martes, 27 de noviembre de 2012

¿Oligopolios mediáticos o Soberanía Popular?


 
 
Aritz Recalde
Noviembre de 2012

“Los programas de transmisiones se ajustarán a los siguientes principios generales: a) Constituirán un alto exponente de cultura y responderán a un plan de conjunto racional para la elevación del nivel moral e intelectual el Pueblo; b) Contribuirán a la formación y consolidación de la unidad espiritual de la Nación, de consumo con la obra que el Estado realiza en materia de educación y cultura pública; c) Asegurarán una adecuada participación de los valores y motivos culturales, artísticos y tradicionales del interior del país.” Ley de Servicios de Radiodifusión N° 14.241 de 1953

Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta. No nos engañemos.”  Rafael Correa
 

Tal cual afirma el Presidente ecuatoriano en el epígrafe citado, los medios de comunicación actúan respondiendo a intereses sectoriales. La noción de “libertad de prensa”, no sirve para comprender el funcionamiento de los medios y solamente se utiliza para justificar que su estructura siga siendo oligopólica. La línea editorial de la prensa comercial está estrechamente vinculada a los dueños de los medios o a aquellas personas que pagan la pauta comercial. Es por eso, que gran parte de los periodistas de los medios oligopólicos reproducen una línea editorial contraria a los gobiernos nacionalistas y populares de América latina.
Los medios de comunicación oligopólicos influyen sobre las concepciones y las acciones de los Pueblos, de los dirigentes políticos o de los miembros de la Justicia. Frente a ese poder omnímodo y prepotente, la posibilidad de ejercer la voluntad popular se encuentra claramente cercenada. En la Argentina, sobran manifestaciones de esos comportamientos antidemocráticos del periodismo. A lo largo de la historia, puede observarse cómo el pueblo elige a un gobernante en las elecciones y acto seguido, la derecha derrotada en las urnas, utiliza los medios de comunicación para presionarlo. De esa forma, la oligarquía retiene el manejo del poder político obstruyendo la posibilidad de que exista un ejercicio pleno de la soberanía popular.
No es casualidad, que la línea editorial del periodismo comercial del último siglo dedicó abundantes páginas a sostener que los “enemigos de la libertad de prensa” fueron Yrigoyen, Perón, Alfonsín, Kirchner o Cristina Fernández. Un caso emblemático del enfrentamiento que ejerció la prensa contra los Presidentes argentinos, fue el de Ricardo Alfonsín, quien al referirse al accionar de un oligopolio, sostuvo que: “Si el Pueblo de la Nación fuera lo que el Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros.”
Tan importante ha sido y continúa siendo el poder de la derecha y de sus socios mediáticos, que sólo dos gobiernos elegidos democráticamente pudieron sancionar marcos regulatorios de los medios audiovisuales en nuestro país. La primera Ley de Medios de la historia argentina, la impulsó Juan Perón y fue la de Servicios de Radiodifusión N° 14.241 de 1953. La segunda y última norma resultante de la soberanía popular, es la actual Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual N° 26.522 de 2009.
 
Los objetivos de los Servicios de Comunicación Audiovisual
En ambos casos, las Leyes plantean que la comunicación audiovisual tiene que superar una visión meramente comercial, priorizando los objetivos de elevación cultural del Pueblo argentino.

La Ley de Servicios de Radiodifusión N° 14.241 de 1953, sostuvo que: “La organización y el régimen de prestación de los servicios de Radiodifusión se basará en el principio de la subordinación del interés particular, al interés social, cultural, económico y político de la Nación.” Con dicho objetivo, entre otras cuestiones, promovió la reproducción de la cultura nacional y organizó el Servicio Oficial de Radiodifusión.
De manera similar al texto aprobado en 1953, la ley N° 26.522 sostiene que: “La actividad realizada por los Servicios de Comunicación Audiovisual se considera una actividad de interés público, de carácter fundamental para el desarrollo sociocultural de la población por el que se exterioriza el derecho humano inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones.” Con este objetivo, la norma reconoce que pueden ser licenciatarios de medios de comunicación, el Estado, el Sector Privado con fines de lucro y el Sector Privado sin fines de lucro. La Ley pone énfasis en la necesidad de promover a los actores de la comunicación no comerciales, tanto privados y públicos.

La Comunicación Audiovisual y la Soberanía Nacional
En el esquema del año 1953, para adquirir un medio de comunicación era requisito ser argentino nativo. Las personas jurídicas o las sociedades, tenían que estar constituidas como mínimo, con el 70% de capital de argentinos.
La actual Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, obliga a los licenciatarios a ser argentinos nativos y define las obligaciones que tienen que cumplir las personas de existencia ideal (sociedades comerciales, etc.). La norma establece pautas obligatorias de producción y de difusión de música, televisión y de cine nacional y fija entre sus objetivos, la promoción y la defensa de la industria audiovisual originada en el país.       

La Comunicación Audiovisual y los Oligopolios
La Ley N° 14.241 estableció que los Titulares de licencias, los Directores, administradores, Gerentes y los agentes responsables de la gestión del servicio, no podían tener interés directo o indirecto en más de 1 de las 3 redes en las que operaba el sistema.  
La Ley sancionada en 2009 establece en su artículo 45 que: “A fin de garantizar los principios de diversidad, pluralidad y respeto por lo local se establecen limitaciones a la concentración de licencias.” Por eso, introduce restricciones en el acceso, atendiendo la cantidad de licencias a nivel nacional y local y reconociendo límites por cobertura.

