sábado, 9 de noviembre de 2013

CUADERNOS DE TRABAJO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI


HISTORIA Y PROYECTO NACIONAL
Aritz Recalde, Lihuen Arscone, Dionela Guidi y Juan Godoy
Octubre de 2013

¿Para qué sirve estudiar la historia?
La historia es un instrumento para relatar y para interpretar, los sucesos ocurridos en el PASADO. El PRESENTE de nuestro país, con sus aspectos positivos y con los negativos, se consolidó como producto de dichos acontecimientos ocurridos en el pasado. A partir de acá, que no podemos entender el presente de nuestro barrio o del país, sin comprender lo ocurrido a lo largo de la historia.
La historia acumula información y datos acerca de nuestro pasado y además y tema importante, los “interpreta”. En este segundo aspecto, aparece la ideología de cada historiador y como resultado de ello, surgen diferentes perspectivas para comprender lo ocurrido. La diversidad de ideologías deja como resultante la escritura de relatos históricos distintos, que traducen intereses de grupos de poder nacionales y extranjeros. Por lo dicho, entendemos como Arturo Jauretche que la historia es la política del pasado y que la actualidad, condensa los sucesos ocurridos anteriormente. Sostiene Jauretche al respecto que “No hay política nacional sin historia revisada, porque el cipayo y el vende patria son consecuencias lógicas y hasta prestigiosas en una historia que ha condenado la política nacional y glorificado la sumisión al extranjero”. En definitiva y como afirma don Arturo, la acción política del presente, se encuentra íntimamente vinculada a la interpretación de nuestro pasado.

El análisis histórico nos brinda elementos para:
-          No repetir los errores cometidos en el pasado.
-          Conocer los aciertos de los hombres de nuestro país, para continuarlos y profundizarlos en el presente.

 
 

jueves, 31 de octubre de 2013

Pensamiento Nacional y Cultura

Aritz Recalde - octubre 2013 "Pensamiento Nacional y Cultura", Editorial Nuevos Tiempos, 2012
 
La cultura

La cultura se define como el conjunto de bienes materiales y simbólicos de un pueblo. La cultura se representa en la música, en el lenguaje o en la religión de una comunidad nacional (bienes simbólicos de la cultura). Además, el nivel de cultura de un pueblo o de un Estado se mide por su capacidad científica y de producción tecnológica (bienes materiales de la cultura). La cultura se organiza como "valores" con los cuales interpretamos el mundo que nos rodea. De esta definición, se desprenden dos temas: Primero: en tanto se organiza en valores y estos se expresan como la conciencia de las personas para actuar sobre su medio social, la cultura es un terreno de disputa política. Los factores de poder pugnan permanentemente por la formación del sentido que le damos a las relaciones sociales. La lucha política actual es, principalmente, disputa cultural. Por ejemplo, si un país quiere adquirir un recurso natural de otro Estado, puede ocuparlo militarmente (colonialismo) o persuadirlo culturalmente (neocolonialismo). EUA para controlar los recursos energéticos del mundo, aplica la guerra, pero además, maneja cadenas de noticias (CNN), controla la industria del cine e influye en la formación de las teorías impartidas en las universidades y en los ámbitos intelectuales, militares o políticos. Otro ejemplo, puede darse con la propuesta neoliberal para la organización de los medios audiovisuales en el país. La privatización de los medios de comunicación en la Argentina fue contemplada taxativamente en el Anexo I de ley de Reforma del Estado 23.696/89. No es casualidad, que grupos españoles compraron medios de comunicación y adquirieron luego las empresas petroleras, las telefónicas o Aerolíneas Argentinas. Para revertir esta tendencia, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522/09 introdujo límites al capital extranjero (artículos 25 y 29). Asimismo, es importante tener en cuenta que la disputa entre Estados y naciones, incluye la negación cultural de sus adversarios geopolíticos. Europa para ocupar América, negó culturalmente a los pueblos originarios del continente. Los intelectuales que adhirieron neocolonialmente a estas ideas, fueron promotores de programas de gobierno racistas bajo los lemas "civilizar es poblar". La civilización que teníamos que “copiar” era la opuesta al mestizaje americano: blanca, anglosajona y protestante. La inmigración europea fue el hecho concreto y material, del proyecto de negación de las razas americanas por parte de las potencias occidentales y de sus aliados internos. Algo similar, ocurre actualmente con la imagen del mundo árabe que construye la industria cultural norteamericana, que tiende a mostrarlo violento e “irracional”. Detrás de la producción del sentido común parcializado y tendencioso, se encuentran los intereses económicos y geopolíticos de los norteamericanos. Segundo: un país no es soberano en los planos sociales y políticos, sino alcanza la independencia económica. Ésta última, solamente es accesible a las naciones que son soberanas en el terreno científico y tecnológico. La industrialización y la ciencia y tecnología, son los pilares sobre los cuales reposan la soberanía política de los Estados. A partir de acá, que la búsqueda de mayores grados de poder nacional contempla la producción científica y tecnología. Por ejemplo, con estos objetivos el gobierno nacional impulsó la apertura del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
 
El pensamiento nacional
Las potencias occidentales proyectan su superioridad económica, política y militar, en el plano cultural. Tal cual mencionamos, la asimilación de esas ideas por parte de otros Estados y pueblos, se denomina neocolonialismo. En la Argentina y como resultante del neocolonialismo, los intelectuales importaron acriticamente carreras universitarias o se reprodujeron supuestas soluciones políticas y económicas para el país (neoliberalismo o liberalismo agroexportador). Para justificar la imposición de sus intereses materiales y políticos, occidente impulsó la definición de "cultura universal". El supuesto de universalidad de la cultura es ideológico y reposa sobre la capacidad militar y política de occidente. En realidad, fue el poder nacional de un conjunto de Estados el instrumento para imponer sus patrones culturales al conjunto del planeta y presentarlos como si fueran “racionales” y “universales”. El pensamiento nacional es la contracara de ello, en tanto es una actividad intelectual tendiente a superar nuestra condición subdesarrollada. El pensamiento nacional es por eso, antiimperialista y contribuye a la consolidación de una teoría capaz de resolver los problemas estructurales de nuestras naciones y pueblos.
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Kirchnerismo y Peronismo

