lunes, 6 de mayo de 2013

El liberalismo y el conflicto social

Aritz Recalde, mayo 2013
 Por indicación del Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Policía Metropolitana  reprimió violentamente a un grupo de personas que se oponían a la implementación de una obra en terrenos del Hospital Borda.
La actitud del gobierno porteño, reactualiza los postulados históricos que implementó la derecha liberal argentina. Cuando decimos “actitud” queremos resaltar dos cuestiones:
-       El ACCIONAR VIOLENTO y desmesurado de la Policía Metropolitana.
-       La JUSTIFICACIÓN DEL HECHO VIOLENTO que realizó el gobierno de la Ciudad.
La derecha y el conflicto social
Luego de producidos los hechos, Macri dio una conferencia de prensa y justificó la represión. Su discurso se orientó a persuadir a su electorado, de que la Policía Metropolitana cumplió el mandato de la mano dura que caracteriza a la derecha liberal. La policía actuó respetando el mandato de dicha ideología que:
·         Considera de manera negativa la intervención del Estado en las carteras sociales. En particular, se opone a aquellas instituciones cuya finalidad es mejorar las condiciones de los grupos sociales y culturales más débiles y desfavorecidos.
·         Entiende que el conflicto político es “antisocial” y pernicioso para el sistema de poder establecido.
·         Promueve la aplicación de la fuerza, sobre la potencial concertación y negociación democrática, para resolver los conflictos.
·         Organiza cuerpos institucionales conducentes a ejecutar excesos, violando códigos y leyes procesales.  
La Ciudad de Buenos Aires está tranquila, se reprime “solamente” a los “grupos más débiles”
“Hombres que generosamente no quieren consentir que la lucha por la existencia acarree á algunas personas los males que son consecuencia lógica de su incapacidad y mala conducta, son bastante crueles para amargar más la vida de otras personas, infligiéndoles tanto á ellos como á otras familias males artificiales”. Herbert Spencer
La Policía Metropolitana reprimió en un hospital psiquiátrico del Estado, cuya característica fundamental es que se orienta a un grupo social sumamente frágil. En este contexto, se disparó brutalmente contra médicos y pacientes.
Este hecho, debería haber formado parte de una autocrítica en la conferencia de prensa que dio Macri. Por el contrario, ni se lo mencionó. Posiblemente, el Jefe de Gobierno comparta la opinión de Herbert Spencer de que no corresponde al Estado desarrollar políticas sociales sobre los grupos más débiles, ya que eso sería contrariar la “lucha por la existencia”.
Pareciera, que no hay que inquietar a su electorado de clase alta, con temas propios de los pobres que van al hospital público. Incluso, podemos suponer que Macri comparte la preocupación de Spencer que se oponía a la intervención del Estado, ya que ¿no es cruel aumentar el dolor de la mejor parte de la humanidad para ahorrar penas á la parte que menos auxilio merece?.
En definitiva, para el liberalismo los grupos vulnerables no tienen derechos ya que no pueden pagarlos. Tal es así, que el cierre de un taller de un hospital, el mal estado de su infraestructura o la brutal represión sobre su personal, no son cuestiones consideradas “prioritarias” para la dirigencia de la Ciudad de Buenos Aires. Lo más terrible, es que da la sensación de que el electorado de Macri, a quién le dirigió la conferencia de prensa, tampoco se desvela por el asunto.
La Ciudad sin conflictos es PRO
“La pobreza de los incapaces, la angustia de los imprudentes, la miseria de los holgazanes, ese soterramiento de los débiles por los fuertes obedece á los decretos de una benevolencia inmensa y previsora”. Herbert Spencer
Pese a los reclamos de los miembros del hospital Borda, de la comunidad y de la dirigencia política y sindical, el gobierno respondió con una inusitada violencia. Frente a un reclamo por más parcial que sea, la derecha reacciona buscando suprimir cualquier iniciativa de cambio. Para “resolver” un problema, la derecha directamente lo intenta suprimir violentamente.
A lo largo de la historia, estas corrientes políticas promovieron la conformación de instituciones policiales que operaron fuera de la ley. No es la primera oportunidad en la cual las fuerzas de seguridad reprimen violentamente a la sociedad civil. Solamente por citar algunas situaciones, se debe recordar la tarea del coronel Ramón Falcón que reprimió manifestaciones y asesinó a dirigentes políticos anarquistas. Otra situación, fue la del Jefe de Policía relevado Antonio Navarro, que durante la tercera presidencia de Perón, se movilizó y derribó al gobernador de Córdoba Ricardo Obregón Cano.  Más recientemente, se debería recordar que Alfredo Fanchiotti asesinó a Maximiliano Kosteki y a Darío Santillán, a plena luz del día.
La Policía Metropolitana reitera un comportamiento típico del liberalismo argentino, que intenta suprimir los conflictos surgidos en el seno de la democracia, por intermedio del accionar de la represión y de la violencia.


miércoles, 24 de abril de 2013

Las universidades y los proyectos de Democratización de la Justicia

Aritz Recalde, abril de 2013
 
“El Estado encomienda a las UNIVERSIDADES la enseñanza en el grado superior, que prepare a la juventud para el cultivo de las ciencias al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento de la Nación y para el ejercicio de las profesiones y de las artes técnicas en función del bien de la colectividad (…) Las universidades establecerán cursos obligatorios y comunes destinados a los estudiantes de todas las facultades para su formación política, con el propósito de que cada alumno conozca la esencia de lo argentino, la realidad espiritual,  económica, social y política de su país, la evolución y la misión histórica de  la República Argentina, y para que adquiera conciencia de la responsabilidad que  debe asumir en la empresa de lograr y afianzar los fines reconocidos y fijados  en esta Constitución”. Constitución Argentina de 1949

El Poder Ejecuto Nacional envió la legislatura seis proyectos de “Democratización de la Justicia”. Tres de ellos, involucran directamente a las universidades.