Los Servicios Oficiales de Comunicación
Ambas legislaciones promueven que todos los miembros de la sociedad accedan a los medios. Con esa finalidad, se crearon los Servicios de Comunicación Oficiales que dotaron a la Soberanía Popular y a sus representantes de canales de expresión y de comunicación permanente.
La ley del año 1953 incluyó un apartado sobre el Servicio Oficial de Radiodifusión que tenía por fines principales: “a) Contribuir a consolidar la unidad espiritual de la nación exaltando las genuinas tradiciones y sentimiento patrios y procurar un mejor conocimiento patrio del país; b) Jerarquizar los programas radiotelefónicos mediante trasmisiones calificadas y servir de vehículo difusor para la acción del Estado.”
La legislación actual incluye apartados sobre los “Servicios de Radiodifusión del Estado Nacional” y otro centrado en los “Medios de Comunicación Audiovisual Universitarios y Educativos.”
 
Como puede observarse, ambas legislaciones buscan que los medios de comunicación sean un medio de elevación de la Cultura Nacional y Popular y no meras empresas comerciales. Con ese objetivo, las Leyes promueven las producciones nacionales y federales y regulan el ingreso del capital extranjero. En ambos casos, buscan democratizar el acceso a la comunicación al Pueblo y con esa finalidad, prohíben la formación de oligopolios. En su lugar, incentivan la creación de los medios públicos y de representantes de la sociedad civil.

 

 

martes, 13 de noviembre de 2012

El 8N

Aritz Recalde, noviembre de 2012

 El 8 de noviembre se movilizó la derecha argentina, formando parte de una operación política planificada. Es importante señalar, que el análisis de lo ocurrido tiene que distanciarse del mero estudio de la “legitimidad” de los reclamos de los manifestantes. Atender solamente el tratamiento de la agenda introducida en la movilización, podría suponer: 
a-      aceptar que la manifestación fue “espontánea” y que allí se expresó “libremente” una parte de la sociedad argentina, a la que hay “que entender e interpelar”.
b-      que el gobierno no está interviniendo en la resolución de gran parte de los temas allí mencionados.    
c-      que el interlocutor son los “ciudadanos”, desconociendo que en realidad, son los factores de poder económico concentrado.

PRIMERO: el 8N no es el resultado de una “autoconvocatoria” de una red social. Más allá de su origen, es evidente que dejó de serlo en el mismo momento que los oligopolios mediáticos le proporcionaron un tratamiento permanente con una única finalidad, que fue la de darle masividad y visibilidad. Tal es así, que es oportuno resaltar que la verdadera movilización se generó antes y después del 8N, por intermedio de las operaciones periodísticas. Carece de seriedad alguna, suponer que fueron “las redes sociales facebook o twitter” las organizadoras de la convocatoria. Los verdaderos movilizadores del 8N son el grupo Clarín, el capital económico concentrado y los partidos políticos de la oposición.

SEGUNDO: se pudo observar que los dirigentes políticos de la oposición fueron a la marcha sin identificación y sin banderas. El causante de dicha actitud, no fue el hecho de que iban a una “autoconvocatoria” y que las personas que participan en ella repudian a los “partidos políticos”. Por el contrario, la tarea de ocultamiento de los dirigentes es una estrategia mediática premeditada y tiene como finalidad, instalar el supuesto de que “toda la sociedad” repudia al gobierno. Los periodistas insisten que “todos los argentinos” sin distinción partidaria, están “cansados”, incluyendo a muchos que “la votaron y que están arrepentidos”. La dirigencia de derecha es minoritaria electoralmente y es por eso, que no se muestra como alternativa. El 8N es una operación de desgaste contra el gobierno nacional, que busca marcarle una agenda y debilitarlo, para luego iniciar la campaña electoral del 2013.

TERCERO: es importante tener en cuenta que buena parte de la agenda enarbolada por los manifestantes, es interpelada por las políticas del Estado nacional. La habilidad de los medios, está dada por su capacidad para:
a-      Desviar cuáles son las soluciones de fondo para esos problemas.
b-      Evitar el tratamiento objetivo de las responsabilidades que le corresponden a cada actor dentro del sistema político.
Los participantes del 8N, se expresaron a partir de dos maneras de enunciar su descontento con el gobierno nacional. Un sector de la movilización, explicitó una retórica sumamente intolerante y reaccionaria, enarbolando públicamente su oposición a las políticas sociales y distributivas del gobierno nacional. En plena movilización, golpearon a periodistas, pidieron la caída del gobierno y reiteraron frases cargadas de odio y de resentimiento social contra el pueblo argentino y latinoamericano. Frente a  dichas concepciones, el proyecto nacional encarna posiciones ideológicas y políticas irreconciliables. En este marco, es positivo que la derecha se manifieste en la calle: en otra época, lo hacía con los golpes de Estado.

Por otro lado y cuestión fundamental a tener en cuenta, la movilización difundió una agenda de cuestiones sensibles al sentido común de un sector importante de la sociedad. A diferencia del estilo estridente y reaccionario mencionado anteriormente, muchos de los manifestantes se expresaron “pacíficamente y en orden”, cumpliendo el mandato reiterado por los formadores de opinión. Los medios de comunicación se preocuparon especialmente en mostrar solamente éste tipo de manifestaciones. Sobre esos postulados, se organizó la disputa cultural de sentido contra el gobierno nacional. La operación busca:
a-    Definir una agenda de política pública.
b-  Difundir el supuesto de que el gobierno nacional no está interesado en resolver esa agenda, por un tema de “soberbia” o de “exceso de poder”.

