lunes, 20 de mayo de 2019

65 medidas para una Nueva Universidad




I- Otra ley de Educación Superior
Somos concientes de que una nueva ley no resolverá la crisis universitaria y que únicamente el protagonismo y la participación del conjunto de la sociedad argentina y los diferentes sectores de la universidad, podrán planificar e implementar las reformas y acompañar la transformación de la Educación Superior que el país necesita. Hecha esta salvedad, no olvidamos la importancia que reviste el debate iniciado en lo concerniente a dicha modificación normativa de la Educación Superior. Creemos entonces:
- que las diversas fuerzas políticas y los estudiantes que componen la Agrupación 22 de noviembre, tras profundos análisis y extensos debates, debemos impulsar un debate amplio en el seno de la universidad pero también en toda la sociedad argentina tomando como base el discurso del 1ª de marzo de la Presidenta Cristina Fernadez de Kirchner y los proyectos de ley existentes actualmente en el Parlamento.
- que es necesario abrir este debate al gobierno universitario, a las organizaciones libres del pueblo y a los representantes de la soberanía popular.
II- Medidas Estudiantiles
Juzgamos cardinal establecer los derechos de los estudiantes, pero además, los “deberes” de la juventud de las Universidades nacionales. Con esta finalidad vamos a promover:
Respecto a los Derechos:
1- Implementación de una política de retención de la matrícula introduciendo cláusulas de compromiso de las universidades con este fin. Vamos a promover la fijación de acuerdos y pautas específicas en las Universidades sobre estos temas.
2- Desarrollo de un sistema de becas orientado a aquellos estudiantes de menores recursos y dirigido fundamentalmente a las carreras estratégicas.
3- Difusión de una política de descentralización de los ciclos introductorios y/o tecnicaturas de algunas carreras hacia los gobiernos locales del interior del país para el fomento en el acceso de los jóvenes de bajos recursos.
4- Promoción de la figura del Defensor Estudiantil.
5- Fomento para la construcción de comedores, guarderías y rampas para discapacitados.
6- Implementación de carreras cortas con tecnicaturas y títulos intermedios conservando la gratuidad de todos los niveles.
7- Implementación de un sistema de horarios de clase diferenciado para los alumnos full time y los alumnos que trabajan.
Respecto a los Deberes:
8- Sostener pautas mínimas de rendimiento estudiantil contemplando a aquellos estudiantes que trabajan, que son madres/padres o que presentan discapacidades especiales. Es importante favorecer una mayor tasa de egreso de los ingresantes.
9- Fomentar el Voluntariado social, e iniciar un profundo debate para que se amplié a todos los estudiantes.

III- Docentes, graduados y no docentes
10- La implementación de una Carrera Docente, en articulación con un sistema abierto de concursos.
11- La formulación de un régimen salarial centralizado.
12- El fomento de la capacitación permanente y los Posgrados gratuitos para los docentes de todos los niveles educativos en las áreas consideradas “estratégicas” para el Estado. Este derecho de los docentes, implica un “deber” con la sociedad que lo financia. Consideramos que deben priorizarse las áreas del conocimiento útiles al país y que en tanto es el Estado el que financia la Educación Superior, el es también el encargado de planificar y dirigir los postgrados.
13- Las medidas necesarias tendientes a terminar con el personal precarizado promoviendo la fijación de plazos y responsabilidades conjuntas entre las universidades, los gremios y el Ministerio de Educación.
14- La democratización de los concursos y ampliación y apertura de nuevas cátedras en las materias masivas. Especialmente, en las cátedras cuya composición tiene varios auxiliares.
15- Abogaremos por que se computen los criterios de pertinencia social de los proyectos docentes y la trayectoria de investigación en el Estado en los concursos.
16- El debate sobre la Ciudadanía Plena, el Claustro Único docente y el ingreso de lo no docentes a los Consejos.
17- Se reoriente la dirección de las investigaciones del Programa de Incentivos hacia una mayor utilidad social, priorizando las investigaciones científico tecnológicas de utilidad para el país. Vamos a favorecer la ampliación de las partidas y los montos destinados a dicha inversión. Vamos a acompañar el debate sobre la desburocratización de los trámites.

IV- Carreras prioritarias
18- Continuar, perfeccionar y profundizar las herramientas de fomento de carreras prioritarias como el PROMEI o el PROMAGRO de la SPU.
19- Modificar el perfil excesivamente profesionalista de las universidades
20- Establecer límites a la posibilidad de que las universidades abran carreras profesionalistas que no estén contempladas en la Política de Planificación Universitaria Nacional.
21- Desarrollar planes de estudio y perfiles de egresados relacionados a los problemas nacionales.
22- Impulsar un debate sobre la necesidad de relacionar los ingresos universitarios con el interés nacional.
23- Seguir sosteniendo la importancia de la CONEAU, rediscutiendo su función en relación a una Política de Planificación Universitaria Nacional. Vamos a fomentar la publicación de los listados de pares evaluadores y de los dictámenes de “no acreditación” del organismo. Vamos a promover la composición de un directorio con representantes universitarios, entre ellos estudiantes, y no universitarios óptimos para esa función.

V- Articulación con el medio y compromiso social universitario
24- La implementación en el currículum universitario de los temas prioritarios para el país y aquellos que revistan pertinencia social.
25- La creación deCentros de Investigación Científica e Innovación Tecnológica” en los Municipios.
26- El desarrollo de un Voluntariado permanente de graduados, docentes, no docentes y estudiantes.
27- Que los docentes Titulares con Dedicación Exclusiva participen de las actividades de la Secretaría de Planificación Económico Social o similares.
28- La creación de una Secretaría de Planificación económico social (o de Consejos Sociales Consultivos) para garantizar la participación de la comunidad y del Estado municipal a través de la presentación de proyectos, el ejercicio de un Presupuesto Participativo Local sobre un porcentaje de la inversión en educación, la planificación de la extensión, la implementación del programa de Voluntariado o en la implementación de audiencias Públicas.
29- Implementar una valorización de la extensión y la práctica social universitaria a partir de una suma de un 0,20 % del promedio anual a los alumnos que participen en proyectos de transferencia y articulación con la comunidad.
30- Un Servicio Social Federal para graduados de Universidades Nacionales.

VI- Gobierno universitario
Vamos a acompañar todas las medidas tendientes a democratizar el gobierno interno de la Universidad, pero creemos además, que la verdadera democratización de la Universidad se relaciona con su capacidad de expresar o no, los intereses de las mayorías populares del país. Vamos a promover entonces:
31- La Elección Directa de autoridades con un sistema de voto ponderado.
32- La participación plena en el gobierno universitario de los auxiliares docentes y los interinos.
33- La participación de los gobiernos provinciales y las organizaciones libres del pueblo (sindicatos, ONGs, cámaras de productores pequeños y medianos) en los órganos colegiados de gobierno.
34- Una sola reelección para rectores y miembros de la CONEAU.
35- El ingreso de los trabajadores no docentes al gobierno.
36- El debate sobre las representaciones de cada uno de los actores.
37- El régimen de Incompatibilidades y de frenos a las reelecciones indefinidas.
38- Los cupos de género en el gobierno.
39- Los Presupuestos Participativos en los Centros de Estudiantes.
40- La formación de un Presupuesto Participativo Local que permita destinar un porcentaje de los fondos de investigación a los temas requeridos por los gobiernos municipales y las organizaciones políticas, sindicales y sociales.
41- La formación de una Secretaría de Planificación Económico Social que articule la investigación y la extensión de manera estable y permanente, con la comunidad y el Estado.

VII- Articulación entre distintos niveles educativos
42- La instrumentación de un sistema de créditos que facilite el reconocimiento, acreditación y actualización de la formación y los estudios de los diferentes trayectos del sistema de educación superior.
43- Fomentar la participación de las universidades en los actuales CEPRES, promoviendo el ingreso de los estudiantes.

VIII- Integración Latinoamérica
44- La articulación normativa y de los programas entre las naciones del MERCOSUR y del resto de América latina y el Caribe.
45- La implementación de una Agenda Universitaria para el MERCOSUR.
46- La firma de convenios de intercambio y pasantías entre docentes y estudiantes del MERCOSUR, incluyendo el reconocimiento mutuo de aquellos programas acreditados.
47- La apertura y desarrollo de Cátedras libres y seminarios sobre la historia, el pensamiento y las luchas del movimiento obrero y campesino latinoamericano.
48- La formación de una Confederación de Estudiantes de Universidades del MERCOSUR.
49- La formación de un postgrado sobre la Integración Universitaria del MERCOSUR.

IX- Autarquía financiera y federalización del gasto
Consideramos que la crisis universitaria no se resuelve sólo a través del aumento presupuestario, sino que dicha situación es un problema que tiene raíces en la misma orientación que se imprime hoy a las universidades. Por ello, no vamos a renunciar al mejoramiento de la inversión educativa y por eso, consideramos positiva la implementación de las pautas de la nueva Ley de Financiamiento Educativo y en el tema universitario en particular, reivindicamos la importancia de la implementación reciente de partidas de dinero para rentar a los docentes “ad honorem” y se deben implementar pautas objetivas de distribución presupuestarias entre y para las casas de estudio.
En relación a los “derechos” de la universidad vamos a promover:
50- El desarrollo de un programa nacional de infraestructura universitaria.
51- La aplicación por parte de la SIGEN y la AGN de un sistema de auditoría económica específica para las universidades.
52- La fijación de pautas y metas temporales para eliminar en el corto plazo la cifra de los docentes “ad honorem”.
53- La revisión crítica del funcionamiento del programa FUNDAR en base a la experiencia del FOMEC para desarrollar una correcta política de calidad del aprendizaje y de apoyo a la universidad. Consideramos que los programas deben ser mejorados y que la oposición “consignista” que pide derogarlos sin ofrecer alternativas cae en el vacío retórico.
54- El desarrollo de un debate sobre la necesidad de revertir la concentración de recursos, universidades, alumnos y profesionales en Buenos Aires en relación al conjunto de las universidades de las provincias.
55- El sostén de la centralidad actual de la SIGEN, la AGN y la CONEAU en la evaluación y la auditoría a las universidades. Vamos a promover su permanencia y un debate acerca de las funciones específicas de cada uno de los entes.
56- Fomentaremos la presentación y publicidad de balances públicos y obligatorios de los ingresos y los gastos de las universidades.

