jueves, 1 de diciembre de 2022

Restricciones para investigar en Universidades Nacionales

 

Aritz Recalde, noviembre 2022


Publicado en Investigación en Movimiento 

 

Primera restricción: problemas de articulación entre las carteras de investigación, de universidades y de acreditación  

En el año 2007 se creó el MINCyT desdoblando las carteras de ciencia y la de educación. Como resultante de eso, la Secretaría de Política Universitaria (SPU) se quedó con funciones ligadas centralmente a la docencia y a la cooperación. En general, las convocatorias de investigación o de apoyo a los posgrados -que culminan con instancias de investigación-, suelen disponer de bajo financiamiento atendiendo la dimensión del Sistema Universitario Argentino.  

Buena parte de los recursos y de los programas ciencia e investigación pasaron a la órbita del MINCyT, que es el principal órgano de aplicación de las leyes 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica, de la 25.467 de Ciencia, Tecnología e Innovación y de la 27.614 de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Con ésta última norma el Estado Nacional se comprometió a destinar el 1% de PBI en la actividad en el plazo de una década. Lamentablemente, las universidades prácticamente no fueron incluidas en la regulación y tienen escasa injerencia en la orientación de dicho financiamiento.

El tercer actor vinculado al tema de la investigación en las universidades es la CONEAU, que no dispone de fondos propios para programas de mejora y tampoco tiene injerencia en la asignación de recursos del MINCyT. El organismo tiene funciones de evaluación y de acreditación y es importante el trabajo que hace para fomentar la investigación entre los docentes y para promover las actividades científicas en los laboratorios. La CONEAU exige como un estándar de acreditación de los posgrados que exista investigación de calidad y que los estudiantes participen en ellas, que los docentes publiquen y que las instituciones apoyen la formación permanente de los planteles docentes orientándolos a alcanzar el nivel máximo de formación doctoral. Las carreras que cumplen los estándares y que aprueban las evaluaciones no encuentran en la CONEAU incentivos económicos para mejorar la investigación, las publicaciones o al menos para mantener la calidad de sus laboratorios. Ocurre algo similar en las carreras de grado de interés público.  

 

Segunda restricción: limitantes presupuestarios de las universidades

Las universidades invierten, en promedio, entre el 80-90% de sus fondos propios para garantizar la función administrativa y salarial. En este escenario, son escasos los recursos que se pueden destinar para la investigación y el desarrollo.

Los fondos específicos para actividades científicas que se giran por planilla del Congreso de La Nación son bajos. En instituciones con laboratorios y con maquinaria compleja en muchos casos esos recursos no alcanzan para cubrir los costos operativos. Con esos montos es muy difícil encarar obras o la adquisición de equipamientos tecnológicos.    

La SPU aporta un refuerzo anual que tampoco le permite a las instituciones resolver fácilmente el limitante presupuestario y solventar con facilidad las actividades y las publicaciones de I + D.

Gracias a algunas convocatorias del MINCyT y de otros organismos públicos las instituciones adquirieron equipamientos valiosos. Suele ocurrir que luego las universidades no puedan solventar los insumos para su funcionamiento o que no logran reparar los desperfectos técnicos o las renovaciones del equipamiento.

Estas restricciones suelen agravarse en las instituciones de reciente creación y que en general tienen mayores dificultades para acceder a financiamientos por concursos y convocatorias abiertas, frente a otras instituciones de mayor trayectoria caracterizadas por disponer de equipos de docentes investigadores consolidados.

 Tercera restricción: dificultades de los docentes investigadores y de los estudiantes en formación

La mayoría de los docentes del país realizan su labor con una dedicación simple (65,9%), cuestión que no contribuye a que investiguen. Es bajo el porcentaje de las dedicaciones semi exclusivas (18,5%) y exclusivas (11,6%) que están en condiciones más oportunas para realizar actividades por fuera de la docencia.

En muchos casos los profesores suelen tener una alta carga horaria frente a cursos y disponen de poco tiempo para realizar otras actividades. El deterioro en los salarios que se viene produciendo hace varios años tampoco es un incentivo a que los profesores investiguen.

El Programa de Incentivos está desfinanciado y perdió importancia. Por si no fuera poco, el PRINUAR que tiene que implementar el Sistema de Categorización viene acarreando problemas serios de funcionamiento.

Los estudiantes que acceden a becas internas de investigación o las becas EVC-CIN de promoción y de formación se encuentran que en general tienen montos bajos. Por el contrario, las exigencias de calidad de las iniciativas como las EVC-CIN son altas al requerirse direcciones de estudiantes con doctorado y la redacción de proyectos que son sometidos a evaluaciones de pares.

 Cuarta restricción: dificultades administrativas propias de las universidades

La gestión financiera de la función de la investigación en universidades encuentra una seria restricción en la aplicación del sistema de compras de la Administración Pública. Es muy complejo para los investigadores completar los trámites para adquirir un equipamiento o un insumo por bajo valor que tenga el mismo.

Esto induce a que se produzcan dilaciones en los plazos de las compras y que lleguen a destiempo y que se adquieran con aumentos de precios por la inflación. 

El problema no es solamente propio de las universidades públicas y el esquema de la Agencia nacional que administra recursos del BID, también es sumamente engorroso para el investigador.

