domingo, 11 de septiembre de 2022

Antonio Cafiero el profeta de la esperanza

 

Aritz Recalde (*), septiembre 2022

“Llevo en mí todas y cada una de las marcas de esta lucha siempre renovada por los fundamentos históricos del peronismo, por su identidad y su destino”. Antonio Cafiero, año 2011

 

A continuación ofrecemos un resumen del ideario político y social de Antonio F. Cafiero. El objetivo fundamental del artículo es convocar a las nuevas generaciones al encuentro del pensador, del doctrinario y del teórico bonaerense.

Compartimos plenamente el planteo de Andrew McAdam acerca de que la trayectoria política de Cafiero fue reconocida y no así sus aportes intelectuales y “En realidad, nunca se han valorado suficientemente sus dotes como escritor. Su prolífera pluma ha servido persuasivamente a los intereses de su partido político a través de las décadas y, más aún, a su país mediante la exposición de sus vastos conocimientos sobre economía. Su erudición se nutrió de la ávida lectura como dueño de una verdadera biblioteca de aproximadamente cuatro mil libros sobre economía, filosofía, religión, ecología, historia, y peronismo, que constituye en sí un gran tema. Cafiero es un genuino intelectual”.

 

1-   El Pensador Nacional y doctrinario del Justicialismo

“Los movimientos populares no nos divorciamos del pensamiento filosófico, ni de las verdades permanentes, ni de los atributos de la cultura y afirmamos que además de emociones, sentimientos, premisas y luchas en el campo político y electoral, tratamos de anudar toda esta acción, que de otra manera no tendría sentido, con verdades superiores del pensamiento”. Antonio Cafiero, año 1989

 

Antonio Cafiero fue un pensador nacional y un doctrinario del Justicialismo. Si bien dedicó su vida centralmente a la actividad política, no por eso abandonó la labor de reflexionar, de debatir y de escribir.

Tuvo la capacidad como pocos dirigentes políticos de articular su pensamiento doctrinario con la acción concreta de gobierno. En este sentido, se destacó su labor de gobernador bonaerense en dónde puso en actos la noción de Comunidad Organizada.

 

Sus obras doctrinarias

Entre sus obras de doctrina más destacadas se encuentra el libro “Cinco años después” (1961). El texto fue reeditado por EUDEBA en el año 1974 con el título “De la economía social justicialista al régimen liberal capitalista”. Si bien el núcleo del trabajo es la historia de la economía peronista, allí Cafiero introdujo dos apartados sobre el tema doctrinario analizando en profundidad los modelos civilizatorios del capitalismo, del liberalismo, del marxismo y del cristianismo a la luz del Justicialismo.

Cafiero fue un gran predicador y protagonizó activamente la “lucha por la idea” expresando su ideario en actos, reuniones y en publicaciones. En los años cincuenta dictó cursos en la Escuela Superior Peronista y en otros espacios gremiales y partidarios.

Fue docente de la FCE de la Universidad de Buenos Aires hasta 1955 cuando lo expulsaron junto a cientos de profesores. En los años sesenta dictó clases en la Universidad Argentina de Ciencias Sociales.

Luego del golpe de Estado de 1955 fue asesor permanente del Movimiento Obrero Organizado y docente del Instituto de Capacitación y Formación de la CGT. Esta relación la mantuvo durante su extensa carrera política y el sindicalismo lo honró  postulándolo como candidato a ministro de La Nación y a Presidente.

El tema doctrinario fue retomado en un artículo publicado en la revista Mayoría que fue titulado “A 25 años del Congreso Nacional de Filosofía: las ideas filosóficas de un presidente” (1974).

Siendo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Cafiero organizó el Simposio “A 40 años de la Comunidad organizada: proyecciones del pensamiento nacional” (1989). En el acto de clausura del encuentro presentó la ponencia “Ideología y Comunidad Organizada” en la que profundizó sus reflexiones acerca del origen y provenir del hombre argentino, de la Nación, del sentido del trabajo y del peronismo.

A lo largo de su trayectoria impulsó distintos ámbitos de debate y de divulgación de la doctrina como fue el Instituto de Altos Estudios Juan Perón que ofició como órgano de capacitación del Partido Justicialista (2004). Desde allí estimuló las revistas Movimiento y Reseñas y Debates, entre otras publicaciones.

Historiador del Justicialismo

“Para saber adónde se va, es imprescindible saber de dónde se viene”. Antonio Cafiero, año 1995

 

El libro “Cinco años después” es uno de los primeros textos históricos que documentan y que explican en profundidad el funcionamiento de la economía peronista. El trabajo introdujo un estudio de los períodos que transcurren de 1946 a 1955 y de 1955 a 1960. La investigación tiene la gran virtud de articular la teoría y la historia económica con el conocimiento de la experiencia práctica y política, habiendo sido Cafiero un protagonista directo de la gestión Justicialista.

Entre sus trabajos históricos más importantes se encuentran “La política exterior peronista” (1996). Esta investigación se propuso superar lo que en su óptica era la “falacia del mito aislacionista”. Analizó el contexto de la Guerra Fría y la propuesta de la Tercera Posición Justicialista en la que tuvo una destacada participación el Canciller Juan Atilio Bramuglia.  Cafiero demostró con fuentes documentales y con argumentos sólidos que el peronismo formuló una activa Política Internacional que incluyó vínculos con el Bloque Soviético, con los EUA e Inglaterra y con los gobiernos de la región.

En una línea de revisión histórica de tono autobiográfico se destacan “Mis diálogos con Evita” (2002), “Desde que grité: viva Perón!” (1983) y sus extensas memorias “Militancia sin tiempo: mi vida en el peronismo” (2011).  


La doctrina Cristiana

“Alguna vez he dicho, repitiendo las palabras de Juan Pablo II, que nuestra vocación por la política es, después de la vocación religiosa, la más eminente y noble en el ser humano”. Antonio Cafiero, año 1994

 

Antonio Cafiero era cristiano. Desde joven militó en Acción Católica y su formación religiosa lo acompañó a lo largo de su vida pública y privada.

En sus libros reivindicó los textos del Papa Pío XI y de la Encíclica Quadragesimo Anno por su acertada crítica al materialismo liberal y por postular la necesidad de que el Estado sea un garante del bien común y de un piso de dignidad social.

En la visión de Cafiero, estos valores fueron encarnados por el peronismo al que caracterizó como un movimiento de filiación social cristiana. Interpretó que Eva tenía una “pasión casi religiosa” y que retomaba la doctrina de los profetas del Antiguo Testamento que no ahorraban expresiones para “denunciar las injusticias de los ricos”. También la primera dama era la cristalización de los ideales del Nuevo Testamento donde se postulaba que la “justicia social es dar lo suyo a quien le ha sido arrebatado”.

En el convulsionado año 1955 le manifestó personalmente a Juan Perón que se estaba cometiendo un grave error en la ruptura con la Iglesia. Estas diferencias con la Revolución Justicialista lo llevaron a dimitir al Ministerio de Comercio Exterior presentando su renuncia en el mes de enero y nuevamente en abril de 1955.

Renunció a los honores y no así a la lucha y poco tiempo de establecida la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, Cafiero fue encarcelado iniciando la resistencia junto a las organizaciones libres del pueblo.  

En el año 1976 Isabel Martínez de Perón lo designó Embajador Argentino ante la Santa Sede. Al poco tiempo de haber  llegado a Roma en la Argentina fue derrocada la Presidenta y se inició la Dictadura. A pesar de no poder asumir formalmente en la función, Cafiero se reunió en una audiencia privada con el Papa Paulo VI quién le manifestó “No se preocupe, señor embajador, los pueblo siempre vencen”.

En el libro “El peronismo que viene” publicado en el año 1995 Cafiero mantuvo incólume su ideario y aseveró que “El Justicialismo debe ratificar los fundamentos humanistas y cristianos de su doctrina, asumiendo la tradición cultural argentina. Lejos del confesionalismo religioso, pero al amparo de una antropología definida”.

 

 2-   El dirigente político

“No vamos a salir de esta crisis sólo con planes macroeconómicos o microeconómicos o ajustando el déficit fiscal. Esto es más profundo en lo ético, en lo moral, en los subsuelos en donde se edifica la sociedad visible de nuestro tiempo. Tenemos que buscar la salida y resolver cómo concretamos la Comunidad Organizada. Entendemos entonces que es necesario avanzar hacia la Unión Nacional”. Antonio Cafiero, año 1989

“La crisis de la política es también la crisis de la sociedad en su conjunto”. Antonio Cafiero, año 2001

 

Antonio Cafiero protagonizó una extensa trayectoria política iniciada ya desde su juventud en las filas de Acción Católica.

Se movilizó junto a la gran masa del pueblo el 17 de octubre del año 1945.

Es uno de los fundadores del peronismo universitario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA  y fue  el primer Consejero Estudiantil Justicialista de la historia. En este contexto, entabló relaciones personales con Eva Duarte a las que se refirió en detalle en su libro “Mis diálogos con Evita” (2002).

Entre otras diversas funciones institucionales Cafiero fue Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA (1948), Ministro de Comercio Exterior de La Nación (1952), Titular de la Caja Nacional de Ahorro y Seguros de La Nación (1973),  Interventor Federal en la Provincia de Mendoza (1974), Embajador ante el Mercado Común Europeo (1975), Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires (1985), Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1987), Senador de La Nación (1991), Embajador en Chile (1991) y Convencional Constituyente (1994).

Ocupó destacados cargos políticos y partidarios. En la resistencia peronista iniciada desde el año 1955 representó a Buenos Aires en el Consejo Coordinador del Movimiento Justicialista (1964) y presidió la Secretaría de Asuntos Técnicos del Consejo Nacional del Partido Justicialista.

Intervino activamente en la formación de la Hora del Pueblo y en la construcción de la unidad nacional para el regreso de la democracia en 1973. 

A la vuelta de la democracia fundó la Renovación y presidió el Partido Justicialista de la Provincia (1986) y el Partido Justicialista Nacional (1988).

Fue un crítico acérrimo de la violencia política en todas sus manifestaciones e ideologías. Su intervención en la Semana Santa del año 1987 lejos de ser especulación de coyuntura, fue la ratificación de sus valores democráticos. Su acción de defensa del gobierno de Alfonsín y su crítica a los golpistas favoreció la posibilidad de terminar el ciclo de los golpes militares en la Argentina.

 

 La gestión económica

“El desarrollo económico es un imperativo, una exigencia social. El desarrollo económico materializa la voluntad de las naciones de asegurar a sus pueblos más altos niveles de vida. La elevación moral, el progreso cultural, la justicia social, la paz social, el bienestar y otros ideales que el hombre contemporáneo busca empeñosamente no son realizables en plenitud si las condiciones económicas de las distintas colectividades no se levantan a la atura del hombre”. Antonio Cafiero, año 1954

 

Cafiero obtuvo el título de Contador Público Nacional (1944) y de Doctor en Ciencias Económicas (1948).

Desde su juventud puso en práctica su sólida formación académica desempeñándose en los años cincuenta en los cargos de Agregado Financiero de la Embajada Argentina en los EUA, de Director de Economía Social de la Cancillería y de Ministro de Comercio Exterior de La Nación.

En el tercer gobierno peronista ocupó las funciones de Titular de la Caja de Ahorro y Seguros de La Nación (1973), de Secretario de Comercio por dos semanas (1974), de Embajador Argentino ante la Comunidad Económica Europea y de Ministro de Economía de La Nación.

En todas sus intervenciones practicó una posición doctrinaria y teórica sumamente sólida. En el año 1949 ejerciendo la función de asesor financiero de la Embajada Argentina en Washington formuló el “Informe XXI” y le recomendó al Poder Ejecutivo no ingresar al FMI -cosa que Perón respetó a rajatabla-.

Poco tiempo después desde el Ministerio de Comercio Exterior propugnó la diversificación de los mercados de exportación e importación e implementó junto a Gómez Morales una original y activa política bilateral de acuerdos comerciales.

Algunas de las ideas económicas de Cafiero de ésta etapa fueron reunidas en la selección de notas e informes de los libros “Razones para ser peronista” publicado por la COPPPAL (2007) y “La independencia económica” editado por Punto de Encuentro (2017).

En el Gabinete económico del año 1975 tuvo que enfrentar la difícil crisis del petróleo y soportó varios bloqueos de venta y de comercialización por parte del sector agropecuario. Pese a las terribles dificultades de la convulsionada década del setenta, propugnó una política gradualista a favor de la producción nacional y de los derechos de los trabajadores. Con este fin y poniendo en práctica la noción de Comunidad Organizada firmó un “Acta de Concertación Social Dinámica” entre la CGT y la CGE.

A lo largo de su trayectoria no abandonó la doctrina económica justicialista y durante los años noventa fue sumamente crítico del neoliberalismo aplicado desde 1976. En 1995 publicó el libro “El peronismo que viene” y allí cuestionó con dureza la extranjerización de la economía, el pragmatismo de la política exterior menemista y el accionar antinacional y anti productivo del modelo de la convertibilidad aplicado por el ministro Domingo Cavallo.

En pleno auge neoliberal, Cafiero siguió defiendo las ideas de soberanía nacional y de independencia económica a las que les sumó las propuestas de Estado de Justicia y del Desarrollo Sustentable.

 

El político Renovador

“Renovar la lucha por la idea no es un planteo puramente intelectual. Significa devolverle al Peronismo el estilo inconfundible de su mística política, sus utopías movilizadoras, el sentido fraterno y misional de su prédica social. Es volver a reconstruirlo como sujeto histórico, como fuerza transformadora, y relanzarlo a los escenarios del mundo –a nuestra América Latina, primero- para seguir luchando por aquello mismo que lo vio nacer: la dignidad humana y la justicia social.”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el documento fundacional de la Renovación Peronista del mes de diciembre del año 1985, Cafiero dejó claramente expresado cuáles los nuevos desafíos para el Justicialismo.

Propuso renovar los liderazgos políticos con la finalidad de atender la realidad propia de su tiempo y de evitar la disgregación del Justicialismo al que caracterizó como un Movimiento y como un Partido.

En su óptica, era fundamental refundar al peronismo para no perder la capacidad transformadora y revolucionaria que caracterizó al espacio desde su origen.

Las nuevas dirigencias tenían que surgir de manera plebiscitada y democráticamente y para eso Cafiero impulsó la elección directa de los candidatos y la participación activa de las organizaciones libres del pueblo dentro del Partido.

La Renovación bregó por la Unidad Nacional  y por la construcción de un país con justicia social que impida terminar en “una democracia administradora de la injusticia e indiferente a los reclamos populares”.

Cafiero propuso recuperar la mística de la rebeldía popular para “no claudicar frente a los poderosos”.

En el año 1995 hizo una actualización política y doctrinaria y convocó a una nueva renovación y “Nos falta ahora, en los noventa, resistir la ofensiva de la ideología neoliberal que está intentando imponer sus creencias, valores y paradigmas al peronismo”.

 

El Gobernador bonaerense

En el año 1962 Cafiero acompañó la candidatura de Framini a gobernador del cual y según fuentes periodísticas, iba a ser su Ministro de Economía. Los militares impidieron la asunción del mando y Antonio tendría que esperar hasta el año 1987 para ocupar un lugar de responsabilidad en la provincia en la que vivió y de la que se sintió sumamente orgulloso.

En la Gobernación iniciada en 1987 puso en acción la doctrina justicialista por la cual bregó a lo largo de los años. Si bien el contexto no era el mejor (hiperinflación, levantamientos militares y guerrilleros y una oposición por parte del Gobierno Nacional de Alfonsín y luego de Menem) Cafiero pudo  formular y poner en práctica un exitoso Proyecto Bonaerense para el Modelo Nacional.   

Los ejes fundamentales de la gestión fueron la planificación de las Políticas de Estado, el Gobierno Participativo, la edificación de una Democracia Social y la elevación de la conciencia histórica y política bonaerense.

Sus acciones fueron reunidas en los Boletines Informativos que elaboró la provincia titulados “Síntesis Bonaerense”. El área de prensa elaboró un resumen titulado “Los doscientos emprendimientos, obras y logros del Gobierno del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, 1987-1991” que fue adjuntado en la biografía de Cafiero formulada por Andrew McAdam (1996) y en la investigación que nosotros realizamos desde la UNLa y que publicamos en el año 2020.


Político y doctrinario de la Unidad Sudamericana

“Hoy está claro que la integración regional no es sólo una histórica nostalgia, cantada por intelectuales y poetas, sino una condición para su desarrollo nacional y colectivo”. Antonio Cafiero, año 1978

“Ha nacido así lo que nos animamos a denominar el concepto de Soberanía Regional que, para el peronismo que viene, debería ser el nuevo nombre de la Soberanía Nacional”. Antonio Cafiero, año 1995

 

En el año 1995 Cafiero planteó que “El peronismo que viene debe asumir que la Soberanía Nacional en el siglo próximo cambiará los conceptos del siglo pasado. Ello nos debe inducir prioritariamente al avance hacia formas de soberanía regional y a la paulatina constitución de la Ciudadanía Latinoamericana”. Esta última ciudadanía tenía que ser económica, jurídica, política y cultural.

Siendo Ministro de Comercio Exterior en el segundo Gobierno Justicialista, había adquirido conciencia de la importancia económica y política de la unidad regional. En ese contexto y buscando ampliar la soberanía comercial del país, impulsó acuerdos con varios países de la región. 

Cafiero ejerció tareas diplomáticas como Embajador Argentino ante la República de Chile (1991) y desde allí pudo ver la estratégica necesidad de una alianza con el país vecino para fortalecer la ruta comercial del pacifico.

Desde el año 2004 presidió la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) y desde allí acompañó activamente la construcción de la unidad política y cultural de la región.

Muchas de sus ideas americanistas presentadas en artículos y en ponencias fueron reunidas en el libro “Testimonios sobre América Latina y democracia” publicado con el auspicio de la COPPPAL (2006).

 

3-   El profeta de la esperanza

“Ningún peronista de ley sabe lo que es renunciar a la esperanza”. Antonio Cafiero, año 1996

 

Antonio Cafiero fue parte de la tumultuosa y dramática historia argentina del siglo XX que estuvo atravesada por los golpes de Estado, las catástrofes económicas y sociales, las grietas y los enfrentamientos políticos feroces. Conoció el éxito y también atravesó el llano, padeció la cárcel y la persecución, vivió la pobreza y la bonanza, la ilusión y el desencanto.

Pese a todo y cuestión que lo caracterizó, Cafiero nunca perdió la fe en la posibilidad de construir una patria justa, libre y soberana en la que realmente valga la pena vivir y de la que nos sintamos orgullosos.

Su militancia se desenvolvió, en sus palabras, como un “obstinado canto a la esperanza”. En el año 1996 en el Postfacio a la reedición del “Peronismo que viene” convocó a los lectores y compañeros: “vamos, no queda tiempo para el desánimo o la queja inactiva, vacía de propuestas. Hay otro camino. Y es posible la utopía de recorrerlo juntos como solidarios y comprometidos argentinos del fin de milenio”. Que así sea.

 

(*) Secretario de Investigación y Posgrado de la UNLa. Autor del libro “Antonio Cafiero, el estadista bonaerense”, FABRO, CABA, 2020.

sábado, 27 de agosto de 2022

La reforma de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires de 1994

 Aritz Recalde[1],  2022


 

“La reforma de nuestra Carta Magna, gracias a la cual contamos con una Constitución moderna, sienta las bases de un Estado Social, Solidario y que ensancha los cauces de la participación popular”. Eduardo Duhalde, Apertura de Sesiones Ordinarias de la Legislatura, 1999

 

1-      Se inicia la reforma constitucional de la Provincia de Buenos Aires

En el mes de diciembre del año 1993 la legislatura sancionó la Ley11.488 de Reforma Parcial[2] de la Constitución Bonaerense (promulgada por Decreto 4598/93). La norma puntualizó que la modalidad para su cambio era la “Convención Reformadora”. Los temas a considerar fueron: 1) Establecimiento de garantías sobre no discriminación; 2) Consagración expresa del amparo; 3) Reconocimiento de nuevos derechos para los habitantes de la Provincia; 4) Protección del medio ambiente; 5) Formas de democracia semi-directa; 6) Defensa del Orden Constitucional; 7) Exigencias de mayorías calificadas para la sanción de las leyes sobre Régimen Electoral, Régimen Municipal y modificación del número de Jueces de la Suprema Corte de Justicia.

El gobernador adquirió la potestad para convocar a elecciones de Diputados Convencionales. El escrutinio fue implementado en el mes de abril del año 1994 y la Convención quedó conformada por 138 miembros de los cuales 65 representaban al oficialista Partido Justicialista, 30 a la Unión Cívica Radical, 23 al Frente Grande y 20 al Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN) (Reca 2014).

En la apertura de Sesiones Ordinarias de la Legislatura Provincial del año 1994, Eduardo Duhalde destacó que se estaba iniciando “el acto fundante de un nuevo orden jurídico, social y, básicamente ético que guíe la vida de las futuras generaciones bonaerenses” (Duhalde 1999 b).

El inicio de la convención fue conflictivo y la oposición cuestionó  el criterio para aprobar las decisiones del plenario. El oficialismo interpretó tenían que ser por mayoría simple de los presentes y la oposición sostuvo que se necesitaba la mayoría absoluta del Cuerpo y el tema fue judicializado. Luego de varias negociaciones, se distribuyeron las comisiones y la convención inició sus actividades.

 

2-      Antecedentes Constitucionales 

En el año 1994 la Constitución bonaerense de 1934 cumplía 60 años. Había sido modificada en 1949, pero ésta última reforma fue derogada en el mes de mayo de 1956 por una dictadura.