La propuesta se propone modificar el Consejo de la Magistratura. Uno de sus objetivos es el de ampliar su composición pasando de 13 a 19 miembros. 5 de los 6 nuevos miembros, van a provenir del elemento “académico y científico” por fuera de la Carrera de derecho. Según los considerandos del proyecto, el ingreso de los académicos tiene la finalidad de sumar un “abordaje interdisciplinario que permita el aporte desde los diferentes sesgos del saber humano para enriquecer las soluciones y respuestas posibles”.

La otra iniciativa que incluye a las universidades, tiene que ver con la propuesta de Ingreso Democrático e Igualitario del Personal al Poder Judicial de La Nación y al Ministerio Público de La Nación. La iniciativa introduce un sistema obligatorio de concursos que reconoce como antecedentes del mismo, las trayectorias académicas de los postulantes (Art. 14. g). En el caso del personal “letrado”, se resalta que puede declarar como antecedentes sus estudios de posgrado (Art. 30, b, c y d).

El tercer proyecto que involucra a las universidades, es el de las Declaraciones Juradas Patrimoniales. Según lo estableció el artículo 2, inciso l) del proyecto, “Los rectores, decanos y secretarios de las universidades nacionales” van a tener que democratizar la información de sus Declaraciones Juradas. Si se aprueba la iniciativa, las Declaraciones serán de “carácter público, de libre accesibilidad y podrán ser consultadas por toda persona interesada en forma gratuita a través de Internet”.

En este marco, es bueno destacar que las universidades tienen la inmensa responsabilidad de:
-       Formar a los abogados.
-       Formar a los académicos y científicos.
-       Otorgar formación de posgrado al personal letrado de la justicia.
-       Participar del Consejo de la Magistratura, contribuyendo a la consolidación de una justicia plural y democrática.

A partir de lo dicho, al conjunto de actores que componen el sistema universitario les corresponde:
-       Discutir el rol y el funcionamiento del sistema de justicia argentino para hacerlo más eficiente y democrático.
-       Debatir cuál es el perfil del egresado de derecho que demanda una justicia democrática. Ello implica rediscutir cuáles son los contenidos de los programas de estudio y de los recorridos curriculares de las Universidades argentinas. En este marco, surge la pregunta de cuáles son las tareas de investigación, de transferencia y de acción solidaria que demanda un nuevo sistema de justicia
-       Proponer nuevas áreas del conocimiento que complementen y que amplíen, la perspectiva de actuación de los miembros de la justicia.

Tal cual lo estableció la Constitución de 1949, la educación superior debe contribuir a afianzar la “conciencia de la responsabilidad” de sus miembros contribuyendo al “engrandecimiento de la Nación” y albien de la colectividad”

Resumen de los 6 proyectos de democratización de la justicia
Proyecto I
a- CREACIÓN DE TRES CÁMARAS FEDERALES DE CASACIÓN: en lo Contencioso Administrativo; del Trabajo y la Seguridad Social; de Casación Civil y Comercial.
b- Propiciar el RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD y el RECURSO DE REVISIÓN.

Proyecto II
REGULACIÓN DE LAS MEDIDAS CAUTELARES

Proyecto III
CONSEJO DE LA MAGISTRATURA
Se modifica:
a-   Los mecanismos de elección de los representantes. Se propone la elección del pueblo de la nación por medio de sufragio universal.
b-   Normas de funcionamiento.
c-   La cantidad de sus miembros pasando de 13 a 19.  De los 6 nuevos, 1 será representante de los abogados y 5 del resto de los académicos.
Se elimina para el estamento de “académicos y científicos” el requisito de poseer título de abogado.

Proyecto IV
CARÁCTER PÚBLICO DE LAS DECLARACIONES JURADAS PATRIMONIALES
Se establece que las Declaraciones Juradas Patrimoniales Integrales presentadas por las personas que se encuentran obligadas en virtud de la normativa de ética en el ejercicio de la función pública previstas en la Ley N° 25.188 son de carácter público, de libre accesibilidad y podrán ser consultadas por toda persona interesada en forma gratuita a través de Internet, de conformidad con el procedimiento que establezca la reglamentación. Las declaraciones serán publicadas en el sitio de Internet de la OFICINA ANTICORRUPCIÓN del MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS.

El artículo 3 estableció que “Quedan también comprendidas en los alcances de la ley las personas que se postulen para el ejercicio de cargos electivos”.

Proyecto VI
INGRESO DEMOCRÁTICO E IGUALITARIO DE PERSONAL AL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN Y AL MINISTERIO PÚBLICO DE LA NACIÓN.
La norma introduce un sistema de CONCURSOS y de INGRESO ALEATORIO POR SORTEO de la Lotería Nacional.
 

El poder de la derecha


Aritz Recalde, abril de 2013

La movilización del 18 de abril y la fuerte operación mediática implementada contra la iniciativa de la Democratización de la Justicia, son dos expresiones políticas del comportamiento de la derecha argentina.
La derecha despliega su dominio a partir de ejercer cinco poderes, que son el económico, el político, el cultural, el judicial y el militar . Actualmente en Argentina y en buena parte de Latinoamérica, sus poderes militar y político están debilitados frente a la asunción de proyectos de contenido nacionalista y popular. Es por eso, que la derecha opera, principalmente, movilizando los otros tres poderes mencionados.

I- Poder Económico
En el caso argentino, intentaron desestabilizar al gobierno a partir de:
• Fuga de capitales. El gobierno contestó con el control de cambios.
• Inflación. El gobierno está avanzando en el acuerdo de precios.
• Bloqueo de las exportaciones y evasión impositiva. El gobierno tiene un modelo económico sustentable y posee una importante disponibilidad de reservas como para enfrentar las operaciones.