 
Aritz Recalde, septiembre 2013
En los ámbitos políticos, académicos y periodísticos, se encuentra abierta la polémica acerca de cuál es la identidad del proceso de gobierno iniciado en el 2003.
Sus enemigos de la derecha liberal, lo definen como un programa “autoritario” que conduce al país hacia el “modelo de Cuba y de Venezuela”. Esta opinión conlleva dos falacias. Primero, da a suponer que repetir las experiencias de Cuba o de Venezuela, implica un hecho negativo. Segundo, la última década de gobierno demostró que los tres países tienen puntos de encuentro y además, considerables diferencias[1]. Es cierto que los tres Estados comparten algunas metas en los terrenos de la salud, la vivienda o la educación. Pero también quedó claro, que cada uno de ellos tiene su propia dinámica política y su original sistema de acumulación económico y de organización cultural. Sus adversarios de izquierda, acusan al kirchnerismo de ser la “expresión política burguesa” que salvó a los sectores dominantes de la hecatombe en 2001. La expropiación de YPF, la Asignación Universal por Hijo, el PROCREAR o la política de integración latinoamericana, serían “concesiones” que el gobierno entrega con la finalidad de ocultar los grandes negocios de las clases dominantes. El justicialismo no kichnerista, suele acusar al gobierno de abandonar las “verdades peronistas”, para conducir el movimiento desde un “sector de los Montoneros expulsados de la plaza en 1974”. Considero que ninguna de estas concepciones explica demasiado y que no es necesario decir mucho al respecto.
El debate también involucra a los actores que componen el mismo frente político kirchnerista. Néstor y Cristina adhieren al peronismo desde su juventud y de la mano de esa ideología y por intermedio de corrientes políticas de dicho partido, ocuparon sus cargos de gobierno. Pese a esa realidad, dentro del complejo mapa de actores que componen el Frente Para la Victorial y sus aliados, algunos sectores consideran que el proyecto iniciado en el año 2003, es “único” y diferenciable del peronismo. Incluso, hay actores que destacan que “modificó y superó” en muchos aspectos, el programa de gobierno nacido con la revolución de 1943 y con el 17 de octubre de 1945.  Frente a esta opinión, quiero presentar dos hipótesis:
Primero: el kichnerismo es una manifestación del peronismo histórico. La particularidad de la realidad en la cual se gestó, lo condujo a oficiar como una versión “moderada” del peronismo histórico. Cabe destacar, que la “moderación” en política, no es un debate intelectual o la manifestación de un “deber ser” que todos los proyectos tienen que repetir, sino que es una condición histórica de posibilidad resultante de la realidad en la que se desenvuelve la política. Con su estilo propio, el kichnerismo es el único gobierno que desde la muerte del primer mandatario en julio del año 1974 a la fecha, intentó reiterar el programa histórico de la revolución peronista[2].
Segundo: negar que el kirchnerismo es una expresión del peronismo, suele ser el resultante de un “preconcepto” negativo de éste último.   
La economía
Perón plateó la coexistencia de la economía privada argentina, la empresa estatal, el cooperativismo y el capital extranjero. Desde el 2003, el Estado retomó el manejo de empresas de servicios, impulsó programas de cooperativas como Argentina Trabaja, apoyó al capital argentino y fomentó la inversión extranjera.
Ambos gobiernos son industrialistas, a diferencia del menemismo o de varios dirigentes justicialistas que están ligados a los grupos financieros y a los sectores concentrados del agro. El peronismo histórico en el plano de la economía es antiliberal y rompe con el modelo de la dependencia agroexportadora. La apuesta a la reindustrialización iniciada en 2003, generó las condiciones para que el empleo, la producción y el consumo, sean el eje del proceso político, de manera similar a lo ocurrido entre 1943 y 1955.
El objetivo de la independencia económica peronista, trajo aparejada la necesidad de controlar recursos y actividades estratégicas desde el Estado, que se tornó empresario. El peronismo nacionalizó el Banco Central, los depósitos bancarios, el Comercio Exterior y gran parte de los servicios públicos y de la estructura productiva argentina. La recuperación de YPF o de Aerolíneas impulsada por Cristina, van en ésta misma línea de política. La regulación del Banco Central o el intento de intervenir activamente en el funcionamiento del comercio exterior que impulsó el kirchnerismo, fueron iniciativas estimuladas anteriormente en los tres gobiernos peronistas.
La diferencia entre ambos proyectos no es de objetivos, sino de gradualidad.
La política interna y externa
El habitual que se diga que el kirchnerismo inventó la “transversalidad”. Dicha definición no es acertada por el hecho de que el frente político generado entre 1943 a 1955, era sumamente plural y diverso en lo ideológico y en lo político. A partir del año 1946 Perón gobernó con un vicepresidente de la UCR (Quijano), con ministros socialistas (Borlenghi o Bramuglia), con empresarios (Miranda o Jorge Antonio), con dirigentes católicos (Sampay o Hernán Benítez), con apoyos de organismos judíos (OIA o el asesor Amram Blum), con funcionarios pro árabes (Arce) o con dirigentes o intelectuales de origen comunista (Gelbard o Astesano). Esta diversidad implicó que Perón gobernó con dirigentes de derecha e izquierda, en un esquema de enfrentamientos internos permanentes. De la misma manera, el kirchnerismo es un programa sumamente diverso que incluye gobernadores, intendentes, sindicalistas o empresarios con ideologías e incluso, con intereses diferentes. En el proyecto político actual, coexisten católicos, dirigentes pro iraníes, miembros de la comunidad judía, referentes de extracción comunista, socialista o derechista.  
Cristina impulsó la participación de los jóvenes en política, de forma similar a lo realizado por Perón con la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) o la Confederación General Universitaria (CGU). El kirchnerismo se apoyó en la juventud de clase media y con esa decisión, reiteró el proceso de nacionalización de los años sesenta y setenta.
