMANDO LA LEGITIMIDAD DE TODOS los reclamos de la sociedad argentina.
En el último año y medio se movilizaron los trabajadores de la economía popular a San Cayetano y por todo el país, cuestión que permitió sancionar la Ley Emergencia Social (que nunca termina de aplicarse). Los obreros sindicalizados en la CGT realizaron distintas acciones de protesta, entre las cuales se destacó el inmenso acto del último 7 marzo. Los docentes y la comunidad científica efectuaron numerosos reclamos y movilizaciones como la multitudinaria acción colectiva del día 6 de marzo. La CTA y otras entidades gremiales y sociales hicieron pública la disconformidad con las políticas del gobierno en un importante acto el 30 marzo. A los docentes, científicos, obreros ocupados o desocupados y a los empresarios argentinos que le piden respuestas para superar la recesión, la inflación o la pérdida de empleos, Mauricio Macri los bautizó con “CHORIPANEROS”.
El Mandatario dividió los reclamos entre aquellos que considera legítimos y conscientes (actos oficialistas), del conjunto de acciones colectivas que surgirían de mercenarios de la tripa o de irracionales impulsos a subirse a “colectivos” y a cobrar en el nuevo patrón monetario: el “choripán”.
Me parece perfecto que las clases medias altas y altas se movilicen, ya que su gobierno beneficia a las corporaciones y a sus gestores locales cuestión que potencialmente les permitiría acceder al “efecto derrame”. Defienden la legitimidad de un privilegio social adquirido: tienen conciencia de clase o al menos suponen que pagarán menos impuestos y que acumularan mayor riqueza en base a la desaparición del Estado.
El 1 de abril Federico Kucher elaboró un informe para el diario Pagina 12 que en nuestra opinión, da cuenta de algunas de las causas por las cuáles las clases adineradas se movilizan. Por decisión de Macri, los ricos cada día pagan menos impuestos y ello seduce a los grupos de altos ingresos. Los números son elocuentes y como resultado de la baja de retenciones a las exportaciones, la pérdida de recursos fiscales del Estado es de $ 70.000 millones (equivalente a 5.000 millones de dólares y al 1 % punto del PBI). Si bien CAMBIEMOS sostuvo que la concentración de riqueza tenía que derivar en inversiones y en la creación de puestos de trabajo, eso no está ocurriendo. Los datos estadísticos indican que las exportaciones de estos sectores aumentaron solamente $ 15.000 millones en el año 2016 (1000 millones de dólares) y según Kucher “El complejo exportador aportó menos de un dólar por cada cinco que recibió del Estado”.  En 2016 la minería dejó en la calle a 5410 obreros y los empleos del agro aumentaron meramente en 5535 trabajadores. En el año 2016 el sector agropecuario dejó de pagar impuestos por $ 48.015 millones. Las exportadoras de aceite de soja no le aportan al Estado $ 11.777 millones de pesos. Las empresas mineras pagaron de retenciones meramente $ 24 millones, cuando y de no mediar la reforma de CAMBIEMOS debían haber aportado $ 9.841 millones.

Los CHORIPANEROS que el Presidente identificó como todos aquellos argentinos que no piensan como él, también tienen razones para manifestarse. Según el INDEC de Todesca y de Macri, la inflación del año pasado superó los 35% y la caída del PBI fue de 2,3 %. Solamente en el año 2016 quedaron 127.905 personas sin empleo formal. En el año 2015 y según información del INDEC del actual gobierno, el país creció el 2,1 % y se generaron 61.640 nuevos puestos laborales. En este contexto y según Macri, ¿los CHORIPANEROS no tenemos derecho a manifestarnos por una mejor educación para los pibes humildes, por una mejor calidad de vida de los abuelos, por el derecho a la dignidad de los desocupados o por la supervivencia de las pymes que bajan sus persianas?.
En el mismo vídeo subido a las redes sociales, el Presidente cuestionó la voluntad de ir en colectivos a las movilizaciones. Macri tiene que saber que los CHORIPANEROS hace décadas que tomamos la decisión de financiar a nuestros sindicatos y que con ese dinero pagamos los ómnibus. Agremiarse y hacer aportes es una actitud consciente del trabajador, guste o no a Macri y a CAMBIEMOS.
Si bien está claro la animadversión del Presidente hacia los trabajadores y los sindicatos, al menos podría decir la verdad sobre la marcha oficialista. Para hacer el acto del 1 de abril CAMBIEMOS gastó millones en publicidad. Les paga a los periodistas que se dicen “independientes” y que durante las últimas semanas fueron los organizadores fundamentales de la movilización. El gobierno (o sus testaferros) gastan mucho dinero para garantizar el impacto de sus acciones en redes sociales. Hasta se dieron el lujo de convocar (sutilmente) a la movilización en el entretiempo del partido “Boca vs Defensa y Justicia”. Esos segundos cuestan cientos de miles de pesos y aunque lo nieguen, no hay que ser un experto de comunicación para entender que CAMBIEMOS destina dinero en Clarín, TELEFE o La Nación y que “persuade” a la opinión pública de hacer o no determinadas acciones.  Más allá de que la movilización “fue organizada” por un Gobierno con el cual no comulgo, respeto la convocatoria y no les quito mérito. Están manifestando su derecho al privilegio social adquirido y dicha actitud de clase es lógica en el corto plazo. A la larga, este gobierno conduce el país a otra crisis como la del 2001, pero para eso aún falta: más vale ganancia en mano, que país y patria volando. Hay que destacar que estos grupos ya se habían movilizado activamente contra Cristina Fernandez en el año 2008 o por el caso Nisman. No son improvisados y eso es un acierto.

No considero correcta la mención a la supuesta “defensa de la democracia” de los manifestantes del 1 de abril. La Argentina atravesó por golpes de Estado (1930, 1955, 1962, 1966 o 1976), por crisis económicas como la hiperinflación o el dramático 2001 y enfrentó desde 1983 acciones violentas de derecha (Carapintadas de Aldo Rico) o de izquierda (La Tablada de Gorriaran Merlo). Allí sí que estuvo en riego la democracia y pese a todo, el sistema político continuó en pie.
Durante el mandato de Cristina Fernández se produjeron extendidos cortes de ruta fogueados por el poder patronal, fuga de capitales, retención de cosechas o evasión fiscal, huelgas de la CGT o la CTA, levantamientos policiales o hechos terribles como la muerte del activista Mariano Ferreira. No cayó el gobierno y tampoco la democracia.  La historia debería ser una escuela para la dirigencia y el Presidente y sus seguidores no están evaluado objetivamente la etapa. CAMBIEMOS y sus activistas confunden una manifestación pacífica de científicos y maestros con un golpe de Estado que pondría en riesgo el sistema político.

El próximo 6 de abril hay una huelga general nacional de CHORIPANEROS. Guardapolvos blancos docentes, obreros tiznados de los talleres, profesionales, colectiveros o changarines, se van a quedar en la casa para que Macri escuche sus reclamos. Ojalá les alcance el dinero para comprar un choripán y comer en familia y reflexionar en paz. Lamentablemente, la inflación y la recesión económica le están quitando la carne de la mesa a los argentinos.  El paro va a ser contundente.  Solamente espero -¿ingenuamente?- que el gobierno escuche a los de “abajo” y que deje de favorecer solamente a los de “arriba”. O al menos y siendo más humilde, me gustaría que evite las provocaciones y agresiones a las cuales nos tiene acostumbrados.


domingo, 2 de abril de 2017

¿Perdón ingleses por sus soldados muertos en Malvinas?