En definitiva, la derecha no puede derribar al gobierno por la vía del poder económico.

II- Poder mediático
“La técnica moderna de la propaganda y la guerra psicológica ha puesto en sus manos un nuevo instrumento: la infamia”. Juan Perón

La derecha, históricamente, dispuso del control de los medios de comunicación. La historia de nuestro periodismo está estrechamente ligada a la de la oligarquía y sus aliados extranjeros.
La operación mediática ejecutada contra el gobierno se organiza a partir de:

a- Movilizar el “sentido común”. Con mucha habilidad los medios activan los “preconceptos” que posee la opinión pública. En particular, los medios difunden los mitos de la “justicia independiente” y de la “libertad de expresión”. Rogelio García Lupo lo describió de la siguiente manera “El país ha sido trabajado por la consigna propagandística de la libertad de prensa como máscara libertad de empresa que va a movilizarse inmediatamente cada vez que el Estado nacional intente aplicar un correctivo a una deformación específica en esta área”.

b- De la “reiteración permanente” de las construcciones que hace de la noticia. Ello lo ejercen a partir de:
- Su control oligopólico del sistema.
- La construcción de la “espectacularidad de la noticia” que les permite conseguir una repetición masiva en un formato simple. La presentan de tal forma que se repite en noticieros y además, en los programas de entretenimiento e interés general.
c- Manejo del supuesto de “universalidad”. La última movilización se caracterizó por la participación directa de la oposición para su convocatoria. Ello marca una diferencia con las anteriores que se presentaron como el resultarte de las “redes sociales” y de los “ciudadanos” independientes. La derecha oculta su interés directo, atento dispone de una bajo poder político y escasa capacidad electoral. Es por eso, que dice representar a “los ciudadanos”, en un intento de persuadir a la franja inestable de la opinión pública de que “todos” comparten un “desanimo” con el proceso político.

Desde el 2009 a la fecha, los medios de comunicación de la derecha no pudieron derrocar al gobierno.

III- Poder Judicial
“La concepción de la justicia reducida a salvaguardar los derechos de los propietarios privados y a que éstos dispongan discrecionalmente de sus bienes, es la idea de justicia oligárquica”. Arturo Enrique Sampay

La derecha argentina, históricamente, tiene una importante representación en la justicia. Tal es así, que la Corte Suprema de Justicia reconoció el golpe de Estado de 1930. No es por nada, que los opositores a Perón de 1945 entre los cuales estaba la embajada de los Estados Unidos y la Sociedad Rural, pidieron que el poder pase a la Corte Suprema.
Quedó demostrado con el accionar de los jueces de las causas del grupo Clarín, que ambos poderes se protegen entre ellos. La justicia defiende a los medios y los oligopolios de la comunicación son un escudo protector de la corporación judicial.

En definitiva, la derecha argentina quiere reconstruir el contexto político de Chile de 1973 o de la Argentina previa al golpe de 1976. Sus métodos son la desestabilización económica, la guerra cultural y el bloqueo judicial. Su objetivo, es el de generar ingobernabilidad política e inseguridad social para imponer sus candidatos.