En la misma línea del histórico 17 de octubre, el kirchnerismo recuperó la calle y la movilización popular, como el teatro donde se desarrolla la política
Néstor promovió la reforma de la Corte Suprema de Justicia como lo había hecho Perón en 1946.
Se dice que el kirchnerismo se diferencia del peronismo por la política de Derechos Humanos.  Perón asumió luego de una “década infame” que no causó los asesinatos y las desapariciones como la de 1976, cuestión que marca una diferencia sustancial de agenda. Atendiendo esta particularidad y sin descartar las diferencias, el gobierno impulsó otros aspectos resaltados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Ginebra. La Constitución Nacional de 1949 sostuvo cuestiones cruciales como que En caso de duda, deberá estarse siempre a lo más favorable al procesado. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles serán sanas y limpias, y adecuadas para la reeducación social de los detenidos en ellas; y toda medida que, a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que la seguridad exija, hará responsable al juez o funcionario que la autorice”. Es bueno destacar, que la política de derechos humanos actual juzga a los asesinos de los militantes peronistas –entre otros-, cuestión que le da coherencia y continuidad, a las luchas  de la generación justicialista de los setenta y la nuestra.
Perón devolvió trofeos y pidió disculpas en nombre del Estado Argentino, por el genocidio cometido en la Guerra del Paraguay.
El kirchnerimo afirmó nuestro poder de decisión en la geopolítica mundial, retomando con ello el programa del peronismo histórico. En la primera década peronista, Bramuglia nos representó en el Consejo de Seguridad de la ONU, de manera similar a la actual cancillería.
La inestimable vocación latinoamericanista de Néstor y de Cristina, abrevan del ABC y el ATLAS de los años cincuenta o de nuestro apoyo a Cuba en 1973.
El intento de ampliar mercados en África o Asia que impulsa Guillermo Moreno, estaba presente en la política de Perón cuando inició relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia soviética o cuando nos incluyó entre los Países No alineados en la histórica reunión de Argel.
Los enemigos políticos el kirchnerismo lo definen claramente como peronista. Igual que en los años cincuenta, nos enfrentamos a la SRA, a los grupos financieros extranjeros, a empresas multinacionales petroleras y recibimos la oposición constante del neocolonialismo cultural. Dicha continuidad quedó evidenciada cuando Perón se negó a ingresar al FMI y Néstor nos permitió cortar amarras con estos mismos grupos financieros.
La cultura
Cristina impulsó una ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de la misma manera que lo hizo Perón en 1953.
El Ministerio de Planificación Federal desarrolla la TV digital, continuando la decisión del Estado de 1951 de crear la televisión pública o promover las radios de frontera.
Actualmente, nos enfrentamos a Clarín, de manera similar al peronismo con el diario La Prensa.
Perón sancionó la gratuidad de la universidad en 1949 para el ingreso del pueblo a la educación y actualmente, se abren universidades en el conurbano bonaerense y se amplían las becas para sectores humildes. La primera década peronista construyó obras educativas como las cientos de escuelas o la Ciudad Universitaria de Córdoba, de la misma manera que se lo hace actualmente.
Cristina promovió un Ministerio de Ciencia, retomando la decisión de Perón de darle a la educación rango ministerial.
El cine argentino actual está recibiendo los subsidios que inició el gobierno de Perón y tiene un apoyo estatal similar al que en su momento, permitió organizar al festival de Mar del Plata.
Cristina es revisionista, de la misma manera que Perón lo manifestó en los Vendepatria de 1957. El actual feriado del día 20 de noviembre, nació del apoyo peronista dado a la propuesta de José María Rosa para declararlo día de la soberanía nacional.
En el terreno de las reivindicaciones de género, hoy se reconocen derechos con la ley de matrimonio igualitario. En términos históricos, esa medida es equivalente a la ley de voto femenino de 1947 que otorgó poder político y reconocimiento cultural, a las mujeres argentinas.
Justicia social
Según Evita, los “únicos privilegiados son los niños” y ese mismo contenido tiene la Asignación Universal por Hijo. Hasta la llegada de Perón, casi no existían las jubilaciones y pensiones. Desde que recuperamos las AFJP con Néstor y con Cristina, nuevamente la justicia social alcanzó a los adultos mayores.
El Plan Federal de Viviendas, el PROCREAR y las miles de obras públicas, son experiencias que retoman el rol dado al Banco Hipotecario, a la Fundación Eva Perón y al Estado en los años cincuenta.
Hoy el Estado acompaña leyes de defensa de los trabajadores, reiterando el mandato de programa político iniciado en 1943.
Posiblemente, en este universo de realizaciones la diferencia entre ambos sea también de gradualidad. En los años cincuenta se alcanzó el pleno empleo y el nivel de vida de la mayoría de los trabajadores, no estaba fragmentado socialmente como ahora. Estas diferencias se explican, entre otros temas, por el piso social y económico que encontró Perón en 1943, distinto al del 2003.
El kirchnerismo es una manifestación del peronismo por su historia, por las acciones implementadas y por compartir sus mismos enemigos. El peronismo no es una invención cultural o un partido electoral, sino que es la resolución política organizada y concreta, de los problemas de la dependencia argentina 
No se trata de debatir si se “es” o “no se es” peronista. El tema adquiere relevancia política a la hora de  reconocer la vigencia o no, de la lucha por alcanzar la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. A partir de acá, el peronismo se ofrece como una experiencia histórica que introdujo una agenda de problemas y de soluciones políticas, que acertadas o no, marcaron el punto más alto de la independencia nacional y del bienestar del pueblo argentino.
Un pueblo sin conciencia histórica, está condenado a reproducir los errores de las generaciones anteriores.

