viernes, 5 de noviembre de 2010

17 de octubre 1945

Aritz Recalde
octubre 2010
El 17 de octubre de 1945 el pueblo se hizo presente en la plaza pública e inauguró una nueva etapa en la historia argentina: se abrió paso la década del nacionalismo popular revolucionario. La movilización popular cambió la historia del país y del continente. El pueblo y tras el letargo resultado de las acciones militares de Caseros y de Pavón y luego de haber presenciado la decadencia del radicalismo durante los años treinta, se expresó masivamente en las calles desnudando el asenso de la conciencia nacional.
Con la masiva movilización popular la clase trabajadora dirimió el conflicto que tuvo Juan Perón con los militares que lo habían detenido el 13 de octubre y que lo habían llevado en la cañonera Independencia a la isla Martín García. Previamente y a partir de una fuerte presión de las corporaciones, el imperialismo, la prensa y los partidos de oposición, Perón había sido obligado a renunciar a sus funciones de Vicepresidente, de Ministro de Guerra y de Secretario de Trabajo y Previsión.
El 17 de octubre y la detención de Perón se relacionaron directamente a las acciones iniciadas por la revolución de 1943, que aplicó importantes medidas sociales y económicas a favor de los trabajadores y la industria nacional. Algunas de ellas fueron la fijación de los precios de los alquileres, la expropiación de puertos en manos extranjeras o la creación del Banco Industrial. Además y cuestión fundamental, el gobierno impulsó la apertura de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social. Desde la Secretaria los representantes de los trabajadores realizaron una experiencia inédita de articulación entre el Estado, las demandas sociales y los delegados sindicales. En torno de las acciones de la Secretaria y del Consejo Nacional de Posguerra, los trabajadores y los técnicos del Estado y la industria, promovieron el paquete de leyes y de medidas como fueron el Estatuto del Peón del Campo, las normas de Maternidad, de Menores, la legislación de Arrendamientos o las de Vivienda.
La detención de Perón del 13 de octubre buscó revertir el reloj de la historia quitando a los obreros los derechos adquiridos desde el año 1943. Fue tal el impulso revanchista contra los trabajadores que las patronales se negaron a pagar el feriado del 12 de octubre y colocaron carteles en las puertas de las fabricas con la consigna “el 12 de octubre vayan a cobrárselo a Perón”. La inquietud dentro de las bases y las dirigencias gremiales fue en asenso e incluyó las visitas de los sindicalistas al General Avalos y al presidente Farrell los días 15 y 16 de octubre respectivamente, a los que se les pidió que garantizara las conquistas sociales. Las palabras de Avalos y Farrell no consiguieron apaciguar la inquietud de los trabajadores que produjeron diversas manifestaciones, muchas de las cuales fueron reprimidas por la policía.
En dicho marco de incertidumbre, las conducciones gremiales se reunieron el 16 de octubre y con 16 votos contra 11, convocaron una huelga general para el día 18 estableciendo que “la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtenerse y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas armadas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora”.
El pueblo se adelantó al día 18 y el mismo 17 de octubre y proveniente desde distintos lugares del país, fue llegando a la Plaza de Mayo. Luego de una seguidilla de intrigas entre los militares, el general Perón ingresó a la Casa Rosada y desde el palco se dirigió a los manifestantes: “Trabajadores. Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honores en mi vida: ¡la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino!....” “Ha llegado el momento del consejo. Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca”. Este discurso cambiaría para siempre la historia del país.
La jornada le permitió a Perón iniciar la campaña política que culminó con el triunfo electoral de febrero del año 1946. Asimismo y cuestión central, el día 17 de octubre nació una nueva fuerza política que terminó con el sistema bipartidista de conservadores y radicales, dando nacimiento al Partido Laborista que fue la columna vertebral del futuro Partido Peronista. Arturo Jauretche ya se lo había adelantado a Amadeo Sabattini cuando le escribió el 11 de octubre afirmando “Ya no hay otra alternativa para el país que Perón o la oligarquía. Nosotros nos vamos con Perón. No le extrañe que el pueblo haga los mismo”. La fuerza social se transformó en fuerza política y tras la elección del año 1946, se expresó hacia la organización del Estado inaugurando el programa de gobierno que generó las condiciones de vida más altas de América latina en toda su historia.
El 17 de octubre dio por tierra el programa político del imperialismo norteamericano enarbolado por su embajador Spruille Braden y el de la oligarquía terrateniente que cerró filas en el frente opositor de la “Unión Democrática”. A partir de este suceso, el gobierno entrante aplicó desde el año 1946 el programa industrialista organizado desde el Consejo Nacional de Posguerra -I y II Plan Quinquenal-. Asimismo y cuestión fundamental, la jornada de octubre le permitió al país disponer de soberanía para desarrollar la política exterior multilateral y latinoamericanista.
El 17 de octubre permitió el asenso de los militares nacionalistas. La fecha fue clave para la consolidación de la independencia económica y la industria nacional, ya que dio por tierra la posibilidad de asunción del poder de la oligarquía. Además y cuestión fundamental, el 17 de octubre derrotó al imperialismo norteamericano que tendía los tentáculos sobre América Latina.
Desde ese día y cuestión que llega hasta el presente, la vida de los trabajadores del país y de América Latina ya no sería la misma.

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