sábado, 23 de octubre de 2010

Ferreira y la especulación electoral

Aritz Recalde, octubre 2010
Repúdianos el asesinato de Mariano Ferreira y de cualquier argentino, sea cual fuera su causa. Rechazamos el empleo de la violencia como un mecanismo para resolver diferencias políticas, sin distinción de credos o de ideologías. También consideramos oportuno rechazar la utilización intencionada del hecho que hacen los medios de comunicación y los representantes de la derecha y de la izquierda. EL ASESINATO DE UN DIRIGENTE SINDICAL NO PUEDE QUEDAR ATADO A LA ESPECULACIÓN ELECTORAL.
La justicia tiene la última palabra sobre quien fue el autor material e intelectual del asesinato. Pese a eso, creemos que es llamativo que se produzca un asesinato a plena luz del día y frente a las cámaras de televisión. Asimismo, creemos extraño que se dispare sobre un dirigente que carece de relevancia política en el entramado sindical y en la acción gremial particular. El dirigente del PO no era afiliado de la Unión Ferroviaria, tema a partir de cuál se puede entrever que no se buscó en el blanco político a un adversario de poder real en la Unión Ferroviaria. La mención a un “exceso” de la dirigencia sindical, es un argumento que no por atendible, no deja de llamar la atención. La forma en que se realizó el asesinato se parece más a una acción política y psicológica, que a un exceso.
Más allá de lo dicho y pese el interrogante que tiene que dilucidar la justicia, de lo que no quedan dudas es de las operaciones que están realizando los medios de comunicación. CON EL ASESINATO SE BUSCA MOVILIZAR A LA OPINIÓN PÚBLICA EN CONTRA DE LA CGT Y DEL GOBIERNO NACIONAL. ¿Con qué motivo?: debilitar la CGT e impedir que continúe unida al gobierno nacional. ¿Por qué?: si triunfa el gobierno y se fortalece la CGT se va a aprobar la ley de participación obrera de las ganancias, se va a sancionar la ley de reforma financiera, se va aplicar la ley de servicios audiovisuales, se van a profundizar las medidas como el subsidio universal por hijo y la entrega de jubilaciones y se va a seguir impidiendo desde la UNASUR, que las derechas y el pentágono derriben a gobiernos como el de Evo Morales o el de Rafael Correa.
La derecha mediática utiliza la falta de sentido político de la dirigencia de izquierda que se presta a la especulación electoral sobre la espalda del dirigente asesinado. Los dirigentes del PO y otras fuerzas similares, culpan sin prueba y sin argumento sólido alguno a tan agravante acusación, a la Juventud Sindical, al gobierno nacional, a la CGT y a Hugo Moyano. Moyano se reunió con los trabajadores reprimidos a los que les dio el apoyo público de la CGT: eso no importaría en opinión de los medios y de la izquierda ya que es un “burócrata”. En una central con millones de afiliados, la diversidad de los entramados es inmensa y se dice muy poco bajo la acusación categoría de “burocracia sindical”. Las acusaciones de “burocracia” se generalizan a todo el movimiento obrero menos a la escasamente representativa dirigencia de izquierda. En esta operación se debilita el movimiento obrero ya que todos los trabajadores son caratulados como idiotas útiles de una conducción asesina y traidora. En especial, se trata de mostrar que el acto del 15 de octubre fue protagonizado por burócratas y potenciales asesinos.
Pese a lo que dicen por televisión los periodistas, la “burocracia de la CGT” recuperó el poder adquisitivo del salario de sus representados, recobró la paritarias, apoyó la aplicación de un proyecto de país que produjo más de 4,5 millones de empleos y actualmente y cuestión trascendente para la historia del movimiento obrero, discute en el parlamento una ley para otorgar participación en las ganancias a los trabajadores. En la CGT como en otras instituciones, hay diferentes actores y actitudes. Hay dirigentes mafiosos y honestos, negociadores y luchadores, pragmáticos e idealistas. Frente a esto, la tarea denigratoria que realizan la derecha y la izquierda solamente fortalece a los intereses de las grandes corporaciones.
El embate de la derecha latinoamericana dejó señales en Bolivia, en Honduras, en Ecuador y ya lo ha hecho en nuestro país con la desaparición de Jorge Julio López. El mecanismo es la desestabilización mediática y política y la implementación y promoción de hechos de violencia. La derecha argentina asesinó a Ferreira. Con la campaña mediática lo que busca es utilizarlo para atacar el movimiento sindical y a los trabajadores argentinos. El muerto se lo tiran al gobierno nacional, a la CGT y al conjunto de los trabajadores que marcharon el 15 de octubre en River, no solo al PO, a los tercerizados o la izquierda.
Solamente la unidad de las centrales gremiales con el gobierno nacional, pueden garantizar que se haga justicia a los culpables materiales e intelectuales del asesinato.