El proceso de reforma de 1934 se inició con la aprobación de la Ley 4209.  En el mes de agosto se realizaron las elecciones de los Convencionales, dándole amplia ventaja al Partido Demócrata Nacional con 106 representantes, en el contexto de la abstención de la UCR. Quedó en segundo lugar el Partido Socialista con 20 delegados. La Convención se reunió entre el 27 de septiembre y el 29 de noviembre. El 22 de noviembre se retiraron los convencionales socialistas, dándole al Partido Demócrata el control del proyecto (Sabsay 1991).   

Si bien la no participación de la UCR le quitó legitimidad al proceso,  eso no impidió que la Constitución perdurara a lo largo de seis décadas, reflejando que los convencionales del Partido Demócrata mantuvieron clausulas importantes del texto de 1889 y aportaron otras nuevas fundando un correcto y perdurable sistema institucional. Durante 60 años se produjeron diversos cambios políticos, culturales y sociales en la comunidad histórica bonaerense y la Carta Magna fue lo suficientemente amplia para garantirlos.

 La reforma de la Constitución provincial de 1949

En el año 1949 el Peronismo reformó la Carta Magna Nacional. La provincia de Buenos Aires adecuó su Constitución a ésta última y con este fin inició un proceso de modificación. Entre otras innovaciones constitucionales, se incluyeron:

- los “Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura”;

- La “función social de la propiedad privada”;

- Un artículo estableciendo que el Banco de la Provincia no podrá constituirse “en ningún caso, como entidad mixta con capitales privados”;

- La definición sobre que los servicios públicos pertenecían originariamente a la provincia o a las municipalidades y que bajo ningún concepto podían “ser enajenados o concedidos para su explotación”.

- La ampliación a seis años del mandato del gobernador y del vicegobernador;

- La modificación de la Dirección General de Escuelas que fue elevada al rango de Ministerio de Educación.

La propuesta fracasada de reforma constitucional del año 1989

Entre los Fundamentos de la Ley 11.488 se incluyó el antecedente de reforma constitucional que fue impulsada por el gobernador Antonio Cafiero[3]. Según los Fundamentos de la Ley 11.488 “aquella reforma contenía aspectos e instituciones no del todo arraigadas si aceptamos que la Constitución es una ley producto de un proceso histórico”. Además, en la iniciativa habrían quedado relegados temas como el “reconocimiento de garantías contra la discriminación, la expresión constitucional del Amparo, la protección del medio ambiente, la consagración de formas de democracia semidirectas, la defensa del orden constitucional, la ampliación del período de sesiones ordinarias de las cámaras legislativas, la creación del fuero contencioso administrativo”.

No nos vamos a detener pormenorizadamente en la propuesta de reforma de Antonio Cafiero, por el hecho de que el tema lo abordamos en una investigación anterior (Recalde 2020).

La propuesta en su artículo 1 había reconocido que la Constitución se “rige por los principios del pluralismo político, la participación popular y la justicia social”. La iniciativa incluyó y promovió a las organizaciones libres del pueblo (entidades económicas, profesionales, gremiales, sociales, culturales, cooperativas y mutuales).

La propuesta de reforma de la Constitución estableció que la “actividad económica y el capital deben estar al servicio del hombre y cumplir una función social”.

Continuando la tradición Justicialista, se introdujo una importante cantidad de derechos sociales. Entre otros, al trabajo, la familia, la seguridad social, la vivienda, la salud, la educación y a la cultura.

Una de las innovaciones más importantes de la iniciativa del año 1989 fue el establecimiento de que el “Municipio es una comunidad natural dotada de autonomía institucional, política, económica - financiera, tributaria y administrativa con arreglo a las normas de ésta Constitución y a las Leyes que en su consecuencia se dicten”. En ese marco, las Municipalidades adquirían la potestad para dictar Cartas Orgánicas.

 

La reforma de la Constitución Nacional de 1994

La reforma constitucional de la provincia de 1994 se desenvolvió en paralelo a la modificación de la Carta Magna Nacional.

La Convencional Bonaerense incluyó algunas de las cuestiones planteadas en la reforma nacional, como fue el caso de los derechos de los “consumidores y usuarios”, la figura del “defensor del pueblo”, de la “iniciativa legislativa” y de “consulta popular”.

La Constitución Nacional reconoció los Partidos Políticos, habilitó la reelección del Poder Ejecutivo y creó el Consejo de la Magistratura, cuestiones también expresadas en la reforma provincial.

 

3-      Las modificaciones de la Constitución Bonaerense de 1994

La defensa del orden constitucional

La nueva Carta Magna realizó una defensa del sistema democrático y del orden constitucional y con ese fin puntualizó que “Quienes ordenaren, ejecutaren o consintieren actos o hechos para desplazar inconstitucionalmente a las autoridades constituidas regularmente, y aquéllos que ejercieren funciones de responsabilidad o asesoramiento político en cualquiera de los poderes públicos, ya sean nacionales, provinciales o municipales, quedarán inhabilitados a perpetuidad para ejercer cargos o empleos públicos, sin perjuicio de las sanciones civiles y penales que fueren aplicables”.

La iniciativa incluyó un organismo abocado al control de la corrupción. Lo justificó en que “También agravian y lesionan la sustancia del orden constitucional los actos de corrupción. La ley creará el Tribunal Social de Responsabilidad Política que tendrá a su cargo examinar los actos de corrupción que pudieren cometer los funcionarios de los poderes públicos, provinciales y municipales”.

