Aritz Recalde, mayo 2012
“Concordamos: primitivo, bárbaro, irracional no son
categorías científicas, sino políticas; sirven para designar el enemigo interno
o externo; para justificar la injusticia de que se lo hace víctima”. Amelia Podetti
“Frente a la crisis se puede formular la hipótesis del
desarrollo de un nuevo pensamiento, que no sólo pueda expresar en sus
verdaderas estructuras y en sus verdaderas dimensiones el proceso contemporáneo
de la universalización, sino que también pueda plantearse cuáles son las
alternativas reales que están en juego, a partir de cuál es la naturaleza de
esa crisis, de cuáles son los caminos para la solución”. Amelia Podetti
La
filosofa argentina Amelia Podetti
analizó detenidamente los alcances interpretativos de las ciencias sociales y
humanas de su época. En particular, estudió las relaciones entre el pensamiento
científico y las disputas de poder en América Latina. Del análisis de su obra,
surge una hipótesis de lectura que está centrada en el hecho de que el
pensamiento europeo generado por las ciencias humanas y sociales, poseía serias
deficiencias teóricas y metodológicas para comprender cabalmente la sociedad y
los cambios políticos que se producían en el tercer mundo. Tal
cual vamos a mencionar en el trabajo, Podetti organizó dicha perspectiva sobre la
demostración de dos grandes supuestos:- los intelectuales situados en las ciencias
sociales y humanas de Europa, empleaban una arquitectura teórica que les
impedía aplicar un estudio objetivo de las sociedades no europeas. Estos aprioris
conceptuales, derivaban en explicaciones de los procesos sociales como “racionales
o irracionales” y tal cual estableció Podetti, “la explicación “científica” acerca de los países dependientes, sus
relaciones con los países centrales y el proceso histórico que instauró la
dependencia, maneja como categoría central la contraposición racionalidad /
irracionalidad”.- la
producción de conocimiento de las ciencias sociales y humanas, era un medio
para profundizar las relaciones coloniales y de sojuzgamiento de Europa sobre
el tercer mundo.
A
continuación, vamos a recuperar las opiniones de Amelia Podetti sobre Levi
Strauss, Carlos Marx, Thomas Hobbes y José Ingenieros.
·
La antropología europeísta
“Pero después de Marx y Freud, a cuyas enseñanzas Levi
Strauss otorga un alto precio, ya no puede concebirse la posibilidad de poner
fuera de juego todos los mecanismos, estructuras, categorías, valores de la
sociedad, internalizados en el individuo por una presión social que lo modela
desde antes de su nacimiento, mediante una mera decisión (…) Levi Strauss
propone sustituirlo por otra racionalidad que no es la de otra sociedad sino de
la ciencia. La ciencia, por supuesto, occidental”. Amelia
Podetti
(A 3er M, N° 2, p 41).
En
el número 2 de Antropología del 3er M de mayo de 1969, Amelia Podettí publicó
“La antropología estructural de Levi Strauss y el tercer mundo”. En dicho
documento, la autora realizó una recuperación crítica de los postulados de la
antropología y de sus alcances para la interpretación de las sociedades
periféricas.
En
el texto, Podetti estableció que Levi Strauss analizaba la realidad del tercer
mundo a partir de un conjunto de categorías que eran organizadas sobre una teorética
racionalidad universal. Según la autora, dicho punto de partida carecía de objetividad
y en su lugar, reproducía la cosmovisión ideológica del europeo. Podetti se
refirió a ello cuando estableció que “Creemos
que Levi Strauss incurre en el mismo egocentrismo e ingenuidad que reprocha a
Sartre: la racionalidad que la etnología va a “descubrir” en las sociedades
exóticas no es más que un modo de la razón europea: la razón analítica del
pensamiento matemático y físico – matemático (y que en realidad es una
interpretación, ya empobrecida y mistificada, del ejercicio de ese
pensamiento): las sociedades exóticas se caracterizan a la vez “por una
devorante ambición simbólica… y por una atención escrupulosa enteramente vuelta
hacia lo concreto”, pero una actividad simbólica y la atención a lo concreto no
se integran dialécticamente, sino en una relación abstracta donde la ambición
simbólica devora lo concreto, según hemos visto, aunque Levi Strauss hable de inserción
y de integración” (A 3er M, N° 2, Pp. 35 y 36).