sábado, 30 de marzo de 2013

Los Incas, la tecnología y el desarrollo nacional

Aritz Recalde, marzo de 2013
“El nuevo instrumento de dominación, más sutil pero no menos efectivo, es la superioridad científica y tecnológica de los países desarrollados”. Amílcar Herrera
“El campo científico – tecnológico debe aportar conocimientos para desarrollar una capacidad adecuada, que permita disponer suficiente poder nacional de decisión, pues cada sector de conocimiento contribuye a fortalecerlo; tener disponible en el momento preciso la tecnología adecuada para lograr los mejores resultados en cada una de las actividades económicas y exportar tecnología con el máximo grado de complejidad posible; sustituir progresivamente la importación de tecnología realizándola a niveles adecuadamente económicos”. Juan Perón
La historia de las naciones está caracterizada por la lucha permanente de los pueblos por alcanzar su liberación. En este marco, los países se desenvuelven en un estado de enfrentamiento permanente, cuyo objetivo primordial es la apropiación y la distribución del poder social. El resultante de ese enfrentamiento frontal o solapado, deriva en el desarrollo de unos Estados y en la dependencia estructural y crónica, de los otros. El hambre del subdesarrollo latinoamericano, es el plato preferido que alimenta el alto nivel de vida de los habitantes de las metrópolis. En la lucha por la supervivencia de las naciones, la ética imperialista que profesan las potencias, se puede disfrazar de progreso, de civilización, de liberalismo o de democracia, pero en el fondo, no es más que la visión del poderoso mundo metropolitano en expansión.
Con la finalidad de alcanzar o de consolidar la hegemonía geopolítica, las potencias organizan e implementan programas bélicos y la guerra o la paz, son momentos circunstanciales de una misma etapa imperialista. Los centros del poder mundial, planifican e imponen modelos económicos tendientes a exportar sus excedentes productivos y a saquear los recursos naturales y materiales de los otros Estados. La tarea militar y las imposiciones económicas, se operan a partir de la acción política y de una batalla cultural permanente. En este marco, las capacidades para la guerra, la política, la economía y la hegemonía cultural, se apoyan sobre la fortaleza científica y tecnológica de los pueblos y de las naciones. A partir de acá, que el campo científico y tecnológico, es uno de los terrenos primordiales en donde se desarrolla el enfrentamiento por la disposición del poder de las naciones.
El Imperio Inca es un buen ejemplo del fuerte vínculo existente entre el conocimiento, la tecnología y la actividad política. Recientemente, la presidenta Cristina Fernández anunció públicamente el “Plan Argentina Innovadora 2020: Plan Nacional de ciencia, tecnología e innovación”. En el contexto del lanzamiento del Programa, hizo una referencia especial a los aportes de conocimiento realizados por parte de los pueblos americanos y en particular, reflexionó sobre algunas de las contribuciones efectuados por el Imperio Inca.  Cristina destacó la importante capacidad de esta nación para desarrollar:
I-              La agricultura. La presidenta comentó que los Incas se destacaron en el cultivo
del amaranto, que es un vegetal sumamente resistente al clima y que tiene más proteínas que el trigo o el maíz. Además, se refirió a las terrazas de cultivo que siguen en pie en la ciudad de Cusco y que les permitió a esos pueblos disponer de un piso ecológico y de un sistema de riego para controlar la humedad del suelo. El resultante, fue mejorar considerablemente el rendimiento de las plantaciones de alrededor de 80 especies vegetales que manejaron.
II-             El conocimiento de la astronomía. Tal cual estableció Cristina, los Incas tenían
un observatorio astronómico. La presidenta mencionó que ese conocimiento les permitió, entre otros temas, determinar las fechas de las cosechas. Además, indujo a los Incas a desplazar las poblaciones a lugares cercanos a la amazonia, cuyas condiciones climáticas eran aptas para aumentar el número de cosechas al año. 
III-            El control de razas animales. Cristina mencionó que los Incas trabajaban la
lana del guanaco y de la vicuña. Tal cual estableció la presidenta, estos animales no producen el efecto desertificación que generan las ovejas y las cabras. Además, esa lana tiene propiedades térmicas que les permitían a los habitantes resistir el frío a más de 5.000 metros de altura.
Recuperando las opiniones de Cristina Fernández de Kirchner, quiero destacar  que  buena parte de la capacidad política de los Incas para edificar su Imperio, se vinculó a capacidad de organización tecnológica y productiva estatal.
Los Incas consolidaron un imperio sobre un territorio que va del sur de Colombia, al centro de la Argentina, pasando por Perú, Ecuador, por Bolivia y por Chile. Su inmensa organización política, incluyó a diversas comunidades sociales y culturales, que fueron anexando en un período extremadamente breve de tiempo (1438 – 1533).
Los Incas eran un imperio y buena parte de su expansión territorial, se organizó a partir de la guerra que les permitió controlar los territorios de las otras etnias. A partir disponer la posesión política y militar de los pueblos, se fueron apropiando de sus recursos culturales y tecnológicos.  Los Incas no fueron grandes inventores, ni importantes descubridores en el plano científico y productivo, pero tuvieron la estratégica capacidad de asimilar los desarrollos culturales y productivos de su época. Esa habilidad, les otorgó una considerable supremacía tecnológica, que favoreció la posibilidad de alcanzar mayores rendimientos en la agricultura y en la producción animal. El excedente producido en la economía fue apropiado por el Estado imperial y con ese recurso, generó las condiciones para la nueva organización geopolítica de América.  El aumento de la producción les permitió a los Incas:
-       Financiar los importantes programas de obra pública, que congregaban a miles de personas que había que alimentar, vestir y movilizar.
-       Solventar los programas de expansión militar de los ejércitos, que recorrieron y combatieron en todo el continente.
-       Costear el mantenimiento de una burocracia de funcionarios públicos y religiosos de los territorios ocupados. En este universo, se incluyeron los funcionarios incas y a los miembros de los señoríos y aristocracias aliadas de los pueblos anexados.
El Imperio fue derrotado con la llegada del español Pizarro. El enfrentamiento de dos civilizaciones también deja varias preguntas y algunas enseñanzas. La primera cuestión interesante, tiene que ver con encontrar una respuesta a cómo hicieron los escasos 160 españoles, para derrotar a 20.000 guerreros incas. No hay una sólo causa, pero entre ellas, hay dos factores que me interesa destacar y que son la tecnología militar y el manejo del arte de la guerra que tenían los europeos. El español poseía el caballo y el arma de fuego. Además, el invasor europeo ostentaba mayor destreza para desenvolver la batalla cultural. Pizarro profundizó las disensiones internas de un Imperio Inca que fue organizado sobre la explotación de más de 100 reinos ocupados política y militarmente. El arte de dividir a los enemigos, es una de las cualidades más importantes del colonialismo europeo y los Incas fueron una de sus víctimas más poderosas. Posteriormente, los españoles eliminaron la clase dominante incaica y con ello, debilitaron la posibilidad de reorganización cultural y política del imperio.
En definitiva, la SUPREMACÍA POLÍTICA de una nación depende estrechamente de su CAPACIDAD PRODUCTIVA y esta última condición, se liga directamente a los AVANCES TECNOLÓGICOS de un Estado.
 