 

Derechos civiles y políticos

“Es deber de la Provincia promover el desarrollo integral de las personas[4] garantizando la igualdad de oportunidades y la efectiva participación de todos en la organización política, económica y social”. Constitución de la Provincia de Buenos Aires

 

En este universo el texto incluyó varias innovaciones. Se puntualizó que “La Provincia no admite distinciones, discriminaciones ni privilegios por razones de sexo, raza, religión, nacionalidad, lengua, ideología, opinión, enfermedades de riesgo, características físicas o cualquier otra condición amparada por las normas constitucionales”.

Entre otras cuestiones, la Carta Magna destalló que todas las personas en la Provincia gozarán del derecho a “la vida, desde la concepción hasta la muerte natural”. Los bonaerenses tienen el derecho “Al respeto de la dignidad, al honor, la integridad física, psíquica y moral”  y “a la información y a la comunicación”.

Se incluyó la garantía de Amparo “cuando por cualquier acto, hecho, decisión u omisión proveniente de autoridad pública o de persona privada, se lesione o amenace, en forma actual o inminente con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, el ejercicio de los derechos constitucionales individuales y colectivos”.

Entre los fundamentos de la reforma estaba la Protección del medio ambiente. Con este fin, la Constitución introdujo el “derecho a gozar de un ambiente sano y el deber de conservarlo y protegerlo en su provecho y en el de las generaciones futuras”. Con el objetivo garantizar el cumplimiento de éste último derecho, se puntualizó que la Provincia “en materia ecológica deberá preservar, recuperar y conservar los recursos naturales, renovables y no renovables del territorio de la Provincia; planificar el aprovechamiento racional de los mismos; controlar el impacto ambiental de todas las actividades que perjudiquen al ecosistema”.

La Constitución creó la figura del Defensor del Pueblo que “tiene a su cargo la defensa de los derechos individuales y colectivos de los habitantes”.

De manera similar al proyecto de reforma de 1989 y de la Constitución Nacional de 1994 la propuesta reconoció a los Partidos Políticos  y obligó a la Provincia a su financiamiento.

Los ciudadanos adquirieron el derecho a la “iniciativa para la presentación de proyectos de ley”. Se introdujo la figura de “consulta popular” que podría ser o no vinculante.

 

Derechos sociales

“La Provincia promoverá la eliminación de los obstáculos económicos, sociales o de cualquier otra naturaleza, que afecten o impidan el ejercicio de los derechos y garantías constitucionales”. Constitución de la Provincia de Buenos Aires

 

La Constitución reconoció los derechos sociales De la Familia, De la Niñez, De la Juventud, De la Mujer, De la Discapacidad, De la Tercera Edad,  a la Vivienda y a la Salud. Se incluyeron los derechos especiales de los Indígenas y de los Veteranos de Guerra.

En temas de vivienda la Provincia “garantizará el acceso a la propiedad de un lote de terreno apto para erigir su vivienda familiar única y de ocupación permanente, a familias radicadas o que se radiquen en el interior de la Provincia, en municipios de hasta 50.000 habitantes, sus localidades o pueblos”.

La Provincia se reservó la administración y la explotación de todos los casinos y salas de juegos que tendrían que servir para garantizar los derechos sociales. La Constitución  fijó que “Todos los habitantes de la Provincia gozan del derecho a recibir, a través de políticas efectivas de acción social y salud, las utilidades producidas por los juegos de azar”.


Derechos del trabajador

“La Provincia deberá fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones del empleador y ejercer en forma indelegable el poder de policía en materia laboral; propiciar el pleno empleo, estimulando la creación de nuevas fuentes de trabajo; promover la capacitación y formación de los trabajadores, impulsar la colaboración entre empresarios y trabajadores, y la solución de los conflictos mediante la conciliación, y establecer tribunales especializados para solucionar los conflictos de trabajo”. Constitución de la Provincia de Buenos Aires


La Constitución definió al trabajo como “un derecho y un deber social”, reconociendo el derecho “a una retribución justa, a condiciones dignas de trabajo, al bienestar, a la jornada limitada, al descanso semanal, a igual remuneración por igual tarea y al salario mínimo, vital y móvil”.

Se promovió la “capacitación y formación de los trabajadores” y la colaboración y conciliación social para resolver los conflictos. Con esta finalidad, se crearon “tribunales especializados”.

La Provincia reconoció los “derechos de asociación y libertad sindical, los convenios colectivos, el derecho de huelga y las garantías al fuero sindical de los representantes gremiales”.

Con el objetivo de hacer cumplir estos derechos, se promovieron “a las entidades intermedias expresivas de las actividades culturales, gremiales, sociales y económicas, y garantiza el derecho a la constitución y desenvolvimiento de colegios o consejos profesionales”.

La Provincia amparó “los regímenes de seguridad social emergentes de la relación de empleo público provincial” y la “existencia de cajas y sistemas de seguridad social de profesionales”.

 

Reformas institucionales

La Constitución permitió la relección del gobernador y del vicegobernador. Esta decisión generó importantes discusiones entre los convencionales y en la dirigencia política en general. Finalmente y como prenda de negociación, se incluyó entre las clausulas transitorias que la relección debería “ponerse a consideración popular a través de un plebiscito a realizarse hasta sesenta días después de sancionada la presente, de voto obligatorio y vinculante, en el cual la reelección deberá obtener, como mínimo, la mitad más uno de los votos válidamente emitidos”.

La nueva Carta Magna promovió la Policía Judicial y el Consejo de la Magistratura para la designación de los jueces.

La Legislatura adquirió la potestad podría establecer “una instancia de revisión judicial especializada en materia de faltas municipales”.

 

Temas de economía

En línea con la Constitución Nacional, se incluyeron los derechos de los “consumidores y usuarios” que “tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección frente a los riesgos para la salud y su seguridad, a la promoción y defensa de sus intereses económicos y a una información adecuada y veraz”.