Levi
Strauss aplicaba una teoría cuyo contenido
ideológico profundizaba el error del empirismo lógico, que estaba caracterizado
por separar lo que es “racional”, de la “realidad” que se quiere interpretar.
En sus palabras “Esta interpretación,
tanto por lo que dice como en lo que oculta, del pensamiento primitivo presenta
una sorprendente analogía con el empirismo lógico: también el empirismo lógico
proclama, a la vez, su devorante (o más bien devoradora) ambición conceptual y
su respeto por los hechos (…) con el
nombre de empirismo lógico designamos lo que nos parece construir un esquema
lógico básico de todas las ideologías cientificistas y que incluye los
siguientes momentos sistemáticamente enlazados: divorcio de la razón y lo real,
reducción de la lógica a mera analiticidad, logitización de lo real o, como
decía Kant “intelectualización de los fenómenos”, recurso a los “hechos”, a lo
real ya interpretado y asignación de irracionalidad a todo lo real que no se
deja reducir a mero predicado conceptual” (A 3er M, N° 2, Pp. 35 y 36). En
esta línea de interpretación, Podetti amplía los alcances concretos que
adoptaba la racionalidad antropológica europea y sostiene que “Cuando Levi Strauss descubre ““la estructura
subyacente” de una institución o de un mito indígena no hace más que trasponer
al pensamiento indígena categorías que los ideólogos de la sociedad industrial
han elaborado interpretando y empobreciendo el ejercicio del pensamiento
científico de su sociedad, pero en modo alguno da cuenta no ya de la
especificidad de esa sociedad, sino tampoco de la racionalidad y la lógica que
le son propias” (A 3er M, N° 2, p 36). Tal cual se lee, en opinión de la
autora la antropología estructural intentaba forzar los procesos culturales y
materiales del tercer mundo a la lógica, a la razón y a los “universales” de la
ciencia europea.
Podetti
remarca el hecho de que la actividad de los intelectuales y los teóricos
europeos, se inscribía en el contexto histórico situado, caracterizado por
promover un sistema de dominación colonialista e imperialista. En este marco,
la producción de conocimiento científico podía ser instrumentado como una
justificación y “racionalización” de los sistemas de poder europeos.
La
expansión de Europa sobre el tercer mundo, era presentada como una ley
universal y necesaria, del desarrollo del progreso capitalista. Las sociedades
ubicadas geográfica e históricamente por fuera del occidente europeo, eran
analizadas a la luz de los esquemas de desarrollo, teóricamente, objetivos y
racionales y “del mismo modo que el
positivismo presentaba como leyes científicas y por lo tanto objetivas,
universales, necesarias y racionales del desarrollo social las exigencias
políticas de la sociedad industrial europea en expansión imperialista, Levi
Strauss presentan como leyes necesarias y universales del espíritu humano un
modo particular de racionalidad de una sociedad particular: la occidental. Y de
este modo la “equivalencia valorativa” desaparece totalmente: no sólo hay una
sociedad que produce una “ciencia” extra social, por así decir, sino que su
racionalidad es universalizada y transferida a las sociedades que la etnología
estudia: si esas sociedades son racionales es por que en ellas la razón
occidental pretende reconocerse” (A 3er M, N° 2, p 49).
Las
limitaciones y falencias del planteo conceptual de Levi Strauss y la antropología, se originaban desde su condición
misma de ser un producto social e histórico situados. A partir de acá, Podetti
estableció que “Levi Strauss pasa por
alto el hecho de que la etnología es el producto de una determinada sociedad,
que le impone necesariamente su sistema de categorías, esto es, su modo de
recortar, de interpretar, de relacionar, intelectuales, sensibles, corporales,
estéticos, religiosos, su concepción de la sociedad y del hombre y que, de ese
modo lo integra dentro del marco de su programa político más general: producto
de una sociedad colonialista, la etnología también lo será, no por decisión
consciente y voluntaria de los etnólogos, sino por que, incluso a despecho de
lo que el etnólogo crea y se proponga, ella participa, como todo producto
social, de las más profundas estructuras simbólicas de esa sociedad a través de las cuales ella
realiza y expresa su opción fundamental” (A 3er M, N° 2, p 40).