X- Soberanía científica tecnológica
57- La formación de una ciencia aplicada al desarrollo nacional con el fin de alcanzar la soberanía tecnológica. Vamos a promover la creación de patentes argentinas, públicas y privadas.
58- La introducción del debate acerca de los mecanismos cientificistas existentes para la acreditación de investigaciones de los fondos públicos nacionales (SECYT, CONICET, etc.) con el fin encuadrarlos en el marco de la Política de Planificación Universitaria Nacional.

XI- Universidades privadas
Vemos de forma positiva la existencia actual de importantes competencias del Estado para la regulación de las Universidades Privadas. Estas universidades deben encuadrase en la Política de Planificación Universitaria Nacional.
Vamos a promover:
59- Su inserción programática y curricular en el marco de la Política de Planificación Universitaria Nacional.
60- El ingreso docente por concurso.
61- La obligación de apoyar el perfeccionamiento de sus docentes de forma gratuita.
62- El avance en la formulación del ingreso al gobierno de la Universidad de los alumnos, los docentes, los graduados, los no docentes y los representantes del Estado municipal.
63- La obligatoriedad de desarrollar la investigación y la extensión.
64- El derecho a que sus estudiantes provenientes de hogares humildes también reciban becas del Estado nacional, en simultáneo con la eximición del pago de aranceles.
65- El derecho a que sus programas académicos definidos como prioritarios por la planificación nacional, sean apoyados con créditos subsidiados, similares a los que benefician a las PYMES.






viernes, 5 de abril de 2019

Comunidad Organizada o neoliberalismo


 Aritz Recalde, abril de 2019


1-      A setenta años de la Comunidad Organizada
“Una nación no es el resultado de un proceso físico, sino que nace en virtud de un alumbramiento político y está bajo la advocación de un destino a realizar, de una misión que cumplir”. Carlos Astrada

El 9 de abril del año 1949 Juan Perón expuso en el Congreso de Filosofía de Mendoza el discurso sobre la Comunidad Organizada[1]. La tesis de fondo que atraviesa el planteo es la existencia de una profunda crisis de valores y de sentido del ser humano. Perón detalló que el orden político, social y cultural occidental construido con los aportes de las civilizaciones de Grecia, Roma, España, Francia e Inglaterra estaba hundido en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Europa, anteriormente faro de nuestras clases dirigentes, era un cementerio humano y un cadáver cultural.
El sistema político internacional no encontraba un principio de acuerdo y tampoco un marco institucional ordenador y en su lugar reinaba el desconcierto, la lucha bélica entre países y un aumento del violento enfrentamiento de clases.
El pensador español José Ortega y Gasset ya había llegado a una conclusión similar a la de Perón a principios del siglo XX, caracterizando el estado moral de Europa como parte de una “decadencia”. El Viejo Continente adolecía de una moral elevada que ofrecer y había perdido su histórica capacidad de oficiar como el rector cultural del orden mundial.
Perón remarcó el hecho de que frente a las ausencias de una ética y de una moral sólida y trascendente que marcara el camino del desarrollo, nuestras naciones eran obligadas a optar entre los perniciosos sistemas sociales de los EUA y de la Unión Soviética. Los norteamericanos imponían militar, política y comercialmente el liberalismo capitalista y lo justificaban sobre el discurso científico moderno y a partir de propagandizar una concepción de vida materialista. La Unión Soviética exportaba el Comunismo y su sistema era promovido a partir de la ideología de la lucha de clases y de la edificación del Estado mito colectivista.     
Perón no creyó posible superar la crisis del orden mundial y de los valores occidentales con las ideologías del capitalismo liberal y tampoco con el comunismo. A su entender, ambas alternativas conducían al hombre al estado emocional de la angustia, la duda o de la soberbia y la sociedad marchaba al caos y al desorden permanente.
Para cumplir la magna tarea histórica de la emancipación humana, Perón propuso edificar una Comunidad Organizada dotada de una elevada escala de valores y de una nueva moral. En su ponencia en el Congreso de Filosofía recuperó la noción de Aristóteles acerca de que el hombre es un ser ordenado para la convivencia social y de aquí concluyó que el individuo sólo puede realizarse en una comunidad emancipada.
Perón mencionó que guiados por la búsqueda de subsistencia y por el ideal supremo de la libertad, los individuos conformaron organizaciones que le brindaron contención social y que lo dotaron de un sentido elevado de justicia y de igualdad. Dichas aglutinaciones humanas vertebraron la Comunidad Organizada en la Argentina, que se constituyó como una federación de organizaciones libres del pueblo. Estas últimas tenían la función cultural primordial de reforzar entre los hombres una nueva fe, difundiendo un “evangelio de justicia” caracterizado por reforzar en el sujeto el sentido de destino colectivo del pueblo y la grandeza de la Nación. En la Comunidad Organizada se producía el tránsito del yo al nosotros. La educación reforzaba una norma ética que condicionaba la libertad individual al cumplimiento del orden justo de la colectividad.
En la óptica de Perón la actividad política no podía agotarse en la mera lucha por el poder individual, de facción o de una clase en particular, sino que era la manifestación histórica de la voluntad de las organizaciones libres del pueblo portadoras del sentido heroico de la vida. En la Comunidad Organizada el Estado sería la institucionalización del orden justo y expresaría la capacidad del hombre de construir conscientemente el bien común.
La doctrina de la Comunidad Organizada guió la acción política del Justicialismo a partir del 17 de octubre de 1945 y como postuló Alberto Buela, además fue el principio rector en torno del cual se fundó el pacto político de la Constitución Nacional del año 1949.
La Revolución comandada por Perón y por un amplio Movimiento policlasista, pluri-ideológico y pluri-partidario, legó a la posteridad un inmenso tejido de organizaciones libres y una conciencia nacional y social del pueblo. El bloque político forjó un Estado nacional de carácter benefactor y consolidó una infraestructura económica, tecnológica e industrial sumamente avanzada.
Después de culminada la Segunda Guerra, los EUA y un grupo reducido de naciones se repartieron el conjunto de países y de riquezas del planeta. En ese esquema geopolítico, el peronismo y el conjunto de nacionalismos sudamericanos eran conceptuados como un mal ejemplo que había que erradicar. Desde el año 1976 en adelante, los gobiernos de diversa índole partidaria —siempre con la misma ideología—, se dedicaron a destruir la Comunidad Organizada. La tarea de demolición económica, institucional y cultural de la Argentina Justicialista formó parte de las directrices del centro de poder anglosajón. Luego de producida la caída del Muro de Berlín, el proceso de saqueo mundial del centro anglosajón contra la Periferia se profundizó con el dominio unipolar norteamericano.