La Constitución fomentó la organización y el desarrollo de cooperativas y de mutuales, otorgándoles un tratamiento tributario y un financiamiento particular.

Emulando la Carta Magna bonaerense de 1949, no se admitió la “privatización o concesión de la banca estatal a través de ninguna forma jurídica”.

 

La cultura bonaerense

“La Provincia preserva, enriquece y difunde su patrimonio cultural, histórico, arquitectónico, arqueológico y urbanístico, y protege sus instituciones. La Provincia desarrollará políticas orientadas a rescatar, investigar y difundir las manifestaciones culturales, individuales o colectivas, y las realizaciones del pueblo que afirmen su identidad regional, provincial y nacional, generando ámbitos de participación comunitaria”. Constitución de la Provincia de Buenos  Aires

 

La Constitución incluyó el artículo “La cultura y la educación constituyen derechos humanos fundamentales. Toda persona tiene derecho a la educación y a tomar parte, libremente, en la vida cultural de la comunidad”.

La Provincia reconoció a la familia como agente educador y socializador primario.

La Carta Magna mantuvo la centralidad acerca de que la educación debe formar “el carácter de los niños en el culto de las instituciones patrias” y en los “principios de la moral cristiana, respetando la libertad de conciencia”. A esta redacción, le sumó el “respeto a los símbolos nacionales” y “la formación integral de la persona con dimensión trascendente y el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales”.

De manera similar a lo planteado en el proyecto no aprobado de 1989, la reforma de 1994 mencionó que “La Provincia fomenta la investigación científica y tecnológica, la transferencia de sus resultados a los habitantes”.

 

4-      A modo de cierre

La reforma de la constitución del año 1994 fue parcial y se mantuvo la estructura básica política e institucional de 1934. 

Entre los aspectos que innovó, no pueden dejar de destacarse cuestiones propias de:

·         La tradición constitucional Justicialista incluida en los proyectos de 1949 y de 1989, impulsando una agenda que incluyó:

a-      una amplia gama de derechos sociales y el establecimiento de que el Estado y el pueblo organizado son los garantes de su cumplimiento;

b-      el reconocimiento y la promoción de las organizaciones libres del pueblo;

c-      aspectos de nacionalismo económico, como es el caso de la regulación estatal del Banco Provincia;

·         Institucionalismo de mercado, incluyendo los derechos de los consumidores y usuarios;

·         Regulaciones europeas del Sistema de Justicia, como es el caso del Consejo de la Magistratura.

·         Federalismo bonaerense, afianzando la identidad de la provincia promoviendo sus costumbres, tradiciones y actividades educativas y científicas.

 

La Constitución bonaerense de 1994 innovó con la creación del Tribunal Social de Responsabilidad Política, pero este organismo nunca fue puesto en funcionamiento. Algo similar ocurrió la instancia de revisión judicial especializada en materia de faltas municipales (Felix 2022).

Las formas de democracia semi-directa encontraron aplicación solamente en algunas municipalidades y meramente para el tratamiento de algunas cuestiones de baja importancia. En general además, no siempre hubo continuidad y fueron más bien acciones esporádicas. De la misma manera que ocurrió a nivel nacional, la “iniciativa para la presentación de proyectos de ley” no encontró aplicación práctica.

Otras cuestiones para resaltar, fueron la “Protección del medio ambiente”, el fomento del “desarrollo integral”, la defensa del orden constitucional y la promoción de los derechos humanos.

En el aspecto concerniente al cumplimiento de los derechos sociales, es innegable a la vista de los hechos que no fueron garantizados. En este caso, lo que falló no fueron los convencionales constituyentes, sino más bien la dirigencia política que a lo largo de dos décadas no supo darle a nuestra Provincia y a su gente ni un modelo, ni un proyecto integral de desarrollo bonaerense.

 

Bibliografía

Cornagliare Ricardo J (1995) La reforma constitucional de la provincia de Buenos Aires y la consagración en la misma de los derechos sociales, Revista Derecho del Trabajo, La Ley, Buenos Aires, año LV, N° 1.

Duhalde Eduardo (1999 b) Otro Estado es posible. Diez mensajes fundamentales, Secretaría de Coordinación            de Estrategias de Gobierno, Buenos Aires.

Felix Sergio (2022) Entrevista al autor, mes de junio.

Moreno Raúl Guillermo R. (2019) Breve historia constitucional de la Provincia de Buenos Aires. Análisis de las Cartas Bonaerenses (1820-1994), Revista Derechos en Acción, Buenos Aires.

                        (2019 b)  Luces y sombras a 25 años de la reforma constitucional en la Provincia de Buenos Aires, Palabras del Derecho, Buenos Aires.

Parlamentario (2014) A 20 años de la reforma constitucional bonaerense, extraído de https://www.parlamentario.com/2014/10/04/a-20-anos-de-la-reforma-constitucional-bonaerense/

Rebollar Yuridia (2016) La experiencia europea del Consejo de la Magistratura como órgano de gobierno del Poder Judicial, Revista Facultad de Derecho, N 40, Montevideo.

Reca Ricardo P. (2014) Veinte años de la Convención Constituyente Bonaerense. Análisis pormenorizado del conflicto suscitado. La impostergable deuda del Capítulo Municipal, Instituto de Política y Gestión Pública, Buenos Aires.

Recalde Aritz (2020) Antonio Cafiero, el estadista bonaerense, FABRO, Buenos Aires.