Otro tema que complejiza la gestión de las áreas de investigación es la dificultad para reunir y sistematizar la información acerca de la labor de los equipos. Sigue sin resolverse una mejor articulación entre el CV-ar y el SIGEVA. Con el actual software es muy difícil  conocer la producción de los equipos y hacer estadística sobre las publicaciones, acerca de la formación de los investigadores o sobre la participación y/o organización de actividades.

 Quinta restricción: prejuicios limitantes de la función de investigación y desarrollo

Si bien las universidades son diferentes en historia, contexto e idiosincrasia, suelen compartir nociones elitistas de la función de investigación que son propias de la tradición liberal. Lo mismo ocurre con la influencia del reformismo y del cientificismo que cruza todas las prácticas y que suele alejar a las instituciones del contexto social, político y productivo.  

Un tema que debe debatirse en las universidades es la falta de inclusión de los nodocentes en las investigaciones, ya que ello conlleva la pérdida de un capital humano muy valioso. Durante las últimas dos décadas el sector amplió su participación en el sistema y el Convenio Colectivo del año 2006 favoreció su formación continua. Miles de nodocentes son profesionales y muchos se capacitaron en las tecnicaturas y en las licenciaturas financiadas por la FATUN. Su  inserción en las diversas áreas de las universidades les otorga un conocimiento fundamental y a diferencia de los docentes, todos los trabajadores se desempeñan a tiempo completo.

Una cuestión a revisar es la falta de articulación de la tarea de investigación con el sector productivo y social. Esta situación le quita impacto a muchas investigaciones que no terminan alcanzando el resultado esperado. Asimismo, se pierde la posibilidad de conseguir fuentes de financiamiento y de conformar agendas de temas de relevancia para el desarrollo productivo y la promoción del trabajo argentino.   

Otro tema que puede ponerse en discusión es el supuesto acerca de que todos los docentes tienen que investigar. Hay muchos profesores que no tienen vocación y tampoco la necesaria formación en investigación y sus perfiles se orientan más a las acciones de cooperación y de vinculación. En las convocatorias no pocos docente se integran formalmente a equipos de investigación con el sólo fin de completar su designación, sin aportar nada sustancial al proyecto, a la universidad y al país. Se produce una carga administrativa innecesaria y se desincentiva su capacidad creativa en funciones como la vinculación y la cooperación, entre otras.

Finalmente, no podemos desconocer la dificultad que tenemos los universitarios para consolidar una agenda de investigación que contribuya a la construcción de la soberanía cultural, económica y política y a que nuestras sociedades que nos financian y otorgan sentido vivan mejor. En muchos casos, importamos los temas del mundo anglosajón y producimos conocimiento poco arraigado en la comunidad. Esta dependencia cultural dificulta la posibilidad de formular una investigación orientada a problemas, regionalizada y social y productivamente con impacto.

 

Algunas propuestas para conformar un sistema integrado de investigación y desarrollo

1- Se podrían reunificar las carteras de universidad y de investigación en un nuevo Ministerio de Universidades, Ciencia y Desarrollo Federal.

2- La  CONEAU podría tener recursos propios para el fortalecimiento de la calidad o al menos sus dictámenes deberían incidir directamente en la asignación de los programas y fondos del MINCyT y de la SPU. 

3- Se debería impulsar que la Ley de presupuesto del Congreso incluya una línea para el mantenimiento de Laboratorios, Institutos y Centros de investigación y ciencia acreditados. Podría funcionar de manera similar al ítem de transferencia de recursos a los hospitales universitarios.

4- La SPU y las universidades deben trabajar en el mejoramiento de las dedicaciones docentes, ya que es muy difícil esperar que existan investigaciones con designaciones simples.

5- Todas las instituciones deberían permitir y fomentar el ingreso de los nodocentes a los proyectos de investigación.

6- Las instituciones tienen que avanzar a una visión integral de las designaciones de sus profesores, incluyendo alternativas que van más allá de la función del “docente investigador” y que incluyan a los extensionistas, a las actividades de vinculación, de capación a la comunidad, la producción artística, etc.-.

7- Es fundamental desburocratizar los sistemas de gestión universitaria de la ciencia y de la investigación. Sería importante que la SPU promueva un nuevo marco para la gestión científica en universidades, en línea con la Ley 23.877 de promoción de las UVT. Se tienen que fomentar los subsidios no rembolsables orientando la evaluación institucional al resultado y el impacto de la investigación y no al cumplimiento administrativo y formal de las rendiciones como muchas veces ocurre.

8- Es estratégico regionalizar y orientar las investigaciones a resolver problemas de la realidad y no meramente a reproducir agendas foráneas o a discutir endógenamente con los textos.

9- La Argentina requiere de un Sistema Nacional de estadísticas de I + D. Entre otras cuestiones, debe producirse  un trabajo conjunto entre CV-Ar, SIGEVA y las instituciones internacionales de gestión de la actividad que vienen avanzando en este aspecto.

10- Es importante que en articulación entre la SPU, la CONEAU y el MINCyT se diagramen políticas de promoción de la formación doctoral en temas estratégicos y que se implementen apoyos a las revistas, a la edición de libros, audiovisuales y otros mecanismos de publicación y divulgación de la actividad científica. 

 

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