 



[1] Hace años que Cuba está promoviendo algunas reformas económicas y políticas para “parecerse” a la Argentina de Perón y a la  Venezuela de Hugo Chávez.
[2] Voy a definir al peronismo a partir del programa de la revolución que quedó expresado en: 1) Primer y Segundo Plan Quinquenal; 2) Constitución Nacional de 1949; 3) Plan Trienal.

viernes, 23 de agosto de 2013

¿Qué pasó en las PASO?

Aritz Recalde, agosto de 2013
Como resultante de las elecciones primarias, se desató un debate acerca de la continuidad o del agotamiento del ciclo político iniciado en 2003 con la asunción de Néstor Kirchner. Por un lado, están los que destacan que los 26,31 puntos obtenidos en la elección de diputados y los 27,45 en senadores nacionales, ratifican que el gobierno nacional sigue siendo la primera fuerza política en la Argentina. El deterioro porcentual de los votos es explicado en parte, por la tendencia propia de las elecciones legislativas en las que se diluyen las decisiones de los electores. El magro resultado del PRO en Capital o la inmensa diferencia de Carrio entre las elecciones de 2011 y las actuales, son casos del fenómeno de volatilidad electoral. Asimismo, sus impulsores destacan la vitalidad del espacio con la buena performance electoral del Frente Para la Victoria (FPV) en provincias como Entre Ríos, Río Negro, Chaco o Tucumán. Si se suman otros distritos aliados como Santiago del Estero, el caudal electoral se acerca a los 30 puntos dejando muy atrás al resto de las fuerzas políticas. Los dirigentes y periodistas que auguran el fin de la etapa, lo hacen mencionando que disminuyó el caudal electoral del FPV en relación a los años 2011 o 2009. Asimismo, se refieren a que el kichnerismo perdió en distritos importantes como son Capital Federal, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe o Córdoba. Es bueno destacar, que estas victorias electorales representan a cinco fuerzas diferentes y que no se vislumbra la posibilidad de reunirlos en un mismo frente opositor en 2015.
Más allá de una u otra postura, como resultado electoral y de no mediar divisiones del bloque, el FPV mantiene la misma cantidad de miembros en la legislatura. En este marco, es de esperar que el kichnerismo sigua impulsando una agenda de reformas políticas y sociales del país en los próximos años. No se puede esperar menos de un gobierno que lo viene haciendo en coyunturas electorales y económicas adversas, como fueron el 2003 y el 2009. La Asignación Universal por Hijo o la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se aprobaron luego de la derrota de 2009. El gobierno tiene poder legislativo, experiencia de gestión, capacidad de movilización y es la primera mayoría electoral nacional y eso lo va a ejercer. 
Lo que sí es innegable, que los resultados de la elección obligan a Cristina a negociar la alternancia política del 2015, en una situación de relativa debilidad en relación al 2011. A favor y si sigue esta coyuntura, el oficialismo tendrá el crecimiento de la economía que viene mostrando una recuperación luego de la crisis de 2009.
Como resultado de la elección, al FPV le que quedan abiertas varias preguntas. Por un lado, es importante reflexionar sobre cuál fue el funcionamiento de la herramienta política de cara a las dimensiones del adversario que se enfrentó. El gobierno desafió al poder económico (reguló bancos, estatizó AFJP, debatió con el “campo”, etc.-), interpeló al poder cultural (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o Clarín) y discutió al poder político e institucional (promovió la democratización de la justicia, enfrentó a algunos dirigentes partidarios del justicialismo y a sectores sindicales).
En este contexto, el FPV deberá sacar conclusiones de su relación con el conjunto del aparato político y de los logros y las limitaciones de la estrategia propia en Unidos y Organizados. Por otro lado y a sólo dos años de las elecciones de presidente, de gobernadores e intendentes,  no se perfiló un candidato propio. El desconocimiento de la figura de Martín Insaurralde pone sobre el tapete si sigue siendo posible aplicar la estrategia de imponer desde arriba y a último momento, las candidaturas del FPV.
Para el conjunto de los argentinos, pareciere que la oposición ofrece una vuelta al pasado y una reconfiguración de un estilo de “ordenar los lugares de poder” de cada actor en la política argentina. Desde 2003, los representantes del poder político fueron ganando espacio sobre  el poder económico y sobre el poder cultural. Incluso, en el año 2009 se acentuó el enfrentamiento dentro del mismo gobierno y las poleas de transmisión de la oligarquía terrateniente y de Clarín, fueron desplazados del seno del FPV.
Contrariando esta tendencia que además de Argentina, es Latinoamericana, Sergio Massa armó una lista con representantes del empresariado concentrado, de los medios de comunicación oligopólicos y de representantes cercanos al sector agropecuario. El kichnerismo dialogó, acompañó o enfrentó a esos actores, pero siempre desde el lugar de conducción política soberana, emanada del mandato popular. Parece que la ecuación se invierte y que las corporaciones van a ocupar, como en los años noventa, lugares centrales en la conducción de los destinos de la Argentina.   

viernes, 2 de agosto de 2013

Fue ayer nomás, ¿no te acordás?