En
la opinión de Amelia Podetti y resumiendo, la antropología de Levi Strauss:
- Era
una arquitectura teórica incapaz de interpretar los cambios de las sociedades
del tercer mundo.
- Reproducía
bajo justificaciones “científicas”, la ideología eurocentrista.
- Interpretaba
a las sociedades del tercer mundo como “irracionales”, atrasadas o “bárbaras”.
Frente a ello, Europa aparecía como el centro de la historia universal a partir
del cual el resto de las sociedades iban a ser “comparadas”.
- Producía
información que era empleada por las empresas colonialistas.
La
antropología y la expansión colonialista
“Levi Strauss es un humanista europeo, es decir un
colonizador de pueblos “salvajes”; sin poder militar, ni económico, ni
tecnológico, el arma será la ciencia”. Amelia
Podetti
(A 3er M, N° 2, p 47).
“Es decir, el etnólogo, si quiere ser científico, debe
asumir una posición de “neutralidad valorativa”. Pero ¿cómo alcanzar el lugar
extra social y extra histórico desde donde ejerceríamos nuestra aprensión científica
a valorativa cuando la etnología es justamente la “ciencia” social que nace
para justificar y al mismo tiempo informar a la prensa colonialista europea?
(…) durante los siglos 16 y 17 los estudios etnográficos parecen no hacer otra
cosa que describir la monstruosidad, las anomalías, las deformidades, en una
palabra, la irracionalidad de los salvajes”. Amelia
Podetti (A 3er M, N 2, p 38).
En
opinión de la autora, la antropología era doblemente conservadora
políticamente. Por un lado, dificultaba la comprensión de los cambios y las
revoluciones del tercer mundo, a los que caracterizaba como carentes de lógica
y de viabilidad política e histórica. Por otro lado y cuestión importante, los
trabajos de campo de los antropólogos suministraban insumos para la ocupación
colonial de las periferias y tal cual lo menciona la autora en el epígrafe.
Sobre
el primer aspecto, Podetti, sostuvo “Pero
si nuestras híbridas sociedades resultan impensables -salvo quizás las cuñas neocoloniales-, para
la lógica estructuralista, mucho más aún lo es el hecho histórico decisivo que
las sociedades del tercer mundo están realizando. Levi Strauss no puede
proporcionar categorías para pensar ninguna revolución (…) Desde ésta
perspectiva, -y esto nos importa-, pierde todo sentido la antítesis entre
revoluciones racionales, civilizadas, modernas, políticas, y revoluciones (o
rebeliones) irracionales, bárbaras, primitivas, pre políticas, que, desde
Ingenieros hasta Hobsbawm, es uno de los leitmotive de la sociología
“científica” cuando se ocupa de las áreas periféricas. Para Levi Strauss los
modelos de racionalidad revolucionaria que el cientificismo nos ofrece
alternativamente, son tan irracionales como cualquier rebelión primitiva: son
un desorden, una ruptura de la racionalidad más violenta o más profunda que los
acontecimientos ordinarios” (A 3er M, N° 2, Pp. 45- 46).
·
La ciencia moderna en Hobbes y Marx
“Si analizamos el contenido de la ciencia que nos
presentan Hobbes y Marx y tratamos de desentrañar su verdadero sentido veremos
que se trata en ambos casos de presentar bajo la “forma científica” el proyecto
de esa sociedad con todas sus implicaciones: económicas, antropológicas,
éticas, políticas. Y la forma “científica” les otorga validez universal y
necesaria, objetividad, carácter apodíctico como quería Hobbes”. Amelia Podetti (Hechos e Ideas,
Año 2, N° 8, p 75).