Aritz Recalde, abril 2017

Los días 2 de abril conmemoramos la recuperación –temporaria- de las islas Malvinas, Geogias y Sandwich del Sur. La sociedad argentina está dividida en la apreciación del suceso y hay opiniones disímiles acerca de las causas que la originaron, del desenvolvimiento de los combates y del tipo de acciones implementadas en la posguerra.
Los gobiernos inglés y argentino tenían objetivos políticos que excedían las Malvinas. Leopoldo Galtieri buscó legitimar y perpetuar la dictadura criminal iniciada en el año 1976 como respuesta al nacionalismo revolucionario surgido luego del 17 de octubre de 1945. Margaret Thatcher intentó conseguir apoyo para profundizar el programa conservador, contrario a los intereses de los trabajadores. Ambos actores buscaron acrecentar el poder de las elites en base al deterioro social de los pueblos.
La dictadura argentina, los EUA e Inglaterra contribuyeron a implantar en la región el sistema económico neoliberal. El gobierno de Videla se integró al Plan Cóndor norteamericano ejecutando acciones terroristas y de capacitación militar en países de Centroamérica. En diversas ocasiones Inglaterra participó en guerras o apoyó dictaduras en distintos continentes con el objetivo de apropiarse de recursos naturales y económicos. La guerra de Libia de año 2011 fue una de sus últimas expresiones belicistas y el país agredido está en ruinas por la acción criminal conjunta del Reino Unido, Francia y los EUA.
En el año 1982 los británicos sostuvieron que Galtieri fue el causante principal del conflicto y que la Primer Ministro aplicó un correctivo político justo que garantizó los derechos a la libre determinación de los kelpers. No es nueva esta justificación colonialista y Europa históricamente realizó propaganda política con el asesinato de extranjeros. Desde la época de Grecia en adelante bautizaron a los “otros pueblos saqueados” como barbaros y luego como infieles. Hoy manifiestan que los gobiernos populares o nacionalistas de Sudamérica son terroristas o populistas. Uno de los más sinceros intérpretes del colonialismo británico fue Herbert Spencer, quien sostuvo con entusiasmo que el “soterramiento de los débiles por los fuertes obedece a los decretos de una benevolencia inmensa y previsora”. La ideología de Spencer y de otros intelectuales británicos sirvió para destruir Estado de Bienestar en los años ochenta y también justificó el colonialismo ingles en el siglo XIX en la China, la India, Egipto o en la Argentina a la cual agredieron militarmente en 1806-8, 1833 y 1845.
Algunos argentinos también consideran que el causante del enfrentamiento y de la muerte de soldados en combate fue meramente Galtieri, que envió “chicos a la guerra”. No es casualidad por eso, que piensan que la decisión de muchos argentinos de defender con las armas las Malvinas fue un absurdo o meramente el resultado de un hábil artilugio de medios de comunicación. Habría sido un engaño la masiva manifestación de apoyo a la recuperación de las islas o el acompañamiento de civiles a la asunción del gobernador Benjamín Menéndez en el archipiélago. Esta última delegación que viajó a Malvinas se compuso de sindicalistas (Saúl Ubaldini), de dirigentes del Justicialismo (Deolindo Bittel), de la UCR (Carlos Contin), de la Izquierda Nacional (Abelardo Ramos) o del médico René Favaloro.
En nuestra óptica, la movilización de apoyo a la recuperación expresó un sentimiento de soberanía y de hostilidad al ocupante extranjero que es legítimo, necesario y propio de todas las Naciones del planeta. La defensa del territorio es un valor fundante de la Nación, sin el cual la población está condenada a desaparecer frente la ocupación de otra Potencia extranjera o de una empresa multinacional. Es en este sentido que al referirse a Malvinas José Hernández destacó que “si la indiferencia del pueblo agravado consolida la conquista de la fuerza, ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo, o de usurpación?”. Sin esta vocación de dominio territorial y de voluntad de defensa, no existirían los países iberoamericanos independientes y tampoco varios otros del planeta que serían anexados por Inglaterra, Alemania, Francia o los Estados Unidos.
El negativo registro histórico argentino acerca de la guerra de Malvinas, no es habitual en otros países de la región. Por ejemplo, la opinión pública de los bolivianos tras la derrota y las decenas de miles de muertos de la Guerra del Pacifico (1979-83) y del Chaco (1932-35), no los llevó a negar u ocultar la voluntad de lucha y de patriotismo de sus soldados. Los ciudadanos que fueron a combatir contra Chile o Paraguay son considerados héroes y no meramente “chicos víctimas de malos militares”. La conducción política y castrense de ambas conflagraciones –de manera similar a lo ocurrido en 1982-, fue considerada deficiente por su pueblo y sus titulares fueron acusados de ser los responsables de la derrota. Atendiendo esa cuestión, los bolivianos repudiaron a los jefes castrenses y no acusaron a los soldados y civiles de ser “inconscientes” o “estúpidos que se dejan llevar por tiranos”. El pueblo reivindica la vocación de defensa nacional, incluso al punto de poner en juego la vida para mantener la integridad territorial. Luego de la derrota de la Guerra del Chaco, los grupos nacionalistas del ejército comandados por Germán Busch y David Toro impulsaron una revolución que expropió las empresas petroleras que estaban empujando a la guerra e implementaron reformas sociales a favor de sus habitantes.
Thatcher se alió al imperio norteamericano, consolidó el apoyo de la ONU y en la Comunidad Europea y sobornó al dictador Pinochet para sumar al país trasandino en un acto de piratería a 12.000 kilómetros de Londres. Los sectores medios de la Argentina prácticamente no cuestionan la decisión de Thatcher del año 1982, caracterizada por impedir cualquier mediación que evite el enfrentamiento. La recuperación argentina de las islas se hizo sin matar ingleses (los argentinos si tuvieron bajas) con la decisión consciente y pública de obligar a negociar al colonialista. Thatcher por el contrario, evitó las mediaciones y utilizó a Malvinas y a los muertos de su país y del nuestro como un acto de publicidad política interna. A partir de acá, es que mandó a asesinar argentinos y cometió el Crimen de Guerra del hundimiento del Crucero General Belgrano fuera del teatro de operaciones (323 caídos sobre 649 del total). De manera similar a las agresiones de los años 1808 o 1845, los ingleses actuaron con el lema que el mejor argentino es el “argentino muerto”.
