Aritz Recalde, junio 2021
Brecha social tecnológica entre
estudiantes
La Pandemia hizo evidente que hay hogares sin conexión a internet y sin
computadora (o con una familiar) y eso dificultó su participación en la modalidad
virtual.
La adquisición de dispositivos tecnológicos asociados a internet tiene un
rol más de esparcimiento —o de estatus— que propiamente educativo, por lo que
es más habitual comprar y/o cambiar un celular que una computadora. Es por eso
que, en muchos casos, la educación virtual se desenvolvió como educación a través del celular, cuestión
que obstaculizó seriamente el proceso de aprendizaje.
Este problema atravesó todos los niveles educativos y la universidad se
enfrentará con estudiantes provenientes de la secundaria que acarrean serios problemas
de aprendizaje.
La posibilidad de la educación virtual o bimodal se encuentra directamente ligada
a cuestiones como la universalización del acceso a la conectividad y a las
computadoras (hardware y software). El mercado no va a garantizar este derecho,
sino que deberá formar parte de una política de Estado.
Brecha tecnológica nacional
La administración de internet, de los programas y de los principales
buscadores de datos es mayoritariamente extrajera. Algunas universidades
adquirieron licencias de zoom y de otras plataformas (Google Meet, etc.), todas
ellas de origen norteamericano. La compra de una licencia —aunque no todas son
pagas— supone una importante erogación para las instituciones y también la
salida de divisas del país.
Otro tema estratégico a tener en cuenta, es que toda la información
generada en el proceso educativo por intermedio de las aplicaciones extranjeras (texto, imagen, etc.) es apropiada por corporaciones.
Esta situación genera, potencialmente, una dependencia cultural y científica y habilita
una nueva forma de neocolonialismo.
El Estado y el sector privado nacional deberían encarar un programa
estratégico de producción tecnológica, tendiendo a alcanzar mayores rangos de
producción propia y, con ello, fortalecer la soberanía argentina. Asimismo, en
la región sudamericana debe debatirse la utilización de los contendidos que
circulan por la red, garantizando la privacidad individual y la soberanía
nacional.
Debilitamiento de los
vínculos humanos y colectivos
Las cursadas a distancia pueden ser facilitadoras del acceso a la educación,
ya que evitan los traslados de estudiantes y de docentes, ahorrando tiempo y
dinero. La contracara de eso, es que se impide el establecimiento de vínculos
humanos y que se formen grupos (de estudio, amistades, emocionales, etc.),
propios de la vida universitaria. Con esta modalidad, difícilmente se forme una
comunidad y colectivos políticos, cuestión que es característica de una
institución que forma a la clase dirigente y que históricamente ha intervenido
en los grandes debates nacionales.
La universidad debe seguir siendo un ámbito de contacto humano, de debate y
de construcción colectiva, para lo cual es fundamental generar las condiciones sanitarias
para la vuelta a las clases presenciales.
Desafíos pedagógicos y
didácticos
Problemas de falta de atención y de contextos
adecuados
En las modalidades virtuales es habitual que, mientras el docente da clase,
el estudiante conteste un chat, abra un portal de noticias o vea un vídeo, ya
que el recurso utilizado para la educación tiende a ofrecer diversas distracciones
(datos, imágenes, etc.). Ese inconveniente ya existía en la modalidad
presencial, ya que los celulares en las aulas dificultan la relación docente y
alumno, pero este problema ahora —Pandemia mediante— se ha potenciado enormemente.
Los buscadores de información disponibles en internet construyen al “lector superficial”, aquel que baja
libros en PDF y que lee meramente las primeras páginas, que copia acríticamente
textos sin verificar fuentes o que directamente no interpreta lo que reproduce
en trabajos, ensayos y monografías.
Un tema no menor es que "el aprender" y "el educar" en el
domicilio suele estar atravesado por las actividades de la cotidianidad, que no
siempre son las mejores para garantizar esos procesos. La clase domiciliaria
perjudica a la familia que pierde un espacio antes destinado a otras
cuestiones, y también el educador se enfrenta con ruidos, interrupciones y
otros problemas y no puede trabajar con normalidad. La vuelta a los espacios
físicos, diagramados estrictamente para educar, es fundamental.
Aumento de la adicción a las pantallas
Las nuevas tecnologías, y centralmente el celular, están generando una nueva
adicción y derivan en diversos trastornos de la personalidad. La ansiedad, el
cortoplacismo emocional, la dificultad para mantener un dialogo con otra
persona y los problemas de sueño, son solo algunas de las manifestaciones.
Este es un tema que debería ser abordado en investigaciones académicas, ya
que pone en juego la educación y la salud mental colectiva.
Límites de las plataformas y campus
Por causa de la Pandemia, las universidades se vieron obligadas a
virtualizar todos los procesos educativos, situación que no fue planificada la
antelación que requería. En algunos casos, las instituciones ya tenían
trayectoria en organización de campus virtuales y esta coyuntura sólo implicó extender
esa experiencia a otras áreas. Por el contrario, en muchas otras universidades
no existían campus virtuales, y cada Facultad —incluso cada cátedra— hizo,
literalmente, lo que pudo y lo que tuvo a su alcance (utilización de
plataformas como Google Meet sin las correspondientes referencias
institucionales, o reuniones por Zoom sin licencia obligando a la reconexión
cada 40 minutos, etc.).
Además, los campus virtuales —al menos hasta la pre-Pandemia— se
caracterizan por ser plataformas organización de los datos y de las
evaluaciones, pero no siempre permiten realizar u organizar clases en formato
audiovisual en línea, cuestión que resulta una dificultad seria para el docente
y el estudiante.
Otro tema central a tener en cuenta, es que los campus tienen límites para
garantizar la calidad de las evaluaciones. Existen dificultades para evaluar
asignaturas que realizan cálculos y formulas. En no pocos casos, además, es
difícil garantizar que la evaluación sea realmente individual.
Asimismo, la modalidad a distancia encuentra una restricción importante en
las carreras que requieren la realización de prácticas.
Por estas razones, resulta fundamental que el Ministerio de Educación y el
MINCyT formulen e impulsen plataformas de campus y otras aplicaciones
vinculadas al proceso educativo que resuelvan estas limitaciones y que sean de
acceso libre para las instituciones, los docentes y los nodocentes.
El rol del docente
Las nuevas tecnologías —y plataformas asociadas— no necesariamente educan,
sino que, más bien, entretienen e incluso también desinforman. El sistema
actual del acceso a Internet y de los buscadores son administrados por corporaciones
norteamericanas y contribuyen a reproducir los clásicos esquemas del neocolonialismo
de las relaciones internacionales.
Este tema se observa en el nivel cultural y académico de muchos estudiantes
del siglo XXI que, si bien tienen acceso a mucha información, suelen arrastrar
dificultades serias de comprensión de texto y de capacidad de escritura.
La cultura política y humana de los pueblos de la región y del mundo están,
Internet mediante, en seria crisis y la incorporación de la tecnología no ha
demostrado poder elevar el nivel de los saberes, el perfeccionamiento de los valores y el
impostergable mejoramiento de la convivencia de las comunidades y países.
Hay que dejar atrás el fetichismo
tecnológico, para convencerse de que el docente tiene que ser el gran
ordenador conceptual e intérprete de textos y temas y es quien debe guiar al
estudiante en el proceso educativo. Su figura no es remplazable y tiene la
fundamental función de enseñar a pensar, a debatir, a ser solidario con su
colectividad y a defender la soberanía nacional y la construcción de la unidad
de destino sudamericana.
Las nuevas formas de trabajo
¿Posible pérdida de derechos laborales de
los docentes?
El lado positivo de la modalidad virtual, es que se pueden armar clases
articulando imagen, texto y sonido. Desde otro punto de vista, potencialmente existe la posibilidad de que
los profesores sean remplazados por grabaciones y plataformas pre-moldeadas o
“enlatadas” como se dice en televisión.
En las universidades públicas los docentes trabajan bajo Convenio Colectivo
y tienen garantizado los haberes y sus derechos. No siempre ocurre lo mismo en
el sistema privado. En un futuro, ¿esta modalidad no puede poner en jaque los
derechos laborales de los profesores?.