Contra ésta última opinión, es importante destacar que buena parte de  las consignas planteadas por los manifestantes, son cuestiones interpeladas por la agenda del gobierno nacional y no es cierto que no se esté trabajando para resolverlas. El proyecto nacional busca “resolver de fondo” gran parte de las cuestiones sustanciales planteadas en la movilización. Por el contrario y tomando distancia de cualquier búsqueda de solución, los medios de comunicación instalan la agenda con la única finalidad de impedir el triunfo político del proyecto nacional.
Consideramos que la cuestión principal, no se refiere a la veracidad o no, de buena parte del temario que introdujeron los manifestantes. El aspecto sustancial, tiene que ver con poder comprender cómo los instalan y cómo les dan tratamiento particular. A continuación vamos a mencionar algunos ejemplos de lo queremos decir.

¿Los manifestantes piden SEGURIDAD?: el gobierno nacional también y tal es así, que le dio a la problemática un tratamiento central creando el Ministerio de Seguridad o el operativo centinela. Además, el proyecto está impulsando políticas sociales para revertir la conflictividad  en el largo plazo. En éste marco, la operación mediática se centra en dos cuestiones:
-          Sostener que el gobierno nacional no se preocupa del tema por mera “soberbia”;
-          Desviar las responsabilidades institucionales evitando que los reclamos se dirijan a los responsables primarios de la seguridad, como es el caso del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Quieren detener la INFLACIÓN?: el gobierno nacional también. Es por eso, que propone los acuerdos de precios, regula el desplazamiento de los precios internacionales con las retenciones, aporta créditos baratos para el sector productivo o subsidia empresas de servicios y otras actividades estratégicas que permiten bajar los costos de producción. En este cuadro, la operación mediática se centró en:
-          Evitar decir que son las empresas y no el gobierno, ni el INDEC, los que suben los precios.
-          Profundizar las críticas contra los funcionarios que protagonizan la lucha contra la inflación, como es el caso de Guillermo Moreno. En su lugar, le dan cobertura a los políticos neoliberales que fueron protagonistas del desastre, que culminó en la hiperinflación de 1989 y en la crisis del 2001.
-          Instalar el discurso neoliberal contra la inflación, que propone:
a-      “Enfriar la economía”. La propuesta en los hechos, va a generar una profunda recesión como ocurre en España, metiendo en el “congelador” a los problemas sociales de los argentinos. Van a crear desempleo y van a bajar los salarios para “enfriar” el consumo.  
b-      Mejorar la “competitividad”. Ello implica bajar los sueldos de los trabajadores y favorecer las importaciones del extranjero, reiterando las recetas de desindustrialización de la gestión de López Murphy o de Domingo Cavallo.
c-      Enviarle “señales a los mercados”. Esto implica y por ejemplo, desregular las operaciones bancarias y favorecer la especulación financiera como se está haciendo en Grecia. Los resultados están a la vista.
d-     Defender la “seguridad jurídica”. En los hechos, ello va a implicar retomar las privatizaciones de los años noventa.      

¿Piden DEMOCRACIA?: desde el 2003 está claro que el kirchnerismo garantizó en todas las elecciones con transparencia y asumió los resultados electorales con la mayor pluralidad y apertura. La derrota que sufrió el gobierno en el 2009 es un buen ejemplo. No existen en el periodo que transcurre del año 2003 a la fecha, denuncias comprobadas de fraude electoral, ni de falta de democracia. Incluso, es oportuno recordar que el gobierno rescató la democracia de una  crisis profunda que derivó en el que se “vallan todos” y el “voto en blanco”.
Distinta es la metodología política, por ejemplo, de dirigentes como Mauricio Macri que introdujo líneas telefónicas para denunciar niños que fueron declaradas ilegales por la justicia; o que está procesado por escuchas telefónicas violando las libertades individuales. ¿Cuál es el problema entonces?: que la derecha no acepta -como si lo hizo el kirchnerismo en 2009- una derrota electoral.  

¿Quieren LIBERTAD DE EXPRESIÓN?: el gobierno también y por eso aprobó con apoyo de buena parte de la oposición, la ley de medios. La norma  favorece la pluralidad de voces y otorga participación en la emisión y en el control de medios audiovisuales, a todas las personas, las organizaciones y las fuerzas políticas. ¿Qué es lo qué piden entonces los medios?: la libertad de empresa de Clarín y de sus aliados de la oligarquía mediática.

¿Quieren COMPRAR DIVISAS para atesorar?: el gobierno también quiere cuidar el poder adquisitivo de los argentinos y es por eso, que no olvida que en el año 2001 las cacerolas sonaron por el asalto que implicó el “corralito”. En el 2001 en nombre de la “libertad de mercado”, les robaron los ahorros en dólares a los argentinos y en su lugar les dieron bonos (patacones o Lecop). El gobierno nacional está protegiendo el ahorro de los argentinos y es por eso, que evita la fuga de capitales y las operaciones de desestabilización financiero que lo originan. Lo que no va a permitir el gobierno nacional, es que los grandes especuladores bursátiles sigan ganando fortunas sin generar riqueza y a costa de confiscar nuestros ahorros.