sábado, 16 de marzo de 2013

Guardia de Hierro: historia de una mistificación

 
Aritz Recalde, marzo de 2013
 La designación del cardenal Jorge Bergoglio como el nuevo Papa, desató un profundo debate acerca de su ideología y de su trayectoria política. En este marco, uno de los argumentos más reiterados para definir su personalidad, se refiere a su vinculación con la agrupación política peronista Guardia de Hierro (GH). Buena parte del argumento de periodistas y de académicos, está centrado en reiterar que esa agrupación tiene una ideología de “derecha” peronista.
No me interesa opinar sobre Bergoglio, quién por otro lado, no militó orgánicamente en GH.
Simplemente, considero oportuno polemizar en pocas líneas el argumento que sostiene que Guardia de Hierro es de derecha. Esa denominación es una simplificación. Por el contrario, los militantes de GH forman parte de una generación juvenil que se abocó masivamente a la política, articulando su proyecto personal, con los anhelos revolucionarios y de cambio social de los sectores populares de la Argentina y Latinoamérica.
La agrupación  nació en el año 1962 vinculada al “gallego” Alejandro Álvarez y a Héctor Tristán. Éste último, era un dirigente de origen anarquista, había militado en ámbitos sindicales y participó activamente en la resistencia peronista junto a figuras como John W. Cooke y otros “duros” de la lucha popular contra las dictaduras. El “gallego” Álvarez, con una formación ideológica de izquierda, militó en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y también participó desde el llano, en la resistencia peronista.
Desde su origen, ambos dirigentes tuvieron una práctica intransigente, anti burocrática y promovieron el trabajo social y sindical con las bases. Desde su creación, los miembros de GH mantuvieron una línea política de enfrentamiento a las posiciones negociadoras de Vandor, de la dictadura de Onganía y del resto de los militares. Con el paso del tiempo, la agrupación sumó dirigentes políticos de izquierda universitaria, como fue el caso del socialista Roberto Grabois proveniente del Frente Estudiantil Nacional. En GH participaron intelectuales como Amelia Podetti, que formó parte de las Cátedras Nacionales y que dirigió la Revista Hechos e Ideas. Se sumaron dirigentes de procedencia juvenil católica, como fue el caso de Julio Bárbaro y también de origen judío, como el mencionado Grabois o el economista de Mendoza Roberto Roitman.  
Las lecturas de sus miembros son una radiografía del intenso debate cultural de la época, que supo articular a Mao, con Perón y con el nacionalista y marxista Juan José Hernández Arregui. Tal cual documentó Humberto Cucchetti, GH debatió un amplio espectro de autores y de ideas, incluyendo aquellas ligadas con la renovación religiosa de Theillard de Chardin, con las tesis de la lucha armada de Ernesto Guevara o con el nacionalismo socialista de Frantz Fanon. Según Julio Bárbaro, leían además a Marechal, a Carl von Clausewitz o a Sun Tzu.
Los años sesenta y setenta, fueron una etapa de lucha y de resistencia para los militantes de GH. Sus integrantes protagonizaron una empeñada resistencia contra la violencia institucional de las dictaduras, actuaron en barriadas humildes con los más necesitados y otros integraron la acción sindical en ámbitos como la CGT de los Argentinos. Fueron parte de una épica de lucha y de cambio social, conjuntamente a miles de jóvenes y de trabajadores de izquierda, católicos y nacionalistas.  
Entrados los años setenta, sus miembros promovieron la Organización Única del Trasvasamiento Generacional (OUTG)[1] que se avocó, centralmente, al trabajo barrial con el pueblo. Toda ésta etapa los vio lejos del poder, de los cargos de gobierno y de las diversas corporaciones.
En el año 1973 apoyaron la candidatura de Campora y luego la de Perón. En este contexto, reforzaron una posición sumamente crítica de la lucha armada, cuestión  que los distanció de la Tendencia y de la guerrilla de izquierda marxista. Se propusieron como “guardianes de Perón” y defendieron una línea política de apoyo al presidente, cuestión que los definió como “verticalistas” del primer mandatario. En este contexto, no mantuvieron vinculación orgánica con López Rega, ni con la CNU o con sectores del sindicalismo de derecha.
Toda esta etapa los distancia claramente de cualquier calificación de “derecha”. Por el contrario, formaron parte de una generación juvenil comprometida, incluso con sus propias vidas,  con el cambio social y político. Su articulación era con las bases y no participaron en las estructuras de poder partidario, empresarial y sindical. Incluso, gran parte de ellos no aceptaron cargos públicos en el año 1973.
Muerto Perón en julio de 1974, para gran parte de GH llegó la hora de disolver la agrupación.  Frente a ésta decisión, un sector controlado por Álvarez, continuó con las actividades políticas.  A partir de ésta fecha, no es del todo correcto hablar de GH, sino de un “desprendimiento” o por lo menos, de las actividades de una fractura política que no da cuenta del funcionamiento y de la historia de la agrupación.
En el año 1975  éste sector de GH inició un vínculo con Isabel Perón. Algunos de los ex miembros de GH, justifican su apoyo a Isabel en el intento de evitar el golpe de Estado, reiterando la iniciativa de otras expresiones políticas como fue el caso del Partido Comunista Revolucionario (PCR).
Tal cual menciona Alejandro Tarruella, Jorge Bergoglio se vinculó a los miembros de GH a partir de su participación en la Universidad del Salvador. Según este autor, en el año 1975 Bergoglio nombró en la universidad a dos miembros de GH: Francisco “cacho” Piñón y a Walter Romero. Piñón fue quién le entregó en el año 1977 la designación de Profesor Honoris Causa al almirante Emilio Eduardo Massera.  Bergoglio y muchos sobrevivientes de la dictadura ligados a GH, adujeron que estas acciones tuvieron que ver con un “pacto”, para salvar la vida a dirigentes políticos.
A partir de acá, el comportamiento de algunos de sus miembros fue abonando la tesis de GH de “derecha”. Una mistificación similar ocurrió con la Tendencia y las luchas políticas de los años setenta, que fueron caratuladas a la vuelta de la democracia como uno de los “dos demonios” que “condujeron a la dictadura”.  
Bibliografía
·         Alejandro Tarruela, Guardia de Hierro, Sudamericana, Buenos Aires, 2005.
·         Horacio Verbitsky, Un ersatz, Página 12 14/03/13.
·         Humberto Cucchetti, Combatientes de Perón, herederos de Cristo, Prometeo, Buenos Aires, 2010.
·         Julio Barbáro, Juicio a los 70, Sudamericana, Buenos Aires, 2009.
·         María Sucarrat, La universidad del Salvador nunca retiró el honoris causa a Massera, Tiempo Argentino, 25/11/12.