Aritz Recalde, agosto de 2013

Ayer nomás, por fines de los años noventa, participábamos de los cortes de ruta contra la desnutrición de los pibes. Pedíamos bolsas de comida para los compañeros de los comedores que estaban insertos en los barrios castigados del conurbano. Íbamos desde la universidad y no me voy a olvidar nunca, la imagen de las villas miseria cubiertas de carros de cirujas. Kilómetros y kilómetros de carros de cartoneros y de basura revuelta. En esos paisajes de miseria y desgracia que tuvimos que apreciar, ahora vemos las casitas de material, las cooperativas y la dignidad de los laburantes. ¿Te olvidaste de esa realidad?.
Hace pocos años, mis colegas que trabajan en escuelas públicas nos reconstruían la escena de la tragedia social argentina y contaban -con un nudo en la garganta- que  sus alumnos llegaban a estudiar desnutridos, famélicos de hambre o con zapatillas desechas. Iban a comer a la escuela y no podían ni siquiera prestar la menor atención… tenían los ojos fuera de órbita… Frente a esa situación y muchas veces sacando la plata de su propio bolsillo, los maestros les daban un mate cocido y un pedazo de pan. ¿Viste que ahora con la Asignación Universal por Hijo eso no pasa más?. Dale!, pensá un poco y decime: ¿no tenés memoria de esos pibes flacos en el país de banqueros gordos?.
Fue hace muy poco cuando cruzabas a los vecinos y te contaban que los rajaban de las empresas privatizadas o de las fábricas quebradas. Luego ponían un kiosco o una tienda de pilcha que duraba escasos meses y que luego cerraba. ¿Viste que ahora hay muchos negocios en todos lados  y que en los restaurantes se hace cola?. Cuanta tristeza y cuantas frustraciones patria mía!. Recordá che!, ¿hace tanto fue lo del vecino que se fundió con el maxikiosco o la verdulería?.
Hace poco, muchos amigos de familias que alguna vez fueron de clase media o trabajadora, iban a la “feria del trueque” a ver si pichuleaban lo justo y necesario, para pasar el trago amargo de la miseria espantosa. Nadie tenía ni una moneda y se intercambiaban productos y servicios. Una lechuga por un velador viejo, un kilo de pan por una lata de pintura usada, un albañil por harina. Antes te ganaba el desanimo y coleccionabas piojos y variedades de hambre. ¿Ahora estás conflictuado por qué pagas impuesto a las ganancias?.
Ayer nomás, hace sólo una década, les pagaban a los empleados del Estado con “bonos”. Entre otras cosas, esos papelitos servían para que los grupos trasnacionales fuguen los dólares de la Argentina. Corralito, corralón y patacón y dejamos de ser una nación!. Aunque te hagas el distraído, sabes que cada provincia tenía su propia moneda. Cruzabas la provincia y no te aceptaban los “patacones”. Ya sé, claro, ahora tenes inconvenientes para comprar los dólares que utilizas en las vacaciones o para subir la altura de tu colchón. Si, si, ya sé! no podes dormir por lo que ocurre en el INDEC  (qué no sabes qué es, pero algo escuchaste en la TV). ¿Se olvidaron ya de esa Argentina pataconia?.
Años atrás las crisis mundiales que veías por televisión producían recesión y ajuste en la Argentina. Luego de las crisis del Tequila, del Sudeste Asiático o dios sabe qué cosa, se producían el cierre de empresas y los frecuentes ajustes salariales. La ficción que veías por la TV se hacía realidad!. ¿Dónde estaba el viento de cola?. ¿Recordás cuando se cumplían las catástrofes anunciadas en la TV?. “Hay que pasar el invierno”, la “economía de guerra”, “el riego país”, hay que dar “señales a los mercados”!..uffff. ¿Viste que ahora nunca se cumplen los desastres que auguran todos los días y a toda hora los periodistas y la oposición?. Más allá de las mentiras de los pronosticadores del fin de la Argentina, el país crece y junto a él, sus hijos. ¿Te diste cuenta de eso?.
Hace muy poco, ibas a los mercaditos y hasta la comida o la ropa que usábamos era importada. Hacé memoria y recordá también cuando las etiquetas de la pilcha que tenías puesta eran de afuera y lo mismo ocurría con los repuestos, con los electrodomésticos o con los juguetes. El trabajador que hacía esas cosas también era del extranjero, ya que en la Argentina no se producía nada. En ese país no estaba Guillermo Moreno defendiendo a la industria y de eso seguro que te acordás, ¿no?. ¿Te olvidaste qué era no conseguir laburo en años?. Dale, hacé memoria que fue hace poco!.   
Fue hace escasos años, cuando los universitarios iniciaban un exilio social junto a miles de argentinos, que iban a hacer el trabajo que no imaginarían en su país. Viajaban con plata prestada a Europa o a los Estados Unidos y en muchos casos, en los aeropuertos los recibían como delincuentes y los atoraban con humillantes entrevistas. ¿Te acordás las colas en las embajadas?, ¿de las consultas a los parientes sobre si era posible obtener la doble nacionalidad?, ¿de los amigos clandestinos que escapaban de la policía europea para no ser deportados? y ¿de tus familiares viviendo afuera?.  Aprovechá que se vuelven de Europa corridos por el desempleo y que regresan a trabajar y a vivir a la Argentina que vos tanto criticas. Dale, pediles que te cuenten de qué país se fueron y qué nación encontraron ahora que gobernaron Néstor y Cristina.
Que época che! Teníamos relaciones carnales con los Estados Unidos, éramos el “ejemplo del Fondo Monetario Internacional”. Menen con Bush, el “uno a uno de la convertibilidad”, que país dios mío!. Hoy el ejemplo del FMI son España, Grecia o Italia. Ahora tu país es un “mal ejemplo” para los poderosos y se planta y Cristina da cátedra en la ONU o en el G 20 y se une con Latinoamérica como quiso el San Martín que te enseñaban en la escuela. Ahora que sos digno en el mundo y que tus presidentes se plantan y no dejan que te humillen los mismo que te robaron, ¿le decís soberbia a tu presidenta?.
Ahora que son tuyos la aerolínea de bandera, el correo, el agua, las jubilaciones, la moneda, y que recuperaste el petróleo que te robaban, decís que el país “está divido”. El país estaba fundido y saqueado y ¿eso era la armonía política y los buenos modales que vos defendes?. Pero claro, vos que siempre miraste al extranjero te olvidaste de ayer nomás: mirá lo que pasa en Europa y te vas a acordar!.
Hace pocos años le creíamos a los periodistas y no como ahora que tenemos la Ley de Medios!!. Era el tiempo en que Neustadt, Grondona y Clarín brindaban por las privatizaciones y anunciaban lo bueno que ello depararía al país y al mundo. Luego te diste cuenta que nos mintieron y nos robaron todo y se llevaron hasta el deseo de ser, en esa Argentina campeona del desanimo. Creíamos en el periodismo independiente y así nos fue, ¿no te parece?.
El país fue vaciado por los bancos, las AFJP y los grupos económicos que tienen guante blanco y funcionarios amigos con carretilla saqueadora. Te enteraste en el año 2001 y saliste a la calle y el Presidente de La Nación asesinó decenas de argentinos por eso. Vos que le decís autoritaria a Cristina, ¿te olvidaste que mataban gente en el país por “reclamar lo que les corresponde” como dice la canción?. Ahora que tus impuestos construyen hospitales, rutas, universidades, que ponen ladrillos con PROCREAR o que le dan una mano a las PYMES con el Banco Nación. Ahora que tus impuestos ya no generan solamente “ricos en el extranjero”, ¿decís que te persigue la AFIP?, ¿qué te agobia el Estado?.
Hace menos de diez años los viejos no se jubilaban, las amas de casa no tenían contrato ni obra social y los trabajadores conocían los despidos y no las paritarias. Claro, ahora pagas ganancias!... antes ahorrabas solamente tristeza, desempleo y mesiadura. ¿Te olvidaste ya de eso?.
Recuerdo todos los padecimientos que pasábamos los argentinos. Y siempre la misma respuesta… ¡claro!, la culpa era nuestra y frente a tanta desgracia escuchábamos el clásico “somos argentinos viste” o “este país no tiene arreglo” o eso de que “en el extranjero no pasa”. ¿Advertiste qué el país se va arreglando y que los “ejemplos del extranjero” están fundidos como motor sin aceite?. Dale, tomate cinco minutos y prendé la TV, la computadora y fíjate que pasa en el mundo.
Ya sé! Ya sé!. Cuando te iba mal la culpa de todo era del gobierno corrupto y ahora que te va bien es porque “tenés capacidad y trabajas”, te “rompes viste...”. Ahora tenés un gobierno que te permitió salir del destino linyera al que estabas predestinado y andas bacán en tu autito y tus pibes van a la escuela o la universidad y sueñan con ascender socialmente (como les contaba su abuelo de ese otro país que le habían robado!!). Ahora lo tenés frente a vos y no lo ves y por el contrario, sos de los que dicen que “está todo mal” y que la inflación te corroe la vida en la cola del supermercado mientras descargás el changuito lleno. Sos de los que en la caja del negocio y mientras compras la pilcha de primera marca, decís que “en este país no se puede vivir” y que “el INDEC” miente.  Te mintieron a vos por décadas! ¿no te parece?.
No sé vos, pero yo no me olvidé de nada de lo que ocurrió ayer nomás. ¿Decís que somos resentidos los peronistas kichneristas?!!. Y sí mi amigo!, por tanta desgracia que pasamos, por tanta ulcera que llevamos puesta entre las tripas después de masticar amarguras, lo somos un poco. ¿Pero sabes qué?, además y profundamente, amamos a esta querida patria y a su hermosa presidenta, que por primera vez en décadas, nos permite vivir mejor a todos y a todas.
La mayoría mejoramos de a poco, como hacían nuestros abuelos. Construimos de una piecita a vez y vamos agrandando la casa y la nación toda. Otros como vos, no se conforman con la piecita y quieren construir un edificio en dos meses. Y claro, como no pueden, están dispuestos a demolerlo todo.  No!!. No queremos eso para la patria y sus hijos. Sé que falta mucho y no desconozco que hay miles de colegas que siguen teniendo necesidades insatisfechas. Pero luego de malvivir lo que ocurrió y de sufrir la tragedia que conllevó el fracaso, también aprendí a conocer lo que “no quiero que se repita”.
Por eso te cuento, que por procedencia popular somos kichneristas. Sabemos, con conciencia histórica de ello, que nuestra presidenta trabaja en aras de un ideal, que es ver emancipados a los trabajadores de todos sus sufrimientos. Solamente te pido a vos que te tomes un segundo y que tengas memoria de lo que ocurría ayer nomás. Mientras tanto, nosotros vamos a seguir trabajando y soñando, ya que tenemos la certeza que nos otorga la razón y la convicción que nos da el sentimiento, de que es necesario y de que es posible, construir la felicidad de la patria y la grandeza de la nación Argentina.
 Y por si no sabías, “yo voto a los candidatos de Cristina”!!!!