En no pocos casos, la guerra desató en los sectores medios locales un sentimiento contradictorio. Argentina agredía al país que admiraban y al cual querían emular siguiendo los mandatos de Alberdi, Sarmiento, Mitre o Julio argentino Roca. Todavía se escucha en las mesas de los domingos, el mito de que si “triunfaban las invasiones inglesas de 1808 ahora seríamos una potencia como los norteamericanos”. Alberdi manifestó que “civilizar es poblar” y Sarmiento convocó al exterminio militar de las razas que consideró débiles para remplazarlas por las anglosajonas. Una solución de salida honrosa al “humillante desacato nacional” contra el país que supusieron la “madre patria” y el ejemplo de “civilización”, consistió en subestimar y deslegitimar la tarea de los civiles y soldados argentinos. Los caídos bajo las balas inglesas dejaron de ser víctimas del Imperio Británico, para convertirse en los idiotas útiles de Galtieri o en los bobos “chicos de la guerra”.
Pese a los problemas estratégicos de planificación y de desenvolvimiento de la conflagración que quedaron referenciados en el Informe Rattenbach, la actitud de la mayoría de nuestras tropas fue de heroísmo y de coraje. Martín Balza que participó de las acciones bélicas en las islas, las caracterizó como parte de una “gesta e incompetencia”. Luego del triunfo militar, los ingleses armaron un guión cultural de posguerra que buscó negar la lucha argentina y que presentó a nuestras tropas como “chicos” y no como soldados. A partir de acá, es frecuente escuchar que los ingleses fueron solidarios y alimentaban a nuestros “pibes” a diferencia de los argentinos crueles, dictadores y egoístas. El ocupante colonialista que cometió crímenes de guerra, se presenta como como una víctima que venía a liberar a los “chicos de su infame dictadura”.
Poco se dice del reclutamiento voluntario de civiles en la Argentina e Iberoamérica, de la férrea resistencia militar al invasor durante semanas y de la heroicidad de muchos actos de guerra. Los argentinos se comportaron como soldados y la acción militar del país se vio reflejada en los considerables daños materiales y bajas humanas del enemigo. La lucha contra la OTAN de 1982 fue dispar en recursos y pese a eso sin el apoyo norteamericano, chileno y europeo el triunfo británico no estaba garantizado fácilmente. Como sostuvo José de San Martín, “los interventores habrán visto por este “hechantillón” que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca”.
Nadie quiere negar el dolor o el sufrimiento de muchos ex combatientes que denunciaron maltratos y serios problemas logísticos. Sin desconocer estos aspectos, sería justo también relatar en la prensa, en el teatro o en el cine los actos heroicos, ejemplares y los valores de las tropas argentinas que dieron la vida por el país.
Si la historia de la Independencia y de la formación del Estado Nacional se contara describiendo meramente el dolor y los errores propios del combate, no habría símbolos patrios, ni himnos, ni monumentos, ni recordatorios a batallas, sino meramente relatos de padecimientos civiles y de soldados que sufren y que mueren. De aplicarse esta perspectiva, tampoco existirían el cine Hollywood que propagandiza las acciones militares norteamericanas y desaparecerían los relatos fundadores de todos los Estados del planeta.
Juzguemos con la misma vara
En otras circunstancias históricas la clase media argentina no aplicó la misma severidad para juzgar los hechos políticos - militares y los abusos de poder. En los años sesenta el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), fusiló a miembros de su propia organización -cuestión repudiable en nuestro punto de vista-. Pese a ello, a partir de acá no se puede decir que toda las agrupaciones de izquierda guevarista fueron criminales y que solamente se dedicaron a matar a sus correligionarios.
La teoría de los “chicos de la guerra” hace hincapié en la ineptitud de la conducción militar y en la absurdidad de la ocupación frente a la evidente diferencia tecnológica de los adversarios. Extrañamente, no son pocos los que niegan la guerra de Malvinas por la incapacidad de los jefes y en paralelo elogian el coraje, los valores o ideales de Santucho (ERP) o del Che Guevara cuyas direcciones políticas guerrilleras fracasaron rotundamente y culminaron con la muerte de miles de jóvenes. ¿La ideología marxista justifica el fallecimiento de activistas y la defensa del territorio es un absurdo?.
Los mismos que dicen que es inadmisible que un argentino fuera a Malvinas, participan de partidos políticos que reivindican los escuadrones de voluntarios de la Guerra Civil Española o los de la Segunda Guerra Mundial. ¿Los anarquistas, socialistas, comunistas o radicales creen “racional” morir en la defensa territorial de Europa y cuando se refieren a Malvinas lo consideran ilógico?. Con la finalidad de movilizar a los jóvenes a participar en guerras en otros continentes, estas agrupaciones políticas realizaron movilizaciones, publicaciones y colectas de recursos.
Malvinas desató un sentimiento pacifista que si bien puede ser legítimo, no suele ser aplicado a la hora de analizar otras circunstancias de la historia nacional. Algunos sectores afirman que el deseo de combatir a Inglaterra fue alocado, mientras consideran honroso y reivindicable la acción de la guerrilla contra el Ejército Argentino durante los años setenta o la intervención de éste último en la represión interior. Derecha e izquierda coinciden en legitimar la muerte de jóvenes en conflictos internos y se escandalizan por combatir al Imperio Británico.
No son pocas las personas que creen negativa la guerra por el hecho de que hubo 649 caídos, cuando en paralelo reconocen como libertadores a Bartolomé Mitre que metió al país en la Guerra del Paraguay o a Justo José de Urquiza que fusiló cientos de adversarios luego de la Batalla de Caseros. Estos mismos pacifistas admiran a Domingo Faustino Sarmiento, quien comandó personalmente el exterminio de decenas adversarios políticos en las guerras civiles. Los sucesos en el país y el Paraguay causaron decenas de miles de compatriotas argentinos muertos, en su mayoría civiles y milicias que fueron perseguidos, torturados y asesinados.
Grupos de activistas socialistas y radicales siguen reivindicando el golpe castrense del año 1955 y el apoyo personal de Miguel Ángel Zabala Ortiz al bombardeo y el ametrallamiento de civiles que dejó más víctimas indefensas en la calle que los ataques ingleses en suelo malvinense.