“Pero más allá de estas diferencias tanto Hobbes como
Marx están totalmente identificados con las convicciones más profundas del
nuevo orden “moderno”, de la comunidad disociada: el materialismo como
filosofía, el egoísmo como motor de la conducta, el lucro, la competencia y la
guerra como relaciones básicas y fundamentales entre los hombres, la
glorificación de la actividad económica y técnica, la concepción de la vida
humana y de la historia en términos económicos, el repudio de la filosofía y la
sobreestimación de la ciencia físico – matemática, el ateísmo y la consecuente
negación de un destino trascendente y de todo valor espiritual; la
justificación de la expansión y de la explotación imperial; la degradación de
la naturaleza, convertida en presa de los apetitos y objeto de guerra entre
hombres; un hombre que al mismo tiempo es degradado de su dignidad cuanto mero
ser económico y puesto por encima de la naturaleza como una cosa a la que debe
someter y explotar”.
Amelia Podetti
(Hechos e Ideas, Año 2, N° 8, p 86).
En
el año 1975 Amelia Podetti publicó “La Comunidad disociada y sus filósofos”. En
el texto, la autora analiza los postulados de Hobbes y de Marx como dos
exponentes importantes del pensamiento moderno. Como
veremos, Podetti entiende que los autores comparten:
- el
optimismo sobre la capacidad de la ciencia moderna de interpretar el mundo,
superando las concepciones filosóficas, ideológicas o religiosas anteriores.
- el supuesto de que las ciencias naturales eran
puntos de partida a partir de los cuales organizar las ciencias sociales.
- el
supuesto de la expansión ilimitada de la evolución y el progreso de la sociedad
occidental.
- una
opinión proclive a las acciones coloniales sobre las sociedades periféricas.
Hobbes
y el método de análisis de las sociedades
Tal
cual muestra Podetti, Hobbes intentó producir un marco de pensamiento capaz de
superar la arquitectura conceptual de su época. Su crítica a las teorías
sociales, buscaba dar por tierra con las interpretaciones de la filosofía y tal
cual sostiene Podetti, “este tipo de crítica constituye un lugar
común en el pensamiento moderno y forma parte de la guerra contra la cultura
medieval” (Hechos e Ideas, Año 2, N 8, p 71).
El
pensamiento moderno iba a dar por tierra la filosofía griega y escolástica y
con esa finalidad, Hobbes recuperaba los avances de las ciencias naturales y “afirma que hay una única ciencia: la
geometría, y que para conocer las causas verdaderas de las cosas el único
método es la geometría, conforme lo demostró Galileo al aplicarla para conocer
los fenómenos naturales (…) Hobbes asume que también el hombre, la sociedad y
el Estado son reductibles a cuerpo y movimiento y que, por lo tanto, es posible
construir también allí una ciencia rigurosa y apodíctica, objetiva, necesaria y
universal” (Hechos e Ideas, Año
2, N° 8, p 71).
La
nueva ciencia iniciada por Hobbes, sería un insumo para los gobernantes ávidos
de dar estabilidad y continuidad al ordenamiento político monárquico. Por el
contrario y como muestra Podetti, su planteo sería favorable a que los
territorios, pueblos y gobiernos externos a Europa, sean sometidos a
operaciones coloniales de desestabilización para su posterior expoliación y
saqueo.
Marx
y el método de análisis de las sociedades
Según
Podetti, “Tanto Marx como Engel
repudiaron siempre a la filosofía como saber teórico y consideraron que ella
debía ser superada por dos vías: la revolución y la ciencia” (Hechos e Ideas, año 2, N° 8, p 73). En
este cuadro, para Marx gran parte de las producciones científicas de su época se
caracterizaban por tener una parcialidad y una incapacidad interpretativa
evidentes. Frente a ello, elevaba el socialismo
científico que tenía que superar las interpretaciones cargadas de ideología
de la filosofía y de la economía política que denominó burguesas.
Podetti
establece que Marx suponía que las ciencias naturales eran uno de los pilares
sobre los cuales se organizaba la sociedad industrial capitalista. Es por ello,
que la autora entiende que Marx no avanza demasiado en una crítica de los
alcances políticos y de la ideología que poseían las ciencias naturales. Dicho
punto de partida, conduce a Marx hacia un optimismo acrítico de los efectos de
la ciencia y de la técnica occidental y “Pareciera
que las ciencias sociales son ideológicas pero no así las ciencias físico –
matemáticas. Marx ha criticado todo, desde la religión a la economía política,
pasando por el derecho, la filosofía, la historia, la política pero, ¿cuántas
líneas ha dedicado a la crítica de la ciencia físico – matemática, a la crítica
del entendimiento abstracto, analítico, formal, que ya Kant y sobre todo Hegel analizaron en profundidad?. Y en cambio
dedica muchas páginas, en muchas y diversas oportunidades, a la crítica de la
ciencia social burguesa” (Hechos e Ideas,
Año 2, N° 8, Pp. 74 y 75).