2-      El drama político de la Argentina contemporánea
La Argentina y Sudamérica están hoy atravesados por una crucial encrucijada histórica. El pueblo y su dirigencia tienen que optar entre reconstruir y potenciar la Comunidad Organizada en una Nación y un continente libre; o adherir acríticamente al orden mundial del capitalismo neoliberal anglosajón y a su programa de subdesarrollo estructural.
Tal cual vamos a sostener en el presente texto, la segunda alternativa, si bien puede ser rentable para un sector de la clase política, es sumamente perjudicial para la economía, la cultura y para la vida de la gran masa del pueblo.
El capitalismo neoliberal anglosajón reposa sobre cuatro grandes principios ideológicos:
-          la tecnología como fuente inagotable de progreso.
-          el consumo como un medio de plenitud humana.
-          el hedonismo y la libertad individual como fin último de la acción personal.
-          El des-orden internacional y su racionalidad científica.

En este trabajo vamos a comentar críticamente los fundamentos del capitalismo neoliberal anglosajón para desembocar en una conclusión sucinta acerca de la vigencia y de la posible reactualización de los principios de la Comunidad Organizada.

(Texto presentado en el Congreso Nacional de Filosofía de la UNLa, abril 2019)



[1] Juan Perón leyó los capítulos XVII a XXII que integran el libro La Comunidad Organizada.

viernes, 22 de marzo de 2019

Cuatro pilares de la Gobernación de Antonio Cafiero 1987-1991


Aritz Recalde[1], marzo 2019

Primero. La Planificación de las Políticas de Estado
Antonio Cafiero diagramó un Programa de Desarrollo Bonaerense desde el Centro de Estudios para la Renovación Justicialista (CEPAR). Como resultado de su labor el Peronismo Renovador formuló y presentó a la comunidad de la Provincia el Plan Trienal (1988-1991). La iniciativa emulaba la acción del Consejo Nacional de Posguerra creado por Juan Perón y le dio a la Comunidad Organizada Bonaerense un instrumento de construcción protagónica de su destino.
La tarea del CEPAR artículo tres dinámicas que eran el Consenso Político, la Concertación Económica y la Participación popular. El Plan Trienal proyectó para la provincia de Buenos Aires el desarrollo acelerado del potencial económico regional, la mejora de la calidad de vida de los habitantes, la consolidación de la infraestructura social, el manejo eficaz de los recursos naturales y el mejor uso del suelo y la transformación del Estado.
El contexto de desenvolvimiento de la Gobernación de Antonio Cafiero se caracterizó por la profunda crisis económica, -incluyendo la hiperinflación- y por tener que gestionar en un marco político nacional adverso controlado por la UCR. El dirigente Renovador recibió una provincia desindustrializada por la Dictadura Militar y desfinanciada por su antecesor Alejandro Armendáriz (1983-1987), quien permitió que Buenos Aires pierda varios puntos de Coparticipación Federal.
Pese a las dificultades y adversidades económicas, sociales y políticas, se inició el Plan Trienal y comenzaron proyectos fundamentales para Buenos Aires como el Polo Informático de Berisso, la apertura de la Zona Franca en el Puerto de la Ciudad de La Plata y la reconstrucción del Teatro Argentino incendiado en el año 1977. Se planearon la Ruta 6 y el Estadio Único y se inició la Autopista La Plata - Buenos Aires.
La Gobernación tomó la histórica decisión de construir canales para resolver el flagelo de las inundaciones y empezó a sanear la Cuenca Matanza - Riachuelo. Como resultado de esos programas aumentó exponencialmente la productividad y el precio de la tierra agrícola y se redujeron las inundaciones en las localidades densamente pobladas.
Integrando el Plan Trienal se realizaron miles de obras en las grandes concentraciones urbanas de la Provincia y Cafiero destacó que “yo quiero levantar las banderas del conurbano como el verdadero país postergado de los argentinos (…) en los últimos diez años, unos 10 mil establecimientos fueron cerrados en el territorio provincial, la mayoría de ellos precisamente en el conurbano” (Síntesis Bonaerense 1988: 14).
El Gobernador Cafiero dinamizó el Banco Provincia y creó la Subsecretaría de Pesca afirmando el perfil marítimo de Buenos Aires. El Ministerio de Asuntos Agrarios promovió el Plan  Toros, el Plan Ovino, las huertas familiares y se impulsó un ambicioso programa de forestación. 
El Ministerio de Gobierno implementó un Plan de Seguridad Provincial[2], apoyó una reforma policial incrementando el 20% del personal en las calles y firmó diversos convenios con Intendentes con el fin de lograr una acción participativa. Durante la etapa se inauguraron los Consejos de Seguridad Municipal y las Comisarias de la Mujer.

Como parte de la modernización del Estado proyectada por el CEPARJ, Cafiero promovió el Consejo de la Magistratura e impulsó, sin éxito, una histórica reforma Constitucional que institucionalizaba el Estado Social de Derecho y la autonomía municipal.

Segundo. El Gobierno Participativo
“Nosotros creemos profundamente en las llamadas organizaciones libres del pueblo, que son una guía y hasta una corrección indispensable para los gobernantes (…) aquello que puede hacer la provincia, que no lo haga la Nación; aquello que puede hacer el municipio, que no lo haga la Provincia; aquello que puede hacer la asociación intermedia, que no lo haga el municipio. Es sin duda en las comunidades menores donde se vive con mayor fidelidad la virtud la virtud y donde mejor se administra la riqueza de los argentinos”. Antonio Cafiero

Antonio Cafiero denominó a su gestión como el “Gobierno del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires” y trabajó activamente para edificar la Comunidad Organizada Bonaerense. Con esa finalidad, refundó el marco institucional creando ámbitos estables para la participación política y social de las Organizaciones Libres del Pueblo. Entre otros espacios, se deben mencionar el Consejo para la Participación y el Desarrollo, el Consejo Provincial de la Mujer, los Consejos de Escuela, los Consejos de Emergencia Bonaerense y los Consejos de Seguridad Municipal.

El Gobernador buscó potenciar la vida política y social del municipio bonaerense, al que definió como “célula básica de la democracia y el federalismo” (Síntesis Bonaerense 1989: 25). Fue una de las gestiones que más activamente impulsó programas de descentralización tributaria, de recursos desde la Provincia al gobierno local. Los programas de empleo y de vivienda se implementaron en conjunto con los representantes políticos, sociales y culturales de las municipalidades. En palabras de Cafiero “en la Provincia hemos impulsado alrededor de 35 programas descentralizados, en los distintos ordenes: precepción de impuestos, obra pública, salud, vivienda, acción social (…) el pueblo se transforma en el sujeto primario de la política, protagonista activo y sustento de una democracia integral” (Síntesis Bonaerense 1989: 26).
Cafiero enfatizó que “hay que convocar a la participación, al protagonismo, a la refundación de la fe, a la certidumbre de un futuro mejor y más digno, a la recuperación de las energías dormidas” (Síntesis Bonaerense 1988: 17). El pueblo bonaerense recibió con entusiasmo la convocatoria del Gobernador y hubo una alta participación vecinal en las Jornadas de Trabajo Solidario y en las distintas tareas comunitarias organizadas por la Provincia. Solamente en el mes mayo del año 1988 la actividad solidaria movilizó a más de 300.000 personas (Síntesis Bonaerense 1988: 88). 