[1] Grabois conoció a Tristán en España en el marco de una reunión con Perón. A su regreso en el año 1971, se formó la Mesa del Trasvasamiento Generacional (MTG) con Alejandro Álvarez (GH), Roberto Grabois (FEN), Dardo Cabo y Julián Licastro. La MTG se disolvió y Álvarez y Grabois profundizaron sus vínculos que culminaron en el ingreso de éste último a GH.

lunes, 11 de marzo de 2013

Revisionismo histórico o historia oficial universitaria



Aritz Recalde, marzo 2013

Los profesores de las universidades argentinas, siguen enseñando una historia de la educación superior que no es objetiva, sino que y por el contario, es una “política de la historia”. A ese relato lo llamaremos “historia oficial” y se escribió por intelectuales vinculados al partido socialista y radical en el marco del golpe de Estado de 1955. Dicha construcción parcial e ideológica, se popularizó e institucionalizó, a partir de:
- su divulgación ejecutada por los titulares de las universidades entre los años 1955 a 1966.
- la tarea de los interventores de la universidad de 1983.
¿Cuál es el objetivo de la historia oficial universitaria?
a- Justificar el crimen político del que fueron promotores, ocultando la grave violación de los derechos humanos aplicados por la dictadura cívico militar del año 1955 y por los gobiernos posteriores.
b- Desvirtuar, ocultar o desprestigiar, los programas científicos de cariz industrialista, nacionalista y popular.
c- Impedir el desarrollo científico tecnológico independiente del país, obstruyendo los debates existentes en torno de la potencial modificación del sistema cultural argentino.
d- Evitar la posibilidad de que los sectores medios se aúnen políticamente con las clases populares.
e- Impedir que los representantes de la democracia de masas planifiquen de manera conjunta y armónica, la educación superior y el conjunto de las políticas públicas.

Argumentos de la historia oficial universitaria

El eje del relato de la historia oficial, se organiza a partir de ocultar procesos y de sacar de contexto las políticas y las acciones protagonizadas por los actores. Ello les permite a sus detractores, reconstruir momentos de la historia relacionando de manera parcial y confusa, situaciones sustancialmente distintas y contradictorias.

a- La historia oficial universitaria hace apología del terrorismo de 1955
Un caso digno de mencionarse, tiene que ver con la utilización de la palabra “autoritarismo”. La historia oficial reconstruyó el proceso universitario que transcurre entre 1946 a 1955, a partir de pequeños relatos de estudiantes opositores o de docentes disconformes con el gobierno. Sobre esta mirada parcial, se estableció y se reitera con escasos o dudosas fuentes, que Perón fue “autoritario”. Poco se habla de los objetivos reales de proceso político peronista, que propuso refundar por medios legales y pacíficos la universidad, para alinearla con el programa nacionalista y con la justicia social. El gobierno, como nunca en la historia del país, tenía los votos del pueblo y estaba en su derecho y en su deber, de proponer una política nacional universitaria. Además, es oportuno reiterar, que la relación de Perón con la universidad, no fue menos conflictiva que la que enfrentó Yrigoyen con los conservadores (1).

La historia oficial al exacerbar el supuesto autoritarismo peronista, desconoce que durante el gobierno democrático sólo se generaron debates propios de una transición de un gobierno de un partido, hacia una nueva fuerza política. Estas fricciones y esos debates, son los que componen la democracia y es habitual que existan.
Lo que realmente debería ser definido de “inaceptable”, es el tipo de oposición de los reformistas a las agendas del sistema político constitucional. Para combatir una democracia y bajo la ficción de un supuesto “autoritarismo”, apoyaron un golpe de Estado sangriento. La historia oficial ocultó que el fondo del problema, no era simplemente la administración de la universidad, sino la incapacidad de los viejos partidos políticos para ganar elecciones en el país.
Los reformistas se atribuyeron una legitimidad que no tenían y terminaron impulsando una dictadura, que desde todo punto de vista, es inadmisible. Ningún debate político en democracia entre alumnos, docentes o funcionarios, puede derivar en el apoyo público al terrorismo. Las diferencias que podían tener los docentes renunciantes con las decisiones de la democracia constitucional, nunca pueden conducir a hechos violentos como fue el bombardeo de junio de 1955 o los fusilamientos de 1956.

Frente a ello, se sigue repitiendo, paradójicamente, que en 1955 se “democratizó la universidad”, escondiendo que desde esa fecha, los miembros de la institución ocuparon violentamente e ilegalmente, los espacios de gestión. La universidad argentina organizada como producto del sangriento golpe de Estado, le debe una autocrítica y una disculpa sincera al conjunto del país. Ninguna institución educativa o cultural, puede reivindicar en nombre de la ciencia o de la autonomía, los actos de terror o de tortura contra poblaciones civiles.


b- La historia oficial universitaria promueve la ruptura del sistema constitucional
El planteo de la historia oficial universitaria, disimula que en buena parte de su relato hace apología de la ruptura del orden constitucional, para imponer en su lugar un sistema político dictatorial. Un caso ejemplar de esta actitud, es la reivindicación que hacen los historiadores del “decreto ley” 6403/55 que le otorgó al partido socialista y al partido radical, el manejo de la universidad . Debería decirse al enseñar la historia del proceso, que la figura normativa mencionada es producto de la clausura del parlamento por decisión de una dictadura, cuestión que permitió que el ejecutivo sancione, ilegalmente, decretos con fuerza de ley.

En definitiva, la historia oficial universitaria al reivindicar los “decretos leyes” sin efectuar crítica alguna al problema de fondo, hace apología de la dictadura y privilegia la aplicación de la fuerza sobre el debate y el consenso que tienen que tener las leyes fruto del parlamento.