Podetti
establece que la metodología aplicada por Marx para comprender el desarrollo de
las sociedades y pese a plantearse como neutral, repetía visiones preconcebidas
que impedían el análisis objetivo de las sociedades del tercer mundo. La autora
muestra como Marx eleva el sistema de dominación capitalista europeo con su
sistema económico y tecnológico, como el programa evolutivo y universal que
repetirían todas las sociedades. En sus palabras, “Es sabido además que sometió a una crítica implacable a la ciencia
económica denunciando justamente su función encubridora y apologética. Pero a
su vez Marx incurre en el mismo pecado que denuncia en los economistas: elevar
a modelo universal y necesario un caso histórico particular por la misma razón,
su identificación profunda con ese orden, con sus fundamentos únicos” (Hechos e Ideas, Año 2, N° 8, p 77).
En ésta
concepción, el modelo de desarrollo europeo era exportado como el camino
evolutivo necesario hacia el progreso y “Marx
universaliza de este modo una sociedad histórica y particular –pues ha
elaborado su teoría sobre la historia a partir de la observación y el estudio
de un solo caso: el de la formación y estructura de la sociedad capitalista en
Inglaterra – y se vale para ello del carácter “científico” que atribuye a su
teoría” (Hechos e Ideas, Año 2, N°
8, p 78).
La
explotación colonial
“Se suele objetar que tanto Marx como Engel se pronunciaron
en contra de la política colonial citando fuera de contexto frases como: “El
pueblo que avasalla a otro pueblo, forja sus propias cadenas”. Pero esta frase,
como otras que consideran “un gran crimen” la conquista de un pueblo, se
refieren a un solo y único caso: Irlanda”. Amelia
Podetti (Hechos e Ideas, año 2, N°
8, p 81)
Podetti
establece que el planteo de Hobbes fue favorable a la acción colonialista
inglesa y “Hobbes advirtió el papel de la
expansión colonial en la política inglesa pues fue uno de los que idearon el
plan gigantesco de la conquista de Sud América para Inglaterra y aunque ese
plan no llegó a ejecutarse –se redujo a la ocupación de Jamaica- Spengler
afirma que “quedó a su autor la gloria de haber sido uno de los fundadores del
imperio colonial inglés”” (Hechos e Ideas,
Año 2, N° 8, p 79).
La
autora sostiene que la teoría de Marx fue favorable al colonialismo europeo. En
el planteo de Marx, el tránsito hacia la nueva
sociedad iba a estar caracterizado por el desarrollo tecnológico universal
y evolutivo de las fuerzas productivas. A partir de acá, Podetti menciona que
Marx apoyó algunas intervenciones coloniales de Europa en el resto del mundo. Partía
del supuesto de que el colonialismo llevaría el capitalismo y junto a él, generaría
el proletariado industrial que era definido como el sujeto transformador de la
historia que marchaba hacia el socialismo.
Por
un lado, la autora analizó los derivados conceptuales de la teoría marxista y
su inscripción en la esfera del tercer mundo. Asimismo, incluyó algunas
menciones de Marx sobre la expansión imperialista inglesa y sobre Bolívar.
Podetti
releyó El Capital de Marx y revisó la descripción efectuada por el autor acerca
del proceso de acumulación originaria y el lugar que le dio a América. Podetti
menciona como Marx resaltó la apropiación de la plusvalía de los trabajadores
privados efectuada por parte de la burguesía. Dicha apropiación, formó parte de
la acumulación originaria sobre la cual se estructuró el desarrollo
capitalista. En dicho contexto, Podetti entiende que Marx no atribuyó la
centralidad debida que tuvo la expoliación colonial en el proceso de
acumulación originaria del capitalismo. El capitalismo Europeo, menciona la
autora, se edificó en buena parte a partir de la apropiación del oro o la plata
extraída de las posiciones coloniales.