 

jueves, 1 de noviembre de 2012

La Fragata Libertad y la dignidad nacional



Aritz Recalde, noviembre 2012

“Lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. José de San Martín

La detención de la Fragata Libertad por el accionar de los especuladores bursátiles norteamericanos, muestra la impunidad con la que siguen actuando los factores de poder financiero. Estos mismos intereses, son los que están demoliendo a gran parte de Europa, continuando con las recetas económicas que destruyeron Latinoamérica.
Frente al accionar de los especuladores financieros, se suma la preocupante actitud de algunos dirigentes partidarios y de periodistas, que defienden públicamente a los bonistas en nombre de la necesidad de “honrar las deudas”. Para tal gravosa actitud, arguyen que el problema de fondo no es la detención ilegal e ilegitima de la fragata, sino que el verdadero drama estriba en que la Argentina no reconoce los derechos de los especuladores que no adhirieron al canje de deuda. De esa manera, los periodistas se debaten sobre la “vergüenza” que les da formar parte de la “Argentina deudora”.
Frente a semejante acto de atropello que implicó la detención de la fragata, es bueno preguntarse qué ocurriría si un barco militar de los Estados Unidos -que es el país con mayor deuda externa del planeta-, es detenido por un juez argentino como resultante de una demanda de un extranjero. Para poder adelantar una “potencial contestación” de los norteamericanos, vamos a comentar un altercado ocurrido hace un tiempo en las Islas Malvinas.

Tal cual lo relató José María Rosa, en el mes de diciembre del año 1831 las Islas Malvinas estaban bajo la égida del gobierno argentino, por intermedio de la comandancia de Luis Vernet. Por una disposición legal de nuestro país, estaba regulada la “pesca de anfibios” y se incluyó un impuesto a los buques pesqueros que operaban en la zona. Vernet detuvo algunos buques pesqueros de bandera norteamericana, con la finalidad de dar cumplimiento a la legislación nacional. Para evitar practicar las leyes argentinas, el cónsul norteamericano en Buenos Aires George W. Slacum, mandó a las Malvinas la corbeta de guerra Lexington. El barco ingresó a Puerto Soledad, detuvo a los colonos de la isla y destruyó y saqueó las propiedades de nuestros compatriotas, que fueron arrestados ilegalmente para ser trasladados a Montevideo. Con esa agresión, los norteamericanos obtuvieron la libertad para "pescar tranquilamente" en las Malvinas.

En esa fecha, Balcarce cumplía un interinato en el gobierno y en representación del país, protestó frente a los Estados Unidos “por una conducta tan opuesta al derecho de la naciones como contraria a las relaciones de amistad y buena inteligencia que conservan ambas Repúblicas”. Reincorporado en el poder y cuestionando la gravosa tropelía, Juan Manuel de Rosas declaró persona “no grata” al nuevo ministro norteamericano en Buenos Aires, Francis Baylies, que se retiró del país en septiembre del año 1832, aconsejando que “los Estados Unidos declarasen la guerra al insolente gobierno de Buenos Aires”. Frente a la agresión norteamericana, Rosas mantuvo acéfala la representación de la Argentina en Washington hasta el año 1838, en el que se nombró a Carlos María de Alvear con instrucciones de “entenderse directamente con la Secretaria de Estado” sobre la reclamación por el atropello.

Tal cual se lee, parece que algunos empresarios norteamericanos están acostumbrados a no cumplir las leyes y a realizar abusos contra la soberanía de los países. Por suerte para la dignidad nacional, tanto Juan Manuel de Rosas como el gobierno actual, no están dispuestos a negociar frente a la presión y a la prepotencia de los grupos económicos extranjeros y tal cual estableció Cristina Fernández de Kirchner, “se podrán quedar con la fragata, pero no con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país. No se va a quedar con eso ningún fondo buitre, ni nadie".

José María Rosa, Historia Argentina, Tomo 4, Ed. Oriente. Pp. 187-189









lunes, 29 de octubre de 2012

La formación universitaria de posgrado y el peronismo


Aritz Recalde, octubre 2012
 
“El desarrollo de la ciencia y la tecnología argentina ha sido hasta ahora fecundo, pero insuficiente. Fecundo, por el efectivo nivel de acumulación de conocimientos científicos y tecnológicos alcanzado, principalmente impulsado por cuatro factores:1) El crecimiento de las universidades; 2) La incorporación de tecnología proveniente del exterior; 3) La investigación aplicada particularmente al sector agropecuario; 4) y el avance de la investigación de posgrado (…) Insuficiente, también, porque el país aún no ha organizado convenientemente vinculaciones estables y verdaderamente productivas entre el sistema científico – tecnológico, el gobierno, el sistema de producción y el sistema financiero”. Juan Perón[1]
 
“Las facultades reglamentarán la enseñanza para graduados, organizando centros de graduados y cursos de perfeccionamiento o especialización”. Articulo 60 de la ley Orgánica de Universidades 14.297/54


La legislación educativa sancionada en el año 1947, fue la primera en la historia del país que mencionó la necesidad de que las universidades impulsen la educación de los egresados de las casas de altos estudios. Dicha demanda de especialización académica de los graduados, surgió como el resultante de las nuevas exigencias en cantidad y en calidad, del sistema productivo y tecnológico argentino.
 