Para justificar tan gravosa actitud, se repite que las normas educativas peronistas serían “privativas” de la libertad, cuestión que no es exacta, ni cierta. Ahora y pese a ello, lo que debería decirse ante todo, es que la dictadura derogó ilegalmente la ley del congreso 14.297/54 y derribó la Constitución de 1949 que y entre otros temas fundamentales, introdujo la autonomía universitaria en la Carta Magna. No está mal que los miembros de la universidad no compartan un artículo de una ley y tienen derecho a expresarlo. Lo inadmisible, es que para modificarlo incurran en la violación del sistema constitucional y en la apología de los gobiernos castrenses.


c- La historia oficial universitaria esconde hechos fundamentales
La historia oficial universitaria resalta algunas fechas y desconoce otras.
Por ejemplo, su relato estableció que la dictadura militar de 1966 fue una “bisagra” para el funcionamiento del sistema. Todos los educadores de sistema acuerdan lo pernicioso que fue la “noche de los bastones largos”. Ahora, lo que no es frecuente escuchar o leer, es qué ocurrió y cuáles fueron las víctimas de la violencia impulsada entre 1955 y 1966. No existe conciencia de que Onganía en el plano de la aplicación de la violencia, no fue más radical que la dictadura cívico militar de 1955, que también asaltó las universidades. Por ejemplo, durante Ongania no se produjo un bombardeo terrorista como el de junio de 1955. Durante Onganía, hay escasos sucesos comparables al nivel de brutalidad de los fusilamientos como los de 1956 (3). Cuando se reconstruye la intervención de la universidad de 1955, no se dice nada de los “comandos civiles”, que aplicaban actos terroristas oficiando como un antecedente importante de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) de los años setenta.

Poco se escucha en las aulas universitarias el hecho de que en 1955 se expulsaron a todos los docentes de la universidad, se derogaron las leyes de la democracia, se cerraron periódicos, se aplicó una censura con rasgos fascistas (4) a la cultura o que se persiguió a estudiantes en el marco del un proceso político profundamente represivo y salvaje. En definitiva y cuestión que tiene que destacarse enfáticamente en el aula para que no se repita, es que la violencia de 1966 es la consecuencia lógica y directa del golpe terrorista de 1955.
En definitiva, al sacar de contexto los debates y al priorizar aspectos secundarios, lo que no se enseña a los estudiantes es que en la Argentina hay varios modelos de universidad. La historia oficial universitaria, difunde una simplificación al reiterar que la institución es el mero resultante del programa de los liberales que fundaron la UBA en 1821 y de los reformistas de 1918. Según este postulado, por fuera de estas tradiciones académicas no hay propuestas propositivas, sino meramente actividades represivas (5).
Además de la tradición liberal y de la reformista, se debe destacar que existe un tercer modelo universitario que es el del nacionalismo popular. El peronismo promovió una ciencia aplicada a la innovación tecnológica e impulsó una apuesta a la consolidación de una agenda educativa regionalizada. Con dicha finalidad, propuso planificar estratégicamente los recursos humanos y materiales, conjuntamente con la agenda pública de la democracia de masas. Contrariamente a la nueva tradición educativa, los liberales plantearon que los grupos económicos concentrados eran los titulares que tenían que organizar la universidad. Los reformistas resistieron las propuestas del proyecto nacional y se atribuyeron la “propiedad” de la universidad y el derecho a sedición contra las autoridades democráticas.

El nacionalismo popular impulsó las carreras aplicadas al programa de industrialización y proyectó una universidad capaz de superar el perfil de servicios, típico del modelo educativo liberal del país agroexportador. Tanto liberales como reformistas, favorecieron un distanciamiento entre ciencia y tecnología, cuestión que buscó revertir el nacionalismo popular.
Finalmente, la historia oficial universitaria no dice que parte importante de los conflictos de la década del cuarenta, surgieron como una resistencia institucional a la decisión del peronismo de promover un modelo de educación superior al servicio de la igualación social. Frente a la gratuidad de los estudios sancionada en 1949, los liberales propusieron el acceso restricto para profundizar las desigualdades sociales. En los hechos y tomando distancia del movimiento original, los reformistas con su concepción “cientificista”, impulsaron una universidad elitista separada de los problemas sociales del conjunto del país.

Los académicos podríamos debatir los valores que subyacen en la historia oficial universitaria que enseñamos y para eso, no estaría mal partir de algunos acuerdos básicos fundamentales. Por ejemplo, ¿se puede apoyar una dictadura para obtener un privilegio en una institución cultural?, ¿la universidad no debería defender sin contemplaciones los valores de los derechos humanos, la justicia social y las formas constitucionales?, ¿los debates de la universidad no deberían resolverse en democracia, en lugar de apoyar golpes militares?. Por otro lado, es pertinente preguntarse: ¿es oportuno seguir reiterando que es legitimo el enfrentamiento de los representantes de la democracia de masas y el cogobierno universitario?, ¿quién tiene la legitimidad para promover agendas de debate en las universidades nacionales, los representantes electorales de 40 millones de argentinos, meramente los miembros internos de la institución, ambos?, ¿toda propuesta de cambio de la universidad iniciada desde el Estado, puede considerarse un ataque a la autonomía?.