Avanzando
en los alcances concretos que tuvo la teoría marxista para la comprensión de
las sociedades del tercer mundo, la autora mencionó que la interpretación
evolutiva realizada por Marx lo llevó a apoyar las operaciones coloniales
europeas. En sus palabras: “Por otra
parte afirma el carácter civilizador de la expansión colonial. El pensamiento
de Marx acerca del problema colonial no cambia, aunque se advierte un creciente
disgusto ante los modos de la explotación y la guerra colonial. Pero nunca
critica ante los modos de la explotación y la guerra colonial. Pero nunca critica
o cuestiona el hecho colonial en sí, la política colonial como tal, sino la
forma de esa política. Denuncia la torpeza, la rapacidad, la estupidez, la
cortedad de visión, la crueldad de la política colonial, que incluso, la hacen
menos eficaz y menos rendidora desde el punto de vista económico y político
para la metrópoli, pero en última instancia todo eso resulta secundario ante el
papel civilizador que la potencia colonial – aun sin saberlo- está cumpliendo
(…) O sea que la civilización avanza de la forma más bárbara, rapaz y estúpida;
incluso Marx llega a celebrar el coraje y los motivos éticos con que los
pueblos barbaros se defienden de un avance civilizador alimentado por la
búsqueda desaforada de lucro, pero eso le parece una “copla trágica”, no un
motivo para cuestionar la validez de la política colonial” (Hechos e Ideas, Año 2, N° 8, p 80).
Continuando
dicha interpretación, Podetti se refiere a las opiniones positivas que efectuó Friedrich Engel
sobre la anexión de California por parte de la ocupación militar de los Estados
Unidos en el año 1846.
La
autora cita las opiniones peyorativas de Marx sobre Bolívar cuando establece
que “ver que comparen a Napoleón con el
pillo más cobarde, más vulgar y miserable, es algo que excedía todo límite.
Bolívar es el verdadero Soulouque”. Tal cual muestra Podetti, la opinión de
Marx se relaciona a una apropiación acrítica y lineal, de las acciones
culturales y políticas inglesas construidas y difundidas por los británicos en
su lucha contra España para despojarla de territorios y mercados. Lejos de una interpretación
objetiva, Marx recibe una perspectiva ideológica e intencionada, sobre los
hechos americanos y por ello Podetti estableció que “Creemos que el problema es más profundo: la leyenda negra
antiespañola constituyó un arma muy eficaz y duradera de la guerra secular que
Inglaterra mantuvo con España precisamente para obtener el control de las
colonias hispánicas. Y queda claro que Marx aprueba plenamente la política
colonial inglesa” (Hechos e Ideas,
Año 2, N° 8, p 82).
·
Civilización y barbarie en José Ingenieros
“Esta teoría cuyo eje consiste en la “universalización”
de una sociedad particular, proclamada “necesaria” y “racional” en virtud de
conclusiones “científicas”, constituye la lógica implícita en la antinomia
racionalidad – irracionalidad. Las exigencias de desarrollo de la sociedad
“racional” son leyes que rigen universalmente. La “ciencia” lo atestigua en
forma irrefutable y atestigua también la irracionalidad de todo enfrentamiento
que pretenda cuestionarla”. Amelia Podetti
(Podetti, 1969 - b: 19).
Amelia
Podetti se refirió a José Ingenieros como una figura emblemática de la
importación y asimilación de la ciencia europea, ejecutada por los pensadores
argentinos durante los siglos XIX y XX. Tal cual sostiene la autora, la
importación neocolonial de la cultura europea, llevó a Ingenieros a consolidar
una interpretación racista, europeísta y profundamente negativa de las acciones
de los pueblos de América.
La
autora menciona que las luchas de poder y la acción de los líderes políticos
enfrentados a la oligarquía porteña y el imperio inglés, serían simplificadas y
desvirtuadas en sus objetivos y prácticas bajo la categoría de “barbarie”.
Podetti sostiene que “El proceso de las
guerras nacionales, desde Artigas hasta el Paraguay, contra el partido liberal
y su programa de complementación al mercado mundial, apoyado por el capitalismo
inglés, es explicado como la lucha de la barbarie contra la civilización”
(Podetti, 1969 - b: 9).