jueves, 1 de agosto de 2013

La autonomía universitaria

Aritz Recalde
agosto de 2013
 
En el origen del sistema de educación superior argentino, las universidades no tenían autonomía funcional. La Universidad de Córdoba (1613) dependió originariamente del gobierno colonial Español. La Universidad de Buenos Aires (1821) nació como dependencia del Estado provincial y es por eso, que la palabra autonomía no apareció en las Constituciones de Buenos Aires[1].
Con el transcurso del tiempo, las instituciones fueron obteniendo potestades que quedaron definidas en el breve articulado de la ley 1597 de 1885. La norma no mencionó la palabra autonomía, pero avanzó en ese sentido al otorgarle la posibilidad de que la máxima autoridad (rector) sea elegida por la Asamblea Universitaria. Ahora bien, es importante remarcar que en esa ley los docentes eran designados con participación directa del Poder Ejecutivo Nacional[2].
En definitiva, la autonomía universitaria no es una definición acabada y no es acertado sostener que es una condición innata del funcionamiento de la institución.  En este contexto, se pueden identificar tres concepciones acerca de los alcances de la autonomía universitaria: la tradición liberal, la reformista y la del nacionalismo popular.  
En la CONCEPCIÓN LIBERAL, la planificación de la política universitaria queda en manos  de los factores concentrados de poder, que pueden acceder a la educación y que financian el sistema. La universidad educa los profesionales que requiere el mercado concentrado e instruye en la ideología de las clases dominantes. Las investigaciones y las acciones de transferencia, se relacionan a los requerimientos de los factores del capital concentrado. Con la finalidad de bloquear el ascenso social, se promueven aranceles y cursos de ingreso impidiendo el ingreso de las clases populares a la educación.  La autonomía universitaria se relaciona a la libertad científica o de cátedra, que pueden tener docentes e investigadores y no así, a la planificación de las decisiones políticas que les es impuesta.
La autonomía universitaria en la TRADICIÓN REFORMISTA tiene un carácter negativo, en la medida que busca cercenar la posibilidad de que la política externa interfiera en las decisiones de la institución. En su etapa fundacional que se remonta a 1918, la posibilidad de promover un gobierno propio (cogobierno) se pensó como un medio para impedir la injerencia de los factores de poder dominante regional. A partir de este año, la autonomía empezó a practicarse como mero cogobierno docente y en menor medida, se la definió como un instrumento de renovación cultural y política emancipadores.  La institución adquirió amplias facultades para designar a sus miembros del gobierno o para planificar su oferta educativa, en el marco de la libertad de cátedra y de la autarquía económica financiera. La soberanía política de las decisiones institucionales, pasó de las manos de los conservadores, hacia un grupo reducido de sectores de las clases medias radicales y socialistas. En algunos casos, la universidad reformista derivó en concepciones vanguardistas del rol del universitario, enfrentando así, a proyectos políticos populares de gobierno.  
El tercer modelo de universidad es la del NACIONALISMO POPULAR. Esta concepción entiende que la planificación de la oferta académica, de las investigaciones o de la transferencia, queda en manos del pueblo y de sus representantes. El nacionalismo popular reguló el funcionamiento universitario por intermedio de leyes emanadas del Congreso elegido democráticamente[3]. El peronismo introdujo la autonomía universitaria a nivel constitucional y la Carta Magna de 1949 estableció en el artículo 37, Inc. IV que “Las universidades tienen el derecho de gobernarse con autonomía, dentro de los límites establecidos por una ley especial que reglamentará su organización y funcionamiento”. El gobierno promovió tres leyes para “reglamentar” el funcionamiento universitario: en 1947, en 1954 y en 1974. La ley 13.031 de 1947 mencionó que las universidades tenían que “actuar con sentido social en la difusión de la cultura para el prestigio y engrandecimiento de la Nación. Cuentan para ello con la autonomía técnica, docente y científica que se les confiere por la presente ley y con el pleno ejercicio de su personalidad jurídica”. Con la finalidad de permitir el ingreso del pueblo a la institución, en el año 1949 se sancionó la gratuidad universitaria. La apertura de las carreras y de las investigaciones, se planifican a partir de las demandas del proyecto nacional. Es a partir de acá, que el conocimiento es regionalizado y se genera en estrecha relación al Estado y la producción de las zonas donde está radicada la universidad. La autonomía es técnica, docente y científica y no así política, en la medida que se entiende que la universidad debe articular sus acciones con el proyecto nacional. La soberanía política de las decisiones se transfiere desde los grupos minoritarios de clase media, hacia los representantes de la democracia de masas.