Tal cual se lee en los dos Planes Quinquenales o en el Plan Trienal, la revolución justicialista promovió la industrialización del país. Llevado al plano universitario, el modelo de desarrollo industrialista impulsó:
I-      La demanda masiva[2] de recursos humanos altamente capacitados, atento que la economía del país alcanzó cifras de pleno empleo.
II-     La organización de un sistema universitario planificado, articulando sus funciones con el Estado, la producción y el trabajo.
III-    La promoción de nuevas áreas de conocimiento en el universo de las ciencias aplicadas al procedo de industrialización. Con dicho objetivo,  el artículo 2, inciso 4, de la Ley 13.031/47 sostuvo que eran funciones de las universidades “Estimar el estudio y desarrollo de la ciencia aplicada y las creaciones técnicas, adaptándolas a las necesidades regionales”.
IV-   La regionalización de la educación científica y cultural, adecuando el conocimiento universal a las diversas demandas del país. Es por eso que la Constitución Nacional del año 1949 sostuvo que la universidad “tenderá a profundizar el estudio de la literatura,  historia y folklore de su zona de influencia cultural, así como a promover las  artes técnicas y las ciencias aplicadas con vistas a la explotación de las riquezas y al incremento de las actividades económicas regionales”[3].
V-    La necesidad de investigar y de explotar con sentido nacional los recursos naturales del país y el artículo 2 de la ley 13.031/47 mencionó que “Son funciones de las universidades de las cuales no podrán apartarse: 12) Crear y sostener institutos de investigación, cursos de perfeccionamiento o de especialización, para profundizar el estudio o aprovechamiento de las riquezas naturales de la zona del país donde tuviera su centro de acción cada universidad; 13) Reunir antecedentes y proponer soluciones para los diversos problemas económico sociales de la Nación”.

En este marco, se ubicaban los estudios de especialización de posgrado para los graduados que implantó el peronismo. El artículo 100, inciso c) de la ley 13.031 de 1947 introdujo un apartado “De la enseñanza para graduados (Cursos y carreras de especialistas)”. El texto mencionó que “Las facultades reglamentarán la enseñanza para graduados, organizando cursos de perfeccionamiento, de especialización y carrera de especialistas, con el objeto de propender a la formación de los técnicos que necesita el país en cada una de las ramas de las ciencias y de actualizar los conocimientos de los profesionales. Se le dedicará preferente atención a aquellas materias que no figuren en el plan de estudios para estudiantes”.
En ésta misma línea, la ley 14.297/54 en su artículo 25 estableció que las facultades deberían promover la apertura de institutos y cursos de investigación incluyendo a los graduados.

Tal cual se observa, la universidad tenía que:
-       Promover centros de investigación incluyendo a graduados;
-       Ampliar la oferta educativa abriendo cursos y carreas de especialistas

La oferta educativa de posgrado tenía que:
-       Ser socialmente relevante, atendiendo las necesidades y las demandas del conjunto del país;
-       Ampliar campos del conocimiento que no son estudiados en el nivel de grado;
-       Capacitar a los graduados para actualizar sus competencias profesionales de manera permanente.

[1] Juan Perón, Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ed. del INJDP, Buenos Aires, 2006. Pp. 48-49.
[2] El peronismo declaró la gratuidad de la universidad el 22 de noviembre del año 1949. Además, sancionó por ley el derecho a becas de los estudiantes universitarios. El artículo 87 de la ley 13.031/47 estableció que “El Estado creará becas para la enseñanza gratuita, cuya distribución entre las diversas universidades de la Nación, se hará por el Poder Ejecutivo. Para proceder a dicha distribución, se tendrán en cuenta las características y necesidades regionales, sociales, económicas y culturales, referidas a cada universidad, procurando que con la concesión de becas se cumplan, de la manera más acabada posible y con un sentido social, los fines asignados a la universidad. Habrá dos clases de becas: las de estudio y las de estímulo”. Tal cual se lee, las becas eran orientadas a satisfacer las necesidades de educación regionales.
[3] Artículo 37, inciso IV, 4. Con esta finalidad, la revolución creó la Universidad Obrera Nacional que impulsó diversas ramas de la ingeniería en función la región donde se radicó cada Facultad regional.

sábado, 27 de octubre de 2012

¿Sociedad de conocimiento o conocimiento para la sociedad?