La “barbarie”
en nuestra historia nacional, era encarnada por los caudillos representantes de
las economías y las provincias interiores. Ingenieros los definió como titulares
de sistemas productivos arcaicos y feudales que tenían que desaparecer frente
al progreso. En sus palabras “el
caudillismo… fue la natural política de un régimen feudal” (Podetti, 1969 -
b: 9).
La
marcha evolutiva hacia el progreso y la civilización, iba a estar caracterizada
por la superación del atraso económico y de sus expresiones políticas
caudillistas. Frente a la condición de la barbarie y del atraso, civilizarse
consistirá en europeizarse y Podetti entiende que dicha perspectiva europeísta
conduce al exterminio y la represión política y “consecuentemente toda tentativa de impedir la europeización será
categorizada como barbarie; y aquí tendrá su fundamento el empecinado racismo
que caracterizará a todo el pensamiento liberal: el indio, el criollo, el
gaucho, en una palabra el nativo, pertenecen a razas inferiores porque son
incapaces de europeizarse: habrá que someterlos con el rigor o exterminarlos” (Podetti, 1969 - b: 13).
Podetti
entendió que más allá de las interpretaciones de la ciencia europea y de sus
aplicaciones locales en figuras como Ingenieros, existió una realidad nacional
inexplorada, malinterpretada o directamente desvirtuada. A partir de acá, para
el científico social se trataba de analizar la historia y el desarrollo
económico, social, político y cultural en su dinámica nacional propia. En este
sentido, sostuvo que “Son estos pueblos
quienes, con sus luchas, han hecho manifiesto que no hay tal evolución de un
todo social unitario, ni tal superioridad de una etapa; son esos pueblos
quienes obligaron a la sociedad industrial a “planetizarse”, sin confiar en la
necesidad científica; quienes evidenciaron que la proclamada universalización
de la etapa capitalista es el resultado de una planificación política instaurada
y mantenida por medio de la violencia; y que entre centros imperiales y
sociedades dependientes la única relación lógica verdadera es la escisión”
(Podetti, 1969: 42).
Bibliografía
·
Podetti, Amelia, “La Comunidad disociada y
sus filósofos”, Revista Hechos e Ideas,
Año 2, N° 8, Buenos Aires, 1975.
Comentario a la Introducción a la
Fenomenología del espíritu, Ed. Biblos, Buenos Aires, 2007.
La Fenomenología del espíritu y la
historia de occidente (1978). Extraído de Podetti (2007).
“Racionalidad, irracionalidad y Tercer
Mundo”, Extraído de Norberto Wilner, Ser
social y Tercer Mundo, Ed. Galerna, Buenos Aires, 1969 -b.
·
Podetti, Ramiro, “Advertencia Preliminar”,
Montevideo, 2005. Extraído de Podetti (2007).
·
Poratti, Armando, “Amelia Podetti, sobre la
ciencia y la política”, Hechos e Ideas,
Año XXII, N° 23 y 24, Buenos Aires, 1995.
Amelia Podetti, Antropología del Tercer Mundo, N° 2,
1969. p 47.
“La Fenomenología del
espíritu y la historia de occidente” (1978). Extraído de Comentario a la Introducción a la fenomenología del Espíritu, Ed.
Biblos, Buenos Aires, 2007. Pp. 49 y 50.
Amelia Podetti (1928 –
1979). Fue profesora en filosofía de la UBA y realizó estudios de
perfeccionamiento en la Universidad de Paris y en el Institut Catholique. Fue
docente de las universidades de La Plata, de Buenos Aires y del Salvador. Se
afilió al Partido Justicialista en el año 1954 y participó de las Cátedras
Nacionales de la UBA en los años sesenta. Ingresó a la agrupación peronista
Guardia de Hierro. Dirigió la
revista Hechos e Ideas en su Tercera época y fue Directora de
Investigaciones Culturales de la Secretaria de Cultura de La Nación (1975).
Amelia Podetti, “Racionalidad,
irracionalidad y Tercer Mundo”, Extraído de Norberto Wilner, Ser social y Tercer Mundo, Ed. Galerna,
Buenos Aires, 1969 - b. p 9.