jueves, 31 de octubre de 2013

Pensamiento Nacional y Cultura

Aritz Recalde - octubre 2013 "Pensamiento Nacional y Cultura", Editorial Nuevos Tiempos, 2012
 
La cultura

La cultura se define como el conjunto de bienes materiales y simbólicos de un pueblo. La cultura se representa en la música, en el lenguaje o en la religión de una comunidad nacional (bienes simbólicos de la cultura). Además, el nivel de cultura de un pueblo o de un Estado se mide por su capacidad científica y de producción tecnológica (bienes materiales de la cultura). La cultura se organiza como "valores" con los cuales interpretamos el mundo que nos rodea. De esta definición, se desprenden dos temas: Primero: en tanto se organiza en valores y estos se expresan como la conciencia de las personas para actuar sobre su medio social, la cultura es un terreno de disputa política. Los factores de poder pugnan permanentemente por la formación del sentido que le damos a las relaciones sociales. La lucha política actual es, principalmente, disputa cultural. Por ejemplo, si un país quiere adquirir un recurso natural de otro Estado, puede ocuparlo militarmente (colonialismo) o persuadirlo culturalmente (neocolonialismo). EUA para controlar los recursos energéticos del mundo, aplica la guerra, pero además, maneja cadenas de noticias (CNN), controla la industria del cine e influye en la formación de las teorías impartidas en las universidades y en los ámbitos intelectuales, militares o políticos. Otro ejemplo, puede darse con la propuesta neoliberal para la organización de los medios audiovisuales en el país. La privatización de los medios de comunicación en la Argentina fue contemplada taxativamente en el Anexo I de ley de Reforma del Estado 23.696/89. No es casualidad, que grupos españoles compraron medios de comunicación y adquirieron luego las empresas petroleras, las telefónicas o Aerolíneas Argentinas. Para revertir esta tendencia, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522/09 introdujo límites al capital extranjero (artículos 25 y 29). Asimismo, es importante tener en cuenta que la disputa entre Estados y naciones, incluye la negación cultural de sus adversarios geopolíticos. Europa para ocupar América, negó culturalmente a los pueblos originarios del continente. Los intelectuales que adhirieron neocolonialmente a estas ideas, fueron promotores de programas de gobierno racistas bajo los lemas "civilizar es poblar". La civilización que teníamos que “copiar” era la opuesta al mestizaje americano: blanca, anglosajona y protestante. La inmigración europea fue el hecho concreto y material, del proyecto de negación de las razas americanas por parte de las potencias occidentales y de sus aliados internos. Algo similar, ocurre actualmente con la imagen del mundo árabe que construye la industria cultural norteamericana, que tiende a mostrarlo violento e “irracional”. Detrás de la producción del sentido común parcializado y tendencioso, se encuentran los intereses económicos y geopolíticos de los norteamericanos. Segundo: un país no es soberano en los planos sociales y políticos, sino alcanza la independencia económica. Ésta última, solamente es accesible a las naciones que son soberanas en el terreno científico y tecnológico. La industrialización y la ciencia y tecnología, son los pilares sobre los cuales reposan la soberanía política de los Estados. A partir de acá, que la búsqueda de mayores grados de poder nacional contempla la producción científica y tecnología. Por ejemplo, con estos objetivos el gobierno nacional impulsó la apertura del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
 
El pensamiento nacional
Las potencias occidentales proyectan su superioridad económica, política y militar, en el plano cultural. Tal cual mencionamos, la asimilación de esas ideas por parte de otros Estados y pueblos, se denomina neocolonialismo. En la Argentina y como resultante del neocolonialismo, los intelectuales importaron acriticamente carreras universitarias o se reprodujeron supuestas soluciones políticas y económicas para el país (neoliberalismo o liberalismo agroexportador). Para justificar la imposición de sus intereses materiales y políticos, occidente impulsó la definición de "cultura universal". El supuesto de universalidad de la cultura es ideológico y reposa sobre la capacidad militar y política de occidente. En realidad, fue el poder nacional de un conjunto de Estados el instrumento para imponer sus patrones culturales al conjunto del planeta y presentarlos como si fueran “racionales” y “universales”. El pensamiento nacional es la contracara de ello, en tanto es una actividad intelectual tendiente a superar nuestra condición subdesarrollada. El pensamiento nacional es por eso, antiimperialista y contribuye a la consolidación de una teoría capaz de resolver los problemas estructurales de nuestras naciones y pueblos.