viernes, 15 de octubre de 2010

SOBRE LA TOMA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DE LA UBA

Aritz Recalde, octubre 2010.

La FUBA desarrolló una campaña política partidista por intermedio de la ocupación de la Facultad de Ciencias Sociales y del Ministerio de Educación de nación. Su objetivo real y pese a que no siempre es declarado públicamente, busca establecer en la opinión pública que el gobierno nacional aplica una política de infraestructura educativa “igual a la de Mauricio Macri”. El resultado lógico del planteo, se resume en lo siguiente: si el gobierno nacional y el de la Ciudad son “burgueses de derecha y están enfrentados a los intereses de los estudiantes”, la alternativa política del país es alguna extravagante secta de izquierda o la FUBA. Tomando distancia y en nuestra opinión:
- PRIMERO: queda demostrado en los hechos que la Ciudad y la Nación están aplicando dos proyectos claramente enfrentados y antagónicos en todos los ámbitos y en especial, en el educativo;
- SEGUNDO: la gestión de Néstor y de Cristina representan al gobierno que mayor inversión ha realizado en ciencia y técnica desde la década del setenta a la fecha. Dicha cuestión implica que nuestra inversión en educación sobre el PBI (6,47%) es de las más altas de la región (ver anexo de gestión K en educación);
- TERCERO: las actitudes de la FUBA no se proponen resolver las demandas estudiantiles, sino que y por el contrario, solamente quieren hacer una campaña política partidaria de sus agrupaciones nacionales.
- CUARTO: el modo en que se plantean las iniciativas desde la conducción de la FUBA - y sin desconocer que hay jóvenes bien intencionados que participan de las tomas-, es erróneo y equivocado y denota una marcada ignorancia, irresponsabilidad y oportunismo.

En opinión de la FUBA la toma de la Facultad y del Ministerio se justificaría por el mal estado de algunos edificios. Sin negar la importancia de seguir mejorando las instalaciones, queremos decir dos cosas. PRIMERO: el gobierno nacional está invirtiendo importantes cifras de dinero en la Facultad de Sociales y en la UBA. SEGUNDO: no se terminan las obras por negligencia de la propia universidad y no por responsabilidad del Estado Nacional.
Sobre el primer aspecto es importante mencionar la existencia del PROGRAMA DE APOYO PARA EL DESARROLLO DE LA INFRAESTRUCTURA UNIVERSITARIA, a partir del cual ya se terminaron 110 obras en las universidades nacionales. En dicho programa y solamente en la UBA, el gobierno está invirtiendo $ 147.150.829 entre obras terminadas, en ejecución y proyectadas. Entre las obras terminadas se encuentra la Primera Etapa de la remodelación de la FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, los ascensores del HOSPITAL DE CLÍNICAS y de la FACULTAD DE ARQUITECTURA y la renovación de la Instalación eléctrica de la SEDE DE URIBURU 950. Entre las obras en ejecución se encuentra el importante edificio de la FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS que cuenta con una inversión de más 48 millones de pesos y que tiene un nivel de avance superior al 98%. Entre las obras del Programa se encuentra la Segunda Etapa de la FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES que implica una inversión de $ 23.995.947 y dicha obra tiene un avance físico cercano al 76%.
Sobre el SEGUNDO aspecto queremos resaltar la responsabilidad que tiene el gobierno de la universidad. La UBA en el goce de su autonomía dispuso de aproximadamente 2 mil millones de pesos de la partida presupuestaria 2010. A dicha cifra deben sumarse los aumentos otorgados por el Estado nacional en el año, más las partidas de programas especiales (voluntariado, planes de mejoramiento, becas, etc.-) más los proyectos de ciencia y técnica (CONICET, incentivos, etc.), más los programas de infraestructura del MINPLAN y además y cuestión central, deben computarse los cientos de proyectos de consultorías rentadas con el sector privado y público que ejecutan. A partir de aquí, podemos aseverar que la UBA administra más de 3 mil millones de pesos anuales.
En este marco, la pregunta que podría hacerse la FUBA es a donde se destinan los millones de pesos de los trabajos rentados y por qué no se reserva una modesta cifra de ellos a un fondo de obras e infraestructura, que permita acelerar y finalizar los trabajos (por ejemplo, destinar solamente 4 millones para terminar la segunda etapa de sociales). La única respuesta posible a estas actitudes es que la UBA se gobierna con altos niveles de negligencia y de desidia y esto involucra a todos los claustros. Para cerciorarse de lo que estamos diciendo, resta visitar otras universidades que heredaron de los años ochenta y noventa dificultades presupuestarias y que inician y culminar obras haciendo una utilización racional, eficiente y ordenada de los recursos públicos. En una universidad autónoma los responsables de la administración de los recursos son los miembros del cogobierno, incluyendo a los estudiantes y no es cuestión solamente de mirar al “gobierno K”. La autonomía da derechos, pero además, implica responsabilidades.
Otro punto fundamental a resaltar, es la distancia existente entre los dichos y las prácticas concretas de los miembros de la FUBA. Una de las manifestaciones de esto quedó reflejada en la toma cuando rompieron un aula para hacer un bufete… Hay que decir además, que administran empresas que facturan varios miles de pesos mensuales (fotocopiadoras y bufete en una universidad de aproximadamente 330 mil alumnos - consumidores) sin pagar impuestos, ni servicios, ni alquileres y con salarios bajísimos y casi sin excepciones, en negro y sin hacer aportes. De estos fondos que no son de un partido y tampoco de la FUBA y que son de la universidad en su totalidad, no surgen recursos ni para cambiar un foquito, ni pintar un aula, ni comprar un picaporte. Los negocios de la FUBA ejecutados sobre los bienes del Estado y el dinero de los estudiantes, son una caja negra utilizada para pagar la política de los partidos nacionales. Pese al discurso revolucionario del hombre nuevo pidelotodo, nunca la FUBA realizó ni una sola campaña de voluntariado para mejorar el patrimonio universitario que dicen defender y menos aún, para concientizar sobre su cuidado. Es el socialismo del “animémonos y vallan”. Por el contrario y cada vez que pueden como hicieron en la toma, descuidan y destruyen lo que es de todos. Eso sí, cuando aparece un gobierno que invierte millones, que les hace obras y que apoya la ciencia y la universidad, lo combaten con rimbombantes consignas.
Otra cuestión digna de mencionarse, es el hecho de que las tomas y reclamos se profundizan contra aquellos decanos que están apoyando medidas populares y trascendentes para el futuro del país. Un caso típico es el debate encarado por la Facultad de sociales para la sanción de la ley de medios. La FUBA no apoya a un decano y a una Facultad que contribuyen a sancionar una medida que es histórica y que es revolucionaria y que encarna los anhelos y las luchas de las carreras de comunicación y del conjunto de la universidad. Por el contario, se aboca al consignismo partidista para arrimarle votos a algún partido autodenominado de izquierda en el año 2011.

Frente a lo injusto e innecesario de la toma, la comunidad universitaria y el conjunto de las organizaciones libres del pueblo, tienen la responsabilidad de defender, de difundir y de profundizar el proyecto nacional en ciencia y técnica más importante de las últimas décadas. El gobierno nacional aplica una política industrialista y popular que recuperó la ciencia y la técnica al servicio de la industria y los intereses nacionales. Estamos seguros de lo que decimos y no necesitamos que la FUBA secuestre ningún ministerio o que digan que “le tuercen el brazo al gobierno”, para seguir haciendo cientos y cientos de obras.