Aritz Recalde, otubre 2012
La “sociedad del conocimiento”
En los años noventa se difundió masivamente la noción de la “sociedad de conocimiento”. El concepto se vinculó estrechamente a dos fenómenos:
-           a la dinámica política y cultural resultante de las nuevas tecnologías en comunicaciones.
-          al proceso de expansión del modelo económico y social neoliberal.
Los promotores de esta categoría, consideraban que a partir del desarrollo de las comunicaciones el neoliberalismo sería un sistema político de alcance universal e irreversible. Es por eso, que desaparecían los Estados nacionales para dar lugar a la conformación de una inmensa “aldea global”.  El postulado daba por hecho que no había futuro para los nacionalismos y que las viejas fronteras económicas, políticas y culturales, serían derribadas.  
En este marco, la noción sociedad del conocimiento postulaba que la riqueza y el poder social de los Estados, iban a ser el resultante de la apropiación de los flujos de información producidos en la “aldea”.
 En torno de estas ideas, se justificaron gran parte de las reconversiones de los aparatos productivos del continente.  Comenzó a difundirse el supuesto de que los gobiernos podían desligarse de los recursos naturales. Lo mismo ocurrió con las políticas proteccionistas e industrialistas que fueron abandonadas. La necesidad de defender una cultura y una ciencia nacional, era tachada como parte de la agenda de los “temas del pasado”.  
En su lugar, había que formar a los jóvenes para un futuro donde el verdadero poder sería el conocimiento y no la producción. En lugar de una fabrica y una escuela técnica, el país abría un gabinete de computación. En vez de promover ciencia aplicada a la industria, se generaban cursos de idioma inglés.  Los recursos naturales fueron entregados al extranjero, ya que la verdadera riqueza era el conocimiento.
Conocimiento para la sociedad
Los proyectos nacionales de América Latina están rediscutiendo los supuestos de la “sociedad del conocimiento” y de la “aldea global”.  Las organizaciones libres del pueblo están sosteniendo:
-          que la “aldea global”, implicó la justificación ideológica del expansionismo imperialista de las potencias sobre el resto del mundo.
-          la vigencia del debate sobre el derecho pleno a la autodeterminación nacional.
-         que el verdadero poder social de los pueblos, implica recuperar los recursos naturales y la perspectiva  industrialista.
-          que la noción de la “sociedad del conocimiento”, forma parte de las categorías del neocolonialismo  al impedir el debate sobre la dependencia científica estructural y la extranjerización de la economía de los países. 
-          que la ciencia y la tecnología, deben organizarse a partir de identificar su potencial aporte  al proyecto nacional.
En la actualidad, el debate sobre los proyectos  científicos y culturales  se modifica radicalmente en relación a los años noventa. Cada país elabora su modelo de desarrollo autónomo y a partir de él, genera las políticas científicas y culturales.  Hoy aparece claramente que no hay “una” sociedad, sino varias y que no existe una “aldea”, sino Estados nacionales en conflictos geopolíticos permanentes por la apropiación de los recursos materiales y los mercados. Tomando distancia del supuesto de que el poder en América Latina es un tema meramente de “conocimiento”,  los gobiernos latinoamericanos están:
-          recuperando sus recursos naturales.
-          promoviendo modelos de desarrollo productivos e industrialistas.
A partir de acá, el gran desafío para los pueblos de América  es el de acompañar desde el conocimiento  los diversos proyectos nacionales. El desafío implica:
-          la formulación de una crítica a los postulados del neocolonialismo, que reproducen la condición dependiente de los países y que impiden la defensa de su patrimonio económico y tecnológico.
-          la elaboración de una teoría nacional para el desarrollo sustentable, en los planos  social y económico. En este cuadro, cada país tendrá sus particularidades propias de su tiempo y de su espacio.
-          la organización de una ciencia y de una tecnología,  aplicadas a la industrialización y a la elevación social de los pueblos.
Las naciones del sur están entablando importantes luchas nacionales por el derecho a la autodeterminación económica y social, sin la cual su independencia política es mera declamación. En este marco, la suerte de los programas nacionales y populares, va a estar atada a su capacidad de aumentar las cadenas de valor de los recursos y las riquezas naturales que poseen, dando fortaleza y sustentabilidad tecnológica, económica y social, a los Estados.
 

 

martes, 16 de octubre de 2012

Vigencia del 17 de octubre


Aritz Recalde, octubre de 2012

El 17 de octubre del año 1945 fue una fecha refundacional para los destinos del país. A partir de la movilización, nació el peronismo como movimiento histórico. La jornada generó las condiciones para la organización de la fuerza política que triunfó en las elecciones del año 1946 y que implementó una revolución nacionalista y popular, que modificó estructuralmente el país. El 17 de octubre fue refundacional por el hecho de que implicó un apoyo manifiesto al cambio del modelo de desarrollo impulsado por el proceso de gobierno iniciado en el año 1943. La jornada ratificó un paquete de medidas que venía desarrollando Perón desde la Secretaria de Trabajo y Previsión, en los planos políticos, económicos, culturales y sociales.

En el plano político, el 17 de octubre implicó:
- el apoyo de los sectores populares a Juan Perón, desarticulando la oposición de sus adversarios dentro y fuera del gobierno.
- la recuperación de la soberanía política del país, dotando a la democracia de masas de resortes institucionales para la toma de decisiones.
- el ingreso protagónico de los trabajadores en la planificación de la política nacional.
- el repudio a la intervención del imperialismo norteamericano y a su embajador Spruille Braden.
- la articulación de un frente político entre los trabajadores y los sectores nacionalistas del ejército.
- el debilitamiento de la oligarquía y con ello, la posibilidad de efectuar elecciones libres sin el mecanismo del fraude.

En el plano económico, el 17 de octubre impulsó:
- el proceso de industrialización de la Argentina, modificando el perfil agroexportador de la Argentina.
- el programa de nacionalizaciones iniciado con la recuperación de los puertos o con la formación de organismos como el IAPI.
- la promoción del Banco Industrial, el Consejo Nacional de Posguerra y otras instituciones públicas, dotando al Estado de un poder regulatorio sobre la economía.

En el plano cultural, el 17 de octubre estimuló:
- una elevación de la conciencia social de los trabajadores.
- la conformación de una conciencia nacional y antiimperialista del pueblo argentino.
- una afirmación de las modificaciones del sistema científico y cultural, posibilitando el desenvolvimiento de las escuelas técnicas o la promoción de la ciencia aplicada a las actividades industriales y productivas.

En el plano social, el 17 de octubre impulsó:
- las leyes sociales aprobadas desde el año 1943, como fueron los casos del Estatuto del Peón del Campo, la legislación de arrendamientos rurales o las de vivienda.
- las demandas de democratización cultural y social de todos los habitantes, sin distinciones de clase, raza o religión.
- la defensa del empleo y de los derechos obtenidos desde 1943, ratificando las posibilidades de igualación social para los argentinos.

La asunción del gobierno de Néstor Kirchner en el año 2003, actualizó la agenda de problemáticas que se hicieron presentes el 17 de octubre. Inicialmente, el gobierno impulsó la transferencia del poder desde la oligarquía y los organismos financieros, hacía el Estado y la democracia masas. Con dicha finalidad y de manera similar a 1945, convocó a los trabajadores y a sus organizaciones a formar parte del proyecto.
A partir de recuperar la iniciativa política, el proyecto nacional impulsó la reindustrialización del país. Sobre dicho proceso, el Estado nacional estimuló la justicia social recuperando el empleo y dotando de recursos al gobierno para invertir en las áreas de salud, educación y en los programas asistenciales. Un caso emblemático, es la recuperación de las AFJP por el ANSES, que permite al proyecto nacional garantizar cobertura social a niños y a los adultos mayores.
A partir del fortalecimiento del poder nacional, el gobierno está consolidando el proceso de recuperación de nuestro patrimonio enajenado al extranjero. La recuperación de los fondos de jubilaciones, del correo, de la empresa de aguas o la expropiación de YPF y de Aerolíneas Argentinas, forman parte de ello.