Perspectivas actuales
La dependencia cultural del siglo XIX fue la garantía para que los británicos manejen por décadas los ferrocarriles, puertos o bancos.
Los ingleses triunfaron militarmente en el año 1982 y se propusieron borrar el sentimiento nacionalista local. Por mandato neocolonial, Argentina tiene que abandonar su voluntad de defensa del territorio que caracteriza a todos los nacionalismos en el mundo. La decadencia de la conciencia nacional permitió que Carlos Menem firme los tratados de Madrid (1990), otorgando deshonrosas concesiones económicas al colonialista. Para reparar en parte este daño se sancionó en el año 2011 la ley 26.659 “condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina”.
Recientemente, Mauricio Macri se reunió con sus pares británicos David Cameron y Theresa May para promover “negocios” de pesca o de hidrocarburos. Por el contrario, CAMBIEMOS no entabló diálogos con el Partido Laborista de Irlanda que acompaña nuestra causa soberana en el Reino Unido. Poco tiempo después del encuentro de mandatarios, el Reino Unido realizó ejercicios militares en las islas en un acto de provocación.
En el Ministerio de Energía Macri designó a un representante de la empresa anglo – holandesa Shell, favoreciendo que hagan grandes negocios los representantes directos de la Nación colonialista que asesinó nuestros soldados y que deshonra la patria con la ocupación ilegal de las islas.
Los ex combatientes no recibieron el mismo trato que los ingleses y el Presidente derogó parcialmente el Régimen Previsional Especial de los ex soldados de Malvinas, con el objetivo de evitar que se les pague al menos “dos jubilaciones mínimas”.
La aristocracia del dinero de CAMBIEMOS entiende que los negocios empresarios están por delante de la soberanía y del reconocimiento a los soldados que combatieron en defensa de la patria.

Reivindicamos el hecho de que la Argentina es una tierra de paz y que somos un país pacífico.
Los kelpers son ocupantes ilegales representantes de una potencia colonial y no un pueblo con derechos a la autodeterminación. 
La recuperación de Malvinas es una causa nacional y latinoamericana. Éste último aspecto quedó manifestado en los apoyos otorgados por el MERCOSUR, la UNASUR, el ALBA y la CELAC. La Argentina obtuvo importantes acompañamientos internacionales como los manifestados en las cumbres de los Países No Alineados, por China (Hu Jintao en 2010 y Xi Jinping en 2014) o los conseguidos en la OEA (2010).  


Recordemos y honremos a nuestros soldados que elevaron la bandera de la soberanía frente a un Imperio que sigue plagando el mundo de guerras y de inequidades.