Citas
(1) Yrigoyen intervino las universidades desde el Poder Ejecutivo y desplazó a sus adversarios conservadores de la universidad, favoreciendo el ingreso de los reformistas. Varios de estos últimos reunidos en a FUA, realizaron manifestaciones de apoyo público a los golpes de Estado de 1930 y de 1955.
(2) La posibilidad de ejercer el derecho al “cogobierno” bajo el esquema “tripartito”, no alcanzó a la mayoría política del país que estaba proscripta y que era ferozmente reprimida.
(3) Contando con el apoyo público de los miembros reformistas de la universidad, desde el año 1955 el país fue gobernado bajo diversos planes represivos. El bombardeo de junio de 1955 contó con el apoyo público de radicales, socialistas y conservadores y dejó más de 350 víctimas. En el año 1956 se fusilaron 27 personas. Frondizi aplicó el Plan de Conmoción Interna del Estado contra los reclamos sindicales y juveniles. Felipe Vállese fue desapareció durante la presidencia de José María Guido. La violencia iniciada en 1955 posibilitó que el gobierno de Ongania en la antesala del Cordobazo, asesine a Juan José Cabral, a Alberto Ramón Bello y a Luis Norberto Blanco. La resistencia popular en el cordobazo de 1969, culminó en una represión que no alcanzó las cifras de los fusilados de 1956 y tras la pueblada, asesinaron alrededor de 14 personas. Es interesante mencionar, que ni siquiera los militares que aplicaron la Masacre de Trelew se animaron a defender públicamente la ley marcial como habían realizado los universitarios. La “Masacre” se produjo durante la gestión de Lanusse e implicó el fusilamiento de 19 personas. A diferencia de los fusilamientos de 1956 que apoyó el reformismo, los militares en Trelew no aplicaron la “ley marcial”, sino que arguyeron el pretexto de la “ley de fugas”. 16 de los 19 fusilados, murieron en el acto.
(4) Se sancionó el fascista Decreto ley 4161/56, “Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista”. Se clausuraron periódicos nacionales como El líder, el 45, Lucha Obrera, Norte, El Federalista, De Frente, El Descamisado, Palabra Argentina, Doctrina, Renovación, entre otros.
(5) La historia oficial universitaria reitera el eje de la civilización y la barbarie, que fue exportando por las potencias colonialistas y que fue asimilado por figuras como Domingo F. Sarmiento. La historia de la universidad se organizó de manera “dicotómica” y los liberales y los reformistas serían la civilización y Rosas y el peronismo, ocuparon el lugar de la barbarie autoritaria. La civilización derivó en la defensa de la “autonomía” universitaria y se acusó de “barbarie, de flor de ceibo o de alpargatas”, a los que plantearon otro proyecto cultural cumpliendo el mandato de la soberanía popular.



jueves, 7 de marzo de 2013

Hugo Chávez, diccionario político del nacionalismo popular



Aritz Recalde, marzo 2013

Hugo Chávez fue un verdadero diccionario político para buena parte de la juventud militante del continente. Incluso, me atrevo a decir, que en pleno neoliberalismo y gracias a Chávez, sectores políticos de izquierda y de centro de la Argentina, entendieron o al menos revisaron, algunos preconceptos sobre el peronismo, el varguismo o el cardenismo. El venezolano hizo escuela con su andar y favoreció la comprensión de las luchas nacionales y populares de nuestros pueblos, develando la farsa de las atiborradas teorías del “populismo” y de otras formulas del pensamiento dependiente de las academias. En base a esta comprensión histórica, pudo surgir la unidad entre los pueblos del continente y sus conductores Kirchner, Evo, Múgica, Ortega, Lula, Lugo, Dilma, Correa o Cristina.

Su trayectoria fue una verdadera escuela y en plena debacle neoliberal, sembró y dio vigencia a las ideas y a los postulados de los nacionalismos que habían sido sepultados bajo el neocolonialismo del supuesto “final de la historia”. La revolución bolivarian, en una tarea profundamente educadora, les otorgó vitalidad a figuras intelectuales como Ugarte, como Haya de La Torre o como Hernández Arregui.

Su acción impulsó un camino hacia la formación de una sociedad solidaria y emancipada del poder neoliberal. Con ello, Chávez recuperó los sueños y las consignas del socialismo nacional por los que había luchado la juventud de los años setenta. Es por eso, que la revolución bolivariana nos impulsó y nos obliga actualmente, a releer a la izquierda nacional de Cooke, de Abelardo Ramos o de Galasso.

Con su tarea patriótica, retomamos la perspectiva cultual y política del antiimperialismo, revitalizando la teoría de la dependencia y marcando una agenda de debate que recuperó lo mejor de las tradiciones culturales de nuestros patriotas. Chávez fue un revisionista convencido de que la conciencia histórica de los pueblos, es la base de la conciencia nacional revolucionaria. En este camino, su vocación tercermundista lo reencontró con Tito, con Mao y con Perón. Su nacionalismo militar lo abrazó con Alvarado, con Mosconi y con Torrijos. Su ideal latinoamericanista, lo hermanó con San Martín, con Bolívar, con Allende y con Kirchner. Su compromiso con los humildes, lo reunió con los curas de la teología de la liberación y con Eva Perón. Su vocación antiimperialista, escribió una hoja central en libro de las luchas anticoloniales que fueron impulsadas por Tupac Amaru, por Artigas, por Rosas y por los miles de militantes que dieron sus sueños e incluso sus vidas, por la construcción de una patria justa, libre y soberana.


Chávez, como Perón o Fidel Castro, son la certeza de que el cambio de sociedad es necesario y que la injusticia es intolerable. Chávez fue la muestra en pleno siglo XXI, de que la revolución es posible y que además, tarde o temprano, los pueblos latinoamericanos y del tercer mundo, unidos, organizados y solidarios, venceremos. Caiga quién caiga, cueste lo que cueste.





La gobernación de Eduardo Duhalde 1991- 1999

  El proyecto político que transformó la  Provincia d e Buenos Aires Prólogo Eduardo Duhalde, febrero de 2026 Cuando llegó a mis manos el bo...