Frente al asenso de las masas en la política nacional, la concepción liberal impulsó una universidad conservadora políticamente y retardataria económica y socialmente.  La experiencia de los conflictos estudiantiles contra la universidad liberal en Chile, es una muestra de eso. La tradición reformista si no se actualiza a la luz de la democracia de masas, puede derivar en instituciones elitistas y distantes de los desafíos regionales y nacionales. El establecimiento puede pararse de espaldas al país, formando recursos humanos innecesarios y generando investigaciones de escasa pertinencia social y productiva. Finalmente, es el modelo de la universidad nacional y popular, el esquema institucional más fructífero para hacer de la institución un instrumento de elevación social y cultural del país. En este último esquema, la cultura y el desarrollo nacional se fusionan,  generando las condiciones para el desenvolvimiento productivo y tecnológico de las comunidades.  


[1] La UBA dependió de la provincia hasta su nacionalización en 1881.La Constitución Nacional de 1853 no mencionó la autonomía universitaria y tampoco lo hizo la Carta Magna provincial de 1854. La Constitución Provincial de 1873 estableció que la universidad estaba a cargo de un rector y de un consejo superior, permitiendo la designación de los primeros por parte del gobierno de la provincia. Las facultades tenían amplias competencias y el texto estableció que “Corresponderá a las facultades: la elección de su decano y secretario; el nombramiento de profesores titulares o interinos; la dirección de la enseñanza, formación de los programas y la recepción de exámenes y pruebas, en sus respectivos ramos científicos”.
[2] La ley sostuvo que “Las cátedras vacantes serán llenadas en la forma siguiente: la Facultad respectiva votará una terna de candidatos que será pasada al Consejo Superior, y si este la aprobase será elevada al Poder Ejecutivo quien designara de ella el profesor que deba ocupar la cátedra”.
 [3] La tradición reformista es renuente a las regulaciones del Estado nacional no universitario y es por eso, que promovió que sus funciones se establezcan a partir de Estatutos aprobados por cada universidad.