Sabsay Daniel y R. Saba (1991) El frustrado intento de reforma de la Constitución de la provincia de Buenos Aires, Revista   de  Derecho  Político,   N  34, Universidad de Buenos Aires.



[1] El artículo es parte del Proyecto de Investigación de la UNLa “Las políticas públicas de las gobernaciones de Antonio Cafiero y de Eduardo Duhalde (1987 -1999)”.

[2] Se incluyeron en la reforma: a) Artículos 10, 17, 46, 53, 62, 71, 100, inciso 6), 110, 113, 117, 149, inciso 3, 151, 154, y 165. b) Partes: b. 1) Capítulo IV de la Sección Quinta. b. 2) Sección Sexta, Capítulo Único.  b.3) Sección Séptima, Capítulos I y II.

[3] Esta propuesta fue aprobada por la legislatura y luego rechazada por un plebiscito popular desarrollado el día 5 de agosto de 1990.

[4] Este artículo parece tomado del proyecto de reforma constitucional de Antonio Cafiero. Posiblemente influenciados por Jaques Maritain, en 1989 los convencionales había propuesta que “Es deber de la Provincia promover el pleno desarrollo de la persona humana, la igualdad de oportunidades y la efectiva participación de todos en la organización política, económica y social”.

viernes, 17 de junio de 2022

Aritz Recalde: “El relanzamiento de la Escuela Superior Peronista supone que la CGT recupere el protagonismo que dejó de tener”

 El sociólogo habló con AGENCIA PACO URONDO sobre el relanzamiento de la experiencia


formativa destinada a la formación de cuadros de conducción del movimiento obrero.

 

 Por Juan Borges

El sociólogo Aritz Recalde será parte del plantel docente del relanzamiento de Escuela Superior Peronista de la CGT. La central obrera busca recuperar la experiencia creada en 1951 para la formación de nuevos cuadros de conducción del movimiento. En una entrevista con AGENCIA PACO URONDO, Recalde reflexiona su mirada sobre el lanzamiento formativo y realiza un diagnóstico sobre la situación actual del peronismo.

 

AGENCIA PACO URONDO: ¿Qué representa el lanzamiento de la Escuela Superior Peronista?

Aritz Recalde: Es un importante lanzamiento teniendo en cuenta la dimensión y la envergadura de la Confederación General del Trabajo, quienes son los impulsores de esta cursada. Toma una decisión central que es profundizar la formación doctrinaria de sus dirigentes. Supone para el movimiento obrero una ratificación de la formación para la conducción sindical y por otro lado que la CGT recupere ese protagonismo que dejó de tener y para nuestro país es fundamental para recuperar un desarrollo soberano.

 

APU: ¿Por qué en esta coyuntura tan compleja se lanza la Escuela?

A.R.: Hay una notable crisis en los partidos políticos, eso se ve en la coyuntura actual. Aunque sean una herramienta del mercadeo electoral, para el pueblo argentino el balance es desastroso. En 1974 había 800.000 pobres y hoy hay veinte millones. Sin embargo el país hoy tiene casi un PBI como en ese año. La diferencia más sustancial es que en esa etapa había un justicialismo cuyo eje era el movimiento obrero. La gente se expresa en las urnas y manifiesta un repudio a la democracia. Por eso considero que el único actor capaz de brindar un proyecto alternativo es el Movimiento Obrero Organizado. Por eso la Escuela es vital en este proceso de formación y fortalecimiento tan necesario para el movimiento obrero. Ante la incapacidad de la clase política actualmente es necesario que los trabajadores organizados tomen un lugar central y necesario para sacar el país adelante.

 

APU. ¿En qué situación observa al peronismo en la actualidad?

A.R..: Desde el retorno a la democracia el peronismo pasó de ser un movimiento para convertirse en un partido. Con una estructura electoral. El balance es muy negativo, sin embargo hubo momentos positivos para el pueblo como en el gobierno de Néstor Kirchner. El balance general ha sido la extranjerización de la economía. La mayoría de las decisiones del país se toman desde el extranjero y para beneficiar a la timba financiera. Es una semicolonia dado que formalmente es soberano pero en los hechos las decisiones se toman en el extranjero.

 

LOS DETALLES DEL CURSO DE FORMACIÓN

 

En el relanzamiento se presentará el primero de los cursos a dictar en el que se retomarán los módulos originales de la escuela lanzada por Perón y los orienta a los aspectos de la actualidad y de la agenda propia del movimiento obrero organizado.

El curso se dictará desde el 16 de junio hasta el 17 de noviembre con modalidad presencial y virtual.  Serán en total 12 clases con una frecuencia de dos encuentros mensuales.

Las clases presenciales se harán en el Salón Felipe Vallese de la CGT y se emitirán por Zoom y/o Youtube para facilitar el alcance federal. Serán entregados certificados a todos los estudiantes que hayan alcanzado el 80% de asistencia.

El programa de estudios tiene una duración de cinco meses y está dividido en siete módulos, programados de la siguiente forma:

 

Módulo 1: Historia del Peronismo y de sus realizaciones

Módulo 2: Filosofía y doctrina peronista

Módulo 3: Conducción Política

 Módulo 4. Economía peronista

Módulo 5. Situación social argentina y mundo del trabajo

Módulo 6. Taller: “Mantener al día la Doctrina Peronista”

Módulo 7. Política y organización del Movimiento Obrero y del Movimiento peronista

 

El plantel docente está compuesto por Aritz Recalde, Juan Godoy, Aníbal Torretta, Iciar Recalde, Damián Descalzo, Juan Archibaldo Lanus, Néstor Forero y Agustín Salvia.

La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999

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