Ayer, como hoy, el 17 de octubre sigue vigente y los desafíos para el país y las organizaciones libres del pueblo son los mismos: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

jueves, 11 de octubre de 2012

El proyecto nacional y la reacción neoliberal

Aritz Recalde, octubre de 2012
“Si se quiere salvaguardar la Nación que hemos recibido y seguir adelante en el proceso de preservarla y depurarla, o se usa la política de la fuerza, o bien se elabora la fuerza necesaria para respaldar una política”. Juan Perón
Desde el año 2003, el país atraviesa un profundo proceso de transformación de su modelo de desarrollo. El objetivo es alcanzar la segunda independencia nacional. La primera, fue ejecutada por intermedio de las guerras anticoloniales y consolidó la libertad política del país. La segunda independencia, incluye el desenvolvimiento pleno de los factores productivos, emancipando social y culturalmente al pueblo.
Frente a los importantes cambios iniciados, la oligarquía, los monopolios, la derecha política y los representantes del imperialismo, reaccionan con virulencia. En particular, los grupos retardatarios se oponen a seis cambios estructurales que impulsa el kirchnerismo y que son:
·         El desarrollo del proyecto industrialista.
·         La nacionalización del petróleo.
·         La regulación y nacionalización del sistema financiero.
·         La apropiación social de la renta agraria.
·         La aplicación de una política exterior independiente.
·         La promoción de la justicia social.
Frente al cambio del modelo de desarrollo impulsado desde el 2003, los opositores aplican un conjunto de medidas. Dado que el proyecto nacional es exitoso en términos sociales, la derecha está carente de caudal electoral e impulsa en su lugar, acciones centralmente mediáticas, antidemocráticas y destituyentes. La oposición neoliberal articula sus acciones a partir de:
·         La desestabilización económica[1].
·         La batalla cultural[2].
·         La oposición judicial.
·         La desestabilización política[3].
 
Al poseer capital económico, la derecha adquiere poder cultural e influencia judicial. Con estos tres elementos, impulsa la desestabilización política influyendo sobre dirigentes, sobre organizaciones o en las fuerzas de seguridad. Su objetivo está centrado en sostener:
·         El modelo agrario exportador y el financiero especulador.
·         La administración privada y extranjera de los recursos naturales.
·         La fuga de capitales y la especulación financiera.
·         La concentración de la renta agraria en pocas manos, impidiendo la planificación social y pública de la producción de alimentos.
·         La dependencia a los Estados Unidos y a Europa.
·         La desigualdad social.
Es bueno remarcar, que los golpes de Estado de 1930, de 1955, de 1966 y de 1976, se originaron a partir de que los grupos concentrados internos y externos, se opusieron a alguno de los cambios estructurales mencionados. A partir de acá, no es exagerado plantear que la disputa de poder en la actualidad, va a estar atravesada por acciones culturales, judiciales y políticas antidemocráticas y destituyentes[4].
 