Pérdida de puestos laborales nodocentes
Las nuevas tecnologías y la actividad remota permiten un ahorro de trabajo
humano y favorecen una simplificación de las tareas. La introducción de
plataformas como Trámites a Distancia, Guaraní 3W, CONEAU Global, los Campus y los
expedientes y firma digital han facilitado muchos circuitos, reduciendo la
cantidad de horas trabajo. Lo mismo ocurre con la tecnología aplicada a las
áreas de maestranza y de mantenimiento.
En este nuevo escenario tenemos, potencialmente, un ahorro de personal. Es
por eso que, en los próximos años, se abre un debate con los sindicatos sobre el
futuro y la forma del empleo, acerca de los Convenios y la tarea remota y sobre
la legislación de tele-trabajo, entre otros temas.
La necesidad de una nueva
institucionalidad
Limitaciones normativas del Ministerio de
Educación y de la CONEAU
Durante el último año y medio, la educación superior funcionó en un
complejo —y no siempre claro— esquema normativo. Por ejemplo, los posgrados con
campus acreditados podían virtualizar hasta el 50% de la tarea educativa y
muchos ya han dictado una cohorte completa en modalidad a distancia.
En el corto plazo, el Ministerio, la CONEAU y universidades tienen que
trabajar para sistematizar lo realizado y para reconocer legalmente la
virtualización de la tarea docente y de la gestión (actas de notas y de tesis,
licitaciones y compras, títulos, firmas, pago de sueldos y gestión de personal,
etc.).
Luego, y en base a esta experiencia, será un momento propicio para sentar
las bases institucionales y normativas de una nueva etapa bimodal, que potencie
los aspectos positivos de la experiencia y que corrija los negativos.
La federalización universitaria
La modalidad virtual genera una condición de posibilidad para articular el
sistema de educación superior a lo largo y ancho del país. Permite implementar
acciones docentes y de investigación en redes de universidades. Los estudiantes
podrían realizar asignaturas en distintas instituciones argentinas, sin
necesidad de desplazarse físicamente.
El funcionamiento de las comisiones de trabajo del Consejo Interuniversitario
Nacional es una muestra de esa potencialidad, ya que en Pandemia realizaron diversos
encuentros con representantes de todo el país.
La gran limitación para la potencial articulación son los marcos normativos
de las propias instituciones y las regulaciones del Ministerio. Sería deseable
avanzar hacia un esquema nacional más simple y ágil de reconocimientos de créditos
académicos, tendiendo a formar un verdadero sistema de educación superior,
superando la mera sumatoria de universidades y facultades separadas y
desarticuladas.
La integración cultural y científica de Sudamérica
La nueva modalidad abre grandes posibilidades para la articulación
académica sudamericana y para la formación de redes de investigación, de cooperación
y de docencia. Para hacer efectivo y fecundo este intercambio, deben
fortalecerse los espacios institucionales educativos como los del MERCOSUR y la
firma de convenios con otros países y universidades.
En este sentido, la tecnología contribuye a la promoción de la ciudadanía
universitaria regional y le corresponde a la política avanzar a paso firme en
ese sentido.
Actualidad y perspectivas
Innegablemente, en el corto y en el mediano plazo la educación y la gestión
universitaria serán bimodales. Esa posibilidad tiene potenciales beneficios y
también dificultades e inconvenientes a superar.
Para poder planificar la etapa que viene, será fundamental evaluar el nivel
de aprendizaje del último año y medio.
También se inicia un debate con las organizaciones sindicales y con el
Estado para garantizar el cumplimiento de los derechos laborales.
La Pandemia hizo evidente y profundizó los inconvenientes que son propios del
subdesarrollo argentino. El contexto de Covid reflejó las carencias de
infraestructura educativa, los problemas sociales de nuestros alumnos y
trabajadores y mostró los serios inconvenientes de organización del Gobierno,
del Estado y de la comunidad.
Con la Pandemia quedó evidenciada la dependencia tecnológica y cultural del
país. La soberanía cultural es el principio de la soberanía política y sin
pensamiento y sentimiento nacional, la Argentina es inviable y será un satélite
de la Potencia de turno. La soberanía tecnología es la base de la independencia
económica y sobre ésta última condición es como se logrará la justicia social
en un país con casi la mitad de la población en la pobreza.