lunes, 15 de julio de 2013

La declaración de la independencia,

Aritz Recalde, julio 2012
El 9 de julio del año 1816, los miembros de las Provincias Unidas en Sud América, se reunieron en el Congreso de Tucumán y declararon la “libertad e independencia” del país en relación a la España. Por solicitud de Pedro Medrano, la decisión de ruptura con Fernando VII y sus sucesores, se completó con la mención explícita de que nuestra patria tenía que liberarse de “toda otra dominación extranjera”. Esta última definición, tuvo la finalidad de impedir que la independencia de las Provincias Unidas en relación a España, derive en un coloniaje con otra potencia. Los reparos de Medrano, buscaban frenar incitativas como las de Carlos María de Alvear que en el año 1815, envió a Rio de Janeiro al Secretario del Consejo de Estado, Manuel José García, con el objetivo de que entregue a Lord Strangford un pliego tendiente a formar un protectorado con Inglaterra.
 El contexto mundial
La derrota militar en Rusia y la batalla de Waterloo del año 1815, culminaron la etapa de la expansión imperialista francesa en manos de Napoleón Bonaparte. La finalización de la guerra implicó:
-       Debilitar la decisión francesa de sostener y de ampliar por medios militares, sus
colonias en el continente americano. Lo había intentado Napoleón en 1802, cuando envió más de 20.000 soldados a Haití a declarar los “derechos universales del hombre europeo al colonialismo sobre América”. En nuestro actual suelo nacional, los franceses impulsaron agresiones armadas en el año 1838 y en 1845, recibiendo una derrota militar en manos de Juan Manuel de Rosas. A partir de allí, iniciaron una acción “neocolonial” de imposición cultural, que permitió que importantes mandatarios e intelectuales de nuestro país se asumiesen con orgullo, como “afrancesados”.
-       Que los Estados monárquicos Europeos ocupados por Francia, recuperen su
soberanía. La situación generó las condiciones para la restauración absolutista, que fue acordada en el Congreso de Viena convocado en el año 1814. A partir de esa fecha, los Estado europeos rediscutieron una nueva geopolítica continental y mundial, profundizando su vocación de apropiación colonial sobre África, América y Asia.  
-       El triunfo británico, que aceleró su política de expansión imperialista sobre las
colonias Españolas y francesas en el resto del mundo. A partir de acá, el gobierno inglés impulsó la ocupación de Malvinas en 1833 o las agresiones militares de 1845.
-       La restauración de Fernando VII en España, que formó parte del mencionado
Congreso de Viena. Ya una vez en el trono y con la finalidad de recuperar el control político de “sus colonias”, en el año 1815 inició una expedición militar hacia América compuesta por 12.000 hombres al mando de Pablo Morillo. La hipótesis de guerra con España contribuyó, tanto a la declaración de la independencia de 1816, como a iniciativas de protectorado del mencionado Alvear.   
El contexto interno y la declaración de la Independencia de 1816
El vacío de poder que implicó la ocupación francesa de España en 1808, generó las condiciones para la formación de la Primera Junta que nació a partir de las jornadas de mayo de 1810. En periodo que transcurrió de 1810 a 1816, se caracterizó por una convulsionada seguidilla de enfrentamientos y de tensiones políticas, raciales, sociales y económicas. Por un lado, los diversos gobiernos debieron enfrentar las resistencias de los realistas y allí quedaron las campañas de Belgrano con el Ejército del Norte, la batalla de San Lorenzo de San Martín o las guerrillas al mando de Güemes y los infernales. En ese período, el imperio portugués entró en guerra con nuestro gobierno, por su decisión de ocupar militarmente la Banda Oriental. Agravando el panorama y en este contexto, se generaron diversos enfrentamientos internos entre grupos, clases y representantes del mismo Virreinato del Rio de La Plata.     
Los enfrentamientos internos mencionados, se reflejaron en la composición del Congreso de Tucumán que declaró la independencia en 1816. Participaron del Congreso diputados de regiones que hoy se encuentran separadas del territorio nacional, como son los casos de Charcas, Mizque, Chichas, La Plata y Cochabamba, que forman parte de la actual Bolivia. No estuvieron representadas en el Congreso, las regiones patagónicas y del nordeste chaqueño, habitadas por pueblos originarios. Tampoco intervienen las provincias de Santa Fe, de Corrientes, de Entre Ríos y de Misiones, que participaron de un congreso reunido por Artigas, Protector de los “Pueblos Libres”. Se invitó al Paraguay y a Chile sin conseguir su adhesión.
La agenda del Congreso de Tucumán
A partir de las históricas jornadas, los patriotas reunidos en Congreso general discutieron una agenda de cuestiones prioritarias a resolver. Entre los temas abordados por los congresales, deben mencionarse los pactos entre las provincias como pasos previos al orden constitucional; la forma de gobierno a desarrollar en el territorio independiente; una agenda de cuestiones económicas que incluyeron la necesidad de consolidar impuestos, bancos y moneda; el régimen militar y la posibilidad de la guerra con España; la demarcación del extenso territorio y la creación de ciudades; la apertura de ámbitos educativos o la necesidad de organizar el sistema de justicia. Gran parte de estos temas, quedaron inconclusos en Tucumán y conformaron la agenda nacional y regional a lo largo de las décadas siguientes.
La nación en armas
El general José de San Martín se encontraba en Cuyo en condición de gobernador desde el año 1814. Con la finalidad de entablar la guerra a los realistas, el libertador movilizó al pueblo cuyano elevando la nación en armas. El general reunió al conjunto de factores de la economía y de la política, para dar contenido material al brazo armado de la independencia, que fue el Ejercito de los Andes. Álvarez Condarco fabricó pólvora en Mendoza y fray Luis Beltrán produjo piezas de artillería. Buena parte de los uniformes del ejército se construyeron con lana de la actual provincia de San Luis y con el trabajo desinteresado y patriótico del pueblo cuyano.
San Martín saldrá desde Mendoza a liberar Chile y luego Perú, para reunirse con Bolívar en Guayaquil culminando con las últimas posiciones realistas en la América del Sur. 
La forma de gobierno
Tal cual comentamos, buena parte de la agenda del Congreso de Tucumán quedó abierta e inconclusa. Uno de los temas importantes a debatir, fue el de la forma de gobierno. Belgrano conocedor de la restauración absolutista que imperó en Europa, promovió una monarquía constitucional. La propuesta intentó acercar a los pueblos originarios, ya que la monarquía sería presidida por un Rey descendiente del Inca. La iniciativa que era bien vista por figuras como San Martín, no consiguió el respaldo de otros miembros del Congreso y quedó en el olvido. Finalmente, el país adoptó la forma republicana y federal, con un ejecutivo nacional con grandes competencias.
La nación americana enfrentada y dividida
Bajo presión inglesa y tristemente para la suerte del continente, los patriotas no pudieron detener las guerras internas y tampoco lograron consolidar la unidad territorial de las Provincias de Sud América.
La dirigencia oligárquica de las Provincias Unidas, le dieron la espalda a los destinos de América y el antiguo Virreinato del Rio de La Plata quedó fragmentado entre la Argentina, el Uruguay, el Paraguay y Bolivia.
Más allá de la decisión firme de figuras como San Martín que se negó desenvainar su sable en las guerras civiles o del motín del Ejercito del Norte en Arequito de 1820, la oligarquía porteña y sus aliados británicos, fueron convirtiendo a los ejércitos en policías. El mandato de “patria chica” para enriquecer a la oligarquía, fue ganando espacio entre un sector que acompañó la independencia. Estas posiciones políticas favorecieron los enfrentamientos contra Artigas y habilitaron las futuras internas entre los grupos unitarios y federales.  
A casi dos siglos de la declaración de la independencia política, nuestro país y el conjunto de los pueblos y los gobiernos del continente, continúan luchando por emanciparse plenamente. Tal cual quedó evidenciado en la detención del avión de Evo Morales, hoy, como ayer, las potencias imperialistas se unen para avasallar a los latinoamericanos. Luego de casi 200 años aprendimos la lección y es por ello, que los presidentes Latinoamericanos reunidos en el Mercosur repudiaron enérgicamente la actitud colonialista y manifestaron la solidaridad continental. 

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999

  El proyecto político que transformó la  Provincia d e Buenos Aires Prólogo Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el bo...