miércoles, 29 de diciembre de 2021

RESTAURACIÓN O CAOS DE LA ARGENTINA CONTEMPORÁNEA

 

Hace décadas que el país está consolidando un modelo de subdesarrollo ya existente en otros Estados de Iberoamérica. 


La dirigencia abandonó el programa de erradicación de la POBREZA que se volvió estructural (se institucionalizó un un sistema de contención de la indigencia). 

La GEOGRAFÍA URBANA se dividió en clases y hay varias ciudadanías en una misma municipalidad: barrios privados (clase alta-media alta), barrios abiertos con seguridad e infraestructura y barrios marginales violentos y sin condiciones mínimas de derecho (agua, luz, escuelas, asfalto, seguridad o atención sanitaria). 

La EDUCACIÓN  Y LA SALUD dividen a las personas por ingreso económico. Esta nueva y creciente desigualdad se solidificó culturalmente como el nuevo ESTATUS DE LA CLASE MEDIA/MEDIA ALTA. La identidad de los sectores medios se construye en torno de la escuela y la seguridad privadas y el barrio cerrado. 

El ideal educativo igualitario liberal de la ley educativa 1420 (una misma ciudadanía nacional) y el del nacionalismo popular (igualación y ascenso social) desaparecieron hace tiempo. La VIOLENCIA URBANA fue naturalizada y la población que no se muda a un barrio cerrado, se esconde detrás de las rejas, cámaras y alambrados eléctricos. 

El TRABAJO es remplazado por el subsidio, cuestión que humilla al hombre ya que se le niega el derecho y la obligación, de hacer aportes a la construcción de su comunidad. La resignación al DESCENSO SOCIAL permanente, está demoliendo el ideal de “ascenso social” y de “progreso” que fue un rasgo propio de la Argentina del siglo XX. 

A la bomba social y al naufragio de los valores, se le suma el creciente poder del CRIMEN ORGANIZADO que, paulatinamente, está edificando un gobierno paralelo profundizando todos los males y augurando el aumento dramático de la violencia. 

En otras naciones de la región este proceso ya se produjo, se naturalizó y se solidificó cultural e institucionalmente. Tenemos optar entre restaurar y relanzar al futuro los principios de los dos grandes modelos nacionales (liberal y nacional popular) o continuar el proceso de destrucción del país y del hombre argentino, sumergiéndolo definitivamente en el posibilismo, el pragmatismo y el sálvese quien pueda.


Aritz Recalde, diciembre 2021

1 comentario:

Juan Carlos dijo...

Certero y contundente. Y muy triste.
Mientras tanto nuestra dirigencia (le digo nuestra por convencionalismo) se ocupa de los nuevos derechos de bragueta de la agenda progresista que la sinarquía cocinó para nosotros.

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