domingo, 13 de diciembre de 2015

60 AÑOS DEL “EL PLAN PREBISCH, RETORNO AL COLONIAJE” DE ARTURO JAURETCHE

CUADERNO DE TRABAJO N° 18 DEL CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI

 ARITZ RECALDE
DICIEMBRE DE 2015
 “La enorme masa de obreros y empleados tendrá que ajustar el cinturón a fin de salvar el país de una catástrofe que sólo existe en la inventiva de Prebisch”. Arturo Jauretche

“El doctor Raúl Prebisch (…) empuñaba el cetro del comando en la gerencia del Banco Central durante el desarrollo de esa tragedia nacional ocurrida en el decenio 1930 – 1940, en el que la inteligencia política británica nos hundió sin contemplaciones en la ciénaga sin horizontes de una factoría, con una red de leyes consecutivas complementarias y coincidentes en su objetivo de cercenar las posibilidades argentinas de autonomía y orientar las subsistencias en el mejor servicio de las conveniencias británicas (…) no retaceamos los méritos técnicos, ni la amplitud de conocimientos ni la ductilidad de inteligencia del autor (…) la técnica es un arma de la política  y el problema es saber lo antes posible quien va a empuñar el arma y a quién se va a apuntar”. Juan D. Perón (1958: 129-130)


En el mes de diciembre del año 1955 se publicó la primera edición del Plan Prebisch, retorno al coloniaje. El libro es un estudio crítico y sistemático del Informe Económico elaborado por el economista de la CEPAL Raúl Prebisch, por recomendación expresa de la dictadura iniciada en el año 1955.
En la óptica de Arturo Jauretche, la dictadura cívico militar encabezada por Eduardo Lonardi tenía por finalidad fundamental “encubrir una contrarrevolución económica y social”. La violencia militar había permitido que las fuerzas políticas derrotadas en las urnas desde el año 1946, vuelvan al gobierno y con ellos “los viejos equipos del país colonial que habían quedado marginados en 1945 (…) quisieron restaurar un país ya perimido y borrar todo lo que diferenciaba su presente del pasado” (Jauretche 1974: 13).
El programa económico de Prebisch y de los grupos que organizaron el golpe de Estado consistía en lo siguiente:
-       Transferir al sector agropecuario una mayor parte del ingreso nacional, por intermedio aumentar sus precios (devaluación monetaria y liberar controles de precios), abrir importaciones, desregular las exportaciones (desandar el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio o IAPI) y congelar salarios. Eliminados los controles del Estado la riqueza iba pasar de “las clases populares al sector de los terratenientes y de los exportadores” (Jauretche 1974: 110).  Este asunto fue retomado por el autor en un artículo en la revista Que del año 1957. Jauretche insistió que al destruir el IAPI los consorcios Bunge y Born y Dreyfus tomaban directamente el monopolio del comercio de granos haciendo un “nuevo intervencionismo donde el Estado no interviene (…) el intervencionismo se dirige desde fuera” (Jauretche 1957: 363).
-       Otorgar mayor poder al capital extranjero y adquirir onerosos empréstitos (endeudamiento). El autor entiende que nos iremos “hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior” (Jauretche 1974: 134). 
-       Reducir la inflación bajando el nivel de la ocupación obrera y del consumo popular.

Jauretche destacó que el Informe de Prebisch tenía deficiencias en la interpretación de datos y manejaba fuentes erróneas. La finalidad del trabajo era presentar una Argentina quebrada e inviable económicamente, como resultado de una década de gobierno peronista y “según Prebisch, nuestro país atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico” (Jauretche 1974: 22).

La severidad del diagnostico del economista, fue utilizada por la dictadura para modificar las estructuras de gobierno nacional y retrotraer la distribución de la riqueza al país pre peronista.


Situación de la economía del gobierno peronista
“En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle. Si hay misterio, reside él en el oculto propósito que pueden perseguir el economista y que no es otro que la disimulación del interés concreto a que se sirve”. Arturo Jauretche

Jauretche analizó la situación de la economía argentina de la década peronista e indicó que en el año 1952 el crecimiento se detuvo como resultado de la sequía y de un contexto mundial caracterizado por el deterioro de los términos de intercambio de nuestros recursos exportables.
Jauretche presentó cifras estadísticas que reflejaban que desde “1953 se observa una recuperación que lleva a la renta cerca de los niveles del año 1951, tendencia que adquiere proporciones destacables en el año 1954 que supera ampliamente todos los registros anteriores” (Jauretche 1974: 25). En particular, el autor destaca que aumentaron la ocupación, los volúmenes de producción industrial, el comercio minorista y la construcción, cuestión que se reflejó directamente en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Pese a esta realidad contrastable para las mayoría de los argentinos, Prebisch sostenía que el país estaba quebrado y es “aquí donde el hombre de la calle comienza a sospechar (…) tenía recuerdo vago de las crisis anteriores, con sus cuadros de desocupación de miseria popular y se creía ahora en el mejor de los mundos”  (Jauretche 1974: 22).
Jauretche destacó que pese al negativo diagnostico del autor del Informe, desde el año 1948 al 1955 ingresaron al país 700.000 inmigrantes que se insertaron a la industria y “es así como la Argentina vuelve a crecer aceleradamente, después de un período de estancamiento demográfico” (Jauretche 1974: 75). A diferencia del Informe, Jauretche concluye que “el pueblo vive mejor y consume más, no a costa de la descapitalización y del endeudamiento nacional, sino merced a la limitación del derroche y del lujo de las clases parasitarias” (Jauretche 1974: 98).


Para justificar su diagnostico pesimista, Prebisch introdujo las variables de análisis “divisas”, “transporte”, “energía”, situación del “agro y la industria”, “deuda pública” e “inflación”. 

No hay comentarios: