miércoles, 6 de septiembre de 2023

Políticas de promoción y de protección de la Infancia de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco 1936-1940

 Aritz Recalde, julio 2023 


Publicado en Investigación en Movimiento 


“Tanto en el ejercicio de mi profesión, como en mis preocupaciones de político y de mandatario, he tenido ocasión de comprobar las deficientes medidas con que la sociedad y las autoridades públicas se han preocupado del pavoroso problema social que implica dejar sin la debida protección a la niñez desamparada o enferma, al escolar mal alimentado, a la madre grávida, al atacado por los flagelos de la tuberculosis, de la lúes, de la ceguera y de los otros males que diezman o inutilizan a una enorme masa de población”. Manuel Fresco al inaugurar el Primer Congreso de Higiene Escolar, noviembre de 1937

 

El gobernador Manuel Fresco encaró una reforma integral del sistema de protección de la infancia bonaerense. Como resultado de cuatro años de política pública, el Poder Ejecutivo  consideró que “se ha conseguido crear una conciencia social de la magnitud del problema, asignándole al desamparo de la niñez toda la gravedad que tiene, y elevándolo del terreno limitado e inorgánico de la actividad privada, al rango que le corresponde en la tarea que incumbe al Estado moderno. Se ha encarado la labor con un criterio científico (…) un frío precepto legal se transforma, al exteriorizarse, en la cálida manifestación de vida que trasuntan los niños, sanos y alegres en el aprendizaje y en el juego, preparándose para ser hombres útiles a la sociedad y a la patria” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 202-203).

La tarea de protección de la infancia se integró a una reforma integral de las políticas públicas de educación, del deporte, la cultura y del funcionamiento de las instituciones de menores bonaerenses. En este marco, la gestión de Fresco hizo hincapié en el cuidado de los niños y de los jóvenes de bajos recursos. El día 11 de septiembre de 1937 el gobernador sostuvo que “Hemos debido promover la acción social con iniciativas encaminadas al necesitado, mediante el fomento de la cooperación vecinal, la implantación de comedores infantiles y la organización de colonias de vacaciones (…) Alimentación, cultura física y espiritual son conceptos correlativos que se complementan en la formación del hombre. Prescindir de alguno de ellos significa desintegrar la unidad psico-física del individuo, alterando el equilibro del tipo humano” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 354).

La Dirección General de Protección a la Infancia de la Provincia de Buenos Aires

“La ley 4547 llamada de protección a la Infancia. Obra hermosa, de significación patriótica y humanitaria. Se trata nada menos que de salvar a esta generación infantil de las asechanzas, peligros, corruptelas y miserias del abandono y pauperismo. Pero la protección de la infancia no está solo en la ley; funciona, y funciona bien. En este momento hay 9853 menores sometidos al control directo del gobierno, a un régimen de tutela y educación moral (…) La Defensoría General de Menores, las Defensorías de Partido, el Instituto Gambier, el Calderón, el Reformatorio de La Plata, la Sección Mujeres Menores de Olmos, que ha pasado a depender de la dirección general citada, y los institutos privados controlados, desarrollan hoy bajo el régimen centralizado de dicha ley, un profundo plan orgánico de asistencia social. Al mismo tiempo, estamos organizando los tribunales de menores en toda la provincia. Pero no se puede salvar y proteger a la infancia abandonada si no hay locales decorosos y adecuados para darles albergue, educación e higiene. Hemos dispuesto un plan de construcciones”. Manuel Fresco, mayo de 1938

 

Con la ley 4547/37 y con los decretos reglamentarios 866 y 868 se organizó la Dirección General de Protección a la Infancia de la Provincia de Buenos Aires. Según la documentación oficial de la gobernación la iniciativa implicó “ser el primer Estado argentino que ha estructurado jurídicamente el pensamiento científico[1], abonado por la práctica y plasmado en el libro y la cátedra, creando los instrumentos adecuados para una política de prevención social y educación pública, reglamentando el ejercicio del patronato del Estado provincial” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 199-200).

La Dirección tenía dependencia del Ministerio de Gobierno y el artículo 1 de la ley 4547/37 estableció que ejercía “la superintendencia e inspección de toda institución pública o privada de corrección, asilo, patronato, educación, reforma o protección de menores de ambos sexos hasta 18 años de edad, material o moralmente abandonados, o autores de delitos y contravenciones, a objeto de la coordinación de la acción oficial y privada y del mejor aprovechamiento de todos los recursos destinados para ese fin”. El gobierno de la institución era ejercido por un Director General de Protección a la Infancia y por un Consejo asesor siendo ambos designados por el Poder Ejecutivo. En el mes de junio del año 1937 Manuel Fresco nombró a cargo del organismo a Juan Carlos Landó (Decreto 64), profesional que tenía importante trayectoria en la materia (Dubaniewicz 1997: 96).

La ley 4547/37  le asignó presupuesto a la Dirección fijando los porcentuales de diversos tributos provinciales y la facultó para recibir herencias, legados y donaciones. La norma autorizó la venta de los productos manufacturados o cosechados en las instituciones oficiales de infancia.

Entre las funciones de la Dirección se destacó la de dar ayuda social a los menores en  “precaria situación económica, perjudicial a su salud, su moral o su instrucción; el amparo de los huérfanos, desvalidos y de los que acusen un peligro moral”.

El organismo intervenía judicialmente para garantizar el cumplimiento de la ley y era el organismo de control provincial de protección de la infancia abandonada, de la “transgresión de los deberes de la patria potestad, tutela o guarda” y también de todo lo referente al “trabajo de menores en fábricas, obrajes, labores de campo, trabajo a domicilio y servicio doméstico”.

La Dirección protegía a los egresados de las instituciones de menores y con ese objetivo bregaba por el efectivo derecho a que obtengan un trabajo.

Uno de los aspectos destacados de la Dirección fue el impulso a la educación y a la inserción laboral de los jóvenes.  Con este fin, la institución tenía potestad para instalar “talleres e impartir instrucciones en relación con el régimen industrial o agrícola de los establecimientos”. Intervenía en la organización de los planes de estudio de los establecimientos de menores “propendiendo a que la enseñanza sea principalmente moral, tendiendo a la formación del carácter y orientada en el aprendizaje de oficios y labores agrícolas; acompañada de los conocimientos necesarios al obrero industrial o rural”. La ley puntualizó que la Dirección expedía los certificados correspondientes a la escuela primaria y a los saberes en artes, oficios y en estudios técnico-prácticos y gestionaba el ingreso a instituciones de enseñanza superior o especializada.


Expansión de las instituciones de protección de la infancia

La ley 4547/37 le otorgó a la Dirección General de Protección a la Infancia de la Provincia de Buenos Aires la función de proyectar la ampliación de las instituciones de menores y de convenir con el Ministerio de Obras Publicas la edificación de nuevas construcciones y adquirió, entre otras cuestiones,  la potestad de intervención en la aprobación de los planos.

En tan solo cuatro años se crearon 15 nuevos ámbitos y se ampliaron y modernizaron los dos existentes:

1-      Instituto Agustín B. Gambier (Abasto); (*)

2-      Instituto General Martin Rodríguez (Calderón F.C.S. de Bahía Blanca); (*)

3-      Reformatorio de Menores (La Plata);

4-      Sección Menores Mujeres (Olmos);

5-      Casa Infantil General San Martin (Berisso);

6-      Escuela de Artesanos Domingo Faustino Sarmientos (San Pedro);

7-      Casa Infantil Manuel Belgrano (Tolosa);

8-      Instituto Senador Antonio Azcona (Pehuajó);

9-      Casa Infantil Carmen Nóbrega de Avellaneda (Lanús);

10-  Instituto Tomás Espora (José Uriburu);

11-  Escuela Granja Bernardino Rivadavia (Circunvalación);

12-  Casa Infantil Carlos Pellegrini (Bernal);

13-  Instituto Gobernador Ugarte (Villa Elisa);

14-  Casa Infantil de Mar del Plata (Mar del Plata);

15-  Anexo Reformatorio de Menores (Calle 1 y 59 de La Plata);

16-  Instituto San Andrés de Giles (San Andrés de Giles);

17-  Casa Infantil Bartolomé Mitre (Partido de General San Martín).

(*) Institutos existentes al año 1936 y que fueron ampliados y/o refaccionados.

 

Como resultado de esta política el número de menores amparados directamente por el Estado aumentó de 450 en el año 1936 a 2190 en 1940 (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 207). En el año 1939 la Dirección protegía a 12.500 menores (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 135). 

Al año 1936 el Instituto Agustín Gambier de La Plata era el establecimiento de mayor dimensión de la provincia. Allí la gobernación ensayó el sistema de “casas hogares”. Su ubicación en una zona rural permitió el desarrollo de labores agrícolas y ganaderas. Lo producido era consumido en los institutos de menores bonaerenses y el excedente era comercializado. Se impartían clases de educación general y de formación física. Se promovió la enseñanza industrial y los jóvenes adquirieron un oficio e hicieron los muebles del instituto aportando con su trabajo al bienestar  general de la institución (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 199-227-228).

 

Las Casas Infantiles

La Dirección General de Protección a la Infancia analizó científicamente el tipo de solicitudes de internación que recibía la provincia. De los informes ambientales surgía que en la mayoría de los casos se trataba de padres y de hogares que si bien estaban constituidos por familias con una precaria situación económica, no era oportuno que no se hicieran cargo de las obligaciones que “natural y legalmente les incumben con respecto a los hijos”.

En documentos oficiales de la gobernación se detalló que había problemas de conducta juvenil que no tenían que resolverse en la justicia o bajo esquemas de encierro. Para darle fuerza al argumento, se retomó la opinión de la educacionista norteamericana Grace Abbot que consideraba que solamente el 10 % de los casos de la delincuencia juvenil requerían internación y que el otro 90 % podrían ser amparados con otros sistemas de protección. A partir de estos estudios se llegó a la conclusión de que había que impulsar establecimientos de externado y “de esa forma nació la idea de crear las casas infantiles, comenzándose de inmediato un estudio de las características de las zonas más densamente pobladas de la Provincia, con preferencia los lugares que por su proximidad a los establecimientos fabriles están rodeadas de numerosas viviendas obreras (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 209).

Se crearon Casas Infantiles en Berisso, en Tolosa (La Plata), en Lanús (entonces municipio de Avellaneda), en Bernal (Quilmes), en San Martín y en Mar del Plata.

La Casa Infantil funcionaba como un instituto de protección y de formación de niños de ambos sexos en la franja de 4 a 12 años de edad cuyos padres o tutores estaban en precaria situación económica y sus hijos pasaban muchas horas sin el necesario amparo familiar. Cada Instituto albergaba entre 100 a 130 niños que eran seleccionados en base a un informe ambiental riguroso.

En las Casas Infantiles los nenes recibían asistencia médica y odontológica y se los vacunaba. Las revisaciones radiológicas permitieron identificar lesiones tuberculosas precoces[2] y ello contribuyó a conocer y a resolver las deficiencias de vivienda y del régimen de vida propio del ámbito de los menores.

Las Casas Infantiles cumplían tareas de educación pre-escolar, de prevención y de orientación evitando que las conductas deriven en que los nenes sean separados de sus familias y de su medio social.

Los niños ingresaban a las 8 de la mañana, tomaban un desayuno, eran higienizados y los que tenían edad escolar eran llevados a la escuela. Al mediodía se servía un almuerzo y luego se realizaba una hora de reposo. Los nenes en edad escolar completaban sus tareas y el conjunto de ellos jugaba y hacía gimnasia.

Luego de cuatro años de gestión la gobernación analizó los resultados publicados en los informes preliminares de la Dirección General de Protección a la Infancia. El estudio dio cuenta de que los nenes aumentaron de peso y se constataron mejoras de las condiciones físicas y psíquicas de los menores amparados (Cuatro Años de Gobierno 1940, VI: 210).

 

 Comedores Escolares

El Poder Ejecutivo implementó un programa de comedores escolares justificado en que “el problema de la nutrición es de capital importancia, como que por ser el niño un organismo en formación, cuyo natural desarrollo le reclama un fuerte consumo de energías vitales, la carencia de una alimentación adecuada le expone a graves trastornos, tanto en el orden físico como en el intelectual. Se ha comprobado por los tratadistas así como por la experiencia en las aulas, que el poco aprovechamiento en los estudios, excepción hecha de casos congénitos, se debe o a la falta de alimentación suficiente o a regímenes dietéticos mal combinados aunque exuberantes” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 107).

El gobierno creó la Dirección General de Comedores Escolares e instaló en cuatro años 53 de estos espacios en diversos establecimientos de la provincia. En noviembre del año 1937 Fresco destacó que “El cuidado de la niñez desvalida es para mí algo más que un deber de gobernante: es una perentoria obligación de humanidad y patriotismo que he de cumplir con fervor y con verdadera pasión, pues en el cuidado de las legiones infantiles radica el porvenir y el destino de los pueblos civilizados de la tierra” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 368-369). 

Además de comedores escolares, la provincia expandió los “servicios de la copa de leche, la miga de pan, el desayuno y la merienda, sostenidos por las cooperadoras escolares, o las Municipalidades o Comisiones de Vecinos y Asociaciones de Fomento” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 111).

 

Colonias de Vacaciones

“El gobierno considera indispensable instalar colonias para niños débiles, porque entiende que los escolares de la provincia de Buenos Aires que no disponen de otros medios, deben fortalecer sus cuerpos, recuperar su salud y gozar de la alegría de las playas mediante la ayuda del Estado”. Manuel fresco, noviembre de 1936

“Los alumnos que han pasado por las colonias de vacaciones, pues ya de regreso a las aulas acreditan una señalada mejora en su ánimo y en sus disposiciones adquiridas. Es que ha llegado hasta esos niños, imposibilitados por los recursos paternos para beneficiarse como los de situación holgada, esa alegría de vivir que transmite la naturaleza física al poner en contacto a los seres  con el encanto de las playas, de las sierras, de los espacios amplios, del aire respirado a pleno pulmón y del cielo contemplado en la luminosa extensión de su celeste bóveda (…) La felicidad estuvo frente a ellos para seguir quedándose entre ellos. Nadie tiene derecho a negarles esta satisfacción”. Gobierno de la Provincia, año 1940

 

El gobierno de la provincia implementó un esquema de Colonias de Vacaciones en el mar, la sierra y el llano bonaerense. Las financió con aportes del presupuesto de la gobernación y con el apoyo de asociaciones de la comunidad, de las municipalidades y de las cooperadoras escolares.

El Cuerpo Médico Escolar seleccionaba a los jóvenes que ingresaban a las Colonias y con este fin dispuso del accionar de los visitadores de higiene y de los médicos escolares de distrito y de zona. El mismo organismo tuvo a cargo la dirección, la organización y la vigilancia de las colonias que fueron administradas con personal docente, mucamas, roperas, visitadoras de higiene, médicos y dentistas.

Los jóvenes recibieron un régimen alimentario especial atendiendo criterios científicos nutricionales. Según información oficial, como resultado de la vida en las Colonias de Vacaciones se produjo un aumento de peso considerable entre los nenes y una mejora corporal que era consecuencia de la actividad física.

Se tuvo particularmente en cuenta el “método de vida a seguirse, distribuyendo en cada caso, horarios para los distintos momentos del día y de la noche, adoptando las prescripciones apropiadas para la higiene personal y colectiva, como seleccionado la clase de ejercicios físicos más en consonancia con el ambiente y la naturaleza de los colonos (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 116).

Se crearon las siguientes Colonias de vacaciones:

a- Costa bonaerense: Balneario de la costa del Río de La Plata de Punta Lara en la Ciudad de La Plata; Balnearios en la Costa Atlántica de Mar del Plata, Necochea y Miramar; y Balneario del Río Paraná en Baradero.

b- Llano bonaerense: San Nicolás, Guaminí, Avellaneda, Quilmes, Lomas de Zamora, San Isidro, Mercedes, San Martín y San Antonio de Areco.

c- Sierra bonaerense: Sierra de la Ventana y Tandil.

La educación física en la provincia

“El deporte seriamente organizado, los ejercicios gimnásticos y rítmicos, de los cuales no debe estar ausente la música, favorecen el desarrollo de los mejores instintos del alma, la salud y la eficiencia del cuerpo, la jerarquía y la armonía entre el espíritu y la materia, necesarias para que la personalidad humana logre su plenario desenvolvimiento”. Manuel Fresco, mayo de 1938

 

La Provincia de Buenos Aires fue la primera en proyectar oficialmente la educación física en las escuelas del país. Con este fin sancionó el decreto 229 del 21 de julio de 1936 y posteriormente lo ratificó cola ley 4653 creando la Dirección de Educación Física y Cultura (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII).

Un paso fundamental en este proceso, fue la decisión del Consejo Superior de Educación del día 15 de junio de 1937 que estableció la implantación de la enseñanza metodizada en las escuelas.

El decreto 229/36 reconoció entre sus considerandos que "la enseñanza y la práctica de una enseñanza metódica y racional, completadas con los juegos al aire libre, dejan huellas en el desarrollo del conjunto de las aptitudes biológicas que deben ser estimuladas y aprovechadas por la escuela, en la edad que precisamente en que se imprime a los jóvenes normas morales y espirituales (…) la educación física no puede ser un agente aislado en el proceso evolutivo del niño”.

Se crearon 110 distrititos de Educación Física y Cultura en cada ciudad cabecera de partido. La Dirección estaba a cargo de un presidente y seis asesores nombrados por el Poder Ejecutivo. En cada distrito se conformarían comisiones de siete miembros. Estos últimos nombrarían la Corporación Auxiliar de Educación Física y cultura en cada pueblo.  Los cargos eran ad-honorem.

La Dirección de Educación Física y Cultura tenía entre sus fines los de dictar clases prácticas de ejercicio físico a niños y jóvenes aplicando métodos científicos, promover juegos al aire libre y excursiones vecinales, impulsar exhibiciones gimnasticas y desarrollar la obra social en las escuelas como complemento de las cooperadoras. Se proponía hacer de los estadios deportivos centros de educación y elevar el nivel social de los habitantes a partir de acciones culturales y promover bibliotecas populares. La Dirección asumía las funciones de “intensificar el sentimiento nacionalista exaltando las tradiciones de la patria, cultivando la fe en sus grandes destinos, divulgando la vida ejemplar de sus héroes” y la de cooperar en las fiestas patrias. Para cumplir su tarea se formarían gabinetes de antropometría para seguir “las alternativas de la salud y del desarrollo físico de los niños y jóvenes”.

El decreto 229 incluyó una política de construcción y de conservación de locales y de campos de deportes. La norma detalló las características de los mismos que incluirían canchas y espacios para el ejercicio de distintos deportes (futbol, básquet, pelota al cesto y pelota voladora, natación, atletismo, polígonos de tiro, entre otros). Se construirían vestuarios y comedores. Un tema a destacar es que los campos de deportes tendrían funciones culturales y educativas y se crearían allí espacios de lectura y bibliotecas, salas de reuniones, de  juegos y de conferencias y aulas para enseñanza de materias especiales (dibujo, taquigrafía, etc.-). Todos los campos de deportes tendrían una sala medico odontológica. Estas instalaciones podrían ser utilizadas dentro y fuera del horario de la clase.

La Dirección General de Educación Física y Cultura implementó una activa campaña de capacitación del personal en toda la provincia.

En cuatro años se realizaron un número importante de actividades deportivas dentro y fuera de los establecimientos escolares. La primera exhibición gimnastica bonaerense movilizó 5000 estudiantes y según informes oficiales “nunca en el país había sido dable presenciar espectáculo de esta magnitud, cuyo mérito cobra mayor relieve, si se tiene en cuenta que fue realizado a pocos meses de crearse la Repartición especializada” (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 163). En mayo del año 1938 Fresco destacó que en las exhibiciones gimnasticas públicas habían participado más de 45 mil alumnos y en celebraciones y actos patrióticos desfilaron otros 330 mil (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 404).  

La Dirección de Educación Física y Cultura impulsó desfiles, exhibiciones y juegos infantiles. Dentro de las escuelas el número de jóvenes que recibieron clases de gimnasia y recreación aumentaron de 168 mil en 1937 a 416 mil en 1939  (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 168).

Entre los años 1937 y 1938 se realizaron 373 torneos deportivos infantiles en los 110 distritos de la provincia. Los torneos organizados por la provincia y que fueron oficializados por las federaciones de tenis, natación, basket, ciclismo, atletismo y box movilizaron a más de 13 mil participantes (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 185-222). 

 

Clubes de niños

La Dirección de Educación Física y Cultura creó los Clubes de Niños con estudiantes de 5 y 6 grado. 

Los clubes desarrollaban educación física escolar orientada a la recreación, gimnasia e iniciación deportiva cumpliendo una “obra social de enorme trascendencia, ya que los fines principales de estas agrupaciones, además de los juegos al aire libre, simples y deportivos, son los de encaminar a los integrantes de ellas, física, moral y socialmente”. Para el año 1939 se habían creado 777 Clubes con 25.656 socios concurrentes  (Cuatro Años de Gobierno 1940, VII: 224). 

 

Tribunales de Menores

La ley 4664/37 creó los Tribunales de Menores a cargo de jueces letrados. Se instalaron en cada ciudad cabeza de Departamento judicial.

Entre otros agentes a cargo, los tribunales debían incluir un médico especializado en psicología y visitadores especializados. Entre estos últimos, al menos uno tenía que ser mujer. 

Los Tribunales de Menores intervenían en casos de delitos cometidos por menores de 18 años. Además, tenían competencias para actuar cuando se pusiera en juego la salud de los menores por inconductas de padres o tutores, cuando los menores se encontraran en condiciones de orfandad y abandono y en los casos en que los padres o tutores le requieran al Estado apoyo para educar o corregir al menor.  

Las denuncias podrían hacerse frente a los Tribunales de Menores, en la policía o en la Dirección General de Protección a la Infancia tal cual lo estableció la ley 4547/37. La Dirección era “auxiliar natural” de los Tribunales de menores y bajo su órbita se colocó la Defensoría General de Menores.

La ley 4664/37 reguló los procedimientos de actuación preservando los derechos de los menores. Se incluyeron exámenes médicos psicológicos obligatorios tanto para el imputado como para su familia. Los jóvenes bajo proceso que no accedían a la liberad provisoria o aquellos con sentencia, permanecerían en espacios dependientes de la Dirección General de Protección a la Infancia.

Se prohibió que la prensa publique a menores como autores, cómplices o víctimas de delitos. Se fijaron multas y arrestos para los padres o tutores que tengan malos tratos o acciones negligentes graves y continuadas contra sus hijos. 

 

Bibliografía citada

Cuatro Años de Gobierno (1940) Policía, trafico, comisión de  aviación, telégrafo, redifusión, registro general y censo permanente, protección a la infancia, Provincia de Buenos Aires, volumen VI.

            (1940)  Escuelas, colonias de vacaciones, educación física y cultura, Provincia de Buenos Aires, volumen VII.

Dubaniewicz Ana María (1997) Abandono de menores, historia problemática de las instituciones de protección, Buenos Aires.

Fresco Manuel (1940) Conversando con el Pueblo, compilado por Luis Balesta, Buenos Aires. T 1 y 2. 

Vitullo Alberto  (1941) Estatismo de la hora, Guillermo Kraft, Buenos Aires.

 



[1] Según Alberto Vitullo la provincia fue el primer gobierno argentino que estructuró científicamente la “función protectora del estado con relación a la niñez” en sintonía con el espíritu de la Ley Nacional 10.903/1919. Esta última normativa modificó los Códigos Civil y Comercial y reguló el Patronato de Menores (Vitullo 1941: 187).

[2] La gobernación implementó una política activa para enfrentar la tuberculosis modernizando la infraestructura en la materia en los Consejos de Higiene creados durante la etapa. Para atender a la infancia se ampliaron las instalaciones del Hospital de Niños de La Plata.   

jueves, 17 de agosto de 2023

LA CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO

Aritz Recalde, 16 de agosto de 2023 


Hace cuarenta años, Alfonsín alcanzó la presidencia con el 51% de los votos, en el marco de una activa participación del 85% del electorado. Actualmente, el oficialismo nacional obtuvo en las primarias el escaso 27% y fue a votar meramente el 69% del padrón electoral. En términos comparativos, la participación de estas primarias es desalentadora.

Del clima emocional de aquella época, caracterizado por las expectativas en la democracia de 1983 para educar, vestir y alimentar, se pasó al sentimiento de frustración y de desencanto actual. Por si quedan dudas, en el bunker de la fuerza que obtuvo el mayor número de votos (La libertad Avanza) se cantó la consigna del año 2001: “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.

Dada la crisis de representación y la imagen negativa de los candidatos que ejercieron el gobierno los últimos 12 años, los tres principales mandatarios y figuras políticas no pudieron presentarse a las elecciones. Cristina, Mauricio y Alberto se bajaron de la competencia. La primera priorizó quedarse con los legisladores de la Cámpora en las listas y perdió hasta el distrito que vio construir su proyecto político, Santa Cruz. Macri derrotó a su adversario interno, Larreta, y conservó la CABA. El presente y el futuro de Alberto Fernández no parece promisorio.

Si bien JxC redujo su volumen electoral nacional, mantuvo con una importante cantidad de votos las provincias que administraban la UCR (Corrientes, Jujuy y Mendoza) y el PRO (CABA). Además, sumó varias provincias más, cuestión que augura el protagonismo de esa fuerza en los próximos años.

Por el contrario, el PERONISMO ATRAVIESA LA PEOR CRISIS DE SU HISTORIA reciente. Perdió San Luis, San Juan, Chubut y Santa Cruz y tiene posibilidades de perder Santa Fe, Entre Ríos, Chaco y Buenos Aires. La elección bonaerense del 36% actual, se asimila a la de Aníbal Fernández del año 2015 cuando sumó un escaso 35%. La diferencia sustancial es que, en ese entonces, Felipe Solá sacó 19% desde la oposición y el peronismo estaba arriba del 50% del electorado del 2015. María Eugenia Vidal, en el año 2019, perdió habiendo alcanzado el 38% de los votos. Con estos números, pareciera que la única garantía real del triunfo oficialista es la división de la oposición y no el caudal electoral y político propio.

Esta caída del peronismo no es nueva, ya que viene protagonizando malas elecciones nacionales en 2013, 2015, 2017, 2021 y 2023. Solamente levantó en 2019, en el marco de un frente que no le dio musculatura de gobierno. Al contrario, pareciera incluso que ese armado fue un obstáculo para la gestión.

Actualmente, el bipartidismo de los últimos cuarenta años está debilitado, con la novedad de que el PERONISMO ESTÁ EN DECLIVE, la UCR EN RESURRECCIÓN y nació una NUEVA FUERZA LIBERAL.

MILEI encarna una experiencia electoral novedosa, si bien propone un proyecto económico que quiere regresar al siglo XIX. La LIBERTAD AVANZA no parece ser ni el FREPASO (conjunción de radicales, peronistas e izquierda que llevaron a De La Rúa de la UCR de candidato), ni tampoco el PRO (con un empresario en la conducción y con una articulación con peronistas y centralmente con la UCR y sus derivaciones como la CC o el GEN). MILEI, a diferencia de los anteriores, camina por los márgenes de los partidos tradicionales y difunde una impugnación radical al sistema político.

MACRI ACUSÓ DE LOS MALES ARGENTINOS A LOS 70 AÑOS DE PERONISMO. MILEI, DIRECTAMENTE, SE PROPONE REGRESAR A UN PROYECTO PRE YRIGOYEN.

El DILEMA ACTUAL PARA EL PERONISMO es histórico. O se refunda o desaparece para licuarse en otras fuerzas partidarias como la “minoría intensa progresista” o en JxC que ya contiene a muchos dirigentes de origen justicialista.

La frágil y cíclica SITUACIÓN ECONÓMICA de la última década obliga a revisar las bases programáticas del espacio justicialista y es necesario un nuevo programa de desarrollo. Las recetas del 2003 en el actual contexto parecen estar agotadas.

El DRAMA SOCIAL de la pobreza estructural, hoy convertida en marginalidad, violencia y ámbito para el desenvolvimiento del crimen organizado del narcotráfico, requiere de nuevas y enérgicas acciones.

La CRISIS DEL ESTADO como prestador de infraestructura de servicios, de educación, de salud y de seguridad es evidente y el mensaje de las urnas fue claro y explícito en ese sentido.

El justicialismo necesita un NUEVO MITO MOVILIZADOR equivalente a la RENOVACIÓN de Cafiero, la MODERNIZACIÓN de Menem o el DESARROLLO CON INCLUSIÓN de Kirchner. La idea de Fernández aplicada en 2019 de fundar una nación a partir del género y de la diversidad sexual se demostró un rotundo fracaso, en un país con un pueblo mayoritariamente católico y con provincias tradicionalistas y culturalmente federales.

El peronismo debe entrar en estado de asamblea, de debate y de movilización. Tiene la inmensa responsabilidad de impedir la debacle de la actual gestión, cuya dinámica económica se asemeja al año 1988. La crisis de la UCR de Alfonsín sacó a esa fuerza del poder hasta el año 1999 y sumergió al pueblo en un terrible sufrimiento.

El justicialismo debe organizar la campaña electoral de acá a octubre para ampliar el número de legisladores y además, y centralmente, para poder competir en segunda vuelta.

El peronismo, pase lo que pase en la próxima elección, está obligado a refundarse, a revitalizarse y a prepararse para un futuro de turbulencias. Es momento de FORTALECER LAS ORGANIZACIONES YA QUE VENDRÁN TIEMPOS DIFÍCILES.

 


viernes, 7 de julio de 2023

Políticas agrarias y de colonización de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco

Aritz Recalde[1], junio de 2023

 

1. Diagnóstico del problema agrario bonaerense: dimensiones sociales, económicas y culturales

“Yo saludo, trabajadores y campesinos, este nuevo despertar de una conciencia social en formación y destaco la solidaridad puesta por todos al servicio del engrandecimiento de la patria. No quiero parias en mi provincia. Deseo –si la Divina Provincia me ayuda, ella que es factor decisivo en la vida de los pueblos y en el destino de los hombres – desterrar la miseria de esta tierra privilegiada”. Manuel Fresco, julio de 1937

 

A mediados de los años treinta la Provincia de Buenos Aires tenía un perfil agropecuario y era de las más importantes productoras de la Argentina. Según cifras oficiales presentadas por el Poder Ejecutivo, al año 1940 la provincia de Buenos Aires era la protagonista de las siembras del 46,6% del trigo, del 75,6 % de la avena, del 74,3% de la cebada, del 38,3 % del maíz y del 30,2 % del lino de la Argentina. El 38,7% de la hacienda vacuna, el 42,3% de las vacas de ordeñe, el 42,3% de la hacienda porcina y el 31,6% de la lanar estaba ubicadas en Buenos Aires (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III: 142-143).

Durante la campaña electoral Manuel Fresco se había referido a la importancia del campo y a la necesidad impostergable de implementar una profunda reforma económica y social en el agro bonaerense. En un acto en la municipalidad de Lincoln del mes de septiembre del año 1936 organizado por la Federación Agraria Argentina, el gobernador recordó sus propuestas de 1935 de fomentar la pequeña propiedad rural tomando con este fin las tierras fiscales para “entregarlas al agricultor que trabaja directa y personalmente la tierra, y la creación y fundación de chacras experimentales en las diversas regiones de la provincia, para la práctica o ensayo de maquinarias y selección de semillas y sementales”.

Uno de los lemas más importantes de la campaña electoral fue el de trasformar el “arrendatario en propietario” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 92-95). Ni bien asumió el cargo Fresco creó una comisión para modificar el sistema de arrendamientos. La comisión efectuó un estudio de legislación comparada y entre otros modelos se analizaron los de Entre Ríos y de Santa Fe.  El resultado de la labor fue un proyecto de ley presentado en el mes de junio de 1936 y que fue aprobado el día 17 de septiembre del mismo año con el número 4418[2]. La ley  tenía 50 artículos y salió promulgada con las firmas de Roberto Uzal, Aurelio F. Amodeo, Manuel Fresco y de su Ministro de Obras Públicas José María Bustillo.

En un gran resumen, para Manuel Fresco la necesaria e impostergable reforma del uso de la propiedad del suelo bonaerense sería beneficiosa por temas de política agraria mejorando el rendimiento del campo; por cuestiones de previsión social otorgando derechos a los trabajadores y a sus familias reduciendo el enfrentamiento de clases; por el aumento demográfico y por su contribución a radicar familias en la zona rural; por el fomento de la organización gremial y colectiva campesina; y por su contribución a la formación de una nueva cultura nacional y bonaerense.

Sostuvo el gobernador que “hay un problema básico y fundamental que el gobierno ha considerado: es el problema de la redistribución, que va involucrado con el de la mejor justicia social” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 97). Fresco tenía grandes expectativas en la política de colonización ya que entendía que radicaría al agricultor en la tierra que trabajaba y eso contribuiría a fortalecer la familia siendo un importante estímulo a la producción y a la labranza más eficiente. La posesión del suelo fomentaría un agricultor “más apegado a su país, a su nacionalidad: si es extranjero, aprende a quererla, y si es argentino, se siente más profundamente argentino” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 98-99).  

Entre otros resultados de la trasformación el gobernador remarcó que “la provincia de Buenos Aires empezará a reducir la desproporción que existe entre su enorme territorio y su escasa población y en el trascurso de muy pocos años alcanzará un progreso insospechado” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 281).  Para afirmar este planteo, en el mes de mayo de año 1939 Fresco remarcó el hecho de que previo a la creación de la Colonia Santa María vivían allí 42 peones y desde su fundación existían 711 propietarios (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 140). Esta política de consolidarse evitaría “el éxodo del campo hacia la ciudad (…) es necesario que se produzca el fenómeno inverso” (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 236).   

 En la opinión del gobernador la democratización de la propiedad y la necesaria expansión agraria tenían un límite en el accionar del “capitalismo imperialista que está acaparando a marchas forzadas, las mejores tierras argentinas”. Además y como parte de los factores del atraso agrario bonaerense, Fresco identificó a la “burguesía parasitaria que acapara las tierras, que paga bajos jornales (…) son los cobradores de cupones de títulos, sin trabajo, sin sacrificio y sin esfuerzo” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 100-101).  

Como resultado de su política de transformación agraria, Fresco se proponía terminar definitivamente con un arrendatario al que nominó como “intermediario” y “que toma por cinco lo que luego da por cincuenta” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 100-101).  

 

2. Políticas de colonización agraria

Creación del Instituto Autárquico de la Colonización de la Provincia de Buenos Aires

“Se ha encontrado la fórmula de la pasificación social del campo argentino, de la retribución de la tierra, de la repoblación de los campos y, del aumento de la natalidad”. Manuel Fresco, junio de 1939

 

La ley 4418/36 creó el Instituto Autárquico de la Colonización de la Provincia de Buenos Aires a cargo de conducir la histórica política de transformación del campo. El Instituto  estuvo a cargo de un Director y de cuatro vocales, siendo tres representantes del Estado y uno de los productores.

Entre sus funciones, estaban las de colonización, arrendamiento y venta de tierras del Estado, de los bancos y de instituciones públicas, privadas y de los particulares. El Instituto podría requerir al Poder Ejecutivo la expropiación del suelo bonaerense. En un acto en la municipalidad de Las Flores del mes de abril de 1937 Fresco puntualizó que “El gobierno será comprador de cualquier campo que salga a la venta en la provincia; en esa forma combatirá la acción nefasta del capital internacional que trata de acaparar nuestras mejores tierras (…) El Instituto Autárquico al presentarse en el mercado libre de compra-venta de tierras, advierte al capital internacional que frente a él hay una institución criolla y nacionalista dispuesta a realizar hasta el fin la alta misión social que le compete” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 239).  Un mes después en la localidad de Tres Arroyos directamente sostuvo que el Instituto sería “el terror de los especuladores de la provincia de Buenos Aires; se trasformará en un fluido mortífero para esa clase parásita de la economía” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 282).  

 La norma puntualizó que las tierras a incorporar tenían que ser aptas para el cultivo y la comercialización de los productos. Los loteos debían garantizar la absorción del trabajo de las familias y tenían que permitir generar un excedente para pagar los servicios de la deuda asumida con el Estado. Con este fin Fresco remarcó que no se entregaría un “pequeño lotecito de 20 o 50 hectáreas, sino lotes de 200 o 250 (…) ni latifundios ni minifundios, tal es el concepto que ha inspirado nuestra ley” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 107-108).  

Entre los requisitos mencionados en la ley para acceder al beneficio, se incluyeron ser agricultor de profesión, tener una familia apta para abordar el trabajo y disponer de un capital inicial para lograr una explotación del lote. El titular de la colonización se obligaba a pagar los servicios (cuotas semestrales) y a residir en la tierra recibida y cultivarla familiarmente. Fresco había destacado que el objeto de la colonización es el de “proteger al colono, que forma un sector importante de la actividad social, pero no es una institución de caridad para repartir tierra y entregarla a cualquiera que no haya jamás desempeñado trabajo agrícola, que no tenga el sentido místico del amor a la tierra, ni competencia técnica para realizar esos postulados (…) es necesario seleccionar al agricultor, hay que buscar aquellos que tienen el espíritu de sacrificio para el trabajo duro, que requiere robustez, salud, empeño y una voluntad de hierro” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 102-104).   

La tierra de los colonos fue desgravada de impuestos provinciales y quedó hipotecada a nombre del Instituto hasta la cancelación de la deuda.

 

Las colonias agrarias en la provincia de Buenos Aires

“Consideramos inadmisible que quienes ostentan el honroso título de colonos trabajen exclusivamente, como hasta ahora, para ganar su pan y el de los suyos mientras enriquecen a los propietarios y arrendatarios (…) Queremos que desparezca el arrendatario intermediario, verdadero cáncer de la economía agraria”. Manuel Fresco,  mayo de 1937

 

En el año 1940 la documentación oficial de la gobernación resumió la finalidad de la colonización en que “Romper el latifundio, civilizar el campo, dar la tierra al que la trabaja constituyeron motivos de preocupación constante del Gobierno de la Provincia. Por primera vez en la República y desprovisto de todo fin utilitario, la Provincia de Buenos Aires ensayó en vasta escala la transformación de los arrendatarios en propietarios” (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III: 9).

En cuatro años el Instituto Autárquico de la Colonización de la Provincia de Buenos Aires impulsó la creación de cinco colonias y asignó a los que denominó como “auténticos trabajadores” una superficie cercana a las 65.000 hectáreas de “primer orden, ubicadas en las zonas típicas de la provincia de Buenos Aires” (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III: 11).

 

Colonia

Localidad

Superficie

Colonia Artalejos

Laprida

17.850 hectáreas

Colonia Claromecó

Tres Arroyos

 4.073 hectáreas

Colonia el Fortín

General Alvear

 5.968 hectáreas

Colonia San Francisco

Tres Arroyos

20.566  hectáreas

Colonia Santa María

Carlos Casares

14.538 hectáreas

  

La distribución de la superficie incluyó espacio de reservas, escuelas, corrales, parques, montes a explotar, calles y caminos, quintas y tierras colonizadas, entre otros.

Según Alberto Vitullo en 1936 había 388 arrendatarios y en 1940 la cifra era de 1318 propietarios en las cinco colonias (Vitullo 1941: 253)

 

Políticas de impulso a la organización de la comunidad rural

“Pero no se piense que una vez instaladas las colonias el gobierno ha de abandonar a su propia suerte a los adquirientes. Por el contrario, hemos de instruirlos acerca de todos los problemas de la granja técnica, del tambo modelo, de la siembra y el cuidado de los árboles frutales y forestales y habremos de llegar, mediante la acción del Instituto de la Vivienda Obrera, a proporcionarles casas cómodas, limpias y alegres, que les permita elevar su nivel de vida y gozar de los beneficios a que tienen derecho como habitantes del primer estado argentino”. Manuel Fresco, mayo de 1937

 

Círculos rurales

“La sola propiedad no es suficiente. Es necesario rodear la vida de la familia campesina del clima auspicioso para su definitivo arraigo”. Provincia de Buenos Aires, 1940


Atendiendo el punto de partida del epígrafe, el Instituto impulsó la formación de “círculos rurales” orientados al esparcimiento y a la construcción de vínculos entre las familias. Con este fin la provincia financió la construcción de locales de reunión social, bibliotecas, salas de primeros auxilios y canchas deportivas de pelota paleta, futbol, ciclismo y bochas, entre otras (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III).

Acción colectiva y gremial

“Los hombres de campo, los trabajadores del agro, los obreros rurales y campesinos, tienen una característica que podríamos designar como típica y que consiste en la incomprensión de lo que es el sindicalismo y la ausencia casi total de organizaciones para defender  los intereses del grupo social que representan (…)  y yo deseo que todos los grupos de trabajadores con intereses comunes se organicen en sindicatos, porque la reclamación de un hombre solo no tiene el mismo valor, la misma eficacia que el anhelo de un grupo social numeroso”. Manuel Fresco, julio de 1937

 

Uno de los temas centrales de la gobernación fue el apoyo a la organización gremial de los campesinos. En el mes de mayo del año 1937 Fresco sostuvo que “nos proponemos abrirle las puertas del gremialismo y de los sindicatos para que lo que no hayan aprendido cuando niños lo sepan cuando hombres y se defiendan de los patrones egoístas que retribuyen su trabajo con sueldos miserables y alimentación precaria” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 295).   

En un acto en la localidad de Arrecifes del mes de agosto de 1937 Fresco mencionó que le había encomendado al Ministro de Gobierno, Roberto Noble, una investigación sobre la situación de los trabajadores campesinos. El mandatario creó una Inspección de Trabajo Rural dependiente del Departamento de Trabajo de la Provincia. En el informe se determinó que los “salarios se mantenían injustamente bajos” y frente a esta realidad el gobernador les recriminó a los obreros no haberse organizado para “defender sus derechos frente a los poderosos (…) realicen esa acción sindical cuanto antes, formando agrupaciones fuertes, capaces de defenderlos contra cualquier prepotencia y serán respetados”. Puntualizó que “con esta acción que desarrolla el gobierno, no entendemos realizar una obra de caridad, porque los trabajadores no son limosneros, sino hombres con todos sus derechos. Hombres a quienes el Estado tiene el deber de hacer respetar”. Como resultado de la investigación elaborada por el Departamento de Trabajo el Estado bonaerense fijó el salario que debía pagarse y se controlaron la calidad del desayuno y del almuerzo y el cumplimiento del tiempo de descanso de los trabajadores (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 336-339).    

El Instituto se propuso desarrollar la acción cooperativa y colectiva entre los trabajadores y sus familias. Con este fin promovieron los “consorcios camineros” para mejorar la conectividad y abaratar costos de producción. Los colonizadores recibieron maquinaria agrícola por parte de la provincia que permitió encarar las obras que beneficiaron al conjunto de las unidades productivas. La longitud de los caminos construidos y arreglados en las cinco colonias alcanzaron los 1000 kilómetros (Vitullo 1941: 254).

El Instituto fomentó la mejora de la raza animal y la comercialización conjunta de los colonos. En cada colonia se construyeron escuelas, parques infantiles, fábricas de ladrillos, depósitos y obras de infraestructura como alcantarillas, calles y alambrados.

Se realizaron compras colectivas de cebada, trigo y avena (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III).

Se implementaron concursos de vivienda rural. En el mes de agosto del año 1939 Fresco mencionó que se presentaron 118 proyectos.  Gracia a esto, se uniformaron y redujeron los costos en las obras ejecutadas en las colonizaciones. En base a este concurso, se construyeron 20 casas en Santa María, 16 en San Francisco, 3 en Claromecó y 26 en el Fortín (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 225).   

 

Educación y capacitación agropecuaria

El Instituto fundó una Dirección Técnica y Administrativa que brindó asesoramiento permanente a los colonos.

Se fundó la Chacra experimental de Forrajicultura del Oeste, ubicada en Claromencó y que tendió elevar los rendimientos de la producción. Desde allí se realizaron concursos de cereales en las colonias. En un acto en la Ciudad de La Plata del mes de septiembre del año 1936 Fresco remarcó el hecho de que las “chacras experimentales cumplirán la función esencial de instruir al campesino y de elevar los rendimientos en cantidad y clase para resolver el problema económica de la mejor producción y de la concurrencia de mercados” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 87).

 

3. Otras políticas agrarias de la Provincia de Buenos Aires

Caza e industria Pesquera

“La pesca que fue siempre explotada de manera desmedida e irracional, ha sido orgánicamente reglamentada por la ley 4416, en forma que regula la producción, protege las especies útiles y propicia la destrucción de la fauna y la flora perjudiciales a la riqueza biológica de las aguas apropiadas”. Manuel Fresco, mayo 1938

 

La ley 4416/36 reglamentó la pesca en la provincia de Buenos Aires. Con este fin se creó la Oficina de Piscicultura y Pesca a cargo del cumplimiento de la normativa. La Oficina adquirió competencias para la investigación científica y fundó en su seno la Estación Pesquera Experimental de Mar del Plata. 

La provincia asumió el dominio marítimo y fluvial de sus aguas. Para explotar los recursos las empresas y particulares estarían obligados a inscribirse en un registro.

La norma promovió la industrialización de la actividad. La Reglamentación de la ley impulsó el cooperativismo cuyo sector tendría preferencia para adquirir los permisos de explotación de las lagunas privadas del Estado.

La ley protegió algunas especies ictícolas y prohibía la contaminación y la inclusión de especies exóticas sin autorización.

Con el fin de hacer cumplir la normativa se creó una policía de lagunas que y en palabras de Fresco “cuando sea necesario tendrá lanchas veloces y ametralladoras para concluir con los que roban hace más de 50 años un alimento que es del pueblo pobre” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 254).

La provincia instaló las estaciones para la cría de embriones de pejerrey en Monte y en Chascomus. Se mejoraron los accesos a las lagunas Salada Grande en Madariaga y a Mar Chiquita.  Se repoblaron las lagunas de Junín y de Carhué.  

Con la ley 4659/38 se reglamentó la caza.  Participaron en su redacción técnicos del gobierno y también representantes de Sociedades Protectoras de Animales. La ley reguló el método de caza y definió los periodos y las vedas. La normativa reglamentó e impidió la comercialización de algunas especies y definió a la tierra fiscal como reserva natural impidiendo allí la actividad.

 

La pasteurización de la lechea

En un acto en la localidad de Lobos del mes de abril de 1937 Fresco recordó que el gobernador Marcelino Ugarte había dictado una ley de pasteurización de la leche (3607/15) que se había abandonado y “no hubo gobierno que la ponga en práctica ni fuera capaz de vencer el cumulo de intereses creados alrededor de la producción, comercialización, transporte y venta de la leche”. Frente a este diagnóstico, el gobernador llevó a la práctica la pasteurización obligatoria en las ciudades con más de diez mil habitantes  (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 200).


Obras y acciones de promoción del Delta

“Un congreso de isleños del Delta me invitó a concurrir a una asamblea que congregó a la casi totalidad de los trabajadores de aquellas tierras desoladas, no por sus condiciones climatéricas o agrológicas, sino por obra de la indiferencia de los gobiernos. Esa invitación no fue para pedirme libertad sino para decirme: necesitamos escuelas, un mercado en el Tigre y una bolsa para vender nuestros productos. El gobierno de la provincia les dio escuelas para sus niños, amplió el mercado de frutos para que lleven sus productos; está dragando los canales para que esos trabajadores puedan circular libremente por los vericuetos del Delta de Paraná, y les dio una Bolsa para que los especuladores no exploten el sacrificio de su esfuerzo y puedan regular el valor de su producción”. Manuel Fresco, agosto de 1937


Manuel Fresco le dio una importancia fundamental a la promoción de la región y en el año 1936 creó una Comisión Asesora del Delta conformada por funcionarios y por nueve vecinos productores de la zona. El encuentro con los trabajadores de la zona que es mencionado en el epígrafe, contribuyó a la formulación de una agenda de política de marcado contenido social. 

Con apoyo de la provincia se amplió el mercado de frutos de Tigre en más de 30.000 metros cuadrados. Se construyeron dos nuevas dársenas y se generaron las condiciones para habilitar 111 puestos nuevos de venta.

La Dirección de Hidráulica implementó una importante política de limpieza y de profundización de canales, ríos y arroyos favoreciendo la eficiente navegación por intermedio del trabajo de dragas y de cuadrillas de obreros. En el mes de octubre del año 1939 Fresco puntualizó que se habían removido alrededor de 120 mil metros cúbicos (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 266).   

La provincia construyó cinco nuevas estaciones telegráficas que se sumaban a las tres existentes, compró cinco lanchas ambulancias, construyó un edificio para la Gendarmería de las Islas y en palabras de Fresco “a fin de que los servidores del orden público no vivan como antes, como las bestias, sino como hombres y como argentinos que merecen el respeto y la consideración de todos”.

Se creó la Estación Agrícola Experimental del Delta y en palabras del gobernador del mes de octubre de 1939 “allí los isleños podrán recoger la enseñanza objetiva de la técnica en las plantaciones y todas las informaciones útiles que les han de permitir que sus cultivos rindan más y mejor, y que los precios que se obtengan en el mercado sean más remuneradores y justos” (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 272). Fresco resaltó la importancia del estudio realizado sobre las maderas blandas y en particular el álamo que permitió identificar un una especie inmune a la infección parasitaria de la roya.

Según la opinión del mandatario, al mes de octubre de 1939 y como resultado de limitantes presupuestarios, se cumplió solo parcialmente el plan de construcción de escuelas en el Delta y se inauguraron cuatro y se licitaron otras cuatro. Durante la etapa el personal docente aumentó  de 41 a 58 y el número de estudiantes de 1166 a 1657 en el marco de una campaña contra el analfabetismo y la deserción escolar impulsada por la Dirección General de Escuelas (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 269).   

Con la ley 4658/37 se creó la Bolsa y Mercado de productos del Delta del Paraná con asiento y domicilio legal en la localidad de Tigre, compuesta como entidad mixta. El nuevo ente le aportó a la producción isleña un “organismo estimulador y directriz que le ha de permitir y facilitar el mejoramiento de la producción y del comercio de la misma, ya que puede actuar como entidad habilitadora” (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III: 193). En el mes de mayo de 1939 Fresco reivindicó esta medida ya que le permitía a los fabricantes “comerciar su producción, sin la explotación despiadada de intermediarios y acopiadores (…) los productores tienen en sus manos los medios de regular la producción y conseguir precios justamente remunerativos de su esfuerzo” (Conversando con el Pueblo 1940, V 2: 140).


Parques Provinciales

La gobernación encaró varios proyectos de gran envergadura. Entre otros, no pueden dejar de mencionarse la construcción del Parque San Martin de Mar del Plata de 38.495 metros cuadrados.

Se creó el Parque Provincial de Sierra de la Ventana con una superficie total de 4674 hectáreas.

Con la ley 4621/37 se declaró de utilidad pública a las fracciones de tierras ocupadas con montes naturales existentes en los partidos de Magdalena, Castelli, Dolores, Conesa y General Madariaga con el objetivo de que sean reservas naturales o que instalen Parques provinciales.

El gobierno apoyó la creación y reorganización de Viveros oficiales para el fomento de la floricultura y el arbolado provinciales. Se forestaron los Bañados de la Ensenada y solamente entre los años 1937 y 1938 se plantaron 79 mil eucaliptos y 15 mil casuarinas.  

Se inició la gestión para instituir la Reserva Forestal de Punta Lara en la localidad de Ensenada. En paralelo, se construyó un camino que unió Punta Lara con la ciudad de La Plata que tenía fines turísticos favoreciendo la llegada de la población de Quilmes y de Capital Federal (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III). 

Se realizaron acciones de fijación de playas y dunas en San Clemente y en Miramar contando con los árboles y especies vegetales del vivero Florencio Ameghino de esta última localidad costera. Se proyectaron nuevos balnearios como el de Pinamar y de Claromecó realizando obras de infraestructura poniendo en valor inmobiliario a la tierra y fomentando la actividad turística del pueblo. Fresco destacó la importancia que tenía expandir el turismo social por el hecho de que “las playas no sirven para esparcimiento de las clases pobres y constituyen para ellas un terreno vedado (…) la clase pudiente se ha apoderado de las riberas del mar y nosotros pensamos que debe ocurrir exactamente lo contrario” (Conversando con el Pueblo 1940, V 1: 158).   

 

La enseñanza agrícola

La provincia implementó obras en las escuelas de “Fruticultura Osvaldo Magnasco” de Dolores y en la “Nicanor Ezeyza” de coronel Vidal. En la primera se sumaron 37 hectáreas a las 67 existentes y se mejoró la infraestructura. La escuela “Nicanor Ezeyza” sumó 300 hectáreas expropiadas por la provincia y se renovó totalmente el edificio internado y la maquinaría agrícola.

Con la ley 4417/36 se adquirieron 70 hectáreas del ex Mercado General de Haciendas de la Provincia. El fin fue fomentar la instalación de las tres estaciones experimentales agrícolas del sudeste (cultivo de papas), del oeste (forrajes) y del Delta de Paraná. Las estaciones tenían a cargo tareas científicas, de asesoramiento y el fomento a la producción de nuevas semillas y el mejoramiento de los cultivos (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III).   

 

Ferrocarril provincial y reforma vial

Fresco le dio centralidad al transporte ferroviario de cargas, hacienda y pasajeros.  El gobernador presentó un plan trienal de trabajos públicos 1937/39 en el marco de la Ley 4539/37, incluyendo inversión en galpones de cereales, viviendas de trabajadores y mejora del material rodante y de las instalaciones ferroviarias.

En este marco, la provincia adquirió un sistema nuevo de Control de Trenes “Block Staff” en el ramal La Plata y Avellaneda. Los talleres ferroviarios repararon locomotoras, realizaron trabajos de herrería, de fundición, carpintería, reparación de vagones, construcción de tanques para nafta y de vagones vivienda, entre otros (Cuatro Años de Gobierno 1940, V III).

Unas de las políticas más destacadas de la gobernación fue la vial y se desarrolló un importante programa de obras públicas que mejoró los caminos rurales y modernizó rutas y puertos estratégicos para la comercialización del agro (Coll Cárdenas 2010).

 

Oficina de Tierras Públicas provincial

Intervino activamente en toda la política de colonización y de promoción agraria la Oficina de Tierras Públicas provincial que tenía alcance y jurisdicción en los entones 110 municipios bonaerenses.

El organismo contribuyó a la aplicación de las leyes 4207/34 de  venta de Tierras Fiscales del Delta de Paraná, de la 4276/34 que autorizaba al Poder Ejecutivo a vender tierras en Ensenada, Berisso e Isla Santiago, de la 4614/37 de Concesiones de tierra fiscal a titulo precario y de la 4398/36 de Empadronamiento de Tierras Fiscales.

 

Bibliografía citada

Balsa Javier (2010) “La política de colonización y la nueva discursividad agrarista de Manuel Fresco”, en Emir Reitano (compilador) El gobierno de Manuel fresco en la Provincia de Buenos Aires (1936-1940), Instituto Cultural de Buenos Aires.

Coll Cárdenas Marcelo (2010) “La obra vial en Buenos Aires bajo la gobernación de Fresco (1936-1940)”, en Emir Reitano (compilador) El gobierno de Manuel fresco en la Provincia de Buenos Aires (1936-1940), Instituto Cultural de Buenos Aires. 

Cuatro Años de Gobierno (1944) Colonización, Dirección de Tierras, Agricultura, Ganadería e Industrias, Ferrocarril Provincial de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, V III.

Fresco Manuel (1940) Conversando con el Pueblo, compilado por Luis Balesta, Buenos Aires. T 1 y 2. 

 



[1] El artículo forma parte del Proyecto de Investigación de la UNLa Amílcar Herrera “La Gobernación bonaerense de Manuel Fresco (1936-40): matriz de pensamiento y acción de gobierno”.

[2] El gobernador Manuel Fresco impulsó dos modificaciones a la norma con las leyes 4566/37 y con la 4642 promulgada en el mes de enero de 1938.


La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999

  El proyecto político que transformó la  Provincia d e Buenos Aires Prólogo Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el bo...