Desarrollo del proyecto industrialista
El progreso económico dependerá exclusivamente de nuestro propio esfuerzo”. Juan Perón
La tarea de la reindustrialización del país, es el eje fundamental de la política económica iniciada en 2003. A partir de la recuperación de nuestra estructura económica, se organiza la soberanía de las decisiones políticas de la Argentina frente al resto del mundo. La solvencia y la sustentabilidad económica, son un medio infranqueable para garantizar la justicia social.
Durante el siglo XIX y a partir de la caída de Rosas[5], la aplicación del libre comercio ha sido causal de diversas intervenciones políticas tendientes a impedir el desenvolvimiento independiente de la economía.
La dictadura iniciada en el año 1976, tuvo como función primordial impedir el desarrollo industrial de la Argentina. En su lugar, se impulsó la especulación financiera y el modelo agroexportador.
En el siglo XXI y de la mima manera que en el XIX y el XX, la oligarquía y los sectores financieros, se van a oponer férreamente a toda posibilidad de consolidación del modelo de desarrollo industrialista.
Nacionalización del petróleo
“De dos fuentes proviene el crecimiento económico de los países más avanzados. Por un lado, de sus propios recursos tecnológicos y acumulación de capital. Por el otro, del acceso a las riquezas y el trabajo de los países colonizados”. Juan Perón
Gran parte de las guerras y conflictos geopolíticos actuales, se relacionan a la adquisición de los recursos naturales y en especial, a la posesión del petróleo.
La Argentina no está exenta de ésta lucha por la apropiación de la energía. Uno de los causales de la caída de Yrigoyen fue la promulgación de una ley de nacionalización de los hidrocarburos[6]. Tras la salida de Perón, el capital extranjero norteamericano se apoderó de buena parte de nuestras riquezas petroleras.
La expropiación de YPF ejecutada por el gobierno, le da a la comunidad nacional viabilidad y sustentabilidad energética. Asimismo, implica una refundación del poder nacional, dotando a la clase política argentina de un recurso estratégico a nivel planetario.  
Las corporaciones transnacionales y los gobiernos del imperialismo, van a intentar impedir por todos los medios, la nacionalización del petróleo y la utilización pública y social del recurso.
Regulación y nacionalización del sistema financiero
“Hay sectores internos cuyos objetivos coinciden con los de los imperialismos. Obviamente, la capacidad de decisión de estos sectores debe ser debilitada o anulada”. Juan Perón
Desde la creación del Banco Central de la república argentina en 1935, el liberalismo ha sostenido una férrea defensa de sus intereses financieros a partir de promover la supuesta “independencia” del organismo. El Banco es autónomo de la democracia de masas, para servir en su lugar, a los grupos concentrados extranjeros. Dicha conceptualización permitió a los sectores financieros y al imperialismo, administrar los recursos fruto del trabajo del país en beneficio propio.
Tras la caída de Perón en el año 1955, el país ingresó al Fondo Monetario Internacional. El balance de la intervención del organismo en la política económica y financiera fue catastrófico. Saquearon los ahorros de los trabajadores (corralito y fuga de capitales), destruyeron la economía y condujeron al país a la más profunda crisis social de la que se tenga memoria.  
Para revertir éste comportamiento, el gobierno nacional recuperó los fondos de las jubilaciones, reformó la Carta Orgánica del Banco Central y posicionó a los bancos públicos en el mercado. En este marco, renegoció la deuda externa y está impulsando una política activa de control de cambios y de regulación de compra de divisas.
Los poderosos sectores financieros que actúan en el país y en el extranjero, ejecutan una tarea permanente de hostigamiento al gobierno.
Apropiación social de la renta agraria
“Ningún país es verdaderamente libre si no ejerce plenamente el poder de decisión sobre la explotación, uso y comercialización de sus recursos y sobre el empleo de sus factores productivos”. Juan Perón
La tierra no es básicamente un bien de renta, sino un bien de trabajo”. Juan Perón
La oligarquía argentina ha resistido a lo largo de su historia, a todos los intentos de democratización de la renta agraria. Tal es así, que la Sociedad Rural Argentina participó activamente en la promoción de los diferentes golpes de Estado.
La última muestra del poder de los sectores agroexportadores, fue efectuada en el año 2008 en el marco del debate por las retenciones móviles.
Con la finalidad de evitar la democratización de la renta agraria, la oligarquía argentina está impulsando una batalla comercial, cultural y política permanente contra el gobierno.
Política exterior independiente
“Latinoamérica es de los latinoamericanos. Tenemos una historia tras de nosotros. La historia del futuro no nos perdonaría el haber dejado de ser fieles a ella”. Juan Perón
Los diversos intentos de aplicar una política exterior independiente, fueron enfrentados con virulencia por el imperialismo y sus aliados locales.
Una de las manifestaciones más claras de dicha resistencia, se ejerció durante el gobierno de Perón que intentó organizar la Tercera Posición en las relaciones exteriores. El golpe de Estado que lo derrocó en el año 1955, impulsó la inserción dependiente a la geopolítica de los Estados Unidos, cuestión que fue profundizada a partir del año 1976. La búsqueda de una posición independiente en las relaciones exteriores, le valió la acusación de ser comunista o fascista. 
Actualmente el gobierno nacional impulsa una política multilateral de diversificación de nuestras relaciones exteriores. El eje del programa se centra en la unidad de Latinoamérica y en la búsqueda de nuevos mercados en diversos continentes. El protagonismo del país en el Mercosur, la UNASUR o el G20, son expresiones de la refundación de nuestra política exterior.
Frente a ello, los grandes imperios actúan activamente para impedir la integración regional del continente y para cercenar las vinculaciones del país con China, Rusia o las naciones del África.
La promoción de la Justicia social
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiendo un solo interés: el pueblo”. Juan Perón
La lucha por la apropiación de la riqueza atraviesa la historia nacional. Frente a los avances en la distribución, por más leves que hayan sido, la derecha reaccionó violentamente. Tal es así, que se proyectaron diversos tipos de represión y de censura contra los trabajadores.
La decisión del gobierno de favorecer las paritarias, los aumentos jubilatorios o la asignación universidad por hijo, es una declaración de guerra a los poderosos y a la oligarquía que se resisten a perder privilegios.


[1][1] Por ejemplo, a partir de la fuga de capitales y la inflación.
[2] En particular, desde el oligopolio Clarín y desde La Nación. La derecha actúa de manera mancomunada con toda la cadena de medios de comunicación regional. La acción cultural opositora incluye a los medios de comunicación de la derecha y a otras herramientas culturales, como son los portales del estilo YAHOO, HOTMAIL o YOUTUBE.
[3][3] Se trata de crear una sensación de desgobierno, repitiendo el esquema del año 1975. Con esa finalidad, agitan las oposiciones de izquierda, los intereses sectoriales del sindicalismo, la inestabilidad emocional de los sectores medios, los resabios represivos y se incluyen operaciones sobre las fuerzas armadas y de seguridad.  
[4] Los modelos posibles de la asonada destituyente pueden repetir la dinámica del intento de golpe de Estado de Venezuela (2002); golpe de Estado sobre Zelaya de Honduras (2009); el levantamiento de las fuerzas policiales en Ecuador (2010) o la  destitución por golpe parlamentario, de Lugo en Paraguay (2012).
[5] Las guerras del imperio británico por los mercados se iniciaron militarmente con las invasiones de 1806. Se continuaron  en la batalla de obligado de 1845 que buscó desandar el proteccionismo de la Ley de Aduanas de 1835. La Guerra del Paraguay fue una de las acciones militares apoyadas por el imperio inglés con la finalidad de destruir la economía más importante de Sudamérica, impidiendo su desarrollo industrialista independiente.
[6] El proyecto se aprobó en la Cámara de diputados.

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