Tercero. El Estado Social de Derecho
La Gobernación de Antonio Cafiero se desenvolvió en un contexto social crítico como producto de la severa recesión económica y de la hiperinflación. Las demandas insatisfechas de la comunidad bonaerense fueron inmensas y con la finalidad de atenderlas el Estado impulsó políticas educativas, de salud, de asistencia, deportivas y culturales.
El Instituto de Previsión Social (IPS) implementó acciones para mantener el poder adquisitivo de los jubilados y se crearon líneas de créditos orientadas. El Gobernador apoyó activamente a los Centros de la Tercera Edad y al Turismo Social en toda la Provincia.
El Instituto Provincial de Empleo (IPE) implementó los Programas Intensivos de Empleo, el Registro de Pequeñas Unidades Productivas y una activa tarea de capacitación laboral a municipalidades, a organizaciones de la sociedad civil y a Institutos de Menores. El Gobierno destinó recursos humanos y materiales a los Programas Pro-Casa y Pro-Tierra tendientes a construir y a regularizar viviendas sociales.
Con el Programa Olmos y con otras acciones educativas y de modernización de la infraestructura, mejoró la calidad de las instancias de los reclusos carcelarios favoreciendo su efectiva reinserción en la comunidad.
En el terreno de las políticas de la Salud Pública se crearon los programas de Atención Ambulatoria y Domiciliaria (ATAMDOS), el Pacto Social de Salud, los operativos sanitarios en rutas y el programa Salud con el Pueblo. Siendo vanguardia en el país, la Provincia aprobó la norma de prescripción de medicamentos por genérico y se iniciaron los primeros Programas Provinciales de prevención del SIDA.

Cuarto. El Modelo Bonaerense para el Proyecto Nacional. La edificación de una identidad para la Provincia
“¿Qué significa transformar la sociedad?. Generar nuevos patrones y códigos de cultural política y de comportamientos morales. Significa edificar un nuevo y perdurable pacto de convivencia entre los bonaerenses, a partir del orgullo que significa habitar en una provincia que lideró portentosos procesos históricos; que fue la patria chica de Yrigoyen, Perón y Evita; que fue la cuna federal de Dorrego y Juan Manuel de Rosas; que fue la tierra literaria de Martín Fierro. Significa, asimismo, revitalizar esas hondas raíces culturales desde el dramatismo de la coyuntura: saberse hijo de una provincia  con sobrevivientes desigualdades sociales, geográficas y educativas que estamos empeñados en reparar”. Antonio Cafiero

El federalismo argentino es una entidad cultural e histórica y se expresa y se desenvuelve en los dialectos de las comunidades, en las manifestaciones artísticas, en la arquitectura, las costumbres y en las prácticas religiosas de las diversas provincias.

Antonio Cafiero apostó activamente a fortalecer la identidad del habitante bonaerense, sabiendo que nuestra cultura integra y refuerza el federalismo argentino. Con esta finalidad edificó un nuevo relato político, caracterizado por inscribir su práctica como una continuación de la tradición histórica de los grandes dirigentes federales bonaerenses Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas, José Hernández, Adolfo Alsina, Hipólito Yrigoyen, Juan Perón y Eva Duarte[3].
Durante su mandato promovió políticas activas de apoyo al arte y a la cultura regional de las diversas expresiones del teatro, el ballet, la orquesta, las artes plásticas y el canto popular. El Gobierno apoyó la regionalización cultural, los Centros Culturales y la ferias de artesanías, entre otras acciones tendientes a reforzar el orgullo de sentirnos argentinos y bonaerenses (Síntesis Bonaerense 1989: 159).
Para potenciar su prédica, Cafiero condujo personalmente el programa “El gobernador habla con el Pueblo” en LS 11, Radio Provincia y en el año 1990 inauguró la señal de la televisión pública del Canal 6. 

La edificación de la identidad bonaerense tuvo varias implicancias políticas, económicas y culturales. Por un lado, sirvió para promover el turismo, los festivales y las producciones artísticas regionales de cada localidad. Además, la renovada identidad se integró en la Doctrina del Justicialismo Bonaerense que reivindica los derechos de la Provincia frente al resto del país.

Consciente de la responsabilidad y orgulloso de su origen, el Gobernador reclamó activamente el legítimo derecho de los bonaerenses a la restitución de los recursos de la Coparticipación Federal.
Cafiero postuló que la grandeza de la Provincia de Buenos Aires no podía significar la pobreza de las demás regiones, sino que consideró que nuestra fortaleza iba a ser un pilar firme a partir del cual construir una nueva y grande Nación Argentina.


Bibliografía
·         Al gran pueblo bonaerense salud (1990) Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Cafiero Mario (2019) Obras, pero integradas a un plan de Desarrollo, Diario el Día 17/02/19.
·         Bases para el Plan Trienal Justicialista (S/F), CEPARJ, Buenos Aires.
·         Recalde Aritz (2010) Autonomía o autarquía en las municipalidades bonaerenses, Archivo histórico de la provincia de Buenos Aires Ricardo Levene, Buenos Aires.
(2018) El Modelo Bonaerense para el Proyecto Nacional: la planificación de las políticas de Estado durante la gobernación de Antonio Cafiero, Instituto Cafiero, Buenos Aires.
               (2018-b) Políticas para la mujer durante la gobernación de Antonio Cafiero, CEHA, Buenos Aires.
 (2018-c) Las políticas de empleo de Antonio Cafiero en la Provincia de Buenos Aires, CEHA, Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 1 (1988) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 2 (1988) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
·         Síntesis Bonaerense N º 3 (1990) Anuario del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

[1] El texto es parte del Proyecto de investigación de la UNLa "El peronismo bonaerense entre 1987 y 1999: un estudio de la dinámica política e institucional de las gobernaciones de Antonio Cafiero y de Eduardo Duhalde".
[2] El Plan se lanzó el 25 de abril de 1989 y tuvo cinco ejes que eran lucha contra el narcotráfico, el reequipamiento y restructuración de la policía, la reforma del Código de Procedimientos, la construcción de nuevas cárceles y la participación de la comunidad (Síntesis Bonaerense 1989: 30). Al año 1990 existían 80 Consejos de Seguridad Municipales. El Gobernador creó el cuerpo de elite de la Brigada Halcón y compró 600 nuevos patrulleros. Sumó 1400 agentes en el año 1987, 6000 en 1989 y 2025 en los primeros seis meses de 1990 (Síntesis Bonaerense 1990: 101).
[3] La Provincia adquirió la casa de Eva Perón en la localidad de los Toldos y recuperó del abandono al Museo de Juan Perón en Lobos (Síntesis Bonaerense 1988: 97).

jueves, 21 de febrero de 2019

La clase política y la división internacional del trabajo


Aritz Recalde, febrero de 2019

Desde la muerte de Juan D. Perón la Argentina no consigue edificar un proyecto nacional soberano y justo. El país atraviesa ciclos de formulación y de ejecución de políticas de Estado que luego son demolidas generando una situación de inestabilidad permanente. Una generación construye y otra destruye y así transcurre la economía y el gobierno argentino hace décadas.
Entre los diversos fenómenos que explican las causas de tal perniciosa situación, se encuentra el hecho de que el país tiene una clase política dependiente de los CEOS extranjeros, pero carece de una dirigencia nacionalista. Hace tiempo que la actividad política se volvió un negocio y dejó de ser un instrumento para alcanzar la soberanía nacional, el desarrollo industrial y la justicia social.

La clase política y la división internacional del trabajo
En la Argentina las decisiones políticas fundamentales no surgen de los partidos, sino que se planifican en las mesas de las corporaciones y de las Embajadas de los centros de poder mundial. Esta condición de dependencia política e ideológica de los gobernantes es una característica típica de los Estados subdesarrollados. En el actual orden mundial la Argentina no puede tener industria, sino que debe ser un país agroexportador y una plaza para la especulación financiera. Estamos obligados a poner en manos del extranjero la producción y la circulación de la cultura en sus formatos televisión, internet y cine. En el terreno de la ciencia ocurre algo similar y la Argentina está desandando sus innovaciones tecnológicas para sustituirlas por producción importada. Carecemos de política militar, de defensa y de seguridad y la hacen por nosotros los Estados Unidos, Inglaterra e Israel. CAMBIEMOS aplica a modo de certeza, el postulado de que a un país dependiente le corresponde una política exterior subordinada.
La administración de los recursos naturales, financieros y comerciales no es tema de la clase política, que se encuentra cómoda reproduciendo los lineamientos programáticos de los organismos internacionales y de las corporaciones. Tenemos un gobierno formal que aplica el mandato del gobierno real del establishment y de las Embajadas foráneas. Se cumplen las palabras de Juan Perón acerca de que “quienes se sentaban en el honroso sillón de Rivadavia tenían el gobierno político de La Nación, pero no el gobierno económico ni el gobierno social del país”.

El negocio partidario: ¿garantía del subdesarrollo?
Los cargos del gobierno son el costo que el establishment está dispuesto a ceder a la clase política local con la finalidad de que apliquen su programa. La administración del negocio del Estado ocupa el centro del accionar de la clase política y la acumulación del dinero les representa un lugar más importante que los proyectos nacionales y colectivos. El Estado se convierte en un botín comercial abandonando su condición de ser la voluntad de fuerza para el desarrollo nacional.
Los partidos son regentes del pequeño margen de recursos y de cargos que la división internacional del trabajo nos otorga. La clase política hace décadas renunció a los valores característicos de los Estados Nacionales modernos como son la soberanía, la independencia económica y la igualdad social y solamente administra la pobreza y el estancamiento productivo estructural de la Argentina.
Hace tiempo que en un país rico como la Argentina, sus partidos oficialistas y opositores aceptan sin demasiadas contradicciones ideológicas la terrible situación social. La UNICEF documentó que el 50% de los niños del país son pobres y el INDEC refleja año tras año, que el 40% de los habitantes vive en la precariedad laboral y en la marginalidad social. La clase política calla frente al atraso tecnológico, la concentración de capitales y la extranjerización económica que se está acentuando de manera preocupante en la Argentina.    
En muchos casos, la actividad partidaria puede ser más rentable que la pequeña empresa y el comercio. La excesiva rentabilidad del cargo gubernamental no oficia como un medio para hacer insobornable a la dirigencia, sino que y por el contrario la clase política eleva suntuosamente su nivel de vida en beneficio propio. No es extraño por eso, que un sector de las élites industriales locales renunció a su condición empresaria y se integró al proyecto especulador y financiero impulsado desde el extranjero. Resultado de ello, hace tiempo que los trabajadores y los industriales dedicados a las actividades de la producción y el empleo nacional quedaron carentes de representación.

La clase política administra un programa ajeno y no tiene pensamiento propio
La clase política carece de doctrina y de ideales de progreso y reproduce los marcos del debate público que le imponen el sistema oligopólico de información y las fundaciones y organismos internacionales. Hace mucho tiempo que la clase política no tiene opinión propia y se la arman los publicistas que aplican la censura del establishment y que analizan los datos generados por las encuestas de opinión de las consultoras. La clase política argentina puede tener popularidad temporaria, raramente dispone de prestigio y de legitimidad social.
La clase política difunde la agenda de las minorías y carece de proyecto para las mayorías. Un programa de cambio social de masas supone, objetivamente, que los CEOS pierdan poder económico, cultural y político. Es por eso que establishment instala en la televisión y en las redes la temática de pequeños sectores ya que dicho debate nunca pone en riesgo su poder.
Los comunicadores difunden supuestas divergencias entre partidos que en realidad no existen o que directamente no importan en nada para el desenvolvimiento de los centros de poder mundial. Mientras la clase política no plantee cambiar el sistema establecido, sus miembros pueden difundir en la prensa oligopólica los mensajes del liberalismo (derecha) o del progresismo (izquierda) sin inconvenientes y sin censura. Por el contrario, el nacionalismo industrialista está vedado en Sudamérica y es una doctrina política que solamente puede ser profesada por la dirigencia de las potencias mundiales.
A diferencia de la clase política local, las corporaciones y las potencias occidentales tienen un programa político de masas y consiste en el ajuste y la expropiación de los derechos de las empresas locales y de la familia sudamericana. Los políticos argentinos son conservadores para reducir los privilegios de las corporaciones y son subversivos y transformadores para reducir los derechos del pueblo. La clase política cambia las “reglas de juego” y les quita derechos a las mayorías (pymes, jubilados o trabajadores) y cuando se trata de distribuir los privilegios de las élites abraza la bandera de la “seguridad jurídica”. Es revolucionaria para expropiar los derechos adquiridos del pueblo y es timorata para modificar los privilegios de la élite.   

Argentina transita hacia otro 2001
En su libro “Teoría del Estado” Ernesto Palacio definió a la clase dirigente como un grupo político que conduce a la comunidad detrás de “principios rectores”. La vigencia de los valores hacen “representativa” a la dirigencia y el pueblo así lo consagra cuando ve en ella “la garantía de seguridad y la encarnación de lo que considera como mejor”.
Palacio argumenta que la “dirección legitima” de un político se consolida a partir de su inteligencia, de su conducta o de su posición social (prestigio o dinero). A las tres características el dirigente debe sumarle la voluntad de servicio y la capacidad de movilizar un pueblo con “ideales colectivos”. Palacio destaca que “los pueblos yerran en el juicio, pero no en la voluntad (…) los pueblos buscan dirigentes, como los dirigentes buscan pueblo”.
Desde el año 1976 la clase política adolece de ideales y de conductas ejemplares y cogestiona los programas de un grupo de corporaciones y tal cual destacó Palacio “a nadie se le ocultan las desastrosas consecuencias que acarrea a una sociedad su manejo exclusivo por los intereses materiales”. En buena medida, la catástrofe del año 2001 es una de las evidencias más dramáticas de esta incapacidad argentina para conformar una dirigencia nacionalista.
De cara a las elecciones del año 2019 el establishment tiene en CAMBIEMOS a sus propios candidatos, posee claridad de hacia dónde va y dispone de mucho poder económico para triunfar. De imponerse este proyecto, el país avanza rápidamente hacia otra crisis social y económica como la del 2001.
El pueblo argentino está agobiado y decepcionado con buena parte de la clase política oficialista y opositora. Pese a todo, conserva una organización libre en los sindicatos, las iglesias, unidades básicas, centros culturales o en las cámaras empresarias y no pierde la esperanza y sigue buscando a sus dirigentes. 
Posiblemente y tal cual sostiene el filósofo Alberto Buela en “Notas sobre el peronismo”, en la Argentina “no estamos en crisis, sino en decadencia” y la “decadencia encierra un enigma poco común, y es que siempre se puede ser un poco más decadente”. También destaca Buela que “de la decadencia como del laberinto, hay que salir como salieron Dédalo y su hijo Ícaro, por arriba. Y en política esto es creando, inventando, concibiendo nuevas posibilidades de